viernes, 10 de julio de 2009

"El viejo poeta"

Querida Amalia:


Amor de mis amores, cantar de mis cantares. ¿Te has olvidado de mí?, ¿Acaso el tiempo inexorable ha posado sus brazos en el manto de tus sueños? Amor que embriagas mi alma con tus besos, que suspiras jadeante ante el copular de nuestros cuerpos y dormitas en mi lecho como la musa que me arrebató el tiempo y que acalló la tempestad impetuosa que arrebolaba mi alma.


Diosa griega que desde tu trono desciendes noche tras noche en compañía de mi soledad, ¿Por qué ya tu manto celestial que cobijaba mi heredad, se ha marchitado estertóreo hasta culminar en un agreste pétalo de rosa en triste tremolar? , ¿Por qué me has dejado como niño desamparado, cuya cadencia amorosa me has de privar?


Amada mía te necesito, mi vida no posee sentido si no es junto a ti, las noches se tornan eternas cuando te alejas de mí. No rehuyas mis caricias, no apartes tu mirada, sólo quiero contemplar tu silueta, entregarme en absoluta entereza a nuestro amor, fruto de la pasión y vivaz como la lozana plenitud.


Tu poeta.


El reloj persistía en su afanado tictac, mas el oscilar de aquel péndulo parecía albergar en cauteloso tintinear, un secreto que en las penumbras a intervalos luminosas deseaba narrar las mil y una noches del arte de amar, sin duda acaecidas en la inmensidad de los recuerdos y en el abismo insostenible del tiempo que en aquella habitación perduraban indemnes, mas sin declinar a la omisión continúa de la memoria y el implacable mullir del aire que no tan sólo ocasiona deleznables estropicios en los muebles, sino que con ello relega en el olvido la historia del poeta que se entregó al inconmensurable arte de amar .


Aquel reloj anunciaba las cuatro menos quince de la madrugada, el poeta deposita su bolígrafo y repasa mentalmente su acabada carta. Luego tras breves instantes, concierta que pese a los años de experiencia en su labor como escritor y más aun, como poeta; ésta no logra expresar a cabalidad sus sentimientos, sin embargo, conviene en que los años no han hecho más que menguar su sutileza y ablandar su corazón, que no cree sea el mismo que con él gozó los placeres de la vida entregándose al éxtasis del frenesí que evoca el amor.


Nuestro poeta, el poeta del tiempo, del amor y los sueños, repite un gesto maquinal que es propio de la rutina en la cual durante su intermitente andar en esta vida aun no deja de cesar. No obstante, advierte con una mirada displicente la superficie taciturna de un espejo de caoba, cuya tersura es digna de imitar. No sabe qué es, pero siente el hálito de vida que emana de aquel espejo, lo invade el deseo de contemplarlo, de otear su resplandor. Tal vez es un fulgor de esperanza ante esta soledad que lo abruma, más aun se percibe infundido por los recuerdos que éste es capaz de despertar en él, recuerdos que habían permanecido adormecidos por décadas inmemoriales.


Se adosa en su andar sereno y silencioso que lo han caracterizado estos últimos años. Al vislumbrar las formas que delinea el espejo, todavía no concibe cómo un joven bohemio de transitar errante se ha convertido en aquel esperpento frágil y escuálido. Se le vaticinan recuerdos de su mocedad, donde jamás pensó llegar hasta tan avanzada edad y si lo hizo, anhelaba ser el viejo pícaro y perspicaz que montaría a cuanta muchacha quisiera aprender el arte de amar. Por ello no concibe a aquel adefesio rugoso, que demarca nítidas fisuras en la faz de su cara. Sin embargo, comprende que aquel viejo que lo observa ofuscado parece conocer todas sus artimañas, sabe de sus delirios, de sus sueños, de sus pesares y de la amada que se entregó a los infaustos brazos de la muerte que se manifestó inusitada. Ya no se siente solo.


En la soledad de su alcoba siente el cansancio, el pasar de los años, sus frágiles huesos no toleran ya el frío del invierno que como de costumbre le arrancan más de un achaque. Decide que ya es tarde y que pese a su estado insomne debe dormir, ¿más que puede hacer un viejo a su edad?, además las inclemencias del tiempo y sus dolencias ya no se lo permiten. Recién ahora comprende que ya no es el fornido y avisado hombre de su juventud.


Se recuesta en su tálamo y apaga su lámpara de alabastro tallado, la que sin lugar a dudas fue forjada en épocas mejores. Más sin oponer resistencia se entrega al maravilloso mundo de los sueños, lugar único donde puede continuar creyendo en la lozanía y el amor.

domingo, 5 de julio de 2009

"El Laberinto y la Tómbola giratoria".

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Extracto de “Arte poético”, Jorge Luis Borges

.

El tiempo es una parte de la vida, es el pilar que la rige pero que no la domina, pero cabe preguntarse ¿Qué sería la vida sin el tiempo?, ¿Qué sería el tiempo sin los recuerdos?


La vida es un torrente de sucesos, los que van adquiriendo tonalidades y matices distintos según la importancia que les otorguemos, aunque el paso del tiempo los va delineando hasta convertirlos en simples atisbos de un pasado lejano y que muchas veces añoramos. Con el pasar de la vida y de los años comenzamos a rememorar a aquellas personas que fueron fundamentales en nuestra vida, aquéllas que influyeron fuertemente en nosotros, que compartieron sus alegrías, sus tristezas, sus sueños, sus esperanzas, nuestros tinos y desaciertos. A medida que el tiempo avanza vamos comprendiendo nuestro peregrinar, vamos desentrañando nuestra vida, aprendemos a conocernos, aprendemos de nuestros errores y juramos no volverlos a cometer, aunque al final nos daremos cuenta que hemos vuelto a caer en su juego.


El juego de la vida es un laberinto en una tómbola giratoria, sí un laberinto misterioso que comienza con un sólo camino, pero que entre más avancemos se nos va tornando abrupto y escabroso. Éste se nos muestra ameno, acogedor y resplandeciente, cuyo paraje de pletóricos prodigios anhelamos conocer. Desde un principio creemos en los ideales que la naturaleza nos promete, queremos alcanzarlos a como de lugar, deseamos que sea la hoguera que nos abrasará fulgurosa hasta el final de nuestro andar. Confiamos en las leyes de este laberinto, mas sin oponer resistencia nos entregamos a los designios de aquel mundo que se nos es presentado.


Conforme a nuestro pasar, nos vamos encontrando con otras sendas y con ellas a otras personas, que al igual que nosotros van avanzando en su propia búsqueda y así nos percatamos que el ritmo que llevan no es siempre similar al de nosotros, algunas se nos adelantan a cadencias vertiginosas, otras van quedando atrás. No obstante, nos vamos quedando con aquellas cuyo transitar es de un compás que nos agrada y que creemos es igual al que llevamos. Pero tal como las hallamos, muchas veces las dejamos, puesto que cambiamos nuestro ritmo y destino.


El destino, quién sabe las vueltas que da el destino, más aun ¿existe el destino? Yo creo que sí, pero mi particular forma de comprenderlo es como una parte de este todo que es la vida. Sin ir más lejos, el destino no es como se entiende comúnmente, no es algo”predestinado”, ya que es un constructo, vale decir, nosotros forjamos y trazamos nuestro destino y según las alternativas que escojamos en esta vida, se irán abriendo las posibilidades de poder llegar a múltiples destinos, aunque cada vez se irán estrechando más, no obstante, no es una mera relación de causalidad, ya que si bien nuestra vida avanza, nada nos impide poder recordar todo lo ya antecedido y reencontrarnos con nuestro pasado, incluso encontrar a aquellas personas que formaban parte de él y reinsertarlas en nuestro camino. Es así que nosotros tenemos la capacidad de tomar las riendas de nuestras vidas y, por consiguiente, de nuestro destino.


El destino, como componente de la vida, tiene una íntima relación con el tiempo, pero sin que por ello se vea limitado por él. Aunque el tiempo avance inexorable y la vida se acorte implacable, el destino tomará el curso que nosotros según nuestras propias experiencias y conforme a nuestra autonomía seamos capaces de evocar. Y cuando creamos estar culminando aquel juego, éste nos sorprenderá con nuevos embates y giros, que no son más que las vueltas del destino y el girar de la tómbola de la vida.

sábado, 4 de julio de 2009

Cuestionamientos Existenciales.

¿Qué es la vida?, ¿para qué vivimos?, ¿por qué la muerte nos acecha?, ¿por qué es tan efímera la existencia? Alguno o quizás todos estos planteamientos más de alguna vez nos han hecho reflexionar e intentar dar alguna respuesta, ya sean unas más acertadas que otras, pero aún así, no hemos podido llegar a una contestación ante tales interrogantes que sea certera, y aunque lleguemos a alguna que sea muy probable, no tendremos la certeza de que así sea.

A lo largo de la historia de la humanidad muchos han sido los que han querido responder a estos cuestionamientos universales, desde eminentes filósofos, eruditos hasta personas tan comunes como tú y como yo. Si bien existen un sinnúmero de teorías, las que no dejan de ser más que eso, todas o al menos la gran mayoría de ellas han consensuado en que nuestra vida no es casualidad, ya sea desde una postura científica o aquella en la que se cree en un ser supremo forjador de nuestra vida y aunque se sea occidental u oriental, sin importar raza o etnia alguna, toda civilización humana en su cosmogonía ha intentado dar algún significado a la existencia, ese sentido que hace que el ser humano permanezca en una incesante búsqueda ante una verdad que va más allá de sus propios límites, la que muchas veces se nos torna inalcanzable.

Conforme a lo anterior, considero preciso señalar que los próximos planteamientos a los que me referiré, son fruto de mis lecturas y autorreflexiones, no pretendo llegar a una verdad absoluta ni nada por el estilo, sólo dar a conocer mi postura actual frente a estas subrepticias formulaciones que son propias de aquel ser racional que es el ser humano. Sin embargo, no somos sólo entes racionales, puesto que poseemos sentidos, e incluso algunos que trascienden más allá de lo conocido y en conjunto, la razón y los sentidos nos ayudan a encontrar nuestra identidad, nos conducen a un auto conocimiento y conocimiento del mundo que nos rodea. Es así que en nuestro continúo peregrinar nos vamos encontrando con disímiles experiencias, las que adquieren matices distintos según nuestra propia forma de ser y manera de percibirlas, encontrando aquí un factor fundamental. La percepción no es una característica que poseemos sólo nosotros, ya que los animales también la poseen y ante todo en el caso de estos últimos, es una herramienta de suma importancia para su supervivencia. Aunque también lo fue en su momento para el ser humano, lo que nos lleva a remontarnos a nuestros antepasados de períodos más primitivos, donde aquella habilidad les hizo sobrevivir ante adversidades y peligros naturales, conduciéndolos de este modo a una evolución que trajo consigo una agudeza de los sentidos e incremento de la masa encefálica, entre muchos otros cambios que fueron posibilitando nuestro desarrollo como especie.

Pero así como hemos evolucionado, haciendo alusión a lo anterior, nuestros sentidos se han agudizado, por ello no es atípico que a diario leamos o encontremos casos de personas con experiencias sensoriales que antes parecían mágicas e inexplicables, casos con experiencias paranormales se han vuelto cotidianos. Pero no sólo en tales situaciones encontramos una agudeza de los sentidos y aquí quiero detenerme, puesto que haré una confidencia. Desde tiempo inmemoriales las personas han tenido un acercamiento al mundo enigmático de los sueños, prueba de ello la podemos encontrar en la literatura, basta con dedicarnos a hacer una lectura un tanto más minuciosa de libros pertenecientes a la literatura griega, romana u oriental. Rasgos de lo onírico se presentan en diversas culturas, por ejemplo, también podemos percibirlo en la cosmogonía egipcia a través de sus jeroglíficos, por nombrar alguna. Todas aquellas culturas han presentado características que son propias del maravilloso mundo de los sueños, pero que por siglos fue vedada y, por consiguiente, poco estudiada. No obstante, en el siglo XIX encontramos su reivindicación con Freud y su teoría del psicoanálisis, él retomó una gama de temas que hacen referencia a aquél escabroso y enmarañado mundo.

Los sueños poseen diversas características, pero todas ellas intrínsecamente relacionadas con la percepción, nosotros soñamos por variados motivos, pero un cúmulo de ellos está dado por una intensa actividad mental, preocupaciones, desarrollo del área sensible de nuestro cerebro, la que está muy ligada al lenguaje o simplemente porque nuestra psiquis persiste en su labor de reconstruir imágenes mentales como continuidad del estado de vigilia y eso es porque parte del material perceptivo de aquel estado, aún sigue procesándose y por eso muchas veces gracias a los sueños nos percatamos de situaciones que despiertos se nos hubiesen hecho imposibles descifrarlas, lo que nos puede llevar a resolver problemas de nuestra vida diaria, ya sean conflictos o alguna maleficencia por parte de alguien o dependiendo del uso que le demos, podremos crear algo relacionado con nuestra labor, por ejemplo y aquí hago la confidencia, yo tiendo a soñar muy a menudo, incluso he intentado explicarme la razón de ello, aunque aun en mi corta edad no la he podido hallar, pero seguiré en mi búsqueda. Pero como mencionaba, en lo particular, yo he escrito algunos de mis sueños e intento interpretarlos y me han servido bastante para auto comprenderme y darme cuenta de hechos que ni siquiera imaginaba y también quiero destacar que lo he empleado como material para ejercer mi apasionado amor por la escritura.

En gran medida, se otea en lo que he enunciado hasta el momento, nítidamente rasgos atribuidos a la percepción, pero como he planteado, también somos seres racionales y por ello podemos utilizar aquel contenido perceptivo de forma tal que podamos organizarlo y ordenarlo para crear realidades distintas o comprender la naturaleza humana. Y en ese afán por entender aquella naturaleza, llegamos a los cuestionamientos referidos desde un principio, que son sólo una parte del todo.

¿Qué es la vida?, ¿para qué vivimos?, ¿por qué la muerte nos acecha?, ¿por qué es tan efímera la existencia?

Como he dicho, aquellos son cuestionamientos muy amplios, a los que no pretendo darles una contestación ahora, pero sí sugerir que en su justa medida todos alguna vez debiésemos formularnos interrogantes como éstas, ya que la senda que escojamos, en su trayectoria nos iluminará con la luz de la sabiduría, pero no una sabiduría universal, sino una que nos conducirá a encontrarnos con la esencia de la felicidad y el propósito de nuestra vida.

lunes, 1 de junio de 2009

En búsqueda de mi propia verdad, una verdad arcana.

Primero que todo, quiero señalar que esta reflexión surgió al igual que tantas otras que he tenido, vale decir, sin premeditación alguna, pero que de uno u otro modo me venían rondando en mi subconsciente hace un tiempo atrás. Quizás no quería percatarme de ellas o quería eludirlas, puesto que en lo personal considero que es un tema complejo, sobre todo cuando se trata de las vivencias personales. No obstante, he decidido poner de manifiesto algunas de las premisas a las cuales he llegado, producto de mis cavilaciones diarias o momentos de okio. Cabe señalar también que gran parte del interés que suscitó en mí este tema, es mi mundo interior, aquel fluir de la conciencia que en nuestro estado de vigilia innumerables veces pasa desapercibido, pero que cuando permanecemos en plena sintonía con nuestro inconsciente, es decir, en nuestros sueños, se nos presenta más amena, tangible e incluso cautivadora.


Si bien el mundo onírico es acogedor, sobre todo cuando resalta subrepticio y metafórico, cuya alegoría se torna una alabanza sublime a nuestra psiquis, es sólo una ínfima parte de la realidad, pero a través de la cual logramos comprendernos a mayor cabalidad, ya que nuestros deseos, anhelos, sentimientos y secretos, vedados incluso para nosotros mismos, convergen en su mayoría enmarañados, pero están ahí, son alcanzables e inteligibles. Este mundo al que aludo, es un mundo al que cada uno de nosotros tiene acceso, pero la diferencia radica en saber desentrañarlo y para ello se requiere un auto conocimiento, con ello me refiero a que pese al ritmo vertiginoso de nuestra vida, es necesario albergar un tiempo para nosotros, dedicarle una porción de nuestro diario vivir a la reflexión, la cual no debe ser necesariamente filosófica, pero sí que nos permita comprendernos, saber qué queremos para nuestra vida, enjuiciar nuestras propias acciones y aprender de nuestros yerros.


¿Pero para qué sirve reflexionar?


El cuestionamiento planteado da cabida a múltiples contestaciones, pero al que haré alusión, me servirá de sustento para llegar a la deducción que pretendo proponer. Es así que la reflexión supone, en primer lugar darle un respiro a nuestra vida, contener nuestras propias ansias de transitar conforme al mundo, con aquello me refiero a que en el instante en que nos detenemos, sólo somos nosotros, pero el mundo persiste en su afanada labor de un devenir constante. Sin embargo, aquel acto de detención nos plantea una perspectiva disímil a la que estamos acostumbrados, se configura una nueva forma de ver la realidad, una visión contemplativa.


Dada esta contemplación, como todo acto cuya relación es de causalidad, ésta debe ser atisbada como un método para lograr un fin, el que puede ser variado, pero siempre debe ir en aras de un mayor conocimiento o profundidad de éste, de tal modo que se convierte en una búsqueda, mediante la cual podremos por ejemplo, encontrar una arcana verdad, una visión diferente del mundo circundante y más aún, encontrar aquella verdad excelsa a la que muchos deseamos llegar, pero que con el pasar del tiempo sólo reaparece constituyendo una inexorable quimera.


¿Pero aquella búsqueda de la verdad arcana, de qué tipo puede llegar a ser?


Aquí es preciso enfatizar qué entendemos por verdad arcana, esto es una verdad que ante el intelecto, ante los sentidos y ante la propia cognición de los demás puede ser de un conocimiento inteligible o perceptible (utilizo ambos términos para aludir a los modelos filosóficos existentes, racionalismo y empirismo respectivamente), ya que los individuos en sí poseen las capacidad para conocerla, pero una verdad o aún más, una realidad es arcana, cuando nosotros no sabemos que existe pero que permanecía ahí, capaz de ser captada con el sólo hecho de disponernos a contemplarla.


Conforme a lo referido con prelación, la verdad arcana puede adquirir diversos matices y, por consiguiente, una amplia gama de posibles tipologías. A mí parecer aún no estoy en condiciones de clasificarlas en tipologías, dado que requiere de un mayor análisis y ante todo de experiencias nuevas, pero sí puedo afirmar lo siguiente:


“La verdad arcana es la búsqueda continúa del conocimiento, un conocimiento que no posee limites, pero que en su efecto nos otorga una renovada visión de la realidad y cuyo fin último es la felicidad del ser humano”.


sábado, 16 de mayo de 2009

"La Hormiga", Marco Denevi (1969).

A lo largo de la historia nos encontramos con diversas sociedades, cada una de ellas con rasgos distintivos, de este modo distinguimos unas más tolerantes y otras más represivas. No obstante, si realizamos un mayor escrutinio, lograremos atisbar que en su conjunto poseen patrones en común, los cuales se han ido reiterando una y otra vez en una relación de causalidad cíclica, que no es más que los antecedentes y causas que culminan en acontecimientos radicales y revolucionarios para la época, los que innumerables veces marcan un hito indeleble en la historia.


Lo anteriormente señalado ha sido un tema recurrente en la Literatura universal, cuyos autores debido al contexto histórico en el cual les ha tocado vivir, se han visto motivados por tales situaciones y han decidido plasmar en la retórica sus ideales liberales y visión en torno a aquella realidad que se les tornaba adversa. Un ejemplo de ello es el microrrelato “La Hormiga”, cuyo autor es Marco Denevi, del cual han surgido múltiples interpretaciones, entre las que destacan una alusión a lo acaecido con grandes científicos y pensadores, es decir, aquellos que poseen un esclarecimiento o anhelan alcanzar un mayor conocimiento, se ven coartados por la sociedad, lo que se convierte finalmente en una catástrofe fatídica; esto queda denotado a través del suicidio de un personaje ficticio denominado Pavel Vodnik, creado por Denevi para otorgarle mayor misterio a su creación, pero que al analizarlo con mayor detenimiento se puede inferir una interrelación entre este caso ficticio y aquellos que vivieron los grandes pensadores.


Cabe señalar también, que otra de las elucidaciones más destacadas es aquella que hace referencia a ideas revolucionarias por parte de esta hormiga, la cual además de un creciente inconformismo en torno al estilo de vida limitado que llevaban en aquel hormiguero, donde debían someterse y trabajar excesivamente por un mismo alimento, quiso ir más allá, lo que finalmente la llevó a la muerte. Quedando así nítidamente de manifiesto ideas comunistas.


Finalmente es preciso enfatizar en que este microrrelato pertenece al libro “Falsificaciones”, cuya primera publicación fue en el año 1969 y pertenece al autor Marco Denevi, resaltando así que el género al que recurrió Denevi pertenece a la época contemporánea, caracterizándose por ser muy atrayente y de rápida lectura, la que nos invita a ser lectores activos y se nos presenta amena para el ritmo vertiginoso, propio de la sociedad postmoderna.

miércoles, 6 de mayo de 2009

"Amor en Perspectiva"

La espera parecía eterna, las nubes se presentaban recias y la tormenta fraguaba su caída triunfal, no obstante, Antonio se resguardaba bajo la cobija de aquel árbol de cuyos frutos había nacido la esperanza de amar hace un año atrás. Helena en aquel entonces en plena tarde otoñal, presentía la extremada y temida tempestad, pero eran tiempos distintos, hoy nada sería igual.


Ella aún no estaba convencida si sería oportuno cometer tal acto, el que sin duda alguna repercutiría por todos los confines de su vida. Ella vacilaba confusa, angustiada, puesto que sabía que sería el fin para aquella vida que se gestaba en su interior, pero debía ser fuerte, Antonio la abandonaría si concebía y cuántas penurias pasaría si él lo hacía. Se encontraba en una encrucijada, no quería ser madre soltera y perder al amor de su existencia, cuánto sufrimiento le causaría su lejanía, su vida sería mísera si perdía a aquel amor, manantial de dicha que se tornaría un holocausto si no renunciaba a esta nueva vida, pero ¿qué podía hacer?, ¿acaso su familia se lo permitiría?, eso estaba más que claro, no lo harían, la tratarían como a una cualquiera, no le quedaba más alternativa, tendría que ceder y sobrellevar aquel dolor hasta el límite de sus fuerzas.


Antonio estaba decidido, desde hoy nada sería igual, ansiaba con todo su ser poder entregarse a aquella ninfa que ante los ojos de cualquiera parecía inmortal, sublime y hermosa como una diosa griega en su cenit celestial, estaba dispuesto a amarla hasta el final de la eternidad.


La decisión ya había sido tomada, éste sería el final para la criatura de la que nunca sería madre pero que jamás dejó de añorar, sin duda, hoy nada sería igual.


Las campanas replicaban y testimoniaban lo que en aquel recinto se forjaba, ella estaba sola, sólo una partera la acompañaba, pero esta vez aquel niño sólo se conformó con la luz que destelló efímera ante sus dos ojos membranosos, él lo sabía, era el sacrificio de un amor.


Antonio nunca se imaginó que fuese capaz de negar y evadir su responsabilidad, pero hoy era distinto, estaba arrepentido y a la espera de su amada mientras la lluvia descendía triste como la lágrima del hijo al que nunca pudo amar.

viernes, 1 de mayo de 2009

Inés del alma mía.

-->

El presente libro es fruto de una lúcida, minuciosa y acuciosa escritura propia de los libros de Isabel Allende, en donde al igual que La Casa de los Espíritus & De Amor y de sombra, se nos presenta una visión más humana de la historia, aquella que va más allá de los libros y las crónicas, la que nos manifiesta las virtudes, proezas y vicios de quienes fueron partícipes del proceso histórico que marcó los inicios de un pueblo que con el pasar de los años, trascenderá y se convertirá en uno de los más frondosos y sinuosos del mundo.

Chile un prodigioso paraíso como lo describe Inés Suárez, será el punto culmine de una búsqueda infatigable de poderío, riqueza y fama, todas ellas tan anheladas por los conquistadores españoles, no obstante, la búsqueda incesante de éstas no estará exenta de obstáculos, los que al igual que estos torvos usurpadores, serán sorteados por Inés, protagonista de una novela épica, producto de sus memorias y que ayudada por su querida Isabel, nos cautivará a través de sus recuerdos de amores apasionados, hazañas, leyendas y hechos que serán narrados desde la perspectiva de esta admirable mujer, en los que quedarán caracterizados su temple; impensable para las mujeres de la época, lealtad e ímpetu con los que vivió cada instante de su incandescente vida.

Finalmente quiero resaltar una característica fundamental de la autora; en la que a través de esta obra sublime, Isabel Allende deja de manifiesto su agudo entusiasmo por mantener la historia y los acontecimientos de ésta en un devenir constante y que por sobre todo ostenta la intensidad de la vida, la que de un modo contraproducente a lo que se suele pensar, cada individuo es forjador de su propia existencia, la que si bien está interrelacionada con los hechos que acaecen en ella y con quienes nos rodean, puede alcanzar una trascendencia inimaginable. Pero ante todo, Allende denota lo esencial de la historia, percibiéndola como la totalidad de los sucesos ocurridos en el pasado, siendo por esta razón su pertinaz labor por rememorar y enaltecer otros aspectos de ésta y recuperar a la vez el rol de la mujer en la sociedad, vislumbrándose patentemente su tenaz esfuerzo por rescatar ámbitos muchas veces despreciados, como la identidad de género. Todo esto convierte a “Inés del alma mía”, en una novela que nos hará sumergirnos en un período social de gran dinamismo y que a la vez se nos torna de suma importancia para nuestra conformación e idiosincrasia chilena.



jueves, 9 de abril de 2009

El Niño con el Pijama de Rayas, una historia que trasciende las edades.


La vida es un torrente de procesos claramente identificados como causas y efectos, pero para que estos se produzcan, deben existir hechos preliminares que los desencadenen, los que a su vez son producidos por otros que los preceden. En fin, toda situación o hecho tiene sus antecedentes, que hacen de la existencia un devenir constante, cuyas repercusiones no tan sólo afectan a quienes las vivencian, sino que incluso son capaces de trascender generaciones, períodos y más aún, dejar una impronta indeleble en la historia.

Como mencioné anteriormente, existe un cúmulo de hechos que marcan un hito, pero no tan sólo en la historia universal, sino más bien en aquella que cada de uno de nosotros va forjando, nuestra historia personal, nuestra vida.

Lo señalado con prelación es una perspectiva distinta, una visión crítica, que va más allá de un mero análisis y conocimiento de los sucesos que forman parte de nuestra historia, es una manera diferente de conocerla y más aún, comprender lo sucedido y percatarnos que ello ha hecho de nosotros y todo lo que permanece en derredor lo que somos. Éste es el primer paso para adentrarnos y compenetrarnos en la novela de Jhon Boyne, la cual ha alcanzado éxitos de ventas, trasformándose en uno de los best seller más leídos en los últimos tres años desde su publicación, me refiero a la novela The Boy in Striped Pyjama, que ha sido traducida a más de 30 idiomas, entre ellos el español, la que recibe por denominación; El Niño con el Pijama de Rayas.

El presente libro, está ambientado en el año 1942, fecha que transcurre en uno de los episodios más cruentos del siglo XX, la segunda guerra mundial. Cuya narración, es realizada por un niño de nueve años de origen alemán, llamado Bruno, el que nos cuenta desde su punto de vista los hechos que forman parte de su vida, pero los que están intrínsecamente ligados a los acontecimientos de la época en la que le ha tocado vivir. Es en este punto donde se aplica lo que he proferido anteriormente, vale decir, en cómo lo que sucede, querámoslo o no a nuestro alrededor, nos afecta, ya sea directa o indirectamente.

De este modo, Bruno nos irá contando su vida, con las trivialidades propias de su edad, pero que dicho sea de paso, estarán impresas en ella la inocencia, aquella capacidad inherente de todo niño, pero que para nuestro pesar con el pasar de los años, se va difuminando hasta desaparecer por completo. Cabe destacar, que como lectores, al igual que el protagonista, nos daremos cuenta, que hechos que creíamos tan insubstanciales, como un cambio de casa; marcarán rotundamente su vida, constituyendo una trascendencia que él ni nadie se imagina.

En este libro, cuya versión original posee 216 páginas, es posible lograr una lectura rápida y que a ratos se torna vertiginosa, es de fácil comprensión, pero no por ello superficial. Si bien Boyle ha tenido la genialidad de plasmar un hecho de suma importancia para nuestra época, es más destacable aún su proceder, cuya nitidez, concisión y argumento es asequible para un público diverso, los que fluctúan desde las más variadas edades, ya sea desde niños, jóvenes e incluso hasta adultos. Finalmente quiero destacar y sugerir a aquellos lectores ávidos, que en el momento de encontrarnos frente a un libro como éste, no seamos prejuiciosos ni menos aún, espectadores pasivos. Pero que al igual que Bruno, vayamos descubriendo un mundo, pero no con nuestra típica óptica objetiva, sino que seamos capaces de recuperar aquella inocencia desvanecida por la realidad que nos circunda, que seamos capaces de volver a ser niños una vez más.

miércoles, 7 de enero de 2009

Superrealismo y análisis del primer manifiesto Surrealista de André Breton.


En primer lugar, Breton cataloga a la superrealidad como un “Gran misterio”, señalando textualmente: “Yo creo firmemente en la fusión futura de esos dos estados, aparentemente tan contradictorios: El sueño y la realidad, es una especie de realidad absoluta, de Superrealidad”; lo anteriormente citado, nos plantea una amalgama entre dos estados fundamentales del ser humano, los que aparentemente funcionan como antítesis. No obstante, nos formula una certeza más profunda, en la cual a través del análisis y comprensión de ambos, se logra alcanzar un conocimiento más amplio y acabado del mundo, puesto que combinamos dos formas de percibir la realidad, ya sea que en estado de vigilia captamos lo que nos acontece de forma más bien superficial, vale decir, no hacemos una mayor introspección al respecto, por ello respondemos ante aquella realidad por el método denominado: Causa – efecto, lo que conlleva un cúmulo de veces a sentimientos como los que destaca Breton: “Resignación ante lo que le ha tocado vivir, el añorar la etapa de la infancia, la que está llena de encantos, ya que ella carece de rigor conocido, además también encontramos una despreocupación”. Lo que ocasionará una coartación a aquella imaginación que no conocía límites. Donde lo único que nos aguarda es la aspiración legítima ante aquel sentimiento tan apasionado que es La Libertad. Cabe destacar que aquélla tan anhelada libertad, no se encuentra sólo en el rango del diario vivir, sino más bien y sobre todo, en el ámbito más interno del ser humano, en su mundo espiritual.
Sin embargo, es en este aspecto donde la sociedad postmoderna posee sus más ingentes falencias, caracterizándose ésta por una casi irrisoria tendencia espiritual; en la que prima la realidad y siendo por ello nuestra interioridad, relegada a un 2° plano. Ante tal situación, Breton nos propone y para ello emplearé una cita de él; lo siguiente: “La actitud realista, inspirada por el positivismo… se me revela con un aspecto hostil hacia todo vuelo intelectual y ético… una mezcla de mediocridad, odio y chata suficiencia… donde triunfa la ley del menor esfuerzo”. Con la consignación de la cita anterior, André nos convoca a no conformarnos con el mínimo esfuerzo, muy por el contrario, posee una muy ávida expectación en que esto puede cambiar. Lo que no sólo es aplicable a la vida, puesto que desde aquella perspectiva es posible crear una literatura distinta, volcando a los lectores a una lectura más analítica y activa, ya que la existente, según sugiere el autor: “Adormece los cerebros”.
Otro punto que es preciso señalar, antes de concluir es que como enuncia André Breton, “Todavía vivimos bajo el reinado de la lógica. Pero los procedimientos lógicos actuales se aplican únicamente a la solución de problemas de interés secundario”. Lo precedente se remite en que más allá de la obtención de soluciones frente a problemas abstractos, nos preocupemos de solucionar los problemas reales de nuestra vida.
Como última dimensión a cavilar sobre el primer manifiesto Surrealista, encontramos los aportes de Freud, en torno al psicoanálisis, en el cual el autor del primer manifiesto, nos dice: “Confiada en dichos descubrimientos, se va formando una corriente de opinión, con cuya ayuda cualquier explorador de lo humano podrá hacer avanzar sus investigaciones, facilitando el camino por el hecho de no tener que depender ya exclusivamente de las realidades escuetas”. Esto no tan sólo apunta a que con los logros de Freud se tenga un mayor entendimiento de la realidad, por lo que se desprende de forma más profunda, que gracias al padre del psicoanálisis y sus estudios sobre el sueño y la actividad psíquica, se puede a través de las manifestaciones de nuestro inconsciente, llegar a resoluciones de los problemas que enfrentamos, tanto personal como los que presenta la sociedad en la que estamos inmersos.
Finalmente el autor, ha concluido en 3 propuestas sobre el sueño; en la primera nos platica de la composición del sueño, pregonando que éste es continuo y que posee trazas de organización, mientras que en la segunda nos señala con vehemencia y esclarecimiento que el secreto del estado de sueño, nos es revelado y de este modo en la tercera propuesta, nos afirma que: “El espíritu del que sueña se satisface ampliamente con cuanto le ocurre”.
Es así que la mezcla de ambos estados, de forma mesurada y equivalente, nos permitirá lograr la plenitud. Ése es el gran misterio.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

"Feliz año nuevo".


Muy pocas veces tenemos la ocasión para analizar nuestro pasar, nuestro recorrido por los diversos senderos de la vida, memorar aquellos momentos de dicha y gozo con nuestros seres queridos y tal vez recordar aquellos episodios que no han sido muy gratos, pero en el fondo nos han hecho aprender y crecer como personas, tropiezos y alegrías que son capaces de cambiar nuestra existencia. Quizás sean detalles ínfimos, que en el transcurso de nuestra vida no los percibimos, pero que sin lugar a dudas han hecho de nuestro pasar un hecho trascendental en la vida de los demás; no obstante, si no ha sido así, aún es tiempo para reivindicarnos y hacer de nuestro transitar, un ameno momento en esta efímera vida que se nos es otorgada.

Un año que se va, un año que se nos viene, año para recapacitar y escoger nuevas elecciones, nuevas experiencias de las cuales hemos de fortalecernos y salir triunfantes, año que se nos avecina tal vez difícil, pero que sin lugar a dudas nos traerá consigo un cúmulo de satisfacciones y un porvenir atiborrado de bellos momentos con aquellas personas que más apreciamos.

Les desea lo mejor en este nuevo año, José Patricio Chamorro.

sábado, 22 de noviembre de 2008

"El arte del Responder".

¿Qué es la vida? Quizás aquello tenga un cúmulo de interpretaciones, pero está claro que la existencia y nuestro pasar terrenal está sujeto a cambios, algunos vertiginosos, otros más parsimoniosos; en fin, permutaciones que nos hacen percibir y responder ante las realidades que se nos presentan. Pero es aquí, en el arte del “responder”, donde muchos caen en el hálito fulminante de la vida, percibiendo el acontecer diario como un ente enmarañado que sólo ostenta adversidades, que nos confina en una perpetuidad de estados anímicos de abatimiento, repleto de aflicción y tristeza, los que desembocan innumerables veces en depresiones que son productos de la realidad en la que estamos inmersos; sí bien, la vida nos es ingrata, depende de nosotros el que ella nos sea más amena, es por ello que replico que “responder”, debe ser la manifestación de nuestro ser ante los diversos factores que enfrentamos, tanto aquellos externos, es decir, todo nuestro entorno, ya sea social, cultural, histórico; los que se interrelacionan entre sí, configurando nuestra respuesta social, no obstante, un componente trascendental dentro del acto de “responder” es el factor interno, que es aquella conjugación de todas nuestras motivaciones, temple anímico, valores, creencias y conocimiento de nuestro yo interior, que nos hacen escoger algún sendero dentro de nuestras posibilidades de elección, muchas veces limitadas de la vida. Es por ello que el artificio del responder, es la conformación de un proceso complejo, al que no podemos dar cabida sin premeditación alguna, es preciso detenernos y dedicarnos aunque sea un instante para darnos cuenta de cuál es el rumbo que hemos tomado, si nuestras decisiones han sido las más acertadas y más aún si nuestra vida tiene un pasar feliz.

jueves, 6 de noviembre de 2008

"Buscando la sintonía para alcanzar la sabiduría".

Hoy ha sido un día bastante fructífero en diversos aspectos, los que han desembocado de una u otra forma en pensamientos que me evocan mi anhelada labor y senda que comencé esta semana. Con aquella ávida expectación por querer comprender en mayor profundidad lo que me rodea, quise comenzar indagando en el saber de la compenetración con el entorno, no obstante, sé que el conocimiento lo puedo adquirir, pero sólo serán meras herramientas, ya que la sabiduría se debe alcanzar por nosotros mismos. Es por ello, que inicie mi búsqueda en los pensamientos de diversos literatos y filósofos destacados de la Historia Universal; que poseen aquel sentimiento apasionado, que los hace permanecer en sintonía con su yo interior y con lo exterior.


Partiendo de la premisa trascendental que "para poder comprender lo externo, es necesario conocerse a si mismo", es que constantemente hago análisis introspectivos de mi diario vivir; para así de este modo poder avanzar en el primer escalón de aquella fuente inagotable que nos hace permanecer en unidad con todo lo existente. Aquellas instancias, requirieron de constancia, concentración y análisis, las que me han hecho adquirir, pulir, cincelar y deletrear ciertas habilidades, sin embargo, la exigencia y el método me hacen acrecentar el rigor al querer avanzar en mi peregrinar por los escalones de la comprensión de la vida, y es en este segundo escalón, el de la "comprensión", donde se necesita de aquellas destrezas obtenidas, para poder conseguir una armonía interpersonal y con todos los entes que transitan en esta vida efímera, no tan sólo los que poseen vida, sino también los inertes.


A continuación, daré a conocer los pensamientos y citas que me servirán de mejor forma para seguir aquel sendero; donde destacan Filosófos como Platón, Aristóteles, Nietzsche, Schopenhauer y Sartre; además de distinguidos literatos.


Platón, 427 AC-347 AC. Filósofo griego.


“La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco”.


“Los amigos se convierten con frecuencia en ladrones de nuestro tiempo”.


“El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos”.


“No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe”.


“Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo”.


Aristóteles, 384 AC-322 AC. Filósofo griego.


“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”.


“El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”.


“La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”.


“Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud”.

Maria Luisa Puga (1944 - 2004), escritora mexicana.


“para entender la vida hay que ponerla en palabras...”


“Los accidentes cambian el sentido de las cosas, burlándose de uno y despojando al tiempo del espacio que creíamos nuestro para decidir.


Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844 – 1900) filósofo, poeta y filólogo clásico alemán, fue uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX.


De más allá del bien y del mal. (Extracto)

"Sigue habiendo cándidos observadores de sí mismos que creen que existen certezas inmediatas, por ejemplo yo pienso, o, y ésta fue la superstición de Schopenhauer, yo quiero: como si aquí, por así decirlo, el conocer lograse captar su objeto de manera pura y desnuda, en cuanto cosa en sí, y ni por parte del sujeto ni por parte del objeto tuviese lugar ningún falseamiento. Pero que certeza inmediata, así como conocimiento absoluto y cosa en sí encierran una contradictio in adjecto, eso lo repetiré yo cien veces: ¡deberíamos liberarnos por fin de la seducción de las palabras! Aunque el pueblo crea que conocer es un conocer-hasta-el-final, el filósofo tiene que decirse: cuando yo analizo el proceso expresado en la proposición yo pienso obtengo una serie de aseveraciones temerarias cuya fundamentación resulta difícil, y tal vez imposible, - por ejemplo que yo soy quien piensa, que tiene que existir en absoluto algo que piensa, que pensar es una actividad y el efecto de un ser que es pensado como causa, que existe un yo y, finalmente, que está establecido qué es lo que hay que designar con la palabra pensar, - que yo qué es pensar. Pues si yo no hubiera tomado ya dentro de mí una decisión sobre esto, ¿de acuerdo con qué apreciaría yo que lo que acaba de ocurrir no es tal vez querer o sentir? En suma ese yo pienso presupone que yo compare mi estado actual con otros estados que yo conozco ya en mí, para de ese modo establecer, lo que tal estado es: en razón de ese recurso a un saber diferente tal estado no tiene para mí en todo caso una certeza inmediata. - En lugar de aquella certeza inmediata en la que, dado el caso, puede creer el pueblo, el filósofo encuentra así entre sus manos una serie de cuestiones de metafísica, auténticas cuestiones de conciencia del intelecto, que dicen así: ¿De donde saco yo el concepto pensar? ¿Por qué creo en la causa y en el efecto? ¿Qué me da a mí derecho a hablar de un yo causa de mis pensamientos? El que, invocando una especie de intuición del conocimiento, se atreve a responder enseguida a esas cuestiones metafísicas, como hace quien dice: yo pienso, y yo sé que al menos esto es verdadero, real cierto - ése
encontrará preparados hoy en un filósofo una sonrisa y dos signos de interrogación. Señor mío, le dará tal vez a entender el filósofo, es inverosímil que usted no se equivoque: más ¿por qué también la verdad a toda costa? ".




lunes, 3 de noviembre de 2008

Un encuentro con mi yo interior.



Todo acaeció como un día normal; estando en pleno momento de mis reflexiones diarias de okio u ocio, como han denominado los griegos a aquellos momentos del día dedicados al análisis intrapersonal, en los que en mi estado de insomnio; pude llegar a un encuentro profundo con mi yo interior, alcanzado una sintonía con mi nirvana, que me llevó a un cúmulo de cavilaciones que me forjaron el sendero para llegar a la siguiente premisa: “Todo es literatura”; la sustentación de aquella deducción, la hago en dos planteamientos de aparente paradoja ; “La vida es literatura” y la “Literatura es vida”; ¿a qué me refiero con esto?; que la vida es literatura, puesto que todo lo que percibimos, captamos y sentimos se puede plasmar en la retórica y a la vez la literatura es vida, ya que nos abre nuevos mundos como decía Vicente Huidobro; pudiendo crear objetos, seres y lugares inesperados e inexistentes, carentes de lógica alguna.

Quizá aquello es cuestionable y lo más certero es que lo sea, sin embargo, estas son mis reflexiones, por lo tanto son subjetivas, además que no pretendo plantear verdades irrefutables, sino más bien encontrar mi propia verdad, comprenderme, para que de este modo pueda entender mi entorno y a todos los demás seres de la creación.

Finalmente quiero señalar, que para mí, aquello es de suma importancia; puesto que me ha hecho encontrar una forma de innovar en lo que me apasiona, vale decir, en la literatura propiamente tal, donde sí bien conocía lo mencionado con anterioridad, no lo vivía a cabalidad; es por eso que ahora pretendo compenetrarme con mi plectro o fuente de inspiración, de tal manera que pretendo hacer de aquella creación literaria un enlace de comprensión del mundo y satisfacción tanto personal como para el deleite de los demás.


sábado, 28 de junio de 2008

Una valiosa amistad





La amistad es para algunos el compartir y apoyarse mutuamente frente a las adversidades y gratos momentos de nuestras vidas; para otros es simplemente un lazo que los une y que es muy fuerte pero frágil a la vez. Es decir, es tan valioso y resistente como el oro, pero en momentos de incertidumbre puede ser frágil y leve como suspiro de lluvia frente a la inmensidad del mar...

Aquella noche de lluvia Pedro iba rápidamente calles tras calles desoladas camino a su casa, pero la borrasca no cesaba, más aún el viento y lluvia embestían con fuerzas a todo aquello que estuviese bajo las penumbras de la noche. Intentó buscar un refugio, pero no atisbó ninguno, mas no obstante, apresuró su caminar. Finalmente se topó con una plaza a la que se dirigió a pasos furtivos; estando en ella se resguardó bajo un árbol, esperando que la tormenta se apaciguara, mientras estaba a la espera comenzó a meditar en lo extenuante que había sido todo aquel día, en ese instante escucha sollozar la voz de una mujer...

Erica estaba hastiada de todo, no quería ver a nadie, todo para ella había terminado, Rafael era ya un recuerdo fugaz en su vida, un mal recuerdo, sus padres no la apoyaban; sus amigos, o al menos los que ella creía sus amigos, la habían defraudado, abandonándola en el momento que una mujer más necesita de amparo.

Pedro en un intento de escuchar y ver quién era aquella mujer, resbaló...

Erica escuchó un ruido, se asustó mucho. Quería salir corriendo, pero dónde iría una mujer que no tenía dónde resguardarse más que en una plaza desolada...

Rápidamente Pedro se levantó y se percató que la mujer sollozaba con menor intensidad, más aún se asomó tras el árbol a mirar... 

Erica levantó su mirada hacia el lugar de donde había provenido aquel ruido, mas sin saber qué hacer quedó perpleja ante aquella silueta de un hombre que la estaba observando...

-Disculpe, no pude evitar escuchar su llanto, no la molestaré, sólo quería saber quién lloraba -dijo Pedro.

Erica, aún más anonadada, sin ella quererlo esbozó una sonrisa en su rostro; -no te preocupes, gracias. - Pronunció asimilando todo aquello que le acontecía.

Pedro acercándose a ella le dijo; -no tienes por qué agradecer, cualquiera se preocuparía al escuchar a alguien llorar del modo en que tú lo hacías.-

-No creas, no cualquiera lo haría -dijo Erica con tono melancólico.

-Muchas veces nos sentimos solos, sentimos que nadie nos estima o que somos incomprendidos.-dijo Pedro, a medida que se acercaba a la banca y se sentaba a su lado.

Erica lo mira a los ojos y le dice: -eres un ángel, gracias por quedarte.- Pedro se ruboriza, perdiendo a la par su habla.

Me llamo Erica, mi novio me abandonó en el momento más importante de mi vida, estoy sola. Hace una semana que quedé embarazada, cuando decidí contarle a él, lo encontré con otra; no sabía qué hacer, cuando le dije a mis padres, me trataron como una cualquiera y me exigieron que abortara.  Así que decidí irme de la casa, recurrí a mis amigos y ninguno me acogió, ahora llegas tú en este momento que lo único que quería era abortar.

Pedro quedó lívido ante tales palabras, pese a ello, intentó aconsejarla. ¡No lo haga!, nosotros somos producto de nuestros propios actos, es difícil tomar decisiones, más todavía en momentos de incertidumbre como éste, pero es ahora cuando tenemos que tener el máximo de coraje y enfrentar los problemas. Los hijos, no tienen la culpa de los actos que cometen los padres, todos cometemos errores, pero la diferencia está en saber asumirlos, no aborte, está en juego la vida de su hijo y la suya... 

! Pero jamás has pasado por algo así, entonces no me digas que es lo que debo hacer, no tengo más alternativa! -díjole Erica con tono lastimero.

-No es así; yo no tengo padre, al menos no lo conozco y tampoco me interesa conocerlo, pero estoy orgulloso de mi madre, porque ella no desistió ante lo que le dijeran los demás, fue madre soltera a los 17 años.- Pronunciaba levemente Pedro.

Erica quedó pasmada, lo abrazó y lloró en su hombro, mas él también la abrazó y la reconfortó.

Gracias por todo, me has abierto los ojos, tienes razón, tengo que ser fuerte y enfrentarme a mis padres, mi hijo se merece lo mejor, una madre que pese a todas las dificultades lo quiso -Profirió Erica, ya sin sollozar. 

Se despidieron, ya la lluvia empezaba a cesar... Cada uno siguió su caminar, frente a los suspiros de lluvia que ya no caían más...

viernes, 27 de junio de 2008

Volar efímero en el ocaso de la lozanía.




Aquella tarde de otoño se conocieron, sintieron en su corazón una experiencia que jamás habían vívido, que los cautivó en una atmósfera propia de ternura y comprensión, ya que no bastaban más que gestos para entenderse mutuamente, parecía que se hubiesen conocido desde toda una vida.

Pasaron incalculables instantes mirándose, detalle a detalle sus rasgos faciales, que eran perfectos para ambos, ella se veía reflejada en los ojos de él y Francisco en los de ella. Aquel momento marcaría sus vidas para siempre...

Marisella se acercó tímidamente hacia él; Francisco contenía su respiración, ambos estaban cada vez más cerca, Francisco la abraza y ella se ruboriza, pese a ello, se dejó abrazar. Él la acarició en la mejilla y ella lo miró con los ojos del alma, besándolo apasionadamente; fueron instantes inmemorables, de aquéllos que se viven una vez.

Marisella se apartó de él, Francisco la miró desconcertado. Ella se alejó vertiginosamente hacia la calle contigua; más aún sin pensarlo dos veces él la siguió, pero Marisella tomó el primer taxi que pasó, aun así Francisco corrió hasta los límites de la extenuación por alcanzarla, pero fue en vano, el cansancio lo hizo desistir, declinando de bruces al suelo como niño desamparado.

Ella estaba acongojada, triste, melancólica, sollozando como jamás mujer háyase visto en el mundo. Al descender del auto, se acercó a la puerta principal del claustro, donde la esperaban para ser consagrada al noble servicio eclesiástico, mas ella nunca pudo olvidarlo; aquel volar efímero en su lozana plenitud.


sábado, 31 de mayo de 2008

El Amor de una madre.

Madre, tú que fuiste la sonrisa de mi infancia,
La joya más perfecta y de majestuosa elegancia
Los años no envejecen tu dulce mirada.

Iluminas mi camino
Con la pureza que acaricia el fondo de tu alma
Y reflejan las grandes virtudes y amor con que has vivido.

Me esbozas el sendero cuando estoy perdido
Intentarías todo por guiarme en el camino
Abrazas mi espalda cuando tengo frío,
Abres tu corazón para escucharme y aconsejarme cuando más lo necesito.

Eres la más pura expresión de amor
Frágil, alegre y cándida cómo la más bella flor
Agradecimiento sería mísero
Tan sólo amor es efímero
Todo lo que quiero es entregarte mi cariño.

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...