sábado, 7 de enero de 2012

Real es la idea humana, pensé y reí.




Encadenantes realidades, ausencia de ideales
Humanidad despensada y frívola
Decadente realidad, ausencia de ideal
Humano despensado y frío
Decae la realidad, se ausenta la idea
Deshumano pensado y frío
Cae lo real, se ausenta la idea
Soy humano y pienso y río
Lo real se ausenta
La idea es humana, piensa y ríe
Real es la idea humana, pensé y reí.

jueves, 5 de enero de 2012

Acercamientos y diferencias de Don Catrín de la Fachenda con la novela picaresca.


    Al referirnos al género picaresco, nos remontamos ineludiblemente al período clásico español, donde alcanzará su auge, es así que es preciso añadir algunas de las características nucleares de ésta, para apreciar cómo se enmarcará el Catrín de la Fachenda respecto a ella, es así que nos encontramos con la figura del pícaro, siendo éste un personaje que transcurre y vive por una serie de peripecias, donde su suerte se ve trocada una y otra vez, que si pensamos en el Lazarillo de Tormes, por ejemplo, éste tendrá una gama de amos, comenzando por su “iniciador”, el ciego, el que lo conducirá por los inusitados caminos de la vida. Por otro lado, un rasgo fundamental de la picaresca, es la ficción autobiográfica, la que inherentemente es narrada en primera persona y, por tanto, con un grado elevado de subjetividad, que será definitorio en el Catrín, pues él nos dirá y referirá un concepto sobre él, unas facetas que para nada son las reales, sino que como sabemos, todo corresponde a una ironía alegórica –por así decirlo- en torno a su vida.

            Por otra parte, entendiendo al Catrín, en tanto pícaro, éste cada vez pasará por situaciones peores, sin embargo, si bien éste es el modelo convencional de la picaresca, lo que a nosotros podría parecernos peor, en realidad para él será la felicidad máxima, pues su vida oscila de forma pendular, no obstante, en vez de transformarse su vida en desdicha, como lo es cuando, pasa de una rencilla o pendencia a la muerte de sus padres, lo que pese a su reacción, es indiscutible que va de mal en peor, realmente lo que tendremos es una reacción opuesta a la esperada, que puede ser considera con tono irónico: “Si el primer año de esos dos fue bueno, el segundo fue inmejorable, porque a sus principios se le puso a mi padre en la cabeza la majadería de morirse, y se salió con ella; mi madre no tuvo valor para quedarse sola, y dentro de un mes le fue a acompañar al camposanto.”[1] No podemos olvidar, que la ironía justamente marcaba la pauta en la picaresca y como ya se ha referido, ésta nos acompañará hasta el final en la presente obra –muertes que contraen dicha y diversión, qué más irónico que aquello.-

            Tampoco se puede soslayar que profusamente se va mencionando el término pícaro en la obra, para referirse al Catrín y sus picardías, que se corresponde con la percepción que tienen los demás sobre él, contraria a la que posee él mismo: “No tuve más arbitrio para excusarme sino decirle que me parecía muy bien su deseo, y desde luego lo cumpliera si no hubiera yo tomado tanto aguardiente, pues mi hermana vivía conmigo y una tía muy escrupulosa, si me olía me echaría tan gran regaño que me haría incomodar demasiado, y al mismo tiempo juzgaría  que el nuevo amigo tenía la culpa y era un pícaro que se andaba embriagando, por las calles, enseñando a borracho a su sobrino […]”.[2]

            Finalmente su suerte llegará hasta tal extremo, que quedará literalmente, sin nada, sin mover un dedo por cambiar su estado, ya que según su propia percepción, como era un Catrín, el hecho de que hiciese algo, era indigno de su linaje –puras patrañas-: “En éstas y las otras, como era fuerza comer por mis arbitrios así que no hallaba dónde me hicieran favor, me quedé en cueros en dos por tres; y conozco que si yo mismo hubiera hecho mis diligencias de empeñar y vender mis cosillas, algo más hubiera aprovechado; pero esto no podía ser. ¿Cómo un Don Catrín de la Fachenda había de empañar ni vender nada suyo y por su propia mano? Semejante conducta habrá ajado mi honor, y malquistádome en todo mi linaje.” [3]

            El Catrín entonces es un pícaro y ¿cuál será la conclusión a la que llegaremos en cuanto a esta condición? A lo que dicen textualmente e injuriando a nuestro protagonista, lo que radica en ser cierto, no obstante, él intentará desmentirlo: “Pero después de todo el catrín es una paradoja indefinible, porque es caballero sin honor, rico sin renta, pobre sin hambre, enamorado sin dama, valiente sin enemigo, sabio sin libros, cristiano sin religión y tuno a toda prueba.”[4] Su muerte ignominiosa finalmente será el símbolo de su vida licenciosa y libertina, cuya muerte será la de un ruin pícaro.


[1] Don Catrín de La Fachenda. Pp. 3, cap. V.
[2] Íbidem. Pp. 50.
[3] Íbidem. Pp. 55.
[4] Íbidem. PP. 66.

miércoles, 4 de enero de 2012

Ironía y didactismo en la obra Don Catrín de la Fachenda.


            Antes que todo, es menester señalar que la obra Don Catrín de la Fachenda, de Fernández de Lizardi, se enmarca en el contexto de la ilustración y es desarrollada a través del género literario novelesco, es así que nos encontraremos con ciertos rasgos tópicos de ésta, donde justamente primará el carácter didáctico-moralizante propio de la ilustración y su afán enciclopedista, donde se perseguía iluminar y educar al vulgo y una manera de llevarlo a cabo, eran precisamente los libros. Por otro lado, en lo que respecta a la Ironía, no hay que olvidar que en tanto figura perteneciente a la retórica y, por ende, vinculada a su concepción clásica, ésta es un juego lingüístico-semántico, donde se alteran los referentes, cuya finalidad es provocar humor y ese aspecto risible, que ya abordaba Aristóteles en su poética. De este modo, una primera aproximación a la obra de Lizardi e intento a su vez de desentrañamiento la podemos encontrar en la siguiente cita de María Eugenia Mudrovic: “(…) La más ardua de las batallas fue sin duda querer cambiar el destino de ese sector medio empobrecido al que pertenecía y al que creyó moral y socialmente asfixiado bajo el peso de los excesos, el derroche y el ocio.”

            Sin embargo, para ahondar y comprender de mejor manera incluso la intencionalidad del uso de la ironía y el didactismo, es que me abocaré al análisis de los dos primeros capítulos de la obra, permitiéndonos el primero de ellos captar la esencia de la ironía en Don Catrín; remitámonos entonces al título de este capítulo: “Vida y hechos del famoso Don Catrín de la Fachenda”[1]; es así que ya desde el título se nos presenta una especie de ironía alegórica, en tanto, ésta será abarcadora de toda la novela. Pues Catrín en la mayoría de las circunstancias –si es que no en todas- hace alusión a sus méritos y bondades, donde –según su propia opinión- era el más conocido y reputado de los Catrines, que como veremos y ello se entenderá de mejor modo posteriormente a través de su faceta de pícaro, era en realidad todo lo contrario, situación que será confirmada en cada una de sus peripecias y ardides.

            Por otro lado, el primer párrafo también resulta revelador y será el inicio de una extensa enumeración de cualidades que las más de las veces, resultan ser meras fachadas, quizá he ahí la cercanía con “Fachenda”: “sería yo el hombre más indolente y me haría acreedor a las execraciones del universo, si privara a mis compañeros y amigos de este precioso librito, en cuya composición me he alambicado los sesos, apurando mis no vulgares talentos, mi vasta erudición y mi estilo sublime y sentencioso.”[2] Claramente, lo que aquí expone, se contrapone al tópico de la Falsa modestia, puesto que no aminora sus talentos, sino que de manera contraria, los exhibe con deleite, cuya finalidad es destacar más aún sus cualidades, que como se ha dicho es una especie de falseamiento en el que nos hará caer, lo que se percibe, por ejemplo, de manera explícita en: “mis no vulgares talentos”, “mi vasta erudición” y “mi estilo sublime y sentencioso”.

            A su vez, en tanto interpretación, podríamos dilucidar que aquella búsqueda de honores se debe justa y precisamente a su carencia de ellos, por tanto, pretenderá demostrarlos una y otra vez, lo que se aprecia, en la consiguiente cita: “Sí, amigos catrines y compañeros míos: esta obra famosa correrá… Dije mal, volará en las alas de su fama por todas partes de la tierra habitada y aun de la inhabitada; se imprimirá en los idiomas español, inglés, francés, alemán, italiano, arábigo, tártaro […].”[3] Si pensamos también en la connotación de la personificación de la “fama”, ésta es casi una diosa griega, que nuevamente nos remite a ese ideal ilustrado-neoclásico, que tiene por características, el conocimiento de los textos de la antigüedad clásica grecorromana.

            También se va perfilando el carácter de parodia que se irá desarrollando en la obra, donde hay una burla hacia la estética épica, ya que él señalará al igual como se establecía en ésta, que el contenido de su relato, será el más encomiable, que como hemos visto, es sólo aparente: “¿Y cómo no ha de ser así, cuando el objeto que me propongo es de los más interesantes, y los medios de los más sólidos y eficaces?”[4] Continuando con la misma cita, incluso hay un efecto moralizante el que se trasluce al referir su vida en tanto modelo “digno” de imitar, sin embargo, claramente esto se enmarca dentro de la ironía, ya que finalmente descubriremos que sus actos se simbolizan más bien en un personaje ruin, antes que en uno dignificable: “El objeto es aumentar el número de los catrines; y el medio, proponerles mi vida por modelo…”[5]

            En la medida que vamos incursionando y recorriendo la obra, nos salta cada vez más a la vista su “verdadero” modo de ser el que se opone sobremanera a lo que dice, por consiguiente, no debemos considerar literalmente sus palabras, sino como un mero alarde que ofusca su desvirtuosismo: “He aquí en dos palabras todo lo que el lector deseará saber acerca de los designios que he tenido para escribir mi vida; pero ¿qué vida? la de un caballero ilustre por su cuna, sapientísimo por sus letras, opulento por sus riquezas, ejemplar por su conducta, y héroe por todos sus cuatro costados.”[6]  Finalmente la ironía más notoria la percibimos hacia el final de este primer capítulo, donde incluso se auto-designa como el “héroe” de su siglo, lo que dista en demasía de ser así: “Pero como cada siglo suele producir un héroe, me tocó a mí ser el prodigio del siglo XVIII en que nací, como digo, de padres tan ilustres como de César, tan buenos y condescendientes como yo los hubiera apetecido aun antes de existir, y tan cabales catrines que en nada desmerezco su linaje.”[7]

            De todo lo hasta aquí reseñado, podemos concluir que con su retórica intentará embelesarnos hasta el final, no obstante, si desde un inicio vamos desentrañando sus patrañas y picardías, no nos logrará embaucar con sus palabras, que por lo demás, siempre estarán recubiertas por la rúbrica de la ironía, incluso su linaje y genealogía son sobrevalorados.

            Por otro lado, hacia el 2º capítulo y también en el 3º -pese a que por razones de espacio, no podrá ser desarrollado-, se irá desenmarañando el carácter didáctico del presente libro, el que, por ejemplo, se ve manifestado a través de la figura del tío cura, quien en sí representa un carácter en tanto personaje, de corte discursiva-moralizante: “Sus discursos eran concertados, y las palabras con que los profería eran dulces y a veces ásperas, como lo fueron siempre para mí; su traje siempre fue trazado por la modestia y humildad propia del carácter que tenía.”[8]

            Un claro ejemplo del talante moralizante, como bien decía, se capta en las palabras del tío cura, he aquí uno de sus discursos, donde reflexiona y reprende a Catrín, por no querer continuar con sus estudios: “Por cierto que has leído mucho y bueno para creerte un sabio consumado; pero sábete para tu confusión, que no pasas de un necio presumido que aumentarás con tus pedanterías el número de los sabios aparentes o eruditos a la violeta. ¿Qué es de que las ciencias son inútiles? ¿Qué me puedes decir acerca de esto que yo no sepa? Dirásme sí, que las ciencias son muy difíciles de adquirirse, aun después de un estudio dilatado; porque toda la vida del hombre, aunque pase de cien años, no basta a comprender un solo ramo de las ciencias en toda su extensión.”[9]

            La cita sobre Rousseau, no permite entrever el carácter ilustrado del clérigo, que se condice con sus sermones, descollando continuamente el tema de la moral y la virtud: “¿Qué más dirías si supieras que a mediados del siglo pasado el filósofo de Ginebra, el gran Juan Santiago Rousseau, escribió un discurso probando en él que las ciencias se oponían a la practica de las virtudes, y engendraban en sus profesores una inclinación hacia los vicios, cuyo discurso premió la Academia de Dijón en Francia?”.[10] Otra cita que se condice con la precedente es la vinculada con Cicerón, que también se corresponde con el canon neoclásico-ilustrado, que refiere el tío: “Últimamente: el necio se llamará dichoso mientras sea rico; el sabio lo será realmente en medio de la desgracia si junta la ilustración y la virtud. Por esto dijo sabiamente Cicerón que todos los placeres de la vida ni son propios de todos los tiempos, ni de todas las edades y lugares; pero las letras son el alimento de la juventud, y la alegría de la vejez; ellas nos suministran brillantez en la prosperidad, y sirven de recurso y consuelo en la adversidad.”[11] Finalmente, en lo que concierne a esta arenga, estará en pro de rectificar la conducta de Catrín.


[1] Don Catrín de La Fachenda. Pp. 3, cap. 1.
[2] ´Íbidem.
[3]  Íbidem.
[4]  Íbidem.
[5] Íbidem.
[6] Íbidem.
[7] Íbidem.
[8] Íbidem. Pp. 12.
[9] Íbidem. Pp. 13.
[10] Íbidem. Pp. 14.
[11] Íbidem. Pp.

Simón Rodríguez y su contraposición al concepto de Ciudad Letrada a través de su texto: “Luces y virtudes sociales.”



            Desde un principio al leer a Simón Rodríguez, nos vamos percatando que hay una clara oposición a lo planteado por Rama, puesto que no piensa en un modo de educación sólo para las elites ilustradas que educarán a la masa bárbara, sino que está pensando en una educación general, una instrucción pública/popular, una especie de democratización de la cultura, a su vez habla sobre los medios para que aquella educación popular sea transmitida. De la misma guisa, establece una crítica a los gobiernos, ya que es partidario de que sólo un gobierno ilustrado, será capaz de generalizar la instrucción, cita a su vez a Rousseau –pensador y filósofo ilustrado- quien temía por la generalización de ésta, pues veía la difusión de conocimientos como armas, sin embargo, Rodríguez, piensa lo contrario, que hará a los hombres “virtuosos”, he ahí el título de su texto. A continuación citaré un extracto de su escrito, donde se explicita su pensamiento: “Sólo con la esperanza de conseguir que se piense en la Educación del pueblo, se puede abogar por la Instrucción General… y se debe abogar por ella; porque ha llegado el tiempo de enseñar las gentes a vivir, para que hagan bien lo que han de hacer mal, sin que se pueda remediar. Antes, se dejaban gobernar, porque creían que su única misión, en este mundo, era obedecer: ahora no lo creen, y no se les puede impedir que pretendan, ni (… lo que es peor…) que ayuden a pretender.”[1]

            Desde otra perspectiva, refiere el cambio social que se estaba produciendo, donde los que se mantendrán en el poder, ya no son los que tienen, sino los que saben más, lo que apunta y señala textualmente: “En todo estado de adelantamiento, hay unas gentes más adelantadas que otras: hoy no son pudientes los que TIENEN, sino los que SABEN más: éstos deben ocuparse de enseñar, o en proteger la enseñanza, para poder disponer de masas animadas, no de autómatas como antes.”[2] Cabe destacar que no sólo anhela una instrucción popular, sino que incluso nacional, que alcance para todo, sin distinción alguna, donde la figura del maestro y el discípulo cobran especial relevancia: “La instrucción debe ser nacional- no estar a la elección de los discípulos, ni a la de sus padres –no darse en desorden, de priesa, ni en abreviatura. Los maestros, no han de enseñar por apuesta, ni prometer maravillas… porque no son jugadores de manos –los discípulos no se han de distinguir por lo que pagan, ni por lo que sus padres valen- en fin, nada ha de haber en la enseñanza, que tenga visos de farsa: las funciones de un maestro y las de un charlatán, son tan opuestas, que no pueden compararse sin repugnancia.”[3]


[1] Las razones de la educación pública: IV Luces y virtudes sociales, Simón Rodríguez, Santiago, 2011. Introducción, pp. 51.
[2] Íbidem. Pp. 52.
[3] Íbidem Pp. 53.

El concepto de ciudad letrada en Ángel Rama.


En primer lugar, antes de adentrarnos a la noción de “Ciudad letrada”, debemos entender el contexto de producción y cómo se enmarca esta visión en tanto aporte a la configuración del ideario latinoamericano y como señala Hugo Achugar en el prólogo al ensayo de Rama, “La ciudad letrada asume esa perspectiva y, más aún, propone la lectura de nuestra América en tanto construcción histórica de su cultura. Y ése es otro modo de celebración: el del examen sin concesiones que muestra lo tortuoso y lo delirante, lo onírico y lo pesadillesco de nuestro pasado. Reflexión sobre la inteligencia urbana, sobre sus devaneos con el poder y sus oscilaciones sociales e ideológicas. La ciudad letrada es un ensayo. Un ensayo, es decir, un discurrir de una consciencia que indaga en el pasado para entender su presente, hasta que historia y búsqueda personal se funden.”[1] Lo que se plantea en la cita precedente es comprender y posicionarnos como sujetos latinoamericanos, conscientes de nuestra propia historia en tanto colectivo-social y, a su vez, como manifestación individual, pues se trata ante todo de definir las características del “ser latinoamericano”, nuestra identidad y a partir de ella, reconocer nuestros aportes y singularidades frente a la cultura universal. Sin embargo, su foco no es el ámbito rural, sino que la ciudad concreta-simbólica y articulada-ordenada por el poder de los signos, que están otorgados a través de la letra, tema nuclear y fundamental que abordará in extenso, a lo largo de todo su trabajo.

            Por otra parte, otra cita que es preciso consignar es la siguiente y que está interrelacionada con lo hasta aquí expuesto: “Pues no se trata de una historia urbanística social a lo Manuel Castells, ya que Rama parte de la ciudad-signo, para leer la cultura toda integrando para ello una semiología social que le permita comprender las marchas y contramarchas de la letra y sus ejecutores […]”.[2]  Aquella “semiología social” a la que se refiere el crítico, nos remite de inmediato a lo que planteaba Ferdinand de Saussure, vale decir, dilucidar la sociedad en tanto manifestación de un signo, cuyo significante sería la ciudad-concreta –ya mentada- y, por otro lado, cuyo significado serían sus relaciones de poder, jerarquías e ideologías que se desprenden a partir de la distribución y constitución de ésta.

            Sin más, no podemos soslayar el concepto de “ciudad ordenada” que está subsumido en el de “ciudad letrada”, pues la primera impone un orden, una estructura. Al fin de cuentas establece lo que entendemos comúnmente por “civilización”: “Las regirá una razón ordenadora que se revela en un orden social jerárquico transpuesto a un orden distributivo geométrico. No es la sociedad, sino su forma organizada, la que es transpuesta; y no a la ciudad, sino a su forma distributiva […]”.[3] La ciudad letrada alude –como hemos visto- al orden de los signos, que en la ciudad ordenada se apercibe como el paso de lo que fue una concepción de una sociedad metropolitana y peninsular, con sus jerarquías correspondientes a la trasplantación de una distribución distinta en América, prescrita por los planos urbanísticos y su estructura de damero, por ejemplo, que concebirá con un nuevo orden la noción de “ciudad”, que complementa lo apuntado por Rama. No obstante, si bien observamos el caso de planificación en cuadrículas de la ciudad, cabe destacar que ésta también posee sus connotaciones simbólicas: “De lo anterior se deduce que mucho más importante que la forma damero, que ha motivado amplia discusión, es el principio rector que tras ella funciona y asegura un régimen de trasmisiones: de lo alto a lo bajo, de España a América, de la cabeza del poder – a través de la estructura social que él impone- a la conformación física de la ciudad, para que la distribución del espacio urbano asegure y conserve la forma social.”[4]

            Además se aprecia -en lo propuesto por Rama-, el concepto de “orden”, el que adquiere un valor transversal, que se irá expresando de múltiples maneras: “[…] activamente desarrollada por las tres mayores estructuras institucionalizadas (la Iglesia, el Ejército, la Administración) y de obligado manejo en cualquiera de los sistemas clasificatorios (historia natural, arquitectura, geometría).”[5]

            Finalmente la gran oposición que nos ofrecerá el ensayo de Rama, será el de la dicotomía oralidad-escritura, centrándose ante todo en esta última, pues los dueños de la letra y, por consiguiente, de la escritura, serán los iluminados e ilustrados que deberán dirigir la sociedad epocal: “Esta palabra escrita viviría en América Latina como la única valedera, en oposición a la palabra hablada que pertenecía al reino de lo inseguro y lo precario. Más aún pudo pensarse que el habla procedía de la escritura en una percepción antisaussuriana.”[6]  Retomando lo central de la discusión, Rama señala textualmente que él entiende por “ciudad letrada” lo siguiente: “[…] porque su acción se cumplió en el prioritario orden de los signos y porque su implícita calidad sacerdotal, contribuyó a dotarlos de un aspecto sagrado, liberándolos de cualquier servidumbre con las circunstancias.”[7]

            En última instancia, hay que considerar quiénes eran los que conformaban esta ciudad letrada, es decir, aquéllos redentores que velarían por el perfecto orden y organización de ésta, los que como se ha dicho, poseían el “poder”: “Una pléyade de religiosos, administradores, educadores, profesionales, escritores y múltiples servidores intelectuales, todos esos que manejaban la pluma, estaban estrechamente asociados a las funciones del poder y componían lo que Georg Friederichi ha visto como un país modelo de funcionariado y de burocracia.”[8] A su vez, es interesante adscribir que dentro de las cualidades comunes que se le atribuían a este grupo, estaba ese afán poético-escriturario, que los caracterizaría, ese “hablar bien”, que tanto nos ha impuesto el canon de la retórica: “Más aún, debe anotarse que la función poética (o, al menos, versificadora) fue patrimonio común de todos los letrados, dado que el rasgo definitorio de todos ellos fue el ejercicio de la letra, dentro del cual cabía tanto una escritura de compra-venta como una oda religiosa o patriótica.”[9]

            De este modo, como último punto a acotar, resalta a la vista el carácter institucionalizado que tuvieron, cumpliendo determinados roles en la sociedad, por los cuales eran identificados: “Más significativo y cargado de consecuencias que el elevado número de integrantes de la ciudad letrada, que los recursos de que dispusieron, que la preeminencia pública que alcanzaron y que las funciones sociales que cumplieron, fue la capacidad que demostraron para institucionalizarse a partir de sus funciones específicas (dueños de la letra) procurando volverse un poder autónomo, dentro de las instituciones del poder a que pertenecieron: Audiencias, Capítulos, Seminarios, Colegios, Universidades.”[10]


[1] La ciudad letrada, Ángel Rama, Montevideo, Arca, 1998. Prólogo, pp. 10.
[2] Íbidem.
[3] Íbidem. La ciudad ordenada, pp. 19.
[4] Íbidem. Pp. 21.
[5] Íbidem. Pp. 19.
[6] Íbidem. Pp. 22.
[7] Íbidem. La ciudad letrada. Pp. 32.
[8] Íbidem.
[9] Íbidem. Pp. 35.
[10] Íbidem. 

martes, 3 de enero de 2012

Declaraciones de amor.




Mi vida me arrebatas, coges, aniquilas
Tu ser me llama, me anhela, me necesita
Mi alma yace cautiva en los deseos de tu mirada
Tus pensamientos me corresponden, me piensan, me aman
Mi cuerpo tiembla ante tu andar sensual y prohibido
Mis ojos te observan y descubren tu indiferencia
Tu boca clama una señal de correspondencia
Tu sonrisa silenciosa esboza una pasión sibilina
Tus labios bosquejan la fogosidad que deseamos
Mi corazón palpita hasta la extenuación de sus latidos
Mi esencia te pertenece con certeza y sutileza
Mi amor cada instante se vuelve pasión y viveza.

Pd: Este poema fue escrito hace dos años atrás, sin embargo, ahora lo subo con algunos cambios y juegos de palabras incorporados, manteniendo a veces su tinte –para bien o para mal- un tanto barroco con dejes románticos, iniciante generalmente para los poetas de todas las generaciones.




viernes, 30 de diciembre de 2011

La academia.



            
Era un día cotidiano en Santiago de Chile, la gente se levantaba para ir a sus trabajos, daban las 6, 7 y 8 de la madrugada, las personas corrían de un lado hacia otro casi desorbitadas, subían y bajaban escaleras en el metro, se empujaban unas a otras y quedaban finalmente sumergidas en un cansancio general, apretujadas en apenas un metro cuadrado, topándose en ese cubículo con motor que es el metro. Así transcurrían las horas, monótonas rutinas muchas veces, asaltos a la orden del día, continuos gritos, accidentes, explotaciones laborales, sociales y así seguían cada vez más y no paraban, era un circulo vicioso que se prolongaba las 24 horas del día, por los 365 días del año. Sin embargo, la academia, la universidad, eran otra cosa, ahí la vida fluía distendidamente, las horas pasaban más lentas, habían espacios para las conversaciones, estudios y discusiones profundas, se hablaba de política, de cambios sociales, se gestaban ideas innovadoras en torno al conocimiento, se establecían nuevas relaciones, compañerismo, amoríos que se iniciaban en los pastos, en las salas de clases, en los pasillos, el amor invadía todo el campus.

            Se entraba de madrugada y se salía muchas veces en las vísperas de la noche, muchos éramos los que tomábamos esos intensos cafés de máquina para acompañar nuestro estudio, algunos preferían el mate, que hasta cierto punto en nuestra cultura se había incorporado desde nuestros abuelos, claramente, vinculado siempre a la tradición trasandina. Por otro lado, algunos preferían salirse por la tangente de la línea académica y optaban por jugar fútbol, tacataca, incursionar en el canto y la guitarra, otros en cambio, preferían la poesía y buscaban instancias en las cuales poder mostrar su arte y compartirlo, donde se fraguaban los más diversos estilos, decadentismo, romanticismo, postmodernismo, en fin, había poesía y literatura para todos los gustos.

            La vida en la academia siempre me hacía pensar en sus orígenes, en la tumultuosa y batahólica polis ateniense, donde la filosofía tuvo su auge y pasaron las más brillantes mentes de aquellos tiempos, no obstante, era idealizar demasiado, pues si bien se producían discusiones de alto nivel, los tiempos habían cambiado, había que repensar la realidad de nuestro país, entender ese agitado siglo XXI aquí en el fin del mundo. Incluso a veces sentía que se vivían dos mundos paralelos, el de la cultura centrada y guardada en esas extensas bibliotecas, en esas interminables horas de estudio, pero que al salir a la calle, sólo unas cuadras más allá de la academia, te enfrentabas al consumismo, al hedonismo, al absurdo, al decadentismo. Pero dentro de todo, aún guardaba esperanzas de que aquello pudiese cambiar, que la realidad social que se vivía en nuestro tiempo, la pobreza, las desigualdades económicas, la injusticia político-social, la discriminación hacia nuestras propias raíces, acabara de una vez para siempre, pero al parecer aquello seguiría siendo una utopía. Por eso cuando salí aquella tarde de la academia, rumbo a tomar la micro, al ver a esas personas en el paradero, un día antes del año nuevo, pensé –el Apocalipsis no llegará mañana, en el 2012, ni a lo largo de éste, sino que lo estamos viviendo.-

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Síntesis trabajo literatura general I (Clásica-antigua), sobre estudios griegos. (PRE-grado.)




En líneas generales, cabe destacar que se referirá la trascendencia de la polis, surgida como institución democrática en el período clásico de la Grecia antigua, siglo V a.c, donde instituciones sociales como el oikos, quedarán subordinadas a ésta, comportándose ambas de un modo complementario. Por otro lado, en el discurso fúnebre de Pericles dirigido al pueblo ateniense, se perciben las características definitorias de esta polis, cuyo carácter o régimen es democrático, generándose tanto en el ámbito público como privado, un régimen isonómico, es decir, de igualdad ante la ley y, sobretodo, que no depende del poder (kratos), de unos pocos, sino de la mayoría, del pueblo (demos.)

También es menester considerar que el compromiso alcanzado con la polis es sumamente relevante, ya que, por ejemplo, en el período micénico se consideraba a los reyes y héroes, como acreedores de una bella muerte, mientras que ahora, todo aquél que defienda en batalla a su polis, podrá alcanzar la areté guerrera, y obtener renombre y fama imperecedera, vale decir, su propia bella muerte. Por otra parte, Pericles refiere las características de superioridad que hacen de esta polis un ejemplo a seguir, tales como, la libertad de los ciudadanos, el continúo intercambio comercial con otras polis, el ser autosuficiente y las diversas actividades de esparcimiento que en ésta se desarrollan: juegos y sitios que provocan deleite, donde las tragedias adquirirán un gran valor.

En efecto, las tragedias serán un género representativo en este período, puesto que darán cuenta de las problemáticas surgidas con la institución de la polis democrática y sus contraposiciones entre leyes divinas y leyes humanas, situaciones que provocarán en los espectadores críticas a la sociedad y los cambios introducidos, elemento esencial para un mundo donde el debate contradictorio, la argumentación, la persuasión y el arte retórico centrado en la palabra, poseen un valor fundamental para alcanzar la areté política, palabra vinculada con el surgimiento de estas ciudades estado.

Desde otra perspectiva, esta manifestación, artístico-representativa, estará marcada por el acaparamiento y reunión de amplias multitudes de gente, incluso generando concursos trágicos atenienses, donde autores tan connotados como Esquilo, Sófocles y Eurípides participaron más de una vez, cuyas obras y reconocimientos se conservan aún en nuestros días.

Respecto a lo señalado por Pericles en su discurso, anuncia que aquellos que dieron su vida, cuyo valor es incalculable, por la polis, no sólo obtienen fama y gloria, sino que enaltecen su patria, su genos y oikos, donde sus hijos recibirán un sustento de por vida, pagado por su ciudad. En este compromiso con la polis, cobra gran énfasis el valor heroico y el que las próximas generaciones imiten estos actos de honor (até), y valentía. Destacando de este modo, la gallardía que surge en el momento de la guerra, ante la cual no deben temer y que por ello no se basan tanto en tácticas como en otras polis, sino que es el vigor del instante de la guerra, el que les permite triunfar.

Por lo anterior han dominado extensos territorios y subyugado a muchos pueblos y cuando éstos vencen a una de sus tropas, se jactan diciendo que vencieron a toda atenas, mientras que si pierden por una flota ínfima, aluden a que perdieron por el gran número que eran. En este punto, Pericles resalta que la educación para la guerra, no es menor que en otras polis, pese a que se dedican al cultivo de otros ámbitos como la belleza y la adquisición de sabiduría (philosophia), además de no excluir a los extranjeros, sino que los reciben de mejor modo que en cualquier otra ciudad.

Pericles finaliza señalando que cualidades como éstas hacen especial a la polis ateniense y que el compromiso que mantenemos con ella debe darse en distintos planos:

Político: Participación ciudadana, que implica estar informados sobre el acontecer público, sin descuidar el oikos propio.

Social: La superioridad social no interfiere en la ascensión al poder político, puesto que se valen más de los méritos personales que de su condición socioeconómica, ya que ni aun la pobreza es un obstáculo para hacerse partícipe como ciudadano. Pero sí lo es la ociosidad, por no superar su condición.

Tradición: A este valor hace referencia el comienzo del discurso, resaltando que el legado de la tierra, riquezas y patrimonio, se los deben a una sucesión continúa de delegados del genos, que sin su intervención no lo hubiesen logrado.

Religioso: Actividades como los ritos fúnebres, hecatombes y libaciones en honor a los dioses, establecen nuevos vínculos entre los ciudadanos y rememoran las hazañas de los guerreros caídos.

Por otra parte, el crítico Vernant señala que si bien la tragedia surge en un período determinado, clásico, es más preciso hablar de antecedentes de ésta. Por un lado nos encontramos frente a una representación sobre Solón y, por otro, con la relación con los ritos anteriores, donde se empleaban máscaras, pero con un fin ritual, en contraposición al fin estético que adquieren en las tragedias. También se le ha atribuido una relación directa con las dionisiacas, es decir, fiestas en honor a Dionisos, donde se cantaba en ditirambos. (Tesis no referida por Vernant, pero de carácter complementario).

Vernant hace alusión a 3 características fundamentales en el surgimiento de la tragedia:

1.- Género trágico: tragedia con sus características particulares.

2.- Representación trágica: Elementos visuales y cantados, que se aperciben al momento de ejecutarla.

3.- Hombre trágico: Visión más interna del individuo que indaga sobre los conflictos de éste.

Otros elementos característicos son: Conflicto trágico: Universo de la obra, donde se generan valores ambiguos ante el personaje trágico, el que a su vez se convierte en un héroe trágico: Se vincula con el carácter mítico y, por ello de la tradición de antaño y épocas predecesoras, donde habían acontecido situaciones dramáticas, ampliamente difundidas en el pueblo griego. Por ello serán conflictos que acontecen en su gran mayoría en oikos determinados.

Cabe referir también la dicotomía Coro/personaje trágico:

Coro: *Cantaba, utilizaba odas corales.
*Colectividad, valores cívicos.
*No empleaban máscaras en un principio.

Personaje trágico: *Empleaba versos principalmente, relacionados fundamentalmente a la prosa.
*Individualidad.
*Utilización de máscaras, para distinguir su faceta de héroe.

            Finalmente en cuanto a los planteamientos de Vernant, éste señala que la tragedia tuvo su auge a lo largo de un siglo y que empezó a decaer, a medida que se empezaron a crear nuevas tragedias de índole ficticia, que ya no estaban en relación directa con la tradición. Continuando con la argumentación me centraré en el análisis de la Orestíada, donde percibimos situaciones y recursos como los siguientes:

Rhesis: Discursos extensos de los personajes donde verbalizan sus posturas.

Esticomitía: Alternancia de diálogos entre personajes.

Por otra parte, esta tragedia se caracteriza por la sucesión continúa de muertes y sacrificios en el interior de un oikos, el de Atreo, donde se nos presenta como motivo central la noción de un sacrificio corrupto, representado por el asesinato que cometió Atreo, hacia sus sobrinos, la muerte de su hija Ifigenia, cometida por Agamenón, donde se le presentaban dos posibilidades: Conflicto trágico, como dice Vernant; cuyas opciones eran velar por el bien común de la colectividad (polis) o por su familia (hija) oikos, cuyas decisiones acarrearían inevitablemente consecuencias nefastas.

Otra figura conflictiva es Clitemestra, quien por un lado comete transgresiones de género, al emplear con agudeza la palabra, al utilizarla de un modo persuasivo, connotación negativa, puesto que es engañosa y el hecho de no respetar el lecho nupcial, es decir, el adulterio. Y, finalmente asesinando a su propio philoi, es decir, a su marido Agamenón. Justificándose en que éste había sacrificado a su hija, traía a una esclava, quien fue su compañera de lecho y que el mismo pueblo anhelaba su muerte, ya que en la guerra murieron muchos jóvenes en la flor de la vida.

Lo anterior, vale decir, la muerte de Agamenón, ocasionará que este oikos culmine casi en la ruina, donde los únicos philos capaz de salvarlos, eran Electra y Orestes, este último estaba expatriado. Pero cuando le estaban rindiendo las honras fúnebres a Agamenón, las que por lo demás eran corruptas; se presentó demostrando a través del ritual de la embáteusis, que implica cortarse uno de sus rizos y depositarlo en honor al muerto que estaba dispuesto a vengarlo, luchando contra los ektrós (enemigos). En ese mismo instante se presenta ante su hermana y se produce la agnición o reconocimiento, que después de varias demostraciones, Electra se convence de que era su hermano y juntos planean la venganza, mediante artilugios y engaños, acabando finalmente Oreste con los tyranos Egisto y Clitemestra, quien por el acto cometido, ya no podía ser su philos.

jueves, 22 de diciembre de 2011

La esencia de la amistad.




Las presentes, son dos cartas reflexivas, escritas hace dos años y dedicadas a su vez a dos de mis mejores amigos de adolescencia, en donde se da cuenta en parte de qué entendía por amistad en aquel entonces y en sí la esencia de ésta, que se desprenden de su escritura.


1º: Amigo Pablo: Te dedico una nota existencial en honor a tu cumple años, te estimo mucho y creo que eres uno de los pocos amigos de verdad que he podido encontrar en los intrincados caminos de esta vida, he aprendido muchas cosas de ti y espero que tú también, he aprendido a valorar cada instante que hemos compartido, tanto aquellos momentos de dicha y gozo, como aquellos otros no tan gratos. Espero que pese a los reveses del destino, nuestra amistad perdure, puesto que soy fiel partidario que una verdadera amistad es capaz de traspasar las barreras del inexorable tiempo y más aún, capaz de trascender las fronteras de la distancia. Quizás no he tenido oportunidades para decírtelo antes, pero creo que no siempre todo puede ser puesto en palabras, ya que hay cosas en esta vida que quedan mucho más plasmadas a través de los gestos y aquellos pequeños detalles, que son capaces de marcar la diferencia.

Amigo Pablo, ¿hermano tal vez? No lo sé, pero creo que si no lo somos de sangre, al menos hemos establecido un vínculo mayor, que incluso es más difícil de disolver, el cual no ha sido fácil de establecer, ya que una verdadera amistad, aquella que podríamos denominar valiosa, pero en el sentido connotativo de la palabra, es la que nos permite ser auténticos, entregarnos tal cual somos, con nuestros defectos y virtudes, a aquellas personas que son capaces de entendernos y que nos conocen a tal profundidad que basta sólo un atisbo de la mirada, para percatarse cómo nos sentimos, una amistad en esencia es un lazo que implica mucho afecto, pero por lo demás, un cúmulo de virtudes, es así que para lograrlo ser requiere ser paciente, no puedo no olvidar las escaramuzas que alguna vez tuvimos, si bien fueron en contadas circunstancias y por trivialidades, éstas coexistieron y no sólo conmigo, recuerdo el distanciamiento que como grupo de amigos tuvimos cuando dos de nuestros buenos amigos se pelearon, ambos provocaron una cierta ruptura en las relaciones, que hizo que cada uno siguiera su rumbo, pero una vez más el destino actúo de forma premeditada y esperó que maduráramos a fin de que pudiéramos perdonarnos y reafirmar nuestra amistad. Una relación requiere de respeto por el otro o los otros, como toda relación humana, pese a que veces encontremos que un amigo esté equivocado, muchas veces callamos para no ofenderlo, pero si alguna vez has encontrado que he errado en algo que he dicho o en mi forma de actuar, espero que me lo digas, ya que eso es fundamental, uno a veces necesita que le aporreen un poco y que le hagan estabilizarse, para no volar lejos, apartándose del sendero, lo que está directamente relacionado con la sinceridad.

Ya que hago alusión a las virtudes, no puede desmerecer el optimismo y la fortaleza, frente a las adversidades y cuán importante es un amigo cuando requieres de apoyo, sabes a qué me refiero, hay momentos en la vida que no tienen parangón, ahí es cuando nos damos cuenta quién o quiénes son los valiosos, ya que las dificultades que se nos presentan en la vida generalmente tienden a deprimirnos y a sumergirnos en un sopor tal que es difícil de despertar de él sin el apoyo de nuestros amigos, son las ocasiones en que creemos que nadie nos comprende, que es un dolor intangible y etéreo, que nadie es capaz de sentir, pero te equivocas, un amigo puede sentir mucho más de lo que crees, cuando tú sufres o cualquiera de mis amigos, yo también recibo mi cuota de dolor, pero sé, porque he pasado por situaciones que me han provocado un gran pesar, que todo cuanto nos acontece en esta vida, posee una finalidad y que ésta siempre será en bienestar de nosotros, aunque nos cueste creelo, por ejemplo, la muerte que es algo realmente deleznable, ya que a todos nos cuesta asumir que somos seres que sólo vivimos una transitar efímero y errante, pero al comprender y tan sólo vislumbrar el significado que ésta tiene, es cuando nos percatamos que este proceso de un ir y venir de vaivenes que nos presenta la vida, es producto de un ciclo y quién sabe si algún día nos reencontraremos con nuestros seres queridos, al menos yo así lo creo. Pero más todavía, hechos como éstos, nos deben servir para crecer como personas, para madurar y que nos demos cuenta que lo que de verdad importa es aprovechar al máximo nuestra existencia con nuestros seres queridos.

.           Es por ello que quiero recordarte que pese a que sé lo que te lo he dicho, siempre estaré ahí para lo que necesites, como amigo no te defraudaré y por eso también quiero manifestar, que intentaré mostrarme tal cual soy y que haré todo lo posible por ser congruente en cuanto a lo que pienso de un verdadero amigo, lo que no es nada sencillo, de hecho de ello la gente sabe mucho al respecto. Existen muchos dichos populares, que hablan que el verdadero amigo es aquel que está “en las buenas y en las malas”, “que existen muchos conocidos, pero amigos son contados con los dedos de las manos”, ambos en los que se percibe una gran sabiduría, ya que no existe ser más virtuoso y probo, que un amigo. En efecto, aquellas personas que dicen serlo, no siempre lo son en verdad, además que muy pocos conocen lo que con veracidad significa serlo, por un lado se ha escrito una vastedad a lo largo de la historia de la humanidad, pero por otro si bien se le aplican significados diversos, algunos me parecen muy frívolos, concisos y simplistas, basta recurrir a la Real Academia de La Lengua, donde se puede apreciar en una de sus acepciones: “1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. “

Si bien, lo anterior no es un yerro, he intentado a través de esta breve reflexión que te dedico en el día de tu cumple años, gran amigo. Que se entienda desde otra perspectiva lo que significa la amistad, que no sea un mero afecto que sólo perdure el tiempo que conociste a esa persona, sino que pueda trascender más allá y que, el tiempo implacable no delinee los instantes que vivenciaste en compañía de tus amigos, sino que todo lo contrario, siempre puedas mirar atrás, sintiendo una gran alegría por haber encontrado a un verdadero amigo.


2º:
Estimado amigo Álvaro, no tenía pensado escribir sobre lo que me enviaste, sólo te iba a comentar más tarde, pero como me suele ocurrir, lo que hiciste me hizo reaccionar de la forma en que estoy acostumbrado, a través de la escritura, que por lo demás es una forma que a mi parecer dice mucho más que el mero acto de responder. Es así que cuando leí el correo, me extrañó lo que decías, que coincidía con lo que me dijiste ayer: “terminó siendo algo más personal de lo que esperaba y no sé tampoco por qué quiero que lo leas, es algo raro, pero igual me gustaría tu opinión”.

Producto de eso, me puse a pensar y analizar el por qué o a qué se debe que yo lo lea, qué aportaré yo o más precisamente, ¿serviría de algo que yo lo hiciese? La respuesta a esas interrogantes no las sé y ni si quiera tú la sabías, aunque tal vez sí, quién sabe. Pero entre mis divagaciones, llegué a algunas conclusiones; de partida con el tiempo te he podido conocer en distintas facetas, quizás no en todas, pero tal vez suficientes para comprender un tanto tu personalidad, pese a que ésta jamás deja de forjarse, es un cambio y metamorfosis continúa, que perdurará por el resto de nuestra existencia.

Y así fue como concluí que nosotros de una u otra forma nos hicimos buenos amigos, pero comprendiendo tu vida y por lo que has vivido, creo saber por qué querías que la leyera. Mi forma de ser, no diría que es especial, pese a que es algo subjetivo, todo ser humano es especial, es una esencia única en esta vida, pero fuera de eso creo que un rasgo de mi personalidad es la empatía por los demás, aceptar a todos sin discriminación alguna, creer en que todos somos seres únicos e irremplazables y que así fue como comenzó nuestra amistad de hecho, tú justo habías vivenciado una situación bastante conflictiva y pasaste por uno que otro drama existencial, y bueno, dentro de lo que hago a menudo, me puse a escuchar y comprender un poco más tu persona, que si bien, como te he dicho un rasgo de mi personalidad es la empatía, tampoco es algo que lo haga por cualquiera, quizás puedo ayudar a otros continuamente y eso me satisface mucho, me nace hacerlo, pero hay personas en la vida que uno se topa y te marcan de uno u otro modo, ésos generalmente son los buenos amigos y te considero uno de ellos y lo supe desde el primer momento, llámese intuición, percepción o lo que sea, pero así fue y es algo que me ha pasado con mis grandes amigos y constituye parte de mi proceso de formación como individuo.

Por todo lo anterior y porque creo que sabes que no te discriminaría, aun conociendo tus errores, tus desventuras, tus aciertos y desaciertos; creo que quisiste que lo leyera, más bien este ejercicio de que escribieras quién eres y quién quieres ser, te ayudará a distinguirte como alguien especial para ti, alguien único, todos somos personas irremplazables y que tenemos mucho que aportar a este mundo, lamentablemente la mayoría de la gente con el pasar de los años, pierde sus sueños, anhelos y se somete a monotonía de la rutina, subyaciendo a las convenciones sociales. Por lo demás, te estimo mucho y creo que eres una de las personas que he conocido en esta vida que ha encontrando su sentido de existencia, quizás la rebeldía tampoco sea el mejor método, pero sí puedes canalizar esa energía en lograr grandes cosas, o por lo menos en lograr tu propia felicidad, emplear tu libre albedrío para forjar tu propio destino, sin que nadie te limite. Por otro lado, como amigo te apoyaré en cuanto significa enfrentar tu proceso de búsqueda de identidad, que como aprendiz de psicólogo, sé que en término generales puede durar hasta los 22 años, pese a que la personalidad, que es más abarcadora que la identidad, es un proceso que perdurará toda la vida.

Creo haber respondido en cierta medida al por qué querías que lo leyera, pero ahora viene lo más importante, comprender tu proceso de formación, intentaré hacerlo y a la vez te aconsejaré, aunque yo también puedo equivocarme, pero espero que en cuanto estimes pertinente, lo valores.

                En primer lugar, creo que hay algo esencial y quizás a nivel inconsciente lo manifestaste y es que te costaba comenzar a escribir sobre tu propia vida, si analizo eso, desde una perspectiva psicológica, dice mucho de tu persona. Es así que se desprende que no te gusta mucho hablar de ti, de cierto modo hay cierta negación a lo que ha sido tu pasado, no quieres enfrentarlo, pero aun así te atreviste y eso ya es muy valorable, de hecho creo que vas por buen camino, has aceptado quién eres y en qué medida has dejado que esos factores externos, influyan en ti; como amigo de verdad lo considero muy respetable, no es fácil combatir los prejuicios y miedos, pero a la larga te percatas que simplemente eran cosas sin mayor sentido, formas de comportamiento inmaduro, pero querámoslo o no, también influye en la personalidad, pero tú fuiste muy valiente al permanecer en ese establecimiento, soportando las burlas y críticas, pero en gran medida se debió a que valoras mucho la opinión de tu familia y lo que esperan ellos de ti, que sin duda lo lograrás.

                Sin embargo, a modo personal, si bien la familia es fundamental, no luches por ella y lo que esperen de ti, lucha por tus ideales, por lo que quieres ser y por todo cuanto te haga feliz, no tomes decisiones prejuiciosas, simplemente actúa y hazlo porque es lo que te nace hacer, aun cuando te equivoques, creo que es mucho más valorable cometer errores propios, que no cometerlos siguiendo la opinión de los demás.

                Otro ámbito que mencionas es la música y cómo ésta ha influido en tu percepción de la realidad, lo que también es muy destacable, ya que de cuanto nos imbuimos, ya sean libros, música, cultura, opiniones de amigos y de quienes nos rodean, influyen y hacen de nosotros lo que somos. En tu caso el núcleo familiar y tu marcada tendencia musical, han influido de sobremanera y te sientes muy identificado con lo que expresan tus ídolos musicales y creo que es una muy buena alternativa, no obstante, estás en camino a abrirte a otra etapa de tu conformación de la identidad, si bien tienes un gran amigo, que es “Waren”, debes abrirte a conocer a más personas, pero no a quienes precisamente estén en lo típico de la juventud actual, que son los carretes, excesos y todo eso, lo cual también responde a una forma de comportamiento, sino a quienes buscan sus ideales; en lo personal este último tiempo he conocido a mucha gente así y en nuestra universidad, sin duda alguna encontrarás a personas que piensan de manera similar, ábrete a ellos y conócelos, estoy más que seguro que te llevarás una grata sorpresa.

                Podría escribir páginas y páginas de análisis, ya me conoces, pero no era la idea, sino más bien que tomaras conciencia de quién eres y cuánto puedes lograr y que aquí tienes a un amigo que te puede apoyar si lo deseas, pero por otra parte, hazme caso y ábrete a los demás, conoce a gente con ideales y que quieran aportar desde su propia experiencia a este mundo.



Es hombre y viejo.




Una tristeza hambrienta y
Un viaje lejano y usurpado por
Una triste hambre y
Un viajero y su prado o
Un triste hombre y
Un viaje pardo o
Tres hombres y un viajero ardor
Es hombre y viajero
Es hombre y viejo.

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...