jueves, 15 de diciembre de 2011

Almas aprisionad@s.





Espejos quebradizos alumbran la noche
Iluminan despacio los espacios del tiempo
Que brillan azulados reflejándose en tus ojos
Los ojos de tu alma, imaginaria, triste y melancólica
Tu cuerpo se desvanece en mis manos
Se tambalea multiforme en mis pensamientos
Que te llevan y elevan en el cielo, nuestro cielo
Amores olvidados, polvo terrenal y palabras opacas
Eso eres tú, mujer-hombre, mas qué importa
Sólo eres tú, hech@ a imagen de tu Dios
Tu dios es sólo tuyo, único, irreverente y piadoso
Eres una máscara de ensueño, una mujer-hombre aprisionad@
Libérate, no dejes que el espejo te consuma
Deja que tu mente lo transforme en lo que eres
En es@ que me enamoró de ti.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Los poetas muertos del cementerio general.


          

  Estaba atardeciendo, eran las 6:30 en punto según el reloj de pared que estaba frente a la puerta de la casa –se me hacía tarde- tenía que estar en menos de media hora en el cementerio general, era una invitación, un amigo me había dicho que nos encontraríamos allá y que iríamos a ver a nuestros queridos poetas muertos, era un homenaje no de ésos que han quedado en el olvido, donde se depositarían ramos de rosas y se leería poesía a la luz de la luna, sino más bien un tanto distinto, sin embargo, al parecer algo de eso habría, en fin, era hora de irme, los detalles ya no importaban. Tomé un libro del estante de mi dormitorio con vistas a leerlo durante el recorrido, pues en Santiago eran no pocos los tramos que duraban menos de una hora, así que tendría un largo viaje para leer, luego que dejé todo listo, tomé una linterna de mano y la guardé en el bolso, después de ello, rápidamente salí de la casa, tomé la primera micro que pasó y aproveché de leer, sin antes mirar a mi alrededor y ver las caras de cansancio de las personas, que entrechocaban cada vez que la micro se detenía en un paradero, era un día más de trabajo y de rutina para muchos, querían llegar cuanto antes a sus casas –pensé en mis padres- cuántas veces no vivieron y pasaron por la misma fatigante rutina, que hace que la vida se esfume más rápido, al igual que el ritmo de esta ciudad capital –mientras pensaba y observaba había llegado al paradero- en ese instante bajé apenas se detuvo y ya iba unos metros más allá cuando escucho un grito de una mujer –hueón, abre la puerta, mi hijo- todos nos dimos vuelta a ver qué pasaba y era un niño que había quedado con un brazo adentro de la micro, la puerta casi totalmente cerrada y el resto del cuerpo afuera, algunos de quienes estaban abajo de la micro, empezaron a golpear los vidrios, hasta que el chofer abrió, la mujer seguía a voz en grito diciéndole unas cuantas verdades al conductor y después quedó todo como si nada, cada persona siguió su camino y su vida, la mujer quedó de pie, aún hecha una furia, consolando a su hijo.

            Después de unos minutos, ya me encontraba en el metro, sólo eran un par de estaciones, que en pleno horario punta, hasta cierto punto se desvanecían como las palabras, una tras de otra, gente entrando y bajando del metro –comienza el cierre de puertas- cada vez más aquel metro cuadrado se reducía un cuarto de metro más, donde prácticamente si no fuese por ese insignificante momento en que se abrían las puertas, uno terminaría asfixiado. Finalmente llegué a mi destino –estimados pasajeros, estación cementerios- ahí tenía que bajarme, estaba encima de la hora, aunque me mantenía esperanzado que como todo en Chile, empezaría por lo menos un cuarto de hora más tarde.

            Al llegar ante las imponentes puertas del cementerio general, sentí cómo me invadía una extraña sensación, entraba a un terreno desconocido, que ahora estaba prácticamente vacío, ya que la única ocasión donde se ve visitado por multitud de personas es en el día de todos los santos, por lo demás, durante el resto del año, sólo circulan por él almas en pena. Una vez dentro empecé a avanzar por las callejuelas del cementerio, habían mausoleos de todos los tipos, los más antiguos tenían una arquitectura gótica, un tanto penumbrosa, algunos databan por lo que alcancé a ver, de mediados de 1800, era amplio, parecía que no tenía fin, habían árboles y mucha vegetación, familias apodadas y otras que no tanto, así era el cementerio general, desolado. Salvo por los guardias, que ya habían quedado atrás, al parecer era el único ese día, tenía que llegar hasta el final y ya estaba oscureciendo, no obstante, no sentí calosfríos, al contrario, sentía que todo en aquel lugar tenía un interesante halo de misterio, seguí avanzando, debía estar cerca del grupo de poetas.


            Llegué a una plazoleta, había un tipo de unos 20 años con una guitarra en mano y vestido entre un estilo del viejo oeste y, por otro lado, como pirata y a su lado, una joven con poemas en mano, les pregunté dónde se estaban reuniendo y me dijeron que siguiera unos cuantos metros más allá, hasta llegar a una cúpula, así que seguí. Cuando ya estaba cerca, vi a un grupo de personas reunidas, echando la talla y riéndose a carcajadas, con cervezas en mano, pensé –me siento fuera de lugar- sin embargo, me acerqué a ellos y después de conversar unos minutos me di cuenta, que aunque tuviésemos en común el tener cierta sensibilidad hacia la vida, habíamos escogido caminos distintos, yo no era decadentista, era romántico. Los observé otros minutos, leí uno de sus poemas y me reservé la crítica, era un tema común; la crítica contra la iglesia, el estado y el orden social, buscaban una especie de anarquía, nada nuevo.

            Pasaron unos minutos y sigilosamente me fui escabullendo, me acerqué a la cúpula, me adentré en ella y salí por el lado opuesto, caminé cuadras y cuadras en el interior del cementerio, linterna en mano, revisé mi bolso y saqué una vela y un encendedor, quizá no era poeta o tal vez si el de aquel mausoleo que estaba frente a mí, pero sentí cierta nostalgia, estaba muy descuidado, parecía que hace décadas nadie lo visitaba, así que encendí la vela y le dejé un poema, unos simples versos –que ahora se los tuvo que haber llevado el viento- sentí un aire pasar, pero no me inmuté, mi tarea ya estaba hecha, había valido la pena ir al cementerio general.

jueves, 8 de diciembre de 2011

La taza rota.




Esa noche había llegado tipo diez, hacía un clima enrarecido, hacía frío, pero sentía calor, quizás no era el tiempo, tal vez era yo, no lo sabía, pero algo pasaba y si bien hasta cierto punto todo parecía normal o aparentaba serlo, algo había cambiado. Llámese intuición, dubitación o sospecha, en aquella casa a la que llegaba a dormir sucedía algo que había desestabilizado y quebrantado la rutina, no era sólo que mi mundo cambiase, sino que la realidad hasta cierto punto superaba la ficción, el tiempo ya no parecía correr a pasos agigantados, sino que incluso se detenía en estática parsimonia, para lo que sólo me bastó observar el reloj que se encontraba en la pared, en la esquina opuesta a la puerta de entrada a la casa y, efectivamente, las horas y minutos en aquel reloj no avanzaban, sino que las manecillas se habían paralizado de por vida, lo pensé unos instantes y no había explicación para ello, salvo que se hubiese quebrado, caído o algo por el estilo, en fin, lo consideré sólo un detalle en ese momento, así que lo dejé pasar.

 Luego me dirigí a la cocina, abrí la puerta y ahí estaba la gata que siempre maullaba en notas agudas, cuyo ruido era insoportable para un oído humano, así que rápidamente la dejé salir al patio. Miré por un momento el interior de esa cocina que ya se me hacía familiar, las paredes demarcadas por las huellas del último terremoto en Chile, las migajas de pan esparcidas por la mesa, un vaso de agua a medio servir y, por último posé mis ojos sobre aquella taza, ésa que había comprado durante mi último viaje a Chillán, ideal para un café a esas horas de la noche, sin embargo, ya no era la misma, era una taza inútil, sin mango, a medio morir saltando, era una taza rota.




domingo, 4 de diciembre de 2011

La mujer desconocida.




Ella es la mujer que deja huellas a su paso
Que grita a los cuatro vientos su verdad
Que impone su irreverencia y odio al mundo
Que solloza lágrimas de rencor y amor
Que se ha librado de las amarras de los hombres
Que lucha contra la opresión
Es la sensible mujer a la que humillaron
Es la madre de tus hijos y de los míos
Es el verbo hecho carne
Es la sacrosanta muerte del capitalismo
Es la aduladora de mentiras
La virgen corrompida
La silenciada por siglos
La maltratada por el tiempo
La viuda de la muerte
La caza fortunas y la dueña de casa
La que amanece trabajando
Y anochece cantando
La que sueña que es libre
La que da su vida día a día
Y que muere desconocida
Como una anónima alma perdida.

El origen del lenguaje, una facultad inherente al ser humano.




“Con razón se ha considerado esta facultad como una 
de las principales distinciones 
entre el hombre y los animales”. 

Charles Robert Darwin (1809-1882). 

En el presente trabajo, se pretende aunar diversos criterios y teorías para acercarnos a una posible explicación, sobre el origen del lenguaje, entendiéndose éste, como una facultad propia del ser humano, tal cual podemos reconocer como característica, ya formulada desde Darwin, apuntada en el epitafio. Por lo tanto, al comprenderla como tal, es preciso señalar que éste ha sufrido un proceso evolutivo paulatino, en el cual se fueron sucediendo distintas etapas, con sus consecuentes características, que dieron paso a una evolución cada vez mayor, hasta llegar finalmente, a la especie actual. Por ello, es primordial periodizar sobre los distintos linajes que hicieron factible la evolución y cómo se constituyó finalmente el lenguaje, en concordancia con otros procesos evolutivos. 

Es así que continuando con el planteamiento anterior, es menester situarnos en el origen de la bifurcación del desarrollo de nuestro linaje, vale decir, en el momento en que a través de cambios y conductas determinadas, se generó un nuevo eslabón en la cadena evolutiva, y el primero de ellos aconteció alrededor de unos 4 millones de años; “la estructura de los fósiles de huesos largos de las extremidades demuestra que, a diferencia de los gorilas y chimpancés, aquellos seres caminaban habitualmente erguidos en dos patas. Esa posición erecta liberó sus brazos y les permitió usarlos para hacer otras actividades, de las cuales la construcción de herramientas demostró a la larga ser la más importante”[Pie de página]. Estas variaciones en el estilo de vida, conjugadas con un proceso de supervivencia, donde para satisfacer las necesidades vitales, se tornaba necesario, comunicarse y manifestar sensaciones en una colectividad, generarán diferencias sustanciales, en lo que podemos considerar estrictamente animal y una analogía con la conducta humana, puesto que este nuevo linaje, comenzará a desarrollar lo que se conoce como cortex cerebral[Pie de página], área, que cumple las funciones cerebrales más especializadas, entre ellas la que implica el desarrollo del lenguaje y, como tal, provocará que este nuevo linaje, comience a emitir, ya no meros sonidos guturales, sino que comenzará a producir sonidos de forma consciente, lo cual incidirá de sobremanera para un posterior desarrollo del lenguaje y, nos muestra nítidamente, que se convirtió en un mecanismo eficaz, para la pervivencia del linaje. 

Posteriormente, otro cambio fundamental, se sitúa aproximadamente, hace unos 3 millones de años, donde comienza el origen de nuestro linaje, el género homo, correspondiente a los homínidos, donde nuestro predecesor más remoto, es el Australopithecus, el que a su vez, se subdivide en, afarensis, africanus, robustus y boisei[Pie de página], caracterizándose la alimentación del robustus, por el consumo de hierbas y vegetales, por tanto, su desarrollo molar era bastante grande, pero con un cerebro más reducido. Pero el caso del africanus, es paradigmático, debido a que su dieta, era principalmente omnívora, es decir, se alimentaban desde vegetales, e incluso carne, que, por consiguiente, derivó en un mayor desarrollo cerebral, debido al consumo de proteínas que se encontraban en la carne, alcanzando una densidad promedio, de 500 cm3. 

Si bien, existe una amplia gama de teorías que explican el siguiente paso progresivo, la más aceptada, es que el Australopithecus africanus, evolucionó al homo habilis, quien comenzó a emplear en mayor medida el uso de herramientas y, acrecentó a su vez su capacidad cerebral a unos 680 cm3, debido a una mejora alimenticia. Cabe detenernos en este punto, debido a que el eminente arqueólogo, M.S. Semenoff, comprobó cuantitativamente la relación existente entre el desarrollo motriz, concerniente a la fabricación de utensilios y las formas superiores del pensamiento (desarrollo de conceptos y abstracciones). Es así que estos datos, señalan una gran diferencia en cuanto al nivel de elaboración y acondicionamiento, según el estadio evolutivo, un ejemplo de ello, son los útiles de los Australopithecus, que no exigían más allá de 3 ó 5 golpes con una piedra, mientras que el chelense, realizaba una operación entre 20 a 35 golpes. Y así, fue perfeccionándose el nivel de la elaboración, alcanzando en el cro-magnon un perfilamiento en las piezas útiles, de hasta unos 250 golpes. 

Continuando, con la línea argumental previa a la digresión, el homo habilis evolucionó, a su vez, hace un millón y medio de años, en lo que se ha denominado homo erectus, que significa literalmente, hombre erguido, pero ante cual se han generado numerosas controversias, ya que desde el Australopithecus, los homínidos, se caracterizaban por moverse de un modo erguido. Este nuevo linaje, es de suma relevancia para nuestro estudio, puesto que en él se dieron las características necesarias, para desarrollar un protolenguaje, tales como, una capacidad craneal de 1250 cm3, aproximadamente, un mayor desarrollo cortical, una laringe más larga, dotada de estructuras cartilaginosas, una faringe con un mayor diámetro y musculatura. Además, es oportuno considerar que a través de un estudio endocraneano, se ha podido deducir que poseían un mayor desarrollo de los lóbulos frontales. De este modo, se propició la formación de un protolenguaje, cuyos rasgos definitorios se han catalogado dentro del campo de las onomatopeyas [Pie de página]y la polisemántica, lo cual implica una misma palabra, para designar múltiples objetos, acciones y sujetos. Sin embargo, pese a lo rudimentario que resulta este tipo de articulación, es un gran paso, para la concepción de un lenguaje articulado, propiamente tal, como lo conoceremos en las especies de homínidos posteriores. 

No obstante, aún en la cadena evolutiva, nos esperaban otros cambios, antes de lograr un desarrollo del lenguaje, tal como lo conocemos, y esta siguiente transformación, se vio reflejada en el homo sapiens neanderthalis[Pie de página], hace unos 250 mil años atrás, caracterizado por poseer un cráneo más grueso y arcos superficiales prominentes, sus ojos estaban hundidos en cuencas profundas, su mandíbula inferior estaba inclinada hacia atrás, no tenía mentón y su frente era baja e inclinada, muy distinta de nuestra frente vertical. También cabe destacar, la diversidad de herramientas que fabricaron, que pese a un intento de clasificación, éstas indicarían que se usaban para un cúmulo de actividades y no, para una en específico. A pesar de todos estos rasgos tan primitivos, el tamaño del cerebro del Neanderthal era un 10 % más grande que el nuestro, lo que no significa que fuera más inteligente. También poseían una mayor musculatura, sobre todo en el cuello y los hombros. Por otro lado, hay ciertas características semejantes al ser humano actual, atribuibles al Neanderthal, tales como: usaban el fuego en forma regular, fueron los primeros homínidos en enterrar habitualmente a sus muertos y en tercer lugar, cuidaban de sus enfermos y adultos mayores. 

Finalmente, llegamos al homo sapiens sapiens, especie a la cual pertenecemos los seres humanos modernos, cuyos vestigios se encuentran datados, aproximadamente, a unos 40 mil años atrás. Y será éste un gran salto a nivel evolutivo, ya que nos encontraremos con una especie, capaz de constituir lo que denominamos pensamiento, vale decir, ideas generales, cuyos elementos principales son los conceptos, es decir, representaciones de las cosas y de fenómenos unidas por ciertos índices comunes.[Pie de página]Por consiguiente, se producirán nuevas asociaciones entre conceptos y propiedades, previendo, de esta manera, un determinado uso, para un objeto específico. No obstante, la siguiente etapa está caracterizada, por una diversificación de conceptos y nociones, la representación entre percepciones heterogéneas tiene lugar en determinadas regiones de la corteza cerebral a la que llegan los estímulos provenientes de los órganos del habla, y especialmente del oído. De esta manera los sonidos vocales y los correspondientes movimientos de los órganos del habla se convierten en símbolos de los conceptos, relacionando entre sí las percepciones de rasgos comunes de una categoría de objetos[Pie de página]. Lo precedente, planteado por Bouknak, sitúa un nuevo rasgo del lenguaje, que es la categorización y en su constitución, nos permite asociar y agrupar distintos conceptos, a nivel mental y objetos, a nivel concreto, que amplían nuestro conocimiento de la realidad, dando pie a una de las más fascinantes manifestaciones de éste, las lenguas. 

En primer término, no podemos referirnos a lenguas, sin previamente, analizar sus componentes fundamentales, los fonemas, es decir los elementos que poseen una función particular y que le otorgan la sonoridad al lenguaje articulado, los que a través de una serie de combinaciones, constituyen sílabas, frases y oraciones, eclosionando en un espectro capaz de enunciar, ya no sólo palabras polisemánticas, sino que existirán muchas de ellas, de carácter monosemántico. No obstante, el proceso que conllevó un desarrollo tan amplio y divergente de las lenguas, estuvo dado por la expresión de las siguientes relaciones, en distinto grado; que señala Bouknak: 1) Un orden determinado de palabras, por ejemplo, en primer lugar la acción, en segundo lugar el objeto; 2) Combinación de diversas palabras que conservan su significado propio; 3) Transformación de ciertas palabras en partículas auxiliares -afijos- y su combinación con la palabra -raíz- para expresar una categoría de tiempo, lugar, etc.; 4) Comparación de partículas variables o flexiones de caso, tiempo, número, etcétera.[Pie de página]

sábado, 3 de diciembre de 2011

El olvido.




Olvidar no es dejar de sentir, ni amar
No es el eclipse de la memoria, ni el fin de los sueños
Es la muerte en vida, es la detención de tus latidos
La esquizofrenia de vivir el mismo día mil veces
Y no recordar el sol del amanecer
La sonora lluvia del atardecer
Y la luna naciente del anochecer.

Olvidar es ponerle una persiana a tus ojos
Es estancarse en los límites del tiempo
Es caer en la fragilidad del silencio
Es ser un hombre autómata
Que no vive los miedos del pasado
Y la incertidumbre del futuro
Es la felicidad pura, el sinsentido de la vida.

Olvidar es no disfrutar los momentos vividos
Es ser una mujer sin caminos ni ideales
Es ser un insensible hombre desapasionado
El olvido… el olvido…
El olvido eres tú.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Traiciones que matan.




Las traiciones matan lentamente, una a una
Puñaladas frías que se hunden clavando las entrañas
Dolores que profanan el cuerpo y lo saturan
Atrocidades desgarradoras que humillan la carne
Sórdidas melodías de una voz agonizante
Muerte interior y calvario de las palabras
Sufrientes desvanecimientos
Sometimientos opresivos
Pasividades destructoras
Olvidos y llantos que abren un valle de lágrimas.

Sopor y agotamiento, vano cansancio
Depresiones que depredan el cuerpo
Humanas lepras invasoras que te despedazan
Pedazos de sueños desparramados en el suelo
Vidas aniquiladas por el salvajismo
Piras que incendian los sentimientos
Y los golpean en tu tiempo, mi tiempo
Nuestro tiempo
Así será hoy y hasta el fin de los tiempos.

La incertidumbre de sus ojos.




Ella caminó y recorrió cientos de lugares antes de llegar a su lado, lo esperaba con ansias de enamorada, perdida en sus ensoñaciones, queriendo besarlo, acariciarlo, ser suya, pero sabía que no podía dar el primer paso, no porque fuera una mujer sumisa, sino que se debía a que no quería adelantarse a los sentimientos de él, pues sabía que había una atracción especial, un encanto que los vincularía de por vida, una unión indisoluble e inseparable, pero él aún estaba indeciso, su mirada lo revelaba todo, a veces cuando hablaban, él no era capaz de mirarla a los ojos, ella no entendía el por qué de aquella situación, pero con el paso del tiempo, comprendió que era la inseguridad de su enamorado, su incapacidad de ocultar lo que sentía, donde sólo bastaría ver sus ojos para que se entreviese la loca pasión y amor de una juventud a flor de piel, de fuego candente que ardía desde la profundidad de su corazón hecho llamas y que poseía una irrefrenable irreverencia que, sin embargo, no podía expresar a través de sus palabras.

Jamás olvidaría el primer día en que lo vio, su cuerpo, su postura y ademanes intelectuales, pero a la vez recios y, antitéticamente, cándidos, su rostro que develaba una juventud incipiente, sus mejillas palpitaban con un rubor rojo que le daban cierta vitalidad y sus ojos, que eran lo que más le impresionaba, ya que reflejaban una fuerza inconmensurable, con una voluntad férrea y decidida que se expresaba en sus acciones políticas, sus discusiones continúas e intensos debates, no obstante, no era así con el amor, ahí su corazón se acobardaba, se sumía en un ensimismamiento que lo tenía así segundos y minutos que se hacían una eternidad cuando Isabel inquiría qué le pasaba, qué sentía, qué pensaba, si le prestaba atención, si se había olvidado de ella, si la amaba, la odiaba, en fin, esos instantes la mantenían en una incertidumbre que no la dejaba dormir, que la desvelaba horas e incluso noches completas, dejándola intranquila al desconocer los sentimientos de Julián.

Después de aquella última vez que se habían visto, él no había contestado sus llamadas, no le había dejado ningún mensaje, lo único que sabía en ese momento Isabel era que Julián la amaba, pero que no se atrevería a dar el primer paso, sino que ella, como mujer, esta vez tendría que jugar un rol activo, por ende, el fracaso o triunfo dependían de ella y de cómo jugase sus cartas, tendría que hacer uso de sus encantos femeninos, engatusarlo si era necesario, hacer gala de sus atributos, ¿pero bastarían sólo éstos para lograr su propósito o requeriría más coraje y obstinación?

Finalmente se decidió, frecuentó los lugares donde él solía ir, lo vio a la distancia y quiso acercarse como la fuerza de sus latidos hacia él, sin embargo, se contuvo -por mucho que ello le costase- siguió sus pasos y andar, con sus ojos, su silueta y caminar grácil, casi levítico, pero aún estaba paralizada, petrificada y extenuada, sin poder moverse, quería hacerlo, pero no podía, su cuerpo se lo pedía a gritos y el de él también, no obstante, la cobardía ramera la estaba consumiendo, no sabía qué hacer para llegar a su lado, aunque sólo debía vencer el miedo –karma de la raza humana.-

Aun así, liberándose de una fuerza aplastadora, lo consiguió, sus pies empezaron a moverse primero lentamente, luego cobraron mayor vitalidad y ya era libre, pero lo fue más aún cuando lo alcanzó, rozó la espalda de Julián con sus tenues dedos, lo volteó y sin contenerse lo besó apasionadamente y él sin aliento, se dejó seducir por aquella mujer decidida que le cambiaría la vida.

domingo, 27 de noviembre de 2011

El siglo XXI es la muerte de la filosofía.




Tú que fuiste filósofo y pensaste sobre la belleza de la vida
Tú que amaste el conocimiento y que hoy te arrepientes
No te olvides de la memoria colectiva y el sinsentido de nuestro tiempo
Recuerda que aun en esta vida ajetreada y de librepensamiento
Tu sabiduría muere día a día
Y como el sol desfalleces en el crepúsculo
Y ansías renacer en una noche estrellada
Donde las almas humanas tengan tiempo, paciencia y sueños
No rutinas, exasperaciones y conformismos
¡OH! Condenado siglo del filósofo-poeta del pesimismo
Cuánto los lastimas, reniegas y discriminas
¡OH! Humana sociedad, ¿a qué aspiras?


Tus aspiraciones son sólo vanas mentiras
Que se desvanecen como las palabras en el aire
Que se engarzan a la poesía de la vida
Y se derrumban en la babilonia de tus días
¡OH filósofo! No dejes de pensar y amar
Enamórate y rencántate de tu patria, de tu tierra y humanidad
Sé libre y vuela alto, sé inconforme
Sé idealista y nada contra la corriente materialista.



viernes, 11 de noviembre de 2011

Una noche de aquéllas.



Faltando sólo un cuarto de hora para las diez de la noche, pensaba mil veces las 1001 cosas que quería hacer, dónde, con qué y cómo debía ir; lo primero fue ponerme la ropa para esa noche especial, una mezcla entre sensualidad y seriedad, una camisa descotada con dos botones abiertos, unos jeans ajustados y una boina plomiza que resaltara el –atrévete a dar un paso más, pero con cuidado- estaba listo, sólo debía comprar el regalo, que no podía dejar de darle un toque de emotividad, pero sin el típico sentimentalismo barato, agregándole un deje de intelectualismo, por ello obviamente el regalo perfecto era un libro, por consiguiente, me dirigí a la librería más cercana de donde vivía actualmente. La librería Antártica era un lugar que había visitado cientos de veces, siempre encontraba un libro nuevo, una edición empastada que me cautivara, que llamara mi atención, pero aquella noche no fue sólo eso. Entré, miré de reojo a mi alrededor, igualmente me acerqué a las estanterías, revisé unos cuantos títulos, hasta que me decidí a preguntarle a un tipo con cara de intelectual que no estaba nada de mal -con tono sexy- qué tenía para ofrecerme, me quedó mirando desconcertado y yo repliqué; ¿qué libro me ofreces?, ahí se sonrojó un poco y me dijo, disculpa estaba pensando en otra cosa. Yo le respondí que no se preocupara, solía pasar, de ahí me llevó a revisar libros de autores nacionales e internacionales, siendo los primeros desconocidos –por lo menos para mí- así que empezó inquiriendo por las temáticas que me gustaban, le dije que más bien era para regalárselo a una mujer y que ella era más bien feminista y le gustaba lanzarse a la vida, algo así como vivir en un continúo carpe diem, que era apasionada y vibraba con las novelas románticas. Bastó sólo esa descripción y –según él- el libro perfecto era el que me acababa de pasar y que ahora tenía en mis manos. Ni si quiera miré la reseña, ya que nos quedamos conversando distendidamente sobre libros, pasábamos rápidamente de uno a otro, intercambiando opiniones, críticas y sinsabores –mientras tanto me había apoyado cómodamente en el mesón-, así transcurrió media hora, cuando miré mi reloj y le dije que debía irme, que iba atrasado, pero que volvería a pasar por ahí durante la semana, él quedó  prendado, se despidió de una manera muy efusiva, decía que esperaba volver a verme luego y que mi nombre no se le olvidaría por nada del mundo. Salí de la librería, bajé por las escaleras del centro comercial, tomé la primera micro que pasó y me dirigía a mi destino –el cumpleaños de mi amiga.-

            Me bajé en una estación de la línea 1 de Santiago, a esas horas la gente circulaba como almas en pena –observé a una pareja, luego a otra- ambas estaban acurrucadas besándose como si el Apocalipsis llegase hoy, -seguí caminando- un poco más allá vi a un par de tipos vestidos completamente de negro, desde sus zapatos que se asemejaban a la noche hasta sus chaquetas largas y oscuras como una caverna, que me dieron la impresión de ser góticos, me quedé plantado en una esquina de la estación siguiendo sus acciones y ahí cuando pasaron a mi lado, sentí un olor que no me sorprendió, ya que sabía que generalmente a estas horas muchos se iban de carrete, así que la marihuana que habían consumido y estaban por consumir, era algo infaltable en aquellos grupos. Finalmente los vi alejándose y saliendo apresuradamente del metro y subiéndose a un auto que brillaba con la claridad de la luna.  Por otra parte, yo me quedé meditabundo unos instantes pensando en que más temprano que tarde tenía que escribir una historia con estos hechos, después me fui caminando silenciosa y tranquilamente por las calles santiaguinas, dejando atrás pubs, restaurantes, ebrios y personas que iban y venían de un carrete a otro, hasta que fui a dar al departamento de mi amiga.

            Una vez hube llegado al departamento, me acerqué a consejería y pregunté por ella, pero no fue necesario llamarla ni esperar, ya que me vino a recibir con una calidez de aquéllas que sólo sientes después de no ver a un amigo durante mucho tiempo. Después de un abrazo que duró minutos, pero que se desvaneció como segundos, le hablé del libro que le traía y le conté un poco cómo había llegado a él y -como era de esperar-, se río toda la noche con mi anécdota.

jueves, 3 de noviembre de 2011

La noche en que Halloween resucitó.




Ella pensaba en la inmortalidad del cangrejo mientras dormía, pero la tierra húmeda, el olor a lirios y el rocío de la lluvia en aquella noche de luna llena le hicieron recordar su muerte y sus primeros amores con los que yacía ahora sepultada bajo tierra en víspera de que aquél 31 de octubre alguien removiese sus flores y que al fin descansase en paz.; al fin y al cabo los fantasmas no existen, al igual que Dios, mientras no los vea, no creeré en ellos –dijo el escéptico sepulturero de turno – a la mañana siguiente leí el epígrafe de un diario local –“hombre de 40 años es encontrado cavando su propia tumba en la noche de Hall Owen” y supe que los cuentos de terror que me narraba mi  abuelo antes de dormir, habían dejado de ser ficción. Hoy aún en la mañana llegaban niños y adolescentes a la puerta de mi casa diciendo “dulce o travesura”, sus máscaras de calavera y calabazas artificiales habían cobrado vida. Volvía a creer en halloween.

lunes, 31 de octubre de 2011

La inconsistencia de los lugares.







El tiempo fluye en ríos de ámbar
Los lugares flotan sobre las reliquias de los mares
Mi corazón siente pesados lirios delirantes
Al ver cómo se desvanecen tus pasos en la arena
Al tocar con mis manos las hojas del otoño
Desmigajándose en nuestro andar
Deshaciéndose una y otra vez ante el cálido tacto
De nuestros besos, caricias y llantos.

Ayer estaba en una ciudad enajenante
Sin vida, enturbiada de desdichas
Hoy en cambio soy líricamente libre
En la tierra de los poetas y su soledad
En la compañía del mar y una naturaleza sin par
En el amor hacia la tierra
Y en el odio sumergido en lágrimas de dicha.

sábado, 29 de octubre de 2011

Los orígenes y causas de la homosexualidad; ¿El homosexual nace o se hace?





Prólogo

A lo largo de la vida del ser humano, éste se ha definido en la sociedad como un ser de condición heterosexual, vale decir, que sienten un atractivo físico, emocional o sexual por el sexo opuesto. Recordemos que en la sexualidad humana, tanto biológica como psicológica, podemos apreciar dos matices, sexo femenino y sexo masculino. Cada uno cuenta con diferencias, capacidades y condiciones que se diferencian del otro. Pero ¿qué pasa cuando esta clasificación es alterada y surge una tercera designación? ¿Un tercer sexo por así decirlo? ¿Acaso la sociedad está dispuesta y en cierto modo, preparada para aceptar a esta nueva clase de género humano?

La homosexualidad es un tema que ha sufrido una expansión increíble en este último tiempo, posiblemente para un país desarrollado, cuyo ambiente es más evolucionado y moderno, como es el caso de Alemania e Inglaterra, sea común ver a dos hombres de la mano, a dos mujeres besándose en el parque, o a una pareja homosexual formando una familia. Sin embargo, para nuestra realidad nacional esto no tiene cabida, Chile es una país en vías de desarrollo, donde todavía no es aceptada esta tendencia, siendo algo completamente ajeno e inmoral, hasta tal punto que las madres no permiten que sus hijos vean un acto homosexual, tachándolo, de “contagioso” en muchas ocasiones y aislando a sus niños sin dejarlos ver la realidad que posiblemente en cosa de años se masifique completamente en nuestro país.

            Es por ello que es fundamental que erradiquemos de una vez por todas esa mentalidad arcaica y conservadora, que la discriminación sea parte del pasado y que se respete en una condición de dignidad, al género humano. Desde esta perspectiva, es preciso destacar un término que es clave, la discriminación, con ello se entiende “Separar, distinguir o diferenciar un caso de otro”[1]. Este tipo de segregación se da en los distintos tipos de sociedades, ya sea con grupos étnicos, posiciones sociales o con las minorías sexuales, tema que profundizaremos en el desarrollo de nuestra investigación.

Para comprender de mejor modo este monográfico, es necesario que partamos por la base de qué es lo que es ser homosexual, algunos dirán que es la categoría que se les pone a las personas que sienten atracción por alguien del mismo sexo. No obstante, la homosexualidad es un tema muy amplio y complejo, basándose más que en la simple “atracción”. Aún no se define si la homosexualidad es un estado, pero esto ha conllevado a plantearnos la siguiente premisa; ¿El homosexual nace o se hace? Existen diferentes posturas, una de ellas nos otorga una explicación biológica; señalando que su origen radicaría en los genes, esto ligado a la teoría de la evolución planteada por Darwin; si fuera así, la homosexualidad sería un destino inevitable para el sujeto. O tal vez sea un simple y esporádico impulso en un momento de sexualidad dudosa del individuo. Por lo demás, no es la única forma de explicar esta conducta, también encontramos teorías cuyas causas se vinculan con un desequilibrio a nivel hormonal y otras, tales como aprendizaje conductual, cultural, social y hasta emocional. Es así, dada la amplia gama de posibles patrones que explican este comportamiento, que no se ha logrado llegar a un consenso, pero al menos si la conclusión final fuera la segunda alternativa: que un ser humano se puede volver homosexual a partir de experiencias traumáticas o de inconformidad con su cuerpo, por ejemplo, entramos en un campo con más esperanza que en la opción anterior.

En síntesis, nuestra hipótesis formula que el origen de la homosexualidad se debe a múltiples factores, es por ello que planteamos que las teorías existentes, no deben ser excluyentes, sino por el contrario, complementarias, formulando un modelo de interacción donde se conjuguen los factores biológicos, psicológicos y psicosociales. Finalmente, antes de configurar el desarrollo de nuestro trabajo, es preciso acentuar nuestro objetivo en la siguiente reflexión; “A medida que van surgiendo teorías que avalen este comportamiento, la sociedad irá cambiando su arraigado modo de pensar, hasta tal punto que nos encontraremos en el camino de la aceptación, integridad y valoración de individuos sin importar su condición sexual”.
¿El homosexual nace o se hace?

En primera instancia, para dar inicio a nuestro estudio sobre el origen y causas de la homosexualidad y en la línea de comprender este comportamiento en base a los diversos factores que influyen en él, será fundamental referirnos a sus causantes a lo largo del ciclo vital, subdividiéndolo en tres etapas, comenzando por la infancia, continuando con el período de transición a la adolescencia, hasta culminar con la consolidación de la adultez y los prejuicios a los que se ven enfrentados los homosexuales en este período. Para así determinar a su vez, cuáles factores y en qué medida influyen en el comportamiento sexual en cada etapa del desarrollo humano. Sin embargo, por la heterogeneidad de teorías existentes, a partir de una visión crítica, iremos refutando y aclarando cuáles nos parecen más pertinentes para entender esta conducta.

En la misma línea del planteamiento anterior, comenzaremos remitiéndonos a una de las etapas de mayor trascendencia en el posterior desarrollo de una conducta sexual, con ello nos referimos a la infancia y aquí es preciso enfocarnos en un tema central, “la orientación del deseo”; es aquí cuando aparece por primera vez el instinto del placer y el deseo en el infante, ya sea a nivel fisiológico como emocional, pero que no será hasta la etapa de la pre-adolescencia, donde este instinto repercutirá en mayor grado, debido a su desarrollo y conciencia sobre él.

En esta primera etapa del crecimiento, se distinguen tres fases del deseo, según la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, la primera es la fase oral, en ella el infante intenta satisfacer sus deseos e instintos básicos, tales como la alimentación, a través de la boca y el contacto con el pecho materno, que según Freud, más allá de tener un fin nutritivo, posee como finalidad la satisfacción del deseo, mediante un mecanismo de autoerotismo[2], el cual se produce en el contacto pecho-boca. La segunda etapa de este proceso es la anal, donde la limpieza y el orden, incidirán en la vida del sujeto de aquí en adelante; sobre todo la limpieza, debido a que es en este sentido que la madre en el acto de limpiar al niño de las respectivas necesidades que produce, erogenizará la zona anal; con la que el sujeto buscará satisfacción autoerótica mediante la expulsión y retención de heces. Lo que puede tener serias repercusiones en la búsqueda de satisfacción del deseo a lo largo de la vida del individuo, tanto así que se ha llegado a plantear como unas de las bases del comportamiento homosexual, sin embargo, nos parece que no es factor suficiente para designar un comportamiento al cual como posible causal, el individuo se inclinará mucho tiempo después.

La última fase de la orientación del deseo en el infante, es la fálica, teniendo por objeto pulsional al falo, donde comúnmente las zonas genitales se erogenizan vía limpieza, contacto con el aire o ropa. En esta fase el niño efectúa su primera elección de objeto basada en una corriente sensual, que por la inaplicabilidad de los genitales por su desarrollo, esta primera aproximación a su objeto, será incursionando constantemente, pero hasta no alcanzar un mayor desarrollo, podrá percatarse del origen de sus órganos genitales y su respectiva función. No obstante, el ámbito primordial de esta etapa, no es precisamente el reconocimiento de sus órganos sexuales, sino lo que se conoce como complejo de Edipo[3], en cuanto a éste, cuando sucede de forma normal o como tipificadamente estamos acostumbrados, es cuando el hijo, siente atracción por el padre del sexo opuesto, pero cuando esto no ocurre, estamos en presencia del complejo de Edipo inverso, donde el niño internaliza las características de la madre como parte dominante de sí mismo, lo que consideramos será decisivo para un posterior comportamiento homosexual en la relación de pareja, ya sea durante la adolescencia o adultez.

Por otro lado, en contraste con la teoría psicoanalítica, muchos autores le otorgan mayor peso a la teoría etiológica [4]con respecto a la homosexualidad, en términos de patrón de comportamiento aprendido; afirmando que durante el proceso de socialización, los tipos adecuados de roles sexuales son significativos en la determinación de un posible desarrollo homosexual. Al dar nombres, juguetes, ropa y al reforzarles el género masculino y femenino se estaría inhibiendo la conducta homosexual, sin embargo, sin los refuerzos la probabilidad de presentar esta patología aumentaría. Ante lo cual estamos absolutamente en contra, ya que a través de los estudios y teorías que hemos revisado, no podemos menos que creer que la homosexualidad se puede deber a múltiples factores, pero en ningún caso puede ser denominado como patología o enfermedad, por lo demás, si bien la sociedad juega un papel fundamental en cuanto a la manifestación de esta conducta, no por ello se puede evitar, ya que constituye parte de la formación del individuo, es un proceso que involucra diversas áreas de su desarrollo, que no puede ser inhibida con la mera imposición de parámetros y convenciones sociales.

A continuación, tras haber examinado las principales teorías de la primera etapa del ciclo vital y sus implicancias, procederemos al análisis de raíz del cuestionamiento sobre identidad sexual. Es preciso señalar, que en cuanto a la literatura sobre la búsqueda de la identidad, ésta es muy amplia, encontrando así, por ejemplo, lo señalado por Erick H. Erikson, definida como la “auto-percepción, sobre la cual basamos nuestra conducta o la confianza en la propia continuidad interna en medio del cambio”. Ésta se refiere a que existiría una continuidad del pasado, presente y futuro del sujeto, que pese a los cambios en factores tales como la confianza, la autonomía, iniciativa y elección del individuo, se mantendría cierta tendencia en su personalidad, la cual de uno u otro modo, permanecería invariable, aun cuando se produzcan ciertos cambios dentro de un contexto de crecimiento. Sin embargo, esta postura nos parece demasiado ortodoxa, puesto que creemos que un individuo sí manifiesta cambios sustanciales a lo largo de su desarrollo y que éstos sí pueden modificar su personalidad, razón por la cual intentaremos demostrar cómo una persona a lo largo de su vida puede manifestar rotundas transformaciones.

A partir de lo precedente, hemos seleccionado para la comprobación de nuestra hipótesis, dos teorías, la psicoanalítica[5] y la psicosociológica[6]. Para entender ambos planteamientos es menester comprender cuándo comienza a conformarse nuestra identidad, es así que desde hace muchos años se le ha dado gran cabida a la infancia, teniendo esta etapa significativas implicaciones en cuanto al ulterior desarrollo individual, catalogando incluso que los cambios producidos en ésta son irreversibles, por el contrario, nosotros creemos que si bien esta fase del desarrollo humano es de crucial relevancia, no es la única y, por lo demás, la adolescencia constituiría el período más importante de la vida en cuanto a la constitución de la personalidad. Avalamos este planteamiento desde una óptica psicoanalítica, ya que es en la adolescencia donde se produce el mayor desarrollo psicosexual del individuo, donde a su vez subyacen los cambios de comportamiento y patrones emocionales propios de la transición infante-adultez.

Cabe destacar que constituyen parte esencial de estos cambios a nivel psicosexual, la búsqueda del objeto amoroso, el cual se encuentra fuera del ambiente familiar, rompiendo de este modo los lazos parentales y, en  consecuencia, el adolescente tiende a alienarse del hogar, en busca de su realización personal, independencia e identidad sexual, surgiendo así los problemas de adaptación al medio, es aquí cuando la teoría psicosociológica nos otorga una explicación de este proceso externo, que a su vez surge de una interiorización inconsciente. La psicosociología señala que al proceso de adaptación, vienen aparejados los papeles o roles que la sociedad espera que el adolescente en su condición de hombre o mujer desempeñe, lo que por tanto, está dado por convenciones y en caso que el individuo se comporte de un modo diferente, se lo trata como inadaptado social y, por consiguiente, la tendencia deriva en discriminación, ya sea por sus pares como por la sociedad en sí.

Desde otra perspectiva, la teoría conductual aúna los criterios psicoanalíticos y psicosociales,  poniendo énfasis tanto en la experiencia como en los pensamientos y deseos sexuales en la etapa de la adolescencia. Es así que las primeras experiencias sexuales pueden encauzar la inclinación por un género determinado, dependiendo de cuán placenteras o desagradables hayan resultado, pero este planteamiento, si bien coexiste en una lógica plausible, no basta para afirmar de un modo irrefutable que el sujeto será o no de inclinación homosexual; por cuanto creemos que sería más preciso decir que ésta es un patrón de conducta aprendido, donde subyace la posibilidad de modificación o cambio.

            A continuación, para explicar de mejor modo la óptica que como grupo tenemos sobre el tema, formularemos preguntas que tanto en el desarrollo de nuestro trabajo nos surgieron, como también la sociedad tiende a plantearse.


¿Qué es lo que hace que las personas se vuelquen a una condición homosexual?

Como vimos anteriormente, pueden ser factores de diversa índole, ya sean sociales, por ejemplo, un hombre que está en constante y única, relación con mujeres. Obviamente este ambiente influirá en el desarrollo de dicho hombre llegando quizás hasta el borde que el sexo femenino dominante en ese ejemplo logre impregnar al sexo masculino, traspasándole tanto tendencias, comportamientos e inclusive, hasta gustos. Un factor que puede afectar la línea sexual que opte el individuo también puede ser en un ámbito netamente personal, que puede variar en la excesiva atención dedicada al mismo sexo, o el desinterés del sexo contrario.

Desde otro punto de vista, puede tener un carácter evolutivo, producido específicamente en el ámbito familiar, donde un factor determinante es la ausencia de uno de los padres, esto afectará en mayor o menor grado dependiendo de la compensación afectiva que el menor reciba y, de las fortalezas emocionales y genéticas que éste tenga. Aunque sin duda alguna esto afectará en algún ámbito de su vida.  Aquí se vuelve necesario mencionar que la inclinación homosexual puede empezar a temprana edad como es el caso de la niñez, donde el niño, en el medio familiar, carece de la presencia de un padre o una madre (tanto psicológica como física) como patrón a seguir. También depende de la seguridad que va adquiriendo un individuo en la aceptación de su género, empieza por la identificación que éste tenga con su madre en el caso de la mujer y su padre en el caso del hombre, además de la imitación que tiende a repetir a través de la observación del comportamiento de sus padres, teniendo en cuenta que el aprendizaje más efectivo es por imitación.

Por otro lado, aún persiste el estereotipo social basado en que todo tipo de abuso, psicológicamente como físicamente, es un causante que influye en la conducta sexual del menor. Sin embargo, estudios científicos han demostrado que en situaciones dramáticas como éstas, si bien afectan de sobremanera al individuo, no necesariamente recaerá en una conducta homosexual, lo que depende también de si ha sido sometido a terapia o tratamiento. Cabe señalar, que un tipo de abuso infantil es la negligencia, ésta se presenta cuando el niño no recibe la atención necesaria, no es tomado en cuenta o es abandonado. Mediante esto se crea una situación en la que el infante está desprotegido, provocando un conocimiento errado de la realidad.


Por otra parte, en la pre-adolescencia, comienzan los cambios físicos en los que los órganos sexuales comienzan a ser funcionales y el cuerpo experimenta una serie de cambios que no siempre van de la mano con la madurez psicológica del menor. Por lo que va descubriendo nuevas sensaciones, que satisfacen sus necesidades sexuales sin saber ni medir sus consecuencias. Esto, junto a lo vivido en la infancia, desencadenará conductas “anormales” en el menor, con respecto a lo que la sociedad actual nos impone. Una de las búsquedas de nuevas sensaciones pueden ser los encuentros homosexuales. Este comportamiento no es aceptado socialmente, siendo incomprendido. El apoyo y comprensión de gente homosexual son captadas por el joven como el auxilio que nadie le había brindado, sintiendo una repulsión por la sociedad en general y fortalecerá sus encuentros homosexuales.


¿En qué momento de la vida del ser humano se marca este paso de la condición heterosexual a una condición homosexual?

Es complejo delimitar en qué punto se produce este cambio, puesto que como hemos visto, los factores determinantes, acontecen en las distintas etapas del desarrollo, además no necesariamente se produce una transformación, ya que en muchas oportunidades deviene de un patrón biológico, aun así los estudios apuntan que en la generalidad de los casos, la etapa en la que el individuo se percata de su género y está en condiciones para asumirla, es durante la pre-adolescencia. Al principio de ésta, es todavía un individuo homosexual donde rechaza a los que son del sexo opuesto y obtiene mayores satisfacciones con miembros de su mismo sexo. Por otra parte, el adolescente en su proceso de búsqueda, encuentra formas que demuestren su heterosexualidad, las que consisten en la selección de alguien del mismo sexo a quien expresar los sentimientos asociados a la heterosexualidad. Estas amistades intensas en ciertas ocasiones molestan a los padres y a veces sucede que son homosexuales en realidad. Los padres perciben esto e intentan oponerse, aunque sin atreverse a expresar sus temores, por el contrario, lo que consiguen al contraponerse ante estas relaciones, es que los adolescentes fortalezcan su vínculo.

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¿En todos los seres humanos se manifiesta un cambio común?

Esta interrogante está íntimamente relacionada con la anterior y para contestarla es preciso entender que la homosexualidad es un proceso absolutamente “normal”,  pero en ocasiones aparecen una serie de trabas, ya sea culturales o de otra índole, para establecerla.

Analizando lo que la sociedad considera normal, es decir, la heterosexualidad, es preciso señalar que a menudo el desarrollo de ésta se ve obstaculizado porque los adultos apresuran experiencias heterosexuales cuando a veces los pre-adolescentes no están preparados para esto, por lo que se sienten confusos y frustrados. También vemos la importancia que, generalmente la sociedad u otros, le dan a la popularidad, haciendo que muchas veces los jóvenes actúen de una manera que no son y donde no se sienten cómodos, además haciendo que se desarrollen en ambientes no gratos para ellos, impidiéndoles expresarse con naturalidad y negándoles el derecho a crecer y actuar de acuerdo a sus sentimientos, por lo que, al igual que en el caso anterior, se frustran y confunden, sintiendo hostilidad, entre otras cosas.
Otro obstáculo es la visión que le damos al sexo; hoy en día se sigue pensando, aunque en menor grado, que es algo sucio, equivocado y degradante. Se les dice a los hombres que traten a las mujeres igual que a sus madres o hermanas. Dichos pensamientos y acciones hacen que no se produzca un desarrollo adecuado en la evolución de actitudes heterosexuales, que indudablemente existen en todo adolescente “normal”. Y por otro lado, a las mujeres se les dice que los hombres son depravados, inclusive muchos padres actúan de forma violenta haciendo sentir inseguros, respecto del otro sexo a sus hijos.


Finalmente queremos enfocar nuestra atención en un tema central, los prejuicios sociales a los que están sometidos los homosexuales en la sociedad “moderna”; el trato que se les brinda en nuestra sociedad ha hecho que se torne un tema preocupante en nuestra investigación, puesto que se les denigra como personas, anteponiendo prejuicios a la hora de obtener un trabajo o de sencillamente manifestar sus preferencias abiertamente. Lo anterior, es una conducta social que se ha propagado por lo más diversos sistemas de socialización, desde establecimientos educacionales hasta el hogar, donde se enseña a los niños, desde temprana edad a repudiar todo tipo de acto homosexual. En otro ámbito, pero superior en censura, la iglesia también se encarga de aquello, castigando y declarando como “anormal”  la homosexualidad.

Como si lo anterior fuese insuficiente, ¿Qué ocurriría si un homosexual se encontrara entre nosotros?, como cabría esperar, la conducta en contra de éstos, no dejaría de ser deleznable, ya que se los reniega, se los reprime, se los declara enfermos, pervertidos, se los aleja de los niños y en el caso de que un adolescente o incluso un niño comience a tener deseos homosexuales,  se los envía al psicólogo o lo derivan al  psiquiatra,  para “normalizar sus deseos”. El adolescente  que siente ser homosexual, se  declara diferente a los demás como consecuencia de su deseo; pero en ningún momento le han dado las herramientas para afrontar su sexualidad, si no por el contrario, se le ha enseñado a castigarla y a considerarla anormal.

La Sociedad actual está  fuertemente ligada a la figura de la iglesia y a los parámetros de comportamiento  sexual que ésta  impone; sólo pueden formar parejas hombres y mujeres. En ciertos aspectos la iglesia dá herramientas para que  la homofobia se masifique; dentro de sus doctrinas la homosexualidad es totalmente anormal y atenta contra  el sacramento del matrimonio instituido en pasajes bíblicos. Una persona que actúa de una manera homosexual obra inmoralmente. Los comentarios  que emiten las iglesias cristianas frente a la homosexualidad son en su mayoría perjudiciales para quienes poseen esta tendencia, haciendo que laicos  y el mismo  entorno de ellos vea con una mirada castigadora  a todo  miembro de este grupo; finalmente el homosexual además de verse reprimido, debe muchas veces mentir a la hora de buscar un trabajo escondiendo sus inclinaciones, en su mayoría vivir en soltería, otras incluso optando por el sacerdocio.

Nuestro país aún no está preparado para abrir las puertas al desarrollo y consigo a lo que significa aceptar completamente  al mundo homosexual, sin discriminar, sin asco, sin miedo. Hoy en día son muchos quienes deben vivir reprimiéndose y esperando algún día poder manifestarse  sin temor al rechazo de una sociedad en constante cambio. Probablemente  la homosexualidad se integre a nuestra realidad  y sea  asumida tanto por quienes son parte de aquel mundo como para quienes conviven con ellos, no obstante, para aquello  nuestras mentes deben  adaptarse a lo que será este nuevo mundo, lo cual  tardará unos cuantos años más de “trabajo”.

Concluyendo, las pretensiones de este proyecto eran otorgar una visión crítica sobre la realidad ante la cual los homosexuales deben enfrentarse y por otro, comprobar que no es una patología, sino más bien un tipo de comportamiento normal, que ha sido malogrado por la sociedad, ante lo cual aún queda mucho por hacer, por ello creemos que esta investigación puede ser de gran utilidad para quien requiera información sobre este tema, pero ante todo, procuramos brindar esperanzas a quienes se ven enfrascados en las animadversiones de quienes lo rodean. Finalmente, nuestra hipótesis sobre si el homosexual nace o se hace, ante lo cual  recurrimos a variadas teorías, ha culminado en un enfoque integral, donde éstas se conjugan, ya que la conducta homosexual es tan heterogénea, que no existe un homosexual igual a otro, pero sí son iguales en dignidad.



Cibergrafía               

La búsqueda de la Identidad.


Etapas de la personalidad

Fases de la Sexualidad (Sigmund Freud)
Bioética y etiología de la homosexualidad
Homosexuales edípicos y no edípicos
Bibliografía                          

Adolescencia, años de transición. (J. Roy Hopkins)


Psicología de la adolescencia (J.C. Coleman)

Comprensión del Desarrollo humano. (Howard Lane y Mary Beauchamp)
 

Capítulo 13: El adolescente joven adulto. La tarea evolutiva de los adolescentes; desarrollo de la heterosexualidad.
 

Diccionario Ilustrado de la Lengua Española, Sopena.


[1] Diccionario Ilustrado de la Lengua Española, Sopena, Santiago-Chile, Edición 2003, p 276.
[2] “La fuente y el fin pulsional se encuentran en el mismo objeto”.

[3] En el psicoanálisis freudiano, el complejo de Edipo se refiere al conflicto emocional que se da en la infancia de todo ser humano de sexo masculino o femenino cuando, por un lado, se siente una atracción sexual inconsciente por la madre (en el caso de los hombres) y por el padre (en el caso de las mujeres; en este caso es nombrado como Complejo de Electra, por el otro, simultáneamente, se percibe también un sentimiento de odio inconsciente hacia el padre o hacia la madre, dependiendo el caso.
[4] La etiología es el estudio de las patologías, a través de las diferentes causas que la producen.

[5] “El enfoque psicoanalítico de la adolescencia adopta, como punto de partida, el brote de las pulsiones que se dice tiene lugar como resultado de la pubertad. Se afirma que este aumento de la vida pulsional altera el equilibrio psíquico alcanzando a finales de la infancia, ocasionando una conmoción emocional interna, dando lugar  a una vulnerabilidad de la personalidad”. (Psicología de la adolescencia, J.C. Coleman, página 19).

[6] “Esta teoría considera que las causas de la transición adolescente residen de manera primordial en el entorno social del individuo y centra su atención en la naturaleza de los roles y el conflicto entre los mismos, en las presiones ejercidas por la expectativa social y en la relativa influencia de los diferentes agentes de socialización”. (Psicología de la adolescencia, J.C. Coleman, página 19).

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...