jueves, 16 de julio de 2026

Historias del Limarí.

 En un atardecer de lluvias y temporal que, dicho sea de paso; se ha anunciado como inédito en cien años, he aprovechado mientras observo las hojas de los árboles caer a través de mi ventana, para escribir aquellas historias que sin duda merecen permanecer en la memoria de las tierras del Limarí en la ciudad de Ovalle.

En mis primeros escarceos por estas tierras, recorriendo sus calles y familiarizándome con su gente en un atardecer pronto a ocultarse el sol; una viejita menuda, rechoncha y con vestimentas añejadas de antaño, desgastadas por el paso del tiempo, dejando entrever su condición social; iba con un carro repleto de cartones y objetos en desuso, a cuesta. En ese momento cuando los vehículos pasaban por su lado, obviando su existencia, me dispuse a ayudarla algunos metros hasta llegar a una planicie que le permitiera continuar con su ascenso por el cerro sin mayor esfuerzo, que cuando la ayudé hacía que su carro de supermercado se le fuese cuesta abajo. Desde aquel entonces la he divisado en más de una oportunidad en distintas calles de la ciudad, siempre con una sonrisa y una energía vital que, para sus años marchitos en su rostro de arrugas infinitas, inspira compasión y tenacidad por subsistir frente a los avatares de la vida.

Otra historia que me acecha recurrentemente a la memoria desde que me mudé al sector donde vivo actualmente; es la de un aparente señor de bigote entrado en años; que después descubriría falso como su fingida esquizofrenia. Cada vez que transito camino a calle Vicuña Mackenna, veo a este señor con una constancia como quien ha forjado de aquella rutina su trabajo y sustento, aproximarse a los autos, extender su mano y dar cuenta con aire fatigoso de que ha trabajado de sol a sol barriendo la calle, aplicando con esmero un rastrillo sobre la tierra -que guarda escondido en un barril- y del cual lo vuelve a extraer cada mañana para simular su pantomima que a más de algún nuevo transeúnte ha hecho caer con desacierto en su fingida labor de conspicuo y afanado obrero que deja sus huellas. Sin embargo, esa tarde su bigote a medio descorrer, volteado perpendicularmente lo delató. Desde aquel entonces, aquellas calles te dejan un tenue gusto a comida sin sazón.

No obstante, los amaneceres de los martes la ciudad amanece más aseada y alegre; tras el paso, risas, burlas y piruetas del saltimbanquis de un grupo de trabajadores del aseo y ornato de la ciudad; jóvenes ovallinos, que tal cual los tres chiflados, montan su espectáculo matutino, apoderándose no solo de las calles a su paso; sino que libres de los residuos de los hogares tras el fin de semana y  con la sensación de que la vida es un instante donde la actitud hace que incluso la labor más impensada pueda resultar en un disfrute ante una vida donde a ratos ha resultado ingrata. Tras el temporal las calles amanecerán más húmedas, límpidas y opacas, pero con ellas también se difuminan sus historias. Escribo con la esperanza de que el sol volverá a brillar mañana y la fortaleza de estos personajes de la calle, continuará inspirando nuevos relatos y testimonios.

 

Ovalle, 16 de julio del 2026.

viernes, 5 de junio de 2026

Cobrizo colibrí.

 

Mensajero de sueños que susurra su nombre como cantico primordial.

Miradas que abrazan el alma del viajero exhausto de las horas.

Aleteo de rosas perfumadas en el aire de la espesura que duermen en tu pecho.

Rosas carmesíes que pululan silenciosas el cuerpo profanado de silencios.

Cuerpo encarnado en el espíritu de la aurora de tus ojos amorosos

En el brillo multiforme de la poesía que es tu voz en armonía de luz.

 

Espasmos, cadencias, sonoridades, honduras en vaivenes extasiados.

Placer intransigente que grita auxilio en el socorrer del tiempo.

En las notas musicales de un arpegio sonoro que es el latir de tu corazón.

Fraguando lentamente pensamientos fugaces como cometa de un niño en ciernes.

Prófugo de amor, caricias y arrebatos en una vida que es silueta, sombra existencial.

¿Qué somos, sino el río caudaloso que resiste el peso del mundo?

Amar a manos llenas es el arrebato más puro de un sentir enjaulado

Vivencias terrenales de ángeles caídos, ensangrentados por la pérfida humanidad.

 

José Patricio Chamorro.

Ovalle, 6 de junio del 2026.

 

El colibrí de cobre es el símbolo que invita a reconectarse con la creatividad dormida en la memoria de un cuerpo que arrancó al mundo un alma de sueños.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Amar en tierra fértil


El aroma del deseo yace en los muros de la memoria.

 

En el frágil recuerdo de las posibilidades amorosas del pensamiento.

 

En el cuerpo con fragancia de tierra fértil reposa una mirada fugaz.

 

Sentir, corporalidad, agonía del tiempo desvanecido en tu ausencia.

 

Misericordiosa templanza que aguardará en la eternidad un beso tuyo.

 


Al agrónomo de mis sueños...

Ovalle, 27 de mayo del 2026

viernes, 28 de noviembre de 2025

Discurso 22° versión Cuentos del norte de Chile

 

José Patricio Chamorro Jara.

Buenos días estimadas autoridades presentes en esta jornada, a los organizadores minera Pucobre y Diario Chañarcillo, a los patrocinadores; Secretaría Regional Ministerial (SEREMI) de Educación, SLEP Atacama, Ministerio de las culturas, las artes y el patrimonio, rectores y académicos de Santo Tomás sede Copiapó y Universidad de Atacama, a nuestros niños y niñas, que junto a sus profesores nos acompañan en esta oportunidad.

“Es verdad, no es un cuento;
hay un Ángel Guardián
que te toma y te lleva como el viento
y con los niños va por donde van.”

                                                                                   El ángel guardián, Gabriela Mistral.

En esta ocasión y con tan sentidas palabras, quisiera rendir homenaje a nuestra inestimable poeta, educadora y diplomática, Gabriela Mistral, pues este 10 de diciembre, se conmemorarán 80 años de la obtención del premio nobel de literatura de nuestra poeta. Lucila sin duda alguna fue una visionaria de su tiempo; no solo por el mensaje que nos legó a través de sus letras, sino que, ante todo, porque siempre en su centro estuvieron las mujeres, los marginados y, por supuesto, los niños y niñas, que no solo eran el futuro, sino el presente que había que acompañar y cuya voz dignificaba, porque de ellos, siempre podremos también aprender. Lo anterior no solo es simbólico, sino que refleja la superación de una lucha infatigable que, contra todo viento y marea, logró sortear. Superó las barreras de la raza, género y de clase, obteniendo así el más alto galardón de la literatura.

 “Chile, país de poetas”; esta frase que forma parte de nuestra identidad e idiosincrasia, sin duda encarna orgullo para nuestra nación. No es menor el legado de nuestros nobeles, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, así como nuestros reconocidos y connotados escritores, a saber;  Nicanor Parra, Vicente Huidobro, Stella Díaz Varín, Gonzalo Rojas, entre tantos otros, que forman parte de nuestro acervo cultural; sin embargo, si bien día a día a lo largo de nuestro territorio emergen nuevos escritores, ¿podemos decir lo mismo de los lectores?

Según estadísticas de la Encuesta Nacional de Participación Cultural y Comportamiento Lector, elaborada por el INE en el año 2024 en conjunto con el Ministerios de las culturas, las artes y el patrimonio; arrojó que un 77% de los encuestados lee de manera diaria o semanal, pero que un 50% lee por razones laborales y que solo el 42% de los hogares posee más de 25 libros y que en promedio, los encuestados leyeron 5 libros al año por gusto e interés personal y. más del 80% sigue prefiriendo leer en papel o formatos físicos. No obstante, esta cifra se mantiene por debajo de países como Argentina, México y Uruguay, donde se alcanzan alrededor de ocho títulos anuales.

Estos datos nos invitan a la reflexión, debemos mirarlos con optimismo y compromiso. La sociedad chilena es una sociedad que resiste, pese al 19% de IVA a los libros tanto en formato físico como digital, que, ante las desigualdades de acceso cultural, la lectura sigue siendo parte de los hogares chilenos. Adicionalmente, cuando observamos los resultados en educación, por ejemplo, como el SIMCE o la PAES de Competencia lectora o cuando se analizan estadísticas internacionales como PISA, nuestro país sigue situándose bajo el promedio OCDE. ¿Es, entonces, falta de interés y motivación de las nuevas generaciones el disfrute por la lectura y la escritura o se trata más bien de igualar las oportunidades, brindando mayores posibilidades de acceso a la cultura letrada?

En esta oportunidad en esta 22° versión del Concurso de Cuentos Breves del Norte de Chile queda demostrado que Atacama, al igual que el resto del país, es una región de resistencia cultural, de honda inspiración y reflexión. Nuestra región cuenta con destacados escritores y escritoras como Romeo Murga, Rosario Orrego, Tusell Caballero, Eduardo Aramburú y nuestro querido docente y, también escritor, Nalki Pesenti, que recientemente partió, honrándonos con su legado. Todos ellos, tenían en común no solo su vocación por las letras, sino que un profundo anhelo de progreso,  de enaltecer la figura de este árido desierto atacameño en que florece la esperanza año a año en la resistencia de su flora y fauna nativas, temáticas que también estuvieron presentes este año en la imaginación de nuestros niños y, que a través de su puño y letra, continúan ampliando la mirada afectuosa y de puesta en valor del desierto más árido del mundo, sus valles, dunas y paisajes de ensueño, únicos en el mundo y de una belleza sobrenatural.

Son ellos precisamente en los que deseo detenerme. Mi mensaje va para ustedes, niños y niñas que con su amor por la palabra, las letras, por su tierra nortina y por quiénes habitamos estas localidades, que al igual que ustedes valoramos y respetamos nuestro patrimonio humano y cultural. Es por ello por lo que iniciativas como la Academia literaria de Tierra amarilla, en la que pude constatar no solo la creatividad, sino que el talento de nuestros niños y jóvenes, así como el proyecto Alfadeca que busca promover el desarrollo y fortalecimiento de la lectoescritura, son programas cuyo foco debe continuar y seguir adelante, así como futuras versiones del concurso Cuentos breves del norte de Chile, pues justamente se alinean con las políticas públicas de fortalecimiento de nuestra educación, disminuyendo las brechas de acceso a la cultura antes mencionadas.

Quisiera cerrar este discurso, refiriéndome al poema Ángel guardián de nuestra poeta Gabriela Mistral, que cité en un principio, los niños y niñas, jóvenes ciudadanos del mañana son los llamados a ser los guardianes de nuestra cultura, tradiciones y legado literario, que construirán un futuro de cambio y valorización patrimonial; niños que, como el cobre, resisten y le otorgan un hondo valor a nuestra tierra:

“Están redimiendo el cobre
con las virtudes del fuego.
De allí va a salir hermoso
como nunca se lo vieron
las piedras que eran sus madres …

Suba el Padre Cobre, suba,
que naciste para el fuego
y te pareces a él
en el fervor de tu pecho.”

                                                                       Poema Cobre, Gabriela Mistral.

Muchas gracias.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Decisiones.

 


Decidir es contemplarse a sí mismo en un espejismo de ilusiones rotas;

Desenmascararse de la frágil memoria de los recuerdos ayer olvidados.

Ser abismo, muerte vivida en la contemplación infinita de las horas;

Marioneta del destino, presagio oculto de constelaciones milenarias.

Partícula atómica en el cosmos, frágil silueta en marañas laberínticas

Absurda presunción de un ángel caído en las garras de la tierra;

Atraído, absorto y despojado de sus alas, cayendo en mortal espera.

Dolor entrañable, desgarrador tiempo provisorio de lo que se amó.

 

Copiapó, 12 de noviembre del 2025.

Polvo de estrellas en el desierto.

 

 

¿Qué es la traición, sino un corazón que sufre y destila sangre?

 

Lo que ayer se amó, hoy se contempla con odio.

 

Nada será igual, más que un  puzzle de una fotografía del pasado.

 

Símbolo hecho cenizas, desvanecida en el polvo del recuerdo.

 

Ya no somos, sino polvo de estrellas en un desierto infinito.

 

Copiapó, 4 de noviembre del 2025.

martes, 21 de octubre de 2025

Cadáver exquisito n° 2

 

Identidad

Soy la tierra que mis pies claman en el redoble de tambores.

La única esperanza que duerme en mi pecho.

Somos polvo estrellado en un horizonte infinito en agonía.

Soy puente vivo entre ayer y ahora.

Soy la luz del abismo que clama desde mis entrañas.

Formas reflejas en un túnel de espejos deformados.

 

No soy lo mismo que ayer y tampoco seré el mismo mañana.

Soy un lobo solitario sumido en la maldad por ella extraviado.

Soy la única estrella que como cometa viaja desde la galaxia.

Una lágrima negra que cae en la oscuridad, gotas incesantes que no logran existir.

Soy mi nombre, pasión que viviré hasta la muerte.

 

Cadáver exquisito, I° medio 2025.

14 – 10 -2025

martes, 30 de septiembre de 2025

Cadáver exquisito

 

En un bosque bajo el claro de luna, alejada de toda civilización, se encontraba una casa escondida en lo más recóndito de su espesura. Jamás alma humana alguna se había atrevido a recorrer esas sinuosas profundidades. En esa inhóspita casa se encontraba un niño, mezcla de Dios y de la destrucción, una existencia nunca imaginada e inverosímil, algo que jamás debió existir. Un niño demonio hubiesen aclamado los incautos creyentes o un ángel caído en desgracia; quizás, simplemente un mortal sentenciado al yugo inclemente de nuestra raza. El día a día de esta vida sentenciada desde su primer latir era dificultoso, vivir en soledad y para intentar ver el próximo amanecer era su rutina.

 

Abandonado a su propio infortunio, sin que alguien se apiadase de él, ni de su cuerpo mutilado por las llagas de la cólera de los lugareños, aquel ser encontró en la huída hacia las entrañas de la tierra, su único escape ante la injusticia e inmoralidad humana.  Temiendo su naturaleza de destrucción y creación, se sumergió en el principio y fin de su alma, cargada de dolor, sufrimiento y rencor por la repulsión provocada por una humanidad despiadada, sin límites, sepultada en la corrupción de una sociedad que se erigía sobre las cenizas de un tiempo mejor. Dejó todo sin mirar a sus agresores, decidió vivir por su propia cuenta sin nadie a sus alrededores, esperando que sus magulladuras sanaran, pero a veces las cicatrices se resienten más que las mismas heridas.

 

¿Olvidar?, ¿recordar?, ¿ser o existir?, ¿acaso una existencia que nació para ser aborrecida merece ser recordada? Tal vez en su alma y mente pueda perdonar, pero nunca su cuerpo pudo olvidar. La memoria yace en cada fisura, que se incrusta como esquirlas en las partículas de la piel, músculos y que circula por un torrente de éxtasis.

 

Autores: Nicolás Cáceres – José Chamorro

30 – 09 - 2025

miércoles, 21 de mayo de 2025

Yo te llamo, Soledad.

 

Por los hombres solitarios

Por las tardes de nostalgias

Por  el recuerdo evanescente

Por la vida y por la muerte

Por el amor y la tristeza

Por la razón y por la fuerza

Por la desdicha y por la gloria

Por el valiente y el cobarde

Por sus hijos y sus padres

Yo te llamo, Soledad.

 

Por las mujeres y sus hijas

Por las súplicas benditas

Por el dolor de la partida

Por las mentiras inventadas

Por los secretos a porfía

Por la lucha encarnizada

Por la palabra vendida

Por la fuerza oprimida

Por siglos reprimida

Yo te llamo, Soledad.

 

Por los niños y las niñas

Por los jóvenes del mañana

Por los recién enamorados

Por la primavera de la vida

Por la flor de la canela

Por el éxtasis primero

Por las sensaciones amorosas

Por los placeres de la carne

Por complacer el desamparo

Yo te llamo, Soledad.

 

Por la pobreza y la riqueza

Por el sordo y por el mudo

Por el vago y trotamundos

Por los perdidos y olvidados

Por mi tierra y por su gente

Por mi patria y libertad

Por los ancianos y longevos

Por la sabiduría de los años

Por la pensión del jubilado

Yo te llamo, Soledad.

 

 

Por la vida y por mi patria

Por el vino y la empanada

Por la fiesta endieciochada

Por la fonda del pela´o

Por la chicha y por la dicha

Por mi pueblo bicentenario

Por su sangre y por su tierra

Por el servicio a la nación

Por su canto y por sus trovas

Yo te canto, Soledad.

 

Por la muerte y la memoria

Por el olvido y la censura

Por los ciudadanos extenuados

Por los detenidos y desaparecidos

Por los derechos humanos

Por el voto voluntario y el deber obligatorio

Por los políticos corruptos

Por las clases populares

Por los arribistas y abajistas

Yo te canto, Soledad.

 

 

Por los locos de remate

Por los niños del SENAME

Por los femicidios a las madres

Por la homo y xenofobia

Por lo heteronormado

Por el fin del patriarcado

Por los cuerpos transgredidos

Por la paz y misericordia

Por el odio y la discordia

Yo te incito, Soledad.

 

Por el cáncer y los enfermos terminales

Por el tabú y el vih

Por las madres adolescentes

Por  sus cuerpos violentados

Por el aborto en tres causales

Por la trata de blancas y pederastia

Por la prostitución, te ruego

Por la miseria de los hombres, te suplico

No  nos abandones a su suerte

Te imploro, Soledad.

 

 

Por el capitalismo que nos roba, nos ultraja y nos endeuda

Por la educación y el fin al lucro

Por los libros y su iva

Por las bibliotecas públicas

Por la gratuidad universal

Por un país empoderado y educado

Por nuestro patrimonio cultural

Por la  deforestación y explotación

Por los recursos naturales

Por nuestra madre tierra, te interpelo, Soledad.

 

Por los pueblos originarios

Por su lengua y  sus palabras

Por sus tradiciones y costumbres

Por su canto y poesía

Por el respeto a su cultura, por heredarnos su valía

Por la cosmovisión de sus ancestros

Por los aymaras, los mapuche, los diaguitas, los rapa nui, 

Por los …

Por las venas abiertas de nuestra América

Te escucho, te llamo y te persuado, Soledad.

 

 

Te llamo, te nombro, te pido

Te suplico, te ruego, me prosterno

Te instigo, te grito, te provoco

Te lloro, te duelo, me dueles

Me agobias, acribillas, me silencias

Te olvido, te abandono y te sentencio

Te obligo, te retengo, me rehúyes

Te escribo poesía,  eres poesía

Eres palabra viva en mis labios

Eres nuestra última esperanza, Soledad.

 

Por la libertad de culto y sus credos

Por la religión de mis hermanos

Por la paz entre los pueblos

Por las guerras santas y fratricidas

Por las armas y la guerra

Por los atentados terroristas

Por los inocentes muertos

Por el dolor de los caídos

Me arrodillo, te exhorto

Te nombro y me humillo ante ti, Soledad.

 

 

Por el Chile que queremos

Por la política comprometida

Por la democracia de todos

Por el gobierno de su gente

La voz del pueblo se siente

En sus calles y avenidas

Por las poblaciones, parques, barrios y plazas

Por recuperar su autonomía y territorio

Soledad, hija del olvido

Soledad, devuélvenos la libertad  perdida

 

Por la indiferencia de los medios

Por la incomunicación y la anonimia

Por  la farándula  de la pantalla chica

Por el marketing y el rating

Por el fútbol y las modas

Por las modelos y sus cuerpos

Por la anorexia y la bulimia

Por Marilyn y por Madonna

Por las jóvenes ingenuas en Hollywood dormidas

Por ellas te imploro,  Soledad haz justicia.

 

 

Por nuestra patria usurpada, por ladrones saqueada

Por sus mares y sus llanos

Por sus desiertos y sus campos

Por la cordillera de Los Andes

Por el huemul y el cóndor nacionales

Por los símbolos de nuestra nación

Por su identidad  y sus raíces

Por la bravura de sus hombres

Por la hermosura de sus gentes

Soledad, retórnanos nuestro  paraíso.

 

Por los poetas de mi tierra

Por Mistral, Neruda y De Rokha

Por Tellier, Huidobro y por Hahn

 

José Patricio Chamorro Jara, 17 septiembre 2017,

jueves, 3 de abril de 2025

Presagios.

 

El tiempo es mi desahogo existencial, el momento de luz y sombra.

Instantes, fantasías, quimeras innombradas que habitan mi ser.

Tormentos que batallan en soledad y nostalgia.

¿Qué somos, sino poesía? Hojas caídas de árboles y flores sin dueño.

Amalgama de pecado, muerte y sufrimiento. Seres errantes.

Amar es el último vestigio de una humanidad en ciernes

La crisálida que reúne sentimientos como perlas en el vacío.

La triste palabra del olvido y el recuerdo del ayer.

Memoria, silencios, presagios y visiones del porvenir.

 

3 de abril del 2025.

Carta al director: Vialidad

 

Señor director:

A través de la presente quisiera manifestar mi preocupación respecto a vialidad en Atacama con especial énfasis en los tramos de ciclovías de Copiapó; si bien en los últimos años ha existido una creciente preocupación por estos temas, ampliando la cobertura y kilómetros de esta, en miras de una ciudad más amigable con el medio ambiente, que promueva un estilo de vida más saludable y que contribuya a descongestionar el tránsito vehicular de la ciudad que en horas punta resulta un verdadero quebradero de cabeza para los copiapinos, sin embargo, aún se está al debe, dado que parte de las ciclovías no se encuentran en buen estado, generando baches o accidentes a ciclistas y, en mi caso particular a quiénes nos desplazamos con movilidad eléctrica o scooter hacia nuestros trabajos y hogares.

El pasado viernes 28 de marzo, viví en carne propia la problemática de desniveles de los pavimentos, así como la escasa iluminación, pues tuve un accidente de trayecto hacia mi lugar de trabajo, el que afortunadamente no fue de gravedad. Del mismo modo en varias ocasiones he visto falta de educación vial en los automovilistas, que no en contadas ocasiones no respetan a los peatones y a quiénes nos desplazamos con movilidad alternativa.

Sin ir más lejos debiese existir mayor preocupación por la seguridad vial, es por ello que las estadísticas no mienten; según datos actualizados de la ACHS, los accidentes protagonizados por scooters eléctricos han aumentado sostenidamente más de 4% por año, según cifras del año 2022 al 2024. Asimismo, el académico Ricardo Hurtubia de la Escuela de Arquitectura y del Departamento de Ingeniería de Transporte UC, ha señalado en entrevista a Diario La Tercera en enero del 2024, lo peligroso que puede resultar la movilidad eléctrica si los pavimentos se encuentran en mal estado “ante cualquier desperfecto en el pavimento es más probable una caída. Al mismo tiempo, esto les impide reaccionar rápido ante problemas o imprevistos”.

Por lo anterior hago un llamado al MOP y MINVU, a dar prioridad a estas materias que no solo son una problemática de vialidad, sino que, ante todo de calidad de vida, hacia un futuro más sustentable y que resguarde la seguridad ciudadana.

            José Patricio Chamorro Jara, docente universitario de Copiapó.

Corazón silenciado.


 Alma solitaria que se adormece, medianoche de oscuridad

Tránsito errante en el vagar de los pensamientos futuros

Incierto destino en el caos efímero de la existencia

Primordial espíritu ancestral que espera ser descubierto

Frío interior sumergido en las entrañas de la tierra madre

Ausencia perenne de un corazón silenciado.


 25 de enero del 2025

viernes, 31 de enero de 2025

Anochecer en el flujo de la consciencia.

Anochecer en el flujo de la consciencia.

Santiago, 6 de junio del 2014.

Apoyándome solo en mi escritura, me siento desnudo como un poeta que se desvanece en soledad. Cuando me encuentro inmerso en el flujo social, me siento un ente más, guiado por mis ideas y pensamientos. Conozco mi letra y carácter reflexivo, que a veces mi voluntad es tan férrea que soy capaz de recorrer largos caminos y trechos con mi fin personal. Me autoimpongo sendas tareas personales y acompaño mi soledad con la memoria y los libros. Hoy es un día lluvioso y frío, sin embargo, mi ser me acompaña, ¿cuántos escritores habrán pasado por lo mismo? Lo propio, la habitación personal donde se dirige nuestra mirada y flujo de consciencia es la verosimilitud de un espíritu y perspectiva personal. Hoy recorrí calles tantas veces pisadas y la vida, no obstante, suma y sigue. El fluir vital es un hálito de correspondencias fugaces y misterios por descubrir. Mientras la lluvia amaina y a ratos, arrecie; escribo y me resguardo en los aposentos de mi escritura. Las *diversas* personas, dignos dignatarios de los más ocultos pensamientos, dan cuenta de las aspiraciones de una vida y su mantra personal, el canto ayurvédico de la contemporaneidad, del momento post-apocalíptico del pensamiento.   El viento sigue y la vida continúa, nada hay más viejo que una fotografía ya capturada y un nuevo día por comenzar. El hablar es momento pasajero, instantes sin destino y el inicio de un comienzo. En la temporada del infierno, respiro y desato pensamientos, me sumerjo en la siempre viva esperanza de seguir viviendo y captar el flujo de un profundo sentimiento. Las horas eternas del porvenir lejano de la alondra que duerme y el viento silente del sol poniente. Poetizar los espacios y conmemorar el flujo de consciencia.

 

PD: Transcripción de mi manuscrito original del año 2014.

1 de febrero 2025.  


domingo, 29 de diciembre de 2024

Vísperas de un nuevo año.

 

Cada día es un regalo que nos invita a explorar, sentir y amar. No son los años vividos los que nos hacen más o menos sabios, ni mucho menos sensatos; más bien cuando logramos conectarnos con la esencia de lo que somos es cuando realmente comenzamos a vivir. A mis 33 años y a vísperas de un nuevo año que comienza, considero que ese redescubrirse solo se logra si escuchamos nuestra voz interior con calma, paciencia, sobre todo con nosotros mismos y con los mil y un errores que posiblemente seguiremos cometiendo. Estamos en esta existencia para aprender a disculparnos; quizás sea la autocompasión y el perdón propio lo más cercano al amor. ¿Se puede vivir acaso sin amarse a sí mismo? El redescubrirse en un gesto, en una mirada, incluso en los silencios es la antesala a lo poética que puede resultar la vida si prestamos atención a los detalles y nos conectamos con el tiempo presente.

El pasado y el futuro solo son la instantánea de un momento de nuestra vida, mas lo que realmente somos es el reconectarnos en una temporalidad en la que el estar en un aquí y en un ahora se genera la posibilidad de ser quiénes deseemos, perfilar nuestra identidad sin limitarnos al anclaje de lo vivido y en la incertidumbre de las posibilidades.

 

                                                               José Chamorro, 29 de diciembre del 2024, Copiapó.

sábado, 24 de agosto de 2024

La poesía de tus ojos.

 Amo tus caricias en la fragilidad de mi alma.

La poesía de tus ojos que me miran absortos en silenciosa cadencia.

Mi piel erizada en tus manos, vibratoria, sensitiva, ansiosa de ti.

Comulgando en pasiones, desatadas, alucinantes que estallan en astros lumínicos esparcidos al universo.

Cuántica energía, orgásmica que adormece en quietud cósmica

Un solo organismo, febril que late en tu pecho multiforme, asido de la comisura carnal de tu boca.

José Patricio Chamorro, 17 de agosto del 2024, Copiapó.

domingo, 21 de julio de 2024

Reescritura viaje Bolivia - Argentina – Paraguay.

 

El siguiente relato es una reescritura, a través de los intersticios de mi memoria, acerca de experiencias de viajes vividas en el verano del año 2020, a fines de enero. Si bien estuve viajando durante mes y medio entre 7 países; a saber, Chile, Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay y Uruguay, por aire y tierra; este relato solo toma en consideración algunos de los recuerdos entre Bolivia – Argentina – Paraguay.

 

Comenzaré esta historia fragmentada que se remonta al caluroso verano del 2020, antes que la pandemia azotara a Latinoamérica. Después de un recorrido de un mes por Perú y Ecuador (Guayaquil); me dispuse a recorrer Bolivia, pasando por las empinadas calles de La Paz, donde pude conocer la ciudad de extremo a extremo gracias a los teleféricos y donde me encontré con coterráneos y a su vez, conocí a una chica boliviana, quién residía en España, pero que andaba visitando a su familia por esos días y que, afablemente me mostró los lugares más populares de la ciudad con su gastronomía y cultura. También visité Sucre, la ciudad blanca, que desde su portal clásico resultaba imponente, donde recorrí sus calles, festividades locales y me aventuré a salir con un guapo boliviano. En contraste, visité Potosí, donde se apreciaba el pasado minero y, pese a la explotación y colonización vivida (de lo que pude informarme en el circuito cultural por la Casa de la moneda) y, que, tras salir de sus muros a la calle, se encontraban en plena celebración del día de pago minero, sollocé de sentimientos encontrados por tanta felicidad y alegría, pese a la pobreza y sufrimiento vivido en tantas generaciones.

Luego, continúe mi viaje hasta llegar a Uyuni, donde exploré el hotel de sal, sus salares, ferrocarriles de antaño y tomé un tour con una familia que venía de otras zonas de Bolivia, donde recorrimos una amplia diversidad de bellos paisajes protegidos e incluso estuvimos en termas y géiseres. Sin embargo, aquello que probablemente hasta el último día retendré en mi retina, fue la experiencia del tour nocturno, donde me levanté a las 5 am, para poder apreciar la vía láctea y, posteriormente el amanecer reflejado en el salar de Uyuni. Finalmente, mi último destino boliviano fue Santa Cruz de la Sierra, donde nuevamente conocí a una coterránea chilena, también profesora de español, quién se había dispuesto a pasar sus vacaciones en Bolivia. Ella resultó ser muy sociable y se había hecho amiga de un chico nicaragüense con quién estuvimos compartiendo en un hostal por tres días y donde pudimos degustar la gastronomía local, conocer museos y zoológicos de la zona.

Sin embargo, era momento de continuar con mi travesía, así que ella me acompañó a comprar el boleto hacia Paraguay, que era mi próximo destino. No obstante, no estaban disponibles agencias de viaje directo hacia allá, lo que inesperadamente y por pecar de inocentes, me llevaron a comprar tickets en una agencia boliviana, que como después me enteraría, revendían los pasajes a precios más caros y con tramos más cortos en los que debía hacer transbordo, lo cual en sí era una estafa. Pese a ello con los tickets revendidos, vivencié una travesía no exenta de altibajos, pero sin duda, más emocionante en el paso fronterizo de Bolivia- Argentina, evitando el chaco paraguayo.

Una vez dentro del primer bus rumbo a la aventura; me aguardaban varias horas de noche viajando, donde según lo pronosticado llegaríamos de madrugada; aun así, todavía acontecerían situaciones inesperadas. Antes de llegar a nuestro destino, el bus paró de frentón, ya que nos habíamos topado con un paro nacional de camioneros, lo cual no solo a mí, sino que a todos, no nos quedó otra opción más que cruzar caminando un par de kilómetros hasta la ciudad más próxima, que era Villamontes. Una vez allí, ya de madrugada, gracias a unas chicas de buena voluntad en una bencinera, me dieron el contacto de un taxi a quiénes ellas mismas llamaron telefónicamente. De momento había sorteado los primeros obstáculos, pero como no tenía más sencillo para pagar, tuve que buscar un cajero automático en Villamontes y poder pagar el viaje al taxista, quién me llevó a una parada desde donde salían varios minibuses compartidos, que me llevarían hasta la aduana boliviana-argentina en el paso fronterizo Yacuiba- Mazza.

Allí me esperaba una mujer hacia el lado argentino, contratada por la agencia de viajes, para que me entregara el ticket para el siguiente transbordo, pero como si fuera poco, además de la fila eterna de la aduana; al parecer por ser chileno, me llamaron los policías de la aduana a una cabina, donde me interrogaron por los motivos de mi viaje, vieron cuánto efectivo llevaba, donde dado mis escasos recursos económicos en efectivo, tuve que explicarles que llevaba más dinero en mis tarjetas de crédito; ante lo cual en apariencia no hubo mayores problemas, pero aun así quisieron revisarme y, aunque guapos ambos, lo que resultaba atractivo, me pusieron en una incómoda situación, ya que uno de ellos me palpó de arriba abajo, deteniéndose en mis glúteos efusivamente, registrando para ver si llevaba droga u otros estupefacientes. Luego que esos policías de manos largas o agentes argentinos me dieron el vamos, pude continuar con mi travesía para encontrarme definitivamente en el lado porteño.

El nombre de la ciudad en el sitio argentino era Mazza o también conocido como San José de Pocitos en la provincia de Salta, pero como no tenía dinero en efectivo en moneda local y mi celular se estaba descargando, tuve que apearme a esperar el bus para el cual faltaban dos horas y aún no había desayunado. Aunque la situación resultaba precaria, la providencia todavía estaba de mi lado y fue allí fue que me encontré a un joven hijo con su madre que eran venezolanos recorriendo Latinoamérica con quiénes no solo entablé una conversación, sino que me compraron un desayuno sin esperar nada a cambio, apiadándose de mi situación  como extranjero en una ciudad desconocida en la cual no servían las tarjetas de crédito, al menos mientras esperaba el bus en la terminal.

Luego, cumplido el tiempo de espera estipulado, pude tomar el minibus de acercamiento, que me dejó en una parada en la zona más septentrional de la argentina en pleno descampado, donde había una bencinera en desuso y una garita de carabineros.  En aquella parada argentina tuve que esperar varias horas, dado que el bus que me llevaría a Asunción en Paraguay venía retrasado; ante la incómoda espera en plena carretera con un calor dantesco, donde transitó mucha gente en el transcurrir de las horas, aproveché de leer y releer Cumbres borrascosas de Emily Brontë. Al menos en ese lapso, me sentí acompañado por los policías de la garita de enfrente, aunque como todo era un sitio baldío, cuando tuve la necesidad de ir al baño, no tuve más opción que ir hacia aquella bencinera desolada, pero más allá de la trastera que era, aún los servicios funcionaban.

Finalmente llegó el bus que me llevó hacia Asunción, donde para compensar la estafa boliviana por los tickets, bebí todo el café que pude y que estaba a disposición. Luego de una larga noche, paramos en un local de comida en cuya ciudad desconozco y allí pude acceder a un cajero automático argentino y con ello poder comprar una milanesa, que fue mi sustento hasta llegar a Paraguay. Sumando y restando, esta travesía había resultado interesante (se me había olvidado mencionar, que en el primer bus de acercamiento entre aduanas me había ido sentado con otro migrante, cuya conversación fluyó entre sus viajes, recorridos y recomendaciones para cuando llegara a la capital paraguaya).

Un nuevo día comenzó y la suerte estaba de mi parte, brillando como el oro, pues un caballero le consultó una dirección a una chica paraguaya y, dado que no tenía idea en dónde estaba parado aún, me atreví a consultar por recomendaciones dónde hospedarme en la ciudad y ella, amablemente y con gran confianza me dijo que la aguarda en la terminal, ya que ella iría a buscar su auto. Confié en ella y, efectivamente me llevó en su auto a almorzar gratuitamente en su casa y durante la semana que pasé en Asunción, me llevó a conocer parques, tomar fotos turísticas, incluso cuando tuve alguna cita, ella me iba a buscar y a dejar al hotel céntrico donde me hospedé. Visitamos museos y en las noches salíamos a probar la gastronomía de la zona.

Continuará…

 

José Chamorro, 21 de julio del 2024.

jueves, 11 de julio de 2024

Dormirme en tu regazo.

 

El deseo duerme en tus ojos, en tus caricias y abrazos.

Soy el descansar profundo de la vida en tu mirada apasionada.

Anhelo vivir, muriéndome en el fuego de tu alma.

Otros cuerpos en tu memoria serán olvido,

Mas mientras duerma en tu regazo, mi boca será eternidad.

Cuerpos postrados al infinito sol que nos cobija,

en la infinitud de nuestros destellos universales somos chispas errantes.

Somos erupción volcánica en la silenciosa noche que nos aguarda,

En los confines de la Tierra y en la oscura noche del silencio.

 

José Patricio Chamorro Jara.

11 de julio del 2024; Copiapó.

PD: A Miguel, el amor de mi vida en su paciencia infinita.

sábado, 15 de junio de 2024

Destellos de amor.

 

 El dolor de amor es la punzada más certera en el alma.

¿Somos libres al amar cuando sentimos dolor?

Ser individualidad acompañada, trago amargo del olvido.

Oscuridad en ciernes que atraviesa la noche infinita.

Amalgama de silencios desterrados, sentir destemplado.

Amoratado roce en la piel en traslúcida calma.

Tempestad amainada en las venas de la muerte.

Miedos, inconclusas historias sin principio ni final.

¿Qué se ama cuando se ama?

La ráfaga del destello de una estrella fugaz en el firmamento.

 

José Patricio Chamorro, Copiapó, 15 de junio del 2024.

PD: Dedicado a Miguel. Sin duda, el amor que penetró en los intersticios de mi alma.

sábado, 18 de mayo de 2024

Desafiar al pudor.

Escribir poesía en estos tiempos es desafiar el pudor, la elocuencia y a la vida por unos mendrugos de misericordia que carecen de vida, es blasfemar al olvido. Es un duelo consagrado de mentiras, es buscar la palabra imprecisa que me sabe a verdad, es la rapidez de los dedos que escriben con torpeza lo que la ligereza del pensamiento dicta. Es anclar la prosa al verso, es destruir la fantasía por una sílaba impronunciable, por la palabra destrozada, por los abismos de la memoria, por el tránsito del temperamento que se agita y que clama cambiar de dueño a un viandante que se enamore de sus suspiros, de su locura y lacerante burla de los amigos conocidos, que con una hojarasca se esfumaron de un chasquido, lo que un tiempo fue, hoy es solo tiempo perdido, el cambio de aires y el viento que sopla en contradictorias decisiones para quien busca escaparse de lo cotidiano y refugiarse en la vida que se le escapa a pedazos.

Me relaja mirar el reflejo de la noche por la ventana, mientras escucho música, pienso en ti y el silencio de las estrellas envuelve mi mirada, es como re-encantarme con la poesía de la vida, es dejarse ser sin limitaciones, ni prohibiciones, es como un abrazo a la distancia, es sentir la soledad acompañada, es como estar con quién se extraña sin preocupaciones, sólo con quién amas, la naturaleza, el momento, la compañía, sin necesidad de nada más que el uno del otro, eso es la vida y eso es amar, sin preocuparse de si mañana amanecerá, porque el amanecer está en los ojos del ser amado, en sus angustias y en su felicidad. Amar como se aman la eternidad al firmamento, es estar contigo en cada momento,  es volver a escribir poesía sin malograr ningún verso, sin necesidad de la precaria métrica que coarta los sentimientos, pues enamorare es vivir la vida con la frecuencia de los latidos de un corazón consagrado a bullir en imágenes y torbellinos.

Texto escrito por José Chamorro el 11 de septiembre del 2017.

Mundos paralelos

En el sueño era un narrador omnisciente que todo lo sabía. La historia sucedía en un laboratorio donde se realizaban distintos experimentos, habían informantes infiltrados  que le avisaban a la científica a cargo del programa de eliminación, quiénes debían morir.

Previo a eso ella tuvo un problema con uno de los científicos, por lo cual debía asesinarlo. Sin embargo, esta vez nació en ella un sentimiento diferente.

Habían cientos y cientos de científicos y cada vez que alguien averiguaba más de lo que debía saber lo asesinaban enviándolo a una especie de cápsula en uno  de los niveles subterráneos, donde habían muchas más en las que te dormían y luego despertabas en otros realidad, ¿Virtual? Esas cápsulas se cerraban como en una jaula de hierro que no te permitía escapar y te incineraban dentro.

Esta vez la científica a cargo de ejecutar el programa le carcomió la consciencia por las miles de muertes llevadas a cabo y se metió a una cápsula de manera voluntaria. (Éstas se cerraban al completarse los cupos). Por ello quedó libre uno de los científicos que debía morir.

En ese momento la narración se traslada a la otra realidad, cuyo mundo paralelo era similar a la tierra, pero donde la flora y fauna en extinción se desarrollaba libremente.


Sueño del 24 de julio del 2019.

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...