martes, 15 de junio de 2021

Concepto de distancia de rescate en relación con la maternidad y lo monstruoso en Distancia de rescate de Samanta Schweblin.

 

La novela Distancia de rescate de la escritora argentina Samanta Schweblin posee diversas aristas en las que como lectores cumpliremos un rol activo en el desciframiento de la trama, vínculo entre los personajes y la resolución del conflicto, cuya tensión permanente mantendrá el nudo de ésta tensionado en el ir y venir de la relación entre madres e hijos, temática central de la obra, que apreciaremos eminentemente a través del personaje de Amanda, cuya protagonista vivirá en una preocupación constante acerca del bienestar de su hija Nina; preocupación que a ratos nos podría parecer excesiva o incluso posesiva, pero que iremos dilucidando en la medida que avanza el relato hasta tal punto de empatizar con la protagonista, porque sabremos que esta preocupación no nació de ella, sino que fue traspasada de su madre a ella y la madre de esta última y así sucesivamente de generación en generación.

Sin embargo, aquella distancia de rescate se hará mucho más apremiante como un hilo tensado cuando Amanda en descuidos de segundos que pareciesen una eternidad en su modo de sentirlo pierde de su vista a su hija y sucede lo inevitable. Cabe señalar que nosotros accedemos al relato de Amanda a través del diálogo que esta tiene con David en el hospital, situación que a medida que prosigue la historia nos percataremos que cumple una circularidad, pues el relato está contado in extrema res, desde una situación final, donde conoceremos todo lo sucedido a través de diversos raccontos y flash backs de Amanda hasta que el inicio de la historia se conecte con el desenlace, planteando más interrogantes que certezas. A continuación citaré un pasaje esclarecedor de este diálogo presente en el libro, donde conoceremos en palabras de la protagonista su preocupación y temor:

 

Contame más sobre la distancia de rescate. Varía con las circunstancias. Por ejemplo, las primeras horas que pasamos en la casa quería tener a Nina siempre cerca. Necesitaba saber cuántas salidas había, detectar las zonas del piso más astilladas, confirmar si el crujido de la escalera significaba algún peligro. Le señalé estos puntos a Nina, que no es miedosa pero sí obediente, y al segundo día el hilo invisible que nos une se estiraba otra vez, presente pero permisivo, dándonos de a ratos cierta independencia. Entonces, ¿la distancia de rescate sí es importante? Muy importante. (Schweblin, 42)

 

Como mencioné anteriormente, es David (el chico monstruo) o considerado así por su propia madre Carla, después de una transmigración de alma que este vivió cuando se enfermó gravemente producto de la contaminación del campo, intoxicándose por pesticidas, ante cuya única posibilidad de vida, era accediendo a dicho acto ejecutado por una curandera, producto del cual nunca volverá a ser el mismo. Lo que sin lugar a dudas es uno de los hechos más fantásticos del relato, puesto que la fantasía desempeñará un rol clave también en la trama de la historia. Es este chico, quien guiará a Nina a través de su narración oral, repitiendo continuamente la frase “eso no es importante”. No obstante, en este pasaje esa respuesta sufre una aparente ligera variación hacia “Muy importante”, lo cual resulta clave, ya que la distancia de rescate será el hilo conductor de la historia y la relación ejercida por la madre hacia su hija, donde Amanda tendrá que reconstruir las diversas escenas que nublan y confunden su mente, dilucidando qué es lo que la llevó al estado actual en el que se encuentra y qué sucedió con su hija Nina, cuestión que solo se esclarecerá hacia el final, pero manteniendo siempre el suspenso y ambigüedad de las múltiples posibilidades de interpretación que nos abre el relato.

 De este modo se aprecia que el sentido del relato se apoya en su estructura circular y vertiginosa, pues la narración adquiere sentido en la medida que como lectores nos adentramos también en esta experiencia vaiveneante de la escritura de Schweblin. La autora nos fue dejando pistas a través de su escritura, por ello es una novela que exige de nosotros especial atención a los detalles, a la percepción sensorial visual, auditiva, táctil y olfativa de la protagonista, ya que el hilo se tensa en la medida que la protagonista agudiza su percepción y realiza un esfuerzo sobrehumano para reconfigurar en su mente cuándo inició todo, experimentando sentimientos de culpa, entretejidos por el dolor y sufrimiento ante la posibilidad de perder a su amada hija.

 ¿Se trata entonces de otra cosa? ¿Es porque hice algo mal? ¿Fui una mala madre? ¿Es algo que yo provoqué? La distancia de rescate. El dolor va y viene. (Schweblin, 148)

En conclusión, a partir del pasaje seleccionado que es un momento clave en la lucidez de Amanda frente a los acontecimientos de la historia, se nos presenta una maternidad culposa y tensionada a través de los detalles que cada vez se vuelven más apremiantes para la protagonista y David, quien continuamente le dice que no nos podemos detener en aquello que no es importante, porque les queda poco tiempo, lo que genera una atmósfera de confusión, extenuación y angustia en el sentir de Amanda, no solo físico debido a su estado de intoxicación, sino que ante todo emocional por haber cedido a la distancia de rescate.

 Esto no es normal, David. Solo hay oscuridad, y me hablás al oído. Ni siquiera sé si realmente esto está sucediendo. Está sucediendo, Amanda. Estoy arrodillado al borde de tu cama, en uno de los cuartos de la salita de emergencias. Tenemos poco tiempo, y antes de que el tiempo se acabe hay que encontrar el punto exacto. ¿Y Nina? Si todo esto realmente sucede, ¿dónde está Nina? Mi Dios, Dónde está Nina. Eso no es importante. Eso es lo único importante. No es importante. Basta David, no quiero seguir. (Schweblin, 39).

Finalmente, hacia el desenlace de la novela nos percatamos que al igual que Carla con su hijo David, quien vivió una transmigración de alma, Carla sin consultar a Amanda, dado el estado de esta y las escasas posibilidades de supervivencia de Nina si no se actuaba con celeridad, también se llevó acabo por parte de la curandera de la casa verde una transmigración del alma de Nina y ante lo inexorable, la última petición de Amanda fue que el alma de Nina quedara cerca de ella, aunque David diga que podría, pero que no servirá de nada, lo cual podemos inferir que se debe a que la protagonista ya está próxima a la muerte; donde David la guiará en este último trance, así como hizo con los patos, el perro del señor Geser y los caballos. En este punto se aprecia cómo la maternidad y lo monstruoso se presentan como dos conceptos aparentemente indisociables, permeados por el sentimiento de culpa.

 

Todo concluye cuando el hilo que unía Amanda con Nina se tensa por última vez hasta romperse y en un minuto de lucidez a modo de premonición, motivada por David; Amanda logra visualizar una escena que ocurrirá un mes después, donde su marido acude a la casa de Carla buscando respuestas acerca de lo sucedido con su hija Nina, pero solo encuentra a Omar (esposo de Carla) y a David, pero jamás obtuvo respuestas y al igual que Omar, ambos son padres dejados a la deriva de la cual quizás nunca podrán salir.

—Ahí lo tiene —dice tu padre, ceba mate otra vez, y otra vez no se lo ofrece—. Como verá, a mí también me gustaría tener a quién preguntar. (Schweblin, 156)

 Bibliografía

-Schweblin, Samanta. Distancia de rescate. Argentina: Editorial digital rayorojo, 2014.

 

 

 

lunes, 19 de abril de 2021

Análisis y comentario del discurso "El escritor y lo fantasioso", Sigmund Freud (1907) - José Patricio Chamorro

 1.- ¿Dónde radica el germen de la facultad literaria?, ¿existe una cualidad innata propia del ser escritor que lo diferencia de los demás seres humanos o pervive en todos nosotros algún rasgo de semejanza con éste? De existir dicha semejanza, ¿ésta tiene su origen en la infancia, la fantasía o en el inconsciente?

En su conferencia y discurso “El escritor y lo fantasioso”, el psicoanalista Sigmund Freud deja entrever sus ideas respecto a los vínculos que se pueden establecer entre el psicoanálisis y la literatura, produciéndose un intercambio desde el cual, ambos campos de estudio se interpelan entre sí. Es en este sentido donde la pregunta por el germen u origen de la facultad literaria en los escritores cobra especial relevancia. Él establece algunos conceptos claves que son precisos considerar, a saber “Dichter es un productor de relatos o escritos (Dichtungen), y más específicamente el autor literario o el escritor de cualquier género, especialmente novelesco. Phantasieren es la producción de la fantasía, es decir la puesta en acto de la imaginación. “(Freud, 1907, p. 1). Este último punto lo considero clave para aproximarnos a la interrogante, pues el escritor extrae su material de creación a partir de la imaginación y tal como señala Freud, al intentar aproximarse a esta cuestión, es que en sus indagaciones se plantea la siguiente interrogante:

¿No deberíamos buscar ya en el niño las primeras huellas de la actividad o de la facultad literaria? La ocupación preferida y más intensa del niño es el juego. Acaso tendríamos derecho a decir: todo niño que juega se comporta como un creador literario, pues de algún modo se crea un mundo propio o, mejor dicho, inserta las cosas de su mundo en un nuevo orden que le gusta. (Freud, 1907, p. 2).

Respecto a este rasgo en común, propio de la niñez; aquella capacidad de crear mundos a partir de la fantasía; Freud establece que es un primer acercamiento para comprender el origen de la facultad literaria. Siguiendo el argumento anterior, basándome en otros de sus planteamientos, el niño logra diferenciar la realidad de la fantasía en sus juegos inventados, que no dista en demasía de la ficción que los escritores crean en sus producciones literarias, adentrándonos en ese pacto de verosimilitud, en que tanto escritores como lectores formamos parte; donde la literatura, aunque en ocasiones análoga y en otras, aparentemente indistinta de la realidad cotidiana con sus lógicas y convenciones; mantiene diferenciada la realidad de la ficción.

El niño diferencia muy bien la realidad del mundo y la del juego, a pesar de toda la carga afectiva que pone en él, y tiende a apoyar sus objetos y situaciones imaginados en cosas u objetos materiales tangibles y visibles del mundo real. Sólo ese apoyo es el que diferencia aún su «jugar» del «fantasear». (Freud, 1907, p. 2).

Como he referido, Sigmund establece una analogía que resulta evidente a través de la creación de mundos de fantasía, al que tanto en la niñez nos vemos predispuestos como a aquellos mundos creados por la imaginación de los escritores; teniendo ambos en común la necesidad de fundar sus creaciones dentro de situaciones susceptibles de ser representadas, donde tanto espectadores como creadores se deleitan en sus emociones:

Ahora bien, de algún modo el creador literario hace lo mismo que el niño que juega: crea un mundo de fantasía al que toma muy en serio, vale decir, lo dota de grandes cantidades de afecto, sin dejar de diferenciarlo claramente de la realidad efectiva. El lenguaje ha recogido este parentesco entre juego infantil y creación literaria llamando «juegos» («Spiel») a las escenificaciones del escritor que necesitan apoyarse en objetos palpables y son susceptibles de representación, a saber: «Lustspiel» [«comedia»; literalmente, «juego de placer»], «Trauerspiel» [«tragedia»; literalmente «juego de duelo»], y designando como «Schauspieler» [«actor dramático»; literalmente «el que juega al espectáculo»] a quien las representa. Ahora bien, de la irrealidad del mundo poético derivan muy importantes consecuencias para la técnica artística, pues muchas cosas que de ser reales no depararían placer pueden, empero, depararlo en el juego de la fantasía; y muchas emociones que en sí mismas son en verdad penosas pueden convertirse en fuentes de disfrute y de placer para el auditorio y los espectadores de la representación teatral.   (Freud, 1907, p. 2).

¿Pero acaso quedan en el olvido estas experiencias de la fantasía en la edad adulta?, Freud afirma que puede suceder que con cierta predisposición anímica en la adultez, se recobren aquellas instancias, pese a la seriedad y dicotomía entre realidad y fantasía que nos impone la adultez. En ese sentido, la única diferencia con la niñez, es que el adulto fantasea en lugar de jugar; lo que el mismo psicoanalista ha venido a llamar sueños diurnos.

Una interesante tesis formulada por el autor, es aquella que hace referencia a lo que él vino a llamar “sello temporal”, dado que plantea que nuestras fantasías no son en modo alguno rígidas, sino que contrariamente se ven influidas por nuestras experiencias de vida personales y existenciales, sometidas a tres experiencias temporales claves donde pasado, presente y futuro conviven para representar la fantasía, motivada por el deseo.

La relación de la fantasía con el tiempo es, por lo general, muy importante. De tal manera que puede decirse que una fantasía oscila en cierto modo entre tres tiempos, tres momentos temporales de nuestro representar. El trabajo anímico se anuda a una impresión actual, a una ocasión del presente que puede despertar importantes deseos de la persona; desde ahí puede remontarse al recuerdo de una vivencia del pasado, infantil en muchas ocasiones, en que aquel deseo se cumplía, y entonces crea una situación referida al futuro, que se figura como el cumplimiento de ese deseo, justamente el que se manifiesta en el ensueño diurno o la fantasía, que lleva las huellas de su origen en la ocasión y en el recuerdo. En definitiva, pasado, presente y futuro aparecen encadenados o anudados por el deseo que corre a través de ellos y que los reanima. (Freud, 1907, p. 5).

Engarzado con el concepto de sello temporal, Sigmund Freud alude una conexión especial, sobretodo con aquellas vivencias pertenecientes a la infancia, conectando nuevamente esta etapa vital con la creación poética y literaria:

(…) una intensa vivencia actual despierta en el poeta el recuerdo de una anterior, casi siempre una perteneciente a su infancia, desde la cual arranca entonces el deseo que se procura su cumplimiento en la creación poética; y en esta última se pueden discernir elementos tanto de la ocasión reciente como del recuerdo antiguo. (Freud, 1907, p. 7).

En suma, hacia el final de su conferencia, Freud esboza un concepto a saber interesante que permitiría establecer la base sobre la cual el poeta elabora su ars poética, puesto que aun ante la censura social y el escándalo que pudiese surgir ante eventuales manifestaciones puestas al descubierto, el poeta y creador suele sortearlas; inclusive logra provocar en la sociedad una especie de placer estético en el cual se regocija, lo cual atribuye ante todo a la necesidad de liberar nuestras tensiones y deseos ocultos en la profundidad de nuestra alma:

A esa ganancia de placer que se nos ofrece para posibilitar con ella el desprendimiento de un placer mayor, proveniente de fuentes psíquicas más profundas, la llamamos prima de incentivación o placer preliminar. Opino que todo placer estético que el poeta nos procura conlleva el carácter de ese placer preliminar, y que el goce genuino de la obra poética proviene de la liberación de tensiones que nos procura en el interior de nuestra alma. (Freud, 1907, p. 8).

Cabe señalar también que, desde la construcción poética, existe un concepto denominado “poética dislocada”, donde se establece un posicionamiento problemático con la noción y experiencia del lugar, pues alude a más de una experiencia en sí misma que no se puede simplificar en una sola experiencia. Pero que a su vez establece un continnum, una experiencia compartida entre el escritor y cualquiera de nosotros, ya que nuestras experiencia con los lugares y, sobretodo con aquellos lugares de la consciencia, que toman un rol preponderante en la construcción literaria, son otro punto común con los procesos creativos de los escritores.

Esto que llamo poética dislocada establece una relación singularmente problemática con la noción y la experiencia del lugar (que, para empezar, se vuelve siempre plural: no el lugar, sino necesariamente los lugares, pues el traslado implica al menos dos). Habría que escuchar en el término lugar, por otra parte, no sólo sus resonancias geográficas o topológicas, sino también su relación con los topoi o loci communi retóricos, con la noción de tópica freudiana (los lugares diversos en los que se divide la conciencia) o con la noción heideggeriana de Ort des Gedichtes, lugar del poema. (Pérez, 2006, p. 114).

Un ejemplo patente de expresión de la concepción anterior la hallamos en la poética mistraliana, que no dista de las experiencias que nosotros pudiésemos vivir en torno a la pérdida, el duelo, la muerte, la melancolía, el amor, el viaje, la identidad u otras situaciones presentes a lo largo de la vida humana, que las más de las veces se yuxtaponen para configurar nuestra propio sentir indisociable de todas nuestras experiencias vividas; a saber:

La obra de Mistral puede leerse como una serie de textos elaborados desde este régimen de la dislocación debido al papel central que en ella se le asigna a los desplazamientos y por la manera en que se configura su experiencia de lo extranjero (una expresión de Antoine Berman que desarrollaré más adelante). Además, el tema del viaje en Mistral se vincula muy estrechamente con algunas de las preocupaciones centrales que atraviesan su obra y que han sido estudiadas de manera extensa por la crítica. Pienso sobre todo en los temas del amor y de la pérdida, del duelo y la melancolía, la muerte y la alienación, y en sus relaciones problemáticas con el tema de la identidad individual o colectiva. (Pérez, 2006, p. 115).

Finalmente, dada la exposición anterior me es inevitable plantearme la interrogante, ¿qué es lo que diferencia la creación de un poema portentoso como “Sonetos de la muerte” de Gabriela Mistral donde la desesperación ante la muerte del ser amado inunda hasta la médula su composición poética con aquel sentir de cada uno de nosotros ante la pérdida y el modo en cómo enfrentamos una situación de duelo?

Incorporar quiere decir aquí resistirse al proceso normal del duelo, mediante el cual se elabora una pérdida con el fin de que el sujeto pueda reemplazar de manera gradual al objeto perdido por otro. Incorporar es, en otras palabras, decidirse por la melancolía, aferrarse a un vacío invistiéndolo como sola posibilidad de habla y rechazando la posibilidad de aferrarse a cualquier otro objeto sustitutivo, pues el melancólico, como recuerda Kristeva (1987), cree haber perdido no sólo un objeto, sino la Cosa misma, la cosa en sí. (Pérez, 2006, p. 117).

2.- ¿Es la insatisfacción el principal motor del acto de fantasear o son aquellos deseos censurados por la sociedad los que nos llevan a la fantasía?, ¿acaso es la fantasía una evasión ante una realidad o sociedad que nos reprime y coarta nuestras libertades individuales? Afín a lo anterior, ¿en qué medida influyen nuestras características sexo-genéricas y/o personales, es decir, nuestra biología y personalidad para crear fantasías?

Sigmund Freud, frente a esta interrogante señala que es la sociedad y las exigencias de la vida adulta la que cercenan nuestras fantasías, pues exige de nosotros un rol a cumplir:

El jugar del niño está dirigido por deseos, en verdad por un solo deseo que ayuda a su educación; helo aquí: ser grande y adulto. Juega siempre a «ser mayor», imita en el juego lo que de la vida de los mayores ha llegado a conocer. Ahora bien, no hay razón alguna para esconder ese deseo. Diverso es el caso del adulto; por una parte, este sabe lo que de él esperan: que ya no juegue ni fantasee, sino que actúe en el mundo real; por la otra, entre los deseos productores de sus fantasías hay muchos que se ve precisado a ocultar; entonces su fantasear lo avergüenza por infantil y por no permitido. (Freud, 1907, p. 3).

Por otra parte, la insatisfacción ante la realidad también podría funcionar a modo de una creciente necesidad de crear fantasías, ya que el ser humano está en constante búsqueda de satisfacer sus deseos pulsionales, que al verse reprimidos en la realidad los satisface en sus propias fantasías diurnas o también aquellas que nuestro inconsciente, almacena e interpreta simbólicamente a través de nuestros sueños nocturnos.

Podemos referirnos ahora a algunas de las características del fantasear. Podemos afirmar que el que es feliz con lo que tiene (das Glückliche) lo disfruta y no necesita fantasear, y el que sí lo hace es el que está insatisfecho (das Unbefriedigte) con su vida actual. Deseos [Anhelos] (Wünsche) insatisfechos son las fuerzas pulsionales (Triebkräfte) de las fantasías, y cada fantasía singular se vincula al cumplimiento de deseo, y así pues una rectificación [corrección] (Korrecktur) imaginada de la insatisfactoria realidad. (Freud, 1907, p. 4).

En cuanto a nuestras características sexo genéricas y personales, en líneas generales, el padre del psicoanálisis sugiere que pese a la multiplicidad de nuestros deseos pulsionales y sus diferencias según el sexo, inclusive nuestras experiencias, vivencias y características personales, aun así pone el acento en aquello que tenemos en común, más que en aquello que nos distingue.

Son deseos ambiciosos, que sirven a la exaltación de la personalidad, o son deseos eróticos. En la mujer joven suelen predominar casi exclusivamente los eróticos, pues su ambición se satisface, en general, logrando el amor; en el hombre joven, junto a los deseos eróticos suelen predominar también los deseos egoístas y ambiciosos. (Freud, 1907, p. 4).

Dicho lo anterior, retomando una de las perspectivas antes mencionadas, la censura ejercida por la sociedad traspasa los límites de la realidad diurna y consciente, permeándose en nuestros profundos deseos inconscientes en la fantasía onírica:

Si a pesar de esa indicación el sentido de nuestros sueños nos resulta la mayoría de las veces oscuro, ello es debido a una sola circunstancia: que también por la noche siguen activos o se movilizan en nuestro interior deseos que pueden avergonzarnos y por ello, fuerzas contrarias a los mismos, que los ocultan o disimulan, y de ahí que sean reprimidos, empujados a lo inconsciente, lo que de todos modos no los neutraliza. (Freud, 1907, pp. 5 - 6).

 

Bibliografía.

1.- Freud, Sigmund. “El escritor y lo fantasioso” (1907), en Studienausgabe, vol X: Bildende Kunst und Literatur. Frankfurt an Main: Fischer Verlag. Traducción de Juan Bauzá. Online: https://edoc.pub/freud-el-creador-literario-y-el-fantaseo-pdf-free.html

2.- Pérez, Fernando. “Desplazamiento y metamorfosis: Gabriela Mistral”, Persona y sociedad, vol 20, n. 2, 2006, pp. 113-126.

 

jueves, 4 de febrero de 2021

Un sueño grabado en la retina.

 

Lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Sus velas izadas al viento hacían olvidar nuestra historia dejada atrás. Su tamaño descomunal, sus mástiles y proa eran de una belleza indescriptible. Tenía tan solo siete años en aquel entonces, pero su imagen había quedado grabada en mi retina como un agradable sueño del que no se desea despertar. Esa noche me sentí navegando a través del mar junto a mi madre conduciéndonos nuestros destinos hacia tierras impensadas y con un futuro que nos aguardaba con los brazos abiertos, desplazándonos por el aire como gaviotas en búsqueda de la libertad.


José Patricio Chamorro, Chillán, 27 de enero 2021.

jueves, 14 de enero de 2021

Somos silencios, sombras expectantes.

 

Las veraniegas horas innombradas, caen

Como en un atardecer caluroso de estío;

Con arrebolada  música discurre el tiempo

Es calidez, sonoro pensamiento.

 

Somos silencios, sombras expectantes

Pudorosas almas en latentes movimientos;

Nuestra búsqueda infinita es un mar en calma

Presente quietud, extrañas futuras ansias.

 

Cuerpos confinados a espacios inconclusos

Memorias palpitantes que emergen del abismo

Inciertas pisadas, recuerdos vívidos

Somos silencios, sombras expectantes.

 

 

                                               José Patricio Chamorro, Copiapó 14 de enero 2021.

jueves, 7 de enero de 2021

La mirada enamorada. Recuperado del 7 de enero 2014.

 

Reconocerse en el otro, en la mirada de quién contuvo tus instantes, tus momentos y vivencias, de aquellos segundos, de aquella fuerza vital, es decir, de quiénes te fortalecen con sólo compartir unos segundos tu propia vida, de aquellas decisiones que tomas en un momento determinado de tu vida y que te permite seguir adelante, revitalizarte. Hacerse uno con el fluir vital, la fuerza de un pensamiento, de la germinación de una idea y de quién está dispuesto a morir por ella, el hacerse cargo de otro como si fueras tú mismo, porque su vida ya es parte de la tuya, porque sus energías fueron compartidas, porque sus caminos se cruzaron y porque el amor se convirtió en metáfora, en una máquina de escritura en estricto devenir, en circunstancias transformadoras de secuencias imaginarias y frecuencias que irradian una energía vibratoria electrizante. Atreverse, ése es el lema para este año, purificar tu espíritu y canalizar las energías, dejar el ego atrás, pues querámoslo o no, siempre dependeremos de otro, el ser humano no fue creado para vivir en soledad, sino que en sociedad, es parte del funcionamiento del engranaje universal, de ese flujo continúo de reconexiones y magnetismos, de idas y vueltas, de progreso y revuelo, de palabras y efluvios, el ser humano es un todo. Cada pensamiento conlleva una acción, cada nueva idea, nos permite renovarnos, somos por lo que hemos pensado, hemos decidido y hemos dicho en determinadas circunstancias, las experiencias que nos han sucedido en la vida se deben precisamente a aquello que quisimos ser y hacer, el conocer es el medio que nos permite seguir, pero cómo conocemos, a través de qué mecanismos y cuánto estamos dispuestos a dar y entregar por ese cambio, por esa visión contemplativa de un panorama diferente que es nuestra propia vida, proponérselo y cumplirlo, accionar el motor de nuestros propios pensamientos, que no sean vanas promesas, sino cambios de consciencia, de sintonía en lo que deseamos y que proyectamos, si pretendemos cambiar y vivir otras experiencias es necesario aunarse con otros que positivicen nuestras ideas, que carguen de buenas vibras ese saber universal que nos conecta con el universo multívoco.


El amor es la fuente más potente que tiene el ser humano, el empatizar con el sentir personal, con lo que le sucede a quién se encuentra a nuestro lado, a quién compartió, aunque sea tan sólo la fugacidad de su presencia, pero que supo de nosotros, que se atrevió a intensificar la grandeza de nuestras vidas, porque estuvo ahí, porque nos acompañó, porque hubo amor o habrá sido sólo ilusión, el amor verdadero, no es aquél que sólo responde a los instintos y las bajas pasiones, la lujuria, sino el que nos trasciende a una escaala mayor, a ser seres de luz, de un aura que nos permite alcanzar la plenitud, la tranquilidad y una sinfonía universal.


 7/1/2014,

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Cara a cara con nosotros mismos. Reflexiones para un año diferente.

 

La llegada del fin de año siempre da cabida a la reflexión. Especialmente en un año que como humanidad nos ha traído innumerables desafíos, donde el bienestar personal, la salud y la vida en plenitud ha sido sin duda alguna a lo que más nos hemos volcado. Nunca será tarde para vivir cada momento de la vida al máximo, en sus instantes de alegría como en aquellas circunstancias más difíciles donde el dolor se ha hecho presente. La vida continuamente nos permite renovarnos, replantearnos y generar en nosotros un cambio que nos permita alcanzar nuestro desarrollo como personas.

Cada año, así como cada día nosotros decidimos cómo vivenciar las circunstancias; en nosotros está cómo sobrellevar las experiencias adquiridas, las problemáticas y diversas situaciones que demanda de nosotros la vida. Nadie nos enseña a vivir, pero los lazos con nuestra familia, amigos, seres queridos y personas con las que nos vamos cruzando a lo largo de ella deja en nosotros una huella significativa que forma parte de lo que fuimos, de lo que somos y de lo llegaremos a ser. Nada en esta vida es fruto del azar, cada acto, cada decisión y persona que conocemos y vivimos tiene un propósito, que quizás no descubriremos en un primer momento, pero llegará aquel día en que tal vez sin haber trazado un plan, todo lo vivido cobrará sentido.

Mi invitación es a ser felices cada día, incluso en aquellos días que deseamos rendirnos porque el camino se ha puesto cuesta arriba. Siempre existirá la posibilidad de superar esas vicisitudes con optimismo; después de todo lo sucedido este año está en cada uno de nosotros el saber tomar  aquello que queremos permanezca en nuestra vida o simplemente dejar y soltar todo lo que no nos permite avanzar. Nadie más que nosotros puede elegir qué anhelamos que nos depare el destino y en lo cotidiano, aproximarnos cada día más a ese encuentro verdadero cara a cara con nosotros mismos.

                                                               José Patricio Chamorro Jara, Copiapó, 30 de diciembre 2020.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Afanes de la carne.

 Tu piel se extiende deseosa en afanoso ir y venir de nuestros cuerpos.


Tu pecho de macho febril descarga su ímpetu en los placeres de la carne.


En éxtasis tu boca voraz se duerme en mi regazo, humedeciendo mis sentidos.


Tu rumiante lengua penetra los poros más ocultos de mi alma.


Tus dedos recorren territorios inexplorados, retozando con caricias mi barbilla.


Tu respiración, se agita en deseo. Degustas suavemente mis labios con besos de pasión.


Las horas transcurren y tus brazos me aprisionan deseando que aún no sea tiempo de partir.


Tu historia se hace una con mi historia, somos un solo cuerpo hecho memoria.


Instantes perpetuos en la fragilidad de la vida, amantes inconclusos con sabor a lujuria.


Copiapó, 13 octubre 2020.

sábado, 10 de octubre de 2020

Los locos años 20, retrato del siglo XXI.

Y el fin del mundo no llegó. Solo nos hicimos más humanos.


Los conflictos no cesaron, las guerras solo cambiaron de nombre y de territorios.


La soledad se abrió camino en la sociedad y el día a día de una familia.


Desaparecieron los referentes, perdimos la esperanza de creer.


Los medios de comunicación se apropiaron de la realidad

Y con ellos los estereotipos y prejuicios hicieron llorar a nuestros niños.


Deshumanizados, solos y sin esperanzas nos lanzamos a la deriva de los locos años 20.


La era de la hiperconexión llegó y con ella la globalización degradada de nuestra tierra.


Desgarrada la naturaleza con gritos sofocados por la maleza del hombre finito.


Las tecnologías se volvieron inevitables, la igualdad social y de género nunca llegó.


Los marginados se tomaron las calles, alzaron su voz, desmoronando idolatrías.


El capitalismo se derrumbó en el ocaso del oasis, como espejismo ante nuestros ojos se desvaneció.


Los locos años 20 nos confinaron, relegados a nuestros hogares nos olvidamos de los sin hogar.


Países fracturados por la memoria, renacieron del olvido y se hicieron uno ante el asolado paso de la  muerte.


Porque cuando unos partían, era un dolor común, un latente sentir universal.


Me pregunto: ¿qué somos? 


La generación postergada, que no se dejó vencer, ni sucumbió a la crisis,


El mundo de los locos años 20, que  ya no será más y del cual nunca volveremos a ser los mismos.


José Patricio Chamorro, 10 octubre 2020.

viernes, 14 de agosto de 2020

La maldición de la bella. Autor: José Chamorro. (Relato intertextual con la bella durmiente).

 

Hace muchos años en un país lejano, vivía una familia de reyes en la apacibilidad de su castillo. Todos en el reino adoraban a sus reyes caritativos y bondadosos. Más se alegraron cuando la noticia extendida por todos los confines, de que la primogénita y futura princesa llegaría al mundo en tan solo 9 meses. Todos en palacio desde aquel día planificaron festines y comenzaron a preparar sus mejores vestimentas para la ocasión tan ansiada y esperada; las invitaciones se esparcieron por doquier, por los más profundos rincones de la tierra. Cuando la invitación llegó a las 13 hadas, que resguardaban la paz universal, cada una de ellas pensó un don a otorgarle.

El gran día había llegado, Anastasia había nacido para continuar el legado de sus padres. En el ambiente se dejaba entrever un aura de misterio, misticismo y magia, dando la entrada a que cada una de las hadas se enfilara para otorgar desde sus más hondos deseos, los dones a su majestad la princesa.

Primero se acercó Esperanza, hada carismática que embelesaba a todos con su alegría y entusiasmo; su don fue la elocuencia. Luego, vino Encantadora, quién danzarina y ferviente le otorgó el don de la pasión. En tercer término se acercó Responsabilidad, quién con su aire parco y señero solo se limitó a decir: - Cumplirás con tus deberes de ama y señora de tu hogar solícitamente, sin perder jamás tu autonomía.

En cuarto lugar, se presentó Asertividad, quién pensativa y concienzuda señaló: - Serás una sabia consejera y quién te solicite tu opinión, sabrá encontrar en ti a una hábil y locuaz mujer. En quinta instancia apareció deslumbrante Respeto, que con su aire solemne y puro, inspiraba a sus hermanas hadas y en todo quién la observaba un hechizo de mágico encanto. - En esta ocasión, amada niña mía, te harás merecedora del don de la admiración. Todo aquél que contemple tu rostro, nunca dejará de admirarte, aun pasen mil años.

En sexto lugar se manifestó Generosidad, quién pródigamente le otorgó a Anastasia los ojos más bellos de la tierra, brillantes y calmos como el agua del mar, azulados como el océano y unos labios carmesíes, imposibles de olvidar. En una séptima aparición, hizo ingreso Aceptación, quién pronunció las siguientes palabras: - Te aceptarás tal cual eres y jamás verás lastimada tu autoestima; sin importar las circunstancias de tu vida, siempre te valorarás a ti misma. Luego de ello, se presentó como la octava hada, Gratitud; fácil de reconocer por las infinitas “gracias” y “con permiso”, que dejaba de entrever como una estela a su paso. Solo se atrevió a decir: - Disculpa bella princesa de nuestro reino, gracia divina y sol de la mañana, que la luz de la cordialidad ilumine tus tratos hacia todo aquél que cruce palabra contigo.

Una novena e inesperada presentación fue la de Precaución, que más que un don le dio un consejo al oído: - Recordarás mis palabras a lo largo de toda tu hermosa existencia; no te dejes engañar por las falsas adulaciones y la presunción de quiénes no admiren en ti tus virtudes interiores.-  La décima presentación fue concebida por Cuidado que solo vaticinó:  - salud y bienestar hasta donde alcance tu vida y tus sueños, Anastasia.

En décima primera entrada a la ceremonia, cuando las arpas ceremoniales llegaban a su clímax, se lució galana, Prudencia y con un tono de voz que apenas alcanzaron a percibir las otras hadas y menos aún los presentes; comentó: - Querida mía, no te enamorarás del primer hombre que admire tu belleza, ni de todos aquellos que solo vean en ti tus armoniosas facciones; solo amarás con la intensidad del alma, a aquél que al besarte encienda tu sentir y te ame por sobre todas las cosas, sin importar tu edad, belleza, sabiduría o inteligencia.

De pronto, al finalizar sus palabras Prudencia, un frío gélido recorrió la estancia de palacio y con un aire avasallador y gallardo, se aproximó Orgullosa. Cuidado, Precaución y Prudencia, que siempre estaban junto a la niña, la quisieron apartar, pero Orgullosa no lo permitió.

-          Osáis a imponeros ante mí, pusilánimes hermanas. Bien saben ustedes que en este mundo nadie puede ser mejor que nosotras. Sin embargo, ustedes han otorgado sus dones más preciados a Anastasia, olvidándose del equilibrio del mundo. No puedo permitir que existan mujeres como Anastasia, donde los hombres se arrodillen a sus pies, ¿qué pasaría con nuestro mundo, heredado durante siglos y milenios por nuestra madre primigenia. ¿Han olvidado acaso las primeras escrituras?;  en castigo por desobedecer las leyes de la naturaleza; impondré mi veredicto. – Concluyó con voz de Ultratumba, Orgullosa.

Un silencio sepulcral extinguió todo atisbo de sonido en el lugar y las hadas fueron cayendo una a una por los hechizos del hada más antigua y poderosa de los remotos tiempos. Finalmente tras de sí un campo de una malévola aura la rodeó y extendió sus brazos frente a la recién nacida y exclamó:

-          Obedecerás siempre a  los 10 mandamientos impuestos por las sagradas escrituras de nuestro reino hasta el fin de tus días, sin objeción que pueda salvarte de su sentencia. – Un sonido gutural salió de su pecho, atravesando su garganta.

 

-          Primer mandamiento: Amarás y respetarás al hombre por sobre todas las cosas; segundo mandamiento: Siempre respetarás el nombre de tu esposo; tercero: Alabarás al hombre con abundantes banquetes y comidas,  que no podrán ser dignos de reproche alguno. Cuarto mandamiento: Honrarás al hombre por sobre todas las circunstancias. Quinto mandamiento: Sin importar el trato que recibas, jamás podrás atentar contra la vida de un hombre, más que someterte a sus designios y deseos. Sexto mandamiento: Nunca podrás frecuentarte íntimamente con un hombre, que no sea tu esposo. Séptimo: Todo lo tuyo, será posesión del hombre y nunca te atreverás a tomar aquello que no te corresponde, ni a desear más poder que él, sin derecho a reclamo alguno. Octavo mandamiento: Jamás levantarás falsas calumnias que afecten la honra del hombre. Noveno: No desearás a otro hombre, ni aun en pensamientos. Décimo mandamiento: No codiciarás los bienes de tu esposo. Esta es la maldición que exijo para ti, te acompañará hasta tu muerte y afectará a toda tu descendencia femenina y a las mujeres de los reinos de la tierra, hasta el fin de los tiempos. - Tras pronunciar estas palabras, su energía vital se desvaneció, consumiéndose en cenizas.

                     Tras aquel espectáculo de horror, todo el reino que se encontraba en el recinto, quedó absorto y anonadado, sin emitir palabras alguna; Justicia, la décimo tercer hada con lágrimas en los ojos se arrodilló frente a Anastasia y pidió a sus hermanas que las acompañaran con su mágica energía; luego le dijo a Anastasia, contemplándola: - ¡Oh, querida niña!, qué destino más trágico te espera, no quisiera ver tu desolado e inmerecido final. Solo puedo otorgarte mi más preciado tesoro; desde hoy serás el lucero que alumbre mi camino. – Y tras estas tristes palabras, un aura de luz invadió todo el palacio; las 12 hermanas formaron un círculo alrededor de la niña y Justicia la tomó en sus brazos, diciendo:

-          ¡Querida Anastasia, nuestro poder no alcanza para deshacer la maldición, pero te liberaremos a través del sueño eterno! Te concedemos el sueño eterno, que solo se romperá tras un beso de verdadero amor. El amor es la única fuerza que puede romper esta injusta sentencia de Orgullosa. – Finalmente, Justicia cayó enceguecida por la luz y desde allí en adelante se ha proclamado por todos los confines de la tierra la leyenda que el día en que Anastasia se durmió, la Justicia es ciega.

Con el pasar de los años y tras morir los reyes, sin mayor descendencia, el pueblo fue olvidando la maldición de la princesa y el palacio se fue rodeando de musgo y rosas silvestres; sin embargo,  más de algún intrépido hombre, ansioso de conocer a aquella princesa de belleza legendaria buscaron de mil y una formas llegar al castillo, no obstante, nadie lo lograba, puesto que no tenían un corazón puro de amor.

Pero un día, tras dos mil años de aquella mítica maldición, en un mundo atiborrado de modernidad, edificios y decadencia, donde la corrupción estaba a la orden del día, un joven pintor se aproximó al bosque para buscar inspiración y, conforme atardecía, más se adentraba en el bosque, hasta que al llegar el ocaso, cayó tendido bajo la sombra de un hermoso rosal. Este lo embargó de un aroma dulce y encantador, conduciéndolo y abriéndole paso a las ruinas del antiguo y milenario castillo, como una especie de trance. Sin percatarse y sin ser dueño de sí, aquel joven ingresó a una estancia oculta del palacio, durmiéndose hasta el amanecer. Al día siguiente, desperezándose y abriendo sus ojos, contempló frente suyo a la más bella mujer que jamás haya visto, cuyos labios carmesíes y ojos azules, profundos y abiertos como el mar lo embelesaron. Él quiso despertarla, sin embargo, no lo lograba, por ello estuvo durante 3 días y 3 noches retratando a aquella princesa sobre una tela que encontró en uno de los cuartos del ruinoso castillo y tras ello, se produjo el hechizo, después de ver su perfecta y acabada obra,  el cuadro más bello jamás pintado, se sintió turbado y ansioso, con solemnidad se acercó a la musa de sus sueños y le robó un beso.

Todo lo que sucedió después ya es historia; Anastasia y Miguel ángel, aquel sensible pintor caminaron juntos, lado a lado, respetándose, escuchándose y amándose como apasionados enamorados , cuyas hijas e hijos trajeron al mundo una nueva forma de convivencia entre hombres y mujeres, olvidadas por tantos siglos en el mundo.

sábado, 25 de julio de 2020

Emociones encontradas.


La vida nos enseña que las personas estamos repletas de contrariedades. Las más de las veces lo que decimos y pensamos, no va a la par con lo que sentimos. Sin embargo, buscar ese equilibrio entre pensamiento y emoción es clave para expresar nuestro ser en armonía. Lo anterior sobretodo porque somos seres sociales y nuestras acciones, así como nuestras emociones afectan para bien o para mal a quiénes nos rodean. Así como somos capaces de dar y recibir amor, del mismo modo podemos provocar sufrimiento en el otro, causar decepción; inclusive involuntariamente. Son tan variadas las emociones y el espectro de éstas, más aún los efectos que pueden desencadenar, por ello debemos cuidar nuestra salud emocional, porque las consecuencias de una dosificación inadecuada puede dañar o quebrar relaciones interpersonales. No obstante, también son capaces de reparar los lazos emocionales “en” y “con” otros; me refiero a restablecer en otros sus propias emociones, pese a que todo trabajo emocional debe empezar por casa, pero nosotros podemos ayudar a sanar la emocionalidad de una persona a través del amor, la sinceridad y el respeto. Con todo debe en la medida de lo posible entregarse en reciprocidad y, por ello hablo de un “con otros”, puesto que las relaciones humanas siempre se construyen en un intercambio energético, conversacional y emocional, donde todo nuestro ser entra en juego; nuestro cuerpo, nuestra mente e incluso nuestra alma en un aspecto más esotérico si se quiere.

La invitación es a cuidarnos nosotros mismos, ya que la salud emocional debe comenzar dentro nuestro, para luego tener una convivencia más armónica con aquellas personas que nos relacionamos, más aun en las relaciones interpersonales de amistad, familia o pareja, pues en ellas radica la edificación de una emocionalidad saludable, libre de prejuicios y apegos innecesarios. Nadie posee la verdad en clave emocional, pero cada día tenemos la oportunidad de conocernos y trabajar un poco más con nosotros mismos, escucharnos y escuchar al otro es sin lugar a dudas un acto de amor.

                                                                              José Patricio Chamorro Jara
Copiapó, 25 julio 2020.

jueves, 18 de junio de 2020

Miradas.


La tarde caía en tenues colores azules y rosáceos como el otoño. Las horas y los días se iban sucediendo monótonos como hojas desprendidas de los árboles. La pandemia no hacía más que marcar el ritmo pausado de un tic tac escalofriante, sin embargo, la mirada siempre atenta detrás del visillo en el balcón dejaba entrever un furtivo deseo.

Habían pasado un par de semanas desde la llegada a aquel nuevo departamento, los cambios, el incorregible ajetreo de ires y venires para instalarse definitivamente había hecho que en más de una ocasión me tocara reclinarme en el balcón a descansar u organizar las cajas de la mudanza. Ocurrió en uno de esos días. Me encontraba como de costumbre dándole vida a los espacios para convertirlo en un verdadero hogar, cuando de casualidad me asomé a sentir la brisa fresca que corría aquella mañana. Me encontraba de espaldas a la torre de enfrente, pero sentí un calor intenso que recorría mi espalda y se posaba en mi silueta. En efecto, me volteé y nuestras miradas se cruzaron por primera vez y sin intercambiar un saludo, solo un gesto nos delató.

Han pasado algunos días desde aquel primer atisbo, lo único que sé de aquel hombre es su rutina al despertar, que con calma paciencia cuida sus plantas en el balcón y que de vez en cuando vuelve a mirar hacia mi ventana.


José Chamorro.
Copiapó, 18 junio 2020.

martes, 3 de marzo de 2020

El hombre que decidí amar.


¿Cuánto pesa el amor en el alma? Quién ha amado, sabe que el corazón, el sentir y todo su cuerpo se hace uno con la experiencia del amor. ¿Cuándo nos gana la razón, el pensamiento? La vida está hecha de momentos dulces y agraces, pero el verdadero amor es donde hemos entregado tanto por el ser amado, incluso más que por nosotros mismos. Donde hemos hecho desvelos, acompañado y aún más, decidir ser parte de la vida de otro, a quién de ser un completo desconocido, comenzamos a desentrañar sus misterios, sus sentimientos más profundos e incluso los desgarros del alma. Cuando se ha amado tanto, más allá del plano físico, ese ser se vuelve parte de tu vida, de tu aliento vital, a quién necesitas amar, porque tienes la certeza de que él también te ama. Sin embargo, en la vida no podemos pasar sin aciertos y desaciertos; somos seres incompletos que cometemos errores, pero que solo el amor nos salva.

El amor, en su entrega, es capaz de sortear las dificultades, porque éste es el único sentir que nos hace libres, auténticos enamorados del arte de vivir. Inclusive, en aquellos momentos, llamados “penas de amor”, te logras percatar de la belleza de aquel sentimiento, que te solivianta a un estado de mayor felicidad, plenitud y anhelo. Cuando te sabes amado, todo en la vida, te sonríe, te canta e ilumina tus ojos y enciende el alma. No hay mayor certeza que cuando amamos, nada igualará al dolor de la pérdida, por ello, la magia de amar no está en el apego o aferrarse a la persona amada, sino en conectarse con su esencia, con aquello que trasciende los momentos y los recuerdos, con sus gestos, sus actos, su mirada y en la verdad que transmite su alma.

Para Alfredo Fernández, al hombre que decidí amar.
Copiapó, 4 de marzo 2020.

viernes, 28 de febrero de 2020

Carta a un extraño.


Carta a un extraño:

He pensado las mil y una formas de comenzar esta carta, sin embargo, ninguna dá en el clavo en sentimientos y contrariedades. De lo único que tengo certeza es de que lo amé. Con el tiempo he comprendido que no existe solo una forma de amar y/o demostrarlo, por el contrario de lo que nos suelen vender los libros de autoayuda emocional. El amor se siente en cada acto y vivencias compartidas por aquella persona que dió por ti, más de lo que ha dado por otros o por los que incluso uno brindó tiempo, desvelos y angustias. No obstante, quién ama no piensa en aquello como un afecto al que se debe entregar recíproca devoción; más bien sabe que él con su amor transforma, libera y los momentos junto aquel ser amado se eternizan en la memoria de los años.

Sé que al mirar al pasado, nos damos cuenta al fin a quién tuvimos a nuestro lado y aunque una relación amorosa llegue a su término, la felicidad, por muy evanescente que haya sido, aunque durase un día, una hora o un instante, valdrá la pena haberla vivido. Somos seres destinados a amar, por ello nos encontramos en búsqueda permantente. Sin embargo, las más de las veces solo nos quedamos con las sombras de la luz que irradia amor.

Esta carta es una invitación a amar, no por satisfacer meramente las necesidades de la carne, sino que sobretodo por trascender a través del otro, sublimar el sentimiento de amor a un estado de plena consciencia y bienestar. El amor jamás daña, sino nunca fue amor. Es en estado puro la esencia de sí mismo, que ni las palabras más precisas, jamás lograrán describir. Es un magnetismo que se percibe en el ambiente, en las miradas cómplices, en la caricias, en el estar aun en la distancia física y en el recuerdo; por ello quiénes han amado, incluso más allá de la muerte, ese sentimiento permanece, porque no es el ser físico lo que se amó, sino su ser íntegro, en el aspecto emocional, espiritual y en el plano terrenal.

Solo el amor sana las penas de amor; pues quién amó, sabrá reconocer la sinceridad del sentimiento en el otro, cuando ese sentir se haga presente.

José Patricio Chamorro.
Copiapó, 29 febrero 2020.

jueves, 20 de febrero de 2020

La dama del cigarro.

Entre el rechinar de las bocinas y los carros a medio andar, ella se posaba.

Con su mirada perdida observaba a los transeúntes, anhelante, deseosa de sus caprichos.

Sus ojos suplicantes clamaban de ansiedad, sus manos convulsas daban gritos en el atardecer.

La dama, una señora de alcurnia limeña, se desvivía por probar una bocanada de un cigarrillo.

Buscaba entre la multitud a alguien que pudiese brindarle lo que en su hogar era vedado.

Un joven caminaba por el parque Kennedy bajo el tenue calor de la jornada.

Ambos, dama y joven encontraron su mirada y él sin conocerla, sabía de antemano lo que aquella mujer necesitaba.

Sin mediar palabra alguna, él alzó el cigarro y lo puso en sus labios y con un guiño de ojo, encendió no solo una llama.

Miraflores, Perú.
20 febrero 2020.

martes, 11 de febrero de 2020

Potosí.

Potosí la bella, de grandes riquezas.

Potosí la usurpada, desgarrada en sus entrañas de plata.

Tierra colonizada por zarpazos que no dieron tregua.

Potosí de la infancia perdida, por tiranos explotada.

Potosí de alegría, de festividades siempre altiva.

Tierra fértil en minerales que deslumbrará por siglos al invasor.


Potosí, 9 febrero 2020.

viernes, 31 de enero de 2020

Él.

Él era una sombra fugaz que atravesaba la noche.

Un camino para la humanidad perdida en su ignorancia.

El último rescoldo de fe ante la muerte.

Una luciérnaga desamparada bajo la luz de la luna.

Un abejorro perdido en la colmena.

Una sinfonía que jamás fue escuchada.

Una lluvia inmovil sobre un tren en movimiento.


Como melocotón azul marino, arreciaba su fuerza de mar en profundidad.

Viajando cual sauces y gardenias entre la libertad de un pensamiento agazapado bajo la memoria de la luna.


Es la hora de la muerte un acordeón roto en la sinfonía de la vida.

Un misterio insondable en la agonía del pensamiento.

La fugaz estrella de un firmamento  arrasado por la memoria del  universo.


Él era suspiro acuoso de tormenta sobre un mar en calma.

Dulce caramelo de naranja.

Un bosque ancestral de árboles primigenios.

El mar encallado en la rocosa orilla de una playa.

Era la tristeza vedada.

Él era angustia; sentimiento de quién no vive en libertad.


Cusco, Perú en el taller de Tania Castro.
31 enero 2020.
José Patricio Chamorro.






miércoles, 29 de enero de 2020

Sobreviviente.

Sobrevivir a la muerte que te susurra cada noche solo con poesía en tus labios.

Romper las cadenas de la vida como sangre esparcida de tus venas.

Atravesar el infinito y dormirse sin saber si habrá un despertar.

Solo la muerte conoce cuánto tus ojos podrán sobresaltarse ante un nuevo ocaso.

Cusco, Perú.
29 enero 2020.

Reflejos.

Reflejado tu rostro en la ventana, atardece.

Es el sol que menguante, atraviesa con sus últimos suspiros a la tierra madre.

Mis ojos te miran de soslayo, inquiriendo en tu escritura de viajero empedernido.

Tu mano se alza firme, a trazos de viril juventud.

Tus pensamientos fluyen como un lago tras la tempestad.

Deseo besar tus labios y perdernos juntos entre montañas y valles, dispuestos al amor.

José Patricio Chamorro.
Lago Titicaca, frontera de Perú y Bolivia
28 enero 2020

miércoles, 22 de enero de 2020

Misterios gozosos.

Un ángel furibundo descendió esta noche oscura, ausente de luna llena.

Menguante, misterioso, surge su placer aletargado en sueños diurnos de semihombre.

Volvió su mirada sobre la silueta de mi muslo contraído de pulsiones amatorias.

Carnalmente nos humanizamos mutuamente como amantes reencontrados con los años.

Guardarán nuestras caricias, el secreto más profano entre un poeta y un ángel caído en tentación.

Placeres de la carne.

Ansiedades crujen bajo mi vientre de hombre magullado de placer.

Siete ángeles del infierno consumen mi carne a raudales.

Son los pecados capitales que me incitan a beber de su deseo ardiente.

Lujuriosos atenazan mis miembros, los trituran en voraces gemidos, penetrantes de dolor.

Sus lenguas de arcángeles degustan con lascivia los humedales de mi boca.

En éxtasis procrean la humanidad, carne de mi carne, sexo de mi sexo.

Un silencio nos aguarda con el sofocante erotismo de mi sangre profanada.

Nuestra progenie es el germen más humano de tu Dios.

José Patricio Chamorro.
Guayaquil, Ecuador.
22 enero 2020

lunes, 20 de enero de 2020

Enero a destiempo.


Avanzo retrocediendo sobre mis pasos.

Es Guayaquil la ciudad donde se detiene el tiempo.

Una mujer ofrece con caridad agua a los transeúntes, 

un hombre se prosterna en la calle como en señal de agonía.


Somos uno con esa naturaleza pródiga de nostalgias y vaivenes del ayer.

El clima arrebata suspiros, gotas de lluvia estremecen el cuerpo que acechaba el calor de enero.

Como náufragos sin puerto, nuestras miradas se pierden en el horizonte. 

Un mar poblado de colores, anuncia nuestra venida.

Guayaquil, Ecuador.
José Patricio Chamorro Jara.
20 enero 2020.

jueves, 9 de enero de 2020

Estremecimiento limeño.

Se estremece la vida como una cuchara en una taza de café.

El tiempo no se arrepiente, solo avanza buscando.

Somos el punto de encuentro de todos los momentos, segundos que duermen.


Morir es vivir al arrebato, sucumbir en pensamiento, palabra y obra.

Un gris día, hará de esta noche, una eternidad.

El mañana solo espera al hombre nuevo. Emerge de su letargo la voz del silencio.

Lima, 9 enero 2020.

martes, 31 de diciembre de 2019

Versos de mar.

Se recoge entre mis brazos una ola de mar.

Cálida susurra a mi oído, su búsqueda infinita.

Su corazón profundo se sabe pasión. Es hondura de vaivenes sobre la piel de los años.

Corteza azulada sobre la rocosa tierra es el latir del amor.


Bahía inglesa.
31 diciembre 2019.

domingo, 20 de octubre de 2019

El día después de.

El día después de.

Arde un país en democracia, arrasado por sus propias manos

Se saquean las calles, se enciende una patria.

Silenciadas las voces, los cuerpos claman bajo la sangre derramada

Los capitales cierran sus puertas ante el pueblo que no da a basto.

La clase política, pronuncia la palabra normalidad, ultrajada por su propia corrupción

La naturaleza gime bajo la inconsciencia de los hombres.

Es la inocencia arrebatada cuyo llanto jamás fue escuchado.

lunes, 26 de agosto de 2019

Cuerpos en ausencia.

Una noche más en la soledad de esta casa, diseñada para morirse entre cuatro paredes. Sin embargo, aún guardo esperanzas de que esto algún día cambiará. Sin duda el hombre que acompaña mi diario despertar, saldrá tras de mí; aunque quizás debí haber dejado abierta de par en par como la herida de mi pecho, la puerta del comedor y no solo entreabierta.

La noche siempre me ha causado pavor, pero sé que él vendrá. Lo sé, porque él me dijo que me amaba. La hierba cruje, esos pasos deben ser los de él.

De un momento a otro todo se volvió confuso; luces y sombras a mi alrededor. Solo recuerdo la frágil silueta de mi cuerpo y mi mano en un gesto torpe sosteniendo por última vez la cartera que él me regaló. Aquel hombre por el que he derramado lágrimas una vez más y que jamás sabrá lo que me ocurrió.

martes, 23 de julio de 2019

Representaciones inconclusas.

Sensaciones de amor revolotean mis sentidos

Es el pensamiento enamorado la primera caricia del alma

Asirse a un recuerdo como al roble de un campo florido.


El sur llama a mi puerta, evoca una lágrima el susurro de su voz

Somos amantes que olvidamos las caricias de otros tiempos.

A su encuentro acuden sonidos, imágenes y cadencias que laten silenciosas.

Prófugos los poros de mi piel se abren evocadores

Es la ausencia del amado el martirio de los cobardes

La triste representación de un titiritero en su inconclusa función.

sábado, 13 de julio de 2019

Caricias de amor.

La costumbre de las horas, el pasar del tiempo infatigable se hace uno con el acto cotidiano de vivir. Hubo una época en la que ellos se amaron sin mediar razones, ni compromisos; solo sentimientos. Pero ese tiempo se había desvanecido como viento sobre las olas.

Él ahora acomodaba su almohada en una acción tantas veces repetidas, que su lado de la cama conservaba intacta su figura. Hubo una vez -aunque pareciese en extremo lejano para las circunstancias actuales- en que él también lo amó. Sin embargo, sabían de antemano que aquello duraría solo la apariencia de una frágil necesidad afectiva.

En efecto,  ¿Qué es el amor, sino una caricia bajo las sábanas? Aunque en ese entonces él desconocía a ciencia cierta que la visión que tenemos sobre nuestra propia existencia, más aun de nosotros mismos tampoco es ajena al peso marcial  del tiempo.  Se trata de cómo sobrellevamos una vida en ausencia de soledades y verdades autoimpuestas. Pero no siempre  fue así; hubo entonces un pensamiento más etéreo, cuya pregunta con cierto cariz de inocencia y un deje de nostalgia era otra, ¿Qué es el amor, sino una caricia al alma?

Era un sábado nublado de abril, cuyo anochecer frío de otoño arreciaba la piel. En ese instante en que sus ojos se encontraron en el parque supieron que sus cuerpos no solo se deseaban, sino que estaban hechos el uno para el otro. Dos almas solitarias dispuestas a amarse y corresponderse sin exigencias, ni explicaciones. Eran dos errantes que se encontraron sin previo aviso, dispuestos a entregarse al amor.

domingo, 19 de mayo de 2019

Vaivenes de ciudad.



Hombre de edad avanzada, sus manos denotaban un esfuerzo de años en el que su oficio de toda una vida lustrando zapatos, dejaba entrever la sabiduría adquirida más por el tiempo de vivir que el sentido práctico que nos dán las experiencias.

Esa tarde me encontraba en el ajetreo del terminal de buses de Santiago junto a un amigo que no veía desde hacía meses, con quién compartíamos la afición de deslumbrarnos por lo cotidiano y sencillo de la vida. 

Aquel hombre de manos curtidas por el peso del trabajo, llegó de improviso. Sin mediar palabra indicó con su dedo índice y una mirada inquisitiva, a la que añadió un firme y dubitativo ¿Puedo?

Hace meses no lustraba mis zapatos; para ser preciso desde mi última estadía en Perú, donde era habitual en cada cuadra y jirón, inclusive aun en las provincias ver a hombres dispuestos al antiguo y pulcro oficio de lustrar. Recordaba que en Chillán, al sur de Chile, pero con mayor notoriedad en Copiapó, al norte, en Atacama, todavía en la plaza muchos eran los que se dedicaban consagrando su día a día a él.

domingo, 12 de mayo de 2019

Versos con sabor a mar.

En la orilla de la mar siento una pasión en desborde

Crecen los recuerdos como olas bajo el viento en un atardecer

La razón permanece dormida; son los sentimientos mi única barca a encallar.

Nostalgias perdidas desaparecen con las huellas del pasado.

Solo nos queda el instante en que tú y yo estuvimos dispuestos al amor.

Bahía inglesa, 12 mayo 2019.

jueves, 28 de febrero de 2019

Muros.


Niños migrantes derraman una lágrima silenciada.

Angustia duerme bajo la sombra del pecho descubierto de una madre.

Inanición es la última escapatoria para sobrellevar un mundo ausente.

Gritos desaforados dibujan un cuadro expresionista en medio oriente.

América es la madre cautiva de cuyos hijos han perdido la memoria.

Un muro invisible se agazapa depredando la natural riqueza a su paso.

El muro, quizás es la única barrera que tenemos.

29 enero 2019. Lima,  Perú.

Amazonía en éxtasis.


Tu sudor de macho febril recorre mis pechos.

Amazónica mi piel,  aguarda ser tu santuario virgen; arder en deseo.

Te invito a explorar mis cuencas nocturnas,  valles abiertos a intemperie.

Rocío que acaricia la selva perdida de tu humanidad en éxtasis.


7 febrero 2019.
Pd: Al Adonis durmiente.

Piel amazónica.


Macho febril,  recorres amazónica mi piel.

Tu sudor aguarda valles a intemperie.

Santuario virgen que arde en deseo, es mi pecho.

Mis selvas nocturnas acaricias, exploras.

Te sumerges en su hondura, penetras sus ríos, sus cauces en desenfreno.


7 febrero 2019. Perú.

sábado, 23 de febrero de 2019

Pasión primordial.


En tu pecho arde la pasión de nuestros antepasados.

Territorios volcados bajo caricias,  un beso nos arrebatan.

Somos el pensamiento erótico del éxtasis primigenio.

Somos cuerpo,  carne hambrienta de pudores y versos.

Eres sangre bullente que desea ser domada, sentenciada entre susurros.

Ecos de tus paisajes más humanos que el cristo de mis plegarias.

Eres la puerta de entrada a sueños más profundos,

sonido torrentoso como crujientes labios que besan lo prohibido.

José Patricio Chamorro Jara.
24 de febrero 2019.

lunes, 18 de febrero de 2019

Tentaciones.


En tus besos el rumbo se pierde como olas de la mar.

Son tus brazos el muelle donde encallan mis suspiros.

Es tu sonrisa el dulce trinar de aves en primavera.

Eres imagen,  templanza en la vorágine del vivir.

Somos el pensamiento oculto de los placeres, tierra fértil.

Volcánica tu piel, emerge ardiente, deseosa como licor de medianoche.

Eres el afrodisíaco festín de los sentidos.Tus labios son mi última tentación.


José Patricio Chamorro.
Ica, Perú. 18 febrero 2019.

domingo, 17 de febrero de 2019

Brisas de mar.


Brisas marinas cubren mi sonrisa.

Bajo el sol de febrero se acarician las olas.

Gaviotas gimen un adiós, la partida inevitable del viajero.

El sur me habla a través de sus aguas, pronuncian silencios furiosos.

Clama el mar desde la profundidad de su volcánico pecho.

Rojizas tierras invitan a perderse, permanecer cautivo entre sus brazos.

Embarcaciones migran como aves en vuelo.  Solo queda mirar atrás.


Lagunilla, Paracas. 17 febrero 2019.
José Patricio Chamorro Jara.

jueves, 14 de febrero de 2019

Íntimos besos.


Besar a un poeta es desenterrar escombros donde duermen sueños olvidados.

Rozar sus labios es acariciar las estelas del pensamiento hecho deseo.

Amar a un poeta es cultivar la memoria del cuerpo.

Intimar con sus sensaciones es refrescar tus sentidos bajo el rumor del agua.

Acielar la noche, escribir el día con el sol entre las manos.

Perderse en los ojos de un poeta es reconocer el mar en sus bordes.

Acariciar su alma,  será la razón para saber que ya no hay marcha atrás. Ni jamás la hubo.

José Patricio Chamorro J.
9 febrero 2019. Lima, Perú.

lunes, 4 de febrero de 2019

Llueve sobre el Rimac.


Llueve sobre la ciudad del Rimac. Atardece como la sombra de un heraldo negro bajo la inclemencia de un nubarrón con sabor a otoño. Frágil me parece la silueta de ese paisaje ensordecedor que esconde historias bajo las puertas de sus templos. 

Me guiñan un ojo, me pierdo en las profundidades de calles y avenidas. Alguien pronuncia mi nombre a lo lejos. Libertad es el eco que llega junto a mi pecho,  lo escucho como si estuviese a mi diestra. Sin embargo,  sé que soy un hombre varado en la ciudad; más nada cambiará mi semblante de extranjero en tierra de otros hombres. Alguien pronuncia mi nombre en un murmullo, llueve sobre el Rimac, libertad. 

Lima, Perú,  "El gran Molino".
José Patricio Chamorro.
04/2/2019.

miércoles, 30 de enero de 2019

Poemas otros: Imaginario I.


Recorrer nubes desplegadas cual Ícaro.

Sobrevolar el terruño,  volverse ángel.

Sentir caricias en busca de libertad.

Ser un ave de los mares.

Emprender viajes inconclusos.

Amar enigmas de un atardecer.

Alcanzar verdades del averno.

Mirar de punta a cabo,  estertores de poemas.

Imaginar ensueños derrumbados,

soles de un paisaje en clarividencia.

Pensar prejuicios, olvidar misterios.

Pd: Recreación sintética del poema "Libertad en vuelo".
Lima,  Perú. 18 enero 2019.

domingo, 27 de enero de 2019

Hombre telúrico.


Recordar tu cuerpo de macho en estío, desboca mi hombría.

Se vuelve rocío el sudor de mi pecho bajo tu estampa.

Se dilatan lujuriosas las venas de mis entrañas,  invitándote a sentir.

En espasmos irregulares, tu lobuzno jadeo penetra abismos bajo mi piel.

Tu aliento seduce mis sentidos,  tu voz deletrea erotismo.

Tu lengua golosea mis versos, los enguaja y los degusta a tentación.

Eres vertebral fibra que gime en vaivén como movimiento telúrico.

José Patricio Chamorro Jara.
Lima, Perú. 27 enero 2019.

miércoles, 23 de enero de 2019

Todo y nada. (Segunda versión).


El azar objeta  dados al destino.

Enumera aciertos, se vuelve nada,  lo es todo.

 
Profana cuerpos la noche.

Bajo la tumba, madre, conquista mundos posibles sobre tu boca.

Se juega la vida como silencios.

Calla la muerte en un instante.


Se abren estepas en lluvia,

humedecidas mentiras posibles.

Siento mendrugos de pan que duermen.

José Patricio Chamorro Jara.
Lima,  Perú. 24 enero 2019.

Todo y nada. (Primera versión).


Jugarse la vida en un instante como si la muerte callara.

Abrir estepas como silencios en la noche bajo la tumba nuestra.

Sentir la lluvia profanando cuerpos en ausencia de amor.

Humedecer la tierra, vertirla madre, mendrugo de pan sobre tu boca.

Al azar objetar mentiras como dados del destino que duerme.

Enumerar aciertos como conquistas de mundos posibles;

al punto desaparer, volverse nada, desearlo todo.


José Patricio Chamorro Jara.
Lima,  Perú. 24 enero 2019.

lunes, 21 de enero de 2019

Muerte.


La muerte es memoria eterna.

Misericordioso abismo.

Bello calvario.

Corazón sombrío.

Respiros de anochecida.

Amor inexorable.

Final de olvido.

Lima, Perú. 21 enero 2019.

Insomnios limeños.


Trifulca herida de viernes por la noche.

Estruendo socarrón de madrugada.

Voz en grito de un sábado ensordecedor del enero en tumulto.

Esquizofrenia errática, ciudad insomne de alaridos que habitan.

Desbordes, deseo pueril en sueños que se han perdido.

Lugares indomables como salvaje fiera en su naturaleza febril.

19 enero 2018, Lima,  Perú.

Mixturas limeñas.


Sabor limeño.

Como un gigante devoras un mar de sueños.

Tu victoria virreinal es la internacional mixtura de tus calles,

Abundantes de porvenires. Eres la ambrosía amerindia de tus hermanos de sangre.

Arguediana es tu sombra,  raiz del sueño que tiembla.

Acoges en tu vientre con maternal hondura a la Venezuela postergada, ultrajada.

Eres la Lima heroica, del erotismo incaico.

Deambulan por jirones, parques y plazas la hermosura de tu raza.

                          Mixturas limeñas

Eres la Lima de sol cincuenta, de las combis encubiertas.

Sabor trans, que en su piel morena aguarda ser descubierta por caricias.

Eres óvalo abierto en sangre derramada bajo tradiciones milenarias.

Viajeras, sabrosas, imprudentes y altaneras son tus huellas frente al mar.

Eres carne regía, apetito primordial.

Corruptas fauces han devorado tenaces tu cuerpo mutilado.

Aun saqueada te levantas, sin mirar atrás.

16 enero 2019.
Lima, Perú.
José Patricio Chamorro Jara.

viernes, 18 de enero de 2019

Placeres matutinos.


Obserbo en mirada contemplativa tu desnudez.

Se me dilatan las pupilas sobre tu virilidad.

Recorro tu pecho en silencio. Mis labios desean tu cuerpo.

Carne contra carne,  sexo contra sexo.

Pasión en desborde,  placer marginal de un viernes de enero.

Eres honda silueta, recóndita estampa indomable.

Salvaje éxtasis es tu piel rumana, nervadura entreabierta.

Venas encendidas a punto de estallar invitan lujuriosas.

El tiempo se nos vuelve agua desbocada, caudal orgásmico al paladar.

Como sueño diurno precipita bajo nuestra almohada en amanecidas.

Pd: Al rumano que me quita el sueño.
Lima,  Perú.  18 enero 2019.

martes, 15 de enero de 2019

Un aleteo de luciérnaga. (Actualizado).

"Solo nos queda mirar la luz de la luciérnaga,
Ese último chispazo de la hoguera del verano 
Flotando en el silencio del bosque.
Miremos la luz de la luciérnaga: 
A ella se ha reducido el mundo" .
Domingo a domingo , Jorge Teillier. 

Un aleteo de luciérnaga.

Versión actualizada al 15 enero 2019.


El mundo es un frágil aleteo de luciérnaga

Deleita nuestros ojos su brillo, sucumbe a la negrura de la noche al extinguirse.

Es mundo enajenado, esperanza rota de la vida.



Apasionado fuego, antaño amante hoguera. Hoy, cenizas del ayer. 

Desde el polvo de sus alas, renacía cual fénix;

utopía transfigura el rostro de quién su mirada posó en él.

Transmuta el fénix en un cuervo de melancólica visión.

Bate su sombría carne, trastocando sus entrañas. 

Cautivados los amantes, devora.



Arpías trituran hilos de plata al porvenir de nuestra juventud. 

Se desvanecen nuestros cuerpos, calavéricos exorbitan palidez.

Nuestros labios que disfrutaron mundanos placeres,  se extinguen bajo la mustia niebla. 

Un páramo desolado, aguarda.


Perfidia es tu nombre, sentimientos deliras en marcha triunfal

Al caer los rostros al abismo, ilusión de amor yace insondable .

Brutal fuerza es el destino perecedero de la raza humana.

Recuerdo impugna el prohibido fruto del pecado mortal.


En las sucesivas suciedades de nuestras sociedades,

maestra llave conducirá al mundo a la diestra de los amantes.

Olvidada,  regurgitará del más allá. Creer es muerte.

Inefables recuerdos,  deshechos.

Nuestra última esperanza yace bajo el aleteo de una luciérnaga.

Danza interpelando a gritos a la luna,

proclama su amor. 

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...