domingo, 10 de abril de 2011

Promesas Incumplidas.



Momentos, sólo recuerdos efímeros a nuestro haber
Silencios, apreciados circunloquios oscuros
Cargados de notas execrables de tintineos estúpidos
Y llantos de desesperación que se convierten en tragicómicos pedruscos
Y sones de lluvia alicaída que se destruye en la fútil tierra
Para animar tu inmaculada y purísima tarde de hojarasca yerma.

Hastíate de tu tedio continuo y desarmonizado
Que vela por los lirios acorazados de mil destrozos a tu paso
Siéntete con el poder de una ufanación sin sentido
En la búsqueda de un camino derruido
Y desamparado ante tu tacto frío
Que como hiedra corrompe mis sentidos.

Olvídate de tus palabras vanas que perecen en el postrero silencio
Desvanécete en tus libros añejos y excéntrico destiempo
Sé tú mismo y libérate de tus cadenas
Y no transmitas lo desdichadas que son tus promesas.

Promesas que van y promesas que vienen
Prometiste cambiar el mundo y no lo conseguiste
Quisiste regalarme un beso altruista que por caridad lo rechacé
Pudiste haberme tenido pero por tu desacompasado respiro me perdiste
Y ahora vas como un desdichado pájaro sin rumbo fijo.

miércoles, 6 de abril de 2011

Intentos fallidos.




Intentos fallidos.



Enjambre de abejas en caótica colmena, hablas

Palabras sutiles despotrican alaridos de furia

Me sumerges en tu juego de retórica para principiantes

Me inundas de lógica llana, balbuceos de niño

¿Musa?, exhalas podredumbre, dulzor de los amantes

Reniego tu belleza arrebatada de injurias

Mujer marmórea, insulso es tu corazón.



¿Amor? Solo un paso a la desdicha

¿Odio?, al corazón atraviesa con filoso brío una estocada

Padezco, soy azor sufriente a tus pies,  rosa bermellón

Permanezco en silencio, me aparto del hielo de tu penumbra

Añoro tu corpórea calidez, aun tus satíricas y mordaces matapalabras

Ponzoña, amargo beso sabor licor arrebata suspiros de muerte.



Amor es el éxtasis primero, rehúyo de ti como el de un picaflor

Tu mirada sorprende mis ojos, se posan en tus lirios pardoagrestes

Sentimientos esclavos  en vuelo baten sus alas al abismo,

Entre mis manos se abren las encrucijadas de tu corazón.



Sé libre, rompe las cadenas impuestas a tortura

Toma mi vida, tus heridas serán mis cruces del mañana

Olvido es el calvario que me consume a fuego lento


Poesía es llama noctámbula desvanecida de pasión.


Reediciòn: 4 enero 2018

sábado, 2 de abril de 2011

La libertad del azor.




Sé libre como el viento, levántate y ondula en tu flamígero desvelo
Rompe las frágiles ataduras terrenales,
Eleva tus alas hacia el cielo y gorjea para que vengan mejores tiempos
Cuya hermosura se plasma en cálidos y llameantes anhelos
Desmigajados en trocillos desperdigados de espejo
Donde afloran bermellones gotas devoradas por sedientas sanguijuelas
Que proclaman a gritos consumir el corazón de Ícaro sumido en desconsuelo.

Vuela tal águila furtiva hacia un objetivo sin fronteras
Bátete contracorriente en la tempestad de la vida
Lucha salvajemente en delirios de pasión
Asiendo por los brazos el suspenso cruel de la razón
Que invade los llanos del abismo que se dicen verdaderos y prístinos,
Sumérgelos en los mares de la locura, estado insigne que nos hace libres
En las vanas esperanzas inmundas de la soberana suciedad social.

Cruza las costas de los valles, navega surcando los bellos mares
Atraviesa el mundo y deléitate con los saboreados sinsabores que en tu camino encuentres
Observa panorámicamente la naturaleza de la muerte,
Que se consume acompasadamente en la desfachatez del destiempo
En un ir y venir incesante que nace en el ocaso y desfallece en el cenit
Así aléjate ¡oh espíritu errante! Y fórjate tu propio destino cual azor, bien te digo.

domingo, 27 de marzo de 2011

La vida en Santiago es un circo romano.



La vida en Santiago es un circo romano, fue lo primero que pensé tras mi incursión hoy en la tarde por los recovecos de aquella ciudad. En efecto, es un mundo o sub mundo, con agregado e inclusión de prefijos para quien sea entendido en el tema, o más aún como se dice actualmente, es una ciudad “tercer mundista”. Sobre todo aquella última frase se logra entender a cabalidad si la persona que lee el presente texto, ha permanecido al menos un día en este festín hecatómbico o, por qué no decirlo, que ha vivido su propia Odisea, al más puro y prístino estilo de Joyce. Así es mis estimados lectores, sin embargo, hay que desmenuzar y comprender cómo se vivencia este circo romano, paradójicamente, “moderno”. Basta aproximarse a una esquina tomar “la micro”, vocablo propio de nuestra sub cultura urbana, que nos deja entrever que desconocemos los cultismos latinos y que nunca conoceremos y apreciaremos nuestra lengua en sus maravillosos matices, pues causa una verdadera conmoción y aberración escuchar frases como ésas cuando conoces que su etimología alude en primera instancia a un sustantivo masculino, como lo es “microbús”, que además se torna todo un apócope. No obstante, lo medular, no es centrarse en el habla chilena en estos momentos, sino comprender la metáfora planteada en un comienzo.

 Pero me valdré para no alejarnos tanto, del ejemplo señalado, ya que justamente los romanos no se encuentran diametralmente opuestos de nosotros, pues palabras en el habla común y una infinidad de raíces lingüísticas se las debemos a ellos, por ende, no es del todo descabellado plantear que nuestra actual visión de mundo se puede asemejar a la de un circo romano. Remontémonos e imaginemos un día común y corriente en esta vertiginosa ciudad, que como el de todo ciudadano medio empieza dirigiéndose a su trabajo. He aquí un punto común en nuestra cosmovisión moderna de progreso, que ya no se reduce a una mera subsistencia, sino que siempre estamos en la búsqueda de un mejor status. Posteriormente, después de una ardua jornada laboral aquel personaje se dirige rumbo a su hogar, donde vivirá su batalla épica,  ya  que luchará con una serie de monos amaestrados que intentan subir a una lata de sardinas en un espacio equivalente a menos de un metro en su cubículo, valiéndose de sus destrezas físicas y verbales para lograr su objetivo, baste recordar las proezas que en ambos casos se producen, pues en más de una ocasión he escuchado un curioso improperio que va del “hueón” hasta el “conchasumadre”, que a su vez se le suman unos movimientos paraverbales que intensifican aquella verborreicidad. De partida, respecto a lo anterior es interesante analizar el fenómeno que se produce de cómo una palabra se ha incorporado hasta tal punto en el habla corriente, que a veces se torna sustantivada, otras adjetivada e incluso posee conjugaciones verbales. Baste el ejemplo de: “hueón”, que en primera instancia ya no hace alusión a un saco de huevos, que sería “huevón”, como existe boludo en Argentina, por ejemplo, que por otro lado a nivel sintáctico es interesante aquella sustantivación que recae en “hueón”.

Lo señalado con anterioridad es una nueva equivalencia con nuestro grandilocuente circo romano, pues no podríamos esperar que a un espectáculo del vulgo, nótese la derivación en la actual palabra “vulgar”, nos encontrásemos con un Cicerón o un Ovidio, sino que simple y llanamente asistían a aquellos espectáculos principalmente gente de la plebe, lo que no quita que no asistieran personas de la alta nobleza. Pero lo trascendente se encuentra en que justamente aquellos individuos no hablaban el latín cultivado, sino que eran tan ingeniosos como los actuales monos amaestrados. Por otro lado, es menester que regresemos a nuestro hipotético caso de aquel ciudadano medio, puesto que éste desea llegar finalmente a su destino, que es su hogar, anhela al fin descansar. No obstante, esto no será así, ya que cuando procure vivir una reunión familiar post once, ésta inevitablemente irá acompañada de nuestra mejor amiga, “la televisión”.

Analizar a nuestra querida amiga, es complejo, lo que no se debe precisamente a su contenido intelectual. En efecto, en promedio tipo 8 pm, los canales de la televisión abierta conjuntan su programación para mostrarnos telenovelas, lo cual me evoca géneros tan antiguos como lo son la comedia y la tragedia greco-romanas, que en innúmeros casos sobre todo en la hermosa ciudad ateniense de Grecia antigua, eran exhibidas al público general en las dionisiacas (festividades al Dios del jolgorio y la vendimia). Lo precedente es otro rasgo más que nos vincula con nuestros sub estimados amigos de antaño.

Finalmente nuestras libaciones y hecatombes culminan aquel día con el noticiero habitual de las 9 pm, donde nos deleitaremos con las temáticas de costumbre, muertes por doquier, como verdaderos gladiadores, asaltos, robos a mano armada, guerras al estilo de lo que fue la gran Batalla del Peloponeso y así una sucesión de noticias que en el último cuarto se abocan a encantarnos con el apasionado fútbol, cuyo estadio y forma de éste, se lo debemos también a nuestros camaradas romanos y su bien estipulado Coliseo. Así que amigos míos, los invito a seguir siendo partícipes de este circo romano y si aún no lo han vivido, nunca han permanecido un día en Santiago.

martes, 22 de marzo de 2011

Los estertores de la muerte.


I

Tú insípida mujer de huesos postrada
Arrebatas la juventud de los cuerpos
Exterminas la razón por completo
Caminas pisando las pisaderas del umbral
De las penumbras alumbradas desacostumbradas de luz
Quemándote en mares de desdicha
Abriendo tus fauces para devorar la vida
Único consuelo para quien ha sufrido bridas de amores desabridas.

II

Bebámonos un coñac a desparpajo
Libemos y confundamos nuestros sentidos
Para perecer finalmente en las manos de tu abismo
Aborreciéndote como fantasma sepulcral
En las villanas horas de tu angustiante tempestad
Comportándote fríamente en tu trono de soberana verdad
Mientras te entregamos el rosal de nuestra sonrosada mocedad.

III

Nacemos para morir dice el tempus fuguit
Sin embargo, existo porque muero naciendo en la fugacidad del tiempo
Cual corazón desahuciado resucita entre llamas negras ardientes de rencor
En búsqueda del sentir de los sentidos de una vida sin sentido
Enajenada de amores efímeros.
               

jueves, 17 de marzo de 2011

Una delicia de obsidiana.





I


Nos enamoramos con prejuicios de obsidiana
Tal cual rosa carmesí cedimos a la pasión,
Mas cien años de perdón no nos exculparán
Del pecado cometido ni Satán nos librará,
Pero gozamos del lujuriante pecado capital.

II

Deleitémonos con nuestros amantes cuerpos,
Que me saben a melodía de arrabal y a clarosones de jazz
Con un toque de almíbar nuestro lecho ha de quedar
Y fragancias aterciopeladas afloradas de la mar
Han de seducir con sutiles aromas a quien el amor ha de olvidar.

III

Deseo tus palabras, tus sentidos y esencia sin igual
Ámame con delirios de cristal y sonetos percutidos
Con vibraciones que nos extenúan en cadenciosos besos
Que resuenan y resuellan en la tímida intimes del sexo.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Cenizas de pasión.



I

Dolidas están las entrañas de mi corazón
Mis ojos se agazapan ante la vana muerte y esperanzas de amor
Ilusiones perdidas en un cementerio de lágrimas
Desfallecen desterradas cual expatriado sin perdón
Hubiésemos sido felices, sin embargo,
Una muralla traslúcida y marmórea nos separó.

II

Te miro a los ojos y siento el frío penetrante de una gélida mirada
Que me dice que aborreces mis palabras
Y así me hundo en un valle de lágrimas
Sufriendo y padeciendo estragos cuando mi compañía rechazas
Pero me pregunto, ¿será tan cruel la agonía?
Pues ésta quema como flama destemplada y calcinante
Hasta derretir cada centésima de mi ser
E incinerar la piadosa existencia de lo que fue y pudo ser.

III

Épicos sones medievales acompañan mi desolación
Mas quisiera no vivir de recuerdos, sino de vívidos momentos
No obstante, nuestras memorias se desvanecen tenuemente
Cual etéreo gozo primaveral de la primera juventud
Suspiramos juntos y hoy conspiramos en un desamor
Que culminó en una trágica desilusión.

IV

La tragicómica rutina del tedio nos consumió
Pero rectifiquémosla, hagámosla carne, hagámosla amor
Así lo que hoy es cenizas, mañana serán flamígeras hogueras de pasión.

domingo, 6 de marzo de 2011

Poesía noctámbula.



Hoy la noche se me presenta cautivadora, tentadora
 Una musa cuyas sinuosas curvas me llama
 Exhala deseo y me fulmina con el hálito de su mirada
 Que proclama a gritos furtivos que la posea
 Que la haga mía y que la haga suspirar como el amante al que nunca podrá olvidar
 Aquél que la poseyó, que conquistó su alma
Y
 Deliró con ella hasta la extenuación en su lecho de ámbar
 Cuyo efluvio emana fragancias aterciopeladas.

-o-

Sí, ésta es la noche perfecta,
Una noche apasionada, atiborrada de amor y un frenesí que no se le iguala
Es la noche propicia para una reflexión
Que despliega calma, tempestad
 Y
Que se impacienta anhelante a la espera de mi estocada
 Un impulso impetuoso
Que no cesará hasta que pernocte en el placer poético de una caricia
 Que le arrebate hasta el más escurridizo de los besos
 Y
Quede postrada en un rincón de mi cama.

Encrucijados cruces de crucifixiones.



Sutilezas retóricas, cementerio de ensueño
Cortacianas palabras balanza
Y
 Sombras enigmáticas
Cultismos añejos
Y
Añejados cultivos
Huerta de la sabiduría
Y
Savia nutricia
Hidromiel de los dioses
Y
Orgiásticas bebidas
Tabaco y pipa con sabor acaramelado
Y
Argentina hierba mate matutina
Vicio inmortal de la vida que culmina
Y
 Renace en salubres resinas de dicha
Que desembocan en salud y gloria vespertina.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Un adiós que no se olvida.



I

El palpitar de las hojas otoñales nos cautiva

Cayendo con cautelosa parsimonia se mueven y agitan

Al son de nuestras pisadas se alejan etéreamente

Tal nuestras emociones se han encontrado

Volando grácilmente como águilas furtivas

Así tú te vas como el viento, mientras tu llegada espero

En el corazón reservo una voluntad férrea como hierro

Sin embargo, desespero al saber que no volverás a decirme te quiero.

II

Los minutos transcurridos se tornan horas

Las horas, días, los días, años

Y los años en la juventud perdida y desvanecida

Como clepsidra nuestro tiempo se esfuma gota a gota

Agonizando ante la muerte del día

Resucitando de las cenizas ante un plenilunio de desdicha

Evocando recuerdos de una vida que no nos pertenecía

Que ha perecido en una siniestra y escuálida perfidia.

III

Cuando dos corazones sufren la muerte de un adiós

Nace uno como el fénix propagando sus ardientes llamas de calor

Al nacer aquel corazón, rejuvenece a aquellos que han perdido su voz

Y así corazones seniles proclaman su naciente amor.

viernes, 25 de febrero de 2011

Me sabes a melodramas.



I

Tus recuerdos me saben a amarga hiel
La epifanía de tu silueta se manifiesta como chansón afrancesada
En los lirios tristes de la belleza lozana de un amor suspirante
Que vibra con sutiles movimientos de cuerpos amantes
En los estertores gélidos de una muerte temprana y destemplada
Culminando en trágicas voces desesperadas
En la anárquica pasión que una vez nos unió.

II

Nuestra separación nos aleja como viento sonoro
Respirando y suspirando en cadencias musicales
Para olvidar la nostalgia de un amor hecho memoria
Cubierto del musgo de la agonía y la tragicomedia que vivimos aquel día.

III

Toda historia tiene un final, el nuestro recién comienza
Como Romeo y Julieta aun la muerte no nos venció
Pues triunfó el fervor de dos corazones que gozaron el amor
Que finalmente una vil traición aniquiló.

miércoles, 16 de febrero de 2011

La libertad se desencadenó.



I

Quiero ser libre, desatarme de estas cadenas
Arrancarte un delirio de pasión
Llueven sones escalofriantes en el fondo de mi corazón
Tenebrosas tenazas me aprisionaron
Pero hoy ya llegó la sentencia, el juicio final culminó.

II

Rosas negras circundan este valle de lágrimas
Bermellones ríos fluyen caudalosamente
Rompiendo contracorriente la tempestad de la vida
Causando estruendos en la tranquila melodía de tu voz
Desterrando los frutos enraizados de nuestro amor.

III

Tu mirada se esfuma como desvanecido viento invernal
Tu respiración se agazapa acompasándose a corcheas de desamor
Tus manos se engarzan como garfios de desilusión
Tus sentimientos me saben a fría hiedra
Y
Tus mentiras desengañan la cruel razón.

lunes, 14 de febrero de 2011

Que las palabras no impongan los límites de nuestra felicidad.



Cuando se piensa en el término felicidad, de inmediato lo trasladamos a una entidad abstracta, un valor, que en sí mismo representa más de lo que podemos describir con las palabras. En efecto, en la mayoría de los casos, cuando se hace alusión a algo impalpable, se tornan instantáneamente en inefables sentimientos o emociones. Sin embargo, la felicidad no es sólo algo etéreo, pues bien, concuerdo en que se esfuma con facilidad y que realmente ésta es aprovechada en mayor medida después de un estado de abatimiento o congoja, tras un pesar que ha sido causado por una de las innumerables experiencias de la vida, pero discrepo patentemente en que ella es sólo una sustancia. Respecto a la sentencia anterior, habrían muchos hechos que avalan mi planteamiento, ya que se le pueden atribuir cualidades físicas u orgánicas, en tanto que al experimentar la felicidad, nuestro organismo cambia de estado, sobretodo a nivel fisiológico y químico, ya sea secretando endorfinas, entre otras sustancias, lo que si bien sucede a nivel interno, también lo demostramos exteriormente, como espejo de aquella emoción.

            Por otro lado, es un acontecimiento social, ya que generalmente, puesto que suelen haber siempre excepciones a la regla, cuando un hecho nos causa gozo o dicha, queremos comunicárselo a nuestros seres más queridos o incluso darlo a conocer al mundo, nos sentimos únicos en ese momento e intentamos transmitir e irradiar aquellas vibras positivas, interactuando como he mencionado, con quienes nos circundan y forjando lazos, hasta tal punto que aquello que comenzó siendo un suceso individual, se transforma en un acontecer colectivo. También cabe destacar, que pese a lo común de esta emoción y sus expresiones, cuya primera manifestación es, por ejemplo, la sonrisa, símbolo universal del estado de alegría, éste puede sufrir ciertas variaciones y en concreto, así es, ya que al ser una emoción, va adquiriendo matices, lo cual depende de cada sujeto, experiencia que lo haya desencadenado, factor social o grupal e innumeras circunstancias más, las que se proyectan en el lenguaje, en lo que se denomina campos semánticos o relaciones entre palabras y sus significados, dando lugar a gradaciones como las que señalaré a continuación: “alegría, contento, regocijo, júbilo, satisfacción, gozo, agrado, regodeo, algazara, deleite, placer, dicha, consuelo, contentamiento, bienestar, goce, complacencia, fruición, gustazo, simpatía, animación, alborozo, encanto, delectación”  y un millar de fascinantes palabras más.

            Con lo precedente pretendía darme un deleite lingüista e invitarlos a usar de mejor modo nuestra lengua, ya que poseemos un amplio repertorio de palabras y matices para expresarnos y, por ello, cuando queramos comunicar algo tan trascendente como lo es un sentimiento de felicidad u otro, literalmente, no nos quedemos cortos de palabras.

domingo, 13 de febrero de 2011

Precipitan tormentosas lluvias en la ciudad.



I

Llueve estertóreamente en la ciudad
Alicaídos se encuentran los amores estivales
Las flores veraniegas se marchitan gota a gota
Cándidamente mi rostro contempla los estragos de la tormenta
Y
El declinar de la belleza que se esfuma a fragua lenta
Entristeciendo las monótonas tardes de aledaños arrabales.
Sin embargo
Aguardo a la espera de tu ausencia que me apremia
En la soledad melodiosa de bronceados inviernos asoleados
En la desesperanza de un amor que perturba la razón.

II

Nuestros silencios son como orquestados acordes sinfónicos
Que transmiten pasiones ocultas en notas agudas
Suspirando al compás de la sonora lluvia
Y
Transitando en parajes agrestes con sabor a melancolía
Precipitando fríamente en el abatido corazón
Yaciendo en otoñales hojas de una amargura impía.
Sin embargo
El desahuciado pasado nos condena pidiendo a gritos
Que no nos revolquemos en la amarga pesadumbre de nuestras penas.

domingo, 6 de febrero de 2011

Nuestro amor son los placeres de la vida.


                                                                               
                                                                                   I

Tus caricias son la guinda de mi deseo
Tu pasión es el postre de mis sentidos
Tus besos son el néctar de mi cuerpo
El latir de tu corazón se bate como suave espuma
Mientras nuestra respiración nos perfuma
Deleitándonos con sabores de suspiro limeño.

II

Probaremos mil veces los placeres de la vida
Sumergiéndonos en los mares del recuerdo
Viajando a través de un cálido mediterráneo
Recorriendo selvas y llanos
Deshaciéndonos en desérticas dunas de ensueño
Culminando en las atlánticas aguas del paraíso terreno.

III

Beberemos hasta embriagarnos de besos
La afrodisíaca ambrosia de los dioses
Degustaremos champagne francés y vino añejo
Batiéndonos al fragor de nuestros cuerpos
Penetraremos impetuosamente en la fogosidad del amor eterno
.

jueves, 27 de enero de 2011

Envidia.




Tú que carcomes con cizaña, que a los bellos amantes aborreces

Ahógate en tu vaho repugnante, calcínate a fuego lento

En pezuñas de cocodrilos palpitantes entierra tus palabras

Devoradora de instantes como sanguijuelas vehementes de sangre.


Sumérgete en el agua de la Estigia, Cúbrete tus cabellos serpenteantes

Vulgar medusa de horror aberrante, gritos salvajes de estupor te acallarán

Caerás mil veces en las garras de cerbero

Hasta el noveno círculo de Dante hundirás tu corazón de hierro.


domingo, 23 de enero de 2011

Cobardía o Corazón prisionero .




Tus ojos dicen lo que tu corazón oculta

Susurran tus labios lo que tu boca calla

Se eriza tu piel en la compañía de mis manos 

 Tú, en cambio te petrificas como témpano de hielo

Tu amor, sin embargo, son instantes de deseo

Fuego ardiente en destellos sonoros



Tu cuerpo se aleja, tus sentidos me engañan

Pero tu piel me  respira, me toca,
piensa y ama

Tu espíritu cobarde, contempla la lucha de nuestros cuerpos 

Como caballeros medievales se agazapan 

Son saetas del ciego amor por promesas incumplidas 

Su destino es el de una rosa bermellón

Vivaz, colorida y  apasionada, aprisionada en su propio corazón.

sábado, 22 de enero de 2011

Pienso para existir y existo porque pienso.




Hoy no es un día reflexivo, ni de filosofías cartesianas, sin embargo, un sentimiento profundo me embarga, no es soledad, aunque puede que algo de ella haya, tal vez en esta ocasión use la escritura para desahogar mis penas, pero que si bien son personales, trascienden hasta tal punto que se convierte en un hondo abatimiento social, en efecto, lo es. Sentir una y mil veces melancolía por la añoranza de tiempos pasados culmina causándote estragos, no obstante, el recuerdo de aquella persona que cambió mi vida, a veces acarrea sentimientos de esperanza. Pero son tres tiempos los que se conjugan y se superponen, el pasado que ya he mencionado, donde viví los mejores encuentros y momentos, que al trasladarlos a un presente, se tornan añoranzas, aunque es en el presente donde se manifiesta el caos, lo que si no se soluciona, desencadenará un porvenir irreconciliable de energías que chocan y se estrellan rompiendo el status quo, aun así pienso que aquella ruptura, que se vuelve irreverente ante la vida y el amor, podría generar una gran satisfacción.

            No está en mí, está en ti quisiera decirte, pero no puedo, no es que me falten las palabras, al contrario, me sobran. Tal vez lo que nos sucede es que si ponemos en palabras nuestros sentimientos éstos se desvanecerán como esencias etéreas. Te amo y sé que tú también me amas, pero nuestro amor rompe el status quo, por ello cavilo y miro hacia el futuro y digo: “De qué nos vale el status quo si no podemos ser felices”, mi amor por ti jamás se desmigajó absolutamente, es un mar de llamas fugaces que se amalgaman una y otra vez cada vez que estoy junto a ti. Existo porque te amo y te amo para existir, tu amor me prodiga de vida, que se esfuma cada vez que me rechazas con tu mirada. Sé que luchas intensamente para negar lo que sientes, aquello te causa un gran sufrimiento y pesar, ¿pero de qué sirve pensar y pensar una y mil veces, sin actuar? Carpe diem es el tópico que se viene a mi mente, vivamos el día al máximo, aprovechemos nuestra hermosa juventud, como señalaban los sabios griegos, jamás seremos más bellos que en nuestra mocedad, tal vez parezcan idolatrías egocentristas, sin embargo, no lo son, pues la fortaleza de espíritu también nos acompaña, aunque de nuevo aparece la intrincada sociedad que coarta los espíritus y proclama que todos debemos ser iguales, comportarnos en base a patrones y que si hay un mínimo de diferencia ésta debe ser arrancada de raíz.

            No busco cambiar el funcionamiento de la sociedad, lo que sí no permitiré que la sociedad me cambié a mí, por ello seré tal cual lo deseo y me comportaré a mi modo, pues qué importa el qué dirán, vivimos supuestamente en sociedades más liberales y el país que habito no es la exclusión a la regla, sin embargo, lo liberal ha perdido el rumbo, pues en determinados casos se confunde libertad con libertinaje y claramente este tema es troncal en las sociedades del siglo XXI, ya que el verdadero valor de aquella palabra que tanto amamos, se está deteriorando. Creemos ser libres, puesto que se nos permite hacer lo que deseemos siempre y cuando no coartemos la libertad del otro, podemos seguir nuestros principios y escoger nuestro propio estilo de vida, por lo tanto, la libertad nos conduciría a la felicidad. ¿Pero qué sucede cuando ves que en estas sociedades todo se fabrica en serie?

            Un claro ejemplo son las tiendas comerciales, llámense mall entre otros, lo que deja entrever nítidamente que aquel anglicismo tiene su razón de ser, pues bien, aquello sólo es el eslabón de cómo la homogeneización propugnada por potencias primer mundistas ha penetrado incluso en nuestro lenguaje cotidiano, empleando palabras que son meros préstamos lingüísticos, que si extrapolamos el concepto es como si viviéramos en una sociedad prestada, que no nos pertenece, perdiendo nuestras raíces, lo maravillosos de ellas. No hablo sólo de los pueblos originarios, si bien éstos son fundamentales en nuestra conformación de identidad, sino que el equilibrio con la naturaleza se ha roto, incluyendo nuestra propia naturaleza, la humana.

            Por lo tanto, una vez reconocido el problema, deviene la solución, pero si lo atisbáramos como una ecuación matemática, metafóricamente hablando, no habría sólo una solución, sino que múltiples posibilidades, que cada uno debe descubrir y potenciar para colaborar a hacer de este mundo un lugar más ameno, donde las relaciones humanas sean lo más importante y que éstas se conduzcan por buen cauce. Ha habido un cúmulo de grandes pensadores que lo han señalado, sólo falta tomarlos en cuenta y no dejar que se mueran en el olvido y abismo de la memoria.

Un delirio de amor de estío y otoño.


Escribiré un poema de tus besos

De tus caricias una canción con sabor a pasas al ron

Te regalaré una rosa que me sabe a champagne francés

Suspiraremos juntos en los lirios de nuestros recuerdos

Te besaré mil veces en aquel atardecer de otoño

Bajo un crepúsculo surcado por gaviotas al viento

Que nos guiarán por caminos de ensueño

En retazos de amores platónicos e imágenes apagadas de fuegos fugaces

Como vaporosas cenizas de hogueras pasadas

Tal azor mudado mi amor por ti me ha desahuciado

Sin embargo

Aún guardo tu silueta reflejada como espejo en el mar

Proyectando sin rumbo tu dulce rostro

Trasluciendo tu cuerpo en matices delicados

Impregnando de aromas estivales tus rojizos labios de aroma en flor

A la espera de un delirio de amor.



sábado, 15 de enero de 2011

Doncella de la luna.




-¿Doncella de la luna?- Se decía a sí misma Odette. Se habían sucedido sólo segundos, pero le parecieron una eternidad. -¿Qué sucede, por qué mi abuela se comporta de aquel modo tan extraño?- Seguía cuestionándose sin dirigir palabra alguna a su interlocutora, hasta que finalmente se decidió a responder naturalmente con una grácil risa que transformó la atmósfera de la habitación en un cálido ambiente. Abuela, a qué se debe aquel apodo, jamás me habías llamado así, al menos no que lo recuerde. -Haz memoria hija mía- la incitó aquella mujer que estaba postrada en la cama. Por más esfuerzo que hizo, no lo logró, pues tenía sus pensamientos mal encauzados, debía rememorar aquello que le pertenecía como recuerdo, que pese a todo, no era completamente suyo.

            -No recuerdo ninguna oportunidad en la que me hayas llamado así, abuela.- le reprochaba Odette. No obstante, su abuela insistía, pero esta vez desde una perspectiva diferente. -Mira tu collar hija mía, ¿no notas que algo está cambiando?- Señaló leve y parsimoniosamente Mórrigan. Asombrada Odette posó su mirada sobre aquel collar adamantino que poseía, el que destellaba en una brillantez inhabitual, dimanando una energía tal, que sólo había sentido en aquella noche misteriosa, donde descubrió aquel extraño don. –Ahora, inténtalo de nuevo, ergo funcionará mejor con aquella energía, después entenderás todo. Lo debes descubrir por ti misma.- A medida que Mórrigan decía aquellas palabras, Odette las iba siguiendo al pie de la letra, concentrando sus pensamientos en el collar e intentando ver más allá, buscando el momento exacto en que había escuchado que la llamaran de ese modo tan estrambótico.

            En un principio sólo apercibía matices tornasolados y rojizos. Se encontraba en un crepúsculo, luego se avecinó la negrura en todo su ancho, dando paso a un majestuoso resplandor lunar, prodigando de luz a la tierra, dejando al descubierto un desierto conquistado por extensas dunas y valles, era como un paraíso perdido. Unos pasos más allá sentía movimientos de objetos y escuchaba ruidos muy dispares, por lo demás en un dialecto ininteligible, al menos para Odette. Aun así decidió allegarse a aquellas gentes, parecían personas trashumantes, de las que acostumbran a permanecer por un breve lapso en un territorio, estaban tocando bellas melodías en rústicos y armoniosos instrumentos, se asemejaba a un ritual. En efecto, invocaban a un espíritu lejano, de otro tiempo y lugar.

            Odette no sabía qué la atraía hacia aquel sitio, pero cada vez se acercaba más y más, hasta que estuvo envuelta entre ellos, sin embargo, era como si esos hombres y mujeres no pudiesen verla. Siguió adelante y se asomó a la fuente del ritual, era un valle en cuyo centro había un riachuelo, donde la ceremonia estaba llevándose a cabo. En ese preciso instante se produjo el prodigio, Odette comprendió aquel dialecto ininteligible y la razón de su venida cobró sentido. Esos hombres adoraban a la doncella de la luna, le solicitaban su protección y resguardo de los espíritus malévolos que circundaban el valle. Odette los escuchó, quiso acercarse a ellos, pero la luz de su collar se desvaneció junto a ella.

            Se encontraba de regreso en la casa de sus abuelos, se sentía como si hubiese hecho un largo y agotador viaje, sin embargo, sabía que su cuerpo no se había desplazado, sino que su mente, sus pensamientos. Por lo demás, estaba aquel misterioso collar y la energía que generaba, la ansiedad la oprimía, quería saber las respuestas del origen de aquellos sucesos y cómo podían realizarse. –Abuela… esto… creo saber de qué se tratan todos aquellos sucesos inauditos.- Dijo entrecortadamente Odette. -Verás, esta semana he incursionado un poco en los misterios de este collar y más aún, cómo funciona, de hecho, sé que parecerá increíble, pero hace una semana exactamente, en aquella fiesta, el tiempo se detuvo para mí, no lo controlé, sólo ocurrió. Y respóndeme, esa sombra era la tuya cierto, tú me guiaste hasta allá y ahora me muestras estas visiones, ¿por qué abuela, jamás oí nada así, de dónde salió esa extraña energía?- Relataba intrigada y confusa Odette.

            Mórrigan, le pidió que se acercara y estrechara su mano, después pausadamente procedió a contarle su versión de los hechos, vislumbrando los misterios que guardaba. –Doncella de la luna, mi querida Odette, mi misión en esta vida era una sola, protegerte y guiarte hasta que supieras quién eras en verdad y pudieras ejercer tus fuerzas al servicio de nuestro linaje. Te esperan muchas pruebas, te enfrentarás a un mundo nuevo, se te avecinan un sin fin de obstáculos, que sólo tú podrás sortear, no obstante, es menester que sepas un poco más de nosotros, ya que nuestra familia se remonta a épocas inmemoriales, la que ha tenido siempre una labor trascendental en este mundo, que es salvaguardar su paz, apartando los espíritus enajenados, dispuestos a destruir los cimientos de lo que creemos y somos, espíritus cuyo libre albedrío los conduce a las más nefastas acciones. Cada uno de nosotros, posee un don que lo hace especial, el tuyo doncella, lo irás desentrañando cada vez que experimentes con él, así lo controlarás de mejor modo, pero recuerda que éste debe ser usado con el propósito de traer tranquilidad a esta tierra y no su caos. Por otro lado, aquel collar que te di, es un amuleto, cada miembro de nuestro linaje recibe uno cuando ha llegado el punto culmine de su preparación, su función es acrecentar la energía que somos capaces de producir, focalizándola para que así tu don adquiera una efectividad mayor, finalmente respecto a la visión que presenciaste, ocurrió realmente, en un tiempo lejano, en particular tú tienes ese don, eres capaz de usar el tiempo a tu favor, adelantarte a los hechos e ir en busca de aquellos remotos y pasados, te espera una ardua labor. La mía acaba de terminar.- Tras su narración, soltó la mano de Odette y su cuerpo adquirió una sutil palidez, Mórrigan había muerto, su alma se desdobló del cuerpo terreno, amalgamándose a la sombra, la misma que guió a Odette, aunque ella no pudo notar esto último.


Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...