El aroma del deseo yace en los muros de la memoria.
En el frágil recuerdo de las posibilidades amorosas del
pensamiento.
En el cuerpo con fragancia de tierra fértil reposa una
mirada fugaz.
Sentir, corporalidad, agonía del tiempo desvanecido en tu
ausencia.
Misericordiosa templanza que aguardará en la eternidad un
beso tuyo.
Al agrónomo de mis sueños...
Ovalle, 27 de mayo del 2026