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Mostrando entradas de febrero, 2011

Me sabes a melodramas.

I
Tus recuerdos me saben a amarga hiel La epifanía de tu silueta se manifiesta como chansón afrancesada En los lirios tristes de la belleza lozana de un amor suspirante Que vibra con sutiles movimientos de cuerpos amantes En los estertores gélidos de una muerte temprana y destemplada Culminando en trágicas voces desesperadas En la anárquica pasión que una vez nos unió.
II
Nuestra separación nos aleja como viento sonoro Respirando y suspirando en cadencias musicales Para olvidar la nostalgia de un amor hecho memoria Cubierto del musgo de la agonía y la tragicomedia que vivimos aquel día.
III
Toda historia tiene un final, el nuestro recién comienza Como Romeo y Julieta aun la muerte no nos venció Pues triunfó el fervor de dos corazones que gozaron el amor Que finalmente una vil traición aniquiló.

La libertad se desencadenó.

I
Quiero ser libre, desatarme de estas cadenas Arrancarte un delirio de pasión Llueven sones escalofriantes en el fondo de mi corazón Tenebrosas tenazas me aprisionaron Pero hoy ya llegó la sentencia, el juicio final culminó.
II
Rosas negras circundan este valle de lágrimas Bermellones ríos fluyen caudalosamente Rompiendo contracorriente la tempestad de la vida Causando estruendos en la tranquila melodía de tu voz Desterrando los frutos enraizados de nuestro amor.
III
Tu mirada se esfuma como desvanecido viento invernal Tu respiración se agazapa acompasándose a corcheas de desamor Tus manos se engarzan como garfios de desilusión Tus sentimientos me saben a fría hiedra Y Tus mentiras desengañan la cruel razón.

Que las palabras no impongan los límites de nuestra felicidad.

Cuando se piensa en el término felicidad, de inmediato lo trasladamos a una entidad abstracta, un valor, que en sí mismo representa más de lo que podemos describir con las palabras. En efecto, en la mayoría de los casos, cuando se hace alusión a algo impalpable, se tornan instantáneamente en inefables sentimientos o emociones. Sin embargo, la felicidad no es sólo algo etéreo, pues bien, concuerdo en que se esfuma con facilidad y que realmente ésta es aprovechada en mayor medida después de un estado de abatimiento o congoja, tras un pesar que ha sido causado por una de las innumerables experiencias de la vida, pero discrepo patentemente en que ella es sólo una sustancia. Respecto a la sentencia anterior, habrían muchos hechos que avalan mi planteamiento, ya que se le pueden atribuir cualidades físicas u orgánicas, en tanto que al experimentar la felicidad, nuestro organismo cambia de estado, sobretodo a nivel fisiológico y químico, ya sea secretando endorfinas, entre otras sustancias, …

Precipitan tormentosas lluvias en la ciudad.

I
Llueve estertóreamente en la ciudad Alicaídos se encuentran los amores estivales Las flores veraniegas se marchitan gota a gota Cándidamente mi rostro contempla los estragos de la tormenta Y El declinar de la belleza que se esfuma a fragua lenta Entristeciendo las monótonas tardes de aledaños arrabales. Sin embargo Aguardo a la espera de tu ausencia que me apremia En la soledad melodiosa de bronceados inviernos asoleados En la desesperanza de un amor que perturba la razón.
II
Nuestros silencios son como orquestados acordes sinfónicos Que transmiten pasiones ocultas en notas agudas Suspirando al compás de la sonora lluvia Y Transitando en parajes agrestes con sabor a melancolía Precipitando fríamente en el abatido corazón Yaciendo en otoñales hojas de una amargura impía. Sin embargo El desahuciado pasado nos condena pidiendo a gritos Que no nos revolquemos en la amarga pesadumbre de nuestras penas.

Nuestro amor son los placeres de la vida.

I

Tus caricias son la guinda de mi deseo Tu pasión es el postre de mis sentidos Tus besos son el néctar de mi cuerpo El latir de tu corazón se bate como suave espuma Mientras nuestra respiración nos perfuma Deleitándonos con sabores de suspiro limeño.
II
Probaremos mil veces los placeres de la vida Sumergiéndonos en los mares del recuerdo Viajando a través de un cálido mediterráneo Recorriendo selvas y llanos Deshaciéndonos en desérticas dunas de ensueño Culminando en las atlánticas aguas del paraíso terreno.
III
Beberemos hasta embriagarnos de besos La afrodisíaca ambrosia de los dioses Degustaremos champagne francés y vino añejo Batiéndonos al fragor de nuestros cuerpos Penetraremos impetuosamente en la fogosidad del amor eterno .