sábado, 28 de septiembre de 2013

Inciensos nocturnos.




La belleza del instante vivido la conservo en mi memoria
Nuestros cuerpos devorándose entrcruzadamente, palpitándonos en agonía
El voluptuoso incienso enciende las noches vaporosas en tu cama
Lo que vivimos sólo lo saben nuestros cuerpos, fiel registro de tus besos
Las caricias de una noche en vela, esperando el amanecer del otro día
La estimulación  de tus sentidos me hacen creer en que aún la vida merece vivirse
Al despertar ya no estarás a mi lado, pero sé que pensarás en mí como un recuerdo vago
El deseo será nuestro intermitente secreto, por habernos amado desde siempre
Tú conoces mis más recónditas y febriles pasiones, no olvidarás mi mano abrasadora
Tu cuerpo frente al mío, tus silencios y ecos estertóreos que me piden a gritos amor mío
Te amo como la mustia sensibilidad y fragilidad de mis versos que escribo en las noches tuyas
Siempre tuyo, desde el día en que nos reconocimos. Tu escritor de media noche. 

viernes, 27 de septiembre de 2013

El cotidiano día a día de la realidad burocrática a la chilena del siglo XXI.


Mi escritura actual no remite a un tema único, más bien es una síntesis de experiencias vitales que deseo compartir y en las que probablemente más de alguno se sienta identificado, con ello me refiero, por ejemplo, a la tan mentada burocracia, que a diario debemos vivir, el eterno papeleo para dejar constancia de nuestro nombre y existencia, de que somos alguien en esta vida, pues nos tramitan el día a día, desde las acciones más mínimas que realicemos, hasta el otorgamiento de certificados, títulos, propiedades. Es una lucha continúa donde las interminables filas son sólo una de las tantas condicionantes, pues al primar el individualismo, cada cual quiere hacer de suyo lo que se le antoje, se discrimina a quien se encuentra a nuestro lado y al vivir en una sociedad tan cronometrada, todo acto por nimio que sea en consideración hacia el otro y sin que obtengamos un beneficio personal de ello, resulta ante todo una pérdida absoluta de nuestro tiempo y como sabemos, el tiempo vale oro. Más aún cuando hay personas que se dicen ser más importantes que otras, cuya firma, es su fuente de vida e ingresos.

Por lo demás, un tema que no puedo pasar por alto, guarda relación con la experiencia del día, donde a diario transitan cientos, sino miles de personas junto a nuestra vida, pero sólo consideramos significativas con quiénes guardamos un espacio de correspondencia más cercana, algún lazo que nos una en un momento o lugar determinado, vale decir, una experiencia común que después queda en la retina de nuestros recuerdos más vívidos. No puedo soslayar otro tema fundamental que me ha calado hondo este año y es que ningún día es igual a otro, por ello entre más se vive, pervive la añoranza reminiscente de aquello que se desvaneció y que no se volverá a repetir, ya que la vitalidad no es la misma y nosotros tampoco, el tiempo no transcurre en vano. No obstante, es preciso conservarlo como experiencias significativas, aprender de ello. Inclusive nosotros mismos poseemos nuestro propio pasado, donde las imágenes y escritos son sólo la muestra latente de lo vivido, marcando la pauta de nuestra existencia, cronometrada por el tiempo social e histórico y en un espacio determinado, por ello nuestra propia experiencia será invaluable, ya que nunca un sujeto vivirá lo mismo que el otro, pues la individualidad de las circunstancias hace único al momento experienciante.

Hoy me tocó convivir y agradezco a la vida que sólo hayan sido contados minutos, experiencias de vida cercanas con quiénes pertenecen al mundo de los asuntos económicos y bursátiles, al mundo de las finanzas y la burocracia a flor de piel. Pues bien, aunque sólo tenía que realizar trámites, en mi transitar me percaté de varias situaciones. Por ejemplo, aunque todos solemos regirnos por el tiempo, gran parte, por no decir todos quiénes se encontraban en aquellos edificios grises, monótonos, carentes de áreas verdes y creatividad, miraban sus relojes, celulares, no una, sino al menos 3 veces por minuto, lo cual no sólo me pareció una manía incómoda, sino que ello se traducía en movimientos enérgicos y estresantes. Los Que se manifestaban en los rostros de aquellos que hacían aquellos movimientos, que luego de mirar cómo transcurría inevitablemente el tiempo, se movían a un ritmo vertiginoso hacia los ascensores, los que ascendían y descendían una y otra vez, personas iban y personas venían. Vestían casi en su totalidad chaquetas, corbatas, idóneas para su forma de pensar y actuar, qué diría Barthes pensaba para mis adentros sobre ello, claro, esas personas no me conocían, desconocían que en aquel momento analizaba las situaciones para después en mi memoria registrar cada una de mis percepciones, ya que son experiencias de las que me parecía menester dejar registro, que quizás para ellos pasan desapercibidas, puesto que es su propio mundo y están acostumbrados a él, así al menos se denota en pleno centro de la capital, pero para quién prefiere el libre pensamiento, la calma y la tranquilidad, son formas de comportamiento que rompen contra toda norma, que, sin embargo, para ellos parecen normales.

Finalmente después de recorrer al menos tres o cuatro notarías y haber preguntado a carabineros que me ayudaron en buena medida, pude invertir un poco menos que mi mañana en tramitar los papeles de esta mentada burocracia a la chilena, que nunca dejará de sorprenderme. En fin, mañana será otro día y la experiencia siempre queda.

José Patricio Chamorro, 27/09/2013, Santiago de Chile, Ñuñoa.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Ruidos en el silencio. Chillán 22/09/2013.



Alarmantes estentóreos y caóticos ruidos del exterior,

Se agudizan en las profundidades del silencio interior

Las calles de la ciudad se parapetan en torrentes de estruendo

La singular vida de provincia se arroja en sintonías arreciadoras

La tranquilidad se ve irrumpida por las oscuras notas del clamor

Los vértices de punta a cabo se diseminan en ecos sublimadores

Los cantos de las aves anuncian la llegada de la primavera

El invierno llega a su fin, la claridad de los espacios inundan el vacío

La peripatètica agonía del mañana atardecido vibran en electromagnetismo

Mi piel se eriza ingràvidamente ante la estática electricidad

El magnetismo de mis ojos ennoblece la energía de mis pupilas ennegrecidas

El final se acerca inminente, la vida se prolonga hasta el infinito.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Vestigios de haber vivido. (Chillán, 20/09/2013)



Una inusual lluvia de septiembre acaricia las arboledas
El cielo languidece negrusco en la intemperie de una primavera febril
La vida se regocija parduzca en las inclemencias de un tiempo gris
Vestigios, sensaciones, imágenes y poesía amueblan la natural comedia
Escribir como si nos apuntalaran una pistola en la sien derecha
Como un escriba taciturno  de cuyo último suspiro surgió un galimatías alfabético
Un  poema de un corazón latiente y amortiguado, de una razón mortuoria
Vestigios de haber vivido una razón que al corazón no toca
Un instante pasajero de gotas tempestuosas que se ofrecen a la agónica nostalgia
Un terruño humedecido de recuerdos y vivencias, de ayeres otros
Un mañana invertido de telarañas noctámbulas, un reflejo inverosímil
Una naturaleza muerta, vestigios de haber vivido para un mañana que aún no llega.

                                                                                                                
              José Patricio Chamorro.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Lluvia primaveral de Septiembre.



La lluvia alicaída sublima mis sentidos, los imantiza
El color local de los atardeceres se magnetiza de rosáceos cielos azulados
El imantismo ensordecedor de sinfónicas melodías se convulsa en frenesí
La poética claroscura de narrativas novelescas, teatraliza mis emociones
El violinismo de mis latidos en sordina se concretiza en acordes infinitos
La inmanencia de mis corporeidades vacuas reverdece en la primavera de Septiembre
Agonías lumínicas se aletargan en la caída de lluvia a goterones lúgubres
La noche se avecina despejada de holocaustos y pensamientos vacíos
Materialismos cáusticos se sorben de prismáticos esperanzados
Miradas ensombrecidas se asemejan a las alucinaciones místicas
Septiembre es el mes de las sinrazones otoñales que reencarnan en primavera
Un cielo rojizo, un amarillo entristecido, humedecen hoy mi destino.

José Patricio Chamorro, 6 Septiembre 2013, Santiago de Chile, Poesía a la vena. (Extraído del manuscrito original de mi casa de Santiago).

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