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Mostrando entradas de marzo 22, 2011

Los estertores de la muerte.

I
Tú insípida mujer de huesos postrada Arrebatas la juventud de los cuerpos Exterminas la razón por completo Caminas pisando las pisaderas del umbral De las penumbras alumbradas desacostumbradas de luz Quemándote en mares de desdicha Abriendo tus fauces para devorar la vida Único consuelo para quien ha sufrido bridas de amores desabridas.
II
Bebámonos un coñac a desparpajo Libemos y confundamos nuestros sentidos Para perecer finalmente en las manos de tu abismo Aborreciéndote como fantasma sepulcral En las villanas horas de tu angustiante tempestad Comportándote fríamente en tu trono de soberana verdad Mientras te entregamos el rosal de nuestra sonrosada mocedad.
III
Nacemos para morir dice el tempus fuguit Sin embargo, existo porque muero naciendo en la fugacidad del tiempo Cual corazón desahuciado resucita entre llamas negras ardientes de rencor En búsqueda del sentir de los sentidos de una vida sin sentido Enajenada de amores efímeros.