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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Sueños migrantes.


En silencio veo transitar la realidad cotidiana. Su nombre es nostalgia

El trabajo es mi sustento ante el peso de las horas

Mi familia en lejanas tierras espera mi llegada

Mas no sabré jamás si al despuntar el próximo sol, brillará mi alma

Sueños rotos migran en horizontes infinitos

Por confines inauditos navegan las esperanzas del exiliado de su patria

Anhelos, azar y lucha es la sangre de la estampa que recorre mis venas

Migrante es mi condición, es la pujante herida hacia el puerto que nos aguarda.

José Patricio Chamorro Jara.
Copiapó,  5 diciembre 2018.

viernes, 3 de marzo de 2017

Prólogo “Arte poética: Los tormentos del escritor”. (Extracto)

¿Por qué escribir poesía en el siglo XXI? Esta pregunta me nace después de haber escrito desde los 17 años intermitentemente a través de este género literario. Primeramente incursioné en la narrativa a través de cuentos breves, historias y relatos, así como una incipiente novela. No obstante, fue en la poesía donde me liberé de los prejuicios de escribir sin mediar la razón, sino que anteponer los sentimientos y pensamientos por sobre el cedazo que a veces da la sociedad a la libre expresión. Si bien al principio y es ineludible hacerlo, fui escribiendo sobre lo que observaba, veía, sentía y pensaba, con el tiempo se fueron delineando temáticas más íntimas y a la vez, universales como el amor, la amistad, el sentir. Pero descubrí que la poesía no era solo dar a conocer nuestra interioridad, sino una forma diferente de ver la vida. De este modo me fui imbuyendo del acontecer social, informando e intentando comprender mi realidad, pero que no solo me pertenece, sino aquella que uno comparte en sociedad. Las injusticias sociales, las discriminaciones de género, étnicas o de cualquier índole y que aún hoy, existen muchos que no han logrado su propia voz. Veo en este género un espacio en el que el sentir de otros se conjuga con nuestra propia sensibilidad para que en esta parcela del mundo donde nos toca vivir, en este tiempo ingrato a veces y en el que hay mucho por hacer y construir, se puedan hacer verdaderos cambios, donde nunca más nuestro país vuelva a ser acallado y donde los artistas recuperen los espacios y que la cultura se tome la palestra.

Por ello vi en la poesía no solo mi propio canto a la vida como diría nuestra querida Violeta Parra con la que fuimos tan ingratos y este año se conmemora un siglo desde su natalicio, “volver a los 17, después de vivir un siglo”, ¡qué sentido me hace ahora más que nunca!, en esta habla que nos caracteriza, una lengua que es verbigracia de ruiseñores y que la maestra expresa con una elocuencia propia de aquellos que han comprendido el sentido de la vida, “el canto de todos es mi propio canto”.

“Salimos perdiendo… salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”. Pablo Neruda, Confieso que he vivido. El idioma, nuestras lenguas madres son los mayores legados que nos deja la humanidad con sus historias, etimologías, orígenes remotos que nos permiten aproximarnos poéticamente a través de viajes que nos conectan con nuestras raíces y ancestros. La poesía es aquello y mucho más, nos permite viajar sin movernos de nuestro lugar, devenir en otras épocas, conocer otras verdades, verdades a medias y falsas verdades. Es uno de los inventos humanos del cual debiésemos estar más agradecidos, ya que sus posibilidades creativas e imaginativas son infinitas, pues cada experiencia de escritura es única, en un lugar y tiempo determinado, incluso nosotros ya no somos los mismos. Nadie cruza el mismo río dos veces como diría Heráclito. Pues así nos pasa con los libros, aunque los leamos una y mil veces, por enésima vez aun. Jamás serán las mismas experiencias y ello enriquece nuestras lecturas o sino ¿Por qué releemos los libros y aun siglos después generaciones vuelven su mirada sobre ellos?
                                                                                                                               2 de marzo 2017


martes, 17 de julio de 2012

Poesía erótica nerudiana y huidobriana.








Poesía erótica nerudiana y huidobriana.


La concepción del amor en Neruda y Vicente Huidobro.

















Índice.


Prólogo……………………………………………………………….. pp. 1-3





Poesía erótica de Neruda………………………………………………………………....pp. 4-6.





Poesía erótica de
Huidobro……………………………………………………………………………………….....pp. 7






Poema erótico de autoría personal………………………………………………..........................pp. 8.









                                                                  

Prólogo.

El `propósito de la presente antología apunta fundamentalmente a recopilar 4 poemas representativos de la poética de Pablo Neruda y de Vicente Huidobro, a los que se le sumará uno de autoría personal, en íntima relación; poemas cuyo núcleo central lo constituye la temática del amor, con sus convergencias y divergencias respectivas, poemas, todos los cuales, son tomados de distintas fuentes. Particularmente en Neruda, serán tomados desde Crepusculario, El hondero entusiasta y Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Por otra parte, de Huidobro tomaré algunos de sus cantos a la mujer presentes en su obra más reconocida, que es Altazor. Por consiguiente, el lector queda invitado a leer con detenimiento y deleite los poemas antologados, los que le serán presentados de un modo ameno, en un orden secuencial y diacrónico, es decir, desde la fuente más remota a la más cercana.

Primeramente me centraré en Neruda, posteriormente en Huidobro, de este modo en relación a los rasgos principales de la poética del primero, radica una concepción erótica, la que concebirá al cuerpo humano como máquina, a su vez la poética nerudiana se entronca con el sistema poético vanguardista en determinados momentos, lo que influirá y hará que ésta adquiera rasgos tales como un mayor grado de consciencia subjetiva e incluso, la experiencia misma de la ciudad será de suma trascendencia, lo que nuevamente está en estrecha relación con el arte de corte vanguardista.

Continuando con la obra de Neruda, en ésta esencialmente percibiremos diversos elementos, ante todo vinculados con el amor, por ejemplo, Crepusculario, en él se presentará una sensibilidad dolorosa y abierta al amor, por ello es de suma relevancia. De igual manera, en el hondero entusiasta, se da el caso de que a través de la amada se buscará acceder al infinito, finalmente en Veinte poemas de amor y una canción desesperada hasta cierto punto se genera la misma situación, pues se buscará trascender a través del otro.

      A posteriori, viene la poética de Huidobro, ésta al igual que la de Neruda toma postulados de las Vanguardias europeas, pero con un matiz propio, que será, en definitiva, el Creacionismo, en oposición al arte mimético decimonónico, donde la finalidad del poeta será crear mundos nuevos, en una suerte de pequeño Dios. De hecho se pueden encontrar versos que vienen a representar su visión de mundo de manera muy patente, como se verá a continuación. En suma será todo un cambio en relación a la visión de mundo que se tenía hasta entonces:

“Después de mi muerte un día
   El mundo será pequeño a las gentes
*      Plantarán continentes sobre los mares
*      Se harán islas en el cielo
*      Habrá un gran puente de metal en torno a la Tierra
*      Como los anillos construidos en Saturno
*      Habrá ciudades grandes como un país
*      Gigantescas ciudades del porvenir”

Centrándome y refiriéndome a la concepción de lo femenino en Vicente H., es que tomaré su obra, Altazor, cuyo segundo canto es una oda a la mujer, donde se romperá transitoriamente la soledad, algunos de sus versos son los consiguientes, que nos permiten dilucidar las imágenes poéticas y cautivadoras que nos presenta:

“Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?”.

Por otro lado, se refiere, que gracias a aquella mujer el hombre o ser, puede alcanzar lo absoluto, la eternidad en sí misma: “Sólo lo que piensa en ti tiene sabor a eternidad”. Al mismo tiempo, en aquel segundo canto encontraremos una imagen encarnada de la poesía, así funciona en los próximos versos:

Eres más hermosa
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento”.

En lo que respecta a la presentación de los textos antologados, éstos se presentarán de un modo secuencial y diacrónico, enmarcados en las fechas y contextos de producción respectivos, es decir, seguirán la secuencia de su publicación, es así que los primeros poemas que anexaré son “Amor” de Crepusculario (1919), luego “El hondero entusiasta” (1923-1933) y, finalmente “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” (1924), donde se nos presentarán paisajes marinos y románticos. Posteriormente, tomaré la poesía de Huidobro, donde como ya señalé, seleccionaré el Canto II de Altazor, para luego culminar con un poema particular de mi autoría.




Crepusculario. (1919).


“MUJER, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.

Pp. 55.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
Porque tu ser pasara sin pena al lado mío,
Y saliera en la estrofa-limpio de todo mal-.
. . . Cómo sabria amarte, mujer, cómo sabria
Amarte, amarte como nadie supo jamás.
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.


Pp.56.”[1]



El hondero entusiasta. (1923-1933).           
          

  10
“ESCLAVA mía, témeme. Ámame. Esclava mía!
Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo,
y en él despunta mi alma como una estrella fría.
Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos.
Mi propio latigazo cae sobre mi vida.
Eres lo que está dentro de mí y está lejano.
Huyendo como un coro de nieblas perseguidas.
Junto a mí, pero dónde? Lejos, lo que está lejos.
Y lo que estando lejos bajo mis pies camina.
El eco de la voz más allá del silencio.
Y lo que en mi alma crece como el musgo en las ruinas.”[2]















Veinte poemas de amor y una canción desesperada. (1924).



“[1]

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.”[3]







Altazor, Canto II.


“Si tú murieras
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida
Perderían el camino
¿Qué sería del universo?

Eres más hermosa
Que la sirena de un barco que deja escapar toda su alma
Que un faro en la neblina buscando a quien salvar
Eres más hermosa que la golondrina atravesada por el viento”.[4]













Orgasmos de primavera. (2012)

“Pensamientos conectados, pieles entrelazadas
Caricias que exudan a rosas en manos de cristal
Pétalos de flores deshojadas en la cama
Esparcidas licóreamente en un manto de seda
Roce de piernas, penetraciones
Vaivenes cadenciosos, amor puro
Una mirada, un beso, una caricia, un adiós
Piernas estiradas, piernas abiertas, piernas cerradas
Amores de una noche, el arte de amar hecho mujer-hombre
Ruptura y entrechoques, dedos acariciantes
Manos exudantes, entrelazamiento,
Cruce de cuerpos, separación y amalgamamiento
Lucha de cuerpos, álzame al vuelo
Hazme tuy/o/a en una noche primaveral
En un eclipse solar, rompe las cadenas
Rompe el cuadro de Van Gogh
Deja que fluyan las flores en enredadera
Deja que fluyan nuestros orgasmos de primavera. “[5]



[1] Neruda, Pablo, Ed. Nascimiento, 1919, Santiago de Chile, II edición. Amor, pp. 55 y 56.
[2] Neruda, Pablo. El hondero entusiasta, Santiago de Chile.
[3] Neruda, Pablo, Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Poema I.
[4] Huidobro, Vicente, Altazor, Canto II, Santiago de Chile.
[5] Chamorro, José Patricio, Poesía erótica, 2012, Santiago de Chile. Orgasmos de primavera.

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...