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Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación postrada en la melancolía. Escribo cuando vuelo en la noche oscura de mis pensamientos en ausencia de firmamento. Escribo para otros y para olvidarme de mí mismo. Escribo en la torre de marfil de mis ilusiones donde el porvenir es incierto. Escribo al amanecer cuando cae la noche y renace el ocaso. Escribo a sangre fría como un sicario enmudecido de cobardes letanías. Escribo con versos de medianoche y resabios del mañana. Escribo sobre la vida y la muerte, el amor y la melancolía. Escribo bajo la sombra de los poetas muertos y en el túmulo de sus memorias. Escribo junto a los poetas vivos de mi tierra que recrean mundos en agonía. Escribo al lado de gigantes sentados en hombros de enanos. Escribo porque si no hubiera escrito, hubiera muerto, y si muriera habría vivido. Porque si no tuviera un lápiz y un papel, estaría tuerto  Porque si hallara una promesa de amor, escri…
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Cuerpos en ausencia.

Una noche más en la soledad de esta casa, diseñada para morirse entre cuatro paredes. Sin embargo, aún guardo esperanzas de que esto algún día cambiará. Sin duda el hombre que acompaña mi diario despertar, saldrá tras de mí; aunque quizás debí haber dejado abierta de par en par como la herida de mi pecho, la puerta del comedor y no solo entreabierta.
La noche siempre me ha causado pavor, pero sé que él vendrá. Lo sé, porque él me dijo que me amaba. La hierba cruje, esos pasos deben ser los de él.
De un momento a otro todo se volvió confuso; luces y sombras a mi alrededor. Solo recuerdo la frágil silueta de mi cuerpo y mi mano en un gesto torpe sosteniendo por última vez la cartera que él me regaló. Aquel hombre por el que he derramado lágrimas una vez más y que jamás sabrá lo que me ocurrió.

Representaciones inconclusas.

Sensaciones de amor revolotean mis sentidos

Es el pensamiento enamorado la primera caricia del alma

Acirce a un recuerdo como al roble de un campo florido.


El sur llama a mi puerta, evoca una lágrima el susurro de su voz

Somos amantes que olvidamos las caricias de otros tiempos.

A su encuentro acuden sonidos, imágenes y cadencias que laten silenciosas.

Prófugos los poros de mi piel se abren evocadores

Es la ausencia del amado el martirio de los cobardes

La triste representación de un titiritero en su inconclusa función.

Caricias de amor.

La costumbre de las horas, el pasar del tiempo infatigable se hace uno con el acto cotidiano de vivir. Hubo una época en la que ellos se amaron sin mediar razones, ni compromisos; solo sentimientos. Pero ese tiempo se había desvanecido como viento sobre las olas.
Él ahora acomodaba su almohada en una acción tantas veces repetidas, que su lado de la cama conservaba intacta su figura. Hubo una vez -aunque pareciese en extremo lejano para las circunstancias actuales- en que él también lo amó. Sin embargo, sabían de antemano que aquello duraría solo la apariencia de una frágil necesidad afectiva.
En efecto,  ¿Qué es el amor, sino una caricia bajo las sábanas? Aunque en ese entonces él desconocía a ciencia cierta que la visión que tenemos sobre nuestra propia existencia, más aun de nosotros mismos tampoco es ajena al peso marcial  del tiempo.  Se trata de cómo sobrellevamos una vida en ausencia de soledades y verdades autoimpuestas. Pero no siempre  fue así; hubo entonces un pensamiento m…

Vaivenes de ciudad.

Hombre de edad avanzada, sus manos denotaban un esfuerzo de años en el que su oficio de toda una vida lustrando zapatos, dejaba entrever la sabiduría adquirida más por el tiempo de vivir que el sentido práctico que nos dán las experiencias.
Esa tarde me encontraba en el ajetreo del terminal de buses de Santiago junto a un amigo que no veía desde hacía meses, con quién compartíamos la afición de deslumbrarnos por lo cotidiano y sencillo de la vida. 
Aquel hombre de manos curtidas por el peso del trabajo, llegó de improviso. Sin mediar palabra indicó con su dedo índice y una mirada inquisitiva, a la que añadió un firme y dubitativo ¿Puedo?
Hace meses no lustraba mis zapatos; para ser preciso desde mi última estadía en Perú, donde era habitual en cada cuadra y jirón, inclusive aun en las provincias ver a hombres dispuestos al antiguo y pulcro oficio de lustrar. Recordaba que en Chillán, al sur de Chile, pero con mayor notoriedad en Copiapó, al norte, en Atacama, todavía en la plaza much…

Versos con sabor a mar.

En la orilla de la mar siento una pasión en desborde

Crecen los recuerdos como olas bajo el viento en un atardecer

La razón permanece dormida; son los sentimientos mi única barca a encallar.

Nostalgias perdidas desaparecen con las huellas del pasado.

Solo nos queda el instante en que tú y yo estuvimos dispuestos al amor.

Bahía inglesa, 12 mayo 2019.

Muros.

Niños migrantes derraman una lágrima silenciada.
Angustia duerme bajo la sombra del pecho descubierto de una madre.
Inanición es la última escapatoria para sobrellevar un mundo ausente.
Gritos desaforados dibujan un cuadro expresionista en medio oriente.
América es la madre cautiva de cuyos hijos han perdido la memoria.
Un muro invisible se agazapa depredando la natural riqueza a su paso.
El muro, quizás es la única barrera que tenemos.
29 enero 2019. Lima,  Perú.

Amazonía en éxtasis.

Tu sudor de macho febril recorre mis pechos.
Amazónica mi piel,  aguarda ser tu santuario virgen; arder en deseo.
Te invito a explorar mis cuencas nocturnas,  valles abiertos a intemperie.
Rocío que acaricia la selva perdida de tu humanidad en éxtasis.

7 febrero 2019.
Pd: Al Adonis durmiente.