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Mi arte poética

Mi arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas Escribo porque nací poeta en una generación postrada en la melancolía Escribo cuando vuelo en la noche oscura de mis pensamientos en ausencia de firmamento Escribo para otros y para olvidarme de mí mismo Escribo en la torre de marfil de mis ilusiones donde el porvenir es incierto Escribo al amanecer cuando cae la noche y renace el ocaso Escribo a sangre fría como un sicario enmudecido de cobardes letanías Escribo con versos de medianoche y resabios del mañana Escribo sobre la vida y la muerte, el amor y la melancolía Escribo bajo la sombra de los poetas muertos y en el túmulo de sus memorias Escribo junto a los poetas vivos de mi tierra que recrean mundos en agonía Escribo al lado de gigantes sentados en hombros de enanos Escribo porque si no hubiera escrito, hubiera muerto, y si muriera habría vivido Porque si no tuviera un lápiz y un papel, estaría tuerto Porque si hallara una promesa de amor, escribiría una y mi…
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El escritor. (Reescritura)

Cada atardecer sus manos doloridas y sus ojos extenuados se detenían en  los rayos de sol y las motas de polvo que atravesaban su ventana. Ese día el sol retrasó 3 minutos su despedida. La hora había llegado.  En su miseria agolpó su mente un pensamiento y fugaz en el murmullo quebradizo de su voz, se dejó oír como sentencia epifánica un cordial saludo: Te estaba esperando. La muerte se sacó el sombrero y sin mayor esfuerzo, como quién entierra a un amigo fraterno, se lo llevó.
21 septiembre 2017.

La última voluntad.

El escritor yacía muerto. Su escritorio solo dejaba entrever un bolígrafo y unos folios blancos ausentes de caligrafía. Eran las 3 menos 5 de la madrugada, la hora en que los muertos regresan a la vida. Una semana antes Víctor había anotado en su libreta un acontecimiento importante que ocurriría el 31 de octubre, el día en que los espíritus migraban a nuestro mundo y en que los piadosos mortales reverenciamos a los santos.
En efecto, solo seis palabras delineaban su mensaje: “La voluntad del señor sea dicha”.

Cuando Gregorio abrió la puerta del despacho, a las 6 menos 10 de la madrugada del 1 de noviembre, sentado frente a su tintero y con folios ennegrecidos tenuemente dejando vislumbrar algunas palabras,  el cadáver de Víctor asemejaba estar más vivo que nunca. Su semblante blanquecino, nunca había tomado mejor color y con una sonrisa en su rostro el guardián de los secretos del escritor tomó la mano de su amo y en un abrir y cerrar de ojos, trazó su firma sobre la esquina inferior …

De poesía y otros amores.

De poesía y otros amores.
(Prosa poética)

Nos encontramos como dos almas que se sabían suyas desde que se vieron por vez primera.  Se sentía en el aire, la atmósfera de aquella plaza en el ajetreo de las festividades de septiembre acallaba nuestros suspiros y el diálogo, la palabra viva fluía sin cesar entre poesía y música. Ninguno creía en las casualidades, mas incluso aquellos que se saben destinados para amarse, conocen el principio y el fin de sus certezas. 
Atesoré cada momento junto a ti, tu mirada serena, tu voz impetuosa y tu madurez seductora. Tus ojos, por Dios, tus ojos hacían que el mundo se detuviese y el tiempo se hiciese nada. Me contenían, me refugiaba en ellos y me perdía para no volver. Me ruboricé en tu sonrisa de pícara promesa en tu poesía embriagadora de deseo, en tus imágenes llenas de significados latentes y oscuros en tus manos de poeta.
La escritura acompañó nuestra velada insomne, nuestros latidos acompasados al ritmo de nuestro andar infinito, fuimos uno …

Nachelle. (Microrrelato)

Nachelle. (Microrrelato)

Eran diez para las 7 de la tarde de un viernes 15 de septiembre.  Nachelle, mujer apasionada, vehemente y de un cuerpo de proporciones se columpiaba en el parquecito frente a la fábrica donde pronto debía reanudar su jornada laboral de temporada. Miraba al horizonte y de lejos se la podía divisar frágil, serena, contemplativa como remontándose a otros tiempos, lo que contrastaba con su figura robusta. Sus ojos miraban a la deriva, pero su mente la transportó a sus lejanas tierras y costas de Puerto Príncipe en su natal Haití.
Sus manos y pies se perdían en el ajetreo del mercado en el que tarareaba con su suave voz lo que parecía un murmullo silencioso. Su madre la había mandado a divisar la llegada de un buque para iniciar el cargamento de verduras y frutas  exóticas. Corrió  desplazándose por las angostas callejuelas, esquivando en pequeños saltos los restos de un día intenso de trabajo en el mercado. Una vez llegó al puente, se sentó en un muelle a esperar…

Evanescecias. (16 septiembre 2014).

La vida, la propia, no depende de nadie más que uno mismo, en construcción continúa, por ello lo único que se tiene es el momento presente que debemos atesorar porque es la única oportunidad que se tiene de actuar. Lo demás es un futuro y pasado efímero que se desvanece.

He aprendido a que debo valerme de mi mismo y no depender de nadie para enfrentar la vida, que si se quiere triunfar y salir de lo cotidiano, hay que ir con la frente en alto y dejar huella de Alguna manera. No se puede transitar por esta vida como si nada, sin vivir intensamente, sin andar y desandar, sin recorrer miles de caminos, hasta escoger el propio y tomar nuestras propias decisiones, procurando que sea la mejor opción y si nos equivocamos, que sean errores de los cuales se aprenda, pero sobretodo ser auténticamente nosotros mismos.

A veces uno desea mucho en la vida, cuando se necesita tan poco en la vida para ser feliz, a veces menos es más. Hay que valorarse a sí mismo y los caminos se abrirán, ¿ se necesi…

El Escritor (Microcuento)

El Escritor

Cada atardecer sus manos doloridas y sus ojos extenuados se detenían en  los rayos de sol y las motas de polvo que atravesaban su ventana. Ese día el crepúsculo se eclipsó por los recuerdos y los vagos sueños que nublaron su razón. Fue en el instante preciso en que el mundo se detuvo.  En la lucidez de su agónico aliento buscó, aun sin saber qué encontrar y sin saber dónde ir, se devanó los sesos, revivió su escritura enajenada de juventud  y ni aun la pobreza en el ocaso de la vida, ni la ingratitud de su miseria lo pudieron contener. Agolpó su mente un pensamiento y fugaz como la memoria del olvido, desvanecida en el murmullo de su taciturna  y quebradiza voz, se dejó oír pronunciada como sentencia epifánica la palabra compasión. La muerte fue su última esperanza.

13 septiembre 2017

Venganza.

Venganza.

Cansada de ser el reflejo de sus ojos y la silueta perfecta, cuando Ella tocó el cristal del espejo con la punta de sus dedos, se adhirió a su cuerpo. Ahora cada vez que alguien se enamora de Ella, Sombra recibe sus encantos y Ella es opacada por la oscuridad que acompaña sus gestos.