lunes, 10 de agosto de 2015

Palabras creadas, (poemas)

Altivoluntad.

Altivo como una mirada al horizonte,
Marfilojeadas resaltan esas lumínicas esferas
Voluntad férrea como fuego abrasador,
Sensantez y apostura como grecoperfilismo representado
Intensas pupilas claricordean mi fugaz mirada
Tiempo prolongado en lontananza en el multicolor azulado
Como gotas de yeso se posan en córneas palpitantes
Obra y arte en un solo momento, pintura a voluntad
Volición incesante en adánico perfil.

Akoal
Edénicos parajes en agrestes tiempos desconocidos
Torrentosas aguas y virginales cantos revolotean en arrebol
El muerto revive al tercer día y sucumbe en una mirada
Ahogado y pétrido, se consume en el petricor de esta tierra
Vida y obra en manantial sereno como entumecido mar
Fugaz escritura que se deshace entre las manos
Letra apuñalada a sangre fría con sabor a melancolía
El papel es siniestrado a palabras cruzadas
El fin es comienzo y la muerte infinito.





Nuestra escritura apuñalada

En tus ojos mi vida se cautiva en insondable abismo
Mi mirada enamorada se funde con tu alma
Mi cuerpo es tuyo y tu letra es mía
Poesía a flor de piel que se roza en la mirada
Te amo como te deseo y mi voluntad en ti desfallece
Tu silencio es agonía que yace en el camino

Envoltura de húmeda palidez conformando el eco de un nosotros.

Crimen pasional en Chillán (Extraído del manuscrito del 26 de junio del 2015)


Crimen pasional en Chillán (Extraído del manuscrito del 26 de junio del 2015)


Agónico en el octavo piso; se encontraba la muerte, al borde de un sofá aterciopelado y una lámpara luminosa de media noche. El cuerpo yacía emblanquecido como palidez mortuoria, entre las sábanas frías de lo que fue la noche anterior; no se sabe a ciencia cierta si fue despecho o mal de amor lo ocurrido aquella jornada. Estaba la chimenea encendida aún, con los rescoldos de las cenizas y ardiendo a fuego lento. El cadáver parecía de otro tiempo, de una época remota, de aquellos tiempos en los que el deseo supeditaba la pasión, la muerte por venganza de amor ya no tiene la frecuencia de antaño en que morir por amor, se hacía merecedor de la gloria eterna.



La puerta que daba a su departamento estaba entreabierta, la luz apagada y la lámpara encendida, la chimenea aún humeaba. Roberto se encontraba desnudo con un puñal que sobresalía clavado en su pecho, junto a su corazón. Esa tarde de invierno se encontraba solo, probablemente recordando a la mujer que lo abandonó hacía una semana. La muerte lo acechaba, el fuego ya no humeaba, los detectives ya no se sorprendían por tales episodios, era parte de su rutina. La puerta fue cerrada y así como la metáfora de un crimen casi perfecto, el caso concluyó en un abrir y cerrar de ojos. Se abrió el expediente por crimen pasional y la vida de aquel hombre se fugó entre las manos. Crimen y castigo, pasión y muerte en una ciudad ensuburbiada. La luz se apagó, sólo las cenizas acompañaban el rescoldo estertóreo del cuerpo agonizante.

Garcia marquez

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Distintivo: Participación activa en comunidad de Letras Kiltras.