sábado, 25 de marzo de 2017

Para que no me olvides.


Para que no me olvides hoy cortaré una rosa
Haré con los recuerdos un camino de flores
Claveles, Lirios, Siemprevivas y Gardenias
Será el jardín de nuestras ilusiones, donde los sueños brotan
Las estaciones posarán sus días en sus hojas
El otoño deshojará los aromos y la primavera pintará colores
La estival de las estaciones clamará alegrías
Y la gelidez de los días fríos en invierno abrazará mi soledad.

Para que no me olvides mis besos marcarán tus labios
Tu cuerpo se impregnará del aroma del amor en sus dulces fragancias
Tus manos llevarán los trazos de nuestro destino
Y al verlas revivirás nuestros encuentros más íntimos
Tus ojos contemplarán los luceros nocturnos y sus silencios estelares
Y recordarás cuán cerca está el paraíso, ése al que tú y yo llegamos.

Para que no me olvides grabaré la rosa de los vientos con tu nombre
Y los puntos cardinales en mi andar peregrino me harán siempre tuyo
El cielo purgará mis culpas en llantos, como lágrimas que surcan mis mejillas
La tierra de par en par se abrirá en grietas, surcos de lágrimas profundas
Para que no me olvides el mundo no tendrá fronteras
Y sus ciudades serán el refugio de nuestros amores furtivos
Para que no me olvides te escribo poemas desde el fin del mundo
Para declarar mi amor en versos escritos a sangre y puño.


José Patricio Chamorro, 25 marzo 2017.

Tierras del sur.


La niebla cubre con su manto tus sueños rotos y olvidados

Lenguas de fuego adormecen los cantos de tus árboles caídos, en brasas siniestrados

Las aves lloran por sus nidos perdidos y el cielo clama en llanto su dolor

La tierra sangra en venas abiertas el sufrir de sus carnes

Sus flores me sonríen en un sol de madrugada

¡oh verdes prados del sur! No lloren sus hojas muertas

Alégrense con esta alabanza al Valle del ítata

Oda de amor por sus frutos y cosechas,

A sus vinos y manos labriegas, de hombres y mujeres de remotas épocas

Es tiempo, es hora plena, es tiempo de cosecha

En tus campos sembradas fueron semillas fieras

Malezas y espinas acribillaron tu belleza

Aun hoy en este valle en que las lágrimas del cielo se posaron

Entre las cenizas germinan viñas y secanos

Su vid es río que fluye acaudalado, sin par doblegado

Que al caer el ocaso, la esperanza renace bajo el manto de sus cielos nublados.

José Patricio Chamorro, 24 marzo 2017.

Pd: Homenaje y alabanza al Valle del ítata y las tierras del sur de Chile que fueron consumidas por los voraces incendios que las afectaron.

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