domingo, 25 de diciembre de 2016

Crítica literaria, Ryu Murakami; Azul casi transparente.

Ryu Murakami (村上龍), Azul casi transparente (Kagiri naku toumei ni chikai buruu). Editorial Anagrama, 1997.  143 páginas.

Crítica literaria, Ryu Murakami; Azul casi transparente.



En relación a la novela de Ryu Murakami (村上龍), escritor y director de cine japonés, nacido en Sasebo, Nagasaki, el 19 de febrero de 1952, perteneciente a la generación de escritores japoneses de la post guerra. Su nombre verdadero es Murakami Ryunosuke (村上龍之介). Azul casi transparente, su primera novela, editada y publicada por Editorial Anagrama, perteneciente a sus escritos de juventud,  de la cual la crítica se ha encargado de recibirla, al menos en lo que respecta a Japón como una novela de sensibilidad revolucionaria, donde se da cuenta de un erotismo crudo, de bajas pasiones, siendo considerada en más de una ocasión como una novela de corte pornográfico. Por otro lado, la crítica estadounidense, la recomendaba como una mezcla de la naranja mecánica de Burgess, y El extranjero, de Camus.

Al mismo tiempo, la presente novela guarda una estrecha relación con la realidad actual y en decadencia de la sociedad japonesa, donde se aprecia una clara influencia norteamericana que tras la guerra que aquejó al japón, cuya opinión en palabras del autor, deja en claro su propia experiencia vital  y cómo se ve reflejada ésta en su obra, la que él evaluó al contrario de lo que podría pensarse no del todo negativa, incluso refiere que tuvo cierta influencia positiva en su propia escritura, donde su biografía, ante todo en sus primeros años se vio directamente marcada por esta situación histórica donde como era de suyo en la juventud de la época adoptaron costumbres de esa otra cultura, absolutamente foránea, pero en cambio rechazaron otras que le desagradaban: “Ryu Murakami: Yo me crié en una ciudad donde había una base militar americana, probablemente eso influenció mucho esa novela. No es del todo negativa. Obviamente, Japón perdió la guerra y por eso existe la impresión entre la gente que debido a esa derrota fuimos obligados a tener una democracia y a asumir aspectos de la cultura americana. En mi generación hubo partes de la influencia americana que nos gustaba y otras que odiábamos. También entendíamos mejor las complejidades y diversidades de la cultura americana que la generación anterior”.[1]

"Azul casi transparente" no es una novela al uso. No tiene antecedentes, ni desarrolla una historia, ni tiene en sentido estricto, ningún desenlace. No cuenta prácticamente nada. Es simplemente un corte durante un breve espacio en la vida de un grupo de chicos jóvenes que viven -o vegetan- al lado de una base americana sin otra ocupación ni preocupación que el sexo, las drogas y el rock and roll.”[2] En la misma línea de la entrevista realizada a Murakami, surgen otras posturas que clarifican aún más su visión de mundo, la que está en estrecha relación con el comportamiento de sus personajes, los que en Azul casi transparente, muestran un lado decadente de la juventud japonesa, donde el vacío existencial es sustituido por este tipo de estimulantes que hacen que los personajes vivan al límite, convirtiéndolos en marginados e inadaptados sociales, cuyos sustitutos ante esta pérdida y no consideración de sus individualidades, desencadena adicciones desenfrenadas.

Al mismo tiempo, podemos analizar desde múltiples focos la novela de Murakami, encontrándonos frente a la realidad de un grupo de jóvenes en una base norteamericana, cuya vida es demarcada por un corte existencialista, escapismo y evasión de la realidad, alienándose de la sociedad, deseando sensaciones nuevas, poniendo en peligro sus propias vidas. Así podemos percibir determinadas posturas críticas frente a la obra, la que al ser una novela corta, nos permite ir pasando por las diversas situaciones que se nos presentan y, si bien el caos es el que predomina en estas escenas de un color más bien rojo y negro, donde la lujuria juvenil, demarcada por el consumo de drogas, hace que vivamos junto a los personajes una vorágine de experiencias sucesivas y orgiásticas. Donde la descripción de un ambiente caracterizado por una creciente y desbordante sensualidad y sensitividad corporal y placentera, donde el detalle de los fluidos corporales será una constante, se habla de besos húmedos que recorren la humanidad de los protagonistas, del sudor constante de sus cuerpos, convirtiéndose en experiencias sublimantes.

La descripción del ambiente será central, pues ante todo se desarrollará en espacios cerrados como la habitación, lugar de lo oculto y oscuro, éstas suelen mostrársenos en penumbra y en los que la luz nos iluminará los objetos que rodean la escena para demarcar los momentos de intensa sexualidad. “Sobre la blanca y redonda superficie de la mesa, que reflejaba la luz del techo, había un cenicero de cristal. Un largo y fino cigarillo, manchado de pintura de labios, se consumía en él. Cerca del borde de la mesa ´había una botella de vino en forma de pera, con una foto de mujer rubia en su etiqueta, su boca llena de uvas del racimo que sostenía en su mano. La luz roja del techo se reflejaba, temblorosa, en la superficie de un vaso de vino.”[3] La presencia del sensualismo en la descripción del ambiente, resulta sin lugar a dudas llamativa, que nos da indicios de cómo se desarrollará posteriormente el ambiente y lo que en él se sucederá. También se nos irá perfilando la figura de Lilly y su relación íntima con Ryu, que luego alcanzará límites inusitados. La música particularmente resultará característica, dado que escuchaban a los Doors, lo que da cuenta de una clara influencia norteamericana, que ha traspasado hasta tal punto las barreras culturales que se ha impregnado inclusive en su música, que ante todo era escuchada por las generaciones jóvenes.

La novela ha sido considerada como autobiográfica, pues la trama está trazada y basada por nombres de personajes reales, que convivieron y vivenciaron aquellas experiencias con el protagonista, Ryu, quién desde el principio nos narrará cómo se van sucediendo los hechos, desde una perspectiva sensitiva, es decir, iremos captando el ambiente y sus continúas variaciones a través de la retina de su principal personaje, así se nos presenta el primer ambiente de la novela el que sin lugar a dudas nos va dejando claro, cuáles son los sitios por los cuáles se van desplazando, desatando sus actitudes pasionales y no excenta de libertades, siendo ésta un tema central, las que irán aflorando cada vez con mayor ímpetu. La relación íntima que se da entre Ryu y Lilly, que marcarán los distintos tonos del relato no nos puede dejar indiferentes, la que se intensifica con escenas de recuerdos en común, incluso las relación en su plano más sexual, se vuelve sensual y de una ternura sobrecogedora.

Sin embargo, si bien ha sido su primera novela, cuando el joven autor, tenía tan sólo 24 años, los éxitos no sólo tuvieron su auge en sus primeros pasos como escritor, sino que a un ritmo vertiginoso de una prolífica creación literaria, también destacarán otras de sus novelas posteriores, de las cuales tres han sido traducidas al idioma español, entre ellas, Kagiri naku toumei ni chikai buruu (Azul casi transparente, 1976), Koinrokkā Beibīzu (Los chicos de las taquillas, 1980) siendo representativa, de igual manera In za miso suupu (Sopa De Miso, 1998). Esta última, lleva por nombre un tradicional condimento japonés, El miso: “La palabra miso significa ‘fuente del sabor’. MI es ‘sabor’ o ‘condimento’ y SO es ‘fuente’. [..]”[4]. Este tradicional alimento milenario, nos conecta desde ya con las tradiciones ancestrales y medicinales japonesas, que funcionará en tanto título de la novela, a modo de metáfora de ésta, lo que nos deja abierta su invitación a leerla.
            Murakami, no sólo llevó a cabo una prolífica carrera literaria y novelesca, sino que también incursionó en la Fimografía, como Director de cine, donde destacan entre sus obras cinematográficas, algunas de sus novelas que fueron llevadas al cine.Kagirinaku tōmeini chikai burū (1979), Azul casi transparente, donde fue Escritor y director. Daijōbu mai furendo (1983) Todo correcto, amigo mío, Escritor y director. Raffuruzu Hoteru (1989) Raffles Hotel, Escritor y director. Topāzu (1992) Tokyo Decadence, Esclavas, Escritor y director. Koinrokkā Beibīzu (2008) Los chicos de las taquillas. Escritor.

Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile. Santiago 2013. Taller de crítica literaria.

José Patricio Chamorro, 3/11/2013, Santiago de Chile, Ñuñoa.

Pablo Simonetti: El canon, La verdadera literatura chilena actual. Editorial Mago, 2012. 59 páginas. José Patricio Chamorro.



              El canon, aquello que constituye la literatura que se lee, sin ir más lejos, la regla que regirá las obras posteriores, el ideal a seguir, pero hasta qué punto una obra literaria o dícese tal puede ser elevada a tan alto olimpo, que sea parangonable con las obras clásicas de un Homero, Shakespeare, Cervantes, Quevedo, Góngora que en su tiempo histórico marcaron un hito a seguir, que pasaron a conformar el canon de su tiempo. En efecto, en la presente edición José Antonio Rivera, Santiago de Chile (1976), escritor, sociólogo y doctor en Literatura por la Pontificia Universidad Católica de Chile, ha recopilado a escritores que en más de una ocasión han sido menospreciados por ser bestsellers, por pertenecer a la literatura de masas, aquella que consume el lector de a pie, el ciudadano común y corriente, con escaso tiempo libre para dedicarse a la lectura de obras que exijan mayor tiempo de lectura y que tienden a tener una estructura de más difícil acceso y entendimiento. Así es que en su “canon” de la “verdadera” literatura chilena actual, eligió para que la conformaran escritores que han alcanzado cierto renombre fuera de nuestro territorio, así nombres como Pablo Simonetti, Roberto Ampuero, Carla Guelfenbein, Hernán Rivera-Letelier, Marcela Serrano marcan el terreno en el plano literario actual.

            En el prólogo de la edición, Rivera nos da una idea de su necesidad imperiosa de escribir una colección de aquellos escritores que por tendencia o mera inclinación han sido despreciados por la academia y, que, paradojalmente han sido excluídos del canon impositivo propio del academicismo endémico. ¿Pero qué es hacer una crítica literaria?, ¿Cuáles son los objetivos que se impone el crítico al deconstruir los códigos y signos que encierra una obra literaria? En palabras de Marcelo Mellado, “Para la construcción de un canon literario chilensis”: “Un trabajo crítico tiene como objetivo supremo el ser fiel, en términos levemente dogmáticos, al punto de vista analítico al que suscribe o tributa el operador crítico que emprende la tarea deconstructiva.”[1] Pero cabría señalar que el canon al cual se adscribe la obra simonettiana, no es cualquiera, sino que además cuenta con el carácter de ser una obra de tendencia minoritaria, contraponiéndose a los poderes falologocéntricos de la cultura hegemónica, por ello su obra pertenece al canon otro de la literatura chilena, aquello que atenta contra la norma y la prescripción propias de la ortodoxia académica.

            Al indagar en relación al material disponible de la obra de Simonetti, éste sin lugar a dudas, lejos de ser escaso, se reduce a nada. Lo que da cuenta sin duda alguna de la aversión de los estudios literarios a aquello que escapa a la norma, demás está decir que si la obra no es considerada para ser estudiada, es como si el autor en cuestión no existiese. Sin embargo, la obra de Simonetti sí existe y alcanza el más puro valor por sí misma, teniendo a su haber: “Vidas vulnerables (Alfaguara, 1999), Madre que estás en los cielos (Planeta, 2004), La Razón de los amantes (Planeta, 2007), Las barreras del Pudor (Norma, 2009)”.[2]

            En el perfil del autor nos encontramos frente a rasgos que sin lugar a dudas resultan inconfundibles, característicos del ambiente socio-cultural al cual pertenece y en el que se desenvuelve y con propiedad representativa de las minorías sexuales, convirtiéndose en un ícono de éstas, con sus atributos físicos y status económico y educacional sobresaliente que lo ha hecho posicionarse en un éxito de ventas, es innegable que su propia imagen vende y quizás mucho de ello se deba a su nombre y la interrogante que surge es ¿hasta qué punto la calidad literaria de su obra, se ve influida por estos factores, para nada insignificantes?. Su propio perfil queda aún más delineado en la entrevista que le realiza José Antonio Rivera, donde se intentará dar cuenta, a través de las propias palabras del autor, cuál y cómo ha sido su carrera literaria y los procesos de escritura que envuelven a sus obras, donde señala, al contrario de lo que podría pensarse, tratándose de un escritor con sus características, una tendencia a trabajar de manera desordenada y no del todo programática: “PS: ah, cómo se me ocurre todo eso. Yo trabajo de manera bastante desordenada, tomo apuntes, elaboro bosquejos. Me pasa mucho que cuando camino por la calle y se me ocurre una idea, me la anoto en la mano, si la mano se copa (suelo tene muchas ideas mientras deambulo por esta ciudad que amo), me escribo en los antebrazos, si los antebrazos se copan, en los tobillos, y así hasta volver a mi caverna {…}.”[3]

Taller de Crítica Literaria, segundo semestre 2013 – Facultad de Filosofía y Humanidades- Universidad de Chile.





[1] El canon, La verdadera literatura chilena actual. Editorial Mago, 2012. Pp. 17.
[2] Íbidem.  Pp. 26.
[3] Íbidem.  Pp. 49-50.

Lluvia, eternidad de los sentidos. (Poesía sensitiva)

I

Al caer de la lluvia el crepúsculo aguarda la muerte del día

El renacer nocturno de la noche en el infinito que arde de sus cenizas

El pensamiento que atardece como los días de un nostálgico corazón

Así te siento en la lejanía de mis horizontes que abren sus alas a la lluvia

En espera, siempre en espera de tus palabras que acallan el silencio

Que se hacen una en el eco de tu voz extendido en ese mar de tristezas

Ése que tus labios pronuncian al pasar como lágrimas que gritan al amor

Tus besos que saben a dulce miel, recuerdan una eternidad prometida

Ante la inminencia acorbadada del paso de las horas que se desvanecen en tus manos

Que agónicas alardean su último soplo de vida, de una mortalidad vana, silente

Nada más queda bajo la lluvia, que una gota misericordiosa directa al corazón

Como flecha que atraviesa los rescoldos de un amor en llamas hecho polvo y ruinas.

II

Sentimientos prisioneros que se liberan entre efímeros instantes de penumbras

Tu imagen es la viva silueta de mis recuerdos en el navegar de los años

En la nada que ebulle para serlo todo, verbo de una palabra universal

De sentimientos que se despliegan como bandada de aves a los confines del paraíso

Que desterrados de las catacumbas emergen para amar una vez más

Para profesar el sentir del alma al cuerpo, para hacer carne la pasión de mis latidos

Para hacer de la lluvia la eternidad de mis sentidos.


José Patricio Chamorro. 25 diciembre 2016.

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