José Patricio Chamorro Jara.
Buenos días
estimadas autoridades presentes en esta jornada, a los organizadores minera
Pucobre y Diario Chañarcillo, a los patrocinadores; Secretaría Regional
Ministerial (SEREMI) de Educación, SLEP Atacama, Ministerio de las culturas,
las artes y el patrimonio, rectores y académicos de Santo Tomás sede Copiapó y
Universidad de Atacama, a nuestros niños y niñas, que junto a sus profesores
nos acompañan en esta oportunidad.
“Es
verdad, no es un cuento;
hay un Ángel Guardián
que te toma y te lleva como el viento
y con los niños va por donde van.”
El
ángel guardián, Gabriela Mistral.
En esta
ocasión y con tan sentidas palabras, quisiera rendir homenaje a nuestra
inestimable poeta, educadora y diplomática, Gabriela Mistral, pues este 10 de
diciembre, se conmemorarán 80 años de la obtención del premio nobel de
literatura de nuestra poeta. Lucila sin duda alguna fue una visionaria de su
tiempo; no solo por el mensaje que nos legó a través de sus letras, sino que,
ante todo, porque siempre en su centro estuvieron las mujeres, los marginados
y, por supuesto, los niños y niñas, que no solo eran el futuro, sino el
presente que había que acompañar y cuya voz dignificaba, porque de ellos,
siempre podremos también aprender. Lo anterior no solo es simbólico, sino que
refleja la superación de una lucha infatigable que, contra todo viento y marea,
logró sortear. Superó las barreras de la raza, género y de clase, obteniendo
así el más alto galardón de la literatura.
“Chile, país de poetas”; esta frase que forma
parte de nuestra identidad e idiosincrasia, sin duda encarna orgullo para
nuestra nación. No es menor el legado de nuestros nobeles, Gabriela Mistral y Pablo
Neruda, así como nuestros reconocidos y connotados escritores, a saber; Nicanor Parra, Vicente Huidobro, Stella Díaz
Varín, Gonzalo Rojas, entre tantos otros, que forman parte de nuestro acervo
cultural; sin embargo, si bien día a día a lo largo de nuestro territorio
emergen nuevos escritores, ¿podemos decir lo mismo de los lectores?
Según
estadísticas de la Encuesta Nacional de Participación Cultural y Comportamiento
Lector, elaborada por el INE en el año 2024 en conjunto con el Ministerios de
las culturas, las artes y el patrimonio; arrojó que un 77% de los encuestados
lee de manera diaria o semanal, pero que un 50% lee por razones laborales y que
solo el 42% de los hogares posee más de 25 libros y que en promedio, los
encuestados leyeron 5 libros al año por gusto e interés personal y. más del 80%
sigue prefiriendo leer en papel o formatos físicos. No obstante, esta cifra se
mantiene por debajo de países
como Argentina, México y Uruguay, donde se alcanzan
alrededor de ocho títulos anuales.
Estos datos
nos invitan a la reflexión, debemos mirarlos con optimismo y compromiso. La
sociedad chilena es una sociedad que resiste, pese al 19% de IVA a los libros
tanto en formato físico como digital, que, ante las desigualdades de acceso
cultural, la lectura sigue siendo parte de los hogares chilenos. Adicionalmente,
cuando observamos los resultados en educación, por ejemplo, como el SIMCE o la
PAES de Competencia lectora o cuando se analizan estadísticas internacionales
como PISA, nuestro país sigue situándose bajo el promedio OCDE. ¿Es, entonces,
falta de interés y motivación de las nuevas generaciones el disfrute por la
lectura y la escritura o se trata más bien de igualar las oportunidades,
brindando mayores posibilidades de acceso a la cultura letrada?
En esta
oportunidad en esta 22° versión del Concurso de Cuentos Breves del Norte de
Chile queda demostrado que Atacama, al igual que el resto del país, es una
región de resistencia cultural, de honda inspiración y reflexión. Nuestra
región cuenta con destacados escritores y escritoras como Romeo Murga, Rosario
Orrego, Tusell Caballero, Eduardo Aramburú y nuestro querido docente y, también
escritor, Nalki Pesenti, que recientemente partió, honrándonos con su legado.
Todos ellos, tenían en común no solo su vocación por las letras, sino que un
profundo anhelo de progreso, de
enaltecer la figura de este árido desierto atacameño en que florece la
esperanza año a año en la resistencia de su flora y fauna nativas, temáticas
que también estuvieron presentes este año en la imaginación de nuestros niños
y, que a través de su puño y letra, continúan ampliando la mirada afectuosa y
de puesta en valor del desierto más árido del mundo, sus valles, dunas y
paisajes de ensueño, únicos en el mundo y de una belleza sobrenatural.
Son ellos
precisamente en los que deseo detenerme. Mi mensaje va para ustedes, niños y
niñas que con su amor por la palabra, las letras, por su tierra nortina y por
quiénes habitamos estas localidades, que al igual que ustedes valoramos y
respetamos nuestro patrimonio humano y cultural. Es por ello por lo que
iniciativas como la Academia literaria de Tierra amarilla, en la que pude
constatar no solo la creatividad, sino que el talento de nuestros niños y
jóvenes, así como el proyecto Alfadeca que busca promover el desarrollo y
fortalecimiento de la lectoescritura, son programas cuyo foco debe continuar y
seguir adelante, así como futuras versiones del concurso Cuentos breves del
norte de Chile, pues justamente se alinean con las políticas públicas de fortalecimiento
de nuestra educación, disminuyendo las brechas de acceso a la cultura antes
mencionadas.
Quisiera
cerrar este discurso, refiriéndome al poema Ángel guardián de nuestra poeta
Gabriela Mistral, que cité en un principio, los niños y niñas, jóvenes
ciudadanos del mañana son los llamados a ser los guardianes de nuestra cultura,
tradiciones y legado literario, que construirán un futuro de cambio y
valorización patrimonial; niños que, como el cobre, resisten y le otorgan un
hondo valor a nuestra tierra:
“Están
redimiendo el cobre
con las virtudes del fuego.
De allí va a salir hermoso
como nunca se lo vieron
las piedras que eran sus madres …
Suba
el Padre Cobre, suba,
que naciste para el fuego
y te pareces a él
en el fervor de tu pecho.”
Poema
Cobre, Gabriela Mistral.
Muchas gracias.