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viernes, 2 de junio de 2023

¿Cuál es su mayor desafío como docente en educación superior? ¿Por qué? ¿Cómo ha superado las barreras para enfrentar tal desafío?

 

Sin lugar a duda la docencia implica una gran cantidad de desafíos diarios, más aún la educación superior o la andragogía. No obstante, estos con la práctica, dominio de tus asignaturas, diálogo fluido y asertivo con tus estudiantes y directivos, es decir, a través de la comunicación efectiva, la empatía, la escucha activa y una mirada más humanizadora de la educación es que, podremos afrontar aquellos retos, entre los que se encuentran la diversidad de realidades sociales, económicas, cognitivas, afectivas, académicas, laborales y/o socioemocionales que viven nuestros estudiantes, que en mi caso como profesor de carreras vespertinas en Centros de formación técnica e Institutos profesionales, implican un esfuerzo adicional tanto para ellos como para mí respecto a establecer hábitos de estudio, conexión de sus nuevos conocimientos y aprendizajes con aquellos que han adquirido a lo largo de su vida y experiencia profesional, así como establecer vínculos cognitivos y emocionales entre ellos conmigo, igualmente entre sus pares, así como reflexionar en torno a la importancia de las asignaturas para su desarrollo personal, académico y profesional, cuyas herramientas procuro siempre sean aterrizadas y de utilidad para su desarrollo en los ámbitos mencionados.

Otro desafío que suele lamentablemente quedar en el tintero es cómo respondemos y brindamos atención más personalizada a los aprendizajes de nuestros estudiantes con necesidades educativas especiales cuando no todos los profesores universitarios poseen formación docente o no se cuenta en las universidades con los profesionales competentes para apoyo en dichas materias, tales como psicopedagogos, psicólogos, fonoaudiólogos, entre otros.

sábado, 18 de febrero de 2023

Somos seres condenados al amor.

Innúmeras veces nos preguntamos a lo largo de nuestra efímera existencia, ¿qué es el amor? Buscamos vivirlo, sentirlo, apreciarlo, verlo en los detalles y en la mirada del otro. Pareciera ser que el amor es circunstancial a nuestro estado de ánimo, pues hay momentos y días que nos sentimos más amados y a su vez dispuestos a amar a otros. Pero ante todo la primera persona a quién debemos aprender a amar es a nosotros mismos, nuestros propios aciertos y desaciertos, nuestra personalidad, ya que como siempre he sostenido – la única persona que estará toda la vida con nosotros, somos nosotros mismos-. Como tal, no hay más remedio en esta vida que aprender a convivir con nuestra esencia, con nuestra soledad y si bien las más de las veces procuraremos vivir una soledad acompañada junto a aquellos que satisfagan nuestros intereses y tiempo compartido, sean amigos, familia o pareja; no cabe duda que el camino final nos conduce una vez más a nuestra búsqueda interior.

Desconozco si es la clave de la vida, sin embargo, tengo la claridad que las respuestas no están externas a nosotros, sino que en nuestro mundo interior. Creemos que la felicidad se alcanza con actos grandiosos en la vida, pero en realidad, para ser felices solo basta saber escuchar nuestra voz interior. Aprender a amar nuestros silencios, nuestras risas y pensar como si fluyéramos como un solo arpegio sonoro en el caudal de la vida. La vida misma es poesía, es una invitación a vivir la experiencia de estar en el lenguaje y amar más allá de los límites impuestos. Tal vez por eso el amor sea tan inaprensible, puesto que lo limita el lenguaje, cuyas definiciones, significaciones no alcanzarán a clarificar la diversidad de sentimientos que vive quién ama y es amado, así como expresar aquel estado que solo quiénes han alcanzado, aunque sea un ápice o pequeña aproximación, han llamado felicidad. Partamos, por tanto, que el amor es un estado, que cuando se alcanza -solo en libertad- nos aproxima a la felicidad. En consecuencia la felicidad no es más que aprender a amar, en primer a lugar a nosotros mismos y luego a aquellos seres u objetos que nos produzcan o induzcan a un  estado de éxtasis – si bien momentáneo- lo suficientemente potente como para anhelar volver a amar una vez más. Por ello, una vez que hemos amado, estaremos condenados a la inevitable búsqueda de querer amar y ser amados una vez más; siendo así sujetos plenos en felicidad.

 

José Patricio Chamorro, Copiapó, 18 de febrero 2023.

domingo, 1 de enero de 2023

¿Cuál es la factibilidad, aportes y nudos críticos que presenta el Conectivismo como teoría del aprendizaje para la era digital en nuestro actual contexto educacional?

 

Sin lugar a duda el Conectivismo surge como una teoría propia de nuestro tiempo, es decir, la era digital, el internet, dispositivos electrónicos de alto desarrollo tecnológico, globalización y nativos digitales. Desafortunadamente ello va a la par con una sociedad de consumo con mentalidad capitalista y competitiva; por consiguiente, el conocimiento también se ha convertido en objeto de consumo, perdiendo el real foco de la educación y enseñanza-aprendizaje: “Consecuentemente, muchos estudiantes están comenzando a ser considerados como consumidores, en lugar de aprendices” (Merrian, et al. 2006). Sin embargo, no todo es negativo, pues una tendencia actual producto de dicha realidad es lo que se ha venido a llamar aprendizaje para la vida, que ha generado una ingente cantidad de cursos, perfeccionamientos, postítulos y grados académicos incesantes en una formación continua, aprovechando a su vez los contextos virtuales, que previo a la pandemia del Covid 19 ya se estaban insertando paulatinamente, pero tras esta y las modalidades semipresenciales, así como e-learning, han llegado para quedarse: “En este contexto, durante las últimas décadas la oferta de programas de educación en línea se ha incrementado notablemente. La educación basada en Internet ha contribuido a expandir el aprendizaje en ambientes formales, no formales, e informales (Merrian et al. 2006).

A saber, el autor señala respecto al Conectivismo de Siemens: “El Conectivismo define el aprendizaje como un proceso continuo que ocurre en diferentes escenarios, incluyendo comunidades de práctica, redes personales y en el desempeño de tareas en el lugar de trabajo” (Gutiérrez, 2012). Lo anterior se condice con los principios del Conectivismo que en líneas generales apuntan a que el aprendizaje y conocimiento se encuentran en la diversidad de opiniones, conexión especializada de fuentes de información, inclusive es posible aprender a través de artefactos no humanos, teniendo en consideración la capacidad para aprender o el aprender a aprender, en otras palabras en el contexto de una sociedad de la información en constante dinamismo y, por supuesto, a lo que debe su nombre en tanto teoría; a la capacidad para establecer conexiones entre áreas, ideas o conceptos, así como la toma de decisiones. Todo lo anterior constituye habilidades fundamentales para la educación para el siglo XXI, caracterizada por una alta especialización, aprendizaje a través de soportes y medios digitales y una considerable cantidad de información ante lo que es preciso aprender a discernir y ser capaz de generar un aprendizaje más autónomo, autocrítico con miras a contribuir a una sociedad en transformación constante.

Comentarios a compañeros:

1.- Lo que planteas es sumamente relevante, es decir, cómo las aulas tradicionales de clases que llevan siglos sin mayores actualizaciones y cambios han tenido que transformarse y adaptarse a la era digital. No obstante, pareciera que siempre están un paso atrás en relación con la sociedad de la información y el conocimiento; en vez de erigirse como espacios privilegiados de cuestionamiento y pensamiento crítico. Al mismo tiempo cabe señalar que como se menciona en los planteamientos del Conectivismo de Siemens, una de las habilidades claves para la educación para el siglo XXI es el aprender a aprender: "La capacidad para conocer más, es más importante que lo actualmente conocido" (Gutiérrez, 2012). Vale decir, frente a la problemática que señalas considero que deberíamos ver con ojos más optimistas al aula de clases, pues esta como señalé anteriormente debe ser previsora y crítica en relación a la realidad, porque si bien los estudiantes pueden acceder a una ingente cantidad de información, resulta primordial el que aprendan a discernir y seleccionar la información de acuerdo a sus requerimientos y como bien refieres, es allí donde radica el rol clave del docente para esta era digital, ser capaz de guiar y direccionar las herramientas para un idóneo proceso de enseñanza-aprendizaje, fortaleciendo capacidades óptimas para aprender en los educandos.

2.- Concuerdo plenamente en la importancia de posibilitar esfuerzos como sociedad para que cada vez mayor cantidad de ciudadanos y educandos en procesos de formación, adquieran herramientas digitales, tengan acceso a internet y, también a espacios de virtualidad globales del conocimiento. Aún en principios de este 2023 existen zonas del mundo sin acceso a plataformas digitales o dispositivos tecnológicos de alta capacidad, lo que ha generado un impacto negativo y acentuado a su vez la desigualdad e inequidad global en materia socioeconómica. Por ello es primordial promover una enseñanza-aprendizaje que permita generar mayor cantidad de redes e intercambio más allá de nuestras fronteras, que nos permitan conocer, diversificar y aportar no solo a nuestra propia realidad inmediata: " Alimentar y mantener las conexiones es necesario para facilitar el aprendizaje continuo" (Siemens, 2004).

sábado, 13 de agosto de 2022

Íntimos pensamientos.

 Como un colibrí en tu ventana se abren las puertas de tu alma.

Miras al horizonte en los ojos de tu niño dormido.

La felicidad son las pequeñas emociones que te permites sentir.

Jamás dejes que tu corazón sea la magulladura de una herida abierta.

Solo fluye con el torrente de tus íntimos pensamientos.

José Patricio Chamorro.
Copiapó, 5 de agosto del 2022.

jueves, 7 de enero de 2021

La mirada enamorada. Recuperado del 7 de enero 2014.

 

Reconocerse en el otro, en la mirada de quién contuvo tus instantes, tus momentos y vivencias, de aquellos segundos, de aquella fuerza vital, es decir, de quiénes te fortalecen con sólo compartir unos segundos tu propia vida, de aquellas decisiones que tomas en un momento determinado de tu vida y que te permite seguir adelante, revitalizarte. Hacerse uno con el fluir vital, la fuerza de un pensamiento, de la germinación de una idea y de quién está dispuesto a morir por ella, el hacerse cargo de otro como si fueras tú mismo, porque su vida ya es parte de la tuya, porque sus energías fueron compartidas, porque sus caminos se cruzaron y porque el amor se convirtió en metáfora, en una máquina de escritura en estricto devenir, en circunstancias transformadoras de secuencias imaginarias y frecuencias que irradian una energía vibratoria electrizante. Atreverse, ése es el lema para este año, purificar tu espíritu y canalizar las energías, dejar el ego atrás, pues querámoslo o no, siempre dependeremos de otro, el ser humano no fue creado para vivir en soledad, sino que en sociedad, es parte del funcionamiento del engranaje universal, de ese flujo continúo de reconexiones y magnetismos, de idas y vueltas, de progreso y revuelo, de palabras y efluvios, el ser humano es un todo. Cada pensamiento conlleva una acción, cada nueva idea, nos permite renovarnos, somos por lo que hemos pensado, hemos decidido y hemos dicho en determinadas circunstancias, las experiencias que nos han sucedido en la vida se deben precisamente a aquello que quisimos ser y hacer, el conocer es el medio que nos permite seguir, pero cómo conocemos, a través de qué mecanismos y cuánto estamos dispuestos a dar y entregar por ese cambio, por esa visión contemplativa de un panorama diferente que es nuestra propia vida, proponérselo y cumplirlo, accionar el motor de nuestros propios pensamientos, que no sean vanas promesas, sino cambios de consciencia, de sintonía en lo que deseamos y que proyectamos, si pretendemos cambiar y vivir otras experiencias es necesario aunarse con otros que positivicen nuestras ideas, que carguen de buenas vibras ese saber universal que nos conecta con el universo multívoco.


El amor es la fuente más potente que tiene el ser humano, el empatizar con el sentir personal, con lo que le sucede a quién se encuentra a nuestro lado, a quién compartió, aunque sea tan sólo la fugacidad de su presencia, pero que supo de nosotros, que se atrevió a intensificar la grandeza de nuestras vidas, porque estuvo ahí, porque nos acompañó, porque hubo amor o habrá sido sólo ilusión, el amor verdadero, no es aquél que sólo responde a los instintos y las bajas pasiones, la lujuria, sino el que nos trasciende a una escaala mayor, a ser seres de luz, de un aura que nos permite alcanzar la plenitud, la tranquilidad y una sinfonía universal.


 7/1/2014,

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Cara a cara con nosotros mismos. Reflexiones para un año diferente.

 

La llegada del fin de año siempre da cabida a la reflexión. Especialmente en un año que como humanidad nos ha traído innumerables desafíos, donde el bienestar personal, la salud y la vida en plenitud ha sido sin duda alguna a lo que más nos hemos volcado. Nunca será tarde para vivir cada momento de la vida al máximo, en sus instantes de alegría como en aquellas circunstancias más difíciles donde el dolor se ha hecho presente. La vida continuamente nos permite renovarnos, replantearnos y generar en nosotros un cambio que nos permita alcanzar nuestro desarrollo como personas.

Cada año, así como cada día nosotros decidimos cómo vivenciar las circunstancias; en nosotros está cómo sobrellevar las experiencias adquiridas, las problemáticas y diversas situaciones que demanda de nosotros la vida. Nadie nos enseña a vivir, pero los lazos con nuestra familia, amigos, seres queridos y personas con las que nos vamos cruzando a lo largo de ella deja en nosotros una huella significativa que forma parte de lo que fuimos, de lo que somos y de lo llegaremos a ser. Nada en esta vida es fruto del azar, cada acto, cada decisión y persona que conocemos y vivimos tiene un propósito, que quizás no descubriremos en un primer momento, pero llegará aquel día en que tal vez sin haber trazado un plan, todo lo vivido cobrará sentido.

Mi invitación es a ser felices cada día, incluso en aquellos días que deseamos rendirnos porque el camino se ha puesto cuesta arriba. Siempre existirá la posibilidad de superar esas vicisitudes con optimismo; después de todo lo sucedido este año está en cada uno de nosotros el saber tomar  aquello que queremos permanezca en nuestra vida o simplemente dejar y soltar todo lo que no nos permite avanzar. Nadie más que nosotros puede elegir qué anhelamos que nos depare el destino y en lo cotidiano, aproximarnos cada día más a ese encuentro verdadero cara a cara con nosotros mismos.

                                                               José Patricio Chamorro Jara, Copiapó, 30 de diciembre 2020.

sábado, 25 de julio de 2020

Emociones encontradas.


La vida nos enseña que las personas estamos repletas de contrariedades. Las más de las veces lo que decimos y pensamos, no va a la par con lo que sentimos. Sin embargo, buscar ese equilibrio entre pensamiento y emoción es clave para expresar nuestro ser en armonía. Lo anterior sobretodo porque somos seres sociales y nuestras acciones, así como nuestras emociones afectan para bien o para mal a quiénes nos rodean. Así como somos capaces de dar y recibir amor, del mismo modo podemos provocar sufrimiento en el otro, causar decepción; inclusive involuntariamente. Son tan variadas las emociones y el espectro de éstas, más aún los efectos que pueden desencadenar, por ello debemos cuidar nuestra salud emocional, porque las consecuencias de una dosificación inadecuada puede dañar o quebrar relaciones interpersonales. No obstante, también son capaces de reparar los lazos emocionales “en” y “con” otros; me refiero a restablecer en otros sus propias emociones, pese a que todo trabajo emocional debe empezar por casa, pero nosotros podemos ayudar a sanar la emocionalidad de una persona a través del amor, la sinceridad y el respeto. Con todo debe en la medida de lo posible entregarse en reciprocidad y, por ello hablo de un “con otros”, puesto que las relaciones humanas siempre se construyen en un intercambio energético, conversacional y emocional, donde todo nuestro ser entra en juego; nuestro cuerpo, nuestra mente e incluso nuestra alma en un aspecto más esotérico si se quiere.

La invitación es a cuidarnos nosotros mismos, ya que la salud emocional debe comenzar dentro nuestro, para luego tener una convivencia más armónica con aquellas personas que nos relacionamos, más aun en las relaciones interpersonales de amistad, familia o pareja, pues en ellas radica la edificación de una emocionalidad saludable, libre de prejuicios y apegos innecesarios. Nadie posee la verdad en clave emocional, pero cada día tenemos la oportunidad de conocernos y trabajar un poco más con nosotros mismos, escucharnos y escuchar al otro es sin lugar a dudas un acto de amor.

                                                                              José Patricio Chamorro Jara
Copiapó, 25 julio 2020.

sábado, 13 de julio de 2019

Caricias de amor.

La costumbre de las horas, el pasar del tiempo infatigable se hace uno con el acto cotidiano de vivir. Hubo una época en la que ellos se amaron sin mediar razones, ni compromisos; solo sentimientos. Pero ese tiempo se había desvanecido como viento sobre las olas.

Él ahora acomodaba su almohada en una acción tantas veces repetidas, que su lado de la cama conservaba intacta su figura. Hubo una vez -aunque pareciese en extremo lejano para las circunstancias actuales- en que él también lo amó. Sin embargo, sabían de antemano que aquello duraría solo la apariencia de una frágil necesidad afectiva.

En efecto,  ¿Qué es el amor, sino una caricia bajo las sábanas? Aunque en ese entonces él desconocía a ciencia cierta que la visión que tenemos sobre nuestra propia existencia, más aun de nosotros mismos tampoco es ajena al peso marcial  del tiempo.  Se trata de cómo sobrellevamos una vida en ausencia de soledades y verdades autoimpuestas. Pero no siempre  fue así; hubo entonces un pensamiento más etéreo, cuya pregunta con cierto cariz de inocencia y un deje de nostalgia era otra, ¿Qué es el amor, sino una caricia al alma?

Era un sábado nublado de abril, cuyo anochecer frío de otoño arreciaba la piel. En ese instante en que sus ojos se encontraron en el parque supieron que sus cuerpos no solo se deseaban, sino que estaban hechos el uno para el otro. Dos almas solitarias dispuestas a amarse y corresponderse sin exigencias, ni explicaciones. Eran dos errantes que se encontraron sin previo aviso, dispuestos a entregarse al amor.

domingo, 1 de julio de 2018

Caminos sin rumbo. El errante caminar. (Recuperado del 2 de julio 2014). Santiago.

Caminos sin rumbo.

Me embarqué con un rumbo fijo, para llegar a mi destino atravesé calles eternas de Santiago, contra el convulso incesar, en este camino se apareció ante mí un arekrishna y nos fuimos conversando todo el trayecto hasta San Diego sobre su religión, fue una verdadera meditación en el transantiago y me deseó parabienes en sánscrito, luego caminé por las calles de ese Santiago céntrico lleno de alamedas, estuve en el romántico lugar y poético donde los enamorados se encuentran y se dan el beso prohibido, frente a las luces del palacio de la moneda.

Creo que me estoy volviendo a enamorar, es un sentimiento extraño; espero no hacerme daño en el camino. Nos despedimos con un te quiero, un beso y un adiós. No sé qué busco, pero sí sé que quiero ser feliz y que quién esté a mi lado, me haga ver la vida de otra manera, que recorramos los paisajes y teatros, que guardemos en nuestra memoria y en la retina fotográfica los momentos. Quién te aconseja y te desea amor, es sin duda la persona indicada. Espero no arrepentirme, sólo espero decir te amo.

Una vida sin altos ni bajos, no sería vida. En el edificio me recorrí unos cuantos museos, anduve en esas calles nocturnas atestadas de desdichas, pero iluminadas por la voz del ser que motivó mi ida, reí a carcajadas como nunca. Me sentí feliz, porque eso busco, vivir mi vida en plenitud. Luego, llegué a la iglesia San Francisco, recorrí cada uno de sus recovecos, fotografiando cada detalle, mientras otras personas rezaban para sus adentros, las observaba, ya que mi abuela suele hacer lo mismo. Ponerse frente a una imagen simbólica de un santo o de cristo y contemplarla, cuyo fin es que guíe su camino, tal vez eso me hace falta, una guía espiritual, pero sé que no la necesito para sentirme bien, sólo ver hacia dónde me lleva el destino, sin embargo, sentí que una atmósfera rodeaba esa iglesia, con un estilo barroco, mis pasos me guiaban lentamente, por esos recovecos inusitados. Cuánto se anda y desanda en la vida, sólo el destino lo sabe.

lunes, 25 de junio de 2018

Memorias cotidianas. (Recuperado del 25 Junio 2014).

Hoy partí de Ñuñoa, seguí por Tobalaba, llegué a mi destino y ya estoy de regreso, es fácil escribirlo, pero como decía Rose en el Titanic, después de las experiencias, nada es igual, la vida es un viaje incesante y para el viajante que desea escribir historias, siempre es bueno iniciar una nueva partida. Más que describir este día, sólo puedo decir que fue surrealista, estuve en un lugar grato como un museo de la vida, inspirador para la poesía y esos sentimientos que te hacen sentir vivo, recorrí sitios pintorescos a pie, deteniéndome en los detalles, aunque sabía que estaba contra el tiempo, pero la vida es un poco eso, recorrer y volver a pisar los lugares y sólo tal vez, no mirar atrás, sino siempre hacia adelante Sé que no puedo hacer todo a la vez, vivir/escribir, pero éste es mi consuelo nocturno, recordar fugazmente y repasar la memoria del día.

Memorias cotidianas.

viernes, 23 de marzo de 2018

Sobre la naturaleza de los sueños. (Recuperado de 24 marzo 2014).

La naturaleza de los sueños y de la consciencia siempre me ha parecido un mundo extraño, a veces de difícil acceso, más aún cuando nuestra mente permanece tan activa y lúcida, que pareciera que cuando nos sumergimos en este estado, viviéramos todo como una realidad paralela, alterna, donde nos comportaríamos como quisíeramos comportarnos, a veces con incongruencias con nuestra realidad de vigilia, a veces con total libertad e iguadad, que un estado u otro, en el mundo onírico y en la realidad, nos comportamos de la misma manera, pues la esencia del sujeto vivenciante es la misma, sus expectativas, frustraciones, deseos más profundos, significaciones simbólicas, anhelos, todo se superpone en la mente del individuo, llevándola a diversos planos conscientes e inconscientes.

Pero qué es lo que recordamos de un sueño, por qué se nos olvidan las partes fundamentales de éste, tan sólo a los segundos de despertarnos y, en cambio, hay otros que permanecen en nuestra memoria, incluso al pasar décadas o años, cómo estimular el recuerdo de éstos, cuando estar dentro de ellos es un estado tan apacible, donde se cumple todo lo que deseas para tu vida o a veces se manifiesta un claro descontento, lléndose, literalmente a pique y al abismo aquello que querías para tu vida rea; pongo por caso mi último sueño, en el cual en momentos aparecía mi familia, donde la relación con mis padres era fructífera y agradable, lo que no dicta de la realidad, pero que el sueño de la casa propia, si bien se cumplía, en un momento se deshacía abruptamente, en otros momentos, me encontraba en una iglesia con personajes de de la televisión o con maestros de la vida, con quiénes interactuaba como lo haría normalmente, era una proeza extraña de explicar, me tomaba fotografías con ellos e incluso se manifestaba el temor a ser coartado y silenciado, no tener opinión o que se denigrara mi capacidad intelectual, cosas que en el cotidiano vivir me afectarían sobremanera, al fin de cuentas creo que a través de los sueños nos conocemos un poco más, pero será un misterio que jamás terminaremos de resolver. Incluso ala consiencia d estar en un aquí  en un ahora es extraña,pues nuestro ser a vees desea tar en otro lado, en otras circunstancias o recuperar el pasado, no obstante, lo único que poseemos es nuestro presente, que se delinea en un futuro de posibilidades.

A las memorias de un solitario escritor tardes de marzo, Santiago 24/3/2014

jueves, 22 de marzo de 2018

A las memorias de un solitario escritor. (Recuperado de: Tardes del 22 y 22 marzo 2014).

En el mundo cada vez que lo recorremos y salimos a su encuentro, nos vemos enfrascados en un tiempo y espacio determinados. Son precisamente estos últimos los que en el último tiempo me han llamado la atención, pues éstos los podemos personificar, ponerles nuestra esencia, armarlos y desarmarlos a nuestro antojo. En fin, habida cuenta de habitarlos. 

Los lugares cobran sentido para nosotros en la medida que le brindamos coherencia, los hacemos habitable con nuestros gustos y preferencias, a algunos los preferimos cerca del mar, la naturaleza, donde ingrese el aire límpido y fresco, aromáticos, alejados del ruido, coloridos, pintorescos, arquitectónicos, arabescos, chilenos, antojadizos o remotos, los hay para todos los gustos, otros los prefieren cercanos a la tierra, en las alturas, desérticos e incluso compartidos. Espacios los hay para las preferencias más variadas e inverosímiles, donde hagamos nuestras vidas, donde fluyamos con el flujo del tiempo, donde solemos poner calendarios, relojes que marquen nuestra estancia en él. No obstante, al ser el tiempo, relativo, no es más que una convención para guiarnos, además solemos agregarles valores sentimentales a los espacios, pues en ellos generamos recuerdos, desde el primer día que estamos en ellos, donde tenemos tristezas, alegrías, encuentros y desencuentros, pues en los espacios suceden cosas, nos encontramos con otros y con nosotros mismos, a veces los atiborramos de libros, para quiénes ésta es nuestra pasión, en otras circunstancias de arte y escritura, de cuadros de otros períodos y épocas. Los hay también consumistas, como los centros comerciales, los hay recreativos, como los parques y plazas; siempre habrá para regodearse, ya que el fin último es ser felices en ellos. También generamos en ellos el principio de pertenencia, ya que al dejar parte de nosotros en ellos, una esencia, parte de nuestra vida y consciencia queda plasmada y ello se nota en la átmosfera que generan las personas, sus energías, entusismo, respiración y fragancias. Todo lo anterior se puede percibir en el espacio habitado por alguien, inclusive cuando ya no está en la existencia terrena. 

Aquellos que poseen un don extrasensorial captan mejor todo aquello, cuánta energía pueden captar de tan sólo una persona, su aura y claro está, es el sello distintito de quién habitó aquella habitación, casa o terreno. Aunque abandonemos este mundo terrenal, siempre dejaremos una huella tras nosotros, lo que somos, lo que fuimos, la energía vital es nuestro poder más oculto y misterioso, que da cuenta de todo lo que somos capaces de hacer en esta vida, en nuestro tránsito del habitar.

Los espacios se pueden transformar, a diario los llenamos o vaciamos de objetos, según nuestro apego y pensamiento materialista, en una sociedad donde el acumular bienes materiales, se sobrepone por sobre los bienes espirituales, creemos que entreás cosas tenemos, poseemos, mejor status social y aceptación tendremos por los otros, pero cuán errados estamos si es que no logramos lo más importante y fundamental en la vida: la felicidad.

Las más de las veces y así lo he confirmado en diversas interacciones sociales, a través de los pequeños detalles, tales como contemplar un atardecer o una sonrisa, podemos alcanzar algo más profundo e inefable que otros no logran ni por asomo percibir. 

A las memorias de un solitario escritor tardes de marzo, Habitar los espacios, Santiago 21-22/3/2014

lunes, 19 de marzo de 2018

A las memorias de un solitario escritor. (Recuperado del 18-19 marzo 2014).

Cada vez soy un mayor convencido de que la sociedad en la que vivimos, alienante, enajenante, acelerada, performativa, transformadora y retentiva es un acopio  de psinergias que no permiten el desarrollo íntegro del ser humano. Pues lo anterior para mí es un modo de operar, es entender el fundamento social y el origen, causa y efecto de aquel funcionar, ya que como cualquier ciudadano promedio al hacer uso del transporte colectivo te das cuenta que las malas practicas están a la orden del día, se lucha competitivamente día a día contrareloj por obtener un puesto, ubicación espacial y que finalmente entre los millones de personas que viven en nuestro país, “ser alguien”, lo que conlleva claro está a la ideología del cartón, de luchar por un título personal que dé cuenta de tus capacidades y logros en la vida, pero que al fin de cuentas no es más que la muestra consciente o no, de cómo se constituye el eslabón social, que para obtener trabajo, al menos de prestigio, se vuelve estrictamente necesario, casi de igual modo para que puedas detentar tus ideas personales.

Cuántos hay que son silenciados por el sistema, orpimidos que luchan por subsistir a diario, día tras día veo aquellos rostros, donde se denota el estilo de vida que han tenido que llevar y, si hay algo que me parece interesante, es ante todo las miles de historias que se pueden apercibir en la locomoción colectiva, donde transitan los más variados y variopintos tipos de personas, de toda índole, cada uno con su biografía personal y de por qué está ahí en aquel momento. Es así que uno pierde la cuenta de las personas con quiénes se cruza en la vida, por los tan variados lugares y las mil y una vueltas que da ésta, de los cientos de momentos vividos y recorridos junto a otros o en soledad, por ello lo ideal es vivir el presente, la conversación del momento, escuchar atentamente al otro, que por los azares y avatares de la vida, en aquel momento está sentado a tu lado, quién sabe las historias que se pueden germinar, al fin de cuentas lo que más sobresale en nuestra sociedad es la soledad, el abandono y el prejuicio, donde el malestar y el inconformismo es pan de cada día, donde suele faltar el pan, en esa lucha incesante por recorrer cientos de horas para llegar a tu destino, tu hogar o trabajo, pese a que soy fiel creyente que el destino se lo hace uno, claro está, las más de las veces, no todos pueden decir lo mismo.

Hoy me quedé contemplando  como lo hago a menudo la inmensidad de Santiago, sus amontañados edificios que bordean de norte a sur, este a oeste la ciudad en la nocturnidad poética que se cierne bajo mis ojos y me preguntaba, cuánto me queda por vivir, hacer, esuchar y compartir, sólo la vida lo dirá, lo que sí, estoy dispuesto a escuchar y ceder mi tiempo a otros, ya que aquello engrandece la vida humana.

A las memorias de un solitario escritor tardes de marzo, Santiago 18-19/3/2014

martes, 13 de marzo de 2018

A las memorias de un solitario escritor. (Recuperado del 14 de marzo 2014).

Ante data al lector: El siguiente escrito es uno de tantos de los que creía perdidos del año 2014. Sin embargo,  aquí está, latente como un corazón bombeando sangre a las venas. Cuánto sentido me hace releerlo hoy 14 de marzo del 2018, cuatro años después de su escritura,  pues me recuerda que la vida es movimiento y que la literatura, como la vida misma, necesita del fluir vital, para la auténtica creación. Sin duda , desde hoy se marca un antes y un después en mi escritura .


La soledad es un estado propicio para la escritura, uno percibe cosas que jamás había visto o, al menos se las percibe desde un enfoque diferente. Quién escoge que su vida se convierta en un eje articulador y vertebral, pasa del sedentarismo al dinamismo, al movimiento puro y cinético, el ayer ya es pasado y nos quedamos sólo con su sombra, con el fantasma de una nostalgia de lo que fuimos y la imposibilidad de lo que pudimos ser. De igual manera el futuro, nuestro ahora es un constructo en el cual debemos procurarnos la felicidad, quizás no en la inmediatez, pero al menos como constante psinérgica que genere una energía vital, una zoe nueva y renovada. 

La vida es extraña, año a año, día tras día nos reconocemos en los otros, en nosotros mismos, en nuestras decisiones y qué hemos querido para nuestra vida, por ello creo en la autenticidad del ser humano, nuestra individualidad, que nos permitirá mover masas, sino montañas en la trascendencia personalísima de nuestro ser, pero trascender no es un mero acto que se desea, sino que hay que atravesar los escalafones que la suponen. El escritor que planea trascender dentro de su itinerario vital, debe pasar una vida auténtica en la soledad de su escritorio o alternar en la sociabilidad con los otros, para aprender más sobre la naturaleza humana, incluso aquello que desconocer. 

Este quinto año en Santiago me abre puertas a conocer a otras personas, a interactuar con otras individualidades y ser, que es lo fundamental, registrar el pasado como fuente para avanzar simplemente nos retiene, no nos permite continuar hacia adelante, dar nuestro próximo paso, pues la esencia de la vida está en el movimiento, en no quedarnos estáticos, cambiar continuamente nuestra enfoque vital en búsqueda de la perfectibilidad humana, quizá las raíces son nuestro mayor baluarte, no obstante, sólo generan apego material y simbólico, por ejemplo, he perdido la cuenta de las casas que he habitado en estos últimos años, a pesar que si realizo un ejercicio nemotécnico, siempre daré con el ejercicio exacto. 

Estabilidad es lo que debiese permanecer, pero para un escritor, ésa no es una buena palabra y que en estricto rigor sea habitual en su vocabulario, hay que ir a la saga de nuevas historias, replantearse, reformularse en búsqueda del arte estético de la escritura, a través del acto de conocerse a sí mismo e indagar en los diversos planos en los que se manifiesta el arte, la literatura. En la vida no hay marcha atrás, sólo nos queda ir hacia adelante y grabar a fuego lento nuestros recuerdos y revivirlos en el pasar del tiempo.

Son tantas las experiencias acumuladas en tan sólo dos décadas de existencia que no he de imaginarme las que se acumulan a lo largo de toda una existencia humana, sin embargo, aquí estoy, dándole rienda suelta a otro de mis escritos, en ese no parar balzaceano el motor de la creación. Hace un tiempo había pensado escribir mis memorias, tendría unos 17 años, pero ahora y con probabibilidad en mis años venideros, cuánta risa me causaría que un adolescente se planteará semejante tarea, pues a esa edad aún no se ha vivido nada, no se ha conocido el mundo y su funcionamiento, no se ha adaptado a él y menos aún, se ha vivido, amado, soñador y cosechado. Por ello me plantearé a lo largo de mi existencia, cosechar y aprender de los frutos de aquellas experiencias y así, sólo tal vez con la perspectiva que dan los años, piense nuevamente en escribir mis memorias.

 A las memorias de un solitario escritor.

 Tardes de marzo, Santiago 14/3/2014

martes, 27 de febrero de 2018

Reflexiones de un 28 febrero 2014 -La tierra de los escritores inmortales.- (Recuperado).

Si hay algo que me caractetiza es mi afán constante por escribir, esa ansiedad de no poder controlar ese impulso vital llevado al plano de la escritura, que se coinvierte en deseos, pasión, vida y muerte, en una conjunción de emociones. Por lo demás, no es algo que hago como se tiende a pensar del arte, por el mero placer de purificarme en el acto creativo, de purgar el egotismo individualizador que caracteriza a más de alguien que dedica su vida a aquello que ama.

 A veces y a menudo, pienso en que el arte es una forma de vida o más bien, es la vida misma y que está en continúo movimiento. Por ello suelo apreciar sobremanera a quiénes se dedican a él, a quiénes forman parte de esa magia y magnetismo de pocos, que sirve para llegar a muchos, aunque a ratos se ha transformado en seriedad intelectual.

Conformidad o disconformidad no sé si es lo que siento en relación a ello, es un todo compacto, que debe transformarse en un acto de amor, amar a través del arte, entregarse a otro por medio de aquello que nos mueve, revivir experiencias, significar y valorar, agradecer por ese nuevo día de vida, por permanecer con nuestros sentidos al máximo, por creer en el cambio. No obstante, como me señaló mi amiga de alma, mi oasis en el desierto, está bueno ya, debo parar. 

Si mi arte, lo que hago, no mueve, no motiva, no emociona, entonces algo pasa, pienso en las vanguardias, casi como corriente de la consciencia en su estado más puro de energía vital, de flujo continúo de pensamientos, en convergencia de emociones, en ese estar ahí, en movernos a voluntad, en ser fuente volitiva, de mover a otros, que el arte sea un sacrificio personal, pero tampoco como una forma de endiosamiento, no que sea un mero dadá, un acto sin sentido aparente, que sea algo más profundo. Desde mis primeros escarseos en las letras mi motivación más latente era ser un sujeto de transformación; más que mal todo pasa por esa cuota personal, pero a cuesta de porrazos me ha costado aprender que debe ser en conjunción con otros, que de nada sirve si no se canaliza esa fuerza junto la voluntad de aquellos que también anhelan un cambio, el que nace desde el interior.

 Reflexiones de un 28/2/2014, en las tierras de los escritores inmortales.

PD: El nacimiento y germen de la búsqueda de un trabajo colaborativo en aras de la cultura junto a otros escritores y artistas .

lunes, 26 de febrero de 2018

Reflexiones de un 26 febrero 2014. (Recuperado).


Este año cumplo veintitrés años de existencia y si bien creía que las experiencias no eran acumulables, me invade constantemente la ansiedad de no poder retroceder el tiempo, de que he dejado mucho atrás, que vivo el presente, pero me enajena la incertidumbre del futuro. Tengo muchos recuerdos en mi mente, cuántas personas que se han cruzado por mi vida, algunas me han dejado tan sólo un saludo, algunas ya partieron y me dejaron sus palabras, sus proyecciones y frustraciones.

 A ratos tengo emociones encontradas, palabras y escritura no dicha, callada, silenciada, ¿la Razón?, la desconozco. Lo que sí sé es el valor de las palabras, la energía vital puesta en ellas, el grabar los instantes, asir los momentos, vivir la intemporalidad del recuerdo.

 A veces siento que pareciera un muchacho ido, sin embargo, se deba probablemente a lo absorto que me encuentro siempre en mis pensamientos, que suelen ser más de los que quisiera. Tiendo a ser receptivo, las energías en mí fluyen, por ello tal vez tiendo a la dispersión, ansiedad e impaciencia nerviosa. 

Este año me propuse aprender de mis errores, retractarme si he hecho algo mal, pero siempre uno va hacia adelante, quizá la sobrexigencia que a ratos me pido se deba a que espero algo, que no sé qué es. Suelo esperar mucho de los demás y cuánto estoy dispuesto a dar, creo en el destino, pero también en que uno lo va construyendo a diario, pero que cada persona que pasa por tu vida es porque la necesitábamos para crecer, física, emocional o espiritualmente. Suelo buscar muchas respuestas y plantearme muchas interrogantes. 

Mi amiga del alma, a quién la suelo caracterizar como mi gurú espiritual, me sostiene en esos momentos de crisis existencial, donde las más de las veces me siento incomprendido, he de a poco eso sí, comenzado a  salir de la burbuja que suelo vivir, que hay más realidades fuera de la que vivo, que la vida no a todos los trata bien y que de cada cual se aprende, sin importar su grado de instrucción, su cultura y experiencias de vida. Precisamente la conjunción de aquellas los hace únicos y cada cual tiene su modo de compartir y enseñar a otros, una forma de canalizar sus propias energías y de comprender cómo funciona la individualidad de cada uno. 

Hay una marca que nos hace únicos e irrepetibles y es nuestra personalidad, así fue que hoy llegué donde una señora que trabajaba con terapias medicinales y lo primero que me dijo que además de tener altas concentraciones de azúcar en mi organismo, las que se debían a un desequilibrio emocional, que tenía una carencia afectiva profunda, que solía ensimismarme y guardarme las tensiones y cargas emocionales y soportarlas solo, al fin de cuentas describió mi personalidad del tipo retentiva, que por lo demás tiende a ser nerviosa, debido a una inseguridad permanente de reafirmarme frente a otro, de dejar mi huella personal. Pero ante todo lo que más me llamó la atención fue que comprendió la disyuntiva en la que me suelo encontrar, de que uno es espejo de sí mismo y que el otro es su reflejo, pues aquello que no queremos ver en el otro es lo que ocultamos de nosotros mismos, en nuestro rostro conservamos nuestras experiencias, nuestro organismo es la fuente inagotable de vivencias subsumidas, alimentos ingeridos y bebidas, procesos vitales, nosotros como seres humados somos un todo complejo, donde los procesos fisiológicos, psicológicos y factores externos se superponen y conforman nuestra identidad, invaluable por lo demás.

 Quizás como ella refería, se debe a procesos karmáticos y habrá que limpiar y tal vez purgar en esta vida, lo pasado en otras, para así alivianar nuestra culpa. En fin, hoy empecé con la terapia de las flores de Bach, en las cuales confío, creo que es una experiencia única, al igual que la hipnosis, para conocer mejor nuestros propios procesos, cuál es el equilibrio y por qué se desequilibria nuestro organismo, que tal vez sea una explicación de qué espero de los demás y de mí mismo y si esa ansiedad está siendo bien canalizada, para no endulzarme a mí mismo, supliendo emocionalmente los vacíos. De igual modo una vez más abro los ojos al mundo, a comprender que se vive en sociedad y de que tomamos decisiones a cada momento, las que pueden ser determinantes en nuestra prxima decisión y destino, aunque no me gusta poner mi vida en manos de otros, por esa inseguridad existencial, sí comprendo que siempre a lo largo de nuestra vidas dependeremos de otro y ese otro dependerá de nosotros, por ello debo aprender a convivir, sin juzgar y prejuzgar, más que mal, así funciona el mundo, yo doy y tú me das, en un toma y afloja de necesidades.

 Reflexiones de un 26/2/2014

miércoles, 21 de febrero de 2018

El mayor acto de rebeldía. (Recuperado: 22 febrero 2014).

El mayor acto de rebeldía es rebelarse consigo mismo, contra tus propias circunstancias, las actuales y hacer lo que más puedas hasta el límite de tus fuerzas, para que las que simientes en el futuro sean el fruto de la rebeldía de tu pasado,irradiar energía como un suspiro latente del ahíto corazón en llamas, deseante de un cambio profundo, de un querer ser, no por lo que otros te han impuesto, aun menos por lo que has aprendido, dejar tus aprendizajes atrás y partir de cero, como si llegaras recién al mundo, para disfrutar de tus momentos con el ímpetu de quién se sabe mortal y que por ello, extralimita su espíritu, sueña despierto y lucha contra la imposición del tiempo. El futuro es incierto, no sabemos lo que serán nuestras trastocadas circunstancias, sin embargo, la decisión, el determinismo y la voluntad de vivir tus propias ideas y pensamientos, son el mayor acto arraigado del más puro sentimiento, amar tu propia vida, ése amigos míos, es el mayor acto de rebeldía

.  El mayor acto de rebeldía, 22/2/2014.

martes, 3 de octubre de 2017

Esperanzas del mañana. (3 octubre 2014)


La vida es estar en pie, aun fatigado y hastiado de la rutina, de los días, de los recuerdos, de sentir que todo tiempo pasado fue mejor, de que el futuro puede ser una sorpresa inesperada, de que la vida cambia y que no va cuesta arriba, de que el tiempo avanza para hacernos más sabios y que siempre se puede aprender algo nuevo, de que la felicidad depende de lo que hagamos hoy para forjar el mañana y que aún se crea en que una idea puede cambiar el mundo, así todo parece más esperanzador y menos agraz, un poco de nostalgia y una vida para crear, atreverse a cruzar el rio, hacer lo que otros no se atreven hacer, innovador y si es necesario, diferente. Ya que ser uno mas entre una multitud y rebaño dormido, es dejarse llevar sin pastor al matadero de los humillados y ofendidos, de los silenciados, de los sin voz, de los que viven una vida de vacíos e incertidumbres y que ya no creen que el sol se esconde por el este y amanece por el oeste, no que mañana brillará el sol. 
   
 Pd: un poco de inspiración para quién necesita volver a creer que vale la pena luchar por un mañana mejor

sábado, 16 de septiembre de 2017

Evanescecias. (16 septiembre 2014).


La vida, la propia, no depende de nadie más que uno mismo, en construcción continúa, por ello lo único que se tiene es el momento presente que debemos atesorar porque es la única oportunidad que se tiene de actuar. Lo demás es un futuro y pasado efímero que se desvanece.

He aprendido a que debo valerme de mi mismo y no depender de nadie para enfrentar la vida, que si se quiere triunfar y salir de lo cotidiano, hay que ir con la frente en alto y dejar huella de Alguna manera. No se puede transitar por esta vida como si nada, sin vivir intensamente, sin andar y desandar, sin recorrer miles de caminos, hasta escoger el propio y tomar nuestras propias decisiones, procurando que sea la mejor opción y si nos equivocamos, que sean errores de los cuales se aprenda, pero sobretodo ser auténticamente nosotros mismos.

A veces uno desea mucho en la vida, cuando se necesita tan poco en la vida para ser feliz, a veces menos es más. Hay que valorarse a sí mismo y los caminos se abrirán, ¿ se necesita acaso de otro para ser feliz?, sino se superan los propios obstáculos, la vida será una constante dependencia.

Aferrarse a la vida, a las cosas es tiempo perdido que no vuelve, lo material es necesario, pero sólo lo que tiene un verdadero valor para nosotros, es decir, aquello a lo que le otorgamos un valor simbólico. Aquello que ya no está es un falso recuerdo, pues debemos quedarnos con lo valioso de la vida, las experiencias y vivencias.

16 septiembre 2014.

martes, 12 de septiembre de 2017

El naufragio de las palabras. (13 septiembre 2014)



Esta es la hora más tentadora para la escritura. Escribir en vela, de madrugada, abre la imaginación, anima los sentidos, enciende la llama de la creación pura, para los espíritus incautos que merodean a la hora en que todos duermen. Ellos se desvelan, yerran su andar para encontrar a otras almas fugaces que compartan el mismo sentimiento de soledad fría e incurable como las flores del mal de Baudelaire, el spleen de vivir la monotonía de la existencia, para revivir las páginas de los libros que yacen postrados en estanterías desiertas.

Imágenes de ensueño que pueblan mundos de místicos sortiegios. Náufragos, palabra errante que se escapa al ser pronunciada, que se olvida de la eternidad, de lo que fue y se convierten en absoluto, en las manos de un escritor que segundos relampagueantes atisba otros mundos, otros cantos de ruiseñor, de ésos cuervos de medianoche, de escila y caribdis, las musas de los sátiros, la poesía que se burla del parnaso, del cotidiano vivir, de la hipocrecía y del mal de gentes, esa poesía escrita, que se abanica desde una torre de marfil. 

Qué fue de Arthur Rimbaud, Darío, André Breton, Tzará, las vanguardias ahora navegan en las aguas de lo desconocido.

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...