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Mostrando entradas de agosto, 2018

Balada triste de poeta.

En esta noche de grises matices y desilusionados acordes, solo nos queda el amor. Todo tiempo pasado fue mejor. Los cuerpos susurran soledad bajo la piel. Silencios duermen olvidados en la sinrazón de nuestra clara compañía, Embriagarnos de poesía es la única escapatoria a esta tierra inerte de dolor. Melancolía es el vals que danza al ritmo de las estrellas. Tu andar de poeta iluminan a contraluz la suavidad de las caricias. Un constelado anochecer, despierta a los durmientes solitarios en su búsqueda. Es la humanidad un río caudaloso de miserias prontas a morir. Silencios te saludan. Desgarrado mi vientre gime un grito sufriente con sabor a destierro del alma. Abren mi pecho las garras suplicantes de mis manos a punto de sangrar, Se pierden en suspiros los últimos instantes en agonía de un corazón ilusionado.                                                                        José

Las letras son mi pasión. (Recuperado del 10 agosto 2014, Ñuñoa, Santiago).

Las letras son mi pasión. Ojalá se pudiese girar la manivela del tiempo hacia atrás, regresar el tiempo transcurrido y convertirlo en tiempo recobrado. Para quién se sabe escritor, amante de la vida y viajero del alma, los años transcurren como una inexorable promesa no cumplida. Se avecinan cambios, lo presiento, aunque hasta ahora, en estos veintitrés años, cada cambio suele ser para mejor y cada cual más inesperado que el anterior. Llevo conmigo más de aquello con lo que me vine, llevo cinco años viviendo relativamente solo, pues siempre he estado acompañado y he recibido mucho apoyo y energías de muchas personas en mi vida, sin embargo, la vida es un peregrinaje, un partir y mirar siempre hacia adelante, desapegarse a ratos de lo material, para alcanzar otras cosas a las que les atribuimos otro valor, quizás más simbólico, sentimental, emocional y hasta visceral.  No me da miedo la vida, no obstante, me causa pavor no saber qué vendrá, cómo reaccionaré y qué haré el resto

Desgarro.

Un desgarro a quema ropa en el alma vierte un charco de nostalgias. Como tinta derramada, la sangre corre estampada en versos. Se dilatan las pupilas, desorbitados los ojos padecen su muerte prematura. Un corazón rutilado es el eslabón perdido de la humanidad a punto de callar. En la creación solo hubo un grito silenciado,  era el instante final en que la humanidad nacía. Holocausto de ánimas prontas a marcharse agrietaron las entrañas de la tierra madre. Un charco de lágrimas de sabor agusanado hirió la escena primigenia. Reencuentros se sucedieron como el primer recuerdo del olvido. José Patricio Chamorro Jara. Bar café O Higgins,  3 agosto Copiapó.