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viernes, 31 de enero de 2025

Anochecer en el flujo de la consciencia.

Anochecer en el flujo de la consciencia.

Santiago, 6 de junio del 2014.

Apoyándome solo en mi escritura, me siento desnudo como un poeta que se desvanece en soledad. Cuando me encuentro inmerso en el flujo social, me siento un ente más, guiado por mis ideas y pensamientos. Conozco mi letra y carácter reflexivo, que a veces mi voluntad es tan férrea que soy capaz de recorrer largos caminos y trechos con mi fin personal. Me autoimpongo sendas tareas personales y acompaño mi soledad con la memoria y los libros. Hoy es un día lluvioso y frío, sin embargo, mi ser me acompaña, ¿cuántos escritores habrán pasado por lo mismo? Lo propio, la habitación personal donde se dirige nuestra mirada y flujo de consciencia es la verosimilitud de un espíritu y perspectiva personal. Hoy recorrí calles tantas veces pisadas y la vida, no obstante, suma y sigue. El fluir vital es un hálito de correspondencias fugaces y misterios por descubrir. Mientras la lluvia amaina y a ratos, arrecie; escribo y me resguardo en los aposentos de mi escritura. Las *diversas* personas, dignos dignatarios de los más ocultos pensamientos, dan cuenta de las aspiraciones de una vida y su mantra personal, el canto ayurvédico de la contemporaneidad, del momento post-apocalíptico del pensamiento.   El viento sigue y la vida continúa, nada hay más viejo que una fotografía ya capturada y un nuevo día por comenzar. El hablar es momento pasajero, instantes sin destino y el inicio de un comienzo. En la temporada del infierno, respiro y desato pensamientos, me sumerjo en la siempre viva esperanza de seguir viviendo y captar el flujo de un profundo sentimiento. Las horas eternas del porvenir lejano de la alondra que duerme y el viento silente del sol poniente. Poetizar los espacios y conmemorar el flujo de consciencia.

 

PD: Transcripción de mi manuscrito original del año 2014.

1 de febrero 2025.  


domingo, 29 de diciembre de 2024

Vísperas de un nuevo año.

 

Cada día es un regalo que nos invita a explorar, sentir y amar. No son los años vividos los que nos hacen más o menos sabios, ni mucho menos sensatos; más bien cuando logramos conectarnos con la esencia de lo que somos es cuando realmente comenzamos a vivir. A mis 33 años y a vísperas de un nuevo año que comienza, considero que ese redescubrirse solo se logra si escuchamos nuestra voz interior con calma, paciencia, sobre todo con nosotros mismos y con los mil y un errores que posiblemente seguiremos cometiendo. Estamos en esta existencia para aprender a disculparnos; quizás sea la autocompasión y el perdón propio lo más cercano al amor. ¿Se puede vivir acaso sin amarse a sí mismo? El redescubrirse en un gesto, en una mirada, incluso en los silencios es la antesala a lo poética que puede resultar la vida si prestamos atención a los detalles y nos conectamos con el tiempo presente.

El pasado y el futuro solo son la instantánea de un momento de nuestra vida, mas lo que realmente somos es el reconectarnos en una temporalidad en la que el estar en un aquí y en un ahora se genera la posibilidad de ser quiénes deseemos, perfilar nuestra identidad sin limitarnos al anclaje de lo vivido y en la incertidumbre de las posibilidades.

 

                                                               José Chamorro, 29 de diciembre del 2024, Copiapó.

sábado, 18 de mayo de 2024

Desafiar al pudor.

Escribir poesía en estos tiempos es desafiar el pudor, la elocuencia y a la vida por unos mendrugos de misericordia que carecen de vida, es blasfemar al olvido. Es un duelo consagrado de mentiras, es buscar la palabra imprecisa que me sabe a verdad, es la rapidez de los dedos que escriben con torpeza lo que la ligereza del pensamiento dicta. Es anclar la prosa al verso, es destruir la fantasía por una sílaba impronunciable, por la palabra destrozada, por los abismos de la memoria, por el tránsito del temperamento que se agita y que clama cambiar de dueño a un viandante que se enamore de sus suspiros, de su locura y lacerante burla de los amigos conocidos, que con una hojarasca se esfumaron de un chasquido, lo que un tiempo fue, hoy es solo tiempo perdido, el cambio de aires y el viento que sopla en contradictorias decisiones para quien busca escaparse de lo cotidiano y refugiarse en la vida que se le escapa a pedazos.

Me relaja mirar el reflejo de la noche por la ventana, mientras escucho música, pienso en ti y el silencio de las estrellas envuelve mi mirada, es como re-encantarme con la poesía de la vida, es dejarse ser sin limitaciones, ni prohibiciones, es como un abrazo a la distancia, es sentir la soledad acompañada, es como estar con quién se extraña sin preocupaciones, sólo con quién amas, la naturaleza, el momento, la compañía, sin necesidad de nada más que el uno del otro, eso es la vida y eso es amar, sin preocuparse de si mañana amanecerá, porque el amanecer está en los ojos del ser amado, en sus angustias y en su felicidad. Amar como se aman la eternidad al firmamento, es estar contigo en cada momento,  es volver a escribir poesía sin malograr ningún verso, sin necesidad de la precaria métrica que coarta los sentimientos, pues enamorare es vivir la vida con la frecuencia de los latidos de un corazón consagrado a bullir en imágenes y torbellinos.

Texto escrito por José Chamorro el 11 de septiembre del 2017.

sábado, 20 de abril de 2024

Emociones encontradas.

¿Qué es la frustración, sino aquello que evadimos desde nuestra insatisfacción del deseo? Ser un ser libre en una sociedad que adormece tu sentir, que normaliza sus convenciones y se vuelve un patrón en el que debemos encajar. Un molde hecho a ultranza de la moralidad de la época.

¿Ansiar la libertad y actuar en consecuencia, es lo que nos imposibilita a amar? Si el amor es libertad y este se construye a través de las decisiones diarias, ¿no debiese ser la voluntad de elegir, de ser junto a otro, el peldaño que construye la felicidad?

Ser feliz en nuestra cotidianidad pareciese ser un acto de vanidad en un mundo que se cae a pedazos. Somos el vicio corrupto del placer sin memoria. Porque esta nos constituye en forma, simetría perfecta de lo que somos en esencia. Es, por tanto, la ausencia de esta, la omisión involuntaria la que nos arrastra al vacío. Amar nuestra existencia con lo que somos, con lo que perdimos. Aquellas sombras que confluyen en la agonía de nuestros pensamientos. El amor no es más que la sombra de nuestra verdad, el relato de nuestra existencia.

 

Copiapó, 20 de abril del 2024.


sábado, 6 de abril de 2024

Tiempo desvanecido de la infancia.

 El recuerdo atenazador de una infancia desvanecida. De niño esperaba en silencio, mirando por la ventana de la casa de Santiago que daba a la calle, mientras una lágrima recorría mis ojos por la llegada de mi madre que día tras día dejaba su vida en el trabajo.

Transcurrían las hrs y el sentimiento de soledad, ese vacío existencial de que mi madre no volviese, aguardaba. El deseo de verla, pero que no sabría a ciencia cierta si sería así.
Era el mundo que me arrebataba a mi madre por un lapso de hrs.

martes, 16 de enero de 2024

Amor posesivo.

 

Sin duda en la vida, en el meollo de los orígenes de la sociedad misma han existido distintas formas de amar. Las más de las veces sin ser conscientes de ello somos conducidos a lo visceral, a esa forma de amar centrada en el egoísmo de querer a otro solo para nosotros. Esa forma de amor es posesión, encapsular a otro, atraerlo hacia ti, asirlo en cuerpo y alma como una esencia desposeída de sus raíces corpóreas para desprenderse etérea en un corpúsculo sin forma.

Amar es turbulencia, daño colateral de los vaivenes de una vida plena de sentires. ¿Qué somos, sino pasiones arrebatadas al amor? Nuestro mayor prodigio es ser fatales. Hombres y mujeres hechos a semejanza de una divinidad ignota que presagia sumisión ante la sed de conocimiento. El amor es la mayor fuente de descubrimientos, es el último rescoldo que tenemos en medio de la vorágine de las aguas de una sociedad líquida, camuflada por instituciones que buscan enraizar lo que realmente somos y privándonos del derecho a amar y ser amados. ¿Quién estipuló que una vida que merece ser vivida solo debe construirse sobre la base de una relación monogámica?

 

Copiapó, 16 de diciembre del 2024.

lunes, 11 de septiembre de 2023

Brillos oscuros en las profundidades del alma.

 


Las historias vividas nos moldean el alma, hacen que aprendamos a sobrevivir a la incertidumbre de los días y también de lo que somos. Con el transcurrir de los años he aprendido que conocerse a sí mismo no solo se logra a través de la introspección del pensamiento, sino que de los sentidos, inclusive de no postergar nuestros deseos más íntimos y sentir el placentero éxtasis del roce de la piel y de los cuerpos. Amar es vibrar más allá de las moléculas que componen nuestra existencia, es aminorar la marcha del tiempo y conectarse con aquellas experiencias únicas que nos invitan a ser uno con aquellas personas que acompañan nuestro pasajero transitar por este mundo. Todos, indudablemente buscamos amar, sin embargo, la posesión de la carne, en otras palabras el impulso sexual las más de las veces nace desde la atracción fisiológica en una serie de reacciones bioquímicas aparentemente acompasadas, pero que solo cobran real sentido cuando la chispa de la paciencia, la comprensión, la comunicación y el mutuo entendimiento afloran por sobre el egoísmo de percibir al otro como un mero objeto del deseo, que fuese incapaz de ser agente de su destino, de sus convicciones y pasiones.

Somos la imposibilidad de aquellos momentos inconclusos, de aquellas conversaciones de medianoche que el tiempo y el espacio aúnan para no acabar y extender sus huellas en una lección que reconforta al espíritu, que tranquiliza tus ideas y armoniza ese vaivén de emociones que nos confronta con nuestro pasado, con nuestras acciones más oscuras, para conducirnos hacia ese carruaje luminoso que es la plenitud de quién ha decidido postergar su propio placer por amor. Puesto que el acto más puro de amor no es la entrega, ni la libertad de acción, más bien es soliviantar el camino para que el ser amado encuentre en sus prejuicios y miedos la propia fortaleza que acribille las sentencias impuestas por la sociedad y en el peor de los casos, por nosotros mismos. Somos jueces inapelables de la razón ante el corazón. Un barullo, un caos capaz de brillar en la oscuridad.

 Santiago de Chile, 11 de septiembre del 2023.


sábado, 18 de febrero de 2023

Somos seres condenados al amor.

Innúmeras veces nos preguntamos a lo largo de nuestra efímera existencia, ¿qué es el amor? Buscamos vivirlo, sentirlo, apreciarlo, verlo en los detalles y en la mirada del otro. Pareciera ser que el amor es circunstancial a nuestro estado de ánimo, pues hay momentos y días que nos sentimos más amados y a su vez dispuestos a amar a otros. Pero ante todo la primera persona a quién debemos aprender a amar es a nosotros mismos, nuestros propios aciertos y desaciertos, nuestra personalidad, ya que como siempre he sostenido – la única persona que estará toda la vida con nosotros, somos nosotros mismos-. Como tal, no hay más remedio en esta vida que aprender a convivir con nuestra esencia, con nuestra soledad y si bien las más de las veces procuraremos vivir una soledad acompañada junto a aquellos que satisfagan nuestros intereses y tiempo compartido, sean amigos, familia o pareja; no cabe duda que el camino final nos conduce una vez más a nuestra búsqueda interior.

Desconozco si es la clave de la vida, sin embargo, tengo la claridad que las respuestas no están externas a nosotros, sino que en nuestro mundo interior. Creemos que la felicidad se alcanza con actos grandiosos en la vida, pero en realidad, para ser felices solo basta saber escuchar nuestra voz interior. Aprender a amar nuestros silencios, nuestras risas y pensar como si fluyéramos como un solo arpegio sonoro en el caudal de la vida. La vida misma es poesía, es una invitación a vivir la experiencia de estar en el lenguaje y amar más allá de los límites impuestos. Tal vez por eso el amor sea tan inaprensible, puesto que lo limita el lenguaje, cuyas definiciones, significaciones no alcanzarán a clarificar la diversidad de sentimientos que vive quién ama y es amado, así como expresar aquel estado que solo quiénes han alcanzado, aunque sea un ápice o pequeña aproximación, han llamado felicidad. Partamos, por tanto, que el amor es un estado, que cuando se alcanza -solo en libertad- nos aproxima a la felicidad. En consecuencia la felicidad no es más que aprender a amar, en primer a lugar a nosotros mismos y luego a aquellos seres u objetos que nos produzcan o induzcan a un  estado de éxtasis – si bien momentáneo- lo suficientemente potente como para anhelar volver a amar una vez más. Por ello, una vez que hemos amado, estaremos condenados a la inevitable búsqueda de querer amar y ser amados una vez más; siendo así sujetos plenos en felicidad.

 

José Patricio Chamorro, Copiapó, 18 de febrero 2023.

jueves, 21 de julio de 2022

Reflexiones existenciales de julio.

 Ad portas de mis 31 años aún puedo decir que la vida siempre me sorprende y sonríe, que he decidido amarme y respetarme por sobre todas las cosas, a estar en sintonía conmigo mismo, a seguir mi ritmo, aprender a conocerme en mis errores y aciertos. Como todos, soy un ser imperfecto, pero que ha aprendido que a la vida se viene a amar y entregar lo mejor de nosotros, aprendiendo y compartiendo con quiénes nos rodean. He viajado, he conocido personas que me han cautivado por su esencia y formas de ver el mundo. Siento que no hay mejor juez que el tiempo y mayor sentencia que la que dicta nuestro corazón. En esta etapa de mi vida solo estoy dispuesto a compartir mi tiempo vital con quiénes deseen acompañar con honestidad, sinceridad y afecto su propio camino junto al mío.

 

Anhelo ya no solo ser libre, porque cada día que transcurre siento que lo soy, sino que quién desee estar a mi lado en los variados planos que nos ofrece esta existencia, también lo sienta y solo nos acompañemos en ese transitar errante que llamamos vida. No deseo juzgar los errores de otros, ni ser juzgado por los míos, solo quiero amar y respetar los espacios individuales de cada ser que acompañe mis pasos, porque la vida nos enseña a que solo la autenticidad es la clave para la felicidad.

En un mundo globalizado, plagado de sobreinformación y estímulos, solo nos queda nuestra propia voz. Conectarnos con nuestra individualidad es aún más complejo que en épocas pasadas, pero lo anterior no hace sino hacer más atractivo el arte del vivir, porque aún cien años bastarían para desaprender el pasado y reconstruirnos en un futuro mejor. Nada hay más bello que saber que una ilusión se ha vuelto realidad y que fluimos en consonancia con el universo y las leyes que lo rigen, compenetrándonos en ese caudal cósmico para descubrir que no existirá nadie ni en mil galaxias, ni estrellas idéntico a nosotros, pues nuestra naturaleza humana nos hace únicos y es por ello que el hecho de existir, aun resistir será la mayor proeza en el hallazgo inusitado de haber construido nuestro propio destino.

 

José Patricio Chamorro Jara. Reflexiones existenciales de julio.

jueves, 7 de enero de 2021

La mirada enamorada. Recuperado del 7 de enero 2014.

 

Reconocerse en el otro, en la mirada de quién contuvo tus instantes, tus momentos y vivencias, de aquellos segundos, de aquella fuerza vital, es decir, de quiénes te fortalecen con sólo compartir unos segundos tu propia vida, de aquellas decisiones que tomas en un momento determinado de tu vida y que te permite seguir adelante, revitalizarte. Hacerse uno con el fluir vital, la fuerza de un pensamiento, de la germinación de una idea y de quién está dispuesto a morir por ella, el hacerse cargo de otro como si fueras tú mismo, porque su vida ya es parte de la tuya, porque sus energías fueron compartidas, porque sus caminos se cruzaron y porque el amor se convirtió en metáfora, en una máquina de escritura en estricto devenir, en circunstancias transformadoras de secuencias imaginarias y frecuencias que irradian una energía vibratoria electrizante. Atreverse, ése es el lema para este año, purificar tu espíritu y canalizar las energías, dejar el ego atrás, pues querámoslo o no, siempre dependeremos de otro, el ser humano no fue creado para vivir en soledad, sino que en sociedad, es parte del funcionamiento del engranaje universal, de ese flujo continúo de reconexiones y magnetismos, de idas y vueltas, de progreso y revuelo, de palabras y efluvios, el ser humano es un todo. Cada pensamiento conlleva una acción, cada nueva idea, nos permite renovarnos, somos por lo que hemos pensado, hemos decidido y hemos dicho en determinadas circunstancias, las experiencias que nos han sucedido en la vida se deben precisamente a aquello que quisimos ser y hacer, el conocer es el medio que nos permite seguir, pero cómo conocemos, a través de qué mecanismos y cuánto estamos dispuestos a dar y entregar por ese cambio, por esa visión contemplativa de un panorama diferente que es nuestra propia vida, proponérselo y cumplirlo, accionar el motor de nuestros propios pensamientos, que no sean vanas promesas, sino cambios de consciencia, de sintonía en lo que deseamos y que proyectamos, si pretendemos cambiar y vivir otras experiencias es necesario aunarse con otros que positivicen nuestras ideas, que carguen de buenas vibras ese saber universal que nos conecta con el universo multívoco.


El amor es la fuente más potente que tiene el ser humano, el empatizar con el sentir personal, con lo que le sucede a quién se encuentra a nuestro lado, a quién compartió, aunque sea tan sólo la fugacidad de su presencia, pero que supo de nosotros, que se atrevió a intensificar la grandeza de nuestras vidas, porque estuvo ahí, porque nos acompañó, porque hubo amor o habrá sido sólo ilusión, el amor verdadero, no es aquél que sólo responde a los instintos y las bajas pasiones, la lujuria, sino el que nos trasciende a una escaala mayor, a ser seres de luz, de un aura que nos permite alcanzar la plenitud, la tranquilidad y una sinfonía universal.


 7/1/2014,

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Cara a cara con nosotros mismos. Reflexiones para un año diferente.

 

La llegada del fin de año siempre da cabida a la reflexión. Especialmente en un año que como humanidad nos ha traído innumerables desafíos, donde el bienestar personal, la salud y la vida en plenitud ha sido sin duda alguna a lo que más nos hemos volcado. Nunca será tarde para vivir cada momento de la vida al máximo, en sus instantes de alegría como en aquellas circunstancias más difíciles donde el dolor se ha hecho presente. La vida continuamente nos permite renovarnos, replantearnos y generar en nosotros un cambio que nos permita alcanzar nuestro desarrollo como personas.

Cada año, así como cada día nosotros decidimos cómo vivenciar las circunstancias; en nosotros está cómo sobrellevar las experiencias adquiridas, las problemáticas y diversas situaciones que demanda de nosotros la vida. Nadie nos enseña a vivir, pero los lazos con nuestra familia, amigos, seres queridos y personas con las que nos vamos cruzando a lo largo de ella deja en nosotros una huella significativa que forma parte de lo que fuimos, de lo que somos y de lo llegaremos a ser. Nada en esta vida es fruto del azar, cada acto, cada decisión y persona que conocemos y vivimos tiene un propósito, que quizás no descubriremos en un primer momento, pero llegará aquel día en que tal vez sin haber trazado un plan, todo lo vivido cobrará sentido.

Mi invitación es a ser felices cada día, incluso en aquellos días que deseamos rendirnos porque el camino se ha puesto cuesta arriba. Siempre existirá la posibilidad de superar esas vicisitudes con optimismo; después de todo lo sucedido este año está en cada uno de nosotros el saber tomar  aquello que queremos permanezca en nuestra vida o simplemente dejar y soltar todo lo que no nos permite avanzar. Nadie más que nosotros puede elegir qué anhelamos que nos depare el destino y en lo cotidiano, aproximarnos cada día más a ese encuentro verdadero cara a cara con nosotros mismos.

                                                               José Patricio Chamorro Jara, Copiapó, 30 de diciembre 2020.

sábado, 25 de julio de 2020

Emociones encontradas.


La vida nos enseña que las personas estamos repletas de contrariedades. Las más de las veces lo que decimos y pensamos, no va a la par con lo que sentimos. Sin embargo, buscar ese equilibrio entre pensamiento y emoción es clave para expresar nuestro ser en armonía. Lo anterior sobretodo porque somos seres sociales y nuestras acciones, así como nuestras emociones afectan para bien o para mal a quiénes nos rodean. Así como somos capaces de dar y recibir amor, del mismo modo podemos provocar sufrimiento en el otro, causar decepción; inclusive involuntariamente. Son tan variadas las emociones y el espectro de éstas, más aún los efectos que pueden desencadenar, por ello debemos cuidar nuestra salud emocional, porque las consecuencias de una dosificación inadecuada puede dañar o quebrar relaciones interpersonales. No obstante, también son capaces de reparar los lazos emocionales “en” y “con” otros; me refiero a restablecer en otros sus propias emociones, pese a que todo trabajo emocional debe empezar por casa, pero nosotros podemos ayudar a sanar la emocionalidad de una persona a través del amor, la sinceridad y el respeto. Con todo debe en la medida de lo posible entregarse en reciprocidad y, por ello hablo de un “con otros”, puesto que las relaciones humanas siempre se construyen en un intercambio energético, conversacional y emocional, donde todo nuestro ser entra en juego; nuestro cuerpo, nuestra mente e incluso nuestra alma en un aspecto más esotérico si se quiere.

La invitación es a cuidarnos nosotros mismos, ya que la salud emocional debe comenzar dentro nuestro, para luego tener una convivencia más armónica con aquellas personas que nos relacionamos, más aun en las relaciones interpersonales de amistad, familia o pareja, pues en ellas radica la edificación de una emocionalidad saludable, libre de prejuicios y apegos innecesarios. Nadie posee la verdad en clave emocional, pero cada día tenemos la oportunidad de conocernos y trabajar un poco más con nosotros mismos, escucharnos y escuchar al otro es sin lugar a dudas un acto de amor.

                                                                              José Patricio Chamorro Jara
Copiapó, 25 julio 2020.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Instantes recobrados.


La infancia es el lugar del no retorno, al que siempre aspiraremos volver, pero ya no hay vuelta atrás,  salvo a través de la voz de nuestra consciencia,  las evocaciones y recuerdos. Si bien, a veces una canción, una situación inesperada,  un gusto, un aroma pueden despertar en nosotros esas ansias por dar vuelta atrás las manecillas del reloj.

Sin embargo,  cabe preguntarse,  ¿será que el tiempo convierte bajo el tamiz de la memoria los recuerdos en ilusiones?

Sin lugar a dudas,  al volver la vista atrás, las vivencias se vuelven más alegres y conmovedoras,  inclusive el dolor se hace tolerable. El tiempo vivido se transforma en instantes, años se difuminan en segundos,  que como sinopsis visual ocurren ante nuestros ojos; personas,  experiencias, lugares y circunstancias se hacen uno. Mas nosotros no somos los mismos y solo nos resta seguir caminando en la búsqueda de la felicidad para construir los futuros momentos del futuro.

Domingo 2 diciembre 2018.
José Patricio Chamorro, Copiapó.

jueves, 9 de agosto de 2018

Las letras son mi pasión. (Recuperado del 10 agosto 2014, Ñuñoa, Santiago).

Las letras son mi pasión.

Ojalá se pudiese girar la manivela del tiempo hacia atrás, regresar el tiempo transcurrido y convertirlo en tiempo recobrado. Para quién se sabe escritor, amante de la vida y viajero del alma, los años transcurren como una inexorable promesa no cumplida.

Se avecinan cambios, lo presiento, aunque hasta ahora, en estos veintitrés años, cada cambio suele ser para mejor y cada cual más inesperado que el anterior. Llevo conmigo más de aquello con lo que me vine, llevo cinco años viviendo relativamente solo, pues siempre he estado acompañado y he recibido mucho apoyo y energías de muchas personas en mi vida, sin embargo, la vida es un peregrinaje, un partir y mirar siempre hacia adelante, desapegarse a ratos de lo material, para alcanzar otras cosas a las que les atribuimos otro valor, quizás más simbólico, sentimental, emocional y hasta visceral. 

No me da miedo la vida, no obstante, me causa pavor no saber qué vendrá, cómo reaccionaré y qué haré el resto de mi existencia. Quizás poco lo saben y tienen la certeza de qué harán con su vida el día de mañana. Sólo sé que he escrito más de lo que hubiese imaginado desde que me adentré en el camino de la escritura como una forma de conocimiento personal y autoimpuesto, en que leía a Verne desde mi tierna infancia. 

Recuerdo vívidamente cuando a los quince quise escribir una historia de aventuras, fue una de mis composiciones literarias que más me gustó y a la que más revisiones le di, cuando aún ni pensaba estudiar literatura, “Náufragos en la Isla petra”, la había denominado, era una novelilla o cuento extenso donde de a poco mis amigos de la adolescencia iban cobrando vida en aquella obra, sus nombres le daban una mayor cercanía cuando la escribía y mi imaginación y los días enteros que pasaba encerrado en mi habitación, donde salía sólo a comer y recuerdo, que una vez no me detuve en la máquina escrituraria, sino hasta en siete horas, ahí descubrí que ésa era mi pasión y con el tiempo fui descubriendo que me interesaba no sólo la narrativa, sino también la poesía, empecé a conocer autores y ya no leía sólo bestseller, sino que ya recitaba autores de memoria y así empezó mi formación, hasta la fecha debo haber escrito unos 300 poemas y varias historias, fue también la época en que me interesó la filosofía, cuánta sabiduría, a los 17 estaba en una búsqueda sempiterna del conocmiento, hasta el día de hoy, donde también me ha llamado la atención el arte.

Qué espera de mí la vida, no lo sé, pero de a poco me di cuenta que me gustaba enseñar y con veinte años a cuestas, ya hacía un par de clases en mis horarios libres, transmitir mensajes, interactuar con otros y hablar de libros a mis anchas, sin que nadie me dijera nada, sino que imbuir a otros con el saber literario y mi afán por los debates y la divulgación de ideas. Llevo la mejor de las energias conmigo en este nuevo viaje, es un regreso a un lugar que me recibió bien por algunos años y que luego me vio partir y regresar cada invierno y verano, mi Chillán querido, que espero con ansias me reciba con los brazos abiertos para las ideas innovadoras que llevo conmigo, para formar talleres literarios y de poesia, para compartir en coloquios y para que de a poco las letras tomen las riendas de la vida que siempre debieron tomar, que las humanidades sean reivindicadas y que nadie pueda decir que quién estudió letras se morirá de hambre, que al contrario, quiénes luchamos por ella y hacemos de nuestra vida una pasión, seamos capaces de defenderla hasta que nos saciemos. La vida es un viaje, una aventura y el mañana, es sólo el siguiente capítulo de esta historia que empezaré a escribir.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Poesía y vida. (Recuperado: Santiago, Ñuñoa, 24 mayo 2014).

Poesia y vida.

La vida es muy extraña, para quién decide dedicarla a la escritura o alguna rama del arte, tiendes a sentirte incomprendido, a sentir que tus esfuerzos en la vida, si bien no son en vano, pareciera que las palabras se las lleva el viento y pese a tus esfuerzos personales esta incomprensión no cesa.

Quiénes te conocen en persona, a través de tus palabras o incluso a veces solo quiénes te conocen superficialmente juzgan tu manera de ser y estar en el mundo. Más aún, el que les parezca que a veces entiendes la vida de manera simplista, o quizás desconocer el valor de las cosas, cuando la verdad es que sí sabes su valor y que por ello tiendes a mirar la vida con mayor altura de miras.

Vivimos en una sociedad de la desconfianza en el otro, donde se te juzga por ser tu mismo, por tener tus ideas propias y escapar de la norma, donde pocos se a atreven a mirarte a los ojos y expresarte lo que sienten, donde la mayoría tiende a herir por el beneficio propio, donde se puede terminar siendo un número más, un desconocido, pero no, la vida como la entiendo es mucho más que ello.

Los momentos son mucho más que aprender a subsistir, que aprender a leer, escribir, resolver problemas complejos. Convivir junto a otros, es más que el tiempo que dedicamos a nuestra pasión, es ser feliz en cada acto que realicemos, es aprender a dejar nuestra llama de la pasión vital en cada rincón de este mundo que habitemos, con cada persona que nos crucemos en la vida, es ser igual con todos y tener claridad en nuestros pensamientos, ya que ellos se transformarán en palabras, acciones y finalmente en un hábito y estilo de vida. Es expresar nuestra interioridad, es saber que se cambia a cada instante, que jamás se es el mismo, que la vida es movimiento y no instantaneidad y estatismo, es aprender a conocerse a sí mismo y a convivir consigo mismo y con quiénes nos rodean, es escuchar la naturaleza y el silencio, es poesía y deseos de vivir.

sábado, 21 de abril de 2018

Hastío. (Recuperado del 21 abril 2014).


Hay veces que me hastío de que no se me comprenda, de aceptar órdenes impuestas, de tener que luchar con otros por vivir, que cada día sea una competencia, que los otros te traten como si no te conocieran, ser un nn, alguien sin nombre en esta vida.

A veces me hastío de tener que sacar la voz para ser escuchado, de tener que respetar al otro, cuando no hay respeto hacia tu persona, de callarme, silenciarme por el qué dirán, por lo que puede decir la gente, a veces me hastío de ser yo mismo, de ir por la vida como quién lo único que lleva consigo es su palabra, su decir, su escritura y su desnudez ante el mundo. A veces escribo de hastío, de sopor y de impulso que no puedo dejar, como si la vida se me fuese en ello, a veces escribo por rabia, por escapismo, para dejar algo de mí en este mundo, a veces me hastío de ser uno más, un significante en una cadena lingüística, a veces me canso de ser hombre, de tener ideales, pero jamás me cansaré de vivir, de estar en movimiento, de no parar, de seguir hacia adelante, de ver al otro a la cara, de dejar mi marca en cada lugar que he pisado.

viernes, 23 de marzo de 2018

Sobre la naturaleza de los sueños. (Recuperado de 24 marzo 2014).

La naturaleza de los sueños y de la consciencia siempre me ha parecido un mundo extraño, a veces de difícil acceso, más aún cuando nuestra mente permanece tan activa y lúcida, que pareciera que cuando nos sumergimos en este estado, viviéramos todo como una realidad paralela, alterna, donde nos comportaríamos como quisíeramos comportarnos, a veces con incongruencias con nuestra realidad de vigilia, a veces con total libertad e iguadad, que un estado u otro, en el mundo onírico y en la realidad, nos comportamos de la misma manera, pues la esencia del sujeto vivenciante es la misma, sus expectativas, frustraciones, deseos más profundos, significaciones simbólicas, anhelos, todo se superpone en la mente del individuo, llevándola a diversos planos conscientes e inconscientes.

Pero qué es lo que recordamos de un sueño, por qué se nos olvidan las partes fundamentales de éste, tan sólo a los segundos de despertarnos y, en cambio, hay otros que permanecen en nuestra memoria, incluso al pasar décadas o años, cómo estimular el recuerdo de éstos, cuando estar dentro de ellos es un estado tan apacible, donde se cumple todo lo que deseas para tu vida o a veces se manifiesta un claro descontento, lléndose, literalmente a pique y al abismo aquello que querías para tu vida rea; pongo por caso mi último sueño, en el cual en momentos aparecía mi familia, donde la relación con mis padres era fructífera y agradable, lo que no dicta de la realidad, pero que el sueño de la casa propia, si bien se cumplía, en un momento se deshacía abruptamente, en otros momentos, me encontraba en una iglesia con personajes de de la televisión o con maestros de la vida, con quiénes interactuaba como lo haría normalmente, era una proeza extraña de explicar, me tomaba fotografías con ellos e incluso se manifestaba el temor a ser coartado y silenciado, no tener opinión o que se denigrara mi capacidad intelectual, cosas que en el cotidiano vivir me afectarían sobremanera, al fin de cuentas creo que a través de los sueños nos conocemos un poco más, pero será un misterio que jamás terminaremos de resolver. Incluso ala consiencia d estar en un aquí  en un ahora es extraña,pues nuestro ser a vees desea tar en otro lado, en otras circunstancias o recuperar el pasado, no obstante, lo único que poseemos es nuestro presente, que se delinea en un futuro de posibilidades.

A las memorias de un solitario escritor tardes de marzo, Santiago 24/3/2014

jueves, 22 de marzo de 2018

A las memorias de un solitario escritor. (Recuperado de: Tardes del 22 y 22 marzo 2014).

En el mundo cada vez que lo recorremos y salimos a su encuentro, nos vemos enfrascados en un tiempo y espacio determinados. Son precisamente estos últimos los que en el último tiempo me han llamado la atención, pues éstos los podemos personificar, ponerles nuestra esencia, armarlos y desarmarlos a nuestro antojo. En fin, habida cuenta de habitarlos. 

Los lugares cobran sentido para nosotros en la medida que le brindamos coherencia, los hacemos habitable con nuestros gustos y preferencias, a algunos los preferimos cerca del mar, la naturaleza, donde ingrese el aire límpido y fresco, aromáticos, alejados del ruido, coloridos, pintorescos, arquitectónicos, arabescos, chilenos, antojadizos o remotos, los hay para todos los gustos, otros los prefieren cercanos a la tierra, en las alturas, desérticos e incluso compartidos. Espacios los hay para las preferencias más variadas e inverosímiles, donde hagamos nuestras vidas, donde fluyamos con el flujo del tiempo, donde solemos poner calendarios, relojes que marquen nuestra estancia en él. No obstante, al ser el tiempo, relativo, no es más que una convención para guiarnos, además solemos agregarles valores sentimentales a los espacios, pues en ellos generamos recuerdos, desde el primer día que estamos en ellos, donde tenemos tristezas, alegrías, encuentros y desencuentros, pues en los espacios suceden cosas, nos encontramos con otros y con nosotros mismos, a veces los atiborramos de libros, para quiénes ésta es nuestra pasión, en otras circunstancias de arte y escritura, de cuadros de otros períodos y épocas. Los hay también consumistas, como los centros comerciales, los hay recreativos, como los parques y plazas; siempre habrá para regodearse, ya que el fin último es ser felices en ellos. También generamos en ellos el principio de pertenencia, ya que al dejar parte de nosotros en ellos, una esencia, parte de nuestra vida y consciencia queda plasmada y ello se nota en la átmosfera que generan las personas, sus energías, entusismo, respiración y fragancias. Todo lo anterior se puede percibir en el espacio habitado por alguien, inclusive cuando ya no está en la existencia terrena. 

Aquellos que poseen un don extrasensorial captan mejor todo aquello, cuánta energía pueden captar de tan sólo una persona, su aura y claro está, es el sello distintito de quién habitó aquella habitación, casa o terreno. Aunque abandonemos este mundo terrenal, siempre dejaremos una huella tras nosotros, lo que somos, lo que fuimos, la energía vital es nuestro poder más oculto y misterioso, que da cuenta de todo lo que somos capaces de hacer en esta vida, en nuestro tránsito del habitar.

Los espacios se pueden transformar, a diario los llenamos o vaciamos de objetos, según nuestro apego y pensamiento materialista, en una sociedad donde el acumular bienes materiales, se sobrepone por sobre los bienes espirituales, creemos que entreás cosas tenemos, poseemos, mejor status social y aceptación tendremos por los otros, pero cuán errados estamos si es que no logramos lo más importante y fundamental en la vida: la felicidad.

Las más de las veces y así lo he confirmado en diversas interacciones sociales, a través de los pequeños detalles, tales como contemplar un atardecer o una sonrisa, podemos alcanzar algo más profundo e inefable que otros no logran ni por asomo percibir. 

A las memorias de un solitario escritor tardes de marzo, Habitar los espacios, Santiago 21-22/3/2014

lunes, 19 de marzo de 2018

A las memorias de un solitario escritor. (Recuperado del 18-19 marzo 2014).

Cada vez soy un mayor convencido de que la sociedad en la que vivimos, alienante, enajenante, acelerada, performativa, transformadora y retentiva es un acopio  de psinergias que no permiten el desarrollo íntegro del ser humano. Pues lo anterior para mí es un modo de operar, es entender el fundamento social y el origen, causa y efecto de aquel funcionar, ya que como cualquier ciudadano promedio al hacer uso del transporte colectivo te das cuenta que las malas practicas están a la orden del día, se lucha competitivamente día a día contrareloj por obtener un puesto, ubicación espacial y que finalmente entre los millones de personas que viven en nuestro país, “ser alguien”, lo que conlleva claro está a la ideología del cartón, de luchar por un título personal que dé cuenta de tus capacidades y logros en la vida, pero que al fin de cuentas no es más que la muestra consciente o no, de cómo se constituye el eslabón social, que para obtener trabajo, al menos de prestigio, se vuelve estrictamente necesario, casi de igual modo para que puedas detentar tus ideas personales.

Cuántos hay que son silenciados por el sistema, orpimidos que luchan por subsistir a diario, día tras día veo aquellos rostros, donde se denota el estilo de vida que han tenido que llevar y, si hay algo que me parece interesante, es ante todo las miles de historias que se pueden apercibir en la locomoción colectiva, donde transitan los más variados y variopintos tipos de personas, de toda índole, cada uno con su biografía personal y de por qué está ahí en aquel momento. Es así que uno pierde la cuenta de las personas con quiénes se cruza en la vida, por los tan variados lugares y las mil y una vueltas que da ésta, de los cientos de momentos vividos y recorridos junto a otros o en soledad, por ello lo ideal es vivir el presente, la conversación del momento, escuchar atentamente al otro, que por los azares y avatares de la vida, en aquel momento está sentado a tu lado, quién sabe las historias que se pueden germinar, al fin de cuentas lo que más sobresale en nuestra sociedad es la soledad, el abandono y el prejuicio, donde el malestar y el inconformismo es pan de cada día, donde suele faltar el pan, en esa lucha incesante por recorrer cientos de horas para llegar a tu destino, tu hogar o trabajo, pese a que soy fiel creyente que el destino se lo hace uno, claro está, las más de las veces, no todos pueden decir lo mismo.

Hoy me quedé contemplando  como lo hago a menudo la inmensidad de Santiago, sus amontañados edificios que bordean de norte a sur, este a oeste la ciudad en la nocturnidad poética que se cierne bajo mis ojos y me preguntaba, cuánto me queda por vivir, hacer, esuchar y compartir, sólo la vida lo dirá, lo que sí, estoy dispuesto a escuchar y ceder mi tiempo a otros, ya que aquello engrandece la vida humana.

A las memorias de un solitario escritor tardes de marzo, Santiago 18-19/3/2014

sábado, 17 de marzo de 2018

A las memorias de un solitario escritor (16-18 marzo 2014)., recuperado.


El destino puede ser nuestro próximo paso a dar, habida cuenta de que podemos darlo en falso, no obstante, la vida es para cometer errores y aciertos, así que siempre es preferible dar un paso al frente y no al costado, con la frente en alto, creando y forjando nuestro camino, el que sin duda alguna determinará nuestro destino.

Claro está que éste se hace a diario, en nuestra próxima decisión, en lo que decidimos hacer a cada momento, pero lo que no necesariamente debe ser único y repetitivo, pues cada amanecer es un día nuevo para hacer alguna actividad que nos hayamos propuesto o quizás a veces improvisar de lleno, desde salir con algún conocido de la vida, conocer a otras personas, ojear un buen libro, escuchar música o simplemente ser feliz haciendo lo que nos apasiona, conociendo y reconociénodonos en los lugares y paisajes, en las personas que ahora están en nuestra vida y las que nos han acompañado en estos intrincados senderos, con vueltas y volteretas a raudales y quién sabe, tal vez nos encontremos con nosotros mismos, con quiénes fuimos ayer y con quién seremos mañana, dándole un apoyo, por último un aliento de vitalidad y ánimo para que continúe su tarea, a veces impuesta o autoimpuesta de lo que es aprender a vivir una existencia. 

Este atardecer lo contemplo desde mi ventana, de un cuarto piso de apartamento. Es una vista privilegiada con aire fresco, silencio y árboles por doquier que inspiran a cualquiera que lo desee; hay que estar agradecido de la vida en todo momento, por lo que nos toca vivir y ver, por ello aprovecho al máximo a quiénes comparten conmigo parte de su visión de mundo de su ser y por qué no, ser junto a otro, simplemente compartiendo ese hálito vital de hacer algo y seguir viviendo, no detenerse, estar en el flujo de la vida, con nuestra energia física y mental y canalizar las experiencias del día a día, pues no nos queda más que seguir viviendo y ser conscientes en cada latido de que vivimos por un motivo y que aunque atravesemos absortos una calle en nuestros pensamientos, nada nos debe impedir cumplir nuestro cometido, gota a gota, sudor tras sudor, con la energía que fluye por nuestras venas, pues es lo que nos caracteriza, nuestro sello intrínseco, lo que somos, lo que fuimos y lo que seremos.

 A veces la perspectiva de la vida es como mirar desde el marco de una ventana, sólo vemos y percibimos lo que queremos ver, lo ideal y placentero ante nuestros ojos, pero somos más que eso y la suma de nuestra vida es la sumatoria de experincias vividas, contempladas y compartidas, a veces tan sólo basta escuchar, sentir, pero no dormirmos en los laureles, irradiar con el sol que nos ilumina en ese despertar, esta noche me acompañan tazas de café y mis pensamientos a la deriva, medito sobre ciencia ficción y lo vividos en estos últimos días, sé que el último pensamiento del día debe ser positivo, para así iniciar en una marcha rauda al siguiente, con los objetivos claros y que al llegar la noche, nuestras energías declinan, pero depende de nosotros y de nadie más haberla canalizado sin dispersarla y aprovecharla para crear magnetismo y fuente de libertad, sabiduría y vida. Quizás soy feliz, ésa es la meta cúlimne del ser humano, tengo todo lo que necesito a mi lado, mis cinco sentidos intactos, mis libros, unas lumbreas, alimentos y compañía, no me resta más que ser feliz, aunque la soledad siempre es una manera tentativa de ver la vida.

A las memorias de un solitario escritor tardes de marzo, Santiago 16-18/3/2014

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...