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Mostrando entradas de enero 20, 2012

Ironía en la obra Don Catrín de la Fachenda, modos y relevancias de esta figura y función que le adjudica el escritor en el contexto neoclásico ilustrado e Independentista.

Previo al análisis específico de Don Catrín de la Fachenda, daré una breve panorámica sobre la influencia del autor en la narrativa hispanoamericana y algunos rasgos esenciales de éste, pero en primer lugar citaré las penalidades de su vida y cómo la escritura fue el mayor de sus sustentos y que le permitió, sino vivir holgadamente, al menos subsistir ante esta adversa vida: “ … el autor es un  honrado, a quien la suerte (siempre cruel con los buenos) después de haberle quitado sus bieniecillos, lo ha reducido al doloroso estado de escribir para mal comer, prefiriendo hacerlo así, antes que buscar el pan en una banca de juego, amancillando su alma con la fullería y el delito vergonzoso.”[1]Sin embargo, aquello no le impedirá descollar en las letras, hasta tal punto que innovará en el ámbito de la novela hispanoamericana, entre ellas encontramos las que consignaré a continuación: “La figura que tiene el primer lugar en la historia de los orígenes de la novela hispanoamericana moderna…

Viernes de Charleston.

Hoy siento que es un viernes de Charleston Un día alegre, de vórtice fugaz Arritmias rítmicas que juegan a su ritmo Arpegios en ¡Já mayor! Y en llanto menor Lunes, martes y viernes Lágrimas que se van y vienen O canciones alegres que me hacen Recordar corcheas y pasos a un compás Animado te doy un giro y un adiós Bailando a tu son de amor Ayer, hoy y mañana, por fin me enamoré De tu Charleston y tu andar a pie De tu sensual mirar, tus besos y crueldad Oh! me dejas sin sentido amor y sin respirar.