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Mostrando entradas de septiembre 21, 2017

El escritor. (Reescritura)

Cada atardecer sus manos doloridas y sus ojos extenuados se detenían en  los rayos de sol y las motas de polvo que atravesaban su ventana. Ese día el sol retrasó 3 minutos su despedida. La hora había llegado.  En su miseria agolpó su mente un pensamiento y fugaz en el murmullo quebradizo de su voz, se dejó oír como sentencia epifánica un cordial saludo: Te estaba esperando. La muerte se sacó el sombrero y sin mayor esfuerzo, como quién entierra a un amigo fraterno, se lo llevó.
21 septiembre 2017.

La última voluntad.

El escritor yacía muerto. Su escritorio solo dejaba entrever un bolígrafo y unos folios blancos ausentes de caligrafía. Eran las 3 menos 5 de la madrugada, la hora en que los muertos regresan a la vida. Una semana antes Víctor había anotado en su libreta un acontecimiento importante que ocurriría el 31 de octubre, el día en que los espíritus migraban a nuestro mundo y en que los piadosos mortales reverenciamos a los santos.
En efecto, solo seis palabras delineaban su mensaje: “La voluntad del señor sea dicha”.

Cuando Gregorio abrió la puerta del despacho, a las 6 menos 10 de la madrugada del 1 de noviembre, sentado frente a su tintero y con folios ennegrecidos tenuemente dejando vislumbrar algunas palabras,  el cadáver de Víctor asemejaba estar más vivo que nunca. Su semblante blanquecino, nunca había tomado mejor color y con una sonrisa en su rostro el guardián de los secretos del escritor tomó la mano de su amo y en un abrir y cerrar de ojos, trazó su firma sobre la esquina inferior …