domingo, 31 de julio de 2011

Bohemia santiaguina.



Anochece sobre el mar de las ciudades
Avanzan caudalosamente los ríos de gente
Es el inicio de la bohemia santiaguina
Se abren las puertas de los pubs de par en par
Y observando en atento mirar aquel transitar
Danzo en ese vals de amores anhelantes
De cuerpos tránsfugos que buscan placeres rápidos
Que viven de son a son y de doce a dos
Horas efímeras que vuelan y desaparecen
Se plasman en mis ojos extasiados
Ansiando el contacto, el leve tacto
De tu cuerpo, nuestros cuerpos
En un ir y venir, en los tres cuartos de un compás
Bailando sin cesar, hasta el final
Concertando una y otra vez nuestro amor
Bajo la esfera de cristal, radiante luna que nos cubre
Centellando en violeta, azul y rojo, delineando nuestros rostros
Y así extenuados, caemos en los brazos de Morfeo
Un beso culmine es el aderezo de nuestro deseo.

lunes, 25 de julio de 2011

Veinte años que no pasan en vano.




Hoy se cumplen veinte años de mi existencia en la tierra, quizás para muchos es un hecho desapercibido, lo cual no me sorprende, pues cuántos somos los seres que habitamos en este lugar del universo, realmente no lo podría saber con exactitud, de hecho en este mismo instante cuántos nacen o cuántos mueren, es una cantidad imprecisa, pero así es la vida y, por ello, salvo a mis seres queridos, a los cuales amo en demasía, creo que nadie lo sabrá, pero sinceramente soy muy feliz al saber que a lo largo de este breve transitar terrenal, he conocido a personas tan maravillosas, que sin lugar a dudas me han marcado, ante las que sé que no me alcanzará el tiempo para agradecérselo, sin embargo, haré lo posible para que cada minuto que me quede de ella, pueda transmitir e irradiar, bellos sentimientos y felicidad.

Por otra parte, tampoco soy nadie para definir qué es la vida, pero he ido aprendiendo con el tiempo, en ciertas circunstancias he resultado muy idealista, a veces espero mucho de las personas y en ocasiones me he equivocado, sé que todos cometemos errores, aunque algunos lo hacen notar más que otros, pero efectivamente es así. Por otro lado, como dice uno de mis mejores amigos, que sé me acompañará hasta el final de ésta, ya que hace mucho tiempo llegué a la conclusión –creyendo en las vidas pasadas- de que existen personas especiales, con almas únicas y que en el fondo son como ángeles, pero los solemos llamar amigos, en fin como me señaló él, actualmente he llegado probablemente a la cuarta parte de mi vida, siempre y cuando ésta no me depare algún acaecimiento que termine previamente con ella. Sé que suena trágico y fatalista, mi forma de pensar generalmente es muy positiva, sin embargo, la vida es efímera y eso nadie lo niega, lo que me lleva a recordar a un maestro que tuve el año pasado, quien decía lo siguiente: -un cumpleaños es un año menos de vida.- No obstante, si bien nos vamos acercando a la muerte, creo al mismo tiempo, que ganamos energía.

Justificar lo antes dicho no es simple, pero intentaré esbozarlo, aunque es una visión personal y conforme a ella creo, que pese a que cada día que pasa estamos más cerca de la muerte, pese a que ésta puede llegar al día siguiente o en cien años, continuamente vamos ganando en experiencias, en conocimiento, en momentos junto a otras personas, de quienes aprendemos y vivimos juntos, en los innumerables caminos de aquello que llamamos vida. A ratos aquellos que conocimos después se separan de nosotros, en otras ocasiones regresan, lo que es uno de los hechos inexplicables de ésta, ya que no sabemos a ciencia cierta qué nos pasará mañana o a quién conoceremos y qué viviremos con aquella/as personas, pero lo único que puedo recomendar y que procuraré vivir en mayor cabalidad, es que disfrutemos sea cual sea la senda que escojamos, al lado de aquéllos que comparten sus vidas con nosotros.

Finalmente, este día lo veo como uno de esperanza, pues me encuentro sumamente agradecido por aquellos momentos únicos e irrepetibles, por el hecho de que ya sea por azar o porque un ser superior, llámese dios o no -según la opinión de cada uno- aún sigo con vida y puedo compartir, aportar, enseñar y aprender de otros corazones, almas, que aunque discrepemos comúnmente en ciertas opiniones y poseamos visiones distintas –lo anterior lo encuentro interesante, pues sin aquella diversidad, la vida no tendría mucho sentido- logramos sin exasperarnos, de manera concienzuda llegar a acuerdos y permanecer en armonía, respetando la libertad y libre albedrío que cada cual posee.

sábado, 16 de julio de 2011

Hasta el fin de los tiempos.



Aquí me tienes, tomando un café que me sabe a fría hiel
En la amargura de tu recuerdo y en la soledad de tu piel
Pienso en lo que hemos vivido juntos, tantas tormentas
E inviernos tortuosos, veranos que languidecían
Y primaveras que nunca reverdecían
Te amé, pero no sé si aún te amo
El tiempo ha pasado y ahora está a nuestro favor
Añoro tus besos y caricias, que se desvanecen en el aire
Quiero sentir tu cuerpo otra vez junto al mío
Valseando cadenciosamente en esa fría calidez
Te siento más cerca, pero a la vez distante
Estás como ausente, olvidándote de lo vivido
Sin embargo, no soy igual que tú, no olvido fácilmente
Vivo y pienso en ti, pero arriesgo más de lo que recibo
Si te vas, como el viento seguiré tus pasos
Si te quedas, enfrentaremos mareas y erupciones
Pero te prometo que sin importar lo que elijas
Jamás te abandonaré, mi promesa no palidece, sigue en pie
Si tú cruzas el puente, yo lo cruzo
Si te lanzas, yo me lanzo
Si te mueres, yo me muero hasta el fin de los tiempos.

jueves, 7 de julio de 2011

Ensayo crítico sobre dilemas existenciales. I parte: De rerum natura (Tito Lucrecio Caro.)


Primero que todo, el presente documento pretende sólo ser un esbozo con dejes de ensayo sobre diversos temas que se encuentran imbricados, los que siguiendo un planteamiento lógico y coherente procuran dar una visión personal y lo más objetiva posible en base a formulaciones sobre el alma, la vida, la existencia u, opuestamente, la no existencia de Dios, cuyos planteamientos son recurrentes y en más de una ocasión seguramente en sus vidas los han tenido. Pues bien, la idea central es poseer una aproximación bibliográfica sobre ciertos autores y a partir de ello, ir cuestionando los argumentos o confirmándolos, según sea el caso.

El primer autor a considerar es Lucrecio, cuya obra lleva por denominación De rerum natura, es decir, en tanto frase preposicional latina, significa; “sobre la naturaleza de las cosas”, lo que nos lleva consiguientemente a pensar debido al término “natural”, si se quiere, en un carácter biológico-evolutivo en torno a los seres que habitan y pueblan la tierra, donde indistintamente encontramos microorganismos, flora, fauna y si atendemos a los discursos que se han establecido respecto a la superioridad humana, la que dista en demasía de no ser debatible, pues éste cada vez comete más atrocidades y se ha posicionado en este mundo a costa de la destrucción masiva de todo cuanto encuentra a su paso, es así que su existencia radica al coexistir con otros seres y/o organismos, en una aniquilación depredadora, que como venía mencionando se transmuta en una involución, cuyos ejemplos a lo largo de la historia de la humanidad son incuantificables, basta recordar el período inquisitorial, innumeras guerras, no sólo de religión, sino que se han gestado por diversas causas, las que han devenido, por ejemplo, en las guerras mundiales, guerra fría e incluso otras que se mantienen hasta nuestros días. Por otra parte, aún nos vemos enfrentados a la deforestación, contaminación en su más amplio sentido (acústica, ambiental, acuosa, etc.) y así sucesivamente hemos culminado con la vida de muchos seres humanos y a su vez con otras especies, los que a ciencia cierta, son lamentables. En definitiva, aquéllos que aún siguen pensando que el ser humano es superior a los animales, creo que desconocen el mundo en el cual viven, pues quizás hemos superado la fase instintiva, para aproximarnos a otra “más elevada”, vinculada al raciocinio, sin embargo, a veces el discernimiento queda rezagado por nuestra naturaleza lisa y llanamente, animal.

Retornando, después de aquella digresión, al texto De rerum natura de Lucrecio, iré paso a paso, para que se logre comprender de mejor modo la dialéctica que pretendo emplear y cómo en oposición argumental, se pueden desentrañar posibles conclusiones con tendencia a la objetividad; pues comencemos. En primera instancia Lucrecio cataloga de dos formas a aquellas causas o entes que posteriormente motivarán la creación de los seres que habitan en el mundo natural -recuérdense los postulados platónico/aristotélicos, en relación al mundo ideal y elemental- y aquella terminología es la siguiente: “simientes de seres” y “cuerpos primarios”, ya que a partir de ellos derivan todos los demás. A su vez versa sobre cuestionamientos críticos hacia la religión de su tiempo, la que en Grecia antigua como sabemos, era de índole politeísta y antropomórfica, poseyendo un extenso panteón de dioses –piénsese en Afrodita, Zeus, Atenea, Hades, Poseidón, Hera, Hermes; cuya denominación terminológica se corresponde con los caracteres griegos, pues los romanos tomarán los mismos dioses, aunque adaptándolos a su propio alfabeto- a quienes se les atribuían las más variables capacidades sobrenaturales, que tenían una relación directa con el mundo natural donde habitaban los humanos y los demás seres.

Dentro de los argumentos con los cuales arenga a su hijo a dudar de los preceptos de la religión, se encuentran casos legendarios, que postreramente procederé a comentar, pues entre ellos menciona el de Ifianasa, ante lo que extraeré la siguiente cita: “Fue así como en Áulide mancillaron torpemente con la sangre de Ifianasa al altar de la Virgen de las Encrucijadas los caudillos escogidos de los dánaos, la flor de los héroes […] arrastrada por manos de héroes y temblorosa la llevaron hasta los altares, no para que, tras acabar las consabidas solemnidades de la ceremonia, saliera acompañada por el sonoro ¡himeneo!, sino para que, en edad de bodas justamente, como víctima pura sin pureza cayera, entristecida porque su progenitor la sacrificaba para que a la flota se le concediera una salida próspera y venturosa. ¡Maldades tan grandes fue capaz de promover la religión!”.[1]

Como bien señalaba Lucrecio, el caso de Ifianasa en su acepción latina o Ifigenia en la traducción griega, es clarificador para comprender las aberraciones que se cometen en aras de estos credos, ya que efectivamente debido a que al caudillo y rey Agamenón le auguraron un mal porvenir si es que no navegaba con su flota rumbo a Troya, para la batalla épica que se desarrollará en esta ciudad –Véase “Iliada”, pese a que ésta sólo relata los últimos 50 días, que terminan siendo los decidores respecto al desenlace de la guerra- es que queda en dos encrucijadas, la primera de ellas es que navegue posteriormente, lo que se tornará en la muerte de un cúmulo de sus guerreros, debido a la carencia de víveres y consecutivamente, la otra opción era sacrificar a su propia hija, de sangre casta y virginal, para apaciguar la ira de los dioses –Rememórese los influjos de Poseidón y Febo en estos casos.- Finalmente la decisión dio lugar a continúas penalidades de por vida a esta familia, lo que dará origen a un cultivo ingente de mitos y tragedias, que entre otros trágicos, tratará Esquilo, donde se puede profundizar al respecto, cuya simbólica trilogía, se manifiesta en la Orestíada, teniendo como tópico troncal la venganza de Orestes, hijo de Agamenón y Clitemnestra.

Sin embargo, cabe pensar: ¿Realmente nos podemos fiar de unos mitos o leyendas para criticar una religión? A mi parecer no basta y se debe ahondar aún más allá, tal vez en el origen de éstos y su relación con la vida misma. De este modo es menester referir que una leyenda propiamente tal posee basamentos en la realidad, pero que con el correr del tiempo se van difuminando, puesto que al transmitirse de manera oral siempre habrá mayores añadiduras o extracciones que vienen a tergiversar en esencia el sentido del relato o, si bien se mantiene, continuamente se lo hiperboliza y así lo que comenzó siendo una pequeña tormenta, ocasionó una absoluta catástrofe para una de las familias más connotadas de la antigüedad. Por otra parte, hay que recordar de igual modo, que para estos pueblos muchas historias que en sus inicios eran leyendas y, que en particulares casos fueron transcritas, tal es la Iliada y Odisea, que se las asocian al rapsoda Homero –Cuestión homérica- se creían que eran sucesos totalmente verídicos, los que en algunas circunstancias eran muy lejanos a la realidad de hecho. –Consultar Parry (teoría de la composición oral y formular de la poesía épica antigua) y Zumthor (Oralidad y escritura, además de La letra y la voz).




[1] “De rerum natura” vv. 80-101. Tito Lucrecio Caro.

domingo, 3 de julio de 2011

Un viejo amigo comunista.




Puntual como de costumbre, aquel viejo amigo solía llegar a la casa, siempre con una anécdota nueva y alguna novedad que contar, pero lo que más nos intrigaba a aquellos que vivíamos en aquella casa, eran sus historias de antaño, que fluían como candelas apasionadas y que en vez de extinguirse con el paso y peso de los años, se enardecían cada vez más. Un día llegaba narrando sus proezas y hazañas amorosas en su mocedad, a ratos nos hablaba sobre sus viajes a París, Venezuela y tantos otros lugares, cuyos relatos nos conmovían en demasía, pues nos imaginábamos habitando aquellos parajes a ratos inhóspitos, a otros multitudinarios, pero que nos hacían revivir en nuestras mentes la ilusión de poder visitarlos algún día, cuya esperanza nos invitaba a soñar despiertos, esforzarnos por lograr aquello que anhelábamos, que a veces se veía tan lejano, pero que al unísono se nos aproximaba a pasos agigantados y que tal vez más pronto que tarde, alcanzaríamos.

            Hablábamos la mayor parte del día, las horas parecían minutos y los minutos segundos, esperando un porvenir mejor que el actual, discutíamos de política y del mal manejo del sistema que el gobierno ha hecho en nuestro país, el que remarcábamos continuamente como “NUESTRO”, ya que nos pertenecía, éramos conscientes de nuestra idiosincrasia, nuestras tradiciones y cultura, además de desarrollar y potenciar cada vez más el compromiso cívico. Él, por otro lado, aún se abanderaba como comunista, al parecer lo llevaba implantado en el alma a fuego calcinante, en cambio yo, prefería ver y analizar todo desde una perspectiva más ecléctica y crítica, es decir, puesto que no me sentía representado por ninguno de los partidos políticos de contingencia, como a menudo sucede con la mayoría de los jóvenes de mi edad, prefería seguir mi propia línea de pensamiento, siempre abierto a la crítica constructiva y a los debates sesudos en pro del bien común, aunque quizás efectivamente era más partidario del comunismo, pero a la vez sabía que era un idealismo exacerbado, pero en el fondo mi personalidad apuntaba también en el mismo sentido.

            Ideales, ¿qué haríamos sin ellos? Simplemente no podríamos vivir, ya que niéguenlo o no, las personas de los más variados estratos sociales, poseen estos tan mal tratados “ideales” , algunos buscan sobretodo constituir su hogar, vislumbrar finalmente el sueño de la casa propia, otros aspiran a ser profesionales de experiencia y otros buscamos ir más allá, lo que se puede sintetizar en una sola palabra, felicidad. Paradójicamente, ésta es lo más complejo de alcanzar, es etérea, se esfuma continuamente de nuestras manos y una vez que se la posee, no demora mucho en apartarse de nuestras vidas, pues como un amor transitorio, quizás de esos amores de barrio, pero aún así la amamos y cuando se aleja de nuestro lado, la extrañamos. El tiempo es una realidad que nos acompaña, generalmente vela a nuestro favor, dándonos el pie de inicio para disminuir el número de lecturas pendientes y convertirlas en lecturas productivas, esta última palabra la aborrezco, ya que en sí misma es ampliamente neoliberalista, no obstante, ¿qué podemos hacer? En definitiva, nada, sólo utilizarla. En efecto, también conversábamos de libros y escritores contemporáneos y otros vetustos que nos daban claras luces para entender la sociedad en la que vivimos, asemejándose a la visión clásica de la historia, “aprende del pasado, vive el presente y prepárate para el futuro”, la que a mi parecer, es una sabia consigna.

            Escuchábamos jazz, estilo musical predilecto de varios de mis amigos, en otras ocasiones variábamos el repertorio a blues, Folk, entre otros. Aunque personalmente reconozco mi atemporalidad, a la que no designaré ningún juicio valórico, sino que simple y llanamente me agradaba sentarme a escribir o leer, escuchando sones medievales, los que me transportaban a aquel período tan ansiado por lo románticos y del que soy un férreo y tenaz seguidor, lo denominaría como una especie de amor al ser romántico, que procuraba vivir a cabalidad en el día a día, lo que a veces me hacía pecar de excéntrico, sin embargo, no me importaba, puesto que en su justa medida, sabía que lo era, me gustaba la poesía y eso ya es decir mucho en la sociedad del siglo XXI.

            En fin, nuestro estimado amigo comunista así como llegaba, se iba, como transportado por una deidad griega, sabíamos donde vivía, pero en vez de dirigirnos a su casa, esperábamos su venida, a la misma hora día a día, con una puntualidad infalible de reloj de péndulo, de ésos que han quedado en la usanza antigua. Estaba entrado en años, con su melena alzada al viento, con su caminar altivo y con el pecho inflado como un gorrión, en busca de seguidores que quisieran oírlo. Así que cuando se lo encuentren por la calle y transite a su derredor, denle un fortísimo saludo de mi parte. A mi viejo amigo de ideales.

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