domingo, 18 de junio de 2023

Evaluación crítica de funciones docentes. basados en supuestos teóricos y metodológicos a lo largo del tiempo.

 

Magister en Docencia para la Educación Superior

 

Evaluación crítica de funciones docentes.

 

basados en supuestos teóricos y metodológicos a lo largo del tiempo.

 

 

 

José Chamorro, Paz Llancaqueo, Gary Sánchez, Pilar Ulloa.

Magistrandos en Docencia para la Educación Superior

Universidad Gabriela Mistral, Chile.

introducción.

El aprendizaje es un proceso complejo y dinámico, que implica un cambio que se genera a través de la adquisición de nuevos conocimientos prácticos y teóricos, sin embargo, a lo largo de la historia de la humanidad, que nos remonta, por ejemplo, a nuestros padres culturales, es decir, la cultura griega, con filósofos como Platón y Aristóteles, han surgido múltiples visiones acerca de los fundamentos teóricos que buscan explicar dicho proceso que las más de las veces inclusive difieren entre los autores que se adscriben a una misma corriente de pensamiento. Pese a lo anterior, una propiedad relevante del aprendizaje es su carácter inferencial: “es decir, no lo observamos directamente, sino el producto o comportamiento. Observamos el aprendizaje en las expresiones verbales, los escritos y la conducta de la gente” (Leiva, 2005, p. 67). En otras palabras es posible evidenciar un aprendizaje a través de un cambio conductual, ya sea a nivel actitudinal, del pensamiento o en las acciones que realizamos, en contraste con un estado anterior donde es posible constatar un cambio significativo o no en lo que respecta a un logro esperado, por lo general como una convención social, que de un hecho particular se puede llegar a dilucidar que preexiste un cambio más profundo que es producto de múltiples interacciones de carácter cognitivo, motor, lingüístico, entre otros, que llamamos aprendizaje.

Dado lo anterior, el presente trabajo se centra particularmente en una revisión de las principales corrientes psicológicas del aprendizaje, sus características, tales como rol del docente y del estudiante y fundamentos teóricos, desde el origen del siglo XX con el Conductismo; al respecto: “En esta corriente de tipo pasivo, el sujeto permitía la entrada de información del mundo exterior, se oponía al abuso de la introspección y los métodos subjetivistas que se usaban en los seres humanos durante la primera mitad del siglo XX” (Leiva, 2005, p. 68). A partir de la descripción que precede, se puede apreciar que, desde la perspectiva del aprendizaje en educación, el estudiante tendrá un rol más bien de carácter receptivo de la información, respondiendo más bien a estímulos exteriores como una suerte de tabula rasa que debe ser llenada de contenidos, dejando de lado los aspectos emocionales y de carácter introspectivo, predominando así un aprendizaje memorístico y reproductivo, cuyo principal rol protagónico recaía en el docente como fuente suministradora de aquel conocimiento. Cabe, por lo tanto, destacar que entre sus principales postulados resaltan que: “Se aprende asociando estímulos con respuestas. El aprendizaje está en función del entorno. El aprendizaje no es duradero, necesita ser reforzado. El aprendizaje es memorístico, repetitivo y mecánico y responde a estímulos” (Leiva, 2005, p. 68).

Un segundo modelo teórico lo constituyen las teorías del procesamiento de la información “Como disciplina científica, contrario al conductismo se centra en los procesos cognoscitivos y ha recibido la influencia de los avances en las comunicaciones y de la tecnología de la informática” (Leiva, 2005, p. 70). Dadas sus características conformará el paradigma predominante en lo concerniente a la Psicología Cognitivista, diferenciándose del modelo anterior en que sí considerará las características individuales de los sujetos respecto a sus pensamientos y sentimientos, buscando comprender la psicología de la mente humana con su correspondiente asociación de la metáfora del ordenador, es decir, comprendiendo a la mente como un gran procesador de información, siendo la memoria la forma de procesamiento básica de la información y considerando a su vez un rol más activo del sujeto que aprende e interactúa con la información. En esta línea, algunos de los principales aportes que destacan de la concepción del procesamiento de la información es posible encontrar: “La existencia y el funcionamiento de la memoria. La intencionalidad de los estados mentales. La subjetividad de los estados mentales. La existencia de una causación mental” (Leiva, 2005, p. 71).

 

 

La Psicología Cognitivista a medida que avanzaba desde el procesamiento de la información a nivel sintáctico hacia un interés mayor por el significado o aspectos relativos a la semántica, hubo una evolución igualmente hacia un constructivismo del aprendizaje: “Además, asumen una posición constructivista en la que el sujeto posee una organización interna propia. En función de ella, el sujeto crea e internaliza la realidad, proyectando sobre esta los significados que va construyendo” (Leiva, 2005, p. 72). Por lo tanto, se apreciará un carácter más activo del sujeto conocedor, puesto que es capaz de transformar la realidad desde su mundo interior, interactuando con ella y no siendo así un mero receptor pasivo. Lo anterior se debe fundamentalmente a las teorías de carácter organicista que ven fundamentalmente al sujeto que aprende como un ser vivo y no una máquina: “En la teoría organicista, la actividad es inherente al sistema. El sistema no es solo un mecanismo, es ante todo un ser vivo, un organismo. Los organismos, por su propia naturaleza, son mecanismos cambiantes y sobre todo deciden qué rumbo seguir” (Leiva, 2005, p. 72).

En tercer lugar, nos referiremos a la teoría del Aprendizaje significativo, planteada por David Ausubel en los años 1963 – 1968, basándose en algunos de los postulados de los aspectos cognitivos de la teoría de Piaget: “El aprendizaje significativo, se refiere a que el proceso de construcción de significados es el elemento central del proceso de enseñanza-aprendizaje. El alumno aprende un contenido cualquiera cuando es capaz de atribuirle un significado” (Romero, 2009, p. 2). Lo que conlleva un aprendizaje activo-participativo de parte del estudiante que requiere un interés o motivación, así como el anclaje necesario para establecer conexiones significativas entre aquello que ya conoce o que ha aprendido previamente con aquellos nuevos conocimientos o aprendizajes.

Finalmente, un aspecto crucial de la teoría del Aprendizaje significativo, que radica en el aprendizaje construido junto a otros de manera colaborativa, será uno de los motores y base del Constructivismo: “Conviene distinguir lo que el alumno es capaz de aprender por sí solo y lo que es capaz de aprender y hacer en contacto con otras personas, observándolas, imitándolas, atendiendo a sus explicaciones, siguiendo sus instrucciones o colaborando con ellas” (Romero, 2009, p. 2). Así, con todo, este último pone especial énfasis también en el rol activo del estudiante considerando al docente como un guía y co-constructor de los aprendizajes: “El constructivismo es un término que se refiere a la idea de que las personas construyen ideas sobre el funcionamiento del mundo y, pedagógicamente construyen sus aprendizajes activamente, creando nuevas ideas o conceptos basados en conocimientos presentes y pasados” (Romero, 2009, p. 4). En suma, el informe dará cuenta de cómo cada una de las teorías que han surgido en relación con el aprendizaje no se han constituido aisladamente, por el contrario, se han propiciado, dialogado y construido, ya sea por oposición de ideas o, desde los postulados de las teorías que les antecedieron.

i.         Representación gráfica.

 

 

 

 

 

Breve descripción de la representación gráfica.

Como se observa en la representación gráfica, la adquisición del conocimiento es diversa, y para explicarse aquello, distintos autores han creado algunas Teorías de aprendizaje, entre las que encontramos:

(a) La Teoría Conductista, cuyos principales exponentes son: Del condicionamiento Clásico: Jhon B. Watson, Iván P. Pavlov; Del Condicionamiento Operante: Burruhs F. Skinner, Edward L. Thorndike.

(b) La teoría Cognitivista, cuyos principales exponentes son: Del desarrollo intelectual por etapas: Jean Piaget; Del Aprendizaje por descubrimiento: Jerome Bruner; De los Niveles de Aprendizaje: Robert Gagné; De las Inteligencias Múltiples: Howard Gardner; Del Desarrollo cognitivo social: Lev Vygotsky y de la La sociedad moldea el desarrollo del humano: Erick Erickson.

(c)  Aprendizaje Significativo, cuyo principal exponente es  David Ausubel, creador de la teoría entre los años 1963 y 1968.

(d)  Teoría Constructivista, autores entre los que destacan: Piaget (1952), Vygotsky (1978), Ausubel (1963), Bruner (1960), aún cuando ninguno de ellos se denominó como constructivista sus ideas y propuestas ilustraron las ideas de esta corriente.

De estas cuatro teorías se desprende diferentes enfoques como son:

(a) Condicionamiento del aprendizaje.

(b) La forma de procesar el aprendizaje.

(c) El proceso de construcción de significados como elemento central del proceso de enseñanza-aprendizaje.

(d) Las formas en cómo se interioriza el aprendizaje, a través de la construcción de ideas sobre el funcionamiento del mundo y en específico,  pedagógicamente cómo se construye el aprendizaje, respectivamente.

Asimismo, dentro de las principales características de las teorías podemos indicar que:

(a) Teoría conductista considera que el aprendizaje es un proceso observable de conducta, que se aprende mediante vínculo estímulo-respuesta, que este debe ser reforzado, ya que no es duradero.

(b) En cuanto a la teoría Cognitivista,  presenta como principales características, que el aprendizaje es la adquisición de conocimientos recibidos por las percepciones de cada individuo influidas por sus motivaciones y reconoce la importancia de cómo las personas organizan, filtran, codifican, categorizan, y evalúan la información.

(c) Las características principales del enfoque significativo en cambio, son: El aprendizaje depende de la estructura cognitiva previa de cada persona, ya que el conocimiento nuevo se incorpora a experiencias previas y estructuras mentales propias. El aprendizaje significativo en tanto se desarrolla a partir de dos ejes elementales: la actividad  constructiva y la interacción con los otros; y establecer relaciones entre el nuevo contenido y sus esquemas de conocimiento. Una relevancia mayor cobra el contenido, puesto que este  debe ser potencialmente significativo, cuya tarea recae principalmente en el docente.

(d) La teoría constructivista, destaca por poseer las siguientes características: El aprendizaje es activo por esencia y es un proceso subjetivo que cada persona modifica según sus experiencias.

Los roles de los docentes y los estudiantes:

(a) Podemos destacar que la teoría Conductista, considera que el estudiante aprende por estímulos para lograr moldear su conducta académica deseable. En tanto que el docente programa y controla el aprendizaje, también evalúa y establece los refuerzos positivos y negativos.

(b) Los roles en las teoría Cognitivista señalan que el estudiante en un sujeto activo, procesador de información, que posee competencia cognitiva para aprender y solucionar problemas; en tanto que el profesor debe confeccionar y organizar las experiencias didácticas para lograr aprendizajes significativos.

(c) Distinto es lo que sucede en la Teoría del Aprendizaje Significativo, el alumno debe poseer los conocimientos previos adecuados para acceder al nuevo conocimiento y tener actitud favorable al aprendizaje. En tanto que es tarea del maestro hacer que el nuevo conocimiento sea potencialmente significativo para la estructura cognoscitiva, por ello debe enseñar en base a lo que el alumno ya sabe y no volver la incorporación de conocimiento como un elemento arbitrario. Asimismo el docente tiene el rol de conocer la organización de la estructura cognitiva del estudiante, para una mejor orientación de la labor educativa y tener habilidades para despertar e incrementar la motivación del estudiante, siendo un guía y mediador del aprendizaje.

(d) Por último, los roles de estudiantes y docente en la Teoría Constructivista son: Los alumnos son responsables de sus propios aprendizajes, son quienes construyen, enriquecen, modifican, diversifican y coordinan sus esquemas; son los  verdaderos artífices del proceso de aprendizaje. El profesor en su rol debe partir de las características del sujeto y adaptar a ella la selección y secuenciación de contenidos tanto conceptuales como de valores, actitudes, destrezas y estrategias de conocimiento.  El profesor además debe crear condiciones favorables para el aprendizaje.

Por último es importante señalar que de ambos depende la construcción del conocimiento, ya que esta debe ser construida de manera interpersonal, y esto se refiere tanto a la interacción profesor-alumno, como a la interacción alumno-alumno.

 

ii.       Conclusiones

La presente investigación propuso la búsqueda de un análisis más profundo respecto a las teorías de aprendizaje, sus enfoques, características y exponentes. Es por ello que fue necesario visualizar la construcción paradigmática de sus elementos educativos en donde los estudiantes tienen la capacidad de aprender a través de conductas significativas dependiendo del escenario y el ambiente, tal como lo menciona Yolanda Heredia:

No solamente las personas tienen la capacidad de aprender sino todos los seres vivos que se adaptan y ajustan sus conductas al medio. Esta universalidad del aprendizaje lo convierte en un fenómeno que merece una gran atención ya que en la medida en que se pueda explicar el proceso de aprender, en esa medida será posible diseñar mejores escenarios o ambientes de aprendizaje, sean estos formales o informales. De ahí que se haya dedicado tanto tiempo y esfuerzo a entender de qué manera y en qué condiciones se producen estos cambios y que por ello se hayan ya establecido teorías completas para su explicación (Heredia, 2013, p. 7).

Es por ello que estas conclusiones se basan en el análisis de los diferentes tipos de teorías en donde debemos enfatizar la forma de procesamiento del aprendizaje. Estos procesos señalados y sus corrientes dejan como resultado que el aprendizaje necesita ser estimulado con diversos factores en la adquisición, tales como habilidades, estrategias y conductas.  Entonces, podemos concluir que el aprendizaje posee múltiples variables para ser llevado a cabo como proceso cognitivo. Sin embargo, cabe señalar que no serán las teorías en sí mismas las que nos permitirán generar más o menos aprendizaje, sino más bien la capacidad respecto a la toma de decisiones del docente a la hora de aplicar una o la otra, según las características del curso, las temáticas a abordar, así como los intereses y grado de desarrollo de los y las estudiantes.

 

A claras luces, no será lo mismo enseñar las tablas de multiplicar que la gestión de las emociones, por ejemplo, podría resultar más pertinente aplicar los principios de la teoría conductista en la primera; mientras que para el segundo caso se podría emplear un aprendizaje de carácter más significativo o constructivista desde el punto de vista de un aprendizaje colaborativo.  Dado lo anterior, si el saber requiere ser la base de la construcción de nuevos conocimientos o aprendizajes, tales como el aprendizaje de las tablas para la resolución de problemas de mayor complejidad se vuelve necesario apelar a los postulados del aprendizaje significativo o las teorías constructivistas.

 

No debemos olvidar que si no se realiza un adecuado anclaje y un aprendizaje contextualizado, se producirá un aprendizaje probablemente del tipo memorístico, aislado de una red conceptual significativa y, por lo tanto, no se producirá una aprendizaje o conducta perdurable, puesto que debemos decidir de acuerdo a la situación, contenido, características del estudiante, etc., todo acorde a la situación de aprendizaje.

 

Aunque, sin lugar a dudas, de todas las teorías expuestas, se debe rescatar que tanto aprendices como maestros nos necesitamos mutuamente para el logro del aprendizaje y se espera, por cierto que el aprendizaje quede a disposición del estudiante para siempre, como lo señala el aprendizaje significativo.

 

Por último, cabe señalar que la construcción colectiva del aprendizaje, como lo señalan las teorías, es una ventaja a la hora de construir reflexiones y documentos como éstos, en los que la experiencias y conocimientos previos, e incluso las formas de interpretar la naturaleza del proceso de enseñanza y aprendizaje de otros y otras, nos ha permitido potenciar lo aprendido y completarnos en el logro de las metas propuestas por la docente y por el módulo Rol del Docente. Hoy más que nunca, se requiere de la conformación de comunidades de aprendizaje para el éxito de los resultados que obtendrán tanto los estudiantes, como la experiencias que viviremos los docentes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

iii.     Referencias bibliográficas

Leiva, C. (2005). Conductismo, cognitivismo y aprendizaje. Revista Tecnología En Marcha, 18(1), 66 – 73. Recuperado el 20 de mayo del 2023 a partir de https://revistas.tec.ac.cr/index.php/tec_marcha/article/view/442.

Romero, F. (2009). APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO Y CONSTRUCTIVISMO. Revista digital para profesionales de la enseñanza “Temas para la Educación”, (3), 1 - 8.

Juarez, p. (s.f.). Teorias del Aprendizaje. Repositorio Universidad Católica de los Ángeles de Chimbote. Recuperado el 20 de mayo de 2023, de http://files.uladech.edu.pe/docente/00238615/ESTRATEGIAS_DE_PROMOCION_DE_LA_SALUD/SESION_04/TEORIAS_DEL_APRENDIZAJE.pdf

Heredia, Y. (2013). Teorías del aprendizaje en un contexto educativo. Monterrey. Editorial digital Monterrey, México. http://prod77ms.itesm.mx/podcast/EDTM/P231.pdf

ANÁLISIS DEL ROL Y LA FUNCIÓN DEL DOCENTE DE EDUCACIÓN SUPERIOR

 Una mirada desde los requerimientos para el docente en educación superior ante los desafíos del siglo XXI.

 

 

José Chamorro, Paz Llancaqueo, Gary Sánchez, Pilar Ulloa.

Magistrandos en Docencia para la Educación Superior

Universidad Gabriela Mistral, Chile.

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo de equipo tiene por finalidad analizar el rol y función del docente en educación superior ante los desafíos del siglo XXI. Ello considerando la relación existente entre: desafíos, roles y funciones. Es por lo anterior que en lo referente a los principales desafíos de la educación superior, no se puede soslayar la importancia de la globalización y sus efectos en el sistema educativo actual, que ha traído aparejado entre sus retos, crecientes desigualdades sociales, económicas y culturales en el marco de una educación de mercado; al respecto: “La Educación para el siglo XXI debe enseñarnos a vivir juntos en la aldea planetaria y a desear esa convivencia. Ese es el sentido del aprender a vivir juntos, uno de los pilares de la Educación para el siglo XXI, de suerte de transformarnos en ciudadanos del mundo, pero sin perder nuestras raíces culturales, ni nuestra identidad como naciones” (Tünnermann, 1996, p. 2).

A claras luces lo anterior connota un cambio paradigmático donde no solo debemos ser capaces de adaptarnos como sociedad en general y, particularmente desde el sistema universitario a los nuevos avatares socio-históricos, sino que inclusive es fundamental que nuestra identidad e idiosincrasia locales permanezcan en el tiempo, estudiándolas, criticándolas, replanteándolas conforme a las nuevas significaciones globales y su continúa permeabilidad que permita generar una convivencia dialógica y no conflictiva, que sea capaz de plantear múltiples otredades o formas de entender la sociedad y la educación. Asimismo, se espera poder analizar cómo se deben abordar estos principales desafíos, según diferentes autores y las experiencias propias de los miembros del equipo. De esta manera se observa la importancia de la transdisciplinariedad, es decir, dejar de ver a las disciplinas y áreas como parcelas de conocimiento y poder visualizar qué poseen en común de forma complementaria para entender los complejos procesos del conocimiento, considerando que las nuevas realidades epistemológicas no buscan certezas absolutas, sino que co-construyen nuevas verdades desde la mirada trans e interdisciplinaria frente a un mismo objeto de estudio.

Sin duda que en respuesta al desafío que suscita la globalización y al avance de nuevas visiones de la educación, es preciso realizar una reflexión sobre las necesidades estudiantiles, por tanto: “el rol que el profesorado ha desempeñado dentro de las sociedades ha marcado rotundos cambios y reflexiones frente al sistema educativo, pues la labor docente va más allá de la reproducción de conocimientos; es decir, es el encargado de guiar a los educandos durante todo su proceso de enseñanza – aprendizaje, pero sobre todo es quien facilita la construcción de su proyecto de vida hacia el saber” (Pérez-Gómez, 2012, p. 6). Es decir, que entre los múltiples desafíos, no está solo entregar unidireccionalmente una enseñanza, sino que contribuir a los procesos formativos y propiciar experiencias significativas que posibiliten un encuentro y descubrimiento hacia un óptimo desarrollo y calidad de vida en cada uno de sus estudiantes.

Otro de los retos son las nuevas demandas en relación con la profesionalización de ciertas áreas: “a. Surgimiento de nuevas profesiones y subprofesiones cada vez más especializadas. b. Cambios en los espacios del ejercicio de las profesiones. c. Nuevos perfiles profesionales, nuevas competencias, relacionadas con las nuevas tecnologías y nuevas formas de organización institucional”  (Tünnermann, 1996, p. 3). Estas nuevas tendencias que es posible apreciarlas en nuestros contextos contemporáneos, implican, por ejemplo, el empleo de nuevas plataformas y tecnologías de la información, así como de la comunicación, el trabajo colaborativo a distancia, en línea de forma sincrónica y asincrónica; nos pone desafíos frente a la mentada presencialidad, donde ya no se requerirá de una cultura del presentismo, sino más bien de la productividad y las metas de cada organización, así como adaptar al uso de la digitalización los nuevos conocimientos y experiencias que se generen en diversas disciplinas.

Tünnermann, señaló que los dos grandes retos que debe enfrentar la educación superior del siglo XXI son, a saber: (a) Retos e impactos provenientes de la globalización y (b) Retos provenientes de la naturaleza del conocimiento contemporáneo. Del primero se desprende y comprende que: “la globalización no se limita al aspecto puramente económico; en realidad, es un proceso pluridimensional que comprende aspectos vinculados a la economía, las finanzas, la ciencia y la tecnología, las comunicaciones, la educación, la cultura, la política, etc” (Tünnermann, 1996, p. 2).  Y para enfrentarse a esa apertura mundial que lo cambia todo, “es esencial, para esa navegación ineludible y potencialmente creadora, contar con una brújula y un ancla”; (Tünnermann, 1996, p. 2). En educación superior uno de los principales retos se encuentra en el constante cambio y adaptabilidad, dada la tendencia a co-construir conocimientos más integrados, lo que lleva a formas más inter y transdisciplinarias de concebir las disciplinas; y a tener con frecuencia “cuestionamiento de nociones clave como objetividad, certeza, predicción, cuantificación” (Tünnermann, 1996, p. 3).

 

En tanto el segundo reto, el de la naturaleza del conocimiento contemporáneo nos lleva a comprender que se debe enfrentar estos nuevos desafíos con la necesaria  innovación educativa, puesta en tres grandes cuestiones: La cultura universitaria, la empleabilidad y la relación con la empresa, así como la educación permanente para la vida y durante toda la vida. En la primera, se desprenden dos líneas de desarrollo en las nuevas culturas universitarias: Calidad educativa y evaluación y, por otro lado, vinculación con el medio y apertura internacional.  En la segunda, se espera que los graduados adquieran competencias generales, cultiven las capacidades sociales y de comunicación, estén preparados para el empresario y sean flexibles.

 

Finalmente, en cuanto a la educación permanente, para la vida y durante la vida, se espera que el estudiante pueda aprender a aprender, puesto que la universidad debe estar al servicio de la imaginación y la creatividad, de manera que al estudiante le sea más llevadero el asumir el cambio y el futuro como consustanciales de su ser y quehacer, asimismo se esperaría que la universidad pueda promover la formación de individuos cuya interacción creativa con la información les lleve a construir conocimiento, donde este pueda ser perfeccionado y adquirido en distintos momentos y etapas de la vida, según requerimientos de actualización o necesidades emergentes con una mayor tendencia al autoaprendizaje y proactividad en la adquisición de nuevos aprendizajes.

 

Por último, Tünnermann, 1996, señala que hay, al menos tres funciones y roles cruciales a los que hay que atender: los nuevos roles docente, las nuevas funciones docentes y la nueva institucionalidad. Del docente, se espera que éste pueda conocer y reconocer lo clave de su rol y la importancia estratégica para el futuro de la sociedad.  Así determina su función como: Conocer nuevos paradigmas y metodologías, ya que como docente debe ser “un diseñador de métodos de aprendizaje, un suscitador de situaciones o ambientes de aprendizaje, capaz de trabajar en equipo con sus alumnos y con otros profesores”  (Tünnermann, 1996, p. 14). Además “el docente universitario del siglo XXI tiene que estar abierto a la comunidad académica mundial e integrarse en las grandes redes telemáticas informáticas” (Tünnermann, 1996, p. 14 ). Y en cuanto a la institución, señala que la universidad es “Un sistema educativo orientado hacia las necesidades del siglo XXI debe incorporar una definición de aprendizaje como el resultado de la construcción activa del sujeto sobre el objeto de aprendizaje. Supone un aprendiz activo, que desarrolla hipótesis propias acerca de cómo funciona el mundo, que deben ser puestas a prueba permanentemente..." (Tünnermann, 1996, p. 15).

 

 

Por último, en el informe, encontrará las conclusiones, cuyo logro amerita una reflexión con base en las variadas posturas del equipo y una propuesta de formación para el docente de educación superior del siglo XXI.

 

 DESARROLLO:

• Desafíos.

En consideración con los desafíos a los que se deben enfrentar los docentes de la educación superior, estos hacen referencia principalmente a la capacidad de ser innovadores, creativos y adaptarse a los cambios que demanda la sociedad en un contexto altamente globalizado, diverso y tecnológico. En este sentido es evidente según la propia experiencia que el estudiante del siglo XXI ha cambiado y ha pasado desde ser un sujeto pasivo, receptivo de información y conocimientos entregados por el profesor, a ser un sujeto activo cuyo método educativo se centra en las necesidades y construcción del propio aprendizaje, siendo el docente un guía y facilitador en este proceso.

Por otra parte, la gran cantidad de información y su rápida desactualización es otro de los desafíos docentes de estos tiempos que demanda necesariamente estar al corriente y en constante renovación de conocimientos, sin embargo, “la incertidumbre no debe conducirnos a la perplejidad sino a la disposición para el cambio y a la ampliación y renovación incesante del conocimiento” (Tünnermann, 1996, p. 6). Ello implica y sugiere un docente permanentemente capacitado, creador y generador de nuevos aprendizajes.

Según Bernate y Vargas (2020)  es un desafío “cuando se habla en educación para el siglo XXI ¿Por qué? Porque se está disertando acerca de las necesidades actuales y ese es el propósito y el reto que tiene la educación hoy en día” (p.3), es decir, las necesidades educativas vistas desde la perspectiva de los propios estudiantes y expectativas sociales; de cómo esta se debe acoplar a ellos y no al revés, ya que hasta ahora los alumnos se debían adaptar al sistema educativo desde un rol pasivo y estructurado, más bien clásico de enseñanza, en cambio, para el nuevo rol activo de los estudiantes, las TIC serán un factor clave y determinante en los procesos de inclusión educativa, requiriendo, por ello, una experticia mayor del docente en este ámbito para los desafíos que suscitan tanto la educación en línea como mixta: “las herramientas tecnológicas, referidas a la ED en línea, son todas aquellas de las que el personal académico hace uso, permiténdoles mediar el proceso educativo, entre estas se mencionan: foros, chats, tablón de anuncios, programas de juegos, simulaciones y uso operativo software educativo” (Campos, Ligia y Solano, 2010, p. 3).

Ahora, el reto también nos motiva a pensar en cómo hacemos que las actuales herramientas tecnológicas se amolden a esta nueva forma de educar. En esa misma línea, el autor manifiesta la idea de que la educación es por antonomasia al trabajar con personas, inseparable de las emociones: “A  este propósito, se suma la idea de que la educación no puede estar al margen de las emociones, el recurso humano que integra el sistema educativo son seres humanos los cuales tienen sentimientos y personalidades diferentes” (Bernate y Vargas, 2020, p. 3). Lo precedente hace alusión a las habilidades blandas que deben estar presentes en cualquier contexto de aprendizaje, tales como, empatía, respeto, solidaridad, etc: “Bajo esta premisa, los alumnos representan el centro de la educación, motivados por la búsqueda de conocimiento, y lo más importante que sea una pasión que permita desde su accionar transformaciones sociales” (Bernate y Vargas, 2020, p. 3).

Desde la premisa anterior, entre las variadas estrategias didácticas empleadas en la actualidad podemos encontrar el ABR, vale decir, el Aprendizaje Basado en Retos: “como una tendencia representativa en el mundo actual y postmodernista, puesto que es un sistema que implica estímulos y emociones que conllevan al estudiante a un desafío para llevarse a cabo, lo involucra activamente en una situación problemática real y relevante, vinculando el entorno como reto, desarrollando una implementación de una solución” (Bernate y Vargas, 2020, p. 10). Lo que se condice con la mirada más activa hacia la construcción de los aprendizajes de los estudiantes, donde el docente es desafiado a posibilitar la generación de ambientes de aprendizaje motivadores, estimulantes, reales y concretos que permitan resolver problemáticas con soluciones centradas en la innovación, creatividad, flexibilidad, adaptación y trabajo en equipo. Todas habilidades blandas fundamentales en la educación superior para el siglo XXI.

• Roles.

Los retos o desafíos docentes nos llevan a repensar entonces cuál serian o sería nuestro rol desde la perspectiva contemporánea y en función a los cambios e innovación que tiene hoy la educación superior, desde una mirada o paradigma centrado en el estudiante, en ese sentido “el profesor universitario es fundamentalmente un diseñador de métodos de aprendizaje, un suscitador de situaciones o ambientes de aprendizaje, capaz de trabajar en equipo con sus alumnos y con otros profesores. Más que un profesor será un aprendedor” (Tünnermann, 1996, p. 14). Por ello la docencia transitaría desde una posición de facilitador y guía de los aprendizajes, a una de aprendiz, como resultado de la dinámica y enriquecedora relación alumno-docente.

En concordancia con lo anterior, el docente debe ser el estratega y diseñador de metodologías didácticas, así como de recursos educativos que posibiliten una mejor comprensión de los procesos de enseñanza-aprendizaje, haciendo uso, tanto de las nuevas tecnologías, soportes y medios como de propuestas que incluyan la gamificación o, a su vez prácticas que generen una motivación intrínseca o extrínseca en los estudiantes: “el docente es la mente maestra que genera estas didácticas para suplir las necesidades del siglo XXI; no solamente se debe ver cómo el profesor o facilitador del conocimiento lo hace, sino que desde la educación superior los estudiantes con mejor manejo de lo digital sean participe de su creación y difusión. De lo anterior, se resalta la incorporación de técnicas como la Gamificación, que permite el uso de estímulos mediante premios y puntajes” (Bernate y Vargas, 2020, p. 4).

Como se ha mencionado, los roles docente-estudiante se han modificado respecto a décadas y siglos, precedentes; dado que los paradigmas actuales centran su mirada en el aprendizaje del estudiante es que las experiencias respecto a este para que sean significativas, requieren de una mayor interacción por parte del sujeto que aprende, que se apropie y lo emplee de acuerdo a sus necesidades, motivaciones e intereses, pero guiados por el docente, quién debe conducir dicho aprendizaje hacia los logros que demanda este nuevo siglo: “Emplear un recurso digital tiene dos significados especiales, no es lo mismo que el docente lo utilice a que el estudiante pueda ser quien interactúe con él, son sensaciones diferentes, pero tiene una misma finalidad, que se aprenda bajo las nuevas dinámicas del siglo XXI”  (Bernate y Vargas, 2020, p. 5).

• Funciones.

De acuerdo con las funciones docentes estas están directamente ligadas a los diversos contextos en los que se desenvuelve el profesor o guía, en el ámbito social-cultural, laboral e institucional y en el aula o sala de clases. Sin embargo, también estas funciones son las que en definitiva fortalecen y configuran el rol del docente contemporáneo. Ruiz et. al (2008), propone que son tres las grandes funciones; docencia, gestión e investigación. Además de las funciones más específicas relacionadas con la planificación, el desarrollo, la evaluación, la innovación y la coordinación. Esto nos hace reflexionar en el papel activo y dinámico en el que se mueven permanentemente los docentes cuyas distintas funciones enmarcan las competencias y habilidades con las que debe contar en el nuevo y exigente escenario educativo de este siglo. Estas competencias se establecen al revisar la literatura principalmente, desde la concepción del Saber y el Saber Ser, ejemplo de ello desde la experiencia como estudiante, ante la interrogante, de la marca o huella que dejaron algunos profesores en nuestros procesos de formación previa, siempre se alude a competencias más bien blandas de los docentes y también de la forma o metodología que empleaban para la construcción de esos aprendizajes, que pueden incluso perdurar para siempre y replicarse en nuevas aulas.

De la misma manera, estas nuevas funciones docentes conllevan a una nueva forma de ver y entender la educación actual con una modalidad en donde se debe enseñar al alumno en el aprender a aprender, promoviendo en el desarrollo cognitivo y personal, “la diversidad de los estudiantes y de las situaciones educativas que pueden darse, aconseja que los docentes trabajemos en colaboración con otros colegas y manteniendo una actitud investigadora en clase, observando y reflexionando sobre la propia acción docente y buscando progresivamente mejoras en nuestras actuaciones acordes con las circunstancias (investigación-acción)” (Marquez, 1999, p. 11).

En cuanto a las reflexiones y según lo levantado desde el informe de Tünnermann, se pueden considerar tres grandes cuestiones para la reflexión: las propias del reconocer, las que debemos comprender y las últimas, que sólo debemos aceptar.  Las primeras, comprenden el reconocer que existe un papel insustituible del maestro, que la llegada de las Tecnologías de la información y el conocimiento es un hecho, y que es evidente la necesidad de un cambio de paradigma a partir de la globalización.

 

Por otro lado, se debe comprender que la globalización y sus tecnologías vinieron para quedarse y es deber del docente incorporarlas para ampliar el acceso de los estudiantes y de sí mismo al conocimiento; y es el docente quien debe ajustarse a la razón de ser del aprendizaje, "ser maestro-aprendiz". Finalmente se reflexiona acerca de la importancia de aceptar que el gran reto es ingresar en la modernidad, en nuestra modernidad, concebida como proyecto de desarrollo humano endógeno y sustentable, construido desde nuestra propia identidad, pero sin desconocer que la mundialización es un fenómeno esencial de nuestra época y que marcará la impronta del siglo XXI.

 

CONCLUSIONES.

Sin duda que este siglo trae desafíos importantes para la educación, el rol las funciones y la visión de los docentes debe permitir la entrega de herramientas necesarias para la inclusión educativa, para lograr un acompañamiento óptimo en la enseñanza y nos invita a reflexionar acerca de la globalización, la integración de nuevas tecnologías y el papel que el docente debe tomar en este cambio de paradigma.

Estamos en constante cambio, las herramientas tecnológicas aumentan cada vez más y las instituciones deben ir adaptándose a ellas y usarlas a favor de la enseñanza y con este cambio sufrir transformaciones a corto, mediano y largo plazo en elementos didácticos, micro sistémicos, como pueden ser los procesos de enseñanza y aprendizaje: “La educación en un mundo globalizado diversifica cada vez más sus canales formativos: a la influencia de la escuela se suman las posibilidades educativas de los medios de comunicación y de la cultura de la imagen, de otras vías de educación informal y no formal. Una parte de esa educación “global” se encamina, sin embargo, no tanto a la formación de identidades diversas como de identidades globales”. (Estefanía, 2008, p. 9).

Es por ello que resulta fundamental en la transformación de las funciones roles y desafíos que estos deben ser cambios beneficiosos para todos , ya sea instituciones, docentes y estudiantes con efectos positivos y transversales en materia educativa. Finalmente, tal como fue solicitado en las indicaciones de este informe, se sugiere una propuesta, a propósito de los múltiples desafíos que nos demanda la globalización en la gestión del rol y de las funciones  del docente universitario. Frente a ello se propone:

1.- Ajustar las mallas curriculares de Docencia en Educación Superior, con diseños conjuntos con académicos, universitarios,  docentes, directivos, escolares,  estudiantes de pre y post grado, apoderados y sociedad civil.

2.- Que las incorporaciones de dicha malla sean:

a)       Crear la carrera de Docencia en Educación Superior en Pregrado.

b)      Que la carrera comprenda el estudio de la realidad local y sus culturas.

c)       Que integre la investigación en docencia transversalmente durante el periodo de formación, como parte del mejoramiento continúo y garantía de calidad de la Educación superior.

d)      El reconocimiento de la globalización como fenómeno económico, político, social y educativo.

e)       Estudio, comprensión e instalación de las competencias y habilidades de la educación emocional en el docente universitario.

f)        Creación de la “Carrera Docente de Educación Superior” y que ésta comprenda una red de maestros de maestros, procesos de inducción para profesores universitarios noveles, mentores, evaluación, incentivo a la mejora y protección del empleo docente. 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bernate, J; Vargas, J. (2020). Desafíos y tendencias del siglo XXI en la educación superior. Revista de Ciencias Sociales 26, 1 - 13.

 

Campos, Jensy; Brenes, O; Solano, A. (2010). Competencias del docente de educación superior en línea. Revista Electrónica "Actualidades Investigativas en Educación", 10 (3), 1-19.

Estefanía, M. M. (2008). La globalización de la educación. Revista Teoría de la Educación, 17.  1 - 15.

Márquez, P. (1999). LOS DOCENTES: FUNCIONES, ROLES, COMPETENCIAS NECESARIAS.

Pérez-Gómez, A. (2012). Educarse en la era digital. Madrid: Ediciones Morata.

Ruiz, C., Mas, O., Tejada, J., y Navío, A. (2008). Funciones y Escenarios de Actuación del Profesor Universitario. Apuntes para la Definición del Perfil Basado en Competencias. Revista de la Educación Superior. Recuperado (el 09 de junio de 2023) de https://campusvirtual.ugm.cl/pluginfile.php/834829/mod_resource/content/3/4.%20FUNCIONES%20Y%20ESCENARIOS.pdf

Tünnermann, C Bernheim. (1996).  EL ROL DEL DOCENTE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR DEL SIGLO XXI. Recuperado el 09 de junio del 2023, de http://uiap.dgenp.unam.mx/apoyo_pedagogico/proforni/antologias/EL%20ROL%20DEL%20DOCENTE%20EN%20LA%20EDUCACION%20SUPERIOR.pdf

Reflexiones y problemáticas en torno al rol y función docente en relación con las teorías del aprendizaje en educación superior.

 

El presente ensayo busca abordar distintas reflexiones y problemáticas en torno a las teorías del aprendizaje en educación superior. En este sentido, se hará referencia al conductismo, teorías del procesamiento de la información, cognitivismo, aprendizaje significativo y constructivismo. Al respecto, cabe mencionar que, a lo largo de la historia de la educación, esta ha evolucionado conforme a los paradigmas imperantes; es por ello por lo que cada época elige su forma de entenderla según sus avatares históricos.

Es en esta línea, que en la actualidad en pleno siglo XXI, si bien coexiste una marcada tendencia, siendo el constructivismo la que con mayor frecuencia es aplicada por los docentes en educación superior, asociado al aprendizaje significativo, aún se permean rasgos conductistas, pero esta última cada vez ha sido dejada atrás por diversos factores, entre ellos el hecho de no reconocer las características individuales en el aprendizaje: “El conductismo ha despreciado las diferencias individuales. Es decir, todas las tabulas se parecen” (Leiva, 2005, p. 70).

Si la educación actual se basara en dichos presupuestos, implicaría considerar que todos aprendemos en igualdad de condiciones, sin distinción alguna y que, con los mismos estímulos, se obtendrían los mismos resultados, donde técnicas como la toma de apuntes, aprendizaje conceptual de definiciones y reproducción textual de contenidos serían lo habitual, recordando así la visión catedrática más ortodoxa donde la clase se centraba fundamentalmente en los conocimientos del docente de forma unidireccional y jerárquica. Además, cabe considerar que, otra de sus limitantes es que el conductismo considera como única forma de aprender, la asociación. Siendo así, desde una perspectiva crítica, esto no dista en demasía de lo que esperan las pruebas estandarizadas de acceso a la educación superior de nuestros estudiantes en el sistema tradicional tanto chileno como en otros países donde se espera que, frente a los mismos estímulos o preguntas, todos los estudiantes sean capaces de llegar o acceder a la misma respuesta esperada.

No obstante, considerando y evaluando algunos de los postulados de la teoría conductista del aprendizaje es posible rescatar algunas metodologías que podrían servir hasta nuestros días; al respecto: “Se aprende asociando estímulos con respuestas. El aprendizaje está en función del entorno. El aprendizaje no es duradero, necesita ser reforzado. El aprendizaje es memorístico, repetitivo y mecánico y responde a estímulos” (Leiva, 2005, p. 68). En determinadas situaciones de aprendizaje se podrían emplear gratificaciones que lo estimulen, para generar así una participación más activa del estudiantado. Asimismo, se podrían favorecer y enriquecer los entornos de aprendizaje con una variedad de estímulos vinculados a los logros que se desean alcanzar en determinadas materias con una suerte de salas temáticas que salgan del modelo tradicional, acondicionadas para la puesta en práctica de concepciones teóricas. De igual manera, esta teoría nos invita a reforzar continuamente los conocimientos y aprendizajes de los estudiantes para que permanezcan en el tiempo; pese a lo anterior, el aprendizaje memorístico sin ser significativo se recomendaría principalmente solo para el aprendizaje de fórmulas o conocimientos basales para alcanzar otros de orden superior.

Como se ha mencionado precedentemente, no se precisa descartar del todo ciertos aspectos de algunas de las teorías revisadas, puesto que es posible aún observarlos en nuestro sistema educativo actual. Por ejemplo, respecto a las teorías del procesamiento de la información cuando se señala: “se concentran en la forma en que la gente presta atención a los sucesos del medio, codifica la información que debe aprender y la relaciona con el conocimiento que ya tiene, almacena la nueva información en la memoria y la recupera cuando la necesita” (Leiva, 2005, p. 70).

La cita que antecede, nos invita a pensar en la antesala de lo que es el aprendizaje significativo y la referencia a los procesos cognitivos, aunque de modo más mecánico, pero lo rescatable acá es que apela a una memoria de trabajo y la relación entre el conocimiento que ya se posee con aquel que recién se adquiere en una especie de imput o entrada, además que el codificar la información implica una serie de pasos complejos que va desde el manejo del código lingüístico hasta el seguimiento de instrucciones, que si bien es un aprendizaje del tipo memorístico, sí nos permite comprender el cómo funcionan habilidades cognitivas más sencillas como lo es extraer o comprender información textual – explícita o el reconocimiento de datos, fórmulas, entre otros: “Esta corriente considera que unas pocas operaciones simbólicas como, por ejemplo, codificar, comparar, localizar, sumar, almacenar, entre otras, sirve para simular la inteligencia humana y la capacidad para crear conocimiento” (Leiva, 2005, p. 70). Entre los aportes que de igual manera cabría valorar se encuentran el rol del sujeto que aprende, vinculándose y abriendo paso a un sinfín de visiones actuales con esta tónica común: “Además, el sujeto del conductismo, fundamentalmente pasivo y receptivo, se convierte en esta corriente en un procesador activo de información” (Leiva, 2005, p. 70).

En relación con las teorías expuestas desde una mirada crítica es posible implementar más de un método o, inclusive varios a la vez. Por ejemplo, desde mi área de expertiz, es decir, desde la comunicación o lingüística y dado que trabajo en institutos profesionales y centros de formación técnica en modalidad vespertina, cuyo centro del aprendizaje es el estudiante en su rol activo es que suelo usar metodologías más constructivistas, que van desde la realización de portafolios, foros de discusión, simulación y análisis de casos, proyectos de investigación-acción, redacción y exposición de informes que implican un proceso constante de revisión bibliográfica por parte del estudiantado. Sin embargo, también lo complemento con una introducción a la clase del tipo teórico-conceptual donde si bien realizo una aproximación desde el aprendizaje significativo, tras plantear preguntas y reflexiones acerca de las ideas y planteamientos propuestos, también en ocasiones conceptos fundamentales de la clase deben ser expuesto de modo más tradicional o conductista si se desea, pero con el fin posterior de trabajar y manipular cognitivamente y, también a nivel práctico aquellos conceptos.

Sí es fundamental conocer la realidad, así como contextos socioculturales de mis estudiantes, además de considerar el contexto en cual se desenvuelven a diario, ya que al ser carreras vespertinas como es el caso de Recursos humanos, Técnico en minería y metalurgia, Ingeniería en Administración o Psicopedagogía, la gran mayoría de ellos trabajan y estudian, además la edad promedio de ellos bordea los 30 – 40 años, inclusive muchos de mis estudiantes han alcanzado la mediana edad y hace años no retomaban sus estudios o, como es el caso de otros, es su segunda carrera. Cabe señalar que para lograr también un conocimiento más real y significativo es que se realizan varias actividades, sobre todo en otra asignatura que es Desarrollo e identidad personal y social, que me permite conocerlos mejor respecto a sus emociones, gestión del tiempo, vínculos socio-afectivos, fortalezas y debilidades, que busco propiciar en la otra asignatura que les imparto (Desarrollo de habilidades comunicativas). De algún modo es una oportunidad formidable el hecho de impartirles más de una asignatura y, que además su centro sea el desarrollo de habilidades blandas y no solo conocerlos en las áreas más técnicas del conocimiento; al respecto la siguiente cita acerca de la teoría constructivista, refleja dicha importancia:

Desde el constructivismo, se puede pensar en dicho proceso como una interacción dialéctica entre los conocimientos del docente y los del estudiante, que entran en discusión, oposición y diálogo, para llevar a una síntesis productiva y significativa: el aprendizaje. Sin embargo, hay que recordar que éste y la forma en que se realice, aun cuando sean constructivistas, están determinadas por un contexto específico que influye en ambos participantes: docente y estudiantes, debido a sus condiciones biológicas, psicológicas, sociales, económicas, culturales, incluso políticas e históricas (Ortiz, 2015, p. 97).

Desde mi experiencia práctica es complejo hablar de una clase ideal, puesto que cada área del conocimiento, así como cada aula es un mundo de experiencias. Sin embargo, he comprendido que en primer lugar se debe generar un buen clima de aula, donde los estudiantes se sientan cómodos con el docente, así como gratos y receptivos a nuevos aprendizajes. También destaco que las clases deben resultar desafiantes, desde los temas hasta el modo en que se desarrollan las actividades de aprendizaje, propiciando siempre una participación activa de los estudiantes e intercambio fluido de ideas en co-construcción del conocimiento y en evaluación permanente, para generar una retroalimentación efectiva que permita ir alcanzado objetivos o logros a corto, mediano y largo plazo, para que se transforme en un aprendizaje y experiencia educativa significativa:

este enfoque, lo que plantea en realidad es que existe una interacción entre el docente y los estudiantes, un intercambio dialéctico entre los conocimientos del docente y los del estudiante, de tal forma que se pueda llegar a una síntesis productiva para ambos y, en consecuencia, que los contenidos son revisados para lograr un aprendizaje significativo (Ortiz, 2015, p. 94).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Leiva, C. (2005). Conductismo, cognitivismo y aprendizaje. Revista Tecnología En Marcha, 18(1), 66 – 73. Recuperado el 20 de mayo del 2023 a partir de https://revistas.tec.ac.cr/index.php/tec_marcha/article/view/442.

Ortiz Granja, Dorys (2015). El constructivismo como teoría y método de enseñanza. Sophia: colección de Filosofía de la Educación, 19 (2), 93-110.

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...