sábado, 31 de marzo de 2012

Los desatinos de la vida.




Es difícil vivir, sentir, amar
Saber callar y saber escuchar. Me silencian
¿O me silencio? El sufrimiento es pasajero
La vida es un curso sin fin
De aprendizajes y destinos
Quizás pre-destinados terminamos amando
Viviendo, sintiendo, pensando
Discurrimos como almas solitarias
Otros nos acompañan, otros están a nuestro lado
Los padres nos crían, nosotros nos liberamos
La familia no se escoge, los amigos sí
El amor se cultiva, la amistad crece lentamente
La inteligencia se usa con prudencia
Y pese a que mis pensamientos fluyen
Como ríos en la eternidad
Aún no sé, ni sabré qué es la vida
Hoy extraño mi hogar, pero pierdo libertad
Volver a pasar un proceso mil veces sin aprender
Qué mal nos haría, sin aún entender.


viernes, 30 de marzo de 2012

Paradigmas lingüísticos del amor.




No cambies tu semántica por nadie
Sólo altérate de modo significante
Para que encuentres en el referente de tu amor
El significado de tu vida
Aplícale algo de pragmática cada día
Una caricia superficial, un beso profundo
Dale un giro a su estructuralismo
Desestructura sus palabras
Y ámala hasta que se genere un nuevo amor
Pero ojo, no compares su lengua con la de otra
Si usa anglicismos, galicismos o alemanismos
Deja que fluya su amor y
Pasen del mentalismo al empirismo.

jueves, 29 de marzo de 2012

Corazones atrofiados.




Convivir con otros es difícil
Convivir con uno y sus ideas es complejo
¿Y vivir? Es otro cuento
El sin-sentido emerge a toda hora
Las emociones cambian, se alteran
El carácter humano es insensato
Ser uno, esencialmente uno
Se vuelve caos cuando convives con otro
Costumbres distintas
Vidas paralelas
Entrecruzadas en abismos de rareza
Olvidados y exiliados, corazones atrofiados.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Irrealidades reales.






Abro los ojos y ya estoy despierto
Veo el mundo, observo, quedo en silencio
Me siento atemporal, contra-temporal
¿acaso anti-temporal? No lo sé
Me río de la política, me río del carrete
Me río de felicidad y me río de la tristeza
Tan sólo me río
Me río del paso del tiempo, del olvido
De los recuerdos, de los otros
Hoy abro los ojos y miro irrealidades reales
El tiempo consume a las personas
Las envejece, las aturde
La realidad desencaja con mis pensamientos
Me siento dueño del mundo,
Aunque el mundo se adueña de nosotros
Su ritmo ajetreado, sus calles concurridas
Sus vidas monótonas, todo a un compás
Insultos, muerte, masacre, infierno en Santiago
¿Qué hacer? ¿Cómo puedo filosofar en esta sociedad?
La poesía la han matado,
A mí, aún me queda escritura para rato.

martes, 27 de marzo de 2012

He dicho, 21/03/2012.




Hoy escribo por varias razones, de partida porque no puedo empezar esta reflexión sin aludir a su contexto de producción, es decir, en mi departamento, donde me acabo de desconcentrar porque vivo cerca del estadio nacional de Santiago y se escuchan los gritos de la barra brava, a los cuales me estoy acostumbrando, lo que denota una vez más que en las sociedades del siglo XXI, pensar y darnos un tiempo para reflexionar es prácticamente imposible. También escribo por la reciente muerte de Daniel Zamudio, un joven homosexual, como cualquier otro, pero que murió asesinado por unos neonazis y qué decir de ellos, de su comportamiento, que claramente es lo más aborrecible, es inconcebible que existan personas como ellas, pero es normal en este siglo. También redacto acá, porque generalmente cuando voy por la calle escucho y le pongo mucha atención a la gente, a lo mal que se expresan, a la ignorancia, que muchas veces no es su culpa, sino que del sistema. Quienes me conocen en persona, saben cómo soy, que me gusta el debate y siempre estoy pre-dispuesto a él, no obstante, me aburro con facilidad, pues la gente tiende a expresarse muy poco oralmente, casi igual como lo hacen de manera escrita. Respecto al fenómeno de facebook, generalmente no chateo, pues lo que me plantean amerita respuestas extensas y no desgastaría tiempo en ello, es mejor verme en persona, sin embargo, creo que la gente no aprovecha esas instancias amenas para el debate. Hace un rato fui al Jumbo de Ñuñoa, pasé por el lado de carabineros, me dieron unas ganas de decirles unas cuantas verdades, me he dado cuenta que son unos meros pelagatos muchas veces y hoy los detesto aún más, por el hecho de que arrojaron lacrimógenas a la facultad de humanidades, una de las cuales me afectó, pero soy respetuoso y no recurro a agresiones de ningún tipo, sin embargo, qué ganas de ampararme con un recurso de protección poco menos, ¿pero qué se puede hacer, cuando ellos mismos se suponen que hacen justicia? Así está el mundo hoy y qué hablar de política, si parecen monos amaestrados.

            He dicho. José Patricio Chamorro, estudiante de 3º, lingüística.


domingo, 25 de marzo de 2012

La sociedad en la que vivimos



Vivimos en una sociedad que se pudre
Donde la homosexualidad es censurada
Donde ser diferente es símbolo de corrupción
Donde la delincuencia está a la orden del día
Donde la iglesia se jacta de tener el poder
Sí, el maldito poder
Donde todos nos creemos poetas
En la cual queremos cambiar el mundo
En la cual queremos cambiar la educación
¿Chile lindo y querido?
Es ya cosa del pasado, de un triste pasado
Vivimos en una sociedad depresiva
Solitaria, hasta ridícula
Vivimos en el hedonismo de la masa
En el consumismo que nos consume
Al parecer, tan sólo vivimos.

sábado, 24 de marzo de 2012

Del miedo individual al decadentismo social.



Ayer me motivaron y embargaron diversos sentimientos que me inducían a escribir, pues fui testigo ocular y quizás hasta cierto punto contemplé a la usanza griega, modos de actuar y comportarse que no catalogaré con juicios valorativos, ya que no es mi intención, sino que más bien entender un movimiento masivo de mi tiempo, lo que con un grupo cercano de amigos apreciamos sin dejes de peyoración como “decadentismo”, ¿pero qué nos llevó a designarlo de esta manera? Efectivamente fue un modus vivendi, que se asemejaba en demasía al comportamiento que tenían en los siglos anteriores un grupo de intelectuales que debido a la crisis de su tiempo histórico, criticaban profusamente lo que sucedía, haciéndose cargo de la situación política y social, tomando sus propias armas, que eran las letras y con ellas se contraponían al sistema.

Pero lo más interesante de todo y la explicación de por qué escribo esta reflexión, se debe fundamentalmente a aclarar e intentar comprender mi tiempo actual, la sociedad chilena del siglo XXI, pero como todos sabemos toda sociedad es compleja en sí misma, ya que hay muchos agentes en ella, al igual que pacientes -aludiendo a términos funcionales- por ello sólo me referiré al grupo juvenil de esta sociedad, que es lo que comparto y he vivido, pues aquí constantemente he percibido un continúo malestar de toda índole y ámbito de cosas, de la crisis del sistema económico neoliberal, crisis política, puesto que la mayoría de nosotros ya no nos sentimos representados tanto por los partidos políticos, como por la clase política propiamente tal, pues como sabemos generalmente éstos buscan subsanar sus propios intereses personales, olvidándose de los verdaderos problemas sociales –lo que es lamentable- pero generalmente es así, vale decir, se anteponen los intereses personales por sobre el bien común, tales como el derecho a la educación, a la salud, a la justicia, entre muchos otros.

En fin, lo anterior, ése –malestar generalizado- se ha visto reflejado en el ya prácticamente imperecedero movimiento estudiantil, el que ha perdurado unos siete meses aprox. lo que no tiene otra causa más allá del hostigamiento y repulsión a que un grupo de sujetos que detentan el poder, impongan lo que ellos quieran, lo que a mi modo de verlo e interpretarlo tendrá trascendentales repercusiones, ya que ahora ese malestar se está propagando, ha tomado cuerpo y hasta cierto punto “vida”, en consecuencia las personas que vivimos en Chile nos hemos dado cuenta que los cambios no se logran por sí solos, sino que deben nacer de uno mismo, la vida misma funciona así, es decir, nosotros somos dueños de nuestros destinos y depende de nosotros el cambiar la realidad que vivimos, en resumidas cuentas “ser agentes de cambios”, pese a todas las limitaciones que conocemos, en su mayoría sólo convenciones sociales, -pero éstas dan para otra reflexión, así que no me detendré aquí-.




Un pensamiento dice más que mil palabras.




En la soledad de la noche siento bullir palabras en mi mente, que quieren manifestarse, que quieren hacerse carne, traslucirse desde los pensamientos y expresarse en significantes que hilen coherentemente mis ideas, en fin, hoy quiero escribir. ¿Siento tristeza? No lo sé con certeza, ¿siento felicidad? No lo sé, sólo sé que estoy solo. Varias ideas han rondado mi mente estos días, tales como aquellas que si estuviese en mi tierra, no podría ser el mismo, no podría hablar de lo mismo, pues no me entenderían probablemente, he aprendido que no todos se dan el tiempo y la disposición de escucharte y aquellos que lo hacen, creen ellos siempre tener la razón, la convivencia es difícil, sin embargo, no se me olvida el por qué me vine a Santiago, de hecho vine a aprender de los mejores, a conocer sus vidas, ser parte de ellas, que fuesen mis maestros y que me enseñaran a vivir, pese a que cada vida en sí es única, no obstante, la distancia y guerra de egos nos entrechoca, es difícil aproximarse a algunos y aprender de ellos, vale decir, ¿cuándo están dispuestos a entregarte de sus conocimientos?, ¿cuándo puedes empaparte e imbuirte de ellos y ser un aprendiz? Al mismo tiempo veo el sacrificio de mis padres, a kilómetros de distancia en estos momentos, mas yo también me sacrifico y pese a que no estoy con ellos in presentia e igual nos comunicamos, aquí vivo mi propia vida como a mí se me antoja, de hecho para tener veinte años, tal vez ha sido una suerte para mí haber logrado estar en el lugar y momento indicados, ahora debo seguir el camino, ahora que descubrí lo que quiero, que no todos somos iguales, que los caracteres y las personas en sí son diferentes, tengo cómo seguir adelante. ¿En qué momento uno es aprendiz y en cuál es maestro? ¿Cuándo vivimos realmente y cuándo dejamos de hacerlo? Muchas son las interrogantes que me embargan, no creo poder contestarlas todas, son muchas y cada vez se prolongan más, pero al menos quiero que mi vida sea cada día mejor, que cada día puede vivirlo con mayor intensidad y que sin duda alguna aprenda a vivir, en estos momentos me encuentro en tercero de letras y cada vez estoy abriendo más los ojos, he observado en qué están las demás personas, en qué está el mundo y así he podido abrirme cada día un poco más, mi mente ahora sí se ha abierto realmente.

viernes, 23 de marzo de 2012

Poesía, filosofía y sociedad en el siglo XXI.



No pretendo hablar de generalidades, aunque es probable que en ello recaiga, sin embargo, quiero comenzar hablando de lo que he ido observando ahora que he experimentado y vivido más situaciones, quisiera hablar sobre lo que he ante todo visto y también sobre lo que pienso, así partiré esta reflexión, aludiendo a Santiago, a la poesía del siglo XXI, de la universidad, la academia, que es donde me he educado en el último tiempo. Es así que cada vez me doy cuenta que estudiar literatura o filosofía es prácticamente contra-natura, es decir, que cada vez más en el caos social que vivimos a diario, su enajenación constante, su mal hablar, su malestar social, su crisis sistémica, su capitalismo que se cae de bruces, todo ello es sintomático de que vivimos en una sociedad que no tiene tiempo para nada, ni si quiera para vivir. Aunque ayer aquello me sorprendió, pues asistí a un encuentro de poesía, donde recitaron poetas actuales de Chile y donde me topé con amigos y caras conocidas, donde quienes asistimos somos quienes hacemos vivir y revitalizamos la poesía, la hacemos carne, nos alimentamos con ella, ahí se reflexionó sobre lo que aparece en los diarios, ya que en éstos generalmente lo que suele vender es la farándula y sus numerosos escándalos mediáticos que cada vez se reducen ad absurdum, donde eventos tan importantes como éste, ni se mencionan, pero lo que más gusto me causó, fue el lugar en el que pudimos ser partícipes de aquel sueño, que fue precisamente La Chascona, una de las casas del gran vate Pablo Neruda, ahí en su parrón, pudimos escuchar a estos poetas, saber lo que sentían y tener contacto con ellos y que al mismo tiempo, entre todos, somos parte de este circuito crítico-social, que vemos desde otra perspectiva la realidad social que nos rodea. Por otra parte, también quiero hablar de la universidad, de la academia, lugar que ha ido perdiendo su significación, donde se ha tergiversado su sentido de conocimiento universal, pues se ve rodeada ya no de ambientes intelectuales y críticos, sino que en ella ahora prima el carrete, el exceso, las drogas, el mal hablar, las conversaciones banales, inclusive ayer me encontraba en plena clase, hablando de libros y discutiendo sobre teorías, no obstante, abríamos la puerta y a tres pasos de nosotros se hablaba con garabatos y hasta cierto punto se chabacanizaba todo lo que estábamos haciendo, ahora me pregunto si nosotros somos las personas que piensan nuestro país, los intelectuales de Chile, ¿qué queda para los demás? Es una verdadera lástima que las mentes más brillantes del territorio nacional a veces se pierdan, pero en fin ésa es la realidad del siglo XXI, ahora he abierto los ojos.

            A su vez, la academia funciona manteniendo su hegemonía, en el sentido de que quienes están en ella, quienes tienen el poder, por ejemplo, en las cátedras, pretenden dejarte como un idiota, que no piensa y que menos aún puede acceder a tan excelsos temas, sin embargo, a veces aquello me parece una situación de defensa simplemente. Al igual que quienes discutimos teorías y quienes escuchamos poesía, queremos evadir la realidad actual, escapar un momento del ruido, del estrés y que a modo personal, algo que detesto en demasía, el hecho de andar en locomoción colectiva, que a veces agota aún más a quienes tienen que ocuparla.

martes, 20 de marzo de 2012

Nostalgias.




Hoy me carcome la nostalgia, su sentir
Siento que inunda mis recuerdos
Que me ahoga en un vacío donde no existe tiempo
Donde no existe lugar, ni nada concreto
Es una cronotopía reinventada
Donde todo es uno y uno es todo
Mi mente confabula con mi memoria
La razón se compenetra con el corazón
Existo, pero no sé cuál es el sentido
Sí, el sentido de la vida me parece cambiante
¿Acaso no existe el destino?
Destino y sin-sentido se entrelazan
Todos volvemos a ser uno con la vida
¿La vida nos olvida o nosotros la olvidamos?
Hoy y siempre, los recuerdos se resquebrajan
En los abismos infinitos de mi eterna memoria.


domingo, 18 de marzo de 2012

Almas errantes.




            A veces pienso que en la vida transitamos como almas errantes, que nos encontramos con otros en el camino, sin embargo, cada persona es esencialmente sola, vale decir, como ya he escrito en otras oportunidades, si bien en nuestro paso terrenal vamos conociendo a otros con quienes compartimos, cada uno sigue su vida, así lo he visto en cientos de personas, que conocen a algunas, los acompañan, se acompañan mutuamente, se dan a conocer sus visiones de mundo, sus vivencias y experiencias, sus modus vivendi y  a la vez modos de comprender la realidad, aprender “a ser”, vale decir, a realmente ser lo que ellos quieren, pues si bien cada persona tiene una determinada manera de concebir la realidad, ésta a la vez varía diacrónicamente, su propia vida cambia, sus pensamientos también cobran nuevos giros y en sí, cada uno se va realizando según las posibilidades que le otorgue su medio y, por supuesto, el medio en el cual se desarrolla. Así es la vida, aún no sé cómo definirla, pero me causa tristeza y hasta pesar que cada uno debe pasar solo por tantas etapas y que aunque te guíen, sigues apañándotelas por tu cuenta, sobreviviendo. Por lo menos los próximos pasos que pretendo dar están más bien en relación a mis intereses vitales, dedicar mi vida a la investigación, a las letras, no obstante, si bien la vida nos cambia y cómo nos relacionamos con el entorno de igual manera y pese a que soy feliz dedicándome a lo que me apasiona, espero que los sacrificios y todo a cuanto me entrego valgan la pena, ya que no quiero llegar al momento culmine de mi vida, mirar hacia atrás y pensar que realmente no he vivido. Soy de la idea de que es necesario experimentar prácticamente de todo, sin embargo, pasar por estados que alteren tu organismo o que, te causen daños de cualquier tipo, en cuanto a ello, estoy radicalmente en contra, pero bien cada persona tiene derecho a ser, a desarrollarse e independiente de todo, creo que ahora sí lo estoy logrando.

viernes, 16 de marzo de 2012

Síntesis: Curso de Lingüística General; Ferdinand de Saussure.

Introducción:


Capítulo I: Ojeada a la historia de la lingüística.

Ø      La lingüística antes de constituirse como ciencia, ha pasado por 3 fases  sucesivas.

Ø      1º: se conformó la “gramática”: su propósito es dar reglas para distinguir las formas correctas de las formas incorrectas; es una disciplina normativa, muy alejada de la pura observación, y su punto de vista es necesariamente estrecho.
Inicios: griegos – Continuación: franceses.

Ø      2º: Apareció la filología:

Primeros inicios: Escuela filológica alejandrina – Concepción actual: Movimiento científico creado por Friedrich August Wolf a partir de 1777.

Filología: quiere sobre todo fijar, interpretar, comentar los textos; este primer estudio la lleva a ocuparse también de la historia literaria, de las costumbres, de las instituciones, etc.; en todas partes usa el método que le es propio, que es la crítica.

La crítica filológica falla en un punto: en que se atiene demasiado servilmente a la lengua escrita y olvida la lengua viviente; por lo demás, la antigüedad grecolatina es la que la absorbe casi por entero.

Ø      3º: Filología comparada o Gramática comparada:

(† 1794) William Jones: Relacionó primeramente en una misma familia de lenguas, el griego, el latín, sánscrito y germánico.

1816: En una obra titulada Sistema de la conjugación del sánscrito, Franz Bopp estudió las relaciones que unen el sánscrito con el germánico, el griego, el latín, etc.

Es muy dudoso que Bopp hubiera podido crear su ciencia —por lo menos tan pronto— sin el descubrimiento del sánscrito. Esta lengua, al llegar como tercer testimonio junto al griego y el latín, le proporcionó una base de estudio más amplia y más sólida; y esa ventaja se encontró aumentada por la circunstancia por suerte inesperada, de que, el sánscrito está en condiciones excepcionalmente favorables para aclarar esta comparación.

Lingüistas del paradigma comparado: *Bopp (aportes ya mencionados).
*Jacob Grimm: Fundador de los estudios germánicos (su Gramática alemana se publicó de 1822 a 1836).
*Pott: Cuyas investigaciones etimológicas pusieron en manos de los lingüistas una vasta suma de materiales.
*Kuhn: Cuyos trabajos se ocupaban a la vez de la lingüística y de la mitología Comparada.
*Benfey y Aufrecht. (Indianistas).
*Max Müller: Popularizó los estudios comparados, con sus brillantes disertaciones (Lecciones sobre la ciencia del lenguaje, 1861, en inglés); pero ciertamente no pecó por exceso de conciencia.
*Curtius: filólogo distinguido, conocido sobre todo por sus Principios de etimología griega (1879), fue uno de los primeros en reconciliar la gramática comparada con la filología clásica.
*Schleicher: Fue el primero que intentó codificar los resultados de las investigaciones parciales. Su Compendio de gramática comparada de las lenguas indogermánicas (1861) es una especie de sistematización de la ciencia fundada por Bopp. Este libro, que prestó grandes servicios durante largo tiempo, es el que mejor evoca la fisonomía de la escuela comparatista, la cual en verdad constituye el primer período de la lingüística indoeuropea.

Fallas: *El primer error, y el que contiene en germen todos los otros, es que en sus investigaciones —limitadas por lo demás a las lenguas indoeuropeas— nunca se preguntó la gramática comparada a qué conducían las comparaciones que establecía, qué es lo que significaban las relaciones que iba descubriendo. Fue exclusivamente comparativa en vez de ser histórica. Sin duda la comparación es la condición necesaria para toda reconstrucción histórica; pero, por sí sola, no permite llegar a conclusiones. Y las conclusiones se les escapaban a los comparatistas, tanto más cuanto que consideraban el desarrollo de dos lenguas como un naturalista lo haría con el cruzamiento de dos vegetales.

*Este método exclusivamente comparativo implica todo un conjunto de concepciones erróneas que en nada corresponden a la realidad y que son extrañas a las verdaderas condiciones de todo lenguaje. Se consideraba la lengua como una esfera particular, un cuarto reino de la naturaleza; de ahí ciertas maneras de razonar que habrían chocado en cualquiera otra ciencia.

1836 – 1838: Los estudios románicos inaugurados por Diez —su Gramática de las lenguas romances — contribuyeron particularmente a acercar la lingüística a su objeto verdadero.

1870: Se planteó la cuestión de cuáles son las condiciones de la vida de las lenguas. Se advirtió entonces que las correspondencias que las unen no son más que uno de los aspectos del fenómeno lingüístico, que la comparación no es más que un medio, un método para reconstruir los hechos.

1875: Un primer impulso se debió al americano Whitney, el autor de La vida del lenguaje.

*Escuela de los neogramáticos (Junggrammatike): cuyos jefes eran todos alemanes: Karl Brugmann, H. Osthoff, los germanistas W. Braune, Eduard Sievers, Hermann Paul, el eslavista Leskien, etc.

Aportes: Su mérito consistió en colocar en perspectiva histórica todos los resultados de la comparación, y encadenar así los hechos en su orden natural. Gracias a los neogramáticos ya no se vio en la lengua un organismo que se desarrolla por sí mismo, sino un producto del espíritu colectivo de los grupos lingüísticos. Al mismo tiempo se comprendió cuán erróneas e insuficientes eran las ideas de la filología y de la gramática comparada. Sin embargo, por grandes que sean los servicios prestados por esta escuela, no se puede decir que haya hecho la luz sobre el conjunto de la cuestión, y todavía hoy los problemas fundamentales de la lingüística general aguardan solución.

Capítulo II: Materia y tarea de la lingüística. Sus relaciones con las ciencias conexas.

*La materia de la lingüística, está constituida por todas las manifestaciones del lenguaje humano.

La tarea de la lingüística será:

a) Hacer la descripción y la historia de todas las lenguas de que pueda ocuparse, lo cual equivale a hacer la historia de las familias de lenguas y a reconstruir en lo posible las lenguas madres de cada familia.
b) Buscar las fuerzas que intervengan de manera permanente y universal en todas las lenguas, y sacar las leyes generales a que se puedan reducir todos los fenómenos particulares de la historia;
c) Deslindarse y definirse ella misma. (Metalenguaje).

*La lingüística tiene que diferenciarse cuidadosamente de la etnografía y de la prehistoria, donde el lenguaje no interviene más que a título de documento; tiene que distinguirse también de la antropología, que no estudia al hombre más que desde el punto de vista de la especie, mientras que el lenguaje es un hecho social. Pero ¿tendremos entonces que incorporarla a la sociología?, ¿Qué relaciones existen entre la lingüística y la psicología social? En el fondo todo es psicológico en la lengua, incluso sus manifestaciones materiales y mecánicas, como los cambios fonéticos.

*Las conexiones de la lingüística con la fisiología no son tan difíciles de desenredar: la relación es unilateral, en el sentido de que el estudio de las lenguas pide aclaraciones a la fisiología de los sonidos, pero no se las proporciona a su vez. En todo caso, la confusión entre las dos disciplinas es imposible: lo esencial de la lengua —ya lo veremos— es extraño al carácter fónico del signo lingüístico.

*En cuanto a la filología, es netamente distinta de la lingüística, a pesar de los puntos de contacto de las dos ciencias y de los servicios mutuos que se prestan.

¿Cuál es la utilidad de la lingüística?

*Es evidente, por ejemplo, que las cuestiones lingüísticas interesan a todos cuantos —historiadores, filólogos, etc. — tienen que manejar textos. Más evidente todavía es su importancia para la cultura general: en la vida de los individuos y la de las sociedades no hay factor tan importante como el lenguaje. Sería inadmisible que su estudio no interesara más que a unos cuantos especialistas: de hecho, todo el mundo se ocupa del lenguaje, poco o mucho; pero —consecuencia paradójica del interés que se le presta— no hay terreno donde hayan germinado más ideas absurdas, prejuicios, espejismos, ficciones. Desde el punto de vista psicológico, esos errores no son desdeñables; pero la tarea del lingüista es ante todo la de declararlos y disiparlos tan completamente como sea posible.

Capítulo III: Objeto de la lingüística.

1º: Definición de lengua: la lengua no es más que una determinada parte del lenguaje, aunque esencial. Es a la vez un producto social de la facultad del lenguaje y un conjunto de convenciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esa facultad en los individuos. La lengua, es una totalidad en sí y un principio de clasificación. En cuanto le damos el primer lugar entre los hechos de lenguaje, introducimos un orden natural en un conjunto que no se presta a ninguna otra clasificación.

Lenguaje: Es multiforme y heteróclito; a caballo en diferentes dominios, a la vez físico, fisiológico y psíquico, pertenece además al dominio individual y al dominio social; no se deja clasificar en ninguna de las categorías de los hechos humanos, porque no se sabe cómo desembrollar su unidad.

*Lejos de preceder el objeto al punto de vista, se diría que es el punto de vista el que crea el objeto, y, además, nada nos dice de antemano que una de esas maneras de considerar el hecho en cuestión sea anterior o superior a las otras. Ej: palabra “desnudo” y los respectivos puntos de vista de cada observador.

El fenómeno lingüístico es bifaz: (posee dos ámbitos o caras).

1º: Las sílabas que se articulan son impresiones acústicas percibidas por el oído, pero los sonidos no existirían sin los órganos vocales; así una n, no existe más que por la correspondencia de estos dos aspectos. No se puede, pues, reducir la lengua al sonido, ni separar el sonido de la articulación bucal; a la recíproca, no se pueden definir los movimientos de los órganos vocales si se hace abstracción de la impresión acústica.

2° Pero admitamos que el sonido sea una cosa simple: ¿es el sonido el que hace al lenguaje? No; no es más que el instrumento del pensamiento y no existe por sí mismo. Aquí surge una nueva y formidable correspondencia: el sonido, unidad compleja acústico-vocal, forma a su vez con la idea una unidad compleja, fisiológica y mental.

3° El lenguaje tiene un lado individual y un lado social, y no se puede concebir el uno sin el otro.

4° En cada instante el lenguaje implica a la vez un sistema establecido y una evolución; en cada momento es una institución actual y un producto del pasado. Parece a primera vista muy sencillo distinguir entre el sistema y su historia, entre lo que es y lo que ha sido; en realidad, la relación que une esas dos cosas es tan estrecha que es difícil separarlas. ¿Sería la cuestión más sencilla si se considerara el fenómeno lingüístico en sus orígenes, si, por ejemplo, se comenzara por estudiar el lenguaje de los niños? No, pues es una idea enteramente falsa ésa de creer que en materia de lenguaje el problema de los orígenes difiere del de las condiciones permanentes. No hay manera de salir del círculo.

*El objeto de la lingüística, desde esta perspectiva, se nos presenta como un montón de cosas confusas y sin trabazón. Ocasionando un enlace interdisciplinario, producto de la indistinción del objeto de estudio, por ejemplo,  vincularlo con la —psicología, antropología, gramática normativa, filología, etc. —

*Solución: hay que colocarse desde el primer momento en el terreno de la lengua y tomarla como norma de todas las otras manifestaciones del lenguaje.

==) A este principio de clasificación se podría objetar que el ejercicio del lenguaje se apoya en una facultad que nos da la naturaleza, mientras que la lengua es cosa adquirida y convencional que debería quedar subordinada al instinto natural en lugar de anteponérsele.

*respuesta: En primer lugar, no está probado que la función del lenguaje, tal como se manifiesta cuando hablamos, sea enteramente natural, es decir, que nuestro aparato vocal esté hecho para hablar como nuestras piernas para andar. Además, la lengua es una convención y la naturaleza del signo en que se conviene es indiferente. La cuestión del aparato vocal es, pues, secundaria en el problema del lenguaje.

*Lenguaje articulado: En latín articulus significa 'miembro, parte, subdivisión en una serie de cosas'; en el lenguaje, la articulación puede designar o bien la subdivisión de la cadena hablada en sílabas, o bien la subdivisión de la cadena de significaciones en unidades significativas; este sentido es el que los alemanes dan a su gegliederte Sprache. Ateniéndonos a esta segunda definición, se podría decir que no es el lenguaje hablado el natural al hombre, sino la facultad de constituir una lengua, es decir, un sistema de signos distintos que corresponden a ideas distintas.

*Broca ha descubierto que la facultad de hablar está localizada en la tercera circunvolución frontal izquierda: también sobre esto se han apoyado algunos para atribuir carácter natural al lenguaje.

jueves, 15 de marzo de 2012

Una noche romántica, maldita y simbólica.







Escucho música lacrimosa en crepúsculos de rosas
En una poética noche de sueños y magia
Pienso en los poetas malditos, en la luna
Pienso en los surrealistas, en sus sueños
Pienso en Poe, en su gato negro
Bebo y me embriago con el licor poético de Bécquer
Me sumergo en lágrimas de tristeza
De pasión y frenesí, siento una ópera en mí
Me embargan cientos de pensamientos
Mi vida es un caos ordenado
Al fin soy libre, no sé si lo resistiré
Me penetra el ideal romántico de juventud
Hoy no quiero leer ni a Baudelaire ni a Rimbaud.

 

Santiago hoy me parece una cohesión sistemático-lingüística-social.




Hoy al caminar por Santiago y tras leer algunos artículos literarios críticos, pensaba en las múltiples conexiones que se me han generado para comprender los aspectos multifacéticos de la vida, desde entender el tejido social, a nivel teórico-abstracto, sus diversas capas sociales y sí, pese a que estamos en el siglo XXI, es como si estuviésemos en la Edad Media, pues aún pre-existen estratificaciones sociales, que las más de las veces se difuminan en sectores y lugares tales como las micros, los paraderos de éstas, ya que ahí se confunden modos de hablar, de vestir, de comportamiento y costumbres y sin lugar a dudas nos quedamos en aquel variado entramado y hasta vario pinto diría yo, donde confluyen los más variados y policromáticos contextos y condiciones socio-culturales. Sin embargo, empiezo a comprender y descifrar los tipos y comunidades sociales y de hablantes de igual modo, por ejemplo. Es decir, pienso en los grupos de teóricos, donde lo que hacen –ociosamente, pues al parecer tienen y tenemos mucho tiempo disponible para pensar- es precisamente reunirse a escuchar sus teorías, sus planteamientos y posturas como una suerte de evasión de la realidad actual, puesto que si bien hasta cierto punto al ser la masa pensante y ser muy conscientes de lo que observan, fundamentalmente se cierran en un círculo a escucharse. Por otro lado, otros grupos humanos, ya sean flaites hasta abogados, se auto-designan como tales o se piensan o los adscriben como tales, al estar y encontrarse entre sus pares, se reconocen entre ellos y hasta cierto modo se valorizan a sí mismos y, claramente, lo que para un grupo adquiere un amplio valor, para los otros no es tan así, por ejemplo, para los teóricos prima y se asientan sus bases en la inteligencia y el conocimiento, mientras que para los flaites, su fundamentación para comprenderse mutuamente se encuentra simple y llanamente en la manera de proceder hasta de hablar.

            Otras características heteróclito-sociales que percibí hoy fueron el estrés citadino, que hace tiempo me viene rondando un análisis al respecto, ya que es una de las principales causas del malestar social generalizado que actualmente existe y pervive, que les quita una abundancia extremada de tiempo a las personas y que por ello a veces no poseen suficiente tiempo para reflexionar, compartir, entre otros, que básicamente se traduce en las problemáticas contemporáneas de nuestro siglo, una enajenación social, separación y desligue a su vez, en fin, la sociedad en estos momentos me parece un caos, que, no obstante, pareciese tener una cohesión sistemática-lingüística-social, en lo que probablemente trabaje en una próxima reflexión.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Hoy dormiré más tranquilo.



            Hoy ha sido un día extraño, acabo de terminar de leer una reflexión de un profesor que lleva toda una vida en aquella fascinante labor, sin duda alguna me sorprende, me enternece leer sus vivencias, sus experiencias y quizá hasta cierto punto me proyecto en él, pues tengo veinte años, sin embargo, si bien me queda mucho por leer, reflexionar, pensar y vivir aún, siento cada día que me invaden cientos de historias, cientos de pensamientos y así cada día que transcurre siento que comprendo menos la vida, es decir, entre más la vivimos, más inasible se nos vuelve. Me ha abatido una fuerte nostalgia, últimamente me han rondando varias ideas en torno a la muerte, en relación a “mi muerte”, creo que me queda mucho por hacer aún, pasar por miles de situaciones, pero la vida en sí me parece frágil, a veces monótona y aunque creo que la literatura marca la diferencia en lo que hago y lo que haré por el resto de mis días en la tierra, me da pena pensar que sea en vano, al contrario, por ejemplo, si lo veo desde la óptica de a quienes les he enseñado, con quienes he reflexionado y he convivido, probablemente han aprendido de mí, no obstante, si bien aquellas enseñanzas les servirán de por vida y tal vez no los vuelva a ver, pues cada uno sigue su camino, lo que me entristece sobremanera, sigo sintiendo una honda nostalgia, no sé cómo describirla, ni ponerla en palabras, soy feliz, pero en mi mente se entrechocan varias ideas contradictorias, algunas más potentes, otras más débiles. Suelo decir que mi mente es un caos ordenado, pero sigue siendo un caos de todos modos, de libros, de autores, de filósofos y un sin fin de historias que se prolongan ad infinitum. Por otra parte, agradezco no sé si a Dios o a un ente superior incognoscible, por haberme brindado aquella capacidad suprahumana con las palabras, con el dominio de ellas, con la expresión, pues cada vez me voy dando cuenta que ha sido un verdadero don divino, ya que me ha permitido llegar a reflexiones que me sorprenden, que me permiten organizar de mejor modo mi vida, poseer una comprensión cada vez mayor, entre otras cualidades que quizá siga descubriendo en este enmarañado camino que es la vida.

            En relación con aquella habilidad del lenguaje, creo que debo esmerarme en darle una buena utilidad, en sacarle partido, en transmitir mejores mensajes, más óptimos y de una calidad cada vez mejor, que me permita llegar cada vez con una precisión más exacta a las personas y que ante todo, no caiga en situaciones absolutamente adversas. ¡Ay! Me he desviado, siempre me ocurre que me disgrego demasiado, en fin, quería partir esta reflexión con lo que observé durante esta tarde de miércoles de marzo de 2012, sin embargo, partí haciendo alusión a aquel buen hombre que ha vivido para contarnos y relatarnos sutilmente su maravillosa historia. Mi vida me parece insignificante a su lado, ¿más que he hecho yo? ¿qué me queda por hacer? Es una interrogante que aún no podré contestar, pero espero que a lo largo de los años que me quedan de vida, pueda encontrarle un verdadero sentido, espero sinceramente, desde la profundidad de mi mente y corazón que así sea. Quería hablar de la historia que hoy viví en una micro, del tic nervioso de la señora que se encontraba al frente mío, del tipo que contaba chistes e historias de un niño llamado Juanito, del hombre con bigote que miraba por la ventana y que a ratos observaba con atención cómo yo iba leyendo un libro de Dostoievski o de la historia que al parecer era interesante, que la joven que iba a mi lado le señalaba a su interlocutora.

            Bueno, terminé hablando de la vida, de los sueños, de los planes, de la nostalgia, pero sigo manteniendo firmemente mi postura en que jamás comprenderemos qué es la vida, cuál es nuestro propósito, si es que es la felicidad realmente, pese a lo efímero de ésta y si el amor, las relaciones con otros o qué finalmente es lo que cobra mayor significancia en ella, hoy me dormiré al parecer, más tranquilo.  

sábado, 10 de marzo de 2012

Una noche de viernes en Santiago.




Santiago al anochecer es un caos, pero no en el mal sentido de la palabra, sino que es un caos que te cala hondamente, un caos adrenalínico, veo y observo, también escucho un calor humano a flor de piel, el sentido gregario humano me parece natural en estos momentos, la gente socializa, carretea, fuma, se divierte y vuelven a su rutina de ocho horas diarias trabajando sin parar, cada vez más, con una intensidad sin duda mayor cada día, sin embargo, pese a todo, adoro Santiago. Es una ciudad que me ha hecho crecer, a porrazos, a entrechoques y entretelones, pero lo que más le agradezco es que me ha permitido conocer más y más personas que le están dando un nuevo giro a mi vida, he aprendido a soportar 3 interminables horas contemplando una película de cine arte, que quizá hace un par de años atrás, ni si quiera hubiese imaginado que estaría allí, he aprendido a descifrar su bohemia, sus calles y sus gentes, entender sus vidas y los ritmos de ésta, en fin, Santiago ya no es desconocido para mí. No obstante, cada día me resulta novedoso, fascinante, hasta entrañable incluso y por qué no decirlo, hasta extrañable, pues vivo en región y desde allá siempre añoro regresar, volver a esta rutina sin par, a esas horas pick donde todo vuelve a ser caos, ensordecedores ruidos y destinos.

            Cada persona tiene un destino, no sé si crea en la predestinación, pero lo que sí sé es que ahora llevo las riendas de mi vida, vivo cada día como si fuese el último, intento mantenerme alerta, aprender de las personas que conozco, intento aprender a comprenderme, a ser realmente yo, a valorizar lo que hago, mis gustos e intereses a re-encantarme cada día que pasa con la literatura, con mis sueños, con la filosofía, con la música, con el cine, es decir, con las bellas artes en general. Sé que la vida no es absolutamente bella, tampoco absolutamente negra, pero lo que sí pienso, es que hay que vivirla intensamente cada día, al máximo, pues probablemente es una sola, no es que caiga y decaiga en un existencialismo unamuniano, sin embargo, algo de eso hay, inclusive escribir me ayuda a identificarme, saber qué es lo que realmente me apasiona, he aprendido a veces a lidiar con la soledad y otras a compartir con amigos que espero me acompañen de por vida. Algunos de ellos también escriben y juntos reflexionamos no para cambiar el mundo, sino que nuestras vidas, hacerlas mejor día a día, no en un sentido ético-moral, sino para sentirnos vivos, para sentir cada vez más, hoy y siempre, ése es mi camino.

El mito del andrógeno y la concepción de la homosexualidad a través de la poesía Lorquiana.




“El teatro es poesía que
Se levanta del libro y se hace humana.”

El presente ensayo pretende dar en primera instancia una visión específica sobre la poética lorquiana, mas no sin hacer alusión breve a su teatro, el que sin duda alguna está íntimamente emparentado con ella, en una especie de simbiosis, sin embargo, será preciso contextualizar la obra de aquel gran poeta español y considerar a su vez rasgos fundamentales de su vida, que trajeron –para bien o para mal- repercusiones en su obra. De esta manera una característica vital de suma trascendencia es su muerte, pues ésta acrecentará sobremanera la venta de ésta y que se diese a conocer cada vez más, así se aprecia en el prólogo de Ildefonso-Manuel Gil: “Desde los últimos meses de 1936, la vida y la obra de Federico García Lorca suscitaron un interés excepcional. No puede desconocerse que el trágico fin del poeta, con todas las lamentables circunstancias, implicaciones, complicaciones y complicidades que lo hicieron posible, contribuyó al lanzamiento, a nivel universal, de su obra, de manera que de lo que se publicó entonces –sobre todo, centenares de artículos periodísticos- se debía más a su condición de poeta asesinado que a su obra en sí misma.”[1]

            Por otro lado, volviendo a su teatro, éste cada vez más, como han señalado los críticos, será más directo y eficaz, más hondo y de más sobria belleza, todo lo cual, no dejará de estar emparentado hasta el final con su poética: “Una sobriedad expresiva que se plasmó en un lenguaje sentencioso, breve y firme a la vez, con estructura similar a la del refranero. Claro está que esa sobriedad no fue llevada a sus últimas consecuencias, porque Lorca sabía muy bien que la palabra se transfigura en escena, de tal modo que frases que en la lectura parecen afectadas se cargan de patetismo y de especial significación en los labios del personaje, enmarcadas en su lugar natural: el escenario.”[2]
           
            Cabe ahondar un tanto más en lo que significó el teatro en la producción lorquiana, el que como se sabe, transcurrió por diversas etapas, desde un romanticismo de matiz lírico y melancólico hasta los dramas de tema popular, los críticos respecto a la teatralidad poética de Lorca han dicho lo siguiente: “[…] García Lorca era antes que nada poeta y al construir teatro procedía de acuerdo a lo que era en primer término: Los valores sustanciales del teatro de García Lorca son… poéticos… aun cuando sean, también…, dramáticos. Es lógico que así sea, pues ese teatro llegaba de la poesía. Por eso… su autor no se ajustó a las normas escénicas aceptadas ni a las exigencias propias de los géneros tradicionales, porque no escribía el teatro por el teatro, sino el teatro por la poesía…”.[3]

            A continuación, acercándonos cada vez más a su poética y al análisis correspondiente de ésta, cabe referir que estará enmarcada por varios temas y mitos, de carácter tectónico y cosmogónico, eminentemente. Estos últimos transversales a su obra en general, donde aquel que más resalta es el del andrógeno, devenido de textos griegos clásicos ya presentes en Aristófanes, de igual modo, in presentia, en textos como los diálogos platónicos e incluso algunos de índole cabalística, vinculados derechamente con las relaciones homo-eróticas, que innegablemente se corresponden con la biografía y condición de García Lorca, que dejó plasmada en su literatura. En lo que respecta a aquel mito, éste pertenece a los del bastión del arquetipo del inconsciente colectivo de la humanidad, pero la principal fuente en la que se basa es la que señala Francisco Fernando de Los ríos, su hermano: “[…] Lorca conoció los diálogos platónicos en la época en que frecuentaba la Facultad de Leyes de Granada.”[4]
           
            También reseñaré lo que ha referido Rafael  Martínez Nadal, estudioso de la obra lorquiana, quien nos hace resonar los ecos –en sus términos- de la indagación y revisión de algunos diálogos socráticos, sobretodo, aquellos de índole más pasional y sentimental: “Que en la obra de Lorca se perciban ecos de temas platónicos no debe extrañarnos; el problema del uno, de la unidad, de la reunión de mitades le preocupó siempre, sobre todo en la época en que sé que leía – o releía- los Diálogos Socráticos. El problema lo enfocaba, claro es, como poeta. Recuerdo a este propósito una conversación en un lugar a primera vista tan poco apropiado como la galería del café El Alcázar de Madrid, en las primeras horas de una madrugada, poco después de la publicación del Romancero gitano […] Si el uno es la perfecta fusión de dos mitades, me decía, los hombres somos selvas de mitades en eterna busca de la imposible unión. El amor es el ansia constante de llegar al uno, pero si existiera el uno sería la negación del amor. Morimos solos como mitades solas.”[5]

            Si bien se ha mencionado el mito del andrógeno como característica definitoria de la poética lorquiana, no se ha profundizado en los escritos de Aristófanes sobre aquel tema, el que como sabemos no era de carácter divino, sino que más bien en este caso, se correspondía con los orígenes mismos de la humanidad: “[…] Allí Aristófanes cuenta que, en un principio, tres eran los sexos de los hombres, no como ahora, macho y hembra, sino que había además un tercero, común a estos dos, del cual perdura aún el nombre, aunque él mismo haya desaparecido: el andrógeno, que participa de uno y otro sexo. Es decir, la naturaleza humana estaba compuesta de tres tipos distintos: el hombre doble, la mujer doble y el andrógeno. […]”.[6] Como acotación, también se aprecia la figura del Adameva, perteneciente al origen primordial de la raza humana y previo a la separación de los sexos, pero en la tradición Judeo-cristiana, que también confluirá en la poesía de Lorca.
           
            Por otra parte, conforme a las referencias existentes y pre-existentes a la mitología que aborda Lorca, se dijo y apuntó sus basamentos en Platón, sin embargo, la alusión a aquel mito, será ante todo de índole amorosa, para explicar stricto sensu, en el caso de Lorca, su homosexualidad: “En El Banquete, Platón se sirve del andrógino para desarrollar su teoría sobre el amor. Como bien sostiene Monneyron (1994, 27), no se trata de una cosmología tendiente a explicar el origen del hombre sino de una tentativa de legitimización y una proyección de diferentes formas de erotismos posibles. Este aspecto tiene que haber interesado profundamente a Lorca en un momento en que estaba tratando de llevar a escena, en El público, un amor que no fuera el aceptado socialmente amor heterosexual.”[7]

            Se podría, desde otro ángulo hablar de una poesía mítico-teogónica en García Lorca, que ya hemos visto expresada y que como establece la crítica, el poeta granadino es capaz de transformar en mito todo lo que toca, una suerte de Rey Midas de la poesía-mítico-simbólica: “[…] Y como es intrínseca a su personalidad poética no puede dejarla de lado en ninguna época ni en ningún género. El teatro y la prosa pueden ayudar a comprender algunas de sus poesías, aunque también su prosa es mítica y poética.”  Pareciese que la androginia fuese unívoca, no obstante, no es tan así, pues no existe un solo tipo de andrógeno, sino que una multiplicidad y variabilidad de ellos: “[…] u otras variantes de la androginia, como son el mito de narciso o el incesto como modo de unión de lo que procede del mismo huevo (o vientre). Con respecto al mito de narciso, se trata de hallar la mitad faltante en el reflejo de uno mismo. Lorca tiene dos poemas en Canciones dedicados a este mito que se relaciona con el tema del desdoblamiento y también con el de la androginia. ”[8]

            Otra forma de concebir la androginia, está fundada en la tradición bíblica, en la que se subsume a una suerte de perfección espiritual, pues se mantiene un equilibrio armónico de lo femenino y lo masculino, lo que nos conlleva a una trascendencia, de suma importancia espiritual para el Judeo-cristianismo: “[…] Esta fusión, primero sexual, será a todas luces íntegra, como lo vemos en esta cita de la Carta a Romanos de San Pablo (12, 4-5). […] En este contexto, apoyados en San Pablo y en San Juan, la androginia está entre las características de la perfección espiritual, como camino de la trascendencia.”[9]

            En relación al eros homosexual, cabe resaltar que esta forma de amor será trágica e infecunda, pues está marcada profundamente por la imposibilidad de fecundación, lo cual no necesariamente implica una infelicidad en este punto absoluta, pero de todos modos la tendencia es a un amor-pasional-carnal con tintes oscuros, asociados a lo que hay que ocultar, o al rojo, símbolo de la sangre y el dolor: “[…] Y ya relacionado el tema con El Banquete platónico, agrega: El eros genesíaco, en el rito oscuro de las madres, impone la reconstitución carnal de lo uno para que la fecundación y el engendramiento sean posibles. El orgasmo sin la generación, real o latente, no hace al hombre partícipe de la inmortalidad de la materia o de los dioses […] En realidad, el eros homosexual no encontraría más nota específica que la imposibilidad del engendramiento.”[10]

            Finalmente estableceré vínculos entre la androginia y la homosexualidad, para ello primeramente acotaré la subsiguiente cita, donde apreciaremos el tópico de la cárcel de amor, el que particularmente en esta ocasión, posee la caracterización de ser cautivo, pero porque no puede manifestar y expresar su amor, puesto que la sociedad coarta y censura la forma homo-erótica, además la adjetiviza como oscura, lo que es de índole, como hemos visto, simbólica-trágica-oculta. Al mismo tiempo está cargado de melancolía, -humor corporal en términos biológicos- también de cromatismo negro-oscuro, en tanto síndrome producido por la no realización del sentir, además de la imposibilidad de no ver a su amado: “Así mi corazón de noche y día, preso en la cárcel del amor oscura, llora sin verte su melancolía.
                                                                                   Federico García Lorca.”[11]

            Se ha llegado a hablar de un triple desgarrón en Lorca, que tiene tres partes, una de ellas, igualmente de connotación sexual: “[…] Sexual, psicológico y moral. Y circunscribiéndose al primero, sostiene: El desgarrón sexual se produce al haber dado paso, desde el subconsciente, a las apetencias más secretas del eros.”.[12] Claramente, aquí aquel desgarrón, es la traducción de una psiquis y una pasión interna que se sublima y que se expresa a través de lo sensorio, de la carnalidad, es a todas luces la manifestación explícita del deseo.
            “Lorca fustiga la homosexualidad ciudadana, porque entiende la homosexualidad como acto natural dentro del friso grandioso de la naturaleza sin dogma. Cuando la homosexualidad es recluida y esbozada dentro de la sociedad que la proscribe, se convierte en algo clandestino y pecaminoso. Pierde su grandeza, se envilece. Sin duda, Lorca siente que solo la naturaleza total, en su continuo hacer sexual, puede asumir (y quizá absolver) ese acto.”[13]  La cita precedente, versa sobre el modo lorquiano de entender y comprender la homosexualidad, la que apunta ante todo como una realización natural, es decir, cuyo sentido es opuesto al que pretenden otorgarles las sociedades y sus dogmas, que vienen a ser incluso anti-naturales al visualizar la homosexualidad como algo que no debiese existir ni co-existir en sociedad, por consiguiente, su postura es de defensa ante el presente tema, incluso alude a un virtuosismo, siendo prácticamente la antípoda de la concepción social, que desde una óptica, por ejemplo, Judeo-cristiana, abordaría y encapsularía como pecaminoso.

            El mismo García Lorca establecerá una clasificación taxonómica renovada e impuesta por él, sobre los entes que viven en la sociedad, llegando a conclusiones como las que anotaré a posteriori: “Hay sub-entes, el marica, el pederasta, contra los que Walt Whitman descarga su cólera sagrada en la Oda al invertido. Existe el Ente, dedicado fundamentalmente a la conservación de la especie, sólo necesita simiente y un vaso para volcarla. Y por último el Súper-ente, creador, pero de un orden superior, artístico, científico, capaz de mover el mundo, de conducirlo por caminos teóricos, estéticos, hasta las cumbres de la forma pura… Mientras tanto, el Ente entre su mujer y sus hijos…”.[14]  En conformidad a la tripartición que nos propone, hace uso de los adjetivos peyorativos utilizados por Whitman, para referirse a una clase a la que él pertenece, sin embargo, probablemente lo plantea con dejes irónicos. Por otra parte, critica de manera relativamente manifiesta a los Entes sexuados, masculino-femenino, que según él, lo único que efectúan en este mundo, es fecundizar, hasta cierto punto, como el fin último y magno de sus vidas. Cabe no olvidar y soslayar, que Lorca se adscribe al grupo de los Súper Entes, de igual guisa, ya que él es poeta y como tal posee la facultad de ver más allá, con tonos iluministas la sociedad y descifrarla en sus más diversos códigos, hasta alcanzar la perfección y pureza. La obra de este período y más aún su etapa neoyorquina, estará marcada por una trayectoria de temática de amor homosexual, presente en poemas tales como: Oda a Walt Witman, Tu infancia en Menton; Fábula y Rueda de los tres amigos.

            El crítico Gillo Dorfles, también se ha pronunciado en relación al mito del andrógeno, diciendo lo siguiente: “El artista adolescente ya inició la construcción mítica del andrógino como una forma de autorrevelación y al mismo tiempo de escamoteo de su yo ante los demás. La construcción del andrógino fue, desde el principio, una forma de mostrarse y ocultarse. Juego de luz y de sombras que concluirá en la elaborada metáfora del eclipse en Así que pasen cinco años.”[15] Apunta, sin lugar a dudas al movimiento pendular entre aquello que puede revelar ante la sociedad y aquello que debe ocultar, producto del sesgo de esta misma, además de ser un método mítico-simbólico en este caso, que le permite saber quién es verdaderamente.

            Los críticos han atestiguado una primera aproximación sobre la temática de la androginia en la juventud lorquiana, específicamente en una de sus prosas inéditas, en el poema de la carne para ser más exactos: “Nostalgia olorosa y ensoñadora. Se desarrolla en él un diálogo entre Platón y Safo, enmarcado por una voz poética que presenta las dudas y estados anímicos de un joven sexualmente confundido. El poema se inicia en tono confesional: La visión de lo que yo amo y deseo me desconcierta y aplana. Al querer transmitir esta visión va recurriendo a distintos tipos de imágenes: olfativas, visuales, con las que irá conformando sus mitos. Por otro lado, la mención del jazmín y del jacinto están avaladas por la exaltación de los sentidos en esa hora de nostalgia olorosa, pero además el jacinto remite al mito del Apolo bisexual que transformó en esa flor al efebo desdeñoso. La imagen visual lumínica es un temblor azul y plata con fosforescencias tenues, remite a colores y brillos que luego tendrán su simbología. Predmore ha relacionado el azul con el impulso de la pasión homosexual. […] El plateado remite a la luna, imagen del andrógino platónico. El tiempo del poema la hora propicia para la ensoñación, es el crepúsculo, la caída del sol (lo masculino) y la inminencia de la luna (lo femenino).”[16]

            Sólo cabe añadir al extenso análisis sobre aquella prosa magnífica de Lorca y sus múltiples tonalidades aquello que está en relación al siguiente verso: “La visión de lo que yo amo y deseo me desconcierta y aplana.” El objeto del deseo en este caso, es al parecer y es lo que se deja ver en sus palabras, algo que lo descoloca, por tanto, es contra-regla, es decir y no nos cabe duda, es un amor netamente homo-erótico.

            El homo-erotismo, por ejemplo, ya aludido y presente en Platón y Safo es fundamental en esta etapa poética. Igualmente adquiere preeminencia la co-relación de Eros y thanatos, ambas pasiones imprescindibles en su escritura tanto lírica como dramática y si bien no necesariamente se enmarca en el homo-erotismo, sino que también en el heterosexualismo, podremos comprobar en un pasaje como el que citaré, la imagen prototípica que cobra la muerte con su guadaña y la unión y enlace amoroso de los amantes: “Una noche muy negra y olorosa del verano, del fondo estrellado del horizonte se destacó una nube colosal. Era de luz roja y había en toda ella hombres y mujeres con túnicas de gasa verde. En las esquinas había hombres y mujeres abrazados y con las manos juntas… A un lado y otro se juntaban los contrarios de sexo. Los demás, reuniéndose, comenzaron el sacrificio supremo… Pero una sombra esquelética y horrible con una guadaña de plata destruyó todo aquello. La muerte pasó por allí… Cuando ya desapareció, nacieron unos globos azulados y de ellos salieron otros hombres y mujeres y siguieron lo mismo… porque la muerte no puede con las pasiones de la carne ni podrá exterminarlas nunca… Eso es lo eterno: la muerte, enemiga de la carne, pero ésta vuelve a nacer, y con más fuerza la vence.”[17]

            Me parece de suma relevancia adscribir una cita que cobra gran significación para dilucidar la temática homo erótica, donde no existe una predisposición de amor hacia a alguien de un sexo específico, sino que el azar puede jugarnos más de una pasada y jugada, en ese sentido precisamente podríamos hablar inclusive de un azar objetivo del amor: “Este tema será luego relacionado con el homoerotismo en El Público y también lo retomará en Comedia sin título. Amar a un hombre o a una mujer o a un asno es un simple azar, el hombre es una víctima de los juegos del destino. Advertimos así una vez más que en plena adolescencia ya estaban en germen los motivos que luego elabora en la etapa de madurez.”[18]

            La visión de incomplitud, trascendental para desentrañar la figura del andrógeno, se da en un poema de Lorca, lo que me parece interesante analizar, pues aquí la luna es símbolo de lo imcompleto, anhelante del sol, que viene a ser la otra parte del andrógeno, imagen de lo masculino, que genera una unidad total y absoluta, una complitud lumínica y sombría:
                   “Millones de eterno, ansias de Unidad.
                    Dolorosas lunas, dolorosas calmas,
                   Dolorosas almas que desean el sol.”[19]

            Un tópico latino de suma importancia, empieza a aparecer en la obra lorquiana, es el mutatis mutandis, vale decir, todo muta, todo cambia y justamente es así, pues su estética y concepción del arte empieza a tornar en otra dirección, influenciado ante todo por la visión vanguardista: “El conflicto del Director proyecta el del autor, quien deja por fin asomar a la superficie el homoerotismo que había permanecido latente en su etapa anterior y que, por otra parte, se halla en plena búsqueda estética, ya que intenta una renovación no solo en la escena teatral sino en todas las formas expresivas (poesía, dibujo). El surrealismo y el teatro de vanguardia le proporcionan un marco donde desarrollar un entramado simbólico que al mismo tiempo lo desnuda y lo abroquela en sus obsesiones personales.”[20]

            Los críticos tampoco han pasado por alto el cuadro segundo de El Público, cuyos protagonistas son Cascabeles –el mariquita de fijación femenina- y Pámpanos de fijación masculina: “[…] Asistimos a una relación erótica entre dos homosexuales, uno de ellos de fijación femenina. Este aparece danzando y desplegando distintas estrategias de seducción. Se trata de la figura de cascabeles. En oposición, la de pámpanos lo acompaña con una flauta, símbolo fálico que nos hace pensar en un homosexual sin fijación femenina. El intercambio erótico entre ambos se va deslizando hacia un intercambio sadomasoquista que concluirá en la lucha (una lucha tras la cual se oculta la agresión del acto sexual). El seductor, la figura de cascabeles, cumple la función de mariquita, del corrupto de la Oda a Walt Whitman. […]”.[21] Hay una denostación explícita devenida desde Lorca hacia el transexualismo, visto desde su óptica como negativo, no así el homosexualismo: “La luna aparece así como lo afeminado, como lo mujeril, en una transexualidad que Lorca denosta.”[22]

            Para culminar mi análisis y a modo de conclusión del presente ensayo sobre la poética lorquiana en relación a su homosexualidad, me parece de capital importancia y vital para comprender su obra, destrabar algunos de los conflictos de su homosexualidad que él vivió y cómo los sintió en correspondencia al dogmatismo religioso y la coerción ejercida sobre él por su familia: “[…] Desde muy joven se cuestionó sobre su homosexualidad a la luz de la religión y la moral transmitidas por su familia y por la ciudad pueblerina. El problema de cómo conciliar su diferencia con el dogma religioso y con las convenciones sociales lo llevaron a una lectura y libre interpretación del Antiguo y Nuevo Testamento, de vidas de santos y de filósofos antiguos. […]”.[23]


[1] Ildefonso-Manuel Gil: Federico García Lorca, El escritor y la crítica. España. Taurus Ediciones. Pp. 9.
[2] Íbidem. Pp. 13.
[3] Alfredo de la Guardia: El teatro de Federico García Lorca. Chile. Editorial Nascimiento. Pp. 9.
[4] Luis Martínez Cuitiño: El mito del andrógino en Federico García Lorca. Chile. Editorial Corregidor. Pp. 14.
[5] Íbidem. Pp. 14-15.
[6] Íbidem. Pp. 15.
[7] Íbidem.
[8] Íbidem. Pp. 27-28.
[9] Íbidem. Pp. 31.
[10] Íbidem. Pp. 39.
[11] Íbidem. Pp. 75.
[12] Íbidem.
[13] Íbidem. Pp. 76.
[14] Íbidem. Pp. 77.
[15] Íbidem. Pp. 79.
[16] Íbidem. Pp. 80.
[17] Íbidem. Pp. 81.
[18] Íbidem. Pp. 82.
[19] Íbidem. Pp. 83.
[20] Íbidem. Pp. 85.
[21] Íbidem. Pp. 85.
[22] Íbidem. Pp. 86.
[23] Íbidem. Pp. 86-87.

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