Soledad, voz de mi pensar en ausencia de las horas Diáfano pesar en la claridad meridiana de los días invernales Te entregas a mis brazos con tu alma ponzoñosa En palabras viertes el licor que embriaga mis venas de poesía Germinas en escritura enajenada lo malsano de los sentimientos La vida arrebatas en suspiros de amor al que sus labios posó en ti Las catacumbas se abren a tu paso y en ellas se liberan prisioneros Eres la fiel compañía del corazón enamorado de la vida y sus desdichas Eres flor enmalezada de cárdenos silencios, de melancolía pura Eres el loco afán del insensato corazón y la sensibilidad del poeta En ti los besos son placeres trágicos en la comedia de la muerte Sentir, amar, doler de soledad es la esperanza del soñador Poesía, voz que cantas a las alondras en primavera Ruiseñor de los valles en las misteriosas aguas del infinito Te pido como suplicante en la piadosa serenidad de mis años Que eleves plegarias a los vaporosos amores de
El monte parnaso es el olimpo de los simbolistas No soy iconoclasta ni falso adorador de egolatrías Enamórate de la soleada claridad del día Invierte el tiempo, traspasa generaciones Sumérgete en la torre de marfil, lee, escucha y escribe lo que ves No te calles, lo peor que puedes hacer es silenciarte Tan sólo entra y serás bienvenido en mi torre de marfil No preguntes por mi nombre, ya lo sabrás de antemano Sólo sé tú, sigue tu camino y me encontrarás, si me estás buscando.