jueves, 13 de agosto de 2015

Seminario de Literatura Chilena Contemporánea Unidad de Lírica - Primer Informe (2014)

Seminario de Literatura Chilena Contemporánea
Unidad de Lírica
                                                                               Primer Informe                                                            

El presente ensayo, de carácter impresionista, abordará en líneas generales, los lineamientos y programa que constituyen a la generación del 38, conocida también como Generación Literaria de 1942- Se suele hablar de discrepancias de un método, pues la disyuntiva del método generacional, fluctúa entre dos de ellos, el planteado por Ortega y Gasset y el formulado por el crítico literario, Cedomil Goic-, por ello a cuál de las generaciones se adscriba, dependerá del criterio que se desee utilizar, según el esquema generacional y crítico que se emplee, el cual se caracterizó por interesarse en su propia época y las crisis en las que como escritores estaban inmersos: “La Generación Literaria de 1938,  evidenció el interés de los creadores por reflexionar sobre temas sociales, históricos y políticos. Ricardo Latcham y Hernán Díaz Arrieta bautizaron a este grupo con el nombre de generación neocriollista del 40, influidos por las características más destacadas de estas producciones literarias: criollista, por su delectación en lo nacional; nueva, por su actitud doctrinal, distanciada de la generación anterior en cuanto a que las realidades enfocadas en las obras carecen de la polaridad o deformación anteriores.”[1]

Para entender qué es una generación, basta apoyarse en las palabras de José Ortega y Gasset, que nos clarifica un poco más la concepción, si es que no arbitraria, tal vez azarosa que podemos tener por quiénes se adhieren a ella, cuáles son sus criterios y qué los vincula: “Una generación no es un puñado de hombres egregios, ni simplemente una masa:
es como un nuevo cuerpo social íntegro con su minoría selecta y su muchedumbre,
que ha sido lanzado sobre el ámbito de la existencia con una trayectoria vital determinada.”[2] Una definición que nos habla sobre su carácter vitalista, no de un mero aglutinar sin orden alguno, más que el de su existencia, sino de una trayectoria, es decir, qué han ido dejando a su paso, su escritura, sus postulados, su estética y por qué no decirlo, su poética en un ámbito de la existencia, por ello se hace necesaria una periodización, fechar a qué época pertenecen aquellos escritores, para así determinar qué los afectó, sus influencias histórico-literarias, donde el azar las más de las veces ya no es una mera casualidad.

La discusión generacional es un tema arduo y difundido en los estudios de crítica literaria, la que posee una larga data y cuya itinerancia sistemática sobre este problema, nos indica su permanencia y actualidad para determinar si un escritor pertenece a tal o cual generación, es así que se ha convertido en un método que procura darle un carácter cientificista a la literatura, que además queda demostrado cuando se hace referencia a científicos eminentes como Galileo “La lectura generacional de raíz estructural que Ortega y Gasset utiliza para la comprensión del fenómeno literario y artístico, y que ha servido de punto de partida para prácticamente todas las teorías que explican la literatura a partir del hecho generacional, se inicia principalmente a partir del curso "En torno a Galileo" (1933) que dictó Ortega, en el que esbozó al menos nueve puntos sobre los que se sostiene su teoría. Este método ha contado con diversos seguidores que, con variantes, han trabajado sobre la línea abierta por Ortega y Gasset, entre los que se encuentran Julián Marías y Guillermo de Torre, en España, el dominicano Pedro Henríquez Ureña y el colombiano José Juan Arrom, entre otros. Sin embargo, fue con la aparición en 1968 de La novela chilena: los mitos degradados, del académico chileno Cedomil Goic, que la aplicación sistemática del método generacional tomó fuerza en Latinoamérica, lo que sumado al trabajo permanente y sostenido de Goic sobre el tema lo han convertido en referencia ineludible tanto para los seguidores de esta línea teórica como para sus detractores. Entre estos últimos destaca el trabajo aún inédito Contra el método generacional, del académico Ricardo Cuadros”[3]


“Porque el escritor, en estos tiempos, es una especie de soldado
que acompaña a su pueblo con el arma bajo el brazo”
Luis Enrique Délano. Con estas palabras se da pie a la comprensión particular de que para  comprender a esta generación bajo el contexto que las enmarca, se hará necesario hacerlo bajo la luz de las guerras mundiales y los procesos políticos, sociales e ideológicos convulsos, el arma a la que se refiere el extracto, es una metáfora, pues en tanto recurso estilístico, ésta simbolizaría a las letras, piénsese en el tópico de las armas y las letras, donde la escritura y el rol que desempeña el escritor en la sociedad es determinante, pues por un lado debía cultivarse en la guerra y, por otro, debía ser ilustrado en las artes liberales. Lo que llevado al siglo XX, adaptándolo a estas beligerantes y constantes crisis sociales, el escritor, no puede estar escindido de su rol social


El contexto epocal en el cual nace esta generación, es propiciador para la creación literaria, erigiéndose, si bien no como un movimiento de vanguardia, pese a que tomará rasgos de las dos principales, surrealismo y creacíonismo, como veremos más adelante, dos guerras serán su caudal decisivo: “La segunda Guerra Mundial (1939), el estallido de la Guerra Civil española en 1936 y el advenimiento del Frente Popular, fueron factores determinantes para los escritores de esta generación. Este grupo nació en medio de los turbulentos cambios políticos de las campañas del año 1920. Hugo Montes, destacado estudioso de la literatura nacional, en su libro Historia de la literatura chilena, describió esta generación: "En 1938, como un anuncio de triunfos posteriores auténticos, llegó al poder un vigoroso sector de extracción media, originando una eclosión de fe popular, traducida por los escritores en un naturalismo constructivo en que se integran significativamente las capas sociales en descomposición y las fuerzas promisorias de los grupos en ascenso. No se trata ahora de una recreación estética de un ambiente de autenticidad discutible, sino de un hondo hurgar en busca de las causas infraestructurales que originan el proceso que angustia y oprime las clases desposeídas o grupos laborantes. Este naturalismo proletario, esta verdadera épica social, como alguien señaló, produjo un 'ansia apasionada de cambiar la vida nacional... de dar al obrero y al campesino... un sitio de dignidad'. Y así vemos el nacimiento de una literatura de mayor resonancia vital que no gira en torno al paisaje, sino al hombre comunitario".[4] Es precisamente la emergencia de una clase social como la media y las clases más bajas, las que serán descritas en esta literatura, con rasgos realistas y naturalistas, al menos en narrativa, que también se verá expresada en poesía, donde se verán reflejados los sentimientos y crisis existenciales que calan en los sujetos/autores y escritores de esta generación, sentimientos tales como la angustia, el dolor, sufrimiento por la humanidad, detonarán en un sujeto si bien no estrictamente existencialista, con claros dejes marcados de este existencialismo vital que apreciábamos en Francia en un Camus.

“En este sentido, los creadores de este movimiento pertenecieron al mundo popular y se sintieron cercanos al marxismo -a lo menos un gran número de ellos-, sus obras pusieron el énfasis en la problemática social, propiciaron la apertura de parcelas literarias en las regiones del país, el centro de sus creaciones fue el hombre y la constante lucha contra la naturaleza y la explotación humana. Aun cuando estas características fueron compartidas por los miembros de la Generación Literaria de 1938, un sector importante de la crítica especializada afirmó que estuvo dividida en dos grupos. El primero, de mayor sentido social, lenguaje más directo, apegado al realismo y con un claro acento regionalista. El segundo, buscó mayor novedad en los motivos literarios, fue más esteticista y subjetivo, formado en su mayoría por poetas impactados por el surrealismo y el creacionismo.”[5] La influencia de ambas vanguardias, que apreciaremos ante todo en el grupo de poetas adscritos al grupo de La mandrágora, tomará técnicas y rasgos estéticos, propios del grupo creado por Bretón, en las que también se inspirarán en los planteamientos de Huidobro, donde el arte debe crear y no imitar a la naturaleza.
“Entre los escritores adscritos a este grupo literario destacan Nicomedes Guzmán, Gonzalo Drago, Andrés Sabella, Francisco Coloane, Volodia Teitelboim, Eduardo Anguita, Teófilo Cid y algunos miembros del grupo La Mandrágora, entre otros escritores.![6] De esta generación de escritores me centraré en la obra poética de Teófilo Cid, analizando uno de sus poemas, donde como en todo escritor, para tener una visión más global y acabada de su obra, es necesario conocer sus influencias, que en el caso del poeta que nos concierne, en su etapa de juventud, con poetas coetáneos compartió discusiones literarias que sin duda alguna enriquecieron entreambas lecturas y escrituras, me refiero a Enriquez Gómez Correa y Braulio Arenas.
Dentro de los puntos que destacan de Teófilo Cid en su biografía, está su adhesión al grupo La mándragora, donde su visión surrealista queda patentemente delineada, sobre todo lo que refiere al mundo de los sueños, esa experimentación constante con esa otra realidad, alterna a la vigilia, de cuya materia se sirve el poeta para llevar a cabo su creación literaria: “En 1933, con 19 años de edad, se trasladó a Santiago. Tras seguir la carrera de Pedagogía en Castellano, comenzó a trabajar como funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores. Sin embargo, pronto dejó atrás las responsabilidades de ese cargo y se vinculó con la bohemia intelectual santiaguina, la que en las noches se proclamaba por los bares y cafés de la ciudad. Ya establecido en la capital, formó junto a sus amigos Braulio Arenas, Enrique Gómez Correa y Jorge Cáceres el grupo Mandrágora, cuyo objetivo fue difundir, mediante una revista, actos públicos y tertulias, los postulados del surrealismo. Producto de su vinculación con esta corriente de pensamiento surgió el libro Bouldroud en 1942, compuesto por siete cuentos calificados por el mismo como "oníricos".[7] Luego de experimentar en sus primeros escarceos literarios con el surrealismo, luego lo hará con el creacionismo, distanciándose del grupo al cual se había adherido de su generación, por lo cual no fue incluído en el A,G,C de La mandrágora. Sin embargo, Cid no sólo cultivó la poesía, sino también el cuento, el teatro, la novela y la crítica literaria, lo que nos habla de su intensa actividad intelectual, que con el tiempo iría en deterioro, hasta terminar sus últimos días en un estado deplorable, recibiendo asilo de amigos como Guillermo Atías

Finalmente, en lo que respecta al análisis de su obra poética, escogeré un poema que sintetiza algunos puntos centrales de su concepción artística/estética y que muestra rasgos surrealistas, que lleva a por título:  MADRUGADORAS, cuyo Comentario de Braulio Arenas clarifica la elección del autor de su preferencia a la hora de escribir el poema : " ¿Por qué perra y no perro?, preguntábamos a Teófilo al llegar al final de este poema suyo. Al interrogarle, pensábamos en el can llevado en su viaje a la luna por los expedicionarios de Julio Verne, muerto en el viaje, arrojado fuera de la nave, y siguiéndoles, atraído por la fuerza de gravedad del vehículo, a través del espacio. El mismo poeta no se explicaba por qué perra famosa y no perro famoso. Este poema fue publicado en el número primero de nuestra revista "Mandrágora" (diciembre de 1938). Sólo muchos años más tarde tendríamos la explicación, pues fue una perrita la que viajó en el Sputnik de los soviéticos. " 

El motivo del tiempo y su vínculo con las imágenes es propio de la poética surrealista, pues le da un carácter onírico, de ensueño a la experiencia vivida, donde el hablante lírico, logra vivir otra vida, la que lo hace a través del sujeto poético, que en esta ocasión es la perra que viajó por primera vez al espacio exterior. En la descripción que hace de la experiencia del viaje, logra un tono poético/preciocista, nos habla de un farol de equinoccio con  presencia de sinestesias, pues en aquel sitio, la voz escucha su propia sombra. La denominación de madrugadora, por este despertar en el espacio exterior, la personifica, despertará en un hemisferio de cristal (imagen del universo) a la que le asocia el elemento del éter, lo que es propio no sólo de los surrealistas, sino también de los poetas simbolistas, como Rimbaud, del que no cabe duda posee influencias.


“Sumergida en tiempo
En imágenes
En distintas direcciones
En focos de alta mar
En odio al vesperal dominio
En tí misma
Yo vivo a través de tu candor
Como la sangre en una vena
Un farol de equinoccio
Al final del sitio plano
Del hangar más alto
En estas cordilleras
Donde la voz escucha su propia sombra
El milano atrae sus hijuelos
En este adiós de tí
De tí la madrugadora
Perdida en un hemisferio de cristal
En una curva sin dibujos
A la intemperie
Como una perra famosa
lamida por el éter.”[8]


lunes, 10 de agosto de 2015

Palabras creadas, (poemas)

Altivoluntad.

Altivo como una mirada al horizonte,
Marfilojeadas resaltan esas lumínicas esferas
Voluntad férrea como fuego abrasador,
Sensantez y apostura como grecoperfilismo representado
Intensas pupilas claricordean mi fugaz mirada
Tiempo prolongado en lontananza en el multicolor azulado
Como gotas de yeso se posan en córneas palpitantes
Obra y arte en un solo momento, pintura a voluntad
Volición incesante en adánico perfil.

Akoal
Edénicos parajes en agrestes tiempos desconocidos
Torrentosas aguas y virginales cantos revolotean en arrebol
El muerto revive al tercer día y sucumbe en una mirada
Ahogado y pétrido, se consume en el petricor de esta tierra
Vida y obra en manantial sereno como entumecido mar
Fugaz escritura que se deshace entre las manos
Letra apuñalada a sangre fría con sabor a melancolía
El papel es siniestrado a palabras cruzadas
El fin es comienzo y la muerte infinito.





Nuestra escritura apuñalada

En tus ojos mi vida se cautiva en insondable abismo
Mi mirada enamorada se funde con tu alma
Mi cuerpo es tuyo y tu letra es mía
Poesía a flor de piel que se roza en la mirada
Te amo como te deseo y mi voluntad en ti desfallece
Tu silencio es agonía que yace en el camino

Envoltura de húmeda palidez conformando el eco de un nosotros.

Crimen pasional en Chillán (Extraído del manuscrito del 26 de junio del 2015)


Crimen pasional en Chillán (Extraído del manuscrito del 26 de junio del 2015)


Agónico en el octavo piso; se encontraba la muerte, al borde de un sofá aterciopelado y una lámpara luminosa de media noche. El cuerpo yacía emblanquecido como palidez mortuoria, entre las sábanas frías de lo que fue la noche anterior; no se sabe a ciencia cierta si fue despecho o mal de amor lo ocurrido aquella jornada. Estaba la chimenea encendida aún, con los rescoldos de las cenizas y ardiendo a fuego lento. El cadáver parecía de otro tiempo, de una época remota, de aquellos tiempos en los que el deseo supeditaba la pasión, la muerte por venganza de amor ya no tiene la frecuencia de antaño en que morir por amor, se hacía merecedor de la gloria eterna.



La puerta que daba a su departamento estaba entreabierta, la luz apagada y la lámpara encendida, la chimenea aún humeaba. Roberto se encontraba desnudo con un puñal que sobresalía clavado en su pecho, junto a su corazón. Esa tarde de invierno se encontraba solo, probablemente recordando a la mujer que lo abandonó hacía una semana. La muerte lo acechaba, el fuego ya no humeaba, los detectives ya no se sorprendían por tales episodios, era parte de su rutina. La puerta fue cerrada y así como la metáfora de un crimen casi perfecto, el caso concluyó en un abrir y cerrar de ojos. Se abrió el expediente por crimen pasional y la vida de aquel hombre se fugó entre las manos. Crimen y castigo, pasión y muerte en una ciudad ensuburbiada. La luz se apagó, sólo las cenizas acompañaban el rescoldo estertóreo del cuerpo agonizante.

domingo, 2 de agosto de 2015

Pensamientos cotidianos 2014


Desde hace un par de años que me intriga el mundo de los sueños, lo onírico, lo más extraño es que mi subconsciente pasa la mayor parte del tiempo más activo de lo normal, quizás se deba al acto creativo y que nuestro cerebro es principalmente percepción de este tipo. Lo que me suele pasar es que en mis sueños siempre me comporto igual que como me comportaría a diario, lo cual creo que es positivo, ya que debiese estar en armonía, cosa que generalmente no suele pasar, ya que las personas no siempre se dejan guiar por sus deseos/anhelos, por ello tanto inconformismo. Hoy soñé que visitaba un país que hasta ahora no he pisado, pero que me sabía sus calles de memoria, quizás porque lo conozco a través de fotografías y que compraba una casa que creo conocer, que pertenecía a unos escritores, además de ganar un concurso. Como en los sueños todo tiende a estar interrelacionado, esto tendrá más de un significado aparente, al menos me permite hacer lo que me propuse a fines del 2013, reescribir mis sueños. — en Chillan.


Acabo de tener mi 1ª tarde en el curso de conducción, hasta hoy todo bien, anduve varias cuadras, no choqué con nadie, me mantuve firme al volante y puse mucha atención a las instrucciones, como un alumno aplicado, dentro de todo se podría asociar la conducción con ciertos grados de madurez moral y un desarrollo personal cada vez mayor, pues implica estar bien sincronizado contigo mismo, poner todos tus sentidos en alerta, pero con tranquilidad, estar calmado y relajado, además el instructor tenía mucha experticia, pensé que tendría más miedo al volante, pero veo que ya no.

Acabo de ver Sarahs Keiv en Isat, la recomiendo por lejos, trata a través de una descripción biográfica y la averiguación de ésta a través de una periodista la tragedia de Auchswitz y cómo repercute aún para quiénes pertenecen a la cultura europea, es un entramado de historias familiares, diarios de vida ocultos, secretos y cosas qu no se dijeron en su momentos, sino hasta medio siglo después.

El día del amor, una fecha que inspira a muchos a escribir y dedicar frases a aquellos que amamos, pero vivimos en una sociedad donde como cada año, aquellos buenos deseos se han traducido a un egoísmo y materialismo, donde los verdaderos sentimientos son subsumidos y relegados a un segundo plano, supliendo los afectos, con regalos de ocasión, los motivos por los que hay que crear un día para expresar y decir te quiero, te amo, ya dan cuenta de cómo está siendo conducida nuestra sociedad, hay que amar, es el derecho primordial del ser humano, pues somos únicos y nuestra naturaleza es amatoria, éste es un verdadero arte, si cada acción que hacemos y cada pensamiento le ponemos esa cuota de amor, todo cambia, el mundo, al perspectiva con la que vivimos, la intensidad misma del vivir cambia, no dejemos que el comercio y los medios nos impongan los días, cada día es uno nuevo para empezar y atrevernos a ser quiénes queramos ser, primero amémonos nosotros mismos y respetemos a aquél que no conocemos, porque al igual que nosotros tiene derecho a ser libre y a ser amado, en lo personal creo en que la vida atrae y nos corresponde con la frecuencia que vibramos, el amor es la más alta frecuencia, entonces la felcidad y la base de todo lo que nos suceda en esta vida, dependerá de nuestra calidad amatoria. 

   Reflexiones de un 14/2/2014.



Escribir sobre la realidad, es algo que he querido hacer desde hace mucho y de cierto modo es algo que se expresa en lo cotidiano, en los actos que realizamos a diario, cuya sumatoria en conjunto producen nuestra propia percepción y visión de mundo, la que varía constantemente de un instante a otro, de una persona a otra, pues la vida no es estática, nosotros estamos en continúo movimiento y dependerá ante todo del prisma a través del cual miremos, para dar cuenta de qué es lo que captamos y a través de qué y cómo, son nuestros sentidos los que crean nuestra realidad, la que a veces tiende a convertirse en actos fallidos y por tal, etá sujeta a error. Un claro ejemplo también se aprecia a través de nuestra memoria, ya que lo que recordamos configura y reconfigura nuestra creencias, lo que somos y deseamos ser y cómo nos relacionamos con nuestro entorno, relaciones personales y ambiente. La fotografía es otra manifestación de la realidad, ya que una imagen, si bien no representa fielmente una realidad, sí es una expresión y reflejo de ésta, la que varía según un prisma, que es la óptica a través de la cual observamos, pues hay imágenes que tomamos de nuestra propia vida y creemos que precisamente ellas forman nuestra vida, no obstante, no es así, ya que nos pueden poner otras imágenes junto a las nuestras y aquellos recuerdos que conservamos intactos en nuestra retina, de pronto son subpuestos a otros momentos, vividos por otros y no precisamente por nosotros. La necesidad de fotografiar los instantes en una cultura ligada a los selfies, nos ha hecho volcarnos a crear una realidad paralela a nuestra vida real, que es cómo deseamos que los otros nos vean, es una realidad creada por nosotros mismos y las más de las veces, la ficción supera a la realidad, nos vemos envueltos en una cultura de evasión, evadir lo que no queremos ver, embellecer la realidad que nos toca ver, en un mundo de persona cada vez más infelices.

            La realidad a su vez cobra matices, delineados por la frágil línea del tiempo, al ser éste relativo no nos queda más que sorprendernos ante la fragilidad de nuestra realidad, creemos tener cierta edad, haber vivido ciertas experiencias en determinados momentos de nuestra vidas, pero quién nos asegura que así ocurrió, ¿un calendario, un reloj de mano, de pared o las impresiones subjetivas y personales? Vivimos lo que creemos vivir, el pasado sólo es conservador en nuestra memoria, el presente siempre será lo único que tenemos y qué decir de la incertidumbre del futuro, siempre motivado por nuestros pensamientos, lo más patente de cada una de nuestras vivencias es que hemos vivido aquello que hemos pensado y ésta es la base de lo que podemos denominar una experiencia real.


                                   La realidad no es opción, reflex. De feb.  16-19/2014


Hay cuatro cosas que me molestan sobremanera, quizás para algunos sean nimiedades, pero para mí no:

1.- Que cada vez que vas a comprar a un negocio no te den boletas o que cada vez que te subas a un colectivo, no siempre te den boletos, más aún cuando tu trato siempre es gentil y afable.

2.- Que muchos hombres sean celosos y territoriales con aquellos que suelen ocupar la palabra, poniendose a la defensiva.

3.- Conductores imprudentes que tocan bocinazos y lanzan improperios a la gente y transeúntes, creyéndose los dueños de la calle, más aún cuando uno se siente con la responsabilidad ética de al sacar su licencia, de ser un buen ciudadano y cumplir las normativas y respetar a todos.

4.- Ir sólo contra la corriente social.


Acabo de ver Avatar, la 1ª vez fue en el cine y me dejó muchas reflexiones que pensar en ese entonces y ahora las reafirmo, que el ser humano por naturaleza es autodestructivo, que lo que sucedió una vez como error, el hecho de despreciar y depredar a otros, por pertenecer a razas, etnias diferentes, seguirá repitiéndose persecula seculorum, que el día en que descubramos que los ciclos de la naturaleza y la energía que fluye en ella es parte de nuestro propio ciclo vital, recién empezaremos a despertar, que el amor es la fuerza más grande en todo estrato y que la carencia espiritual nos hace comportarnos como seres desalmados y que aun las mayores tecnologías, si no son encauzadas a un buen fin, seguirán siendo obsoletas y nada más que armas de destrucción masiva.

19/2/2014.



Mi último sueño con inclinación a pesadilla, estuvo marcado por la aparición y sustitución de rostros que al reflejarse en el espejo se convertían en demonios, la casa del sueño estaba marcada por cargas y fuerzas negativas, cuyo paisaje de alrededor era desolador y triste, en ocaso.Quizás se deba a películas que he visto en esa línea o como de costumbre, el subconsciente siempre nos dice algo, nuestros demonios personales, nuestros miedos, las ilusiones de un rostro, desvanecidas en espectros siniestros.
                                                                       Sueño de la noche del 20 de feb. 2014.


El mayor acto de rebeldía es rebelarse consigo mismo, contra tus propias circunstancias, las actuales y hacer lo que más puedas hasta el límite de tus fuerzas, para que las que simientes en el futuro sean el fruto de la rebeldía de tu pasado,irradiar energía como un suspiro latente del ahíto corazón en llamas, deseante de un cambio profundo, de un querer ser, no por lo que otros te han impuesto, aun menos por lo que has aprendido, dejar tus aprendizajes atrás y partir de cero, como si llegaras recién al mundo, para disfrutar de tus momentos con el ímpetu de quién se sabe mortal y que por ello, extralimita su espíritu, sueña despierto y lucha contra la imposición del tiempo. El futuro es incierto, no sabemos lo que serán nuestras trastocadas circunstancias, sin embargo, la decisión, el determinismo y la voluntad de vivir tus propias ideas y pensamientos, son el mayor acto arraigado del más puro sentimiento, amar tu propia vida, ése amigos míos, es el mayor acto de rebeldía.



.                                                          El mayor acto de rebeldía, 22/2/2014.

sábado, 1 de agosto de 2015

En toda una vida


A veces nos basta un instante, para que la rutina que hemos llevado por años nos cambie por completo, en una vuelta de 360 grados, despertar y sentir que ha valido la pena, fugarse en un viaje sin retorno hasta que la tormenta haya pasado, recorrer lugares inexplorados, conocer a quién sienta que su destino en ese momento debe estar junto a nosotros, la vida es breve y hay que vivir la intensidad de las circunstancias. En toda una vida podemos no ser felices, sin embargo, basta ese fulgor de amanecer que nos vislumbre una sola vez y aquello que parecía no cambiar  ni tener rumbo alguno, decida dar ese giro inesperado y mueva el motor, ese engranaje interno que nos motive al cambio y nos saque de la soledad en la que estamos inmersos, para algunos aquello es amor, para otros, simplemente locura, pero para los soñadores empedernidos, es un sueño que se desea vivir, con más intensidad que la vida misma.


Si fuese posible modificar el pasado, penetrar en los insondables abismos de la memoria, quizás nuestras elecciones de vida serían distintas, sin embargo, para un escritor es irremisiblemente incontrolable contener la memoria, ese pasado a veces remoto, a veces cercano, del cual no se puede rehuir, pues nos acecha como un viento huracanado. La vida es como un eterno resplandor, un sueño dirigido, del cual no sabemos si estamos despiertos o dormidos, si la hemos encauzado para bien o para mal, si llevamos nuestra vida más allá de nuestros propios límites, hasta donde deseemos llegar, es locura que linda con la vida, es sueño que circunda lo desconocido para hacerse uno con el amor propio de aquellas almas que se ensimisman ocultando sus miedos en el egolatrismo del amor propio.

Una mirada lo dice todo, el pasado, el presente y el futuro, lo sentido, lo que se siente y lo que se podría llegar a sentir con la intensidad de las circunstancias, momentos, tan sólo palabras, tiempo que se desvanece como el ocaso en el atardecer, como el alba en lontananza. Una mirada refleja amor y odio, sensatez y sentimientos, agonía en inmensidad de un pensamiento.

En los últimos cinco o seis años de mi vida, he vivido con mayor intensidad, esos momentos de viajes, de idas y vueltas, de acostarse en el pasto con amigos, de sentarse en el suelo a conversar de la vida, de comer y caminar por lugares que no habías visitado, enamorarte. Desengañarte. Estar en la frontera, iluminarte en el camino, reencontrarte y re encantarte con cada mirada, con cada lugar en el que estás, con sus silencios, con lo dicho y hecho, con ese estar y no estar. A veces siento que no comprendo la vida y en otras circunstancias, que sólo me aproximo levemente a ese sopor que te embriaga, a esos momentos de estar contigo mismo y saber que el amor, parte por casa. Que la soledad, el refugio en el que buscas permanecer, se va junto a todo aquello en lo que creías. A veces pienso en lo mucho que he escrito para desahogarme, para llenar ese vacío existencial de mis pensamientos, para dejar la noche fluir y el día escapar, hundirme en mis propios momentos y comprender cada abismo de mi memoria, recorrer las mismas calles por las que he transitado cientos de veces, repetir y degustar las palabras como un plato único y exquisito, ser y no ser, olvidarme del dolor, del daño, de la envidia de otros y sentir que la escritura es desprendimiento y así como se crea, se destruye y como se es, se evapora y difumina. A veces cuesta encontrar esos instantes para detenerse en la vida, parar y reflexionar, sin embargo, existen y se crean con cada respiro que nuestro organismo ejecuta, con cada palabra que pronunciamos e incluso con aquello que no decimos y nos guardamos por la eternidad.

El amor es esa charla imaginaria con uno mismo, con tu yo interior, que al producirse nos permite embriagarnos de todo aquello que está en nuestro derredor, para algunos parte por el amor propio, para otros es el inicio de una relación con lo natural, con la vida, la ausencia de egos, es el comienzo de una nueva vida que terminó en el ayer. El espacio personal, nuestros metros cuadrados para expresarnos, para ser nosotros mismos, para contactarnos con lo más profundo, a veces es necesario dejar algo atrás, para seguir adelante, la vida es un continúo avanzar, ya no hay marcha atrás, la felicidad en nuestro propio espacio es obra y arte de nosotros como artífices de mundos posibles.

Un día en la vida, es un designio de amor, es un todo irrevocable para entregarse por completo al éxtasis de vivir, de volver a comenzar, de recrear una realidad, de volver vívido un sueño dirigido, un pensamiento perdido en la posteridad, una historia de un horizonte esperado.

Entre los abismos de la memoria



Entre los abismos de la memoria, distan los recuerdos, las nostalgias, los sinsabores y las alegrías de la vida. En ella hacen mella los momentos del ayer, el presente y el porvenir, los anhelos del mañana. Cuando pensamos en el tiempo pasado, en que todo tiempo fue mejor, las más de las veces es porque sentimos que aquello vivido tiene un valor agregado para nuestra memoria, ya que no siempre recordamos fielmente lo vivido, solemos asociar circunstancias, situaciones y personas con la impresión que nos causaron en determinados momentos de nuestras vidas, en aquel paso y transitar por las nuestras y cuando se unieron nuestros caminos. No obstante, cada cual debe seguir su propia senda, todos tenemos un destino particular, una vida propia que se va creando al andar y que en cada nuevo paso que damos, se va produciendo un cambio, como el aleteo de una mariposa cuyo aletear repercutirá hasta el resto de nuestros días.

A veces se entrecruzan por estos insondables abismos personas que no se conocen entre sí, pero cuyo hilo conductor somos nosotros, como en los sueños, con una vividez y nitidez única, que se entrelaza en aquel momento, para producir nuevas imágenes en nuestra memoria, de las que vamos transformando por esos sinuosos y pedregosos caminos de la vida. Cada persona que llega nuestra vida deja algo en nosotros y se lleva algo consigo, otras también pasaron y ya no están, pero lo más significativo y que es verdad universal es que esa unicidad es la que nos hace únicos e irrepetibles, a través de nuestras experiencias y vivencias, una autenticidad tal que hace de nuestra vida, un concierto de circunstancias que se armonizan a coro.


Somos nuestra propia sinfonía, con nuestros pasos, nuestras vivencias, recuerdos y lo que proyectamos hacia los demás, con quiénes nos hemos cruzado, las páginas de los libros en las que hemos posado nuestros ojos, los lugares que hemos recorrido y más aún, el conjunto de todo lo vivido, que en una existencia humana, por escasa que parezca y que siempre el final, será la muerte, resulta aún más conmovedor y satisfactorio por el sólo hecho de existir y estar en esa búsqueda constante de ser feliz.

Mi arte poética (José Chamorro)




Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas
Escribo porque nací poeta en una generación postrada en la melancolía
Escribo cuando vuelo en la noche oscura de mis pensamientos en ausencia de firmamento
Escribo para otros y para olvidarme de mí mismo
Escribo en la torre de marfil de mis ilusiones donde el porvenir es incierto
Escribo al amanecer cuando cae la noche y renace el ocaso
Escribo a sangre fría como un sicario enmudecido de cobardes letanías
Escribo con versos de medianoche y resabios del mañana
Escribo sobre la vida y la muerte, el amor y la melancolía
Escribo bajo la sombra de los poetas muertos y en el túmulo de sus memorias
Escribo junto a los poetas vivos de mi tierra que recrean mundos en agonía
Escribo al lado de gigantes sentados en hombros de enanos
Escribo porque si no hubiera escrito, hubiera muerto, y si muriera habría vivido
Porque si no tuviera un lápiz y un papel, estaría tuerto
Porque si hallara una promesa de amor, escribiría una y mil veces
Escribo porque si todo fuese nada y cada día anochecer, moriría para vivir sin querer
Escribo porque amo la vida y aborrezco la muerte, odio el amor cuando el verso vive

En tus manos pondría mi arte poética, porque al decir te amo, te ofrezco mi silencio y mi verso.



Pd_ Escrita en el Taller de creación Literaria 2015, Chillán.

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Distintivo: Participación activa en comunidad de Letras Kiltras.