martes, 17 de enero de 2012

Síntesis del Popol Vuh.




Génesis: En un comienzo no había luz, sólo oscuridad, ahí los dioses hicieron consejo y acordaron que del mar surgiese la tierra, crearon los primeros animales de diversas especies, pero como éstos no los adoraron decidieron que dependieran de otros. Así hicieron un esbozo de creación de los primeros hombres, lo cual no resultó, ya que los crearon de barro y se deshacían. Posteriormente los crearon de madera, sin embargo, no pudieron alabar a los dioses, ya que se resecaban, además que no poseían sabiduría ni ingenio.

Debido a la inutilidad de aquellos maniquíes, pues no podían adorar a los dioses, estos últimos prefirieron aniquilarlos, por consiguiente, mandaron un diluvio que los destrozara. Los animales subyugados por los hombres, también se hicieron partícipes de la masacre, así además, las ollas y otros utensilios se dispusieron a quemar a los hombres. (Se dice que los monos son la posteridad de los hombres de madera).

Como no existían ni el sol ni la luna, que diesen resplandor a la tierra, Principal Guacamayo comenzó a jactarse de ser él, quien poseía y aunaba ambos poderes. Al igual que su padre, los hijos de P. Guacamayo, eran arrogantes, y se decían tener el poder sobre la tierra. Por ende, los dioses decidieron acabar con ellos, además que, por otro lado, se vanagloriaban por sus perlas, diamantes y pedrerías. (Utilizaron los disparos de cerbatana y una especie de veneno contenida en ésta, para acabar con la vida de ellos).

Los dos dioses: Maestro Mago y Brujito, se escondieron detrás del árbol de P. Guacamayo, denominado Byrsonia y lo atacaron con sus cerbatanas, dislocándole la mandíbula. No obstante, P. Guacamayo los atrapó y les arrancó el brazo. Pero, al menos, pudieron escapar; luego recurrieron donde sus abuelos procreadores y en conjunto con éstos elaboraron una estratagema para recuperar el brazo y, finalmente, vencerlo. Así fue que lo engañaron nuevamente, recobraron lo perdido, le arrebataron sus dientes y los sustituyeron por maíces blancos, además de desollarle sus ojos, quitándole igualmente sus metales preciosos. (Murió P. Guacamayo y su esposa).

Gesta del Sabio Pez-Tierra, primer hijo del P. Guacamayo: Éste quiso ayudar a los cuatrocientos jóvenes a cargar un árbol para levantar la casa, sin embargo, éstos al ver la proeza que realizaba, planearon asesinarlo, así que acordaron que éste cavara un profundo túnel, para luego taparlo en tierra y que de este modo pereciese. No obstante, el S.P.T. sabía que deseaban acabar con su vida, por ende, cavó una fosa extra para salvaguardarse. Así, los engañó y los cuatrocientos creyeron que había muerto, lo cual confirmaron tras ver que las hormigas que se aproximaban traían los pelos y uñas de él. Finalmente, este dios se vengó y los aniquiló, tanto a la casa como a los donceles. (Destrucción por envidia).

Muerte del S. P. T. cuando fue vencido por los engendrados Maestro Mago y Brujito. Éstos organizaron una treta con un cangrejo, alimento del S.P.T. y como tenía muchísima hambre, quiso cogerlo y pereció en el intento, derrumbándose la montaña sobre él.

La muerte del gigante de la tierra: La debilidad de este gigante era el hambre y, por otra parte, que ansiaba derribar todas las montañas. Fue así que Brujito y el maestro mago cazaron un pájaro, lo cocieron y untaron con tierra, que al verse tentado a comerlo el gigante, comenzó a perder sus poderes, hasta desfallecer.

Nacimiento del Maestro Mago y Brujito: El nombre del padre de ellos es el de Supremo maestro mago, quien con su parentela aceptó el desafío del juego de la pelota contra los Xibalbá, pero éstos los quemaron cuando se sentaron en un asiento candente. Luego fueron puestos a prueba con unos pinos, que al agotárseles debían pagar con su vida y así fue. De esta guisa se los enterró en el campo del juego de pelota.

Se cortó la cabeza del Supremo maestro mago y fue puesta en un árbol infructífero, que debido a esto, finalmente rindió frutos. De esta forma la cabeza de aquél, no se descubrió y quedó amalgamada al calabacero.

Otra leyenda cuenta que una joven se acercó al árbol donde estaba depositada la cabeza del Supremo maestro mago y éste le habló y, luego le lanzó su saliva en la mano de aquélla e hizo que procreara su descendencia. (Engendramiento del Maestro mago y Brujito). Posteriormente a la doncella la acusaron de fornicadora y como ésta decía desconocer al hombre que le había causado ese estado, decidieron sacrificarla y para comprobar el sacrificio, su padre requería el corazón de esta joven en una copa. Sin embargo, la joven se liberó de ser sacrificada y así sobrevivió, sustituyéndose su corazón por la sangre de un árbol, cuya savia adquirió la misma forma. La joven tuvo que pasar por la prueba de las sementeras, para confirmar que era la nuera de la madre del Supremo maestro mago, cuyos hijos eran el maestro mono y simio.

Infancia del maestro mago y Brujito: Éstos nacieron en casa de su abuela, pero sus hermanos mayores (maestro mono y maestro simio), se burlaban de ellos, siempre buscándoles el mal, así que decidieron vengarse y para ello los invitaron al bosque y les dijeron que escalaran un gran árbol, que se fortaleció y ensanchó más, que les causaba temor descender de él. Por ello, el maestro mago y Brujito, le dijeron que hicieran uso de su cola, pero al hacerlo se transformaron en monos. Al querer resarcir lo ya realizado, no lo lograron, ya que durante cuatro veces consecutivas la faz de aquéllos causó risa en la abuela.

Después que convirtieron en monos a sus hermanos mayores, maestro mago y brujito, hicieron cuanto estuvo en sus manos para que tanto su madre como abuela los tuviera bien considerados. Para ello se decidieron a labrar el campo, sin embargo, esto sólo quedó en apariencia, puesto que se valieron de sus cerbatanas para podar los bosques y con ayuda de una paloma estaban alertas a la llegada de su abuela con los comestibles para saciar su apetito. Por tanto, se ensuciaban y tomaban el azadón cuando ella se aproximaba, así ella caía en su juego. No obstante, los animales del bosque se confabulaban para que el sitio donde habitaban se levantara y repusiera del daño recibido, ante lo cual ambos jóvenes dioses se molestaron sobremanera y formaron consejo para enfrentar la situación. De esta manera aguardaron en la oscuridad del bosque a que los animales se reagruparan, estando decididos a asirlos, pero sólo capturaron a la rata, la cual se salvó, pues les entregó información sobre las armas de sus padres y les narró la historia del juego de pelota que los llevó a la perdición en contra de los Xibalbá. Por otra parte, para conseguir los instrumentos se sirvieron de tácticas falaces y de la ayuda de la rata.

Una vez que se hicieron de las armas, se dirigieron a jugar a la pelota, temblando de tal modo la tierra, que la gente de Xibalbá los escuchó y como lo consideraron un desafío, los retaron dentro de 7 días a un encuentro de aquel juego, lo cual se le encomendó a un heraldo, quien transmitió el mensaje a la abuela de los mozos y, aunque ésta se apesadumbró, hizo cuanto estuvo en sus manos para enviarles el mensaje, así que cogió un piojo que cayó de su vestimenta y le señaló con sus palabras el mensaje, así éste se apresuró a entregarlo, pero en el camino se encontró con un sapo, quien se lo tragó, a su vez el sapo se topó con una serpiente y ésta con un gavilán, lo que justifica la cadena alimenticia y alimentos de los respectivos animales. Finalmente, el gavilán llegó a los pies de los jóvenes dioses, aunque previamente éstos le hirieron sus ojos y, como se negaba a entregar la información sin ser curado, maestro mago y Brujito, lo sanaron con la pelota, lo que literalmente, denominaron, “remedio pelota”. Así, la secuencia de los animales comenzó en retrospectiva y se justificaban ciertas características de cada uno, por ejemplo, el sapo y el hecho de que su boca se abría más y que sus patas traseras resistían el peso de su cuerpo. Culminantemente aceptaron el desafío, pero primero se acercaron donde su madre y abuela, indicándoles que plantarían una caña en medio del hogar y si ésta se secaba, significaba que habían perecido, pero si al contrario, rendía frutos, implicaba que habían sobrevivido.

Luego que hubieron decidido ir a la región de Xibalbá, se adentraron por lo diversos confines y tierras, pero como conocían las pruebas a las cuales serían sometidos, prefirieron adelantarse a ellas, así que articularon otra estratagema, la que consistió en que maestro mago envió uno de sus pelos, que picó a cada uno de los guardianes muertos de Xibalbá, que cuando exclamaron pronunciaron los nombres de sus compañeros, hasta que todos mostraron sus “rostros”. Lo que desembocó en que una vez llegados ante ellos, pronunciaron correctamente sus nombres, tampoco se sentaron en el banco candente, por lo que avanzaron más allá que sus padres, llegando hasta la Mansión tenebrosa.

La Mansión tenebrosa era la primera prueba que encomendaban los Xibalbá, fue en ésta donde los padres de los mozos dioses perecieron, ya que se les había agotado el pino que le habían entregado, sin embargo, en esta ocasión maestro mago y brujito, supieron sobrellevar las dificultades, simulando el fuego con una cola de guacamayo, así no fueron descubiertos. Posteriormente pugnaron en el juego de pelota, donde triunfaron en todas las oportunidades, lo cual asombró a los Xibalbá. Para terminar, los desafiaron a una última afrenta, que consistía en reunir cuatro tipos de flores y atiborrar unos jarrones con ellas, las que sólo se encontraban en un jardín, resguardado por centinelas, pero en vista de las circunstancias, mandaron a unas hormigas y éstas cortaron las flores y las depositaron en los jarros, sin ser descubiertas. De esta forma, al día siguiente los de Xibalbá las contemplaron y quedaron abatidos ante la derrota inminente.

Tras pasar las pruebas mencionadas, se adentraron en la mansión del frío, sin embargo, gracias a sus poderes sobrevivieron. Luego fueron a la mansión de los jaguares, a ellos le entregaron unos huesos, que éstos pulverizaron inmediatamente, creyendo los de Xibalbá que eran las osamentas de los mozos, pero sólo era un ardid más de ellos. Posteriormente se aproximaron a la mansión del fuego, en ésta tampoco fueron derrotados, aunque postrimeramente estuvieron en la mansión de los murciélagos, que si bien al principio se protegieron y cobijaron en sus cerbatanas, al clarear el día pretendían salir de la mansión, pero el murciélago de la muerte le cortó la cabeza a maestro mago, tras asomarse ésta fuera de su refugio. Así los de Xibalbá ardieron en júbilo.

Una vez perdida la cabeza de maestro mago, Brujito llamó a todos los animales y les señaló que fuesen a buscar sus alimentos, de este modo el último animal en ir, debido a su lentitud, fue la tortuga, por ello ésta fue ocupada para conformar la cabeza de maestro mago. Así descendieron los dioses del cielo y moldearon la cabeza, que quedó prácticamente igual. Culminantemente Brujito fue a jugar a la pelota con los de Xibalbá, pero previamente había organizado un nuevo ardid, sirviéndose de un conejo, que creyeron que era la pelota, los de Xibalbá se dirigieron a la zaga de él, así como la verdadera cabeza de maestro mago estaba en el juego, éste la recuperó y se la restableció, sin que se percataran, ubicando en su lugar a la tortuga, que terminó destruyéndose.

Recuerdo de la muerte de maestro mago y Brujito: Éstos presagiaron su muerte, para ello se adelantaron y se dirigieron donde unos augures, dándoles órdenes sobre cómo debían ser esparcidos sus restos, así se hizo. Una vez que los Xibalbá se reunieron con los mozos, los quemaron con una piedra candente, sin embargo, no perecieron  completamente, pues los augures siguieron sus designios y recomendaron a los de Xibalbá depositar los restos de los jóvenes en el río, los que al llegar a las profundidades de éste, se volvieron unos bellos jóvenes, manifestándose nuevamente sus rostros.

La derrota del gobierno de los Xibalbá: Al quinto día de su muerte, resucitaron y se levantaron, fueron vistos por los Xibalbá y comenzaron a realizar prodigios y conjuros, pero como se encontraban tan abatidos y con semblantes de pobres, no fueron reconocidos. Sus danzas posteriormente fueron difundidas y muchos se acercaban a observarlas, hasta que llegó a oídos de los reyes, quienes los invitaron a su palacio a realizar ante ellos sus danzas. De esta guisa se cumplió y efectuaron una primera danza donde mataron a un perro, luego quemaron la casa de los reyes, todo cuanto rectificaron, sucesivamente mataron a un hombre y lo revivieron, después se auto sacrificaron y revivieron, para finalmente inmolar a los reyes Xibalbá, pereciendo uno de ellos sin resurgir su rostro, lo que les dio poder sobre todos los de aquella región, pues habían acabado con su supremo rey. (Sólo los prodigios de los engendrados, sólo sus metamorfosis hicieron esto).

En seguida, revelaron sus nombres y su ascendencia, ante lo cual los de Xibalbá quedaron postrados y confesaron sus pecados, pues asesinaron injustamente a sus padres. Así la dominación y hegemonía de los Xibalbá llegó a su punto culmine. Por otro lado, la abuela de los mozos dioses, los lloraba, ya que en más de una ocasión la planta que dejaron en medio del hogar se secó y luego resurgía en frutos, lo que no tenía explicación aparente, pero se debía a las metamorfosis de aquellos jóvenes. Por aquel suceso, la abuela las designó como: “Cañas vivas en tierra allanada”. Retomando el relato de los jóvenes en Xibalbá, éstos realizaron las debidas honras fúnebres a sus padres, quienes se elevaron a los cielos y se convirtieron respectivamente en el sol y la luna, quienes serían adorados por la prole del alba, pues era menester vengarlos y expiar los pecados cometidos contra ellos. También subieron a los cielos los cuatrocientos jóvenes sacrificados por el S.P.T, quienes se convirtieron en estrellas y acompañaron a los astros luminosos.

Después de la posterior creación de los astros luminosos que alumbraban en su totalidad la faz de la tierra, los dioses formadores se decidieron a crear la raza humana, para ello emplearon mazorcas amarillas y blancas, cuya materia fue la fundamental para la creación de aquellos seres, lo que aconteció en penumbras, ya que aún no le correspondía a los astros mencionados sobresalir. Haciendo alusión a otro ámbito del mito, estos hombres no tuvieron padres ni madres, simplemente fueron creados por los dioses, por una especie de arte de magia. Continuando, cabe destacar que estos hombres veían más allá de los montes, mares y lugares en donde sus ojos de posaban, incluso igualándose hasta tal punto a sus creadores, pues lo que ellos quisieran ver y contemplar podían hacerlo, por consiguiente, adquirieron una gran sabiduría, lo que desagradó a los dioses y prefirieron vedar su vista, para que no se jactaran de ser idénticos a ellos. Así a los cuatro primeros hombres les fue petrificada la vista y, por tanto, se les acortó la sabiduría. Pero en recompensa los dioses les otorgaron después del sueño, a cuatro hermosas mujeres para que procrearan.

Estableciendo un paréntesis, el libro del popol vuh, habla de la germinación de las variadas tribus que comenzaron a surgir y, por otro lado, de la creación del fuego para su subsistencia y contrarrestar el frío, que fue creado por un dios llamado Pluvioso. Éste tras varias peticiones de las tribus, les indicó que si querían que él los protegiera, debían sacrificarse y así se realizó.

1.- POPOL-VUH. «FUENTE HISTÓRICA»
PRIMERA EDAD
(HORIZONTE PRIMITIVO).

Después de la formación de la tierra con su manto vegetal, los dioses proceden a poblarla de seres animados que, en cambio de su subsistencía habrían de tributar culto al Creador. Al efecto «Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, víboras, guardianes de los bejucos». (Recinos). «Llenaron con sus animales, montes y montañas. Guardianes de los guatales y habitantes de los matorrales fueron desde entonces los pájaros, leones, tigres, y de los bejucos las víboras de cascabel y los cantiles» (Villacorta), designándose a cada especie su hábitat respectivo: guaridas, nidos o madrigueras. En seguida, Tzakol, Bitol, Alom y Cajolom, dioses de los cuatro sectores del Cielo dieron a los animales su peculiar manera de expresión: gritos, aullídos, gorjeos, separando a cada grupo «según su modo de entenderse» (Noción de clasificación zoológica aplicando al reino animal las mismas reglas diferenciales del género humano, distribuido en grupos lingüísticos).

E1 indígena continúa dirigiéndose a los Chac, cuando necesita de alguna pieza de cacería, una planta o un árbol, debe al pedirles" permiso Justificar su necesidad de obtener tal o cual cosa y pagar la concesión otorgada. Pero los animales no pudieron satisfacer la orden divina, porque carecían de un lenguaje adecuado y ni siquiera podían entenderse entre ellos mismos, debido a su diferenciación vocálica.

La primera generación humana intentó reiteradamente «expresar su adoración (a los dioses), pero como a causa de su Ienguage (diferente) no lograron entenderse al estar juntos, ni sintieron afectos, nada hicieron los Creadores para ellos» (Villacorta). Esto da a entender que por entonces no existía homogeneidad lingüística ni tampoco el tipo de organización social propio de la cultura maya-quiché. Por no haber sabido honrar a su Creador, el hombre quedó condenado a vivir en cuevas, barrancos y madrigueras como los animales, y nada hizo Dios por él, abandonándolo a su propia suerte.

No pudiera pintarse más vividamente el cuadro de la vida del hombre primitivo y a la vez la fisonomía étnica del país durante el horizonte primario, correspondiente al ciclo de la caza y recolección. Por entonces la horda habitaba en cuevas o barrancos, allí mismo abandonaba los muertos; sus medios de vida eran precarios; el hombre se cubría con hojas o andaba desnudo, tenía principios religiosos rudimentarios; aunque reconocía la existencia de un Supremo Creador, no sabía «expresar su adoración» es decir, tributarle culto, desconocía toda práctica ritual, y por esto «nada hicieron los dioses por ellos». Los hombres de esta época se asimilaban, tanto en su manera de vivir como de pensar, a los animales. Comparación que corresponde en términos de clasificación modema al estado de pueblo natural. Esta manera de considerar al hombre inculto como un animal, no es exclusiva de la mente indoamericana ya que las primeras criaturas de la cosmogonía fenicia, también eran comparadas a «animales sin entendimiento» según referencias de: Sanjoniatón y Filón, citados por J. Imbelloni.1

Después de la formación imperfecta del hombre primigenio, viene su destrucción o sea su transformación en animal, como castigo por no haber sabido invocar al Creador. En forma semejante serán destruidas las creaciones posteriores, convirtiéndose las criaturas humanas en animales de categoría superior en la escala zoológica, marcándose en esta forma un ascenso progresivo en la evolución cultural. Esta alegoría establece además el grado de afinidad genética entre los seres humanos y los animales, explicándose de esa manera las creencias actuales de que en tiempos pasados las bestias podían hablar. No existirá el hombre perfecto, el «Verdadero Hombre» de los mayas sino cuando éste haya logrado a través del tiempo elevarse a la perfección, adquiriendo el tipo de cultura maya-quiché. Por otra parte, el orden por el cual el hombre es un producto final de la.creación sigue la secuencia lógica del ordenamiento en que se va formando el mundo, apareciendo sucesivamente el cielo, la tierra, los vegetales, los animales y por último el hombre, como ocurre en la cosmogonía caldea.

Pero a la par de estas enseñanzas, para uso exclusivo de los pueblos civilizados, yace también la idea de que los hombres primitivos, torpes e ignorantes, asimilados a los animales, podían ser sacrificados por hombres de cultura más avanzada. Esto explicaría el origen de los sacrificios humanos que se desarrollan durante la época siguiente.

            En aquella primera Edad no tuvieron más adoración ni culto que el Tloque Nahuaque, porque la idolatría y la multiplicidad de dioses nació mucho después entre estas gentes, como se verá en su lugar. Dicen que en aquellos principios del mundo se mantenían los hombres solamente con frutas y hierbas...4 En otra parte hemos citado el párrafo del Chilam Balam de Chumayel, refiriéndose al Ser Supremo, causa primaria de todo lo existente.

Para implorar al Creador se reunía en sitios limpios, lejanos antecesores de los patios ceremoniales pavimentados y barridos de las altas culturas, rasgo que perdura a través del tiempo y llega hasta nosotros en las costumbres chortís. La limpieza meticulosa de la plaza ceremonial es, en efecto, un requisito necesario ya que el patío es la imagen del cielo, debe por tanto «estar limpio como el camino del sol».En la cima del escalafón teogónico los chortís colocan al Padre Eterno, jefe supremo del olimpo y réplica de Hunab ku. Es superior a todos los demás dioses que no pueden actuar sin su consentimiento expreso.  Sin embargo, otorga el poder a sus subalternos que no son más que partes escindidas de Él mismo, entonces asume un papel pasivo, retirándose a una aparente inactividad, mientras los otros dioses trabajan. (Ver cap. Teogonía y Págs. 813, 814, op. cit.).

Un monoteísmo compuesto se va desarrollando a partir del monoteismo simple del horizonte primario; ese mismo Dios que llenó los anhelos de una cultura rudimentaria tuvo que adaptarse a nuevas condiciones sociales y económicas, fragmentándose en hipostasis divinas, a medida del avance de la cultura, sin perder su carácter de Dios único. Y aún hoy, los chortís, descendientes directos de los mayas imploran a ese Dios, hincados de rodillas y mirando hacia el cielo, como lo hacían sus antepasados primitivos.

SEGUNDA EDAD
(PERIODO FORMATIVO DE LA CULTURA)

Ante el fracaso de la primera creación, los dioses tratan de formar nuevos seres capaces de tributarles homenaje, «fabricando de barro húmedo sus carnes» (Villacorta), «de tierra, de lodo hicieron la carne del hombre (Recinos)», como en la antigua concepción hebraica.

Este período señala un progreso sensible sobre el anterior, porque los hombres «sabían hablar, pero aún carecían de entendimiento» (Villacorta). «Al principio hablaba, pero no tenía entendimiento» (Recinos). Es decir, se entendían, porque el lenguaje de los grupos disímiles a que se refiere el capítulo anterior ya era mutuamente inteligible, pero esa gente no poseía aún la cultura mental y religiosa del maya, que constituye, en su concepto, el verdadero «entendimiento». Por esta razón, los dioses resuelven destruir su segunda creación.

Es el comienzo de la vida agrícola, como lo hace notar Julio C. Tello; no tenían casas sino pequeñas viviendas de piedra llamadas pukullo, que parecen hornos, desconocían el arte de tejer ropa, vestían pieles de animales en lugar de hojas de árbol y paja. Tenían mandamiento y ley entre ellos los cuales comenzaron a guardar, respetaban a sus padres, madres y señores. Sabían que había cielo e infierno, pena, hambre y castigo. Que había un solo Dios en tres personas (concepto de pluralidad dentro de la unidad): el padre que era justiciero, el hijo caritativo y el hijo menor daba y aumentaba la salud, daba de comer y enviaba agua del cielo para darnos de comer. A esas tres personas denominaban Illapa (Rayo).

Las citadas fuentes concuerdan en señalar que la característica esencial del Segundo ciclo étnico, consiste en la transformación del sistema económico parasitario en el de la horticultura, paralelamente al invento de la alfarería, muy tosca en sus principios, a juzgar por las descripciones que nos da el Popol-Vuh sobre los primeros balbuceos del arte cerámico.

La mitología indígena proyecta en los seres divinos las actividades humanas típicas de la época. En este caso tenemos en Aj Bit el arquetipo del alfarero inhábil que no puede producir sino obras toscas, inconsistentes y seres contrahechos. Por otra parte, el material que sirve para modelar las criaturas es siempre, el que tipifica el rasgo sobresaliente de un ciclo cultural; barro durante la Segunda Edad, madera en la tercera y maíz en la cuarta y última época.

Con la horticultura surge el complejo teogónico de dioses agrarios y de la fertilidad, ausente del horizonte mitográfico anterior, así como la noción de un mundo ínfero, del cual el Popol-Vuh nos dará más adelante, un cuadro impresionante. Con el dios de la lluvia, aparece la trilogía: Rayo, trueno, relámpago, manifestaciones distintas de un solo Dios y objeto de culto por parte de los cultivadores amerindios, a partir de esa época. El concepto de la pluralidad de seres dentro de la unidad divina, refleja el tipo de sociedad comunal que nace con el advenimiento de la horticultura. Por primera vez aparece la figura del dios joven, —el hijo menor mencionado por Guamán Poma, copartícipe del triunvirato teogónico— relacionado con el bienestar humano y la fertilidad de la tierra. Es el héroe cultural, protector del grupo, y dispensador del alimento vegetal; su destacada personalidad y sus hazañas polarizan la atención y constituyen el tema principal de la mitología amerindia. Los dioses enseñan por entonces el arte del cultivo «Es preciso que, al llegar la aurora, hayamos sembrado el alimento para mantener a nuestras criaturas». (Villacorta). «Hagamos al que nos sostendrá y alimentará». (Recinos), dice el Popol-Vuh.

En consecuencia del invento de la horticultura, los grupos indígenas van perdiendo su impulso migratorio, fijándose a la tierra, circunstancia que redunda en incremento de la población. Este fenómeno está registrado tanto en la fuente quiché como en la peruana. «Lucharéis para procrear y multiplicaros, dijeron los dioses, dejando así, ejecutada su voluntad». (Villacorta). Desde la Segunda Edad la gente se multiplicó, dice Guamán Poma, y comenzaron a guardar y respetar a sus padres y madres y señores y a unos con otros se obedecieron...», todo lo cual revela la existencia de un status familiar y social que no existía hasta entonces.

En resumen, el segundo período de la ciclografía aborigen es el de mayor importancia ya que señala, con el origen de las instituciones amerindias: economía hortícola, religión, sistema comunal, que se proyectan en el mundo de los dioses, un cambio fundamental en las condiciones de vida.

TERCERA EDAD
(CICLO DE LA HORTICULTURA AVANZADA).

Con la regencia de Ixmucané, que personifica el estado social y económico de la época, el período matrilineal y de horticultura avanzada ha llegado a su apogeo; los rasgos inconfundibles de este orden socio-económico se ponen de relieve en los episodios del héroe civilizador, correspondientes a la Tercera Edad. Ixcanleos, madre de los dioses en la teogonía maya, es la réplica funcional de Ixmucané, siendo de notarse la afinidad etimológica entre ambos nombres.

Porque era una preocupación constante de los dioses, formar seres que supieran rendirles culto, reconocerlos como superiores, alimentarlos y darles el obligado tributo. Los sucesivos fracasos de las creaciones iniciales, revelan cuan largo y difícil resultó la formación del tipo de ética y religión maya, y establecen a la vez las normas fundamentales del culto maya-quiché, basadas en el principio de que el hombre es eterno deudor de los dioses y debe mantenerlos, alimentarlos y adorarlos si quiere gozar de la protección divina. El género humano debe reconocer su dependencia del Creador, pero éste depende también de los hombres ya que no puede vivir, no existe sin culto; otorga su protección a la humanidad a condición de que ella le rinda culto, se trata de obligaciones recíprocas. Las prácticas rituales del sacerdote y las costumbres tradicionales del pueblo chortí se ajustan fielmente a estos hechos y expresiones paradigmáticas, reiteradas por los dioses agrarios. La ley de compensación por la cual todo servicio debe ser remunerado, y cada favor merecido, principio básico de la filosofía chortí, tiene en el Popol-Vuh su modelo ejemplar.

Los trece dioses, cuya génesis remonta a la tercera Edad, son paradigma del guarismo sagrado trece, fundamental de la teogonia, la astronomía y el calendario mesoamericanos. Constituye un ciclo, perfecto, exponente del gran Dios del cielo, función que se determina por el número de sus acompañantes y corresponde, en el plano astronómico, al panorama del cielo estrellado cuando el sol anda en el cénit, esto es, cuando las esclusas celestes estén por abrirse, para derramar las tan anheladas lluvias de mayo.

Pero tales concepciones astro-teogónicas sólo llegan a desarrollarse cuando las necesidades del cultivo estimulan las observaciones astronómicas y meteorológicas para la previa determinación del tiempo en que han de efectuarse las sucesivas operaciones agrícolas. El movimiento aparente de los astros, de las Pléyades, los solsticios, equinoccios, pasos del sol por el cénit y el movimiento estelar en conexión con el solar y las fases de la luna, son objeto de particular atención durante este período avanzado de la horticultura.

La preeminencia de la diosa lunar que, lo es también del Agua, proyecta, en el mundo de los dioses la posición privilegiada de la mujer, en el seno de la familia. A través de todas las épocas de la ciclografía indígena, la relación entre sociedad y religión se expresa en las funciones del jefe de familia y sus relaciones con el grupo familiar. La abuela es jefe absoluto de la macrofamilia, como lo es la diosa lunar —Ixmucané— del grupo teogónico. Por otra parte, la importancia de la diosa lunar refleja el sistema de computación del tiempo de la época, basado principalmente en las revoluciones de la luna, hecho confirmado por el Chilam Balam de Chumayel en los términos siguientes: Cuando no había despertado el mundo antiguamente (alusión al período precultural) nació el Mes (uh = luna y mes en chortí) y empezó a caminar solo... Después de nacido el mes, (Dios) creó el que se llama Día, (sol joven, nieto e hijo de la luna) y caminó con la madre de su padre y con su tía y con la madre de la madre y con su cuñada. (Mediz Bolio).

Las ciencias astrológica y mágica, inseparables de la astronómica se confunden con ella, adquiriendo por entonces un gran desarrollo. Por primera vez menciona el Popol-Vuh la existencia de dioses hechiceros que echan suertes con granos de maíz y semillas rojas de tzité, durante los preparativos de la Tercera creación. Ixpiyacoc e Ixmucané, grandes adivinos y progenitores del «hechicero de las semillas de pito», inventan el calendario agrario y el arte adivinatorio, que son asuntos correlativos, pues la predicción del estado del tiempo para las siembras o del destino humano parten de los mismos principios fundamentales. Esto lo sabemos gracias a la supervivencia de este sistema entre los quichés y chortís. Ixpiyacoc e Ixmucané corresponden a Oxomoco y Cipactonal, los creadores del calendario, en la mitología mexicana. Obsérvese la relación etimológica y semántica entre Ixmucané y Oxomoco.

1 comentario:

  1. Excelente Patricio, ya que no nos gusta leer, con esto la cosa es mejor.

    mis agradecimientos.

    Rafael

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