Mis ojos padecen de placer al abrirlos
Mis manos lloran bajo las gotas de la ducha
Mi boca penetra en el espejo del dormitorio
El té de madrugada acaricia mi paladar
La música roza mis oídos
El viento entra por la ventana de mi habitación
Me susurra, me desea, sonroja mi piel
La luz del sol dilata mis pupilas
Las enverdece, las anaranja
El silencio de la mañana
se vuelve un eco melodioso.
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