A veces pienso que en la vida transitamos como almas errantes, que nos encontramos con otros en el camino, sin embargo, cada persona es esencialmente sola, vale decir, como ya he escrito en otras oportunidades, si bien en nuestro paso terrenal vamos conociendo a otros con quienes compartimos, cada uno sigue su vida, así lo he visto en cientos de personas, que conocen a algunas, los acompañan, se acompañan mutuamente, se dan a conocer sus visiones de mundo, sus vivencias y experiencias, sus modus vivendi y a la vez modos de comprender la realidad, aprender “a ser”, vale decir, a realmente ser lo que ellos quieren, pues si bien cada persona tiene una determinada manera de concebir la realidad, ésta a la vez varía diacrónicamente, su propia vida cambia, sus pensamientos también cobran nuevos giros y en sí, cada uno se va realizando según las posibilidades que le otorgue su medio y, por supuesto, el medio en el cual se desarrolla. Así es la vida, aún no sé cómo definirla, pero me causa tristeza y hasta pesar que cada uno debe pasar solo por tantas etapas y que aunque te guíen, sigues apañándotelas por tu cuenta, sobreviviendo. Por lo menos los próximos pasos que pretendo dar están más bien en relación a mis intereses vitales, dedicar mi vida a la investigación, a las letras, no obstante, si bien la vida nos cambia y cómo nos relacionamos con el entorno de igual manera y pese a que soy feliz dedicándome a lo que me apasiona, espero que los sacrificios y todo a cuanto me entrego valgan la pena, ya que no quiero llegar al momento culmine de mi vida, mirar hacia atrás y pensar que realmente no he vivido. Soy de la idea de que es necesario experimentar prácticamente de todo, sin embargo, pasar por estados que alteren tu organismo o que, te causen daños de cualquier tipo, en cuanto a ello, estoy radicalmente en contra, pero bien cada persona tiene derecho a ser, a desarrollarse e independiente de todo, creo que ahora sí lo estoy logrando.
El monte parnaso es el olimpo de los simbolistas No soy iconoclasta ni falso adorador de egolatrías Enamórate de la soleada claridad del día Invierte el tiempo, traspasa generaciones Sumérgete en la torre de marfil, lee, escucha y escribe lo que ves No te calles, lo peor que puedes hacer es silenciarte Tan sólo entra y serás bienvenido en mi torre de marfil No preguntes por mi nombre, ya lo sabrás de antemano Sólo sé tú, sigue tu camino y me encontrarás, si me estás buscando.
domingo, 18 de marzo de 2012
Almas errantes.
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