martes, 5 de marzo de 2013

Caminos andados y desandados.


Hace 8 años me vine de Santiago a Chillán con mi familia, mis padres buscaban una mejor calidad de vida y lo lograron, pues pude estudiar en uno de los mejores colegios de acá y así di un gran paso en mi vida, estudiando mi carrera actual, que es mi pasión misma y como suelo decir, el motor que me mueve a diario. Hace 3 y ya casi 4, volví a esa ciudad que más que mal, me ha tratado bien, aún recuerdo a mis amigos de infancia, tengo muy buenos recuerdos de esa etapa de mi vida; ellos me enseñaron el verdadero concepto de la amistad, que llevaré conmigo siempre. Pensándolo bien, jamás he encontrado personas como ellos, eran realmente buenos amigos. Han sido 8 años de muchos logros, altos y bajos, con una historia de vida que me revitaliza. Estoy contento con todo lo que he hecho hasta ahora y espero seguir cultivando lo más que pueda algo de mi sentir con la vida, con quienes me acompañen en este camino.

 Sé que la vida en sí tiende a los ciclos, ya he cerrado unos cuantos, quizá los primeros ciclos de mi vida, también se suele decir que para iniciar un nuevo ciclo es necesario cerrar otros, pues en la vida no se recupera el tiempo pasado, sino que el presente mismo, tu estado actual siempre es el producto de otros estados precedentes, de decisiones tomadas con anterioridad, es decir, toda causa conlleva su efecto y todo pensamiento conduce a la acción. Quizá aún no exista una máquina del tiempo que nos permita conocer nuestro futuro, pero sí tengo dos visiones muy claras, la primera es que nuestras decisiones por más mínimas que sean repercuten en nuestro devenir existencial y la segunda, que basta una persona que se cruce un día en nuestra vida y si bien quizá el rumbo no cambie del todo, tu vida, mi vida, ya no será la misma; así nos pasa cuando conocemos a nuevas personas, compatibilizamos con ciertas personalidades, visiones de entender la vida, pues cada ser es único en sí mismo y en sí la individualidad es lo mejor que puede caracterizar a cada persona.

Desde hace mucho que vengo pensando y es mi visión personal para entender la vida, que es fundamentalmente comprenderla como una especie de laberinto en una tómbola giratoria, pues continuamente en mi caso personal y creo que les sucede a casi todas las personas, de manera continúa y constante, es que se cruzan nuevas personas en nuestro camino, luego nos abandonan y las abandonamos, por factores a veces que escapan a nuestras manos, otras se van y otras regresan, alguno/as incluso permanecen en el tiempo, lo que en parte se condice con el dicho popular de que la vida da muchas vueltas, ya que un día se puede estar bien, pero al siguiente no se sabe, pero todo radica en la mente, en la forma en que nos acercamos al mundo, es difícil controlar cada uno de nuestros pensamientos y acciones, pero en el momento que aquello se logra, se es dueño y señor de la vida misma, al menos de la propia. Así me ha pasado, es claro que mis amigos de la infancia, ya no son los mismos que los de mi juventud, al igual que probablemente tampoco serán los mismos de mi vida más adulta y así hasta el fin de mi vida, pero sé que cada vez las personas que lleguen a ella, serán las indicadas, porque yo he  permitido que así sea.


Pd: Mis recomendaciones para una vida plena son vivir consciente de la propia individualidad y que siempre se puede ser mejor, hay que dejar de lado el conformismo y ello es algo que jamás he olvidado y que comparto plenamente en conjunción con los surrealistas.

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