jueves, 18 de abril de 2013

La felicidad como una vivencia ilusoria.




La vida es tan extraña que cada día me sorprende, escribo para no olvidar, para permanecer en el recuerdo. Tantas personas que fluyen por nuestras vidas en el cotidiano devenir, existimos por una razón y quizás la más importante de todas, para “ser felices”, aunque a veces éste es un estado ilusorio, inclusive en el último tiempo más bien pienso que la felicidad es un estado mental, al igual que cuanto todo lo que nos ocurre en nuestra vida, pues de ese modo creamos nuestra vida, es decir, la sociedad es un constructo mental, al igual que todo aquello que nos rodea. Por otra parte, la felicidad o quizás habrá que hablar de mejor modo de infelicidad, a ratos surge producto de un inconformismo o necesidad no satisfecha, ¿pero en el momento que la satisfagamos, tampoco somos felices?, además hasta qué punto podemos ser felices, cuando se plantea que estamos preparados, hasta condicionados para el fracaso. La felicidad se vuelve casi una probabilidad sujeta al fracaso o al éxito, que después de ese momento exacto se vuelve a desvanecer. Ilusiones.

 El amor igualmente es un sentimiento extraño, cada persona es única e individual, en cada respiro, en cada pensamiento y circunstancia dejamos un halo tras nosotros, una parte de nuestra esencia y sentir, por ello para mí la escritura es tan relevante, son experiencias, vivencias irrecuperables, tal cual el tiempo, el ayer yace desvanecido, sólo quedan hojas de papel marchitándose en la memoria de tiempos ya idos.

 A veces prefiero la soledad, pues cada vez que ingresa una persona a nuestra vida, nos damos de frentón con su subjetividad, es decir, con su mundo interior, que a veces si a nosotros mismos nos parece vivir en un caos permanente o como diría Nietzsche, con nuestros propios demonios, qué queda al convivir con otro, por ello a veces de vez en cuando a mis 21 años prefiero adoptar una actitud enajenadora, que me retraiga en mis pensamientos y así poder ser libre y ejecutar mi libre albedrío, tal cual mi voluntad, de esta forma la felicidad no necesariamente se logra junto a otro, sino que también podemos ser felices al mantener y estar con nuestra propia esencia, vale decir, con nuestra individualidad. Así concluyo que entre más vivo y aprendo de la vida, lo que todos buscan es ser felices; ya sea a través de la belleza física, del intelecto, de los títulos, de formar una familia. Pero no es por ser aguafiestas; la felicidad es una "ilusión", en lo personal yo soy feliz tan sólo porque tengo la gracia de vivir y poder escribir lo que vivo, siento, veo y capto a través de mi escritura, quizá habría que corregir que la felicidad cuando se convierte en necesidad es una "ilusión", que se cumple al materializarla, pero luego se desvanece. Lo que yo planteo como felicidad "real", lo que es cuestionable, es más bien la vida misma, que deberíamos ser felices tan sólo con el hecho de vivir, lo demás es tan sólo añadidura, que quizás mejora nuestra calidad de vida, pero nada más.

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