jueves, 11 de julio de 2013

Ad portas de mi cumple años número 22, "Scientio ergo sum".



Ayer 10 y hoy 11 de Julio del 2013, escribo en mi residencia de Santiago, a cada nueva escritura que hago intento dedicarle su correspondiente tiempo, disciplinadamente, abarcando más de un tema, mis visiones particulares de la vida y como esta página no la empleo con fines académicos, sino como divulgación de mi sentir ante la vida, a tan sólo 12 días de mi cumple años número 22, -sí, el tiempo cronológico lineal y causal avanza sumamente rápido.- escribo para no olvidar, como cientos de los escritos que anteceden al presente, a estas alturas de mi vida, quizás breve existencia para algunos que llevan más tiempo en este mundo, puedo decir que han proliferado mis ideas, que me encuentro conforme con ellas, con mi visión de mundo que cada vez intento sea más abarcadora, lúcida y que no discrimine a otros, pues en general y quienes me conocen saben que soy de tener mis propias ideas y que procuro debatirlas y aprender de las ideas de otros, de autores que desconozco, por lo cual estudiar una carrera como letras, cuyo cuarto año curso actualmente, cada vez más pronto a recibirme, pese a que considero que un título o cartón no son más que una herramienta social que al fin de cuentas te permite ser reconocido en cierto ámbito, que de uno u otro modo no define quién y cómo eres, no obstante, para generar cambios en la sociedad y en otros, no sólo es necesario anhelar modificar el sistema, sino que procurar idear maneras de hacerlo y para ello, como el mítico caballo de Troya, el sistema entendiendo éste en pleno siglo XXI, debe ser cambiado desde dentro, siguiendo la lógica capitalista, neo-liberal postmoderna, es decir, la de ser un recurso humano avanzado o como suelen decir dentro de los grados académicos, capital humano avanzado, que en el ámbito de las humanidades, tiende a ser menos valorado, pues éstas son menos productivas en los tiempos actuales en  términos económicos que áreas de índole más cientificista o ingenieriles.


Por otra parte, llevando la presente reflexión a otros puntos de vista, hago un recuento mental de las experiencias de mi vida, que sé que nunca más se volverán a repetir del mismo modo, lo cual es una lástima, pero a la vez, ser consciente de ello es lo que me hace disfrutar aún más la vida. Cientos de personas se han cruzado por mi peregrinaje existencial y han hecho de mí lo que soy actualmente, desde mis padres, a quiénes admiro mucho y que hasta el día de hoy me ayudan en todo cuanto pueden, de quiénes recibí una educación, que en la medida que he ido viviendo, jamás la he visto en otros padres, de hecho cada vez que veo a padres reñir a sus hijos me da pena por ellos, pues mis padres siempre me entregaron mucho amor y cariño y creo que ello marca una diferencia sustancial en la forma en que los niños, posteriormente enfrentarán la vida en la adultez, por ello abogo en cada instancia en la que puedo estar y asistir, ya sean congresos, seminarios o charlas, por una educación, cuya base esté sustentada en la comprensión y la paciencia, pues desde la cuna se puede cambiar al mundo, aún tengo esa convicción social, pese a que el año pasado (2012), aprendí mucho más de las experiencias de la vida urbana fuera de los espacios académicos, con ello me refiero a lo que a diario viven miles de personas, ese estrés citadino, la mala calidad del transporte público, delincuencia, en fin todo aquello ante lo que no se puede ser ajeno y hacer como si no existiese, de igual modo intenté comprender mejor cómo funciona la sociedad, sus baches y errores; hay varios escritos que hice el año pasado que dan cuenta de esa experiencia, que muchos conocen, pero que tienden a callar, donde en cada instancia en la que me encontré procuré hacer justicia, que tanta falta hace en este mundo.

En estos 22 años he aprendido mucho de otras personas, he conocido a personajes interesantísimos en mi vida, muchos de ellos de mi generación y no dudo de ello, serán grandes profesionales y un aporte sustancial a la sociedad. Quiénes me conocen saben que siempre me comporto de igual modo, pues es mi esencia, soy un libre pensador y nada, ni nadie lo cambiará. No puedo hablar de si mi escritura ha progresado con el tiempo, sólo sé que no puedo parar de escribir, pues las ideas bullen en mi mente. En esta ocasión no aludiré a mi escritura previa a mis 15 años de edad, que quizás no es muy abundante y algunos escritos de ese tiempo debo conservar por algunos de los vericuetos de mi casa de Chillán, hablaré desde el 2008 en adelante, cuando me encontraba en la enseñanza secundaria, científico humanista, donde tendí a ser continuamente un alumno destacado y donde se fueron forjando varias de mis ideas que mantengo firmes hasta la actualidad. En ese año empecé con un proyecto que pretendo continuar apenas pueda, que fue mi primera novela o esbozo de ésta, "Flor de otoño" -extractos de ella se encuentran en esta misma página.- luego seguí incursionando en la narrativa, pero el auge se dio cuando ingresé a la universidad, a mi primer año en Lengua y Literatura Hispánicas en la Chile, donde me enamoré de la poesía, la re-descubrí y en los últimos 4 años, he escrito al menos unos 250 poemas, si es que no más y he leído a cuanto poeta ha llegado a mis ojos. Ese año incursioné en los espacios académicos, pese a que ya desde el 2008 había realizado cursos de extensión en diferentes áreas y universidades, Química, Psicología, letras y matemáticas, en general intentaba romper con el estigma de lo que en estos tiempos se entiende como "humanista", puesto que en realidad el ser tal implica etimológicamente una conceptualización e historicidad de la cual hay que sentirse orgulloso.

Desde ese primer año de universidad, ya no sólo me había interesado en relación a los idiomas por el inglés, que me acompañó durante toda mi vida en todos los niveles educacionales, desde la básica hasta la universidad, sino que aprendí lenguas clásicas como el latín el 2010 y griego el 2011 y unos estudios un tanto infructuosos en Catalán. Mi interés por los idiomas ha ido en constante aumento, cada vez procuro ampliar mi conocimiento de ellos, siendo mis próximas metas retomar mis estudios en catalán y proyectarme con el francés e italiano, pues ante todo para poder leer a los autores de esas lenguas en sus respectivos idiomas, lo que desde mi adolescencia me ha producido cierta fascinación. En la actualidad he hecho de mi vida lo que quizás deseaba en mis años de secundario, vivir entre poesía y espacios académicos, donde he perdido un tanto la cuenta de las actividades a las que he asistido y he difundido mis ideas, donde pude conocer y escuchar a artistas, cineastas, críticos literarios, doctores en diversas áreas, que directa o indirectamente ha constituido parte de mi formación intelectual. En el último tiempo y desde que soy estudiante universitario,  me he vuelto y abocado a ser un intelectual de cafés -no puedo olvidar que hace un par de años me solían llamar intelectualoide, creo que eso no ha variado mucho.- en esa misma línea, suelo visitar cafés y probar los más variados sabores y experiencias junto a quiénes desean compartir sus ideas, visiones o lecturas, experiencias de las que he aprendido en demasía, muchos de mis mejores amigos me han acompañado en esta vivencia y aprendizaje y con quiénes me he sentido cómodo.

Creo que aún tengo mucho por decir y hacer, mis energías vitales están puestas en mi carrera, en mis ideas, pensamientos, escritos y en ser de uno u otro modo un aporte a la sociedad, pues soy un fiel partidario -no de la política en sí, pese a como ha señalado si mal no recuerdo, Aristóteles, somos animales políticos por naturaleza.- de que las ideas mueven al mundo, que si de nosotros no deviene generar ideas renovadas y bien pensadas, entonces llegará un punto en que la sociedad se eclipsará, de igual manera pienso y es algo que me sobresatura desde el año pasado, son las tan afamadas convenciones sociales, que a cada instante y no podemos escapar a ellas, pues somos individuos que vivimos en sociedad, querámoslo o no, nos embargan, más aún con la cantidad de medios de comunicación, bombardeo mediático y estímulos compulsivos de consumismo que nos llegan desde tantas partes.

Esas convenciones sociales precisamente, las festividades que innúmeras veces nos convocan, algunas de ellas propias de nuestra nación y otras que unifican a todo el mundo las comprendo en el último tiempo como el residuo de pensamientos de quienes nos precedieron, pues si analizáramos su carácter semiótico, la festividad en tanto signo, ésta irá variando históricamente y jamás será la misma, delineada por los cambios propios del tiempo, donde las más de las veces se pierde su sentido primigenio. Pero el punto en el cual pretendía centrarme era otro, en la experiencia del vivir mismo, "scientio ergo sum", es decir, siento, luego existo, parafraseando a Descartes con su "cogito ergo sum", pues en lo personal no sólo tiendo a darle cabida a la racionalidad en mi vida, ya que ésta en esencia es mucho más que ello, por el contrario, el sentir emocional es fundamental, ante todo a quiénes sentimos la poesía a flor de piel. Del mismo modo una de las ideas a las que no he podido darle mayor profundidad estos días, pero que ronda mi subconsciente, guarda relación con el transcurrir del tiempo y la idea de que cada experiencia, persona, instante y circunstancia son únicos e irrepetibles y la vida siempre continúa hacia adelante, el reloj cronológico no da marcha atrás; lo que al mismo tiempo imbrico con las convenciones sociales, pues el calendario como símbolo de este transcurrir del tiempo, que nos  permite ser conscientes del aquí y el ahora juego un papel central, que por lo demás hará de la realidad algo relativo, pues no viviremos la misma experiencia sin el lugar y tiempo específico, pues en gran medida ambas condiciones son imprescindibles y determinan nuestra experiencia vital y que confirma mi entender de que nuestros pensamientos crean la realidad.

Me desvié tal vez dentro de mis devaneos mentales de mi escritura, pero mi mensaje ante esta entrada a mis 22 años de vida, donde día a día aprendo algo nuevo, es a ser felices y a vivir cada día como si fuese el último, el carpe diem cobra gran sentido en esta etapa de mi vida. Por último un pensamiento que no abandonó mi mente en toda esta mañana, es dónde quisiera estar hoy, en qué lugar y en qué tiempo, pues despertar en determinado tiempo histórico por sus características, será distinto y mi respuesta mental inmediata fue: "Me gustaría estar aquí y ahora", con ello me refería a que me siento en el lugar y tiempo indicado, donde debo estar y como tal debo marcar mi existencia, pues no puedo estar en este tiempo y no hacer nada para modificarlo u aportar, pues existo y estoy vivo, ni nada, ni nadie podrá entender la vida como la entiende uno. ¿Si no existiese qué pasaría? no lo sé, tal vez la vida de los otros seguiría su propio rumbo, pero hoy despierto y creo dejaría un vacío existencial, amo la vida y vivirla a mi manera hará que nada sea igual.

                                                       
                                                                               11 de Julio del 2013, José Patricio Chamorro.

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