miércoles, 4 de julio de 2018

El payaso de la triste mirada.

Sonreían los niños al verlo actuar. Se asomaban muecas de alegría con sus espectáculos que hacían que el cansancio de la pesada jornada se esfumara. Los padres admiraban su labor, esa  capacidad inigualable de despertar en todos quiénes lo viesen y escuchasen, un profundo sentimiento de libertad. Sin embargo, él era prisionero de su propio cuadro. Félix era un payaso infeliz; nada de lo que hiciese en el día mitigaba su dolor. Han pasado cuatro años, pero el dolor sigue siendo el mismo desde aquel accidente que cambió su vida.

Dulce María era una de las más bellas bailarinas del circo Transhumantes, sus espectáculos deleitaban a personas de todas las edades e inspiraban a más de un loco enamorado. Esa noche ella, no obstante, traicionó su propio corazón.

Aquel día Félix se dirigía como de costumbre a la carpa del circo, junto a la que habitaba con su amada danzarina; quiso sorprenderla, así que pasó a la florería más próxima y compró un ramo de cárdenas rosas. Al llegar a su hogar, paralizado en pie a la entrada, se sintió agonizar un instante para volver a la vida. Dulce María estaba sobre el lecho que compartían cada noche, no aguardándolo como de costumbre, sino que a su lado se encontraba Peter, el mago, quién había llegado al circo hace unas semanas. Fue la escena más desoladora que presenció en su vida; su amada lo había traicionado como una estocada directo al corazón. Se alejó de la escena sin mediar palabra y cómo si aquello no hubiese sucedido. Nadie se percató de su presencia.

Aquella noche en el espectáculo triunfal, rutina ensayada por años; Dulce María debía hacer una acrobacia por los aires y caer en los brazos de Félix en una tarima de 15 metros de altura. No obstante, aquella noche Félix dudó, su corazón no resistió lo que sus ojos intentaron negar y sus manos, temblorosas, sudaron como nunca antes. Aquella vez, fue el inicio de la amarga sonrisa que lo acompañaría hasta el último día de su vida.

José Patricio Chamorro.
Copiapó, 4 Julio 2018.


Pd: Inspirado en una fotografía tomada por Vivian Meyer.

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