miércoles, 4 de diciembre de 2013

La compulsividad de la escritura.




La compulsividad de la escritura, más que un título a los pensamientos que me han envargado en el último tiempo, es una retahíla y superposición de sentires ante la vida, que me conllevan a la pregunta, no menos existencial de por qué escribo. Quizás escribo porque estoy vivo y siento lo que pienso, me encuentro en la madrugada de un 5 de diciembre, tantos escritos detrás, tantas palabras dichas al viento, experiencias compartidas y, sin embargo, la vida continúa, las experiencias suman y siguen, nuevas expectativas, nuevas experiencias compartidas junto a otros e instantes desvanecidos que conservo en mi retina y en la voracidad de mi memoria. Sin duda alguna he escogido tener mi propio espacio personal para pensar, meditar y cavilar las ideas que entrecruzan los recovecos de mi mente, a ratos las comparto con quiénes he de compartir un momento, un instante fugaz de la vida antes de caer en la inconsciencia de la frágil memoria, escribo para no ser menos, quizás por las inseguridades de un escritor ingenuo, que cree comprender el mundo, pero que su misma vastedad lo hacen perderse en sus panópticas incongruencias, escribo de forma libre, dando rienda suelta a mis pensamientos, escribo con el fluir y confluir de la compulsividad y circularidad vital de las propias palabras, mis palabras, que se crean en la sinapsis de mi mente, transportadas por el pensamiento, para pronunciarse en el ápice de mis labios. Bullendo enérgica desde mi boca, con una voz ronca y propia de un joven que ama la vida, que la concibe como a un amante, donde las caricias y la comprensión se traducen de a poco, en la lentitud y calma de quién se sabe victorioso en la afrenta, en quién siente más de la cuenta y que se ha enamorado perdidamente en sus propias sutilezas, yo no soy el mismo de ayer, no obstante, el pensamiento anterior, derivó en acción y los pasos que he dado a diario, siguen sin detenerse, la vida se arma y desarma a diario, hoy puedo estar en un cierto lugar, con más incertezas que certezas en sí mismas y mañana puedo encontrarme tan lejos que ni aún lo puedo imaginar. Pero sobretodo sé que amo la vida, cada suspiro y hálito que ésta me otorga, cada nuevo desafío que se me cruza por delante, cada nueva experiencia que se convierte en un influjo y que me invita a continuar, sin parar, siempre pensando en un mañana, pero sin dejar de vivir el presente. Puesto que sé que éste jamás se volverá a repetir y que aun los testimonios, las grabaciones, los registros audiovisuales y la propia experiencia de compartir córporeamente en vida junto a otro/s, alcanza una grandeza sin igual.

Cada persona es una esencia en sí misma, un flujo energético, nosotros mismos estamos en constante movimiento, a veces aquella energía es potentísima y latente que nos embriaga, que aniquila los ambientes, que los energiza y revitaliza, que hace suyo los metros cuadrados del que un día nos dispusimos a habitar. El pensamiento y la materialidad de éste, que se extiende en cada acto que realizamos, a veces es intangible e inmaterial, pero está ahí y es el resabio de que hemos vivido o al menos que nuestra propia existencia no ha sido, ni será en vano, constituye nuestro motor de búsqueda vital, el reencuentro con nuestra propia interioridad, al fin y al cabo, con nosotros mismos.

               José Patricio Chamorro, 5/12/2013, Santiago de Chile, Ñuñoa.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Reflexiones de la vida en una tarde de diciembre de otro año que se desvanece.



Se acerca el fin de un nuevo año o quizás, ya viejo, con más experiencias de vida en el cuerpo, más libros leídos y más energías consumidas y proyecciones, acciones hechas y ejecutadas, a veces intento comprender el mundo, pero éste siempre termina por desilusionarme más de la cuenta, sigo con la idea fija en mi mente, que éste en sí no está hecho para seres sensibles, que la naturaleza humana, tiende a la satisfacción de las necesidades personales, en un afán egotista, donde los esfuerzos personales y aquello en que empeñamos nuestras energías, de un instante a otro, pueden ser aniquilados. Mi vida hasta este día, ha tendido a dejar una huella escrituraria, dar testimonio a través de las palabras, he aprendido, pero tal vez, no comprendido, que quiénes se cruzan en nuestro camino, sólo buscan su propia subsistencia, nadie nos enseña a vivir, este arte se aprende en el camino, con fallos y victorias. He perdido la cuenta de los discursos efectuados, de los escritos pronunciados e impronunciados, el mundo se arma y desarma a diario, días tras día y noche tras noche.
El lugar en el cual habitamos, ya sea nuestro ambiente más cercano o el habitat mismo, que constituye el mundo, lo hacemos nostros, creando nuestro propio ambiente y espacio, según nuestra manera de ver y comprender el mundo, siendo la materialidad de los objetos no  más que una extensión de nosotros mismos, de nuestros propio deseos, que las más de las veces son frustrados e irrealizados, en fin, cada cual vive para sí mismo, es raro observar que hayan almas fraternas, dispuestas a ceder parte de su tiempo y esfuerzo a otro, para que éste sea feliz, inclusive la felicidad se compra. En lo personal, procuro todos los días despertar con una sonrisa y un gesto amable, una canción que conserve en el recuerdo de mi mente o alguna lectura sugerida o realizada a lo largo de mi vida. Hace un tiempo me propuse escribir casi a diario, como si aquella escritura fuese mi propio aliento vital y como si dejase la vida en ello, que al fin y al cabo, así, mi escritura, mi fluir de estados mentales y de consciencia están depositados en cada hoja que escrito y en cada escrito en que he depositado mis pensamientos y emociones. No me interesan los grandes beneficios materiales, prefiero quedarme con la riqueza espiritual y cultural, por el respeto por el otro, aquél que se ha cruzado en mi camino, que al igual que uno, está aprendiendo de la vida y haciendo su propio camino. Llevo cuatro años lejos del nido, de mi hogar, no obstante, he ido aprendiendo del mundo y cada día aprendo una nueva lección, a veces con desconfianza y otras con valor para continuar, ponerme en pie y seguir adelante, siempre lúcido, pues la vida está llena de sorpresar y es mejor encontrarse en la plenitud de nuestras facultades, que en los estertores de ellas, para disfrutarla como si fuese el último día de nuestra existencia.
En cada lugar que me encuentro, persona que conozco y ciudad que visito, procuro imbuirme de esas ideas y energías que los caracterizan, ya que cada cual es único e irremplazable, con sus propias inquietudes e interioridades, con sus propios miedos, traumas y alegrías. Sé que cada cual posee su propio historial de vida, que no hay una vida en absoluto que sea igual a otra, que somos el resultado de lo que hemos pensado, dicho y hecho, de las motivaciones que hemos tenido y de los seres que hemos conocido y que cada tipo humano es un eslabón a descifrar, algunos más tímidos, otros más ofuscados y rabiosos, intelectuales, en fin, diversos, pero que la apariencia que muestran/mos no es más que el reflejo de nuestro propio entorno, de lo que nos han dicho que seamos o lo que no debemos ser, del discurso impuesto por otro, del silenciamiento de nuestras propias palabras y el acabamiento de nuestras virtudes. Sin embargo, pese a todo, aún deseo seguir conociendo el mundo y que hasta el último día de mi existencia, mis sueños e ideales me hayan acompañado en cada respiro y en cada palabra pronunciada, que mis energías vitales no hayan sido en vano y que con mayor razón, el amor recibido, pueda ser compartido, porque no hay amor más puro que el de aquél ser que ama la vida y se inclina ante su majestuosa experiencia vivida.

En veintidos años es difícil creer que ya se conoce la vida, pero al menos se puede señalar que nuestras propias circunstsncias han conformado nuestro carácter y voluntad, que nos apasionamos por uno u otro detalle que se nos presente, que nos haga creer en nuestra propia individualidad, del amor, sólo sé que es mejor dejarse llevar y no planificar, vivir la intensidad del momento, puesto que nunca se vivirá de la misma manera, aunque estemos con la misma persona y aunque el tiempo pase y el silencio de una mirada nos refleje en el otro, causa unívoca de nuestro amor. De la vida, habrá que seguir recorriéndola, experimentándola y aprendiendo de otros y de nosotros mismos y de los sueños, más vale hacerlos diurnos y dejar que nuestra vida siga su curso, un pensamiento, una palabra, de la palabra, una acción y de la acción un sentimiento, hechos y verdades, arbitrios y circunstancialidades, lo que deseo para hoy, será la respuesta del mañana, en la vida, no hay marcha atrás, nuestro próximo paso, siempre es un paso hacia adelante y quiés por un instante han compartido nuestra vida, quizás se reencuentren con nosotros en las misteriosas huellas de las pisadas ya dadas, vivir y no subsistir, congelar los segundos de la vida, ése es mi lema de fin de año.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Lo que me ha enseñado la vida, errar en los pasos perdidos hasta nuestro último suspiro. (Noche del 29 nov 2013).




Soy una persona de palabras, creo que a lo largo de toda mi vida lo he sido, cuando escribo lo hago a la manera que me resulta, dejo fluir mis pensamientos, a veces más coherentes, otras más dispersos, a veces y en más de una ocasión lo he señalado, escribo para no olvidar, para recordar hasta el más mínimo detalle de mi existencia, a veces siento que la vida, si bien no me abandona, a los escritores, almas sensibles que claman profundamente su canto hacia lo sublime y hacia lo terreno, nos desola. Nos sume en la más absoluta soledad y me pregunto, ¿Qué es la compañía? ¿Es acaso las experiencias que compartimos junto a otros? La escritura es para los solitarios, que recorren errante los confines de la tierra, hoy y más de lo habitual y como no lo hacía en mucho tiempo, dado precisamente el guiarme por mis palabras y las palabras de otros, es que terminé perdido, sin llegar al destino que me había propuesto, no obstante, la memoria y la costumbre, siempre nos conducen al mismo lugar, al lugar de origen y residencia. Siento que la vida no son sólo palabras, quizás en su mayoría sí, también los actos mismos que nosotros mismos vamos realizando, también dan cuenta de ello, la vida misma. En el último tiempo me he desengañado del mundo, a ratos de la política, a ratos de la ideología, a ratos de la incomprensión y del amor. Para un poeta y quizás con mayor razón para un escritor de sueños e ideales, la derrota más potente radica en el enamorarse, ¿por qué lo pienso así? Porque el amor duele, duele saber que el otro es un alma libre, que como un ave en busca de refugio, buscará siempre quien satisfaga sus deseos de escucha e interioridad, todos buscamos compañía, pero para las almas libres, que van de rincón en rincón, de árbol en árbol y de sitio en sitio, no basta quedarse junto a uno, sino que te absorben tu vida y te dejan en la inmisericorde promesa de un beso incorrespondido. ¿Vale acaso entregarse, duele el amor, acaso más el olvido? Saber que estuviste con quien amaste y entregaste tus más puros sentimientos, pero que al más mínimo descuido, te clava una puñalada de doble filo… miro hacia atrás y qué veo, escritura, papeles marchitos de antaño, hojas traspasadas por la fría tinta, que fueron vividas junto a otros como un último suspiro.

                A veces quiénes vamos viviendo y con mayor razón en cada segundo de nuestra existencia, que jamás transcurre en vano, acumulamos objetos, experiencias, tangibles e intangibles, que dado la evanescencia de los instantes nunca se vuelven a repetir del mismo modo, entonces me pregunto, cuál es nuestro deseo más profundo. Vivir para otro, vivir para uno, vivir para acumular. No, se vive para experimentar, para vivenciar, cada segundo vivido, ya es pasado, el camino siempre es hacia adelante, el reloj biológico y cronológico, no da marcha atrás, desde nuestro primer respiro, hasta nuestro último suspiro. Cada paso dado, es un paso perdido, las huellas del ayer.
                La palabra es el mayor don del ser humano, pues le permiten la comunicación con otro, conocer su interioridad y pensamiento, compartir ideas y experiencias. A veces cuando camino por la calle y quizás se deba a la experiencia de la vida, lo que más hago es detenerme en la observación, pensar en el otro, aprender de sus experiencias. Uno sin más desarrolla un especial don, talento quizás, que es la telepatía, a veces, sin saber, ni aun teniendo la necesidad de hablarlo, al momento de ver que el otro realiza una acción, te das cuenta que aquella fue motivada por un pensamiento y que luego, se determina en un resultado, que no es más que suplir las propias necesidades, por ello el amor debemos entregárselo a quién realmente valga la pena, o sino, nuestra propia vida ha sido consumida. Podría escribir páginas eternas sobre el amor y mis propias experiencias, algunas agrias y otras dulces, de ellas, he perdido la cuenta de los poemas que he escrito y los versos que he dicho, me he enamorado, no lo sé, a veces dicen que en cada puerto, un amor, al fin de cuentas, lo que me mueve es la pasión misma de vivir.

                El café derramado en la fría taza de hace unos breves segundos consumida, yace estática en la monotonía de la escritura y en el saber descifrar los pensamientos de quién te has enamorado, pero que sabes que ya no te pertenece y que tal vez nunca lo ha sido, ese estado saudade, de saber que está con otr@ y no saber qué pasa en el interior del cuarto donde noches anteriores compartieron las experiencias de los instantes inmaculados de la inocencia, que ahora ha sido perturbada por el desenfreno de quién ha vivido su propia vida en el extremo mismo de su experiencia y que al día siguiente se levanta y qué recuerda, sólo memorias desvancecidas y promesas, la promesa de un te amo no dicho, de una risa amarga y la soledad de su propia compañía.

                En fin, hoy fue un día de recorrer kilómetros, quizás cuántos han sido, andar y desandar mis propios pasos, algunos ya perdidos, otros ya idos y quizás ya desvanecidos en esa mirada cómplice de quién se cruzó en tu camino por los breves instantes de la vida, por los breves segundos compartidos. Ésa es sin duda alguna, la experiencia del vivir mismo, en ese ser anónimo que a duras penas como ciudadano de a pie en una urbe edificada en la periferia de la miseria, se erige sobre los rostros de los sujetos marginados, idos y desconsolados de una tierra sin hogar y un mundo sin destino. Ser un ser de historias, contar y esucharlas, para luego narrarlas, transmitir a otros la propia vida, por insignificante que nos parezca ante los ojos de los demás, pues cada momento que hemos experienciado, al recordarlo lo revivimos en un ayer de palabras y nostalgias vacuas que pueden encenderse en el fuego de la vida, en el ardiente destino de un enamorado del silencio y de sus propios prejuicios.

viernes, 8 de noviembre de 2013

La formación en la función del yo en el árbol de Diana de Alejandra Pizarnik.


1.- La formación en la función del yo en el árbol de Diana de Alejandra Pizarnik.

2.- Resumen: En términos Lacanianos y basándome en el texto presentado por él en el XVI Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Zurich, el 17 de julio de 1949. El estadío del espejo como formador de la función del yo (je), resulta fundamental para desentrañar la conformación de (la sujeto) en el discurso de Pizarnik en su obra el árbol de Diana, cabe destacar y reconocer que no nos vemos enfrentados a cualquier tipo de discurso, sino que más bien a uno de corte psiconalítico, es así que el mundo del subconsciente y lo onírico resaltará y nos iluminará a través de un universo de imágenes y de metáforas. En la sujeto y he ahí la hipótesis del presente análisis, se produce una identificación tras reconocerse a sí misma en su propia imagen (imago).

3.- Descripción del Corpus:
ALEJANDRA PIZARNIK, Árbol de Diana.
***
En Esta Noche, En Este Mundo
PUBLICACIONES
PARADOJA
Revista Internacional de Poesía

Análisis de fragmentos: 1-38.


4.- Antecedentes del tema a Investigar:

5.- Preguntas Investigativas:

¿Qué simboliza la presencia de la luz en la imagen del nacimiento? (Primer fragmento)

¿Cuál es la importancia de la visión? (Fragmento cinco y seis)

¿Cómo se da el reconocimiento del yo? (Fragmento once)

6.- Objetivo General:

Análisis de los fragmentos 1, 5-6, 11 y14 del Árbol de Diana.


7. -Objetivos Específicos:

(1)   Determinar la relación semántica entre la sujeto y aquello que nace con las distintas formas en las que se presenta la luz.

(2)   Relacionar la experiencia de nacimiento de la sujeto con su experiencia de conocimiento de mundo a través del sentido de la visión.

(3)   Establecer el reconocimiento del yo primordial con el yo posterior (adulto) y la función que cumple la mirada.


8.- Hipótesis: El reconocimiento e identificación de la sujeto en su propia imagen, se produce en el momento en que  la luz adquiere presencia y notoriedad, iluminando su propio cuerpo, la que a su vez a través de la visión y sus propias visiones se encuentra en un primer acercamiento con el mundo y conocimiento de éste, que se encuentra en el paraíso, lugar primordial, donde la incapacidad de nombrar es determinante en la existencia tanto de ella como de las demás creaciones.


9.- Metodología:

Marco teórico interpretativo:

a)      Nombre de la teoría(s): El estadío del espejo como formador de la función del yo (je).

b)     Datos biográficos del autor de la teoría: Jacques Lacan (París, 1901 - 1981) Psiquiatra, filósofo y psicoanalista francés. Basó su obra en una revisión de las teorías de Descripción: http://www.biografiasyvidas.com/images/mono.gifFreud y fue una de las figuras más importantes del estructuralismo francés contemporáneo. Como teórico y médico suscitó casi siempre adhesiones y rechazos radicales. Su relación con el movimiento freudiano contrastaba con sus fuertes tensiones con la IPA, la Asociación Psicoanalítica Internacional (su estilo didáctico y la brevedad de sus sesiones desencadenaron un rechazo que tiene raíces más profundas), y con el progresivo distanciamiento de sus colegas franceses a lo largo de una serie de escisiones.[1]

c)      Contexto histórico de surgimiento y desarrollo de la teoría:

Comunicación presentada en el XVI Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Zurich, el 17 de julio de 1949. La concepción del estadio del espejo que introduje en nuestro último congreso, hace trece años, por haber más o menos pasado desde entonces al uso del grupo francés, no me pareció indigna de ser recordada a la atención de ustedes: hoy especialmente en razón de las luces que aporta sobre la función del yo [je] en la experiencia que de él nos da el psicoanálisis. Experiencia de la que hay que decir que nos opone a toda filosofía derivada directamente del cogito.[2]

d)     Explicación de la teoría: Basta para ello comprender el estadio del espejo como una identificación en el sentido pleno que el análisis da a éste término: a saber, la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen, cuya predestinación a este efecto de fase está suficientemente indicada por el uso, en la teoría, del término antiguo imago.[3]

e)      Aplicación de la teoría al objeto de estudio: La aplicación teórica busca la especificidad de la identificación de la sujeto con la imagen, la que se relaciona con lo espectual, es decir, con todo lo relativo a la presencia del espejo, que en el texto seleccionado, a propósito de los fundamentos de la Teoría lacaniana, se da en el fragmento 14:

14

el poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.

10.-  Plan de Trabajo:


  Dar cuenta del Cronograma o Carta Gantt

  Índice de materias:

Introducción: En términos Lacanianos y basándome en el texto presentado por él en el XVI Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Zurich, el 17 de julio de 1949. El estadío del espejo como formador de la función del yo (je), resulta fundamental para desentrañar la conformación de (la sujeto) en el discurso de Pizarnik en su obra el árbol de Diana, cabe destacar y reconocer que no nos vemos enfrentados a cualquier tipo de discurso, sino que más bien a uno de corte psiconalítico, es así que el mundo del subconsciente y lo onírico resaltará y nos iluminará a través de un universo de imágenes y de metáforas. En la sujeto y he ahí la hipótesis del presente análisis, se produce una identificación tras reconocerse a sí misma en su propia imagen (imago).

Desarrollo de la hipótesis: La identificación de la sujeto con su propia imagen no se da en un solo momento del discurso, sino que se genera de manera fragmentaria y que en conjunto conforman aquella imagen, es por ello que se hace necesario el análisis fragmento a fragmento que al unirnos nos abren claves semánticas insospechadas. Es así que tras el análisis se desprende que la sujeto se encuentra dando a luz, tal como se aprecia en el primer fragmento:

1

He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la
luz
y he cantado la tristeza de lo que
nace.

            A su vez en el tercer fragmento se produce el desencuentro entre la criatura que nacerá y la hablante. Sin embargo, son los fragmentos 5 y 6 los que resultan particularmente reveladores, donde la criatura que nace, absorbe al mundo a través de la vista y en ese miedo de no saber nombrar lo que no existe y, que, paradojalmente se produce a través de sus propias visiones es que anticipa (fragmento 6) un destino trágico. Donde, posteriormente se producirá un antes y un después (fragmento 11), donde nuevamente la mirada resulta representativa, es la metáfora de la puerta/umbral, donde ella se sienta con su propia imagen (imago) anterior.

Conclusiones: Finalmente se puede concluir que la sujeto pasa a lo largo del poema fragmentario por transformaciones internas, encuentros y desencuentros, con su propia figura e imagen ya pasada y con la criatura a la que dará a luz, donde el fragmento 14 es absolutamente clarificador.

14

el poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.

            Es en este fragmento donde vuelve al problema de la palabra, a lo no dicho (represión), subconsciente. El temor a ser dos, es probable que guarde relación con y esto nos abre al menos dos hipótesis o entradas de lectura, que la dualidad sea con ella misma y su imagen primordial o la negación de la criatura que va a nacer y a su nacimiento, que de ser tal a la hablante le causa una contrariedad existencial tras observarse a sí misma a través del espejo amamantando a una criatura, con quién tendría una relación parasitaria en el sentido biológico del término, pues éste la come (fagocita) y la bebe.




11. - Discusión Bibliográfica: El estadío del espejo como formador de la función del yo (je). Cuya teoría resulta útil, ya que a través de ella se descifra la problemática de la sujeto y su propia definición prolongada por su imagen, que como se ha señalado, a través de los fragmentos se va apreciando, siendo el momento más significativo, aquél que se produce en el fragmento 14, donde la sujeto está en presencia de un espejo, desprendiéndose de él todo el imaginario y carga semántica asociada a aquel momento.




[2] El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) [1949].
[3] Ídem.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Crítica literaria, Ryu Murakami; Azul casi transparente. (Edición Final).


Ryu Murakami (村上龍), Azul casi transparente (Kagiri naku toumei ni chikai buruu). Editorial Anagrama, 1997.  143 páginas.

Crítica literaria, Ryu Murakami; Azul casi transparente. (Edición Final).

En relación a la novela de Ryu Murakami (村上龍), escritor y director de cine japonés, nacido en Sasebo, Nagasaki, el 19 de febrero de 1952, perteneciente a la generación de escritores japoneses de la post guerra. Su nombre verdadero es Murakami Ryunosuke (村上龍之介). Azul casi transparente, su primera novela, editada y publicada por Editorial Anagrama, perteneciente a sus escritos de juventud,  de la cual la crítica se ha encargado de recibirla, al menos en lo que respecta a Japón como una novela de sensibilidad revolucionaria, donde se da cuenta de un erotismo crudo, de bajas pasiones, siendo considerada en más de una ocasión como una novela de corte pornográfico. Por otro lado, la crítica estadounidense, la recomendaba como una mezcla de la naranja mecánica de Burgess, y El extranjero, de Camus.

Al mismo tiempo, la presente novela guarda una estrecha relación con la realidad actual y en decadencia de la sociedad japonesa, donde se aprecia una clara influencia norteamericana, cuya opinión en palabras del autor, deja en claro su propia experiencia vital  y cómo se ve reflejada ésta en su obra: “Ryu Murakami: Yo me crié en una ciudad donde había una base militar americana, probablemente eso influenció mucho esa novela. No es del todo negativa. Obviamente, Japón perdió la guerra y por eso existe la impresión entre la gente que debido a esa derrota fuimos obligados a tener una democracia y a asumir aspectos de la cultura americana. En mi generación hubo partes de la influencia americana que nos gustaba y otras que odiábamos. También entendíamos mejor las complejidades y diversidades de la cultura americana que la generación anterior”.[1]

En la misma línea de la entrevista realizada a Murakami, surgen otras posturas que clarifican aún más su visión de mundo, la que está en estrecha relación con el comportamiento de sus personajes, los que en Azul casi transparente, se abocan a las experiencias del sexo, alcohol y drogas, mostrando un lado decadente de la juventud japonesa, donde el vacío existencial es sustituido por este tipo de estimulantes que hacen que los personajes vivan al límite, convirtiéndolos en marginados e inadaptados sociales, cuyos sustitutos ante esta pérdida y no consideración de sus individualidades, desencadena adicciones desenfrenadas: "Azul casi transparente" no es una novela al uso. No tiene antecedentes, ni desarrolla una historia, ni tiene en sentido estricto, ningún desenlace. No cuenta prácticamente nada. Es simplemente un corte durante un breve espacio en la vida de un grupo de chicos jóvenes que viven -o vegetan- al lado de una base americana sin otra ocupación ni preocupación que el sexo, las drogas y el rock and roll.”[2]

Al mismo tiempo, podemos analizar desde múltiples focos la novela de Murakami, encontrándonos frente a la realidad de un grupo de jóvenes en una base norteamericana, cuya vida es demarcada por un corte existencialista, escapismo y evasión de la realidad, alienándose de la sociedad, deseando sensaciones nuevas, poniendo en peligro sus propias vidas. Así podemos percibir determinadas posturas críticas frente a la obra, la que al ser una novela corta, nos permite ir pasando por las diversas situaciones que se nos presentan y, si bien el caos es el que predomina en estas escenas de un color más bien rojo y negro, donde la lujuria juvenil, demarcada por el consumo de drogas, hace que vivamos junto a los personajes una vorágine de experiencias sucesivas y orgiásticas. Donde la descripción de un ambiente caracterizado por una creciente y desbordante sensualidad y sensitividad corporal y placentera, donde el detalle de los fluidos corporales será una constante, se habla de besos húmedos que recorren la humanidad de los protagonistas, del sudor constante de sus cuerpos, convirtiéndose en experiencias sublimantes.

La descripción del ambiente será central, pues ante todo se desarrollará en espacios cerrados como la habitación, lugar de lo oculto y oscuro, éstas suelen mostrársenos en penumbra y en los que la luz nos iluminará los objetos que rodean la escena para demarcar los momentos de intensa sexualidad. “Sobre la blanca y redonda superficie de la mesa, que reflejaba la luz del techo, había un cenicero de cristal. Un largo y fino cigarillo, manchado de pintura de labios, se consumía en él. Cerca del borde de la mesa ´había una botella de vino en forma de pera, con una foto de mujer rubia en su etiqueta, su boca llena de uvas del racimo que sostenía en su mano. La luz roja del techo se reflejaba, temblorosa, en la superficie de un vaso de vino.”[3] La presencia del sensualismo en la descripción del ambiente, resulta sin lugar a dudas llamativa, que nos da indicios de cómo se desarrollará posteriormente el ambiente y lo que en él se sucederá. También se nos irá perfilando la figura de Lilly y su relación íntima con Ryu, que luego alcanzará límites inusitados. La música particularmente resultará característica, dado que escuchaban a los Doors, lo que da cuenta de una clara influencia norteamericana, que ha traspasado hasta tal punto las barreras culturales que se ha impregnado inclusive en su música, que ante todo era escuchada por las generaciones jóvenes.

La novela ha sido considerada como autobiográfica, pues la trama está trazada y basada por nombres de personajes reales, que convivieron y vivenciaron aquellas experiencias con el protagonista, Ryu, quién desde el principio nos narrará cómo se van sucediendo los hechos, desde una perspectiva sensitiva, es decir, iremos captando el ambiente y sus continúas variaciones a través de la retina de su principal personaje, así se nos presenta el primer ambiente de la novela el que sin lugar a dudas nos va dejando claro, cuáles son los sitios por los cuáles se van desplazando, desatando sus actitudes pasionales y no excenta de libertades, siendo ésta un tema central, las que irán aflorando cada vez con mayor ímpetu.

Sin embargo, si bien ha sido su primera novela, cuando el joven autor, tenía tan sólo 24 años, los éxitos no sólo tuvieron su auge en sus primeros pasos como escritor, sino que a un ritmo vertiginoso de una prolífica creación literaria, también destacarán otras de sus novelas posteriores, de las cuales tres han sido traducidas al idioma español, entre ellas, Kagiri naku toumei ni chikai buruu (Azul casi transparente, 1976), Koinrokkā Beibīzu (Los chicos de las taquillas, 1980) siendo representativa, de igual manera In za miso suupu (Sopa De Miso, 1998). Esta última, lleva por nombre un tradicional condimento japonés, El miso: “La palabra miso significa ‘fuente del sabor’. MI es ‘sabor’ o ‘condimento’ y SO es ‘fuente’. [..]”[4]. Este tradicional alimento milenario, nos conecta desde ya con las tradiciones ancestrales y medicinales japonesas, que funcionará en tanto título de la novela, a modo de metáfora de ésta, lo que nos deja abierta su invitación a leerla.
            Murakami, no sólo llevó a cabo una prolífica carrera literaria y novelesca, sino que también incursionó en la Fimografía, como Director de cine, donde destacan entre sus obras cinematográficas, algunas de sus novelas que fueron llevadas al cine. 限りなく透明に近いブルーKagirinaku tōmeini chikai burū (1979), Azul casi transparente, donde fue Escritor y director. だいじょうぶマイ・フレンド Daijōbu mai furendo (1983) Todo correcto, amigo mío, Escritor y director. ラッフルズホテル
Raffuruzu Hoteru (1989) Raffles Hotel, Escritor y director.
トパーズ
Topāzu (1992)
Tokyo Decadence, Esclavas, Escritor y director. コインロッカー・ベイビーズ Koinrokkā Beibīzu (2008) Los chicos de las taquillas. Escritor.

Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile. Santiago 2013. Taller de crítica literaria.

José Patricio Chamorro, 28/10/2013, Santiago de Chile, Ñuñoa.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Una vida hecha literatura hacia el principio de libertad.




Las experiencias en la vida se difuminan vaporosas como un instante corrompido. La juventud se desvanece en el aire como minucias incumplidas de una infancia perdida. Aquello que se ha vivido ya constituye nuestro pasado y sólo nos queda la evanescencia de una imagen fugaz como la única experiencia intangible de los mil y un recuerdos de lo que ha sido nuestra vida. Tomamos decisiones a cada momento, nos embargan hondamente nuestros propios pensamientos, el apasionamiento vital por querer dejar nuestra huella, impronta y sello personal nos da la fuerza y voluntad para que en cada rincón que visitemos y cada paso que demos dejemos nuestras energías, nuestra voluntad descarnada. Si bien no hay un camino prefijado y ante cada paso que damos vamos aprendiendo a vivir, ya sea a través de las vivencias personales como de aquéllos que por azar o no se cruzan en nuestro camino, que en lo personal se ha convertido en una duda existencial significativa, pues no considero que hayan vidas azarosas, más aún, vamos construyendo nuestro propio destino, adquiriendo una voz y escritura propia en la lucha desenfrenada por la subsistencia, en un mundo cada vez más insensible y donde escasea el librepensamiento, por ello si bien solía anhelar la libertad, con el tiempo, sin duda alguna siento que la he obtenido y no radica precisamente en los metros cuadrados que en tanto individuo uno habita, ni en el espacio y tiempo que uno se puede dar para pensar y disfrutar de la vida, ni aun en el contacto directo con la naturaleza, ni en las relaciones interpersonales que vamos conformando a lo largo de nuestra vida, sino que más bien radica en aquello que hacemos para ser y sentirnos libres, es decir, pensar sin prejuicios, ni tabúes, actuar en el respeto de nuestras propias ideas, que son nuestro mayor valuarte, escribiendo como si se nos fuese la vida en ello y que aun las tradiciones y los convencionalismos sociales no hagan mella alguna en nuestros sentimientos más profundos, amar la vida como la única posibilidad ante una existencia pasajera, a veces y así lo he sentido con mayor ahínco en el último tiempo, la vida me parece un sueño, una existencia en un subconsciente diurno, una transición temporal y terrenal donde jamás dejamos de existir, que la mera ausencia de nuestra existencia, se debe ante todo a dejar de movernos, de pensar y sentir. Mientras nos mantengamos lúcidos, la vida misma nos parecerá un experiencia sin igual. No hay que olvidar, que cada paso que hemos dado ya son pasos dados y que jamás se volverán a repetir y que nuestra vida es conducida por nuestra mente, por tanto, aquello que pensamos es lo que materializamos y proyectamos en nuestro entorno en aquéllos que nos rodean, los objetos propios no son más que la extensión de nosotros mismos, de lo que hemos ido viviendo, encapsulados en el marco de nuestra energía vital, por ello a ¿qué estamos dispuestos a otorgarles nuestras energías en la vida?

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...