viernes, 16 de marzo de 2012

Síntesis: Curso de Lingüística General; Ferdinand de Saussure.

Introducción:


Capítulo I: Ojeada a la historia de la lingüística.

Ø      La lingüística antes de constituirse como ciencia, ha pasado por 3 fases  sucesivas.

Ø      1º: se conformó la “gramática”: su propósito es dar reglas para distinguir las formas correctas de las formas incorrectas; es una disciplina normativa, muy alejada de la pura observación, y su punto de vista es necesariamente estrecho.
Inicios: griegos – Continuación: franceses.

Ø      2º: Apareció la filología:

Primeros inicios: Escuela filológica alejandrina – Concepción actual: Movimiento científico creado por Friedrich August Wolf a partir de 1777.

Filología: quiere sobre todo fijar, interpretar, comentar los textos; este primer estudio la lleva a ocuparse también de la historia literaria, de las costumbres, de las instituciones, etc.; en todas partes usa el método que le es propio, que es la crítica.

La crítica filológica falla en un punto: en que se atiene demasiado servilmente a la lengua escrita y olvida la lengua viviente; por lo demás, la antigüedad grecolatina es la que la absorbe casi por entero.

Ø      3º: Filología comparada o Gramática comparada:

(† 1794) William Jones: Relacionó primeramente en una misma familia de lenguas, el griego, el latín, sánscrito y germánico.

1816: En una obra titulada Sistema de la conjugación del sánscrito, Franz Bopp estudió las relaciones que unen el sánscrito con el germánico, el griego, el latín, etc.

Es muy dudoso que Bopp hubiera podido crear su ciencia —por lo menos tan pronto— sin el descubrimiento del sánscrito. Esta lengua, al llegar como tercer testimonio junto al griego y el latín, le proporcionó una base de estudio más amplia y más sólida; y esa ventaja se encontró aumentada por la circunstancia por suerte inesperada, de que, el sánscrito está en condiciones excepcionalmente favorables para aclarar esta comparación.

Lingüistas del paradigma comparado: *Bopp (aportes ya mencionados).
*Jacob Grimm: Fundador de los estudios germánicos (su Gramática alemana se publicó de 1822 a 1836).
*Pott: Cuyas investigaciones etimológicas pusieron en manos de los lingüistas una vasta suma de materiales.
*Kuhn: Cuyos trabajos se ocupaban a la vez de la lingüística y de la mitología Comparada.
*Benfey y Aufrecht. (Indianistas).
*Max Müller: Popularizó los estudios comparados, con sus brillantes disertaciones (Lecciones sobre la ciencia del lenguaje, 1861, en inglés); pero ciertamente no pecó por exceso de conciencia.
*Curtius: filólogo distinguido, conocido sobre todo por sus Principios de etimología griega (1879), fue uno de los primeros en reconciliar la gramática comparada con la filología clásica.
*Schleicher: Fue el primero que intentó codificar los resultados de las investigaciones parciales. Su Compendio de gramática comparada de las lenguas indogermánicas (1861) es una especie de sistematización de la ciencia fundada por Bopp. Este libro, que prestó grandes servicios durante largo tiempo, es el que mejor evoca la fisonomía de la escuela comparatista, la cual en verdad constituye el primer período de la lingüística indoeuropea.

Fallas: *El primer error, y el que contiene en germen todos los otros, es que en sus investigaciones —limitadas por lo demás a las lenguas indoeuropeas— nunca se preguntó la gramática comparada a qué conducían las comparaciones que establecía, qué es lo que significaban las relaciones que iba descubriendo. Fue exclusivamente comparativa en vez de ser histórica. Sin duda la comparación es la condición necesaria para toda reconstrucción histórica; pero, por sí sola, no permite llegar a conclusiones. Y las conclusiones se les escapaban a los comparatistas, tanto más cuanto que consideraban el desarrollo de dos lenguas como un naturalista lo haría con el cruzamiento de dos vegetales.

*Este método exclusivamente comparativo implica todo un conjunto de concepciones erróneas que en nada corresponden a la realidad y que son extrañas a las verdaderas condiciones de todo lenguaje. Se consideraba la lengua como una esfera particular, un cuarto reino de la naturaleza; de ahí ciertas maneras de razonar que habrían chocado en cualquiera otra ciencia.

1836 – 1838: Los estudios románicos inaugurados por Diez —su Gramática de las lenguas romances — contribuyeron particularmente a acercar la lingüística a su objeto verdadero.

1870: Se planteó la cuestión de cuáles son las condiciones de la vida de las lenguas. Se advirtió entonces que las correspondencias que las unen no son más que uno de los aspectos del fenómeno lingüístico, que la comparación no es más que un medio, un método para reconstruir los hechos.

1875: Un primer impulso se debió al americano Whitney, el autor de La vida del lenguaje.

*Escuela de los neogramáticos (Junggrammatike): cuyos jefes eran todos alemanes: Karl Brugmann, H. Osthoff, los germanistas W. Braune, Eduard Sievers, Hermann Paul, el eslavista Leskien, etc.

Aportes: Su mérito consistió en colocar en perspectiva histórica todos los resultados de la comparación, y encadenar así los hechos en su orden natural. Gracias a los neogramáticos ya no se vio en la lengua un organismo que se desarrolla por sí mismo, sino un producto del espíritu colectivo de los grupos lingüísticos. Al mismo tiempo se comprendió cuán erróneas e insuficientes eran las ideas de la filología y de la gramática comparada. Sin embargo, por grandes que sean los servicios prestados por esta escuela, no se puede decir que haya hecho la luz sobre el conjunto de la cuestión, y todavía hoy los problemas fundamentales de la lingüística general aguardan solución.

Capítulo II: Materia y tarea de la lingüística. Sus relaciones con las ciencias conexas.

*La materia de la lingüística, está constituida por todas las manifestaciones del lenguaje humano.

La tarea de la lingüística será:

a) Hacer la descripción y la historia de todas las lenguas de que pueda ocuparse, lo cual equivale a hacer la historia de las familias de lenguas y a reconstruir en lo posible las lenguas madres de cada familia.
b) Buscar las fuerzas que intervengan de manera permanente y universal en todas las lenguas, y sacar las leyes generales a que se puedan reducir todos los fenómenos particulares de la historia;
c) Deslindarse y definirse ella misma. (Metalenguaje).

*La lingüística tiene que diferenciarse cuidadosamente de la etnografía y de la prehistoria, donde el lenguaje no interviene más que a título de documento; tiene que distinguirse también de la antropología, que no estudia al hombre más que desde el punto de vista de la especie, mientras que el lenguaje es un hecho social. Pero ¿tendremos entonces que incorporarla a la sociología?, ¿Qué relaciones existen entre la lingüística y la psicología social? En el fondo todo es psicológico en la lengua, incluso sus manifestaciones materiales y mecánicas, como los cambios fonéticos.

*Las conexiones de la lingüística con la fisiología no son tan difíciles de desenredar: la relación es unilateral, en el sentido de que el estudio de las lenguas pide aclaraciones a la fisiología de los sonidos, pero no se las proporciona a su vez. En todo caso, la confusión entre las dos disciplinas es imposible: lo esencial de la lengua —ya lo veremos— es extraño al carácter fónico del signo lingüístico.

*En cuanto a la filología, es netamente distinta de la lingüística, a pesar de los puntos de contacto de las dos ciencias y de los servicios mutuos que se prestan.

¿Cuál es la utilidad de la lingüística?

*Es evidente, por ejemplo, que las cuestiones lingüísticas interesan a todos cuantos —historiadores, filólogos, etc. — tienen que manejar textos. Más evidente todavía es su importancia para la cultura general: en la vida de los individuos y la de las sociedades no hay factor tan importante como el lenguaje. Sería inadmisible que su estudio no interesara más que a unos cuantos especialistas: de hecho, todo el mundo se ocupa del lenguaje, poco o mucho; pero —consecuencia paradójica del interés que se le presta— no hay terreno donde hayan germinado más ideas absurdas, prejuicios, espejismos, ficciones. Desde el punto de vista psicológico, esos errores no son desdeñables; pero la tarea del lingüista es ante todo la de declararlos y disiparlos tan completamente como sea posible.

Capítulo III: Objeto de la lingüística.

1º: Definición de lengua: la lengua no es más que una determinada parte del lenguaje, aunque esencial. Es a la vez un producto social de la facultad del lenguaje y un conjunto de convenciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esa facultad en los individuos. La lengua, es una totalidad en sí y un principio de clasificación. En cuanto le damos el primer lugar entre los hechos de lenguaje, introducimos un orden natural en un conjunto que no se presta a ninguna otra clasificación.

Lenguaje: Es multiforme y heteróclito; a caballo en diferentes dominios, a la vez físico, fisiológico y psíquico, pertenece además al dominio individual y al dominio social; no se deja clasificar en ninguna de las categorías de los hechos humanos, porque no se sabe cómo desembrollar su unidad.

*Lejos de preceder el objeto al punto de vista, se diría que es el punto de vista el que crea el objeto, y, además, nada nos dice de antemano que una de esas maneras de considerar el hecho en cuestión sea anterior o superior a las otras. Ej: palabra “desnudo” y los respectivos puntos de vista de cada observador.

El fenómeno lingüístico es bifaz: (posee dos ámbitos o caras).

1º: Las sílabas que se articulan son impresiones acústicas percibidas por el oído, pero los sonidos no existirían sin los órganos vocales; así una n, no existe más que por la correspondencia de estos dos aspectos. No se puede, pues, reducir la lengua al sonido, ni separar el sonido de la articulación bucal; a la recíproca, no se pueden definir los movimientos de los órganos vocales si se hace abstracción de la impresión acústica.

2° Pero admitamos que el sonido sea una cosa simple: ¿es el sonido el que hace al lenguaje? No; no es más que el instrumento del pensamiento y no existe por sí mismo. Aquí surge una nueva y formidable correspondencia: el sonido, unidad compleja acústico-vocal, forma a su vez con la idea una unidad compleja, fisiológica y mental.

3° El lenguaje tiene un lado individual y un lado social, y no se puede concebir el uno sin el otro.

4° En cada instante el lenguaje implica a la vez un sistema establecido y una evolución; en cada momento es una institución actual y un producto del pasado. Parece a primera vista muy sencillo distinguir entre el sistema y su historia, entre lo que es y lo que ha sido; en realidad, la relación que une esas dos cosas es tan estrecha que es difícil separarlas. ¿Sería la cuestión más sencilla si se considerara el fenómeno lingüístico en sus orígenes, si, por ejemplo, se comenzara por estudiar el lenguaje de los niños? No, pues es una idea enteramente falsa ésa de creer que en materia de lenguaje el problema de los orígenes difiere del de las condiciones permanentes. No hay manera de salir del círculo.

*El objeto de la lingüística, desde esta perspectiva, se nos presenta como un montón de cosas confusas y sin trabazón. Ocasionando un enlace interdisciplinario, producto de la indistinción del objeto de estudio, por ejemplo,  vincularlo con la —psicología, antropología, gramática normativa, filología, etc. —

*Solución: hay que colocarse desde el primer momento en el terreno de la lengua y tomarla como norma de todas las otras manifestaciones del lenguaje.

==) A este principio de clasificación se podría objetar que el ejercicio del lenguaje se apoya en una facultad que nos da la naturaleza, mientras que la lengua es cosa adquirida y convencional que debería quedar subordinada al instinto natural en lugar de anteponérsele.

*respuesta: En primer lugar, no está probado que la función del lenguaje, tal como se manifiesta cuando hablamos, sea enteramente natural, es decir, que nuestro aparato vocal esté hecho para hablar como nuestras piernas para andar. Además, la lengua es una convención y la naturaleza del signo en que se conviene es indiferente. La cuestión del aparato vocal es, pues, secundaria en el problema del lenguaje.

*Lenguaje articulado: En latín articulus significa 'miembro, parte, subdivisión en una serie de cosas'; en el lenguaje, la articulación puede designar o bien la subdivisión de la cadena hablada en sílabas, o bien la subdivisión de la cadena de significaciones en unidades significativas; este sentido es el que los alemanes dan a su gegliederte Sprache. Ateniéndonos a esta segunda definición, se podría decir que no es el lenguaje hablado el natural al hombre, sino la facultad de constituir una lengua, es decir, un sistema de signos distintos que corresponden a ideas distintas.

*Broca ha descubierto que la facultad de hablar está localizada en la tercera circunvolución frontal izquierda: también sobre esto se han apoyado algunos para atribuir carácter natural al lenguaje.

jueves, 15 de marzo de 2012

Una noche romántica, maldita y simbólica.







Escucho música lacrimosa en crepúsculos de rosas
En una poética noche de sueños y magia
Pienso en los poetas malditos, en la luna
Pienso en los surrealistas, en sus sueños
Pienso en Poe, en su gato negro
Bebo y me embriago con el licor poético de Bécquer
Me sumergo en lágrimas de tristeza
De pasión y frenesí, siento una ópera en mí
Me embargan cientos de pensamientos
Mi vida es un caos ordenado
Al fin soy libre, no sé si lo resistiré
Me penetra el ideal romántico de juventud
Hoy no quiero leer ni a Baudelaire ni a Rimbaud.

 

Santiago hoy me parece una cohesión sistemático-lingüística-social.




Hoy al caminar por Santiago y tras leer algunos artículos literarios críticos, pensaba en las múltiples conexiones que se me han generado para comprender los aspectos multifacéticos de la vida, desde entender el tejido social, a nivel teórico-abstracto, sus diversas capas sociales y sí, pese a que estamos en el siglo XXI, es como si estuviésemos en la Edad Media, pues aún pre-existen estratificaciones sociales, que las más de las veces se difuminan en sectores y lugares tales como las micros, los paraderos de éstas, ya que ahí se confunden modos de hablar, de vestir, de comportamiento y costumbres y sin lugar a dudas nos quedamos en aquel variado entramado y hasta vario pinto diría yo, donde confluyen los más variados y policromáticos contextos y condiciones socio-culturales. Sin embargo, empiezo a comprender y descifrar los tipos y comunidades sociales y de hablantes de igual modo, por ejemplo. Es decir, pienso en los grupos de teóricos, donde lo que hacen –ociosamente, pues al parecer tienen y tenemos mucho tiempo disponible para pensar- es precisamente reunirse a escuchar sus teorías, sus planteamientos y posturas como una suerte de evasión de la realidad actual, puesto que si bien hasta cierto punto al ser la masa pensante y ser muy conscientes de lo que observan, fundamentalmente se cierran en un círculo a escucharse. Por otro lado, otros grupos humanos, ya sean flaites hasta abogados, se auto-designan como tales o se piensan o los adscriben como tales, al estar y encontrarse entre sus pares, se reconocen entre ellos y hasta cierto modo se valorizan a sí mismos y, claramente, lo que para un grupo adquiere un amplio valor, para los otros no es tan así, por ejemplo, para los teóricos prima y se asientan sus bases en la inteligencia y el conocimiento, mientras que para los flaites, su fundamentación para comprenderse mutuamente se encuentra simple y llanamente en la manera de proceder hasta de hablar.

            Otras características heteróclito-sociales que percibí hoy fueron el estrés citadino, que hace tiempo me viene rondando un análisis al respecto, ya que es una de las principales causas del malestar social generalizado que actualmente existe y pervive, que les quita una abundancia extremada de tiempo a las personas y que por ello a veces no poseen suficiente tiempo para reflexionar, compartir, entre otros, que básicamente se traduce en las problemáticas contemporáneas de nuestro siglo, una enajenación social, separación y desligue a su vez, en fin, la sociedad en estos momentos me parece un caos, que, no obstante, pareciese tener una cohesión sistemática-lingüística-social, en lo que probablemente trabaje en una próxima reflexión.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Hoy dormiré más tranquilo.



            Hoy ha sido un día extraño, acabo de terminar de leer una reflexión de un profesor que lleva toda una vida en aquella fascinante labor, sin duda alguna me sorprende, me enternece leer sus vivencias, sus experiencias y quizá hasta cierto punto me proyecto en él, pues tengo veinte años, sin embargo, si bien me queda mucho por leer, reflexionar, pensar y vivir aún, siento cada día que me invaden cientos de historias, cientos de pensamientos y así cada día que transcurre siento que comprendo menos la vida, es decir, entre más la vivimos, más inasible se nos vuelve. Me ha abatido una fuerte nostalgia, últimamente me han rondando varias ideas en torno a la muerte, en relación a “mi muerte”, creo que me queda mucho por hacer aún, pasar por miles de situaciones, pero la vida en sí me parece frágil, a veces monótona y aunque creo que la literatura marca la diferencia en lo que hago y lo que haré por el resto de mis días en la tierra, me da pena pensar que sea en vano, al contrario, por ejemplo, si lo veo desde la óptica de a quienes les he enseñado, con quienes he reflexionado y he convivido, probablemente han aprendido de mí, no obstante, si bien aquellas enseñanzas les servirán de por vida y tal vez no los vuelva a ver, pues cada uno sigue su camino, lo que me entristece sobremanera, sigo sintiendo una honda nostalgia, no sé cómo describirla, ni ponerla en palabras, soy feliz, pero en mi mente se entrechocan varias ideas contradictorias, algunas más potentes, otras más débiles. Suelo decir que mi mente es un caos ordenado, pero sigue siendo un caos de todos modos, de libros, de autores, de filósofos y un sin fin de historias que se prolongan ad infinitum. Por otra parte, agradezco no sé si a Dios o a un ente superior incognoscible, por haberme brindado aquella capacidad suprahumana con las palabras, con el dominio de ellas, con la expresión, pues cada vez me voy dando cuenta que ha sido un verdadero don divino, ya que me ha permitido llegar a reflexiones que me sorprenden, que me permiten organizar de mejor modo mi vida, poseer una comprensión cada vez mayor, entre otras cualidades que quizá siga descubriendo en este enmarañado camino que es la vida.

            En relación con aquella habilidad del lenguaje, creo que debo esmerarme en darle una buena utilidad, en sacarle partido, en transmitir mejores mensajes, más óptimos y de una calidad cada vez mejor, que me permita llegar cada vez con una precisión más exacta a las personas y que ante todo, no caiga en situaciones absolutamente adversas. ¡Ay! Me he desviado, siempre me ocurre que me disgrego demasiado, en fin, quería partir esta reflexión con lo que observé durante esta tarde de miércoles de marzo de 2012, sin embargo, partí haciendo alusión a aquel buen hombre que ha vivido para contarnos y relatarnos sutilmente su maravillosa historia. Mi vida me parece insignificante a su lado, ¿más que he hecho yo? ¿qué me queda por hacer? Es una interrogante que aún no podré contestar, pero espero que a lo largo de los años que me quedan de vida, pueda encontrarle un verdadero sentido, espero sinceramente, desde la profundidad de mi mente y corazón que así sea. Quería hablar de la historia que hoy viví en una micro, del tic nervioso de la señora que se encontraba al frente mío, del tipo que contaba chistes e historias de un niño llamado Juanito, del hombre con bigote que miraba por la ventana y que a ratos observaba con atención cómo yo iba leyendo un libro de Dostoievski o de la historia que al parecer era interesante, que la joven que iba a mi lado le señalaba a su interlocutora.

            Bueno, terminé hablando de la vida, de los sueños, de los planes, de la nostalgia, pero sigo manteniendo firmemente mi postura en que jamás comprenderemos qué es la vida, cuál es nuestro propósito, si es que es la felicidad realmente, pese a lo efímero de ésta y si el amor, las relaciones con otros o qué finalmente es lo que cobra mayor significancia en ella, hoy me dormiré al parecer, más tranquilo.  

sábado, 10 de marzo de 2012

Una noche de viernes en Santiago.




Santiago al anochecer es un caos, pero no en el mal sentido de la palabra, sino que es un caos que te cala hondamente, un caos adrenalínico, veo y observo, también escucho un calor humano a flor de piel, el sentido gregario humano me parece natural en estos momentos, la gente socializa, carretea, fuma, se divierte y vuelven a su rutina de ocho horas diarias trabajando sin parar, cada vez más, con una intensidad sin duda mayor cada día, sin embargo, pese a todo, adoro Santiago. Es una ciudad que me ha hecho crecer, a porrazos, a entrechoques y entretelones, pero lo que más le agradezco es que me ha permitido conocer más y más personas que le están dando un nuevo giro a mi vida, he aprendido a soportar 3 interminables horas contemplando una película de cine arte, que quizá hace un par de años atrás, ni si quiera hubiese imaginado que estaría allí, he aprendido a descifrar su bohemia, sus calles y sus gentes, entender sus vidas y los ritmos de ésta, en fin, Santiago ya no es desconocido para mí. No obstante, cada día me resulta novedoso, fascinante, hasta entrañable incluso y por qué no decirlo, hasta extrañable, pues vivo en región y desde allá siempre añoro regresar, volver a esta rutina sin par, a esas horas pick donde todo vuelve a ser caos, ensordecedores ruidos y destinos.

            Cada persona tiene un destino, no sé si crea en la predestinación, pero lo que sí sé es que ahora llevo las riendas de mi vida, vivo cada día como si fuese el último, intento mantenerme alerta, aprender de las personas que conozco, intento aprender a comprenderme, a ser realmente yo, a valorizar lo que hago, mis gustos e intereses a re-encantarme cada día que pasa con la literatura, con mis sueños, con la filosofía, con la música, con el cine, es decir, con las bellas artes en general. Sé que la vida no es absolutamente bella, tampoco absolutamente negra, pero lo que sí pienso, es que hay que vivirla intensamente cada día, al máximo, pues probablemente es una sola, no es que caiga y decaiga en un existencialismo unamuniano, sin embargo, algo de eso hay, inclusive escribir me ayuda a identificarme, saber qué es lo que realmente me apasiona, he aprendido a veces a lidiar con la soledad y otras a compartir con amigos que espero me acompañen de por vida. Algunos de ellos también escriben y juntos reflexionamos no para cambiar el mundo, sino que nuestras vidas, hacerlas mejor día a día, no en un sentido ético-moral, sino para sentirnos vivos, para sentir cada vez más, hoy y siempre, ése es mi camino.

El mito del andrógeno y la concepción de la homosexualidad a través de la poesía Lorquiana.




“El teatro es poesía que
Se levanta del libro y se hace humana.”

El presente ensayo pretende dar en primera instancia una visión específica sobre la poética lorquiana, mas no sin hacer alusión breve a su teatro, el que sin duda alguna está íntimamente emparentado con ella, en una especie de simbiosis, sin embargo, será preciso contextualizar la obra de aquel gran poeta español y considerar a su vez rasgos fundamentales de su vida, que trajeron –para bien o para mal- repercusiones en su obra. De esta manera una característica vital de suma trascendencia es su muerte, pues ésta acrecentará sobremanera la venta de ésta y que se diese a conocer cada vez más, así se aprecia en el prólogo de Ildefonso-Manuel Gil: “Desde los últimos meses de 1936, la vida y la obra de Federico García Lorca suscitaron un interés excepcional. No puede desconocerse que el trágico fin del poeta, con todas las lamentables circunstancias, implicaciones, complicaciones y complicidades que lo hicieron posible, contribuyó al lanzamiento, a nivel universal, de su obra, de manera que de lo que se publicó entonces –sobre todo, centenares de artículos periodísticos- se debía más a su condición de poeta asesinado que a su obra en sí misma.”[1]

            Por otro lado, volviendo a su teatro, éste cada vez más, como han señalado los críticos, será más directo y eficaz, más hondo y de más sobria belleza, todo lo cual, no dejará de estar emparentado hasta el final con su poética: “Una sobriedad expresiva que se plasmó en un lenguaje sentencioso, breve y firme a la vez, con estructura similar a la del refranero. Claro está que esa sobriedad no fue llevada a sus últimas consecuencias, porque Lorca sabía muy bien que la palabra se transfigura en escena, de tal modo que frases que en la lectura parecen afectadas se cargan de patetismo y de especial significación en los labios del personaje, enmarcadas en su lugar natural: el escenario.”[2]
           
            Cabe ahondar un tanto más en lo que significó el teatro en la producción lorquiana, el que como se sabe, transcurrió por diversas etapas, desde un romanticismo de matiz lírico y melancólico hasta los dramas de tema popular, los críticos respecto a la teatralidad poética de Lorca han dicho lo siguiente: “[…] García Lorca era antes que nada poeta y al construir teatro procedía de acuerdo a lo que era en primer término: Los valores sustanciales del teatro de García Lorca son… poéticos… aun cuando sean, también…, dramáticos. Es lógico que así sea, pues ese teatro llegaba de la poesía. Por eso… su autor no se ajustó a las normas escénicas aceptadas ni a las exigencias propias de los géneros tradicionales, porque no escribía el teatro por el teatro, sino el teatro por la poesía…”.[3]

            A continuación, acercándonos cada vez más a su poética y al análisis correspondiente de ésta, cabe referir que estará enmarcada por varios temas y mitos, de carácter tectónico y cosmogónico, eminentemente. Estos últimos transversales a su obra en general, donde aquel que más resalta es el del andrógeno, devenido de textos griegos clásicos ya presentes en Aristófanes, de igual modo, in presentia, en textos como los diálogos platónicos e incluso algunos de índole cabalística, vinculados derechamente con las relaciones homo-eróticas, que innegablemente se corresponden con la biografía y condición de García Lorca, que dejó plasmada en su literatura. En lo que respecta a aquel mito, éste pertenece a los del bastión del arquetipo del inconsciente colectivo de la humanidad, pero la principal fuente en la que se basa es la que señala Francisco Fernando de Los ríos, su hermano: “[…] Lorca conoció los diálogos platónicos en la época en que frecuentaba la Facultad de Leyes de Granada.”[4]
           
            También reseñaré lo que ha referido Rafael  Martínez Nadal, estudioso de la obra lorquiana, quien nos hace resonar los ecos –en sus términos- de la indagación y revisión de algunos diálogos socráticos, sobretodo, aquellos de índole más pasional y sentimental: “Que en la obra de Lorca se perciban ecos de temas platónicos no debe extrañarnos; el problema del uno, de la unidad, de la reunión de mitades le preocupó siempre, sobre todo en la época en que sé que leía – o releía- los Diálogos Socráticos. El problema lo enfocaba, claro es, como poeta. Recuerdo a este propósito una conversación en un lugar a primera vista tan poco apropiado como la galería del café El Alcázar de Madrid, en las primeras horas de una madrugada, poco después de la publicación del Romancero gitano […] Si el uno es la perfecta fusión de dos mitades, me decía, los hombres somos selvas de mitades en eterna busca de la imposible unión. El amor es el ansia constante de llegar al uno, pero si existiera el uno sería la negación del amor. Morimos solos como mitades solas.”[5]

            Si bien se ha mencionado el mito del andrógeno como característica definitoria de la poética lorquiana, no se ha profundizado en los escritos de Aristófanes sobre aquel tema, el que como sabemos no era de carácter divino, sino que más bien en este caso, se correspondía con los orígenes mismos de la humanidad: “[…] Allí Aristófanes cuenta que, en un principio, tres eran los sexos de los hombres, no como ahora, macho y hembra, sino que había además un tercero, común a estos dos, del cual perdura aún el nombre, aunque él mismo haya desaparecido: el andrógeno, que participa de uno y otro sexo. Es decir, la naturaleza humana estaba compuesta de tres tipos distintos: el hombre doble, la mujer doble y el andrógeno. […]”.[6] Como acotación, también se aprecia la figura del Adameva, perteneciente al origen primordial de la raza humana y previo a la separación de los sexos, pero en la tradición Judeo-cristiana, que también confluirá en la poesía de Lorca.
           
            Por otra parte, conforme a las referencias existentes y pre-existentes a la mitología que aborda Lorca, se dijo y apuntó sus basamentos en Platón, sin embargo, la alusión a aquel mito, será ante todo de índole amorosa, para explicar stricto sensu, en el caso de Lorca, su homosexualidad: “En El Banquete, Platón se sirve del andrógino para desarrollar su teoría sobre el amor. Como bien sostiene Monneyron (1994, 27), no se trata de una cosmología tendiente a explicar el origen del hombre sino de una tentativa de legitimización y una proyección de diferentes formas de erotismos posibles. Este aspecto tiene que haber interesado profundamente a Lorca en un momento en que estaba tratando de llevar a escena, en El público, un amor que no fuera el aceptado socialmente amor heterosexual.”[7]

            Se podría, desde otro ángulo hablar de una poesía mítico-teogónica en García Lorca, que ya hemos visto expresada y que como establece la crítica, el poeta granadino es capaz de transformar en mito todo lo que toca, una suerte de Rey Midas de la poesía-mítico-simbólica: “[…] Y como es intrínseca a su personalidad poética no puede dejarla de lado en ninguna época ni en ningún género. El teatro y la prosa pueden ayudar a comprender algunas de sus poesías, aunque también su prosa es mítica y poética.”  Pareciese que la androginia fuese unívoca, no obstante, no es tan así, pues no existe un solo tipo de andrógeno, sino que una multiplicidad y variabilidad de ellos: “[…] u otras variantes de la androginia, como son el mito de narciso o el incesto como modo de unión de lo que procede del mismo huevo (o vientre). Con respecto al mito de narciso, se trata de hallar la mitad faltante en el reflejo de uno mismo. Lorca tiene dos poemas en Canciones dedicados a este mito que se relaciona con el tema del desdoblamiento y también con el de la androginia. ”[8]

            Otra forma de concebir la androginia, está fundada en la tradición bíblica, en la que se subsume a una suerte de perfección espiritual, pues se mantiene un equilibrio armónico de lo femenino y lo masculino, lo que nos conlleva a una trascendencia, de suma importancia espiritual para el Judeo-cristianismo: “[…] Esta fusión, primero sexual, será a todas luces íntegra, como lo vemos en esta cita de la Carta a Romanos de San Pablo (12, 4-5). […] En este contexto, apoyados en San Pablo y en San Juan, la androginia está entre las características de la perfección espiritual, como camino de la trascendencia.”[9]

            En relación al eros homosexual, cabe resaltar que esta forma de amor será trágica e infecunda, pues está marcada profundamente por la imposibilidad de fecundación, lo cual no necesariamente implica una infelicidad en este punto absoluta, pero de todos modos la tendencia es a un amor-pasional-carnal con tintes oscuros, asociados a lo que hay que ocultar, o al rojo, símbolo de la sangre y el dolor: “[…] Y ya relacionado el tema con El Banquete platónico, agrega: El eros genesíaco, en el rito oscuro de las madres, impone la reconstitución carnal de lo uno para que la fecundación y el engendramiento sean posibles. El orgasmo sin la generación, real o latente, no hace al hombre partícipe de la inmortalidad de la materia o de los dioses […] En realidad, el eros homosexual no encontraría más nota específica que la imposibilidad del engendramiento.”[10]

            Finalmente estableceré vínculos entre la androginia y la homosexualidad, para ello primeramente acotaré la subsiguiente cita, donde apreciaremos el tópico de la cárcel de amor, el que particularmente en esta ocasión, posee la caracterización de ser cautivo, pero porque no puede manifestar y expresar su amor, puesto que la sociedad coarta y censura la forma homo-erótica, además la adjetiviza como oscura, lo que es de índole, como hemos visto, simbólica-trágica-oculta. Al mismo tiempo está cargado de melancolía, -humor corporal en términos biológicos- también de cromatismo negro-oscuro, en tanto síndrome producido por la no realización del sentir, además de la imposibilidad de no ver a su amado: “Así mi corazón de noche y día, preso en la cárcel del amor oscura, llora sin verte su melancolía.
                                                                                   Federico García Lorca.”[11]

            Se ha llegado a hablar de un triple desgarrón en Lorca, que tiene tres partes, una de ellas, igualmente de connotación sexual: “[…] Sexual, psicológico y moral. Y circunscribiéndose al primero, sostiene: El desgarrón sexual se produce al haber dado paso, desde el subconsciente, a las apetencias más secretas del eros.”.[12] Claramente, aquí aquel desgarrón, es la traducción de una psiquis y una pasión interna que se sublima y que se expresa a través de lo sensorio, de la carnalidad, es a todas luces la manifestación explícita del deseo.
            “Lorca fustiga la homosexualidad ciudadana, porque entiende la homosexualidad como acto natural dentro del friso grandioso de la naturaleza sin dogma. Cuando la homosexualidad es recluida y esbozada dentro de la sociedad que la proscribe, se convierte en algo clandestino y pecaminoso. Pierde su grandeza, se envilece. Sin duda, Lorca siente que solo la naturaleza total, en su continuo hacer sexual, puede asumir (y quizá absolver) ese acto.”[13]  La cita precedente, versa sobre el modo lorquiano de entender y comprender la homosexualidad, la que apunta ante todo como una realización natural, es decir, cuyo sentido es opuesto al que pretenden otorgarles las sociedades y sus dogmas, que vienen a ser incluso anti-naturales al visualizar la homosexualidad como algo que no debiese existir ni co-existir en sociedad, por consiguiente, su postura es de defensa ante el presente tema, incluso alude a un virtuosismo, siendo prácticamente la antípoda de la concepción social, que desde una óptica, por ejemplo, Judeo-cristiana, abordaría y encapsularía como pecaminoso.

            El mismo García Lorca establecerá una clasificación taxonómica renovada e impuesta por él, sobre los entes que viven en la sociedad, llegando a conclusiones como las que anotaré a posteriori: “Hay sub-entes, el marica, el pederasta, contra los que Walt Whitman descarga su cólera sagrada en la Oda al invertido. Existe el Ente, dedicado fundamentalmente a la conservación de la especie, sólo necesita simiente y un vaso para volcarla. Y por último el Súper-ente, creador, pero de un orden superior, artístico, científico, capaz de mover el mundo, de conducirlo por caminos teóricos, estéticos, hasta las cumbres de la forma pura… Mientras tanto, el Ente entre su mujer y sus hijos…”.[14]  En conformidad a la tripartición que nos propone, hace uso de los adjetivos peyorativos utilizados por Whitman, para referirse a una clase a la que él pertenece, sin embargo, probablemente lo plantea con dejes irónicos. Por otra parte, critica de manera relativamente manifiesta a los Entes sexuados, masculino-femenino, que según él, lo único que efectúan en este mundo, es fecundizar, hasta cierto punto, como el fin último y magno de sus vidas. Cabe no olvidar y soslayar, que Lorca se adscribe al grupo de los Súper Entes, de igual guisa, ya que él es poeta y como tal posee la facultad de ver más allá, con tonos iluministas la sociedad y descifrarla en sus más diversos códigos, hasta alcanzar la perfección y pureza. La obra de este período y más aún su etapa neoyorquina, estará marcada por una trayectoria de temática de amor homosexual, presente en poemas tales como: Oda a Walt Witman, Tu infancia en Menton; Fábula y Rueda de los tres amigos.

            El crítico Gillo Dorfles, también se ha pronunciado en relación al mito del andrógeno, diciendo lo siguiente: “El artista adolescente ya inició la construcción mítica del andrógino como una forma de autorrevelación y al mismo tiempo de escamoteo de su yo ante los demás. La construcción del andrógino fue, desde el principio, una forma de mostrarse y ocultarse. Juego de luz y de sombras que concluirá en la elaborada metáfora del eclipse en Así que pasen cinco años.”[15] Apunta, sin lugar a dudas al movimiento pendular entre aquello que puede revelar ante la sociedad y aquello que debe ocultar, producto del sesgo de esta misma, además de ser un método mítico-simbólico en este caso, que le permite saber quién es verdaderamente.

            Los críticos han atestiguado una primera aproximación sobre la temática de la androginia en la juventud lorquiana, específicamente en una de sus prosas inéditas, en el poema de la carne para ser más exactos: “Nostalgia olorosa y ensoñadora. Se desarrolla en él un diálogo entre Platón y Safo, enmarcado por una voz poética que presenta las dudas y estados anímicos de un joven sexualmente confundido. El poema se inicia en tono confesional: La visión de lo que yo amo y deseo me desconcierta y aplana. Al querer transmitir esta visión va recurriendo a distintos tipos de imágenes: olfativas, visuales, con las que irá conformando sus mitos. Por otro lado, la mención del jazmín y del jacinto están avaladas por la exaltación de los sentidos en esa hora de nostalgia olorosa, pero además el jacinto remite al mito del Apolo bisexual que transformó en esa flor al efebo desdeñoso. La imagen visual lumínica es un temblor azul y plata con fosforescencias tenues, remite a colores y brillos que luego tendrán su simbología. Predmore ha relacionado el azul con el impulso de la pasión homosexual. […] El plateado remite a la luna, imagen del andrógino platónico. El tiempo del poema la hora propicia para la ensoñación, es el crepúsculo, la caída del sol (lo masculino) y la inminencia de la luna (lo femenino).”[16]

            Sólo cabe añadir al extenso análisis sobre aquella prosa magnífica de Lorca y sus múltiples tonalidades aquello que está en relación al siguiente verso: “La visión de lo que yo amo y deseo me desconcierta y aplana.” El objeto del deseo en este caso, es al parecer y es lo que se deja ver en sus palabras, algo que lo descoloca, por tanto, es contra-regla, es decir y no nos cabe duda, es un amor netamente homo-erótico.

            El homo-erotismo, por ejemplo, ya aludido y presente en Platón y Safo es fundamental en esta etapa poética. Igualmente adquiere preeminencia la co-relación de Eros y thanatos, ambas pasiones imprescindibles en su escritura tanto lírica como dramática y si bien no necesariamente se enmarca en el homo-erotismo, sino que también en el heterosexualismo, podremos comprobar en un pasaje como el que citaré, la imagen prototípica que cobra la muerte con su guadaña y la unión y enlace amoroso de los amantes: “Una noche muy negra y olorosa del verano, del fondo estrellado del horizonte se destacó una nube colosal. Era de luz roja y había en toda ella hombres y mujeres con túnicas de gasa verde. En las esquinas había hombres y mujeres abrazados y con las manos juntas… A un lado y otro se juntaban los contrarios de sexo. Los demás, reuniéndose, comenzaron el sacrificio supremo… Pero una sombra esquelética y horrible con una guadaña de plata destruyó todo aquello. La muerte pasó por allí… Cuando ya desapareció, nacieron unos globos azulados y de ellos salieron otros hombres y mujeres y siguieron lo mismo… porque la muerte no puede con las pasiones de la carne ni podrá exterminarlas nunca… Eso es lo eterno: la muerte, enemiga de la carne, pero ésta vuelve a nacer, y con más fuerza la vence.”[17]

            Me parece de suma relevancia adscribir una cita que cobra gran significación para dilucidar la temática homo erótica, donde no existe una predisposición de amor hacia a alguien de un sexo específico, sino que el azar puede jugarnos más de una pasada y jugada, en ese sentido precisamente podríamos hablar inclusive de un azar objetivo del amor: “Este tema será luego relacionado con el homoerotismo en El Público y también lo retomará en Comedia sin título. Amar a un hombre o a una mujer o a un asno es un simple azar, el hombre es una víctima de los juegos del destino. Advertimos así una vez más que en plena adolescencia ya estaban en germen los motivos que luego elabora en la etapa de madurez.”[18]

            La visión de incomplitud, trascendental para desentrañar la figura del andrógeno, se da en un poema de Lorca, lo que me parece interesante analizar, pues aquí la luna es símbolo de lo imcompleto, anhelante del sol, que viene a ser la otra parte del andrógeno, imagen de lo masculino, que genera una unidad total y absoluta, una complitud lumínica y sombría:
                   “Millones de eterno, ansias de Unidad.
                    Dolorosas lunas, dolorosas calmas,
                   Dolorosas almas que desean el sol.”[19]

            Un tópico latino de suma importancia, empieza a aparecer en la obra lorquiana, es el mutatis mutandis, vale decir, todo muta, todo cambia y justamente es así, pues su estética y concepción del arte empieza a tornar en otra dirección, influenciado ante todo por la visión vanguardista: “El conflicto del Director proyecta el del autor, quien deja por fin asomar a la superficie el homoerotismo que había permanecido latente en su etapa anterior y que, por otra parte, se halla en plena búsqueda estética, ya que intenta una renovación no solo en la escena teatral sino en todas las formas expresivas (poesía, dibujo). El surrealismo y el teatro de vanguardia le proporcionan un marco donde desarrollar un entramado simbólico que al mismo tiempo lo desnuda y lo abroquela en sus obsesiones personales.”[20]

            Los críticos tampoco han pasado por alto el cuadro segundo de El Público, cuyos protagonistas son Cascabeles –el mariquita de fijación femenina- y Pámpanos de fijación masculina: “[…] Asistimos a una relación erótica entre dos homosexuales, uno de ellos de fijación femenina. Este aparece danzando y desplegando distintas estrategias de seducción. Se trata de la figura de cascabeles. En oposición, la de pámpanos lo acompaña con una flauta, símbolo fálico que nos hace pensar en un homosexual sin fijación femenina. El intercambio erótico entre ambos se va deslizando hacia un intercambio sadomasoquista que concluirá en la lucha (una lucha tras la cual se oculta la agresión del acto sexual). El seductor, la figura de cascabeles, cumple la función de mariquita, del corrupto de la Oda a Walt Whitman. […]”.[21] Hay una denostación explícita devenida desde Lorca hacia el transexualismo, visto desde su óptica como negativo, no así el homosexualismo: “La luna aparece así como lo afeminado, como lo mujeril, en una transexualidad que Lorca denosta.”[22]

            Para culminar mi análisis y a modo de conclusión del presente ensayo sobre la poética lorquiana en relación a su homosexualidad, me parece de capital importancia y vital para comprender su obra, destrabar algunos de los conflictos de su homosexualidad que él vivió y cómo los sintió en correspondencia al dogmatismo religioso y la coerción ejercida sobre él por su familia: “[…] Desde muy joven se cuestionó sobre su homosexualidad a la luz de la religión y la moral transmitidas por su familia y por la ciudad pueblerina. El problema de cómo conciliar su diferencia con el dogma religioso y con las convenciones sociales lo llevaron a una lectura y libre interpretación del Antiguo y Nuevo Testamento, de vidas de santos y de filósofos antiguos. […]”.[23]


[1] Ildefonso-Manuel Gil: Federico García Lorca, El escritor y la crítica. España. Taurus Ediciones. Pp. 9.
[2] Íbidem. Pp. 13.
[3] Alfredo de la Guardia: El teatro de Federico García Lorca. Chile. Editorial Nascimiento. Pp. 9.
[4] Luis Martínez Cuitiño: El mito del andrógino en Federico García Lorca. Chile. Editorial Corregidor. Pp. 14.
[5] Íbidem. Pp. 14-15.
[6] Íbidem. Pp. 15.
[7] Íbidem.
[8] Íbidem. Pp. 27-28.
[9] Íbidem. Pp. 31.
[10] Íbidem. Pp. 39.
[11] Íbidem. Pp. 75.
[12] Íbidem.
[13] Íbidem. Pp. 76.
[14] Íbidem. Pp. 77.
[15] Íbidem. Pp. 79.
[16] Íbidem. Pp. 80.
[17] Íbidem. Pp. 81.
[18] Íbidem. Pp. 82.
[19] Íbidem. Pp. 83.
[20] Íbidem. Pp. 85.
[21] Íbidem. Pp. 85.
[22] Íbidem. Pp. 86.
[23] Íbidem. Pp. 86-87.

jueves, 1 de marzo de 2012

Mortal pescado volador arremolinado. (Cadáver exquisito).




Mujer de labios otoñales de ardiente pasión
Pero no, desafortunadamente, quizás ni siquiera el día.
Cada cuarto sucumbe con la llegada del obispo
Liberando los sentidos.

Naturales cadencias infernales en sonoros latidos invernales
Y pudiendo siempre ser mejores.
Antaño las pequeñas luces habrían tenido más valor
Embargando al corazón

Podrido de resentimiento y rencor
Pero sin escatimar jamás su amor.
Cada nota mitiga mi dolor
Desaparece el calor

Fuego y miedo a tenor de una canción
Girando repetidas veces en la misma palangana estúpida,
Concordia entre lo inefable y lo impertinente
Sigo aquí cual invasor

De pasos furtivos alacraneando en las arenas temporales
Siempre amarrados a la cueca huracanada de la física cuántica
Yace por entera en el suelo esparcida
En espacios infinitos

Como presentimientos apocalípticos intensamente crípticos
En unos pequeños frasquitos llenos de cosas graciosas.
Antaño mi curiosa mirada solía perderse en el insondable abismo de pretenciosa vaguedad.
Yace aquí el cadáver exquisito.


PD: Este poema, surgió de la imagenería poética y co-autoría de cuatro jóvenes el año pasado, repitiendo ingeniosamente el procedimiento surrealista conocido como Cadáver exquisito, donde cada escritor (poeta), escribe un verso sin conocer el escrito anteriormente, cuyo resultado poético se da a conocer hacia el final de la obra:


Inti Malai Perdurabo.
Nicolás Mora Vásquez.
Pablo Silva Mac-Evoy.
José Patricio Chamorro. (Literato Azul).

Hoy descubrí.



            
          Hoy descubrí que el capitalismo, el neoliberalismo se nos ha metido hasta las entrañas, hoy fui parte de sus garras, me atrapó en el consumismo hedonista y materialista del siglo XXI, cuyo símbolo característico son los mall, me vi envuelto en las interminables filas y horas desperdiciadas a la luz del malestar social que ello representa, en sí me fijé en el cansancio de las personas, en la monótona rutina de trabajar, ganar dinero, comprar. Esa especie de continuum cíclico que se extiende ad infinitum, siendo precisamente el mismo que nos acompañará toda nuestra vida, que no cambiará en lo más mínimo, mientras nos rijamos por aquel abominable sistema, que manipula hasta el más mínimo detalle de ésta, vivimos de una felicidad efímera, transmutable por dinero, valores trastocados, que padece de síndromes como la delincuencia, el asesinato, el maltrato y el enajenamiento individual y social, pues efectivamente una de las paradojas que más se percibe es aquella vinculada con la sobrepoblación social y mundial, que pese a ello, en tanto individuos, continuamos siendo solos, quizá a veces convivimos con los demás, es inevitable, somos seres gregarios, sin embargo, la tendencia es al aislamiento social, vivir nuestro metro cuadrado, que tal como se ha venido gestando en los últimos años, al parecer está dando una vuelta de tuerca, pues hemos pasado del eminente siglo existencial-individualista que fue el siglo XX, al siglo de la unión, de la lucha social y colectiva en búsqueda de un bien común, como ha sido la educación, para ejemplificarlo.

            No obstante, ¿cambiará el sistema?, ¿acaso servirá de algo que lo cambiemos? Lamentablemente o quizás no tanto, actualmente me embarga una visión pesimista al respecto, ya que no creo en lo absoluto que podamos cambiarlo, tal vez sí unos pocos, pero la sociedad seguirá su transitar terrenal, a veces mitigando los dolores como se suele decir con el “opio del pueblo”, que es la religión, otras con los abanderamientos políticos, mas al fin y al cabo, ¿qué importa? Al parecer lo fundamental son sólo poder subsistir y vivir relativamente tranquilos, pues ya no vivimos en un siglo de absolutos, de hecho me parece que el absolutismo fue una ilusión, en tanto vivimos en sociedad, pese a lo jerarquizada que ésta sea, puesto que el punto de vista de cada persona variará respecto a lo que vive y a los valores de ésta. Es decir, que incluso los que entendemos por valores, ya sea la justicia, la igualdad, entre otros, se han relativizado. Probablemente llegaremos al abatimiento social y el decadentismo, que ya se viene pronunciando tanto estética como artísticamente, mas no sé si la crítica social servirá de algo, más que para develar aquello que todos sabemos, que el sistema está mal de raíz, que el  mundo es un caos, un desorden, una desestabilización. En fin, hoy descubrí que no quiero una felicidad hedonista, que estudio letras, no para evadir la realidad, sino que para darme un respiro ante ella, para cambiar mi entorno y ¿qué le vamos hacer? Llevo muchos años luchando contra-corriente, unos cuantos más no le vienen mal a nadie, seguiré letras e incluso tal vez me vuelva filósofo, si es que ya no lo soy y viviré para repensar la sociedad en la que vivimos, más que mal me tocó nacer en Chile, país donde las cosas por hacer se prologan eternamente.

lunes, 27 de febrero de 2012

Hoy mi razón de vivir son mis sueños.




Hoy mi razón de vivir son mis sueños
Mis ideales, tan sólo convivir
Fuego que recubre mis entrañas
Calor que enciende mi pasión interior
Aquellas intensas ansias por vivir al máximo
Disfrutar los matices de esta tierra
Visitar sus confines, acercarme a los horizontes
Fluir como los ríos de mi patria
Amar sin límites, enamorarme en cada momento
Sentir y pensar, ser tan sólo ser
¿Vivir? Qué es la vida, sólo sé…
Que la prefiero antes que la muerte
La muerte es eterna, la vida es tan sólo una
Acompáñame, vivámosla juntos, convivamos
Hoy y siempre, hoy por siempre
Rozando las arenas con nuestros párpados
Confundiendo nuestras lágrimas en la lluvia
Eternizando nuestros cuerpos, seamos felices
Hoy y siempre, hagamos esta tierra de nosotros.

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...