miércoles, 21 de julio de 2021

Encuentros y desencuentros con la naturaleza y el paisaje: Una mirada diferente en las formas de habitar y representar el paisaje.

 ¿Es necesario aislarse de la sociedad para vivir una experiencia integradora con la naturaleza? Sin duda alguna una experiencia de estas características marca un antes y después en la vida de cada individuo que la ha experimentado. Vivencias de estas características las veremos reflejada en Soy isla. Una mujer caminando la Tierra del Fuego, escrito y vivenciado por Perla Bollo en tanto texto primario para el presente ensayo, quien desde su experiencia personal en estos parajes inhóspitos configura y reconfigura su visión de mundo.

La isla se caracteriza por tener un clima que cambia repentinamente anulando cualquier tipo de entusiasmo que nos lleve a pasar algunas horas, días o meses a la intemperie. Solamente los pies, la paciencia y la voluntad nos pueden acercar serenamente a estos lugares inhóspitos. El caminar constante, la templanza y seguridad de que no hay que detenerse hasta llegar a la meta. Descansar y alimentarse, superando cada obstáculo, tanto mental como geográfico. Es para mí una tarea difícil escribir sobre sensaciones y así poder transmitir la inmensidad de lo que he vivido. (14)

Es en este habitar el lugar natural, este primer encuentro/desencuentro con lo inhabitado lo que abrirá múltiples posibilidades de comprensión. Experiencia que motivará la pregunta central de la escritura de este texto, por lo tanto, a raíz de ella y en diálogo con los textos secundarios Tierras en trance. Arte y naturaleza después del paisaje, escrito por Jens Andermans; The social life of forests, escrito por Jabr Ferris y la charla TED How tres talk to each other, conferencia expuesta por Suzanne Simard; se ha formulado la siguiente pregunta: ¿Es posible habitar el lugar, paisaje o territorio desde una perspectiva conciliadora en la que converjan un desarrollo sostenible del entorno natural con el estilo de vida de la sociedad del siglo XXI? La hipótesis que se buscará sostener es que sí. Por ello, empleando los textos elegidos a través de los diversos pasajes seleccionados se buscará fundamentar el cambio necesario que se debe ejercer para lograr el propósito de una realidad sustentable, armónica, que privilegie el cuidado de la naturaleza en la convivencia diaria y el habitar que como seres humanos asumimos. De este modo en la medida que reflexionemos, dialoguemos con nuestras propias experiencias de vida y la que otras/os han experimentado podemos generar una experiencia de aprendizaje individual y social para que colectivamente logremos este propósito.

Tradicionalmente las representaciones artísticas y pictóricas, así como la relación entre el hombre y naturaleza se han posicionado desde una perspectiva hegemónica de poder y colonización. Por ello la forma de habitar y vivir el paisaje de Tierra del Fuego por Perla Bollo nos propone un nuevo horizonte de ser y estar en el mundo. En esa misma línea se sustenta la crítica que propone Jens Andermann en Tierras en trance, que como se mencionó anteriormente, será empleado como texto secundario; crítica al modo extractivista y consumista que por tantos siglos dominó las esferas del pensamiento.

La isla de Dawson, al sur del canal de Beagle, estaba cubierta de densos bosques de Coigüe hasta principios del siglo XX cuando el gobierno chileno le cedió en comisión a la compañía maderera Gente Grande que, en menos de treinta años, no sólo exterminó prácticamente a toda la población indígena, sino que también devastó la cubierta forestal, dejando atrás una estepa pantanosa expuesta a las tormentas – un lugar que hoy figura entre los más inhóspitos de la tierra. (10)

En sintonía, de igual modo se establece un paralelismo crítico en relación con los dibujos de Miguel Lawner en isla Dawson, quien plantea una reivindicación en la forma de mirar y relacionarse con el paisaje fueguino donde es la creación artística el motor de cambio para una mirada renovada hacia el paisaje, capaz de subvertir el agravio al que se ha visto sometido. Sin embargo, no es solo aquel paisaje el que busca ser representado, sino que encarna todos aquellos hábitats que el ser humano ha mermado y destruido a su paso. Al mismo tiempo se nos presenta como alegoría al trato inhumano y vejatorio al que tantas personas se han visto sometidas; en aquel entonces en dictadura, pero también, por ejemplo, el arreduccionamiento de nuestros pueblos originarios, tanto territorial como culturalmente.

… estos dibujos representan un poderoso acto de desafío en su reivindicación de una relación estética con el entorno y, así, también del sujeto humano frente a éste: la dimensión de individualidad sensible y creadora, precisamente, que la violencia concentracionista buscaba anular. Los paisajes dibujados se hacían eco de ese pequeño acto de resistencia casi imperceptible que el jardín de flores en la iglesia de Puerto Harris, en cuya «cortina» de coigües se plasmaba la misma actitud de preocupación y cuidado hacia el entorno físico como en los dibujos: una relación de fragilidad y protección mutua ante la intemperie, de cobija y cariño entre hombres y ambiente, que se oponía diametralmente a la violencia que ejercían sobre ambos la represión militar y el capitalismo depredador. (13)

Sin ir más lejos Jabr Ferris en su artículo The social life of forest, publicado en The New York Times, que será empleado como texto secundario; nos presenta la experiencia de vida de la destacada profesora en ecología forestal de la Universidad de Columbia Británica, Suzanne Simard, quien se percató del daño que la tala forestal indiscriminada y la homogeneización de cultivos estaban provocando en los bosques. Ante esta inminente realidad sus investigaciones in situ la llevaron a establecer interesantes conclusiones respecto a las micorrizas y las asociaciones que se generaban entre diversas especies arbóreas y fúngicas en los ecosistemas. Esta perspectiva diferente para entender la forma de interactuar de los bosques y de la naturaleza, sin duda alguna nos abre una nueva mirada también en cómo nosotros nos relacionamos con ellos, haciéndonos reflexionar sobre la importancia de preservar la riqueza y multiplicidad de los ecosistemas naturales, donde el ser humano no sea un agente destructor que continúe fagocitando los hábitats a nuestro paso, sino que coexista en armonía con ellos, e inclusive aprender de estos organismos vivos.

Antes de que Simard y otros ecologistas revelaran el alcance y la importancia de las redes micorrízicas, los silvicultores típicamente consideraban a los árboles como individuos solitarios que competían por el espacio y los recursos y eran indiferentes entre sí. Simard y sus compañeros han demostrado que este marco es demasiado simplista. Un bosque de crecimiento antiguo no es ni un conjunto de organismos estoicos que toleran la presencia de los demás ni un battle royale despiadado: es una sociedad vasta, antigua e intrincada. Hay conflicto en un bosque, pero también hay negociación, reciprocidad y quizás incluso abnegación.  Los árboles, las plantas del sotobosque, los hongos y los microbios de un bosque están tan completamente conectados, comunicativos y codependientes que algunos científicos los han descrito como superorganismos. (Ferris)

Como podemos apreciar, las investigaciones de décadas de la profesora Simard, han dado abundantes frutos que no solo han revolucionado los paradigmas tradicionales en la forma en que se concebían desde el darwinismo, por ejemplo, el modo de subsistir de los árboles y plantas, sino que además ha inspirado a nuevas generaciones de científicos a mirar con nuevos ojos la vida social de los árboles.

Es tal la sincronía que se produce y el nivel evolutivo de las plantas y árboles que poseen elaborados sistemas de percepción y adaptación, no solo a su entorno, sino a todo aquello que pudiese circundarlas.

"Creo que estos árboles son muy perceptivos", dijo. "Muy perceptivo de quién está creciendo a su alrededor. Me interesa mucho si nos perciben". Le pedí que aclarara lo que quería decir. Simard explicó que los árboles detectan plantas y animales cercanos y alteran su comportamiento en consecuencia: Las mandíbulas crujiendo de un insecto podrían provocar la producción de defensas químicas, por ejemplo. Algunos estudios incluso han sugerido que las raíces de las plantas crecen hacia el sonido del agua corriente y que ciertas plantas con flores endulzan su néctar cuando detectan los latidos de las alas de unas abejas. "Los árboles perciben muchas cosas", dijo Simard. "Entonces, ¿por qué no nosotros también?". (Ferris)

Así como la experiencia de Perla Bollo en la tierra fueguina, que produjo un cambio en cómo se relacionaba con su entorno, cambio duradero que marcaría un antes y un después en su vida; para Simard como para Ferris el experimentar la percepción de los árboles e, incluso ser percibidos por ellos sin lugar a dudas también marcará para siempre el cómo se relacionan con el entorno y maravillas que nos ofrece la naturaleza.

Consideré la posibilidad. Habíamos estado caminando por este bosque durante más de una hora. Nuestras glándulas sudoríparas habían estado flotando compuestos químicos picantes. Nuestras voces y pasos estaban enviando ondas de presión a través del aire y el suelo. Nuestros cuerpos rozaban los troncos y las ramas desplazadas. De repente parecía totalmente plausible que los árboles hubieran notado nuestra presencia. (Ferris)

Lo anterior da cuenta de cómo la naturaleza interactúa con nosotros, aprende y modifica sus conductas para la subsistencia; en un parangón similar nosotros también hemos aprendido a adaptarnos a los avatares naturales y es en situaciones extremas como a las que se sometió Bollo, donde resuenan esos modos de convivir con la naturaleza en el más amplio sentido de la palabra, pues así como el medio natural cambia, nosotros también podemos transformarnos mental, física y culturalmente para adaptarnos al medio natural.

El resultado es una feliz y satisfactoria sensación de realización personal y de total unión con la vida al aire libre y con la fuerza de la naturaleza. Sin duda la sinergia ha sido el resultado, ya que logré obtener muchísimo más de lo que sumé. Así experimenté la sensación de extrema soledad, aislamiento, falta total de comunicación, hambre y dolor en una latitud en donde el viento, la lluvia, la nieve y el frío son los despiadados dueños de un territorio que parece desprender del mapa. Fueron días y días que se sumaron a mi vida en donde lo que cargaba, era lo único que tenía y sorprendentemente lo único que necesitaba llegando a coincidir con esa frase que alguna vez llegó a mí: “¡No necesito más que lo que pueda cargar!”. (Bollo 15)

Quien también nos hace una invitación a relacionarnos con la naturaleza, los bosques y el entorno desde una mirada diferente es Suzanne Simard, quien en una de sus conferencias a través de la plataforma de charlas TED nos propone la siguiente invitación, a la luz de sus más de veinticinco años de investigaciones, descubrimientos y publicaciones; pues la invitación es no solo quedarnos con la superficie, sino que ver más allá, puesto que la naturaleza en su conjunto forma una inteligencia natural que está en continúa comunicación, permitiendo su supervivencia:

Imaginen que van caminando por el bosque. Supongo que están pensando en un conjunto de árboles, lo que los silvicultores llamamos una masa forestal, con troncos robustos y hermosas copas. Sí, los árboles son la base de los bosques, pero un bosque es mucho más de lo que ven, y hoy quiero cambiar su percepción de los bosques. Verán, bajo tierra hay otro mundo, un mundo de infinitos caminos biológicos que conectan árboles y les permiten comunicarse y comportarse como un solo organismo. Esto podría remitirnos a algún tipo de inteligencia. (Simard)

Cada una de las experiencias expuestas a lo largo del ensayo nos proponen una forma distinta a la que estamos acostumbrados a ver en la naturaleza y lo que conocemos de ella. Los bosques, no son lugares competitivos al estilo que el capitalismo nos ha inculcado en nuestro desarrollo social; ahí pervive la ayuda, la reciprocidad, la colaboración y el aprendizaje mutuo. Todo lo anterior que a claras luces nosotros como especie humana necesitamos desarrollar. Como podemos apreciar, quizás creernos la especie más desarrollada de este mundo, tal como la visión antropocéntrica de cómo percibimos la realidad; nos ha cegado a ver múltiples posibilidades de aprendizaje de otras especies y ya no solo mamíferos, sino que también ahora podemos aprender de la flora y su magnífica diversidad. Así lo ha demostrado Suzanne, tanto en sus recientes como anteriores hallazgos científicos, aunque controversiales y no exceptos de polémicas, han provocado un cambio significativo en la percepción de nuestro entorno natural.

Me emocioné mucho, corrí por cada uno de los lotes y revisé cada una de las réplicas. La evidencia era clara. El C-13 y el C-14 me mostraban que el abedul y el cedro tenían una conversación de dos vías. Resulta que en esa época del año, en verano, el abedul enviaba más carbono al abeto, que el abeto al abedul, especialmente cuando el abeto estaba cubierto. En experimentos posteriores ocurría lo contrario, el abeto enviaba más carbono al abedul que el abedul al abeto, porque el abeto aún crecía y el abedul ya no tenía hojas. Resulta que ambas especies son interdependientes, como el ying y el yang. En ese momento todo cobró sentido. Sabía que había encontrado algo grande, que cambiaría la forma en que vemos la interacción de los árboles del bosque, no sólo como competidores sino como cooperadores. He hallado evidencia sólida de esta red de comunicación bajo tierra, el otro mundo. (Simard)

Retomando la idea del aprendizaje que como especie humana podemos adquirir de la flora y ecosistemas naturales, no solo hace referencia a la forma de vincularnos con el medioambiente, siendo más conscientes de sus procesos naturales, sino también a cómo nos comportamos nosotros como seres humanos frente a las distintas etnias y razas; pues la discriminación y explotación ha sido la tónica por siglos, donde se ha arrasado con culturas que han desaparecido; lo mismo que especies de flora y fauna, en relación a la acción antrópica. Después de la revolución industrial hemos sido la especie más destructora de nuestro planeta.

Ahora quiero hablar de ciencia. ¿Cómo se comunicaban el abedul y el abeto? Resulta que no sólo hablaban en el idioma del carbono sino en nitrógeno y fósforo y agua y en signos defensivos, en alelos químicos y hormonas. Información. Debo decirles que antes que yo, los científicos ya pensaban que esta simbiosis mutualista bajo tierra llamada micorriza estaba involucrada. Micorriza literalmente significa "raíz de hongo". Pueden ver sus órganos reproductivos al caminar por el bosque. Son los hongos. Sin embargo, los hongos son sólo la punta del iceberg, porque fuera de esos tallos están las redes de hongos que forman el micelio, y el micelio infecta y coloniza las raíces de todos los árboles y plantas ... No sólo eso, el micelio conecta a diferentes individuos en el bosque, no sólo de la misma especie sino entre especies como el abeto y el abedul, y funciona como el internet. (Simard)

Pero no es solo la interacción entre los bosques, plantas y hongos lo que da vida al paisaje natural; los ecosistemas son interacciones complejas, donde los ríos, el oscilar de los vientos y la interacción con microorganismos, insectos y animales recrean un todo capaz de plasmar una imagen indeleble en nuestra retina y sentidos. Por ejemplo, Perla Bollo nos describirá la significativa experiencia en un paisaje y entorno aparentemente inhóspito, deshabitado, al cual pudo acceder después de muchísimas dificultades, pero que al cabo de las horas y días se mostró ante ella con toda su magnificencia:

En esa salida a la montaña, ya casi pude confirmar que el viento tiene vida propia, toma las formas y sonidos que se le ocurre, y creo que le gusta la música porque con cada cosa que roza hace música. Con la copa de los árboles, con la hierba, bajando entre las montañas, con las ramas, con el agua, armas conciertos al aire libre, conciertos exclusivos y únicos. (68).

Para sintetizar una de las reflexiones que se ha planteado en este ensayo es precisamente repensar el modo en cómo nos relacionamos con nuestro entorno, la tala indiscriminada y la explotación de los recursos naturales. Para ello era necesario replantearnos cómo vemos la naturaleza, los bosques y el paisaje, aprender de otras experiencias exitosas e innovadoras, pero también la invitación es a tener nuestras propias experiencias cuidando y cultivando nuestras plantas, bosques y repensar nuestra contribución al cuidado del medioambiente y un desarrollo sustentable.


Volvamos al punto inicial. Los bosques no son sólo un conjunto de árboles, son sistemas con núcleos y redes que se traslapan, conectan árboles y les permiten comunicarse, y abren caminos para la retroalimentación y la adaptación, esto fortalece los bosques. Esto es porque hay muchos árboles núcleo y muchas redes superpuestas. Pero también son vulnerables, no sólo a perturbaciones naturales como escarabajos de la corteza que suelen atacar árboles viejos sino a la tala intensiva y tala de clareo. Verán, podemos quitar uno o dos árboles núcleo, pero hay un punto crítico, porque los árboles núcleo son como remaches de avión. Puedes quitar uno o dos y el avión aún vuela, pero si quitan muchos, o incluso ese único que sostiene las alas, el sistema entero colapsa. (Simard)

En ciencias es fundamental plantearse preguntas que susciten un avance y progreso, que reformulen nuestro actual comportamiento y generen un cambio efectivo, preguntas claves y respuestas concretas en las que todos desde nuestro lugar en el mundo podamos colaborar para fortalecer nuestros territorios y bosques, vivir nuevas formas de habitar consciente los lugares:

Así que volviendo a mi pregunta final: en vez de debilitar nuestros bosques, ¿Cómo podemos fortalecerlos para lidiar con el cambio climático? Lo bueno de los bosques como sistemas complejos es que tienen una enorme capacidad de autoregeneración. En experimentos recientes, hallamos que con tala selectiva y retención de árboles núcleo y regeneración de una diversidad de especies, genes y genotipos; estas redes micorrizales, se recuperan muy rápido. Con esto en mente, quiero dejarles 4 soluciones simples. No podemos engañarnos con que esto es muy complicado. (Simard)

Resultan plausibles de realizar varios de los consejos y recomendaciones que nos plantea Suzanne para contribuir desde nuestro quehacer diario a promover un desarrollo sostenible en el tiempo en cómo generamos una convivencia adecuada con el medioambiente que involucre un conocimiento más profundo de su diversidad, considerando factores climáticos y ambientales locales, disminuir la tala indiscriminada, seguir un principio conservacionista y promover la regeneración de los bosques, a saber:

Primero, tenemos que salir a los bosques. Tenemos que involucrarnos localmente con nuestros bosques. Hoy la mayoría de nuestros bosques se manejan con un enfoque unilateral, pero el buen manejo del bosque requiere conocimiento de las condiciones locales. Segundo, debemos salvar nuestros bosques maduros, que son los depósitos genéticos, de árboles madre y redes micorrizales. Eso significa, menos tala. No digo no talar, sino talar menos. Tercero, cuando se tale, hay que rescatar el legado, los árboles madre y las redes, la madera y los genes, para que transmitan su sabiduría a la siguiente generación de árboles para que resistan las tensiones futuras. Necesitamos ser conservacionistas. Cuarto y último, debemos regenerar nuestros bosques con diversidad de especies, genotipos y estructuras plantando y permitiendo la regeneración natural. Debemos darle a la Naturaleza las herramientas que necesita para usar su inteligencia autocurativa. Recordemos que los bosques no son un conjunto de árboles compitiendo entre sí, son altamente cooperadores. (Simard)

Por ello se torna menester hacer todo cuanto esté a nuestro alcance para preservar nuestros paisajes y entornos naturales, para que las futuras generaciones también puedan vivir y contemplar las maravillas de la naturaleza, que pese a lo arduos esfuerzos que requerirá, sin duda alguna, será uno de los legados más valiosos que dejaremos en nuestra vida y así muchas más personas puedan vivenciar experiencias similares a la de Suzanne Simard o Perla Bollo, quien después de su travesía describe su habitar Tierra del fuego de la siguiente manera:

Me asomé a ver cómo el amanecer pintaba la montaña desde muy temprano. Siempre al despertar, cuando ya es de día es más fácil para mí implementar los mecanismos que sé que necesito para sentir la Tierra, para poder disfrutar plenamente… Así es como observando el paisaje pensé la imagen que mis ojos me transmitían, la pensé y la transformé en una sensación. En ese instante, esta sensación se convirtió en un sentimiento y el sentimiento fue netamente un sincero agradecimiento a todo lo que conspiró para que yo pudiera disfrutar de ese momento perfecto, ese lugar encantador. (67)

Finalmente, cabe considerar que tantos los estudios de Suzanne Simard que como se ha mostrado han generado importantes cambios en la actualidad en cómo los científicos están estudiando y concibiendo a la flora y hábitats naturales, planteando una clara posición crítica frente al extractivismo indiscriminado, asimismo las formas de representación artística han plasmado y sacado la voz para denunciar diversas situaciones de precarización a la que se han vistos sometidos nuestros bosques y culturas nativas. Ambas visiones nos plantean una reivindicación de la naturaleza y el paisaje, que se conjugan con la invitación a vivir experiencias semejantes a la de Perla Bollo, quien estuvo dispuesta a sacrificar y salir de su zona de confort, alejarse de la sociedad, para asimilar y experimentar en carne propia la experiencia única de ser y estar, en suma, habitar el paisaje natural despojado de las convenciones sociales y los hábitos capitalistas a los que desde nuestro nacimiento nos hemos visto sometidos.

 

Bibliografía.

Andermans, Jens. Tierras en trance. Arte y naturaleza después del paisaje. Santiago: Metales pesados, 2018.

Bollo, Perla. Soy isla. Una mujer caminando la Tierra del Fuego. Ushuaia: Triñanes, 2018.

Ferris, Jabr. “The social life of forests”. The New York times magazine, 2 diciembre 2020. La vida social de los bosques - The New York Times (nytimes.com)

Simard, Suzanne. “How tres talk to each other”. Ted talk, revisado por Lidia Camara de la Fuente, junio 2016, Suzanne Simard: How trees talk to each other | TED Talk

martes, 15 de junio de 2021

Concepto de distancia de rescate en relación con la maternidad y lo monstruoso en Distancia de rescate de Samanta Schweblin.

 

La novela Distancia de rescate de la escritora argentina Samanta Schweblin posee diversas aristas en las que como lectores cumpliremos un rol activo en el desciframiento de la trama, vínculo entre los personajes y la resolución del conflicto, cuya tensión permanente mantendrá el nudo de ésta tensionado en el ir y venir de la relación entre madres e hijos, temática central de la obra, que apreciaremos eminentemente a través del personaje de Amanda, cuya protagonista vivirá en una preocupación constante acerca del bienestar de su hija Nina; preocupación que a ratos nos podría parecer excesiva o incluso posesiva, pero que iremos dilucidando en la medida que avanza el relato hasta tal punto de empatizar con la protagonista, porque sabremos que esta preocupación no nació de ella, sino que fue traspasada de su madre a ella y la madre de esta última y así sucesivamente de generación en generación.

Sin embargo, aquella distancia de rescate se hará mucho más apremiante como un hilo tensado cuando Amanda en descuidos de segundos que pareciesen una eternidad en su modo de sentirlo pierde de su vista a su hija y sucede lo inevitable. Cabe señalar que nosotros accedemos al relato de Amanda a través del diálogo que esta tiene con David en el hospital, situación que a medida que prosigue la historia nos percataremos que cumple una circularidad, pues el relato está contado in extrema res, desde una situación final, donde conoceremos todo lo sucedido a través de diversos raccontos y flash backs de Amanda hasta que el inicio de la historia se conecte con el desenlace, planteando más interrogantes que certezas. A continuación citaré un pasaje esclarecedor de este diálogo presente en el libro, donde conoceremos en palabras de la protagonista su preocupación y temor:

 

Contame más sobre la distancia de rescate. Varía con las circunstancias. Por ejemplo, las primeras horas que pasamos en la casa quería tener a Nina siempre cerca. Necesitaba saber cuántas salidas había, detectar las zonas del piso más astilladas, confirmar si el crujido de la escalera significaba algún peligro. Le señalé estos puntos a Nina, que no es miedosa pero sí obediente, y al segundo día el hilo invisible que nos une se estiraba otra vez, presente pero permisivo, dándonos de a ratos cierta independencia. Entonces, ¿la distancia de rescate sí es importante? Muy importante. (Schweblin, 42)

 

Como mencioné anteriormente, es David (el chico monstruo) o considerado así por su propia madre Carla, después de una transmigración de alma que este vivió cuando se enfermó gravemente producto de la contaminación del campo, intoxicándose por pesticidas, ante cuya única posibilidad de vida, era accediendo a dicho acto ejecutado por una curandera, producto del cual nunca volverá a ser el mismo. Lo que sin lugar a dudas es uno de los hechos más fantásticos del relato, puesto que la fantasía desempeñará un rol clave también en la trama de la historia. Es este chico, quien guiará a Nina a través de su narración oral, repitiendo continuamente la frase “eso no es importante”. No obstante, en este pasaje esa respuesta sufre una aparente ligera variación hacia “Muy importante”, lo cual resulta clave, ya que la distancia de rescate será el hilo conductor de la historia y la relación ejercida por la madre hacia su hija, donde Amanda tendrá que reconstruir las diversas escenas que nublan y confunden su mente, dilucidando qué es lo que la llevó al estado actual en el que se encuentra y qué sucedió con su hija Nina, cuestión que solo se esclarecerá hacia el final, pero manteniendo siempre el suspenso y ambigüedad de las múltiples posibilidades de interpretación que nos abre el relato.

 De este modo se aprecia que el sentido del relato se apoya en su estructura circular y vertiginosa, pues la narración adquiere sentido en la medida que como lectores nos adentramos también en esta experiencia vaiveneante de la escritura de Schweblin. La autora nos fue dejando pistas a través de su escritura, por ello es una novela que exige de nosotros especial atención a los detalles, a la percepción sensorial visual, auditiva, táctil y olfativa de la protagonista, ya que el hilo se tensa en la medida que la protagonista agudiza su percepción y realiza un esfuerzo sobrehumano para reconfigurar en su mente cuándo inició todo, experimentando sentimientos de culpa, entretejidos por el dolor y sufrimiento ante la posibilidad de perder a su amada hija.

 ¿Se trata entonces de otra cosa? ¿Es porque hice algo mal? ¿Fui una mala madre? ¿Es algo que yo provoqué? La distancia de rescate. El dolor va y viene. (Schweblin, 148)

En conclusión, a partir del pasaje seleccionado que es un momento clave en la lucidez de Amanda frente a los acontecimientos de la historia, se nos presenta una maternidad culposa y tensionada a través de los detalles que cada vez se vuelven más apremiantes para la protagonista y David, quien continuamente le dice que no nos podemos detener en aquello que no es importante, porque les queda poco tiempo, lo que genera una atmósfera de confusión, extenuación y angustia en el sentir de Amanda, no solo físico debido a su estado de intoxicación, sino que ante todo emocional por haber cedido a la distancia de rescate.

 Esto no es normal, David. Solo hay oscuridad, y me hablás al oído. Ni siquiera sé si realmente esto está sucediendo. Está sucediendo, Amanda. Estoy arrodillado al borde de tu cama, en uno de los cuartos de la salita de emergencias. Tenemos poco tiempo, y antes de que el tiempo se acabe hay que encontrar el punto exacto. ¿Y Nina? Si todo esto realmente sucede, ¿dónde está Nina? Mi Dios, Dónde está Nina. Eso no es importante. Eso es lo único importante. No es importante. Basta David, no quiero seguir. (Schweblin, 39).

Finalmente, hacia el desenlace de la novela nos percatamos que al igual que Carla con su hijo David, quien vivió una transmigración de alma, Carla sin consultar a Amanda, dado el estado de esta y las escasas posibilidades de supervivencia de Nina si no se actuaba con celeridad, también se llevó acabo por parte de la curandera de la casa verde una transmigración del alma de Nina y ante lo inexorable, la última petición de Amanda fue que el alma de Nina quedara cerca de ella, aunque David diga que podría, pero que no servirá de nada, lo cual podemos inferir que se debe a que la protagonista ya está próxima a la muerte; donde David la guiará en este último trance, así como hizo con los patos, el perro del señor Geser y los caballos. En este punto se aprecia cómo la maternidad y lo monstruoso se presentan como dos conceptos aparentemente indisociables, permeados por el sentimiento de culpa.

 

Todo concluye cuando el hilo que unía Amanda con Nina se tensa por última vez hasta romperse y en un minuto de lucidez a modo de premonición, motivada por David; Amanda logra visualizar una escena que ocurrirá un mes después, donde su marido acude a la casa de Carla buscando respuestas acerca de lo sucedido con su hija Nina, pero solo encuentra a Omar (esposo de Carla) y a David, pero jamás obtuvo respuestas y al igual que Omar, ambos son padres dejados a la deriva de la cual quizás nunca podrán salir.

—Ahí lo tiene —dice tu padre, ceba mate otra vez, y otra vez no se lo ofrece—. Como verá, a mí también me gustaría tener a quién preguntar. (Schweblin, 156)

 Bibliografía

-Schweblin, Samanta. Distancia de rescate. Argentina: Editorial digital rayorojo, 2014.

 

 

 

lunes, 19 de abril de 2021

Análisis y comentario del discurso "El escritor y lo fantasioso", Sigmund Freud (1907) - José Patricio Chamorro

 1.- ¿Dónde radica el germen de la facultad literaria?, ¿existe una cualidad innata propia del ser escritor que lo diferencia de los demás seres humanos o pervive en todos nosotros algún rasgo de semejanza con éste? De existir dicha semejanza, ¿ésta tiene su origen en la infancia, la fantasía o en el inconsciente?

En su conferencia y discurso “El escritor y lo fantasioso”, el psicoanalista Sigmund Freud deja entrever sus ideas respecto a los vínculos que se pueden establecer entre el psicoanálisis y la literatura, produciéndose un intercambio desde el cual, ambos campos de estudio se interpelan entre sí. Es en este sentido donde la pregunta por el germen u origen de la facultad literaria en los escritores cobra especial relevancia. Él establece algunos conceptos claves que son precisos considerar, a saber “Dichter es un productor de relatos o escritos (Dichtungen), y más específicamente el autor literario o el escritor de cualquier género, especialmente novelesco. Phantasieren es la producción de la fantasía, es decir la puesta en acto de la imaginación. “(Freud, 1907, p. 1). Este último punto lo considero clave para aproximarnos a la interrogante, pues el escritor extrae su material de creación a partir de la imaginación y tal como señala Freud, al intentar aproximarse a esta cuestión, es que en sus indagaciones se plantea la siguiente interrogante:

¿No deberíamos buscar ya en el niño las primeras huellas de la actividad o de la facultad literaria? La ocupación preferida y más intensa del niño es el juego. Acaso tendríamos derecho a decir: todo niño que juega se comporta como un creador literario, pues de algún modo se crea un mundo propio o, mejor dicho, inserta las cosas de su mundo en un nuevo orden que le gusta. (Freud, 1907, p. 2).

Respecto a este rasgo en común, propio de la niñez; aquella capacidad de crear mundos a partir de la fantasía; Freud establece que es un primer acercamiento para comprender el origen de la facultad literaria. Siguiendo el argumento anterior, basándome en otros de sus planteamientos, el niño logra diferenciar la realidad de la fantasía en sus juegos inventados, que no dista en demasía de la ficción que los escritores crean en sus producciones literarias, adentrándonos en ese pacto de verosimilitud, en que tanto escritores como lectores formamos parte; donde la literatura, aunque en ocasiones análoga y en otras, aparentemente indistinta de la realidad cotidiana con sus lógicas y convenciones; mantiene diferenciada la realidad de la ficción.

El niño diferencia muy bien la realidad del mundo y la del juego, a pesar de toda la carga afectiva que pone en él, y tiende a apoyar sus objetos y situaciones imaginados en cosas u objetos materiales tangibles y visibles del mundo real. Sólo ese apoyo es el que diferencia aún su «jugar» del «fantasear». (Freud, 1907, p. 2).

Como he referido, Sigmund establece una analogía que resulta evidente a través de la creación de mundos de fantasía, al que tanto en la niñez nos vemos predispuestos como a aquellos mundos creados por la imaginación de los escritores; teniendo ambos en común la necesidad de fundar sus creaciones dentro de situaciones susceptibles de ser representadas, donde tanto espectadores como creadores se deleitan en sus emociones:

Ahora bien, de algún modo el creador literario hace lo mismo que el niño que juega: crea un mundo de fantasía al que toma muy en serio, vale decir, lo dota de grandes cantidades de afecto, sin dejar de diferenciarlo claramente de la realidad efectiva. El lenguaje ha recogido este parentesco entre juego infantil y creación literaria llamando «juegos» («Spiel») a las escenificaciones del escritor que necesitan apoyarse en objetos palpables y son susceptibles de representación, a saber: «Lustspiel» [«comedia»; literalmente, «juego de placer»], «Trauerspiel» [«tragedia»; literalmente «juego de duelo»], y designando como «Schauspieler» [«actor dramático»; literalmente «el que juega al espectáculo»] a quien las representa. Ahora bien, de la irrealidad del mundo poético derivan muy importantes consecuencias para la técnica artística, pues muchas cosas que de ser reales no depararían placer pueden, empero, depararlo en el juego de la fantasía; y muchas emociones que en sí mismas son en verdad penosas pueden convertirse en fuentes de disfrute y de placer para el auditorio y los espectadores de la representación teatral.   (Freud, 1907, p. 2).

¿Pero acaso quedan en el olvido estas experiencias de la fantasía en la edad adulta?, Freud afirma que puede suceder que con cierta predisposición anímica en la adultez, se recobren aquellas instancias, pese a la seriedad y dicotomía entre realidad y fantasía que nos impone la adultez. En ese sentido, la única diferencia con la niñez, es que el adulto fantasea en lugar de jugar; lo que el mismo psicoanalista ha venido a llamar sueños diurnos.

Una interesante tesis formulada por el autor, es aquella que hace referencia a lo que él vino a llamar “sello temporal”, dado que plantea que nuestras fantasías no son en modo alguno rígidas, sino que contrariamente se ven influidas por nuestras experiencias de vida personales y existenciales, sometidas a tres experiencias temporales claves donde pasado, presente y futuro conviven para representar la fantasía, motivada por el deseo.

La relación de la fantasía con el tiempo es, por lo general, muy importante. De tal manera que puede decirse que una fantasía oscila en cierto modo entre tres tiempos, tres momentos temporales de nuestro representar. El trabajo anímico se anuda a una impresión actual, a una ocasión del presente que puede despertar importantes deseos de la persona; desde ahí puede remontarse al recuerdo de una vivencia del pasado, infantil en muchas ocasiones, en que aquel deseo se cumplía, y entonces crea una situación referida al futuro, que se figura como el cumplimiento de ese deseo, justamente el que se manifiesta en el ensueño diurno o la fantasía, que lleva las huellas de su origen en la ocasión y en el recuerdo. En definitiva, pasado, presente y futuro aparecen encadenados o anudados por el deseo que corre a través de ellos y que los reanima. (Freud, 1907, p. 5).

Engarzado con el concepto de sello temporal, Sigmund Freud alude una conexión especial, sobretodo con aquellas vivencias pertenecientes a la infancia, conectando nuevamente esta etapa vital con la creación poética y literaria:

(…) una intensa vivencia actual despierta en el poeta el recuerdo de una anterior, casi siempre una perteneciente a su infancia, desde la cual arranca entonces el deseo que se procura su cumplimiento en la creación poética; y en esta última se pueden discernir elementos tanto de la ocasión reciente como del recuerdo antiguo. (Freud, 1907, p. 7).

En suma, hacia el final de su conferencia, Freud esboza un concepto a saber interesante que permitiría establecer la base sobre la cual el poeta elabora su ars poética, puesto que aun ante la censura social y el escándalo que pudiese surgir ante eventuales manifestaciones puestas al descubierto, el poeta y creador suele sortearlas; inclusive logra provocar en la sociedad una especie de placer estético en el cual se regocija, lo cual atribuye ante todo a la necesidad de liberar nuestras tensiones y deseos ocultos en la profundidad de nuestra alma:

A esa ganancia de placer que se nos ofrece para posibilitar con ella el desprendimiento de un placer mayor, proveniente de fuentes psíquicas más profundas, la llamamos prima de incentivación o placer preliminar. Opino que todo placer estético que el poeta nos procura conlleva el carácter de ese placer preliminar, y que el goce genuino de la obra poética proviene de la liberación de tensiones que nos procura en el interior de nuestra alma. (Freud, 1907, p. 8).

Cabe señalar también que, desde la construcción poética, existe un concepto denominado “poética dislocada”, donde se establece un posicionamiento problemático con la noción y experiencia del lugar, pues alude a más de una experiencia en sí misma que no se puede simplificar en una sola experiencia. Pero que a su vez establece un continnum, una experiencia compartida entre el escritor y cualquiera de nosotros, ya que nuestras experiencia con los lugares y, sobretodo con aquellos lugares de la consciencia, que toman un rol preponderante en la construcción literaria, son otro punto común con los procesos creativos de los escritores.

Esto que llamo poética dislocada establece una relación singularmente problemática con la noción y la experiencia del lugar (que, para empezar, se vuelve siempre plural: no el lugar, sino necesariamente los lugares, pues el traslado implica al menos dos). Habría que escuchar en el término lugar, por otra parte, no sólo sus resonancias geográficas o topológicas, sino también su relación con los topoi o loci communi retóricos, con la noción de tópica freudiana (los lugares diversos en los que se divide la conciencia) o con la noción heideggeriana de Ort des Gedichtes, lugar del poema. (Pérez, 2006, p. 114).

Un ejemplo patente de expresión de la concepción anterior la hallamos en la poética mistraliana, que no dista de las experiencias que nosotros pudiésemos vivir en torno a la pérdida, el duelo, la muerte, la melancolía, el amor, el viaje, la identidad u otras situaciones presentes a lo largo de la vida humana, que las más de las veces se yuxtaponen para configurar nuestra propio sentir indisociable de todas nuestras experiencias vividas; a saber:

La obra de Mistral puede leerse como una serie de textos elaborados desde este régimen de la dislocación debido al papel central que en ella se le asigna a los desplazamientos y por la manera en que se configura su experiencia de lo extranjero (una expresión de Antoine Berman que desarrollaré más adelante). Además, el tema del viaje en Mistral se vincula muy estrechamente con algunas de las preocupaciones centrales que atraviesan su obra y que han sido estudiadas de manera extensa por la crítica. Pienso sobre todo en los temas del amor y de la pérdida, del duelo y la melancolía, la muerte y la alienación, y en sus relaciones problemáticas con el tema de la identidad individual o colectiva. (Pérez, 2006, p. 115).

Finalmente, dada la exposición anterior me es inevitable plantearme la interrogante, ¿qué es lo que diferencia la creación de un poema portentoso como “Sonetos de la muerte” de Gabriela Mistral donde la desesperación ante la muerte del ser amado inunda hasta la médula su composición poética con aquel sentir de cada uno de nosotros ante la pérdida y el modo en cómo enfrentamos una situación de duelo?

Incorporar quiere decir aquí resistirse al proceso normal del duelo, mediante el cual se elabora una pérdida con el fin de que el sujeto pueda reemplazar de manera gradual al objeto perdido por otro. Incorporar es, en otras palabras, decidirse por la melancolía, aferrarse a un vacío invistiéndolo como sola posibilidad de habla y rechazando la posibilidad de aferrarse a cualquier otro objeto sustitutivo, pues el melancólico, como recuerda Kristeva (1987), cree haber perdido no sólo un objeto, sino la Cosa misma, la cosa en sí. (Pérez, 2006, p. 117).

2.- ¿Es la insatisfacción el principal motor del acto de fantasear o son aquellos deseos censurados por la sociedad los que nos llevan a la fantasía?, ¿acaso es la fantasía una evasión ante una realidad o sociedad que nos reprime y coarta nuestras libertades individuales? Afín a lo anterior, ¿en qué medida influyen nuestras características sexo-genéricas y/o personales, es decir, nuestra biología y personalidad para crear fantasías?

Sigmund Freud, frente a esta interrogante señala que es la sociedad y las exigencias de la vida adulta la que cercenan nuestras fantasías, pues exige de nosotros un rol a cumplir:

El jugar del niño está dirigido por deseos, en verdad por un solo deseo que ayuda a su educación; helo aquí: ser grande y adulto. Juega siempre a «ser mayor», imita en el juego lo que de la vida de los mayores ha llegado a conocer. Ahora bien, no hay razón alguna para esconder ese deseo. Diverso es el caso del adulto; por una parte, este sabe lo que de él esperan: que ya no juegue ni fantasee, sino que actúe en el mundo real; por la otra, entre los deseos productores de sus fantasías hay muchos que se ve precisado a ocultar; entonces su fantasear lo avergüenza por infantil y por no permitido. (Freud, 1907, p. 3).

Por otra parte, la insatisfacción ante la realidad también podría funcionar a modo de una creciente necesidad de crear fantasías, ya que el ser humano está en constante búsqueda de satisfacer sus deseos pulsionales, que al verse reprimidos en la realidad los satisface en sus propias fantasías diurnas o también aquellas que nuestro inconsciente, almacena e interpreta simbólicamente a través de nuestros sueños nocturnos.

Podemos referirnos ahora a algunas de las características del fantasear. Podemos afirmar que el que es feliz con lo que tiene (das Glückliche) lo disfruta y no necesita fantasear, y el que sí lo hace es el que está insatisfecho (das Unbefriedigte) con su vida actual. Deseos [Anhelos] (Wünsche) insatisfechos son las fuerzas pulsionales (Triebkräfte) de las fantasías, y cada fantasía singular se vincula al cumplimiento de deseo, y así pues una rectificación [corrección] (Korrecktur) imaginada de la insatisfactoria realidad. (Freud, 1907, p. 4).

En cuanto a nuestras características sexo genéricas y personales, en líneas generales, el padre del psicoanálisis sugiere que pese a la multiplicidad de nuestros deseos pulsionales y sus diferencias según el sexo, inclusive nuestras experiencias, vivencias y características personales, aun así pone el acento en aquello que tenemos en común, más que en aquello que nos distingue.

Son deseos ambiciosos, que sirven a la exaltación de la personalidad, o son deseos eróticos. En la mujer joven suelen predominar casi exclusivamente los eróticos, pues su ambición se satisface, en general, logrando el amor; en el hombre joven, junto a los deseos eróticos suelen predominar también los deseos egoístas y ambiciosos. (Freud, 1907, p. 4).

Dicho lo anterior, retomando una de las perspectivas antes mencionadas, la censura ejercida por la sociedad traspasa los límites de la realidad diurna y consciente, permeándose en nuestros profundos deseos inconscientes en la fantasía onírica:

Si a pesar de esa indicación el sentido de nuestros sueños nos resulta la mayoría de las veces oscuro, ello es debido a una sola circunstancia: que también por la noche siguen activos o se movilizan en nuestro interior deseos que pueden avergonzarnos y por ello, fuerzas contrarias a los mismos, que los ocultan o disimulan, y de ahí que sean reprimidos, empujados a lo inconsciente, lo que de todos modos no los neutraliza. (Freud, 1907, pp. 5 - 6).

 

Bibliografía.

1.- Freud, Sigmund. “El escritor y lo fantasioso” (1907), en Studienausgabe, vol X: Bildende Kunst und Literatur. Frankfurt an Main: Fischer Verlag. Traducción de Juan Bauzá. Online: https://edoc.pub/freud-el-creador-literario-y-el-fantaseo-pdf-free.html

2.- Pérez, Fernando. “Desplazamiento y metamorfosis: Gabriela Mistral”, Persona y sociedad, vol 20, n. 2, 2006, pp. 113-126.

 

jueves, 4 de febrero de 2021

Un sueño grabado en la retina.

 

Lo recuerdo como si hubiese sido ayer. Sus velas izadas al viento hacían olvidar nuestra historia dejada atrás. Su tamaño descomunal, sus mástiles y proa eran de una belleza indescriptible. Tenía tan solo siete años en aquel entonces, pero su imagen había quedado grabada en mi retina como un agradable sueño del que no se desea despertar. Esa noche me sentí navegando a través del mar junto a mi madre conduciéndonos nuestros destinos hacia tierras impensadas y con un futuro que nos aguardaba con los brazos abiertos, desplazándonos por el aire como gaviotas en búsqueda de la libertad.


José Patricio Chamorro, Chillán, 27 de enero 2021.

jueves, 14 de enero de 2021

Somos silencios, sombras expectantes.

 

Las veraniegas horas innombradas, caen

Como en un atardecer caluroso de estío;

Con arrebolada  música discurre el tiempo

Es calidez, sonoro pensamiento.

 

Somos silencios, sombras expectantes

Pudorosas almas en latentes movimientos;

Nuestra búsqueda infinita es un mar en calma

Presente quietud, extrañas futuras ansias.

 

Cuerpos confinados a espacios inconclusos

Memorias palpitantes que emergen del abismo

Inciertas pisadas, recuerdos vívidos

Somos silencios, sombras expectantes.

 

 

                                               José Patricio Chamorro, Copiapó 14 de enero 2021.

jueves, 7 de enero de 2021

La mirada enamorada. Recuperado del 7 de enero 2014.

 

Reconocerse en el otro, en la mirada de quién contuvo tus instantes, tus momentos y vivencias, de aquellos segundos, de aquella fuerza vital, es decir, de quiénes te fortalecen con sólo compartir unos segundos tu propia vida, de aquellas decisiones que tomas en un momento determinado de tu vida y que te permite seguir adelante, revitalizarte. Hacerse uno con el fluir vital, la fuerza de un pensamiento, de la germinación de una idea y de quién está dispuesto a morir por ella, el hacerse cargo de otro como si fueras tú mismo, porque su vida ya es parte de la tuya, porque sus energías fueron compartidas, porque sus caminos se cruzaron y porque el amor se convirtió en metáfora, en una máquina de escritura en estricto devenir, en circunstancias transformadoras de secuencias imaginarias y frecuencias que irradian una energía vibratoria electrizante. Atreverse, ése es el lema para este año, purificar tu espíritu y canalizar las energías, dejar el ego atrás, pues querámoslo o no, siempre dependeremos de otro, el ser humano no fue creado para vivir en soledad, sino que en sociedad, es parte del funcionamiento del engranaje universal, de ese flujo continúo de reconexiones y magnetismos, de idas y vueltas, de progreso y revuelo, de palabras y efluvios, el ser humano es un todo. Cada pensamiento conlleva una acción, cada nueva idea, nos permite renovarnos, somos por lo que hemos pensado, hemos decidido y hemos dicho en determinadas circunstancias, las experiencias que nos han sucedido en la vida se deben precisamente a aquello que quisimos ser y hacer, el conocer es el medio que nos permite seguir, pero cómo conocemos, a través de qué mecanismos y cuánto estamos dispuestos a dar y entregar por ese cambio, por esa visión contemplativa de un panorama diferente que es nuestra propia vida, proponérselo y cumplirlo, accionar el motor de nuestros propios pensamientos, que no sean vanas promesas, sino cambios de consciencia, de sintonía en lo que deseamos y que proyectamos, si pretendemos cambiar y vivir otras experiencias es necesario aunarse con otros que positivicen nuestras ideas, que carguen de buenas vibras ese saber universal que nos conecta con el universo multívoco.


El amor es la fuente más potente que tiene el ser humano, el empatizar con el sentir personal, con lo que le sucede a quién se encuentra a nuestro lado, a quién compartió, aunque sea tan sólo la fugacidad de su presencia, pero que supo de nosotros, que se atrevió a intensificar la grandeza de nuestras vidas, porque estuvo ahí, porque nos acompañó, porque hubo amor o habrá sido sólo ilusión, el amor verdadero, no es aquél que sólo responde a los instintos y las bajas pasiones, la lujuria, sino el que nos trasciende a una escaala mayor, a ser seres de luz, de un aura que nos permite alcanzar la plenitud, la tranquilidad y una sinfonía universal.


 7/1/2014,

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Cara a cara con nosotros mismos. Reflexiones para un año diferente.

 

La llegada del fin de año siempre da cabida a la reflexión. Especialmente en un año que como humanidad nos ha traído innumerables desafíos, donde el bienestar personal, la salud y la vida en plenitud ha sido sin duda alguna a lo que más nos hemos volcado. Nunca será tarde para vivir cada momento de la vida al máximo, en sus instantes de alegría como en aquellas circunstancias más difíciles donde el dolor se ha hecho presente. La vida continuamente nos permite renovarnos, replantearnos y generar en nosotros un cambio que nos permita alcanzar nuestro desarrollo como personas.

Cada año, así como cada día nosotros decidimos cómo vivenciar las circunstancias; en nosotros está cómo sobrellevar las experiencias adquiridas, las problemáticas y diversas situaciones que demanda de nosotros la vida. Nadie nos enseña a vivir, pero los lazos con nuestra familia, amigos, seres queridos y personas con las que nos vamos cruzando a lo largo de ella deja en nosotros una huella significativa que forma parte de lo que fuimos, de lo que somos y de lo llegaremos a ser. Nada en esta vida es fruto del azar, cada acto, cada decisión y persona que conocemos y vivimos tiene un propósito, que quizás no descubriremos en un primer momento, pero llegará aquel día en que tal vez sin haber trazado un plan, todo lo vivido cobrará sentido.

Mi invitación es a ser felices cada día, incluso en aquellos días que deseamos rendirnos porque el camino se ha puesto cuesta arriba. Siempre existirá la posibilidad de superar esas vicisitudes con optimismo; después de todo lo sucedido este año está en cada uno de nosotros el saber tomar  aquello que queremos permanezca en nuestra vida o simplemente dejar y soltar todo lo que no nos permite avanzar. Nadie más que nosotros puede elegir qué anhelamos que nos depare el destino y en lo cotidiano, aproximarnos cada día más a ese encuentro verdadero cara a cara con nosotros mismos.

                                                               José Patricio Chamorro Jara, Copiapó, 30 de diciembre 2020.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Afanes de la carne.

 Tu piel se extiende deseosa en afanoso ir y venir de nuestros cuerpos.


Tu pecho de macho febril descarga su ímpetu en los placeres de la carne.


En éxtasis tu boca voraz se duerme en mi regazo, humedeciendo mis sentidos.


Tu rumiante lengua penetra los poros más ocultos de mi alma.


Tus dedos recorren territorios inexplorados, retozando con caricias mi barbilla.


Tu respiración, se agita en deseo. Degustas suavemente mis labios con besos de pasión.


Las horas transcurren y tus brazos me aprisionan deseando que aún no sea tiempo de partir.


Tu historia se hace una con mi historia, somos un solo cuerpo hecho memoria.


Instantes perpetuos en la fragilidad de la vida, amantes inconclusos con sabor a lujuria.


Copiapó, 13 octubre 2020.

sábado, 10 de octubre de 2020

Los locos años 20, retrato del siglo XXI.

Y el fin del mundo no llegó. Solo nos hicimos más humanos.


Los conflictos no cesaron, las guerras solo cambiaron de nombre y de territorios.


La soledad se abrió camino en la sociedad y el día a día de una familia.


Desaparecieron los referentes, perdimos la esperanza de creer.


Los medios de comunicación se apropiaron de la realidad

Y con ellos los estereotipos y prejuicios hicieron llorar a nuestros niños.


Deshumanizados, solos y sin esperanzas nos lanzamos a la deriva de los locos años 20.


La era de la hiperconexión llegó y con ella la globalización degradada de nuestra tierra.


Desgarrada la naturaleza con gritos sofocados por la maleza del hombre finito.


Las tecnologías se volvieron inevitables, la igualdad social y de género nunca llegó.


Los marginados se tomaron las calles, alzaron su voz, desmoronando idolatrías.


El capitalismo se derrumbó en el ocaso del oasis, como espejismo ante nuestros ojos se desvaneció.


Los locos años 20 nos confinaron, relegados a nuestros hogares nos olvidamos de los sin hogar.


Países fracturados por la memoria, renacieron del olvido y se hicieron uno ante el asolado paso de la  muerte.


Porque cuando unos partían, era un dolor común, un latente sentir universal.


Me pregunto: ¿qué somos? 


La generación postergada, que no se dejó vencer, ni sucumbió a la crisis,


El mundo de los locos años 20, que  ya no será más y del cual nunca volveremos a ser los mismos.


José Patricio Chamorro, 10 octubre 2020.

viernes, 14 de agosto de 2020

La maldición de la bella. Autor: José Chamorro. (Relato intertextual con la bella durmiente).

 

Hace muchos años en un país lejano, vivía una familia de reyes en la apacibilidad de su castillo. Todos en el reino adoraban a sus reyes caritativos y bondadosos. Más se alegraron cuando la noticia extendida por todos los confines, de que la primogénita y futura princesa llegaría al mundo en tan solo 9 meses. Todos en palacio desde aquel día planificaron festines y comenzaron a preparar sus mejores vestimentas para la ocasión tan ansiada y esperada; las invitaciones se esparcieron por doquier, por los más profundos rincones de la tierra. Cuando la invitación llegó a las 13 hadas, que resguardaban la paz universal, cada una de ellas pensó un don a otorgarle.

El gran día había llegado, Anastasia había nacido para continuar el legado de sus padres. En el ambiente se dejaba entrever un aura de misterio, misticismo y magia, dando la entrada a que cada una de las hadas se enfilara para otorgar desde sus más hondos deseos, los dones a su majestad la princesa.

Primero se acercó Esperanza, hada carismática que embelesaba a todos con su alegría y entusiasmo; su don fue la elocuencia. Luego, vino Encantadora, quién danzarina y ferviente le otorgó el don de la pasión. En tercer término se acercó Responsabilidad, quién con su aire parco y señero solo se limitó a decir: - Cumplirás con tus deberes de ama y señora de tu hogar solícitamente, sin perder jamás tu autonomía.

En cuarto lugar, se presentó Asertividad, quién pensativa y concienzuda señaló: - Serás una sabia consejera y quién te solicite tu opinión, sabrá encontrar en ti a una hábil y locuaz mujer. En quinta instancia apareció deslumbrante Respeto, que con su aire solemne y puro, inspiraba a sus hermanas hadas y en todo quién la observaba un hechizo de mágico encanto. - En esta ocasión, amada niña mía, te harás merecedora del don de la admiración. Todo aquél que contemple tu rostro, nunca dejará de admirarte, aun pasen mil años.

En sexto lugar se manifestó Generosidad, quién pródigamente le otorgó a Anastasia los ojos más bellos de la tierra, brillantes y calmos como el agua del mar, azulados como el océano y unos labios carmesíes, imposibles de olvidar. En una séptima aparición, hizo ingreso Aceptación, quién pronunció las siguientes palabras: - Te aceptarás tal cual eres y jamás verás lastimada tu autoestima; sin importar las circunstancias de tu vida, siempre te valorarás a ti misma. Luego de ello, se presentó como la octava hada, Gratitud; fácil de reconocer por las infinitas “gracias” y “con permiso”, que dejaba de entrever como una estela a su paso. Solo se atrevió a decir: - Disculpa bella princesa de nuestro reino, gracia divina y sol de la mañana, que la luz de la cordialidad ilumine tus tratos hacia todo aquél que cruce palabra contigo.

Una novena e inesperada presentación fue la de Precaución, que más que un don le dio un consejo al oído: - Recordarás mis palabras a lo largo de toda tu hermosa existencia; no te dejes engañar por las falsas adulaciones y la presunción de quiénes no admiren en ti tus virtudes interiores.-  La décima presentación fue concebida por Cuidado que solo vaticinó:  - salud y bienestar hasta donde alcance tu vida y tus sueños, Anastasia.

En décima primera entrada a la ceremonia, cuando las arpas ceremoniales llegaban a su clímax, se lució galana, Prudencia y con un tono de voz que apenas alcanzaron a percibir las otras hadas y menos aún los presentes; comentó: - Querida mía, no te enamorarás del primer hombre que admire tu belleza, ni de todos aquellos que solo vean en ti tus armoniosas facciones; solo amarás con la intensidad del alma, a aquél que al besarte encienda tu sentir y te ame por sobre todas las cosas, sin importar tu edad, belleza, sabiduría o inteligencia.

De pronto, al finalizar sus palabras Prudencia, un frío gélido recorrió la estancia de palacio y con un aire avasallador y gallardo, se aproximó Orgullosa. Cuidado, Precaución y Prudencia, que siempre estaban junto a la niña, la quisieron apartar, pero Orgullosa no lo permitió.

-          Osáis a imponeros ante mí, pusilánimes hermanas. Bien saben ustedes que en este mundo nadie puede ser mejor que nosotras. Sin embargo, ustedes han otorgado sus dones más preciados a Anastasia, olvidándose del equilibrio del mundo. No puedo permitir que existan mujeres como Anastasia, donde los hombres se arrodillen a sus pies, ¿qué pasaría con nuestro mundo, heredado durante siglos y milenios por nuestra madre primigenia. ¿Han olvidado acaso las primeras escrituras?;  en castigo por desobedecer las leyes de la naturaleza; impondré mi veredicto. – Concluyó con voz de Ultratumba, Orgullosa.

Un silencio sepulcral extinguió todo atisbo de sonido en el lugar y las hadas fueron cayendo una a una por los hechizos del hada más antigua y poderosa de los remotos tiempos. Finalmente tras de sí un campo de una malévola aura la rodeó y extendió sus brazos frente a la recién nacida y exclamó:

-          Obedecerás siempre a  los 10 mandamientos impuestos por las sagradas escrituras de nuestro reino hasta el fin de tus días, sin objeción que pueda salvarte de su sentencia. – Un sonido gutural salió de su pecho, atravesando su garganta.

 

-          Primer mandamiento: Amarás y respetarás al hombre por sobre todas las cosas; segundo mandamiento: Siempre respetarás el nombre de tu esposo; tercero: Alabarás al hombre con abundantes banquetes y comidas,  que no podrán ser dignos de reproche alguno. Cuarto mandamiento: Honrarás al hombre por sobre todas las circunstancias. Quinto mandamiento: Sin importar el trato que recibas, jamás podrás atentar contra la vida de un hombre, más que someterte a sus designios y deseos. Sexto mandamiento: Nunca podrás frecuentarte íntimamente con un hombre, que no sea tu esposo. Séptimo: Todo lo tuyo, será posesión del hombre y nunca te atreverás a tomar aquello que no te corresponde, ni a desear más poder que él, sin derecho a reclamo alguno. Octavo mandamiento: Jamás levantarás falsas calumnias que afecten la honra del hombre. Noveno: No desearás a otro hombre, ni aun en pensamientos. Décimo mandamiento: No codiciarás los bienes de tu esposo. Esta es la maldición que exijo para ti, te acompañará hasta tu muerte y afectará a toda tu descendencia femenina y a las mujeres de los reinos de la tierra, hasta el fin de los tiempos. - Tras pronunciar estas palabras, su energía vital se desvaneció, consumiéndose en cenizas.

                     Tras aquel espectáculo de horror, todo el reino que se encontraba en el recinto, quedó absorto y anonadado, sin emitir palabras alguna; Justicia, la décimo tercer hada con lágrimas en los ojos se arrodilló frente a Anastasia y pidió a sus hermanas que las acompañaran con su mágica energía; luego le dijo a Anastasia, contemplándola: - ¡Oh, querida niña!, qué destino más trágico te espera, no quisiera ver tu desolado e inmerecido final. Solo puedo otorgarte mi más preciado tesoro; desde hoy serás el lucero que alumbre mi camino. – Y tras estas tristes palabras, un aura de luz invadió todo el palacio; las 12 hermanas formaron un círculo alrededor de la niña y Justicia la tomó en sus brazos, diciendo:

-          ¡Querida Anastasia, nuestro poder no alcanza para deshacer la maldición, pero te liberaremos a través del sueño eterno! Te concedemos el sueño eterno, que solo se romperá tras un beso de verdadero amor. El amor es la única fuerza que puede romper esta injusta sentencia de Orgullosa. – Finalmente, Justicia cayó enceguecida por la luz y desde allí en adelante se ha proclamado por todos los confines de la tierra la leyenda que el día en que Anastasia se durmió, la Justicia es ciega.

Con el pasar de los años y tras morir los reyes, sin mayor descendencia, el pueblo fue olvidando la maldición de la princesa y el palacio se fue rodeando de musgo y rosas silvestres; sin embargo,  más de algún intrépido hombre, ansioso de conocer a aquella princesa de belleza legendaria buscaron de mil y una formas llegar al castillo, no obstante, nadie lo lograba, puesto que no tenían un corazón puro de amor.

Pero un día, tras dos mil años de aquella mítica maldición, en un mundo atiborrado de modernidad, edificios y decadencia, donde la corrupción estaba a la orden del día, un joven pintor se aproximó al bosque para buscar inspiración y, conforme atardecía, más se adentraba en el bosque, hasta que al llegar el ocaso, cayó tendido bajo la sombra de un hermoso rosal. Este lo embargó de un aroma dulce y encantador, conduciéndolo y abriéndole paso a las ruinas del antiguo y milenario castillo, como una especie de trance. Sin percatarse y sin ser dueño de sí, aquel joven ingresó a una estancia oculta del palacio, durmiéndose hasta el amanecer. Al día siguiente, desperezándose y abriendo sus ojos, contempló frente suyo a la más bella mujer que jamás haya visto, cuyos labios carmesíes y ojos azules, profundos y abiertos como el mar lo embelesaron. Él quiso despertarla, sin embargo, no lo lograba, por ello estuvo durante 3 días y 3 noches retratando a aquella princesa sobre una tela que encontró en uno de los cuartos del ruinoso castillo y tras ello, se produjo el hechizo, después de ver su perfecta y acabada obra,  el cuadro más bello jamás pintado, se sintió turbado y ansioso, con solemnidad se acercó a la musa de sus sueños y le robó un beso.

Todo lo que sucedió después ya es historia; Anastasia y Miguel ángel, aquel sensible pintor caminaron juntos, lado a lado, respetándose, escuchándose y amándose como apasionados enamorados , cuyas hijas e hijos trajeron al mundo una nueva forma de convivencia entre hombres y mujeres, olvidadas por tantos siglos en el mundo.

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...