En la oscuridad de la noche,
donde todos los gatos son negros, donde el día muere lentamente, agonizante y
estertóreo, como un amor insinuante, que se entibia entre las sábanas, delatan
los ensueños de una noche blanca, de pureza virginal, de negros espasmos, que
se sacuden en frenesí, que alimentan con pasión los vaivenes de esos besos que
en cadencias los amantes se dan, en los rincones más ocultos de su humanidad,
en esos silencios graves de quiénes se conocen desde siempre y se auscultan en
medio de la incesante negrura de sus cuerpos. Silencios agónicos, de
reconocimiento mutuo, de sus historias, de sus cuerpos cansados por esa entrega
mutua, por ese dar sin esperar nada a cambio, por ser un loco amor de verano,
de esas historias fogatadas que se relatan de vez en cuando y de cuando en vez,
por esos labios que si al hablar o al pronunciar el nombre de quién se ama se
desmayaran erizados y sigilosos por entremedio de esos rincones ocultos,
inexplorados, que se encienden con ese recuerdo en llamas de lo que fue y de lo
que pudo ser. De cuando se conocieron en esa plazoleta de pueblo, de árboles
que oían el susurrar de sus palabras latentes, amor lo llaman algunos, otros
simplemente un suspiro que se produjo en la insensatez de dos locos amantes que
se aman sin conocerse y se desean con una pasión babilónica, de ésas que ya no
existen y que sólo en los tiempos bíblicos eran capaces de desmitificar
historias y acallar siglos.
El monte parnaso es el olimpo de los simbolistas No soy iconoclasta ni falso adorador de egolatrías Enamórate de la soleada claridad del día Invierte el tiempo, traspasa generaciones Sumérgete en la torre de marfil, lee, escucha y escribe lo que ves No te calles, lo peor que puedes hacer es silenciarte Tan sólo entra y serás bienvenido en mi torre de marfil No preguntes por mi nombre, ya lo sabrás de antemano Sólo sé tú, sigue tu camino y me encontrarás, si me estás buscando.
lunes, 18 de mayo de 2015
lunes, 23 de diciembre de 2013
El itinerario de estar en el mundo en una temporada de diciembre.
Hoy ha sido un día para recomenzar a entender
el mundo, su funcionamiento, su devenir, su hacerse y deshacerse, en estos
momentos me encuentro en la calurosa ciudad de Chillán, con lo que uno podría
catalogar como un calor infernal y como es costumbre y habitual, inicio
mi día con el ímpetu de asimilar nuevas experiencias. Ayer viajé rumbo de
Santiago a Chillán, entremedio de un gentío hostil y abrumador, que en
cualquier ciudad en la que te encuentres no podrás transitar tranquilamente por
sus calles, pues el atiborramiento alcanza lindes inusitados. Las festividades
son convencionalismos y no hay mayor gozo, que disfrutarlas con tus seres
queridos, con aquellos con quiénes se es feliz, más que mal, tu familia. En
fin, luego de cinco horas eternas en bus, llegué al hogar de mis padres, mi
casa, donde voy y vengo continuamente a reencontrarme con mi tranquilidad
interior, a esperar los atardeceres e imbuirme de nuevas experiencias de
escritura. Sé que nadie conoce, ni llega a un determinado lugar al azar, qué lo
que tal podemos denominar a simple vista, una mera coincidencia, no es tal,
pues este mundo posee más dejes de misticismo y magia onírica, que cualquier
otra realidad. Así fue que me dirigí esta tarde rumbo a visitar galerías de
arte y terminé en una exposición de Un Diálogo Intersubjetivo, donde intenté
compenetrarme con los cuadros que en aquellas amplias galerías se exhibían, después
me propuse recorrer las calles tantas veces recorridas de esta ciudad
chillaneja, que en pleno furor, me llevó hasta la sala contigua de la Escuela
México, donde también se exhibían obras de arte, en fin, puedo darme por
satisfecho, ya que hoy suplí mis anhelos de empaparme del arte tantas veces
despreciado por una sociedad de capitalismo y consumo, sin embargo y quizás
menos paradójico de lo que pensaba, en ambos lugares me encontraba
principalmente solo, como un alma solitaria que busca en medio del ajetreo
citadino, reencontrarse con aquello “otro” que ni el mundanal ruido, ni el caos
que embarga las calles de esta ciudad malsana, te puede entregar.
No
menor fue lo que me pasó en el intertanto, pues buscando algo que llamase mi
atención, fue que en mi visita entre aquellas dos galerías, en la mitad de mi
recorrido, me fijé que había un hombre leyendo el tarot, primero se lo leyó a
dos hermanas y luego me aproximé y me lo leyó a mí, estaba un poco ansioso por
la lectura, me dijo que se llamaba Sergio y que le hiciera tres preguntas con
un aporte voluntario, así que le pregunté por la persona que ha rondado mi
mente y pensamientos este último tiempo, quería saber si aquello que sentía,
amor o enamoramiento era correspondido y me dijo algo que suponía, pero que no
dejaba de ser cierto, que si había esperanzas de una relación, dependía de un
70% más de esa persona que de mí, que ante todo se debía a aquella, no tenía
resueltos sus propios dramas emocionales, que necesitaba ser escuchada y
resolver su propio pasado, todo lo cual, fue precisamente lo que logré captar y
absorber de aquél antes de mi venida a Chillán y un poco más prolongada
estadía. Que su mayor recomendación era, que me siguiera conociendo un tiempo
más con esa persona, para lo que al menos necesitaríamos otros seis meses,
puesto que nos encontrábamos en una situación de si nos veíamos bien y si no nos
veíamos, estaría bien igual, pero que se debía crear el clima propicio de
intimidad, de conocimiento mutuo, en los distintos planos de una relación de
pareja, en escucharnos, saber qué siente cada uno, conocer nuestras emociones
internas y compartir, al fin y al cabo la intensidad de nuestras interacciones
personales, es decir, que se estaba convirtiendo en una puerta abierta al
destino, una posibilidad, ante lo que preferí y no me gusta aquella decisión,
dejar en manos de la otra persona, nuestro propio destino, que más que mal tras
un intenso año, que ya llega a su punto culmine se vivió como una relación de
pareja, donde faltan nuevos encuentros, salidas, recorrer el mundo juntos,
conocernos en este conocer lo que nos rodea, a ver hasta dónde llegamos y qué
nos vamos encontrando en el camino, incluso tal vez nosotros mismos seamos
capaces de hacer nuestra vida una felicidad inestimada, sé que piensa en mí y
tal vez la lejanía por una temporada nos haga bien a ambos, ya que la monotonía
del diario vivir, a veces aniquila la pasión de los instantes.
Labels:
Reflexiones existenciales
sábado, 21 de diciembre de 2013
Mis sueños y la escritura.
Mis sueños y
la escritura, como hace ya un par de años, me he propuesto volver a escribir mis sueños, generalmente los
recuerdos en los períodos más álguidos de creatividad intelectual, donde ante
cada nuevo amanecer mis ojos se sobresaltan y mi mente y cuerpo se activan, para
levantarme de improviso y comenzar el día. En efecto, he tenido todo tipo de
sueños, algunos idealistas, otros auguradores, dependiendo de dónde me
encuentre, pues es claro, lo que vivimos en el día a día, lo que leemos y escribimos,
inclusive de quién nos rodeamos y el lugar en el que habitamos, inciden en
nuestro comportamiento onírico, ya sea la añoranza de nuestros deseos más
profundos, de asir aquellos recuerdos de nuestro pasado, de que en alguna
oportunidad vivimos aquello que nuestra mente atesora, con mayor razón para
quiénes trabajamos con nuestro intelecto, pues es nuestro modo de conocimiento
de mundo, de captar a través de nuestros sentidos y percibir la vida misma, la
luminosidad de los rayos de sol, que atraviesan nuestras pupilas. En los sueños
están presentes nuestros más recónditas ansias, ¿Qué se desea?, ¿El sueño no es
el primer paso a la muerte y al fin de un día ya desvanecido? Desde hoy me
propuse retomar la tarea de anotar y describir mis sueños en esta máquina
escrituraria que es mi computador personal, más que mal algunos van desde mi
casa de la infancia, la de mis amigos de aquella época de mi vida, de mi
colegio y su inmensidad, pues la enormidad de éste, sus bibliotecas, pasillos y
capillas, son un tópico permanente en mi itinerario onírico, a veces se me
confunde aquello que fue vivido, con aquello que nuestra mente recea para dar
cuenta de lo que ella quiere creer, por ello escribo, para dar el testimonio
verídico de aquello que quizás en ciertos momentos la mente puede jugarnos una
mala pasada, al menos hasta ahora mi mente se mantiene con la lucidez de
costumbre, con aquella que me permite retener palabras, sentidos y
significaciones, que me perite enamorarme desinteresadamente y proyectarme en
el futuro, es aquella mente que encausa mi vida, mi memoria, mis recuerdos y
sensaciones más íntimas, la mente humana es la más brillante de las creaciones,
por ello se ha convertido en una intriga, un misterio y enigma a descifrar,
cada vez que vuelvo una y otra vez sobre este tema, me hago la misma pregunta,
¿Cuál es la naturaleza de los sueños?, ¿Cuánto de mí mismo y de otros puedo
conocer como soñante y recepcionante onírico? Al fin y al cabo, la palabra y
las imágenes son las directrices de cada acto que realizamos en el estado
diurno y en la inconsciencia de estar sumidos en un estado de vigilia.
Desviándome
del tema y tal vez, haciendo una digresión, pienso en la vida y sus caminos,
que este año pude confirmar de múltiples maneras, pues sin duda alguna estamos
interconectados, no sólo para acudir a aquellos lugares donde necesitemos satisfacer
nuestras necesidades recurriendo a un servicio, sino que cada nuevo día es una
manera de comenzar a vivir, de depositar nuestras ideas por escrito, de conocer
otras realidades y transformar la propia, cada vez creo que empiezo a conocer y
reconocer los tipos humanos, la manera en cómo funciona el mundo y los sueños
son una manera y forma que ayuda a tener una mejor comprensión de éste, pues lo
interior se proyecta en lo exterior, lo uno en lo otro, así aquello que hemos
soñado es la manifestación latente de cómo nos relacionamos con el mundo, es
por esto que estoy dispuesto a vivir, a fluir vitalmente y estar en aquellos
lugares donde hayan psinergias energéticas. Uno a lo largo de su vida, pierde
la cuenta de los lugares que visita, los temas a los que recurre, las personas
a las que conoce, las palabras que pronuncia y los lugares que habita y
aquellos a los que retorna, en este flujo permanente de ires y venires que es
la vida, ya que en un momento podemos estar en lo más encumbrado de la vida y
al suigente en el haberno, por ello nuestra mayor seguridad es nuestra propia
vida, el saber que existimos y que hacemos algo por seguir haciéndolo, sin
detenernos, la vida fluye y nosotros con ella.
Un día de caminos inconclusos y de posibilidades abiertas.
Un día de
caminos inconclusos y de posibilidades abiertas, así creo que puedo definir la
serie de acontecimientos y sucesos repentinos que me sucedieron ayer, estaba en
casa, la noche iluminaba mi llegada, comenzaba a planear lo que sería de mi
vida los próximos días y entre decisiones, revisión de poemarios y posibles
proyectos, comenzó a sonar la alarma de la casa del frente, una casa amplia, de
la que pude desprender trabajaban y pertenecían a los dueños de una productora,
todo ello ocurrió en la calle Galicia con los Talaveras, séctor bastante
tranquilo, pero que para mi sorpresa y como moneda corriente en Chile, había
tenido un intento frustrado de robo, pues bien, lo que pensé sería una noche
tranquila, inició de una manera inesperada, con vecinos aproximándose, con un
afán de hacer vida en comunidad, de preocuparse del otro, de quién vive en tu
entorno, saliendo del individualismo rutinario que caracteriza a nuestra
sociedad. Así ese día pude conocer a los vecinos, que a estas alturas, ya me
deben más que reconocer, pues suelo caminar, pensar y meditar por los
alrededores, buscando ideas de escritura y quizás escudriñar ese momento de
inspiración, que a veces llega cuando uno menos se lo espera, a pesar que
llegado este punto, prbablemente pueda escribir en cualquier lugar del mundo en
que me encuentre y, sin embargo, pese a todo, logro abstraerme. Luego, después
de unos cuantos intercambios comunicacionales sobre lo ocurrido, junto a un
amigo, compañero, estuvimos, ya que fuimos testigos de la situación, dando a
conocer lo visto con la patrulla que llegó en ese momento y con los dueños de
casa, que estaban impactados.
Después, tras
al parecer haber hecho la buena acción del día, terminé recorriendo el
boulevard de Plaza Ñuñoa, tomando un típico té burgués, en una taza de
porcelana, con una conversación que se extendió por horas, reflexiones de la
vida, de cosmovisiones, de política, pero ante todo, me sirvió para conocer más
a mi amigo, que acompañó durante nueve meses mi estadía en esta parte de la
ciudad, me abrió los ojos ante una realidad que a veces desconozco, pues suelo
ser una persona de ambientes tranquilos y no moverme del todo en el mundo
nocturno, ya que no me gusta inundarme de esas energías que inundan mis
pensamientos de negatividades, me gusta mantener mi esencia intacta, aún creo
que se puede ser inocente en este mundo.
José
Patricio Chamorro, 20/12/2013, Ñuñoa.
viernes, 20 de diciembre de 2013
Amar y vivir como escritor.
Tengo 22 años y aún no aprendo
que no debo enamorarme, entregar toda mi interioridad de una, que el tiempo te
termina enseñando que es preciso dejar el tiempo pasado atrás y las cosas como estaban,
quizás como si aquella persona que se cruzó en tu camino, jamás hubiese
existido, me es triste y me acongoja en demasía esta realidad, pues creía que
me había enamorado, pero fue nuevamente de la persona equivocada, de un tiro al
aire, de alguien que mira por su ego personal, por sus propias proyecciones e
ideas, de un ser individualista, más que mal vuelvo a estar solo, sin embargo,
las experiencias quedan y yo no olvido tan fácilmente, jamás me ha gustado
deberle algo a alguien y menos y con mayor razón aún a quién no vale la pena y
que es capaz de verte como un objeto de su propiedad, de quién paga por vivir y
que le sirvan en bandeja. Mi estilo de vida es la de un escritor, mi residencia
este año ha sido intensamente productiva, perdí la cuenta de los libros leídos
y lo vivido, las tazas de café vertidas, pero descubrí algo, a entender mejor
la mente humana, que cada cual busca suplir sus propias necesidades y
satisfacer sus sueños y anhelos, que no soy servidor de nadie, que soy dueño de
mi propia mente y pensamientos, que no por nada me educo a mí mismo, con un
auto-didactismo que supera con creces mis propias experiencias, que procuro
mantener la lucidez de mi mente y de mi escritura, de crear y recrear el mundo
con mis propias palabras, más que mal la realidad que construimos la hacemos a
diario y según cómo dirigimos lo que pensamos y decimos, todo lo dicho y
vivido, ya constituye parte de nuestro pasado, a veces una conversación procura
matar el tiempo, llenar el vacío y ocio existencial, me considero
existencialista y vitalista, alguien que está dispuesto a vivir la plenitud de
la vida y que las energías que me rodean, sean lejos las mejores auguradoras,
procuro alejarme de aquéllos que absorben mi energía, soy joven y mi vitalidad
se la entregaré y compartiré con aquellos que de verdad se la merecen, no con
quién esté dispuesto a verme como una mercancía, pues mi esencia es personal,
la he construido con el pasar del tiempo, mi aura guía cada acto de mi vida y
escritura, mis energías se elevan por sobre mis hombros y quedan plasmadas a
través de cada palabra que emito, escribo y pronuncio, con cada libro que pongo
sobre mis manos, con cada café que sorbo y con cada alimento que ingiero, la
energía es un fluir vital, yo estoy en continúo movimiento, jamás quieto, sino
impaciente por el mañana que se aproxima, vivo en el hoy y el despertar del
mañana, este día ya cae en su ocaso, en cambio el amanecer postrero ilumina la
senda de mis pensamientos, guía mis próximas decisiones y actos más puros.
Aún
creo que el amor terminará tocando a mi puerta, quizás lucharé por uno que
valga la pena, que yo mismo sea capaz de validarlo, sólo debo confiar en mi
fuerza e ímpetu, en atreverme a vivir con la libertad y libre albedrío que me
caracteriza, soy un joven escritor, dispuesto a aprender de los demás, a
conocer otras visiones y perspectivas del mundo, esta noche escribo en la
aburguesada casa en la que habito, que me ha enseñado de las dobles caretas, el
juego de las máscaras sociales, la apariencia y el guardarlas, cuando en verdad
nadie hace nada por ti, más que tus seres queridos y por ello hay que vivir la
vida, continuar los nuevos desafíos y proyectos personales. No olvido quién
soy, más al contrario, mi orgullo más grande es ser yo mismo, pues nadie podría
estar en mi mente, ni en cada nueva idea que me surge y que se vuelve inasible,
que si bien procuro registrar, así como lo hago con cada huella de mi
existencia, dado la evanescencia misma del lenguaje, se evaporan espúreas en el
aire, nadie me puede arrebatar mis palabras, es mi voz propia, mi propio
sentir.
Me
gusta la casa que habito, quizás me quede otra temporada, aún no lo decido, sus
paredes amarmoladas y sus pisos embadurnados, el viento que traspasa por la
ventana, el oxígeno que penetra mis pulmones y la naturaleza que para
contemplarla, me basa sólo asomarme, me encuentro rodeado de energía vital
hacia donde mire, la naturaleza es sabia e incluso el destino lo es, quizás
llegué hace nueve meses casi en su exactitud al lugar que en estos momentos
habito, porque la vida me tenía preparada nuevas experiencias y sorpresas,
conocí a dos seres de inteligencia poco común, de ambos aprendí, de sus
personalidades y mundos personalidades, al fin y al cabo, cada cual rehúye de
sus propios fantasmas, como bien señala Goya, yo no sé de qué, ni de cuáles
rehúyo, no obstante, poseo mis miedos personales, quizás el mayor de todos, el
fracaso, pero hasta hoy he sido feliz y sin duda el éxito nada lo puede
comprar, ni la felicidad que siento y me invade con el sólo hecho de ser yo
mismo, a mis 22 años y próximo a dejar un año viejo atrás, con cientos de
esperanzas por el porvenir, ya no muy lejano, estoy dispuesto a seguir
luchando, a llegar tan lejos como mi voluntad y destino me lo permitan. Hoy me
encuentro en este espacio, mañana, es probable transite por otros lares, pero
en cada lugar en el que me he situado he dejado mi huella, mi energía vital
plasmada, con mis deseos y anhelos y eso nadie me lo puede arrebatar, ya que mi
mente dirige mi cuerpo y estaré siempre donde quiera y deba estar.
José
Patricio Chamorro, 19/12/2013, Ñuñoa.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
La compulsividad de la escritura.
La
compulsividad de la escritura, más que un título a los pensamientos que me han
envargado en el último tiempo, es una retahíla y superposición de sentires ante
la vida, que me conllevan a la pregunta, no menos existencial de por qué
escribo. Quizás escribo porque estoy vivo y siento lo que pienso, me encuentro
en la madrugada de un 5 de diciembre, tantos escritos detrás, tantas palabras
dichas al viento, experiencias compartidas y, sin embargo, la vida continúa,
las experiencias suman y siguen, nuevas expectativas, nuevas experiencias
compartidas junto a otros e instantes desvanecidos que conservo en mi retina y
en la voracidad de mi memoria. Sin duda alguna he escogido tener mi propio
espacio personal para pensar, meditar y cavilar las ideas que entrecruzan los
recovecos de mi mente, a ratos las comparto con quiénes he de compartir un
momento, un instante fugaz de la vida antes de caer en la inconsciencia de la
frágil memoria, escribo para no ser menos, quizás por las inseguridades de un escritor
ingenuo, que cree comprender el mundo, pero que su misma vastedad lo hacen
perderse en sus panópticas incongruencias, escribo de forma libre, dando rienda
suelta a mis pensamientos, escribo con el fluir y confluir de la compulsividad
y circularidad vital de las propias palabras, mis palabras, que se crean en la
sinapsis de mi mente, transportadas por el pensamiento, para pronunciarse en el
ápice de mis labios. Bullendo enérgica desde mi boca, con una voz ronca y
propia de un joven que ama la vida, que la concibe como a un amante, donde las
caricias y la comprensión se traducen de a poco, en la lentitud y calma de
quién se sabe victorioso en la afrenta, en quién siente más de la cuenta y que
se ha enamorado perdidamente en sus propias sutilezas, yo no soy el mismo de
ayer, no obstante, el pensamiento anterior, derivó en acción y los pasos que he
dado a diario, siguen sin detenerse, la vida se arma y desarma a diario, hoy
puedo estar en un cierto lugar, con más incertezas que certezas en sí mismas y
mañana puedo encontrarme tan lejos que ni aún lo puedo imaginar. Pero sobretodo
sé que amo la vida, cada suspiro y hálito que ésta me otorga, cada nuevo
desafío que se me cruza por delante, cada nueva experiencia que se convierte en
un influjo y que me invita a continuar, sin parar, siempre pensando en un
mañana, pero sin dejar de vivir el presente. Puesto que sé que éste jamás se
volverá a repetir y que aun los testimonios, las grabaciones, los registros
audiovisuales y la propia experiencia de compartir córporeamente en vida junto
a otro/s, alcanza una grandeza sin igual.
Cada persona
es una esencia en sí misma, un flujo energético, nosotros mismos estamos en
constante movimiento, a veces aquella energía es potentísima y latente que nos
embriaga, que aniquila los ambientes, que los energiza y revitaliza, que hace
suyo los metros cuadrados del que un día nos dispusimos a habitar. El
pensamiento y la materialidad de éste, que se extiende en cada acto que
realizamos, a veces es intangible e inmaterial, pero está ahí y es el resabio
de que hemos vivido o al menos que nuestra propia existencia no ha sido, ni
será en vano, constituye nuestro motor de búsqueda vital, el reencuentro con
nuestra propia interioridad, al fin y al cabo, con nosotros mismos.
José Patricio
Chamorro, 5/12/2013, Santiago de Chile, Ñuñoa.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Reflexiones de la vida en una tarde de diciembre de otro año que se desvanece.
Se acerca el fin de un nuevo año
o quizás, ya viejo, con más experiencias de vida en el cuerpo, más libros
leídos y más energías consumidas y proyecciones, acciones hechas y ejecutadas,
a veces intento comprender el mundo, pero éste siempre termina por desilusionarme
más de la cuenta, sigo con la idea fija en mi mente, que éste en sí no está
hecho para seres sensibles, que la naturaleza humana, tiende a la satisfacción
de las necesidades personales, en un afán egotista, donde los esfuerzos
personales y aquello en que empeñamos nuestras energías, de un instante a otro,
pueden ser aniquilados. Mi vida hasta este día, ha tendido a dejar una huella
escrituraria, dar testimonio a través de las palabras, he aprendido, pero tal
vez, no comprendido, que quiénes se cruzan en nuestro camino, sólo buscan su
propia subsistencia, nadie nos enseña a vivir, este arte se aprende en el
camino, con fallos y victorias. He perdido la cuenta de los discursos
efectuados, de los escritos pronunciados e impronunciados, el mundo se arma y
desarma a diario, días tras día y noche tras noche.
El lugar en el cual habitamos,
ya sea nuestro ambiente más cercano o el habitat mismo, que constituye el
mundo, lo hacemos nostros, creando nuestro propio ambiente y espacio, según
nuestra manera de ver y comprender el mundo, siendo la materialidad de los
objetos no más que una extensión de
nosotros mismos, de nuestros propio deseos, que las más de las veces son
frustrados e irrealizados, en fin, cada cual vive para sí mismo, es raro
observar que hayan almas fraternas, dispuestas a ceder parte de su tiempo y
esfuerzo a otro, para que éste sea feliz, inclusive la felicidad se compra. En
lo personal, procuro todos los días despertar con una sonrisa y un gesto amable,
una canción que conserve en el recuerdo de mi mente o alguna lectura sugerida o
realizada a lo largo de mi vida. Hace un tiempo me propuse escribir casi a
diario, como si aquella escritura fuese mi propio aliento vital y como si
dejase la vida en ello, que al fin y al cabo, así, mi escritura, mi fluir de
estados mentales y de consciencia están depositados en cada hoja que escrito y
en cada escrito en que he depositado mis pensamientos y emociones. No me
interesan los grandes beneficios materiales, prefiero quedarme con la riqueza
espiritual y cultural, por el respeto por el otro, aquél que se ha cruzado en
mi camino, que al igual que uno, está aprendiendo de la vida y haciendo su
propio camino. Llevo cuatro años lejos del nido, de mi hogar, no obstante, he
ido aprendiendo del mundo y cada día aprendo una nueva lección, a veces con
desconfianza y otras con valor para continuar, ponerme en pie y seguir
adelante, siempre lúcido, pues la vida está llena de sorpresar y es mejor
encontrarse en la plenitud de nuestras facultades, que en los estertores de
ellas, para disfrutarla como si fuese el último día de nuestra existencia.
En cada lugar que me encuentro,
persona que conozco y ciudad que visito, procuro imbuirme de esas ideas y
energías que los caracterizan, ya que cada cual es único e irremplazable, con
sus propias inquietudes e interioridades, con sus propios miedos, traumas y
alegrías. Sé que cada cual posee su propio historial de vida, que no hay una
vida en absoluto que sea igual a otra, que somos el resultado de lo que hemos
pensado, dicho y hecho, de las motivaciones que hemos tenido y de los seres que
hemos conocido y que cada tipo humano es un eslabón a descifrar, algunos más
tímidos, otros más ofuscados y rabiosos, intelectuales, en fin, diversos, pero
que la apariencia que muestran/mos no es más que el reflejo de nuestro propio
entorno, de lo que nos han dicho que seamos o lo que no debemos ser, del
discurso impuesto por otro, del silenciamiento de nuestras propias palabras y
el acabamiento de nuestras virtudes. Sin embargo, pese a todo, aún deseo seguir
conociendo el mundo y que hasta el último día de mi existencia, mis sueños e
ideales me hayan acompañado en cada respiro y en cada palabra pronunciada, que
mis energías vitales no hayan sido en vano y que con mayor razón, el amor
recibido, pueda ser compartido, porque no hay amor más puro que el de aquél ser
que ama la vida y se inclina ante su majestuosa experiencia vivida.
En veintidos años es difícil
creer que ya se conoce la vida, pero al menos se puede señalar que nuestras
propias circunstsncias han conformado nuestro carácter y voluntad, que nos
apasionamos por uno u otro detalle que se nos presente, que nos haga creer en
nuestra propia individualidad, del amor, sólo sé que es mejor dejarse llevar y
no planificar, vivir la intensidad del momento, puesto que nunca se vivirá de
la misma manera, aunque estemos con la misma persona y aunque el tiempo pase y
el silencio de una mirada nos refleje en el otro, causa unívoca de nuestro
amor. De la vida, habrá que seguir recorriéndola, experimentándola y
aprendiendo de otros y de nosotros mismos y de los sueños, más vale hacerlos
diurnos y dejar que nuestra vida siga su curso, un pensamiento, una palabra, de
la palabra, una acción y de la acción un sentimiento, hechos y verdades,
arbitrios y circunstancialidades, lo que deseo para hoy, será la respuesta del
mañana, en la vida, no hay marcha atrás, nuestro próximo paso, siempre es un
paso hacia adelante y quiés por un instante han compartido nuestra vida, quizás
se reencuentren con nosotros en las misteriosas huellas de las pisadas ya
dadas, vivir y no subsistir, congelar los segundos de la vida, ése es mi lema
de fin de año.
viernes, 29 de noviembre de 2013
Lo que me ha enseñado la vida, errar en los pasos perdidos hasta nuestro último suspiro. (Noche del 29 nov 2013).
Soy una persona de palabras,
creo que a lo largo de toda mi vida lo he sido, cuando escribo lo hago a la
manera que me resulta, dejo fluir mis pensamientos, a veces más coherentes,
otras más dispersos, a veces y en más de una ocasión lo he señalado, escribo
para no olvidar, para recordar hasta el más mínimo detalle de mi existencia, a
veces siento que la vida, si bien no me abandona, a los escritores, almas
sensibles que claman profundamente su canto hacia lo sublime y hacia lo
terreno, nos desola. Nos sume en la más absoluta soledad y me pregunto, ¿Qué es
la compañía? ¿Es acaso las experiencias que compartimos junto a otros? La
escritura es para los solitarios, que recorren errante los confines de la
tierra, hoy y más de lo habitual y como no lo hacía en mucho tiempo, dado
precisamente el guiarme por mis palabras y las palabras de otros, es que
terminé perdido, sin llegar al destino que me había propuesto, no obstante, la
memoria y la costumbre, siempre nos conducen al mismo lugar, al lugar de origen
y residencia. Siento que la vida no son sólo palabras, quizás en su mayoría sí,
también los actos mismos que nosotros mismos vamos realizando, también dan
cuenta de ello, la vida misma. En el último tiempo me he desengañado del mundo,
a ratos de la política, a ratos de la ideología, a ratos de la incomprensión y
del amor. Para un poeta y quizás con mayor razón para un escritor de sueños e
ideales, la derrota más potente radica en el enamorarse, ¿por qué lo pienso
así? Porque el amor duele, duele saber que el otro es un alma libre, que como
un ave en busca de refugio, buscará siempre quien satisfaga sus deseos de
escucha e interioridad, todos buscamos compañía, pero para las almas libres,
que van de rincón en rincón, de árbol en árbol y de sitio en sitio, no basta
quedarse junto a uno, sino que te absorben tu vida y te dejan en la
inmisericorde promesa de un beso incorrespondido. ¿Vale acaso entregarse, duele
el amor, acaso más el olvido? Saber que estuviste con quien amaste y entregaste
tus más puros sentimientos, pero que al más mínimo descuido, te clava una
puñalada de doble filo… miro hacia atrás y qué veo, escritura, papeles
marchitos de antaño, hojas traspasadas por la fría tinta, que fueron vividas
junto a otros como un último suspiro.
A
veces quiénes vamos viviendo y con mayor razón en cada segundo de nuestra
existencia, que jamás transcurre en vano, acumulamos objetos, experiencias,
tangibles e intangibles, que dado la evanescencia de los instantes nunca se
vuelven a repetir del mismo modo, entonces me pregunto, cuál es nuestro deseo
más profundo. Vivir para otro, vivir para uno, vivir para acumular. No, se vive
para experimentar, para vivenciar, cada segundo vivido, ya es pasado, el camino
siempre es hacia adelante, el reloj biológico y cronológico, no da marcha
atrás, desde nuestro primer respiro, hasta nuestro último suspiro. Cada paso
dado, es un paso perdido, las huellas del ayer.
La
palabra es el mayor don del ser humano, pues le permiten la comunicación con otro,
conocer su interioridad y pensamiento, compartir ideas y experiencias. A veces
cuando camino por la calle y quizás se deba a la experiencia de la vida, lo que
más hago es detenerme en la observación, pensar en el otro, aprender de sus
experiencias. Uno sin más desarrolla un especial don, talento quizás, que es la
telepatía, a veces, sin saber, ni aun teniendo la necesidad de hablarlo, al momento
de ver que el otro realiza una acción, te das cuenta que aquella fue motivada
por un pensamiento y que luego, se determina en un resultado, que no es más que
suplir las propias necesidades, por ello el amor debemos entregárselo a quién
realmente valga la pena, o sino, nuestra propia vida ha sido consumida. Podría
escribir páginas eternas sobre el amor y mis propias experiencias, algunas
agrias y otras dulces, de ellas, he perdido la cuenta de los poemas que he
escrito y los versos que he dicho, me he enamorado, no lo sé, a veces dicen que
en cada puerto, un amor, al fin de cuentas, lo que me mueve es la pasión misma
de vivir.
El
café derramado en la fría taza de hace unos breves segundos consumida, yace
estática en la monotonía de la escritura y en el saber descifrar los
pensamientos de quién te has enamorado, pero que sabes que ya no te pertenece y
que tal vez nunca lo ha sido, ese estado saudade, de saber que está con otr@ y
no saber qué pasa en el interior del cuarto donde noches anteriores
compartieron las experiencias de los instantes inmaculados de la inocencia, que
ahora ha sido perturbada por el desenfreno de quién ha vivido su propia vida en
el extremo mismo de su experiencia y que al día siguiente se levanta y qué
recuerda, sólo memorias desvancecidas y promesas, la promesa de un te amo no
dicho, de una risa amarga y la soledad de su propia compañía.
En
fin, hoy fue un día de recorrer kilómetros, quizás cuántos han sido, andar y
desandar mis propios pasos, algunos ya perdidos, otros ya idos y quizás ya
desvanecidos en esa mirada cómplice de quién se cruzó en tu camino por los
breves instantes de la vida, por los breves segundos compartidos. Ésa es sin
duda alguna, la experiencia del vivir mismo, en ese ser anónimo que a duras
penas como ciudadano de a pie en una urbe edificada en la periferia de la miseria,
se erige sobre los rostros de los sujetos marginados, idos y desconsolados de
una tierra sin hogar y un mundo sin destino. Ser un ser de historias, contar y
esucharlas, para luego narrarlas, transmitir a otros la propia vida, por
insignificante que nos parezca ante los ojos de los demás, pues cada momento
que hemos experienciado, al recordarlo lo revivimos en un ayer de palabras y
nostalgias vacuas que pueden encenderse en el fuego de la vida, en el ardiente
destino de un enamorado del silencio y de sus propios prejuicios.
viernes, 8 de noviembre de 2013
La formación en la función del yo en el árbol de Diana de Alejandra Pizarnik.
1.- La
formación en la función del yo en el árbol de Diana de Alejandra Pizarnik.
2.- Resumen: En términos Lacanianos y basándome en el texto
presentado por él en el XVI Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Zurich,
el 17 de julio de 1949. El estadío del
espejo como formador de la función del yo (je), resulta fundamental para
desentrañar la conformación de (la sujeto) en el discurso de Pizarnik en su
obra el árbol de Diana, cabe destacar y reconocer que no nos vemos enfrentados
a cualquier tipo de discurso, sino que más bien a uno de corte psiconalítico,
es así que el mundo del subconsciente y lo onírico resaltará y nos iluminará a
través de un universo de imágenes y de metáforas. En la sujeto y he ahí la hipótesis del
presente análisis, se produce una identificación tras reconocerse a sí misma en
su propia imagen (imago).
3.-
Descripción del Corpus:
ALEJANDRA PIZARNIK, Árbol de Diana.
***
En Esta Noche, En Este Mundo
PUBLICACIONES
PARADOJA
Revista Internacional de Poesía
Análisis de fragmentos: 1-38.
4.-
Antecedentes del tema a Investigar:
5.-
Preguntas Investigativas:
¿Qué simboliza la presencia de la luz en la imagen
del nacimiento? (Primer fragmento)
¿Cuál es la importancia de la visión? (Fragmento cinco y seis)
¿Cómo se da el reconocimiento del yo? (Fragmento once)
6.-
Objetivo General:
Análisis
de los fragmentos 1, 5-6, 11 y14 del Árbol de Diana.
7.
-Objetivos Específicos:
(1)
Determinar
la relación semántica entre la sujeto y aquello que nace con las distintas
formas en las que se presenta la luz.
(2)
Relacionar
la experiencia de nacimiento de la sujeto con su experiencia de conocimiento de
mundo a través del sentido de la visión.
(3)
Establecer
el reconocimiento del yo primordial con el yo posterior (adulto) y la función
que cumple la mirada.
8.- Hipótesis: El reconocimiento e
identificación de la sujeto en su propia imagen, se produce en el momento en
que la luz adquiere presencia y
notoriedad, iluminando su propio cuerpo, la que a su vez a través de la visión
y sus propias visiones se encuentra en un primer acercamiento con el mundo y
conocimiento de éste, que se encuentra en el paraíso, lugar primordial, donde
la incapacidad de nombrar es determinante en la existencia tanto de ella como
de las demás creaciones.
9.- Metodología:
Marco teórico interpretativo:
a)
Nombre de la teoría(s): El estadío del espejo como formador de la función del yo (je).
b) Datos biográficos del autor de la teoría: Jacques Lacan (París, 1901 - 1981) Psiquiatra, filósofo y
psicoanalista francés. Basó su obra en una revisión de las teorías de
Freud y fue una de las figuras más importantes del estructuralismo
francés contemporáneo. Como teórico y médico suscitó casi siempre adhesiones y
rechazos radicales. Su relación con el movimiento freudiano contrastaba con sus
fuertes tensiones con la IPA, la Asociación Psicoanalítica Internacional (su
estilo didáctico y la brevedad de sus sesiones desencadenaron un rechazo que
tiene raíces más profundas), y con el progresivo distanciamiento de sus colegas
franceses a lo largo de una serie de escisiones.[1]
c) Contexto histórico de surgimiento y desarrollo de la teoría:
Comunicación
presentada en el XVI Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Zurich, el 17
de julio de 1949. La concepción del estadio del espejo que introduje en nuestro
último congreso, hace trece años, por haber más o menos pasado desde entonces
al uso del grupo francés, no me pareció indigna de ser recordada a la atención
de ustedes: hoy especialmente en razón de las luces que aporta sobre la función
del yo [je] en la experiencia que de él nos da el psicoanálisis. Experiencia de
la que hay que decir que nos opone a toda filosofía derivada directamente del
cogito.[2]
d) Explicación de la teoría: Basta para ello comprender el estadio
del espejo como una identificación en el sentido pleno que el análisis da a
éste término: a saber, la transformación producida en el sujeto cuando asume
una imagen, cuya predestinación a este efecto de fase está suficientemente
indicada por el uso, en la teoría, del término antiguo imago.[3]
e)
Aplicación de la teoría al objeto de
estudio: La aplicación teórica
busca la especificidad de la identificación de la sujeto con la imagen, la que
se relaciona con lo espectual, es decir, con todo lo relativo a la presencia
del espejo, que en el texto seleccionado, a propósito de los fundamentos de la
Teoría lacaniana, se da en el fragmento 14:
14
el poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.
10.- Plan de Trabajo:
Dar
cuenta del Cronograma o Carta Gantt
Índice
de materias:
Introducción:
En términos
Lacanianos y basándome en el texto presentado por él en el XVI Congreso
Internacional de Psicoanálisis, en Zurich, el 17 de julio de 1949. El estadío del espejo como formador de la función
del yo (je), resulta fundamental para desentrañar la conformación de (la
sujeto) en el discurso de Pizarnik en su obra el árbol de Diana, cabe destacar
y reconocer que no nos vemos enfrentados a cualquier tipo de discurso, sino que
más bien a uno de corte psiconalítico, es así que el mundo del subconsciente y
lo onírico resaltará y nos iluminará a través de un universo de imágenes y de metáforas. En
la sujeto y he ahí la hipótesis del presente análisis, se produce una
identificación tras reconocerse a sí misma en su propia imagen (imago).
Desarrollo
de la hipótesis: La
identificación de la sujeto con su propia imagen no se da en un solo momento
del discurso, sino que se genera de manera fragmentaria y que en conjunto
conforman aquella imagen, es por ello que se hace necesario el análisis
fragmento a fragmento que al unirnos nos abren claves semánticas insospechadas.
Es así que tras el análisis se desprende que la sujeto se encuentra dando a
luz, tal como se aprecia en el primer fragmento:
1
He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la
luz
y he cantado la tristeza de lo
que
nace.
A su vez en el tercer fragmento se
produce el desencuentro entre la criatura que nacerá y la hablante. Sin embargo,
son los fragmentos 5 y 6 los que resultan particularmente reveladores, donde la
criatura que nace, absorbe al mundo a través de la vista y en ese miedo de no
saber nombrar lo que no existe y, que, paradojalmente se produce a través de
sus propias visiones es que anticipa (fragmento 6) un destino trágico. Donde,
posteriormente se producirá un antes y un después (fragmento 11), donde
nuevamente la mirada resulta representativa, es la metáfora de la
puerta/umbral, donde ella se sienta con su propia imagen (imago) anterior.
Conclusiones:
Finalmente se puede concluir que la sujeto pasa a lo
largo del poema fragmentario por transformaciones internas, encuentros y
desencuentros, con su propia figura e imagen ya pasada y con la criatura a la
que dará a luz, donde el fragmento 14 es absolutamente clarificador.
14
el poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me
bebe.
Es en este fragmento donde vuelve al
problema de la palabra, a lo no dicho (represión), subconsciente. El temor a
ser dos, es probable que guarde relación con y esto nos abre al menos dos
hipótesis o entradas de lectura, que la dualidad sea con ella misma y su imagen
primordial o la negación de la criatura que va a nacer y a su nacimiento, que
de ser tal a la hablante le causa una contrariedad existencial tras observarse
a sí misma a través del espejo amamantando a una criatura, con quién tendría
una relación parasitaria en el sentido biológico del término, pues éste la come
(fagocita) y la bebe.
11. - Discusión Bibliográfica: El estadío del
espejo como formador de la función del yo (je). Cuya teoría resulta útil, ya
que a través de ella se descifra la problemática de la sujeto y su propia
definición prolongada por su imagen, que como se ha señalado, a través de los
fragmentos se va apreciando, siendo el momento más significativo, aquél que se
produce en el fragmento 14, donde la sujeto está en presencia de un espejo,
desprendiéndose de él todo el imaginario y carga semántica asociada a aquel
momento.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Crítica literaria, Ryu Murakami; Azul casi transparente. (Edición Final).
Ryu Murakami (村上龍), Azul casi transparente (Kagiri
naku toumei ni chikai buruu). Editorial Anagrama, 1997. 143 páginas.
Crítica literaria, Ryu Murakami; Azul casi
transparente. (Edición Final).
En relación a la
novela de Ryu Murakami (村上龍), escritor y director de cine
japonés, nacido en Sasebo, Nagasaki, el 19 de febrero de 1952, perteneciente a la generación de
escritores japoneses de la post guerra. Su nombre verdadero es Murakami
Ryunosuke (村上龍之介). Azul casi transparente, su primera
novela, editada y publicada por Editorial Anagrama, perteneciente a sus
escritos de juventud, de la cual la
crítica se ha encargado de recibirla, al menos en lo que respecta a Japón como
una novela de sensibilidad revolucionaria, donde se da cuenta de un erotismo
crudo, de bajas pasiones, siendo considerada en más de una ocasión como una
novela de corte pornográfico. Por otro lado, la crítica estadounidense, la
recomendaba como una mezcla de la naranja mecánica de Burgess, y El extranjero,
de Camus.
Al mismo tiempo, la
presente novela guarda una estrecha relación con la realidad actual y en
decadencia de la sociedad japonesa, donde se aprecia una clara influencia
norteamericana, cuya opinión en palabras del autor, deja en claro su propia
experiencia vital y cómo se ve reflejada
ésta en su obra: “Ryu
Murakami: Yo me crié en una ciudad donde había una base militar americana,
probablemente eso influenció mucho esa novela. No es del todo negativa.
Obviamente, Japón perdió la guerra y por eso existe la impresión entre la gente que debido a esa derrota
fuimos obligados a tener una democracia y a asumir aspectos de la cultura
americana. En mi generación hubo partes de la influencia
americana que nos gustaba y otras que odiábamos. También entendíamos mejor las
complejidades y diversidades de la cultura americana que la generación
anterior”.[1]
En la misma
línea de la entrevista realizada a Murakami, surgen otras posturas que
clarifican aún más su visión de mundo, la que está en estrecha relación con el
comportamiento de sus personajes, los que en Azul casi transparente, se abocan
a las experiencias del sexo, alcohol y drogas, mostrando un lado decadente de
la juventud japonesa, donde el vacío existencial es sustituido por este tipo de
estimulantes que hacen que los personajes vivan al límite, convirtiéndolos en
marginados e inadaptados sociales, cuyos sustitutos ante esta pérdida y no
consideración de sus individualidades, desencadena adicciones desenfrenadas: "Azul casi transparente" no es una novela al
uso. No tiene antecedentes, ni desarrolla una historia, ni tiene en sentido
estricto, ningún desenlace. No cuenta prácticamente nada. Es simplemente un
corte durante un breve espacio en la vida de un grupo de chicos jóvenes que
viven -o vegetan- al lado de una base americana sin otra ocupación ni
preocupación que el sexo, las drogas y el rock and roll.”[2]
Al mismo tiempo,
podemos analizar desde múltiples focos la novela de Murakami, encontrándonos
frente a la realidad de un grupo de jóvenes en una base norteamericana, cuya
vida es demarcada por un corte existencialista, escapismo y evasión de la
realidad, alienándose de la sociedad, deseando sensaciones nuevas, poniendo en
peligro sus propias vidas. Así podemos percibir determinadas posturas críticas
frente a la obra, la que al ser una novela corta, nos permite ir pasando por
las diversas situaciones que se nos presentan y, si bien el caos es el que
predomina en estas escenas de un color más bien rojo y negro, donde la lujuria
juvenil, demarcada por el consumo de drogas, hace que vivamos junto a los
personajes una vorágine de experiencias sucesivas y orgiásticas. Donde la
descripción de un ambiente caracterizado por una creciente y desbordante
sensualidad y sensitividad corporal y placentera, donde el detalle de los
fluidos corporales será una constante, se habla de besos húmedos que recorren
la humanidad de los protagonistas, del sudor constante de sus cuerpos,
convirtiéndose en experiencias sublimantes.
La descripción
del ambiente será central, pues ante todo se desarrollará en espacios cerrados
como la habitación, lugar de lo oculto y oscuro, éstas suelen mostrársenos en
penumbra y en los que la luz nos iluminará los objetos que rodean la escena
para demarcar los momentos de intensa sexualidad. “Sobre la blanca y redonda superficie de la mesa, que reflejaba la luz
del techo, había un cenicero de cristal. Un largo y fino cigarillo, manchado de
pintura de labios, se consumía en él. Cerca del borde de la mesa ´había una
botella de vino en forma de pera, con una foto de mujer rubia en su etiqueta,
su boca llena de uvas del racimo que sostenía en su mano. La luz roja del techo
se reflejaba, temblorosa, en la superficie de un vaso de vino.”[3] La presencia del
sensualismo en la descripción del ambiente, resulta sin lugar a dudas
llamativa, que nos da indicios de cómo se desarrollará posteriormente el
ambiente y lo que en él se sucederá. También se nos irá perfilando la figura de
Lilly y su relación íntima con Ryu, que luego alcanzará límites inusitados. La
música particularmente resultará característica, dado que escuchaban a los
Doors, lo que da cuenta de una clara influencia norteamericana, que ha
traspasado hasta tal punto las barreras culturales que se ha impregnado
inclusive en su música, que ante todo era escuchada por las generaciones
jóvenes.
La novela ha
sido considerada como autobiográfica, pues la trama está trazada y basada por
nombres de personajes reales, que convivieron y vivenciaron aquellas
experiencias con el protagonista, Ryu, quién desde el principio nos narrará
cómo se van sucediendo los hechos, desde una perspectiva sensitiva, es decir,
iremos captando el ambiente y sus continúas variaciones a través de la retina
de su principal personaje, así se nos presenta el primer ambiente de la novela
el que sin lugar a dudas nos va dejando claro, cuáles son los sitios por los
cuáles se van desplazando, desatando sus actitudes pasionales y no excenta de
libertades, siendo ésta un tema central, las que irán aflorando cada vez con
mayor ímpetu.
Sin embargo, si bien ha sido su
primera novela, cuando el joven autor, tenía tan sólo 24 años, los éxitos no
sólo tuvieron su auge en sus primeros pasos como escritor, sino que a un ritmo
vertiginoso de una prolífica creación literaria, también destacarán otras de
sus novelas posteriores, de las cuales tres han sido traducidas al idioma
español, entre ellas, Kagiri naku toumei ni chikai buruu (Azul casi transparente, 1976), Koinrokkā Beibīzu (Los chicos de las taquillas, 1980) siendo representativa, de igual
manera In za
miso suupu (Sopa De Miso, 1998). Esta
última, lleva por nombre un tradicional condimento japonés, El miso: “La palabra miso significa ‘fuente del sabor’. MI es ‘sabor’
o ‘condimento’ y SO es ‘fuente’. [..]”[4].
Este tradicional alimento milenario, nos conecta desde ya con las tradiciones
ancestrales y medicinales japonesas, que funcionará en tanto título de la
novela, a modo de metáfora de ésta, lo que nos deja abierta su invitación a
leerla.
Murakami, no sólo llevó a cabo una
prolífica carrera literaria y novelesca, sino que también incursionó en la
Fimografía, como Director de cine, donde destacan entre sus obras cinematográficas, algunas de sus novelas que
fueron llevadas al cine. 限りなく透明に近いブルーKagirinaku tōmeini chikai burū (1979), Azul casi
transparente, donde fue Escritor y director. だいじょうぶマイ・フレンド Daijōbu mai furendo (1983) Todo correcto, amigo mío, Escritor y director. ラッフルズホテル
Raffuruzu Hoteru (1989) Raffles Hotel, Escritor y director. トパーズ
Topāzu (1992) Tokyo Decadence, Esclavas, Escritor y director. コインロッカー・ベイビーズ Koinrokkā Beibīzu (2008) Los chicos de las taquillas. Escritor.
Raffuruzu Hoteru (1989) Raffles Hotel, Escritor y director. トパーズ
Topāzu (1992) Tokyo Decadence, Esclavas, Escritor y director. コインロッカー・ベイビーズ Koinrokkā Beibīzu (2008) Los chicos de las taquillas. Escritor.
Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile.
Santiago 2013. Taller de crítica literaria.
José Patricio Chamorro, 28/10/2013, Santiago de Chile, Ñuñoa.
[3] Ryu
Murakami (村上龍), Azul
casi transparente (Kagiri naku toumei ni
chikai buruu). Editorial Anagrama, 1997. 143 páginas. Pp. 5.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
Mi arte poética
Arte poética (José Chamorro)
Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...
-
Reflexión personal: El poema La higuera de la escritora uruguaya, Juana de Ibarbouru nos permite reflexionar desde múltiples perspectivas,...
-
A lo largo de la historia nos encontramos con diversas sociedades, cada una de ellas con rasgos distintivos, de este modo distinguimos una...
-
Primero que todo, cabe mencionar que la mentada obra Celestina, ha sido considerada por la crítica como una de las obras cumbres de la li...