lunes, 30 de mayo de 2011

Política sin fundamento.



Alcemos nuestras manos y votemos ¡OH compañeros!
Arengas vacías y sin sentimientos, adiós patriotismos
Patrias sin dueños, anarquistas sin ideales
Y feligreses añorando el Apocalipsis atormentante
Pasiones calladas y voces silenciadas
Minorías subordinadas ante mayorías que coartan
Opresores agazapados como montaraces leones
Devorando entrañas y domeñando la cerviz de los ciervos
Manos atadas, pensamientos encadenados y libertad ultrajada.

Politiquerías vendidas al sistema
Que están por el pueblo pero sin el pueblo
Facciones gobernantes codiciando el poder como un diamante
Burocracias tramitantes de filas interminables
Utópatas delirantes que consumen realidades
Sueños frustrados y absurdos sin sentido
Olvidémonos del tiempo, pues hasta él nos ha sido vendido.

jueves, 26 de mayo de 2011

Amor libre, amor encapuchado.




Amores que van, amores que vienen
Amores sin sentido y amores consentidos
Danzas de conquista y reconquista
En tiempos de guerra y tiempos de paz
Se ha dicho que el amor es como la guerra y
Como el arte de la guerra, hay un arte de amar.
El tiempo transcurre, la vida fluye
Sin embargo, las movilizaciones siguen y el paro nos seduce
Las causas son políticamente correctas,
Es decir, ideológicamente in… uds ya sabe.

Enarbolamos nuestra bandera de la sacro santa libertad
Y cuando creemos ser libres, es cuando más se nos reprime
Buscamos ansiosamente la desprejuiciada libertad de acción y expresión,
Mas se nos acecha como vándalos, godos y bárbaros
Siendo que somos más que simios amaestrados,
Pero no niego que existen autómatas robotizados
Que siguen órdenes dictatoriales y que esgrimen sus armas medievales.

Somos apasionados de la libertad, equidad y bienestar social,
Enemigos de la coartación, vanagloria y discriminación
Anhelamos realidades, en contra de las utopías de facciones gobernantes
Estamos con el pueblo y aún creemos en los sueños
Pues cuando los olvidemos, ¡ay! De aquellos tiempos.



domingo, 22 de mayo de 2011

Vivir sin libertad.



Encuentros casualmente determinados por el destino
Retratos en sepia y suspiros de amor
Perfiles griegos de rasgos masónicos
Zalamerías frívolas en un mundo enajenado de mentiras
Consumismo ferviente y hedonista para escapar de la rutina
Vidas que fluyen y autómatas sin vida
Corazones rotos y compras azarosas sin corazón
Altruismo delirante que satisface el narcisismo propio
Oprobios y opio para los cuerpos que gozan de tal resignación
Varias monotonías que no varían a polifonías
El canto de uno es el canto de todos
La homogeneidad devora las entrañas de la diversidad
Los homofóbicos carcomen a los homos
Y la libertad se pierde al no vivir, ni dejar vivir
Las sutilezas de palabras vanas no logran nada
Luchas encarnecidas por una naturaleza que se desvanece,
Silencios rotos en disturbios pacíficos que desembocan en vandalismos
Discursos utópicos de añejadas políticas
En una nación donde la vida se juega día a día
Trastocando la democracia en oligarquías
Anarquistas y nihilistas sólo buscan la libertad
Que todos segundo a segundo perdemos sin más en esta sociedad.

jueves, 19 de mayo de 2011

No olvides tu memoria.



Mucho se ha dicho sobre la memoria y quizás no habría más que decir, sin embargo, un tema no se agota en sí mismo, sino porque muere en el olvido, por ello de vez en cuando una reflexión le hace bien a nuestro espíritu. Reconozco que no soy un experto en esta temática, no obstante, procuraré otorgarle una mirada y perspectiva, si es que no renovada, al menos con tono reflexivo, a la que para algunos es causa de nefastas incongruencias en su vida y para otros, un deleite continuo. Pues bien, al pensar en aquella intangible y etérea esencia que nos corresponde intrínsecamente, nos trasladamos a un espacio a ratos enajenado, a ratos desencajante de nuestra vida, donde es probable que en más de una ocasión nos hayan surgido cuestionamientos como los siguientes: ¿por qué recordamos, qué memoramos y acaso no se puede señalar, por qué no podemos escoger lo que deseamos forme parte de nuestras evocaciones pasadas? En efecto, la memoria se nos escapa de las manos, se desvanece en el mar de la vida, de manera que no podemos controlarla y cuando pretendemos asirla, nos juega una mala pasada. Sin dejos de nostalgia, cuando anhelamos hacer vivo un recuerdo, éste nos dificulta su acceso y, contrariamente, en circunstancias inesperadas aparecen memorias de la nada.

¿Pero qué hacer entonces con la memoria? Simple y llanamente, hay que dejarla ser, ya que la libertad debe manifestarse en todo orden y ámbito de situaciones, por ende, no podemos coartar una capacidad que nos es tan inherente. Por otro lado, si buscamos definirla, tal vez estemos a años luz, sin embargo, prefiero analizarla desde diversos enfoques, para así desprender lo que subyace a ellos, que, lógicamente, debiese concordar con sus características esenciales. Siguiendo la línea de lo antedicho, cuando escuchamos la palabra memoria, fundamental y comúnmente, nuestra primera asociación está ligada a un estado mental particular, a un submódulo de nuestro sistema cognitivo, que nos permite ser y estar en el mundo, puesto que somos conscientes de él y, de este modo, existir. Haciendo una analogía con el cogito ergo sum carteseano, podríamos concluir: “recuerdo, por lo tanto, existo.” Esta sentencia, lejos de ser definitiva, es una forma de plantear la trascendencia de aquella capacidad que poseemos, que generalmente es menospreciada, en tanto que sin poseerla, no seríamos conscientes de nuestro historial de vida y, así viviríamos cada día como único, como si fuera nuestra primera y última vez en la vida.

Quizás para aquellos que gozan del carpe diem o el dulce far niente, dependiendo la visión latina o italianizante, lo precedente sería la gloria misma, pero para quienes independiente de si sus recuerdos son negativos, positivos, términos medios, entre una infinidad de posibilidades, dependiendo de la subjetividad del experimentante, lo recurrente sería que no lo disfrutaran, pues en más de una oportunidad al escuchar a alguien opinar sobre este tema, ha apuntado a lo que, personalmente, ya aludí, que está interrelacionado con la siguiente secuencia: “la inverosímil existencia de un yo en un aquí y un ahora, sin un yo cuyo antes fui en un allí.” Vale decir, simplificándolo sobre manera, se torna imposible existir sin la memoria. En fin, hay extensas bibliografías sobre estas problemáticas, pero por ahora preponderantemente haré referencia a otra acepción de este vocablo, la emparentada con lo que se suele entender como “memoria colectiva.”

¿Pero qué pretende reflejar esta perspectiva? A lo que apunta, es a un ser social, al ser humano en sí mismo, ya que éste desde remotos tiempos ha sido gregario y, por ello, esta memoria común, constitutiva de una comunidad humana, conforma los basamentos troncales para la autodefinición como sociedad, nación, país, etnia. Lo que nos conlleva a la difícil resolución de controversiales cuestiones que últimamente han estado en boga. ¿Existe o no una memoria colectiva y hasta qué punto nos define? Ésta queda como pregunta abierta, porque en este limitado espacio no podría dar claras luces de ella, pero al menos, quedémonos con la idea de que cada individuo que la compone es necesario, aunque tal vez si falta uno el sistema no se altera, sobre todo en sociedades tan amplias y dispersas, piénsese en las comunes sobrepoblaciones. Sin embargo, pienso en que aquello es una crueldad, pues cada uno posee su propia historia y visión de mundo particular, que dentro de lo posible es menester rescatar y no desechar, pero más vale que aquello lo resuelvan probablemente antropólogos o sociólogos.

Finalmente, cabe destacar que es mucho lo que se puede hablar sobre esta problematización y, por consiguiente, reitero, todos somos los llamados a reflexionar sobre los hechos de la memoria, ya sea subjetiva, social o en cualquier otra acepción, puesto que es una entidad que nos pertenece, sienta las bases de nuestras raíces y, por tanto, debemos manifestar lo que creemos de ella, así que dejo como formulación culminante, ¿qué crees tú sobre la memoria?

miércoles, 11 de mayo de 2011

Las tres Marías.


 
Todos en algún momento de nuestras vidas hemos ido por una calle curiosa, de aquellas que en sus intersticios reservan espacios para los vendedores ambulantes, el ciego limosnero que, paradójicamente, no nos vende limones, sino que con su voz potente, grave y honda nos suplica casi evangélicamente por unas monedas, ante lo que a cambio nos ofrece enérgicas y retumbantes canciones, que motivan a que la gente que circunda por los alrededores se aproxime a oír en más de una ocasión, aquellos desarmonizados cantos, que alejan a los pájaros, pero que atraen a los niños y a aquel transeúnte que tenga una cuota adicional de tiempo y que no vaya a un trote incesante rumbo a su rutinario trabajo, tan típico de aquellos que viven pensando en el qué no haría si tuviese otro día a día.

Justamente uno de aquellos tipejos particulares, que a menudo piensan en el estrés que les genera un estilo de vivir tan poco dado al esparcimiento y al compartir con otros, salvo en aquellas circunstancias donde el intercambio común de palabras sólo se produce para pedir un café o pastel en la cafetería más cercana o el susurrante permiso de alguien que ha quedado atrapado en el metro o en la micro, sin poder descender de ella, escuchando un claustrofóbico “estimado pasajero comienza el cierre de puertas” y aquella anciana o aquel personajillo protagonista de nuestro relato, ha quedado encerrado en una atosigante lata de sardinas.

Nuestro personajillo tiene por nombre Pedro, no porque resguarde las puertas del cielo, ni porque haya negado tres veces a cristo, menos aún por las tres constelaciones del cielo que conforman la triada mariana, sino simple y llanamente porque sus padres gustaron de llamarle Pedro. Sin embargo, llámese coincidencia o azares de la vida, cuestión que nuestro personajillo no creía, sino más bien que él pensaba en el determinismo del destino dentro de sus cuestionamientos cotidianos y, por ello los tres acontecimientos sucesivos que contaré a continuación, le parecieron los más normales y usuales del mundo.

Pedro, al bajarse del metro y luego de transitar maquinalmente por el andén se detuvo un momento a observar la vitrina de anuncios, para ver si es que había algo que le interesara. Fue en ese preciso instante, que sintió levemente un roce en el bolsillo de su pantalón, lo cual le extraño en demasía, sin embargo, dada la invasión batahólica de personas que se dirigían rumbo a la salida, lo repensó y se convenció de que en sitios como ése era inevitable andar estrellándose con la gente. Con esos pensamientos y luego de observar detenidamente la cartelera de cine sobre películas que le llamaban la atención, miró rápidamente su muñera, dio un suspiro, contempló su alrededor, revisó sus bolsillos, donde breves segundos antes había sentido una imperceptible fricción y se apresuró a la zaga de un singular personajillo.

Corrió dentro de lo que sus fuerzas le permitían, lo más raudamente que pudo, manteniéndose a paso firme y agudizando su visión a un extremo similar de la que tendría un ave de rapiña frente a su presa, así fue que a veinte metros de distancia se encontraba, cuando la inolvidable y noble anciana que en aquel momento debió encontrarse en otro lugar se atravesó en su camino y ambos se parapetaron rumbo al subsuelo. No obstante, ella tuvo más suerte, si así se quiere, ya que delante de Magdalena, pues ése era su nombre, se encontraba una admirable y esbelta joven, cuyo simpático apelativo que por costumbre le ponían sus clientes, era el de Salomé. Efectivamente, al caer Pedro y Magdalena a la subterra o al infierno del metro, nuestra distinguidísima amiga sostuvo a la que podría haber sido su madre, sin que ésta sufriese el más mínimo rasguño. Pero Pedro, en medio de las ultrajantes risas y maliciosos comentarios, luego de su odiseica aventura a las profundidades del abismo, se puso dignamente en pie, aunque no se podría decir qué le causaba más pesar, su estado deplorable y sus articulaciones medio doloridas o la pérdida monetaria de la cual era consciente al no atisbar ya al singular hombrecillo.

Ya hemos referido que en la vida de Pedro, por los azares del destino, se le han cruzado interesantes personajes, pero de este último, que de profesión era ladrón, graduado en la más pura y académica escuela, que es la calle, no hemos hecho ni el más ligero ápice de descripción. Pues bien, era un hombre alto, de complexión fornida, cuya melena negra le llegaba hasta sus hombros, generándole una apariencia casi mesiánica. Sé qué están cavilando, queridos lectores u oidores, ¿cómo un ladrón puede ser un Mesías?, pues créanme o no, lo era. Posterior a la victoriosa escapatoria que tuvo del metro, se alejó por una tumultuosa calle, cuando a sus oídos llegó una retumbante canción, que caló tan hondo en su interior que le hizo detenerse por una fracción de segundo y varió la dirección en la cual iba. Al encontrarse frente a aquel sujeto que tal como Lázaro, predicaba con su voz, sintió una gran conmoción y toda su vida se le vino a su mente en centésimas de segundo y sin pensárselo arrojó la billetera que tenía en sus manos sobre el tarro que estaba a un costado del ciego, pero se llevó el reloj y como si nada siguió su camino.

Por otro lado, Pedro, alicaído, consiguió salir de la estación de metro y cuando estaba irremediablemente resignado por la eminente pérdida que había tenido aquel día, oyó una voz que le inspiró, que de cierto modo le alegró, incluso más de lo que en ese entonces consideró. Cabizbajo se aproximó y de reojo miró al hombre que cantaba con gran entonación y se percató de su ceguera, lo cual le causó mucha pena, hasta tal punto, que él siendo de vocación médico quiso ayudarlo. Algunos creen en dios, otros creen en el destino, otros simplemente no creen en nada, pero en ese instante los ojos le brillaron de la impresión al observar la billetera que ya daba por desaparecida y sin dudarlo dijo: hombre, deja de cantar y acompáñame, hoy ambos andamos de suerte, te tengo que ayudar.

Finalmente nuestro ciego, que ya no lo es, se curó y aquel desilusionado y conformista médico que vivía una rutinaria vida en este caótico mundo, creyó en algo que se asemejaba a Dios y conoció a la que podría ser su más apasionado amor. Efectivamente, Betania, la hija del limosnero era de una belleza sin igual, que a primera vista lo cautivó. Pero aquella es otra historia, mas por hoy creamos en el destino.

viernes, 6 de mayo de 2011

Amores perdidos.



Música a la luz de las velas que se rebelan
Que te invocan a gritos flameante hoguera
Que enciendes con tu pasión corazones
Que no osan tocarte ni con el pétalo de una flor
Cometo trequeísmos a ratos forzados a ratos ambiguos
Sólo para decirte que te sigo amando y extrañando
Por ello sé que en el espejo aquel que es mi memoria no me abandonas
Mas tu cuerpo yace a leguas remotas de mi soledad
En un sin fin de cascabeles oscilantes de serpentina rosa
Perfumadora de fragancias aterciopeladas y áureas
Áureas son las dulces dianas que recubren tu rostro inmaculado
Sin mácula es tu poesía dadora de vida y tronante de risas.

Sí, nos reímos en pretéritos tiempos donde tus gorjeos parecían caricias
Donde tus caricias asemejaban besos y
Donde tus besos eran la expresión de tus sentidos y
Tus sentidos la verbigracia de un cuerpo exuberante de lirismos
Que me saben a nostálgicas melodías
En la ciudad que dijiste sería mía y tuya, la haría mía
Penetrando en sus nocturnas calles y consumando voy consumiendo
Lo que fueron amores perdidos que ahora se han esfumado con el tiempo.

viernes, 22 de abril de 2011

Hagamos vivir a las viles desgraciadas.




A borbotones la lluvia desciende silenciosa, nostálgica 

En el umbral luminoso de mi ventana, sombras

Arrebozada una sonrisa clarea en la infinidad de la mañana

Despierta fugaz a los durmientes recubiertos de frágiles mantos

Juego con las palabras o quizás ellas juegan conmigo

Sinsentidos absurdos de la muerte hecha carne.



Encontrar al universo, hacerlo nada, vivir en el poema

Soy su mediador ante el mundo y sus naderías

Naderías que buscan decirlo todo, aspiran al olvido

Ríos caudalosos fluyen, desembocan al abismo

En cascada caen como ecos del pensamiento

Escriben versos, testimonio ausente de misericordia.



La vida es efímera, ¡vivamos!,  ¡experimentemos!

Creemos poesía como único acto de amor, instantes

Vanidad, incierta esperanza. La muerte es la única certeza

Crear mundos posibles, morir en el intento

Palabras al vuelo son pronunciadas, se desvanecen


Se saben moribundas, incomprendidas yacen en la memoria.


Reediciòn: 4 enero 2018.

domingo, 10 de abril de 2011

Promesas Incumplidas.



Momentos, sólo recuerdos efímeros a nuestro haber
Silencios, apreciados circunloquios oscuros
Cargados de notas execrables de tintineos estúpidos
Y llantos de desesperación que se convierten en tragicómicos pedruscos
Y sones de lluvia alicaída que se destruye en la fútil tierra
Para animar tu inmaculada y purísima tarde de hojarasca yerma.

Hastíate de tu tedio continuo y desarmonizado
Que vela por los lirios acorazados de mil destrozos a tu paso
Siéntete con el poder de una ufanación sin sentido
En la búsqueda de un camino derruido
Y desamparado ante tu tacto frío
Que como hiedra corrompe mis sentidos.

Olvídate de tus palabras vanas que perecen en el postrero silencio
Desvanécete en tus libros añejos y excéntrico destiempo
Sé tú mismo y libérate de tus cadenas
Y no transmitas lo desdichadas que son tus promesas.

Promesas que van y promesas que vienen
Prometiste cambiar el mundo y no lo conseguiste
Quisiste regalarme un beso altruista que por caridad lo rechacé
Pudiste haberme tenido pero por tu desacompasado respiro me perdiste
Y ahora vas como un desdichado pájaro sin rumbo fijo.

miércoles, 6 de abril de 2011

Intentos fallidos.




Intentos fallidos.



Enjambre de abejas en caótica colmena, hablas

Palabras sutiles despotrican alaridos de furia

Me sumerges en tu juego de retórica para principiantes

Me inundas de lógica llana, balbuceos de niño

¿Musa?, exhalas podredumbre, dulzor de los amantes

Reniego tu belleza arrebatada de injurias

Mujer marmórea, insulso es tu corazón.



¿Amor? Solo un paso a la desdicha

¿Odio?, al corazón atraviesa con filoso brío una estocada

Padezco, soy azor sufriente a tus pies,  rosa bermellón

Permanezco en silencio, me aparto del hielo de tu penumbra

Añoro tu corpórea calidez, aun tus satíricas y mordaces matapalabras

Ponzoña, amargo beso sabor licor arrebata suspiros de muerte.



Amor es el éxtasis primero, rehúyo de ti como el de un picaflor

Tu mirada sorprende mis ojos, se posan en tus lirios pardoagrestes

Sentimientos esclavos  en vuelo baten sus alas al abismo,

Entre mis manos se abren las encrucijadas de tu corazón.



Sé libre, rompe las cadenas impuestas a tortura

Toma mi vida, tus heridas serán mis cruces del mañana

Olvido es el calvario que me consume a fuego lento


Poesía es llama noctámbula desvanecida de pasión.


Reediciòn: 4 enero 2018

sábado, 2 de abril de 2011

La libertad del azor.




Sé libre como el viento, levántate y ondula en tu flamígero desvelo
Rompe las frágiles ataduras terrenales,
Eleva tus alas hacia el cielo y gorjea para que vengan mejores tiempos
Cuya hermosura se plasma en cálidos y llameantes anhelos
Desmigajados en trocillos desperdigados de espejo
Donde afloran bermellones gotas devoradas por sedientas sanguijuelas
Que proclaman a gritos consumir el corazón de Ícaro sumido en desconsuelo.

Vuela tal águila furtiva hacia un objetivo sin fronteras
Bátete contracorriente en la tempestad de la vida
Lucha salvajemente en delirios de pasión
Asiendo por los brazos el suspenso cruel de la razón
Que invade los llanos del abismo que se dicen verdaderos y prístinos,
Sumérgelos en los mares de la locura, estado insigne que nos hace libres
En las vanas esperanzas inmundas de la soberana suciedad social.

Cruza las costas de los valles, navega surcando los bellos mares
Atraviesa el mundo y deléitate con los saboreados sinsabores que en tu camino encuentres
Observa panorámicamente la naturaleza de la muerte,
Que se consume acompasadamente en la desfachatez del destiempo
En un ir y venir incesante que nace en el ocaso y desfallece en el cenit
Así aléjate ¡oh espíritu errante! Y fórjate tu propio destino cual azor, bien te digo.

domingo, 27 de marzo de 2011

La vida en Santiago es un circo romano.



La vida en Santiago es un circo romano, fue lo primero que pensé tras mi incursión hoy en la tarde por los recovecos de aquella ciudad. En efecto, es un mundo o sub mundo, con agregado e inclusión de prefijos para quien sea entendido en el tema, o más aún como se dice actualmente, es una ciudad “tercer mundista”. Sobre todo aquella última frase se logra entender a cabalidad si la persona que lee el presente texto, ha permanecido al menos un día en este festín hecatómbico o, por qué no decirlo, que ha vivido su propia Odisea, al más puro y prístino estilo de Joyce. Así es mis estimados lectores, sin embargo, hay que desmenuzar y comprender cómo se vivencia este circo romano, paradójicamente, “moderno”. Basta aproximarse a una esquina tomar “la micro”, vocablo propio de nuestra sub cultura urbana, que nos deja entrever que desconocemos los cultismos latinos y que nunca conoceremos y apreciaremos nuestra lengua en sus maravillosos matices, pues causa una verdadera conmoción y aberración escuchar frases como ésas cuando conoces que su etimología alude en primera instancia a un sustantivo masculino, como lo es “microbús”, que además se torna todo un apócope. No obstante, lo medular, no es centrarse en el habla chilena en estos momentos, sino comprender la metáfora planteada en un comienzo.

 Pero me valdré para no alejarnos tanto, del ejemplo señalado, ya que justamente los romanos no se encuentran diametralmente opuestos de nosotros, pues palabras en el habla común y una infinidad de raíces lingüísticas se las debemos a ellos, por ende, no es del todo descabellado plantear que nuestra actual visión de mundo se puede asemejar a la de un circo romano. Remontémonos e imaginemos un día común y corriente en esta vertiginosa ciudad, que como el de todo ciudadano medio empieza dirigiéndose a su trabajo. He aquí un punto común en nuestra cosmovisión moderna de progreso, que ya no se reduce a una mera subsistencia, sino que siempre estamos en la búsqueda de un mejor status. Posteriormente, después de una ardua jornada laboral aquel personaje se dirige rumbo a su hogar, donde vivirá su batalla épica,  ya  que luchará con una serie de monos amaestrados que intentan subir a una lata de sardinas en un espacio equivalente a menos de un metro en su cubículo, valiéndose de sus destrezas físicas y verbales para lograr su objetivo, baste recordar las proezas que en ambos casos se producen, pues en más de una ocasión he escuchado un curioso improperio que va del “hueón” hasta el “conchasumadre”, que a su vez se le suman unos movimientos paraverbales que intensifican aquella verborreicidad. De partida, respecto a lo anterior es interesante analizar el fenómeno que se produce de cómo una palabra se ha incorporado hasta tal punto en el habla corriente, que a veces se torna sustantivada, otras adjetivada e incluso posee conjugaciones verbales. Baste el ejemplo de: “hueón”, que en primera instancia ya no hace alusión a un saco de huevos, que sería “huevón”, como existe boludo en Argentina, por ejemplo, que por otro lado a nivel sintáctico es interesante aquella sustantivación que recae en “hueón”.

Lo señalado con anterioridad es una nueva equivalencia con nuestro grandilocuente circo romano, pues no podríamos esperar que a un espectáculo del vulgo, nótese la derivación en la actual palabra “vulgar”, nos encontrásemos con un Cicerón o un Ovidio, sino que simple y llanamente asistían a aquellos espectáculos principalmente gente de la plebe, lo que no quita que no asistieran personas de la alta nobleza. Pero lo trascendente se encuentra en que justamente aquellos individuos no hablaban el latín cultivado, sino que eran tan ingeniosos como los actuales monos amaestrados. Por otro lado, es menester que regresemos a nuestro hipotético caso de aquel ciudadano medio, puesto que éste desea llegar finalmente a su destino, que es su hogar, anhela al fin descansar. No obstante, esto no será así, ya que cuando procure vivir una reunión familiar post once, ésta inevitablemente irá acompañada de nuestra mejor amiga, “la televisión”.

Analizar a nuestra querida amiga, es complejo, lo que no se debe precisamente a su contenido intelectual. En efecto, en promedio tipo 8 pm, los canales de la televisión abierta conjuntan su programación para mostrarnos telenovelas, lo cual me evoca géneros tan antiguos como lo son la comedia y la tragedia greco-romanas, que en innúmeros casos sobre todo en la hermosa ciudad ateniense de Grecia antigua, eran exhibidas al público general en las dionisiacas (festividades al Dios del jolgorio y la vendimia). Lo precedente es otro rasgo más que nos vincula con nuestros sub estimados amigos de antaño.

Finalmente nuestras libaciones y hecatombes culminan aquel día con el noticiero habitual de las 9 pm, donde nos deleitaremos con las temáticas de costumbre, muertes por doquier, como verdaderos gladiadores, asaltos, robos a mano armada, guerras al estilo de lo que fue la gran Batalla del Peloponeso y así una sucesión de noticias que en el último cuarto se abocan a encantarnos con el apasionado fútbol, cuyo estadio y forma de éste, se lo debemos también a nuestros camaradas romanos y su bien estipulado Coliseo. Así que amigos míos, los invito a seguir siendo partícipes de este circo romano y si aún no lo han vivido, nunca han permanecido un día en Santiago.

martes, 22 de marzo de 2011

Los estertores de la muerte.


I

Tú insípida mujer de huesos postrada
Arrebatas la juventud de los cuerpos
Exterminas la razón por completo
Caminas pisando las pisaderas del umbral
De las penumbras alumbradas desacostumbradas de luz
Quemándote en mares de desdicha
Abriendo tus fauces para devorar la vida
Único consuelo para quien ha sufrido bridas de amores desabridas.

II

Bebámonos un coñac a desparpajo
Libemos y confundamos nuestros sentidos
Para perecer finalmente en las manos de tu abismo
Aborreciéndote como fantasma sepulcral
En las villanas horas de tu angustiante tempestad
Comportándote fríamente en tu trono de soberana verdad
Mientras te entregamos el rosal de nuestra sonrosada mocedad.

III

Nacemos para morir dice el tempus fuguit
Sin embargo, existo porque muero naciendo en la fugacidad del tiempo
Cual corazón desahuciado resucita entre llamas negras ardientes de rencor
En búsqueda del sentir de los sentidos de una vida sin sentido
Enajenada de amores efímeros.
               

jueves, 17 de marzo de 2011

Una delicia de obsidiana.





I


Nos enamoramos con prejuicios de obsidiana
Tal cual rosa carmesí cedimos a la pasión,
Mas cien años de perdón no nos exculparán
Del pecado cometido ni Satán nos librará,
Pero gozamos del lujuriante pecado capital.

II

Deleitémonos con nuestros amantes cuerpos,
Que me saben a melodía de arrabal y a clarosones de jazz
Con un toque de almíbar nuestro lecho ha de quedar
Y fragancias aterciopeladas afloradas de la mar
Han de seducir con sutiles aromas a quien el amor ha de olvidar.

III

Deseo tus palabras, tus sentidos y esencia sin igual
Ámame con delirios de cristal y sonetos percutidos
Con vibraciones que nos extenúan en cadenciosos besos
Que resuenan y resuellan en la tímida intimes del sexo.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Cenizas de pasión.



I

Dolidas están las entrañas de mi corazón
Mis ojos se agazapan ante la vana muerte y esperanzas de amor
Ilusiones perdidas en un cementerio de lágrimas
Desfallecen desterradas cual expatriado sin perdón
Hubiésemos sido felices, sin embargo,
Una muralla traslúcida y marmórea nos separó.

II

Te miro a los ojos y siento el frío penetrante de una gélida mirada
Que me dice que aborreces mis palabras
Y así me hundo en un valle de lágrimas
Sufriendo y padeciendo estragos cuando mi compañía rechazas
Pero me pregunto, ¿será tan cruel la agonía?
Pues ésta quema como flama destemplada y calcinante
Hasta derretir cada centésima de mi ser
E incinerar la piadosa existencia de lo que fue y pudo ser.

III

Épicos sones medievales acompañan mi desolación
Mas quisiera no vivir de recuerdos, sino de vívidos momentos
No obstante, nuestras memorias se desvanecen tenuemente
Cual etéreo gozo primaveral de la primera juventud
Suspiramos juntos y hoy conspiramos en un desamor
Que culminó en una trágica desilusión.

IV

La tragicómica rutina del tedio nos consumió
Pero rectifiquémosla, hagámosla carne, hagámosla amor
Así lo que hoy es cenizas, mañana serán flamígeras hogueras de pasión.

domingo, 6 de marzo de 2011

Poesía noctámbula.



Hoy la noche se me presenta cautivadora, tentadora
 Una musa cuyas sinuosas curvas me llama
 Exhala deseo y me fulmina con el hálito de su mirada
 Que proclama a gritos furtivos que la posea
 Que la haga mía y que la haga suspirar como el amante al que nunca podrá olvidar
 Aquél que la poseyó, que conquistó su alma
Y
 Deliró con ella hasta la extenuación en su lecho de ámbar
 Cuyo efluvio emana fragancias aterciopeladas.

-o-

Sí, ésta es la noche perfecta,
Una noche apasionada, atiborrada de amor y un frenesí que no se le iguala
Es la noche propicia para una reflexión
Que despliega calma, tempestad
 Y
Que se impacienta anhelante a la espera de mi estocada
 Un impulso impetuoso
Que no cesará hasta que pernocte en el placer poético de una caricia
 Que le arrebate hasta el más escurridizo de los besos
 Y
Quede postrada en un rincón de mi cama.

Encrucijados cruces de crucifixiones.



Sutilezas retóricas, cementerio de ensueño
Cortacianas palabras balanza
Y
 Sombras enigmáticas
Cultismos añejos
Y
Añejados cultivos
Huerta de la sabiduría
Y
Savia nutricia
Hidromiel de los dioses
Y
Orgiásticas bebidas
Tabaco y pipa con sabor acaramelado
Y
Argentina hierba mate matutina
Vicio inmortal de la vida que culmina
Y
 Renace en salubres resinas de dicha
Que desembocan en salud y gloria vespertina.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Un adiós que no se olvida.



I

El palpitar de las hojas otoñales nos cautiva

Cayendo con cautelosa parsimonia se mueven y agitan

Al son de nuestras pisadas se alejan etéreamente

Tal nuestras emociones se han encontrado

Volando grácilmente como águilas furtivas

Así tú te vas como el viento, mientras tu llegada espero

En el corazón reservo una voluntad férrea como hierro

Sin embargo, desespero al saber que no volverás a decirme te quiero.

II

Los minutos transcurridos se tornan horas

Las horas, días, los días, años

Y los años en la juventud perdida y desvanecida

Como clepsidra nuestro tiempo se esfuma gota a gota

Agonizando ante la muerte del día

Resucitando de las cenizas ante un plenilunio de desdicha

Evocando recuerdos de una vida que no nos pertenecía

Que ha perecido en una siniestra y escuálida perfidia.

III

Cuando dos corazones sufren la muerte de un adiós

Nace uno como el fénix propagando sus ardientes llamas de calor

Al nacer aquel corazón, rejuvenece a aquellos que han perdido su voz

Y así corazones seniles proclaman su naciente amor.

viernes, 25 de febrero de 2011

Me sabes a melodramas.



I

Tus recuerdos me saben a amarga hiel
La epifanía de tu silueta se manifiesta como chansón afrancesada
En los lirios tristes de la belleza lozana de un amor suspirante
Que vibra con sutiles movimientos de cuerpos amantes
En los estertores gélidos de una muerte temprana y destemplada
Culminando en trágicas voces desesperadas
En la anárquica pasión que una vez nos unió.

II

Nuestra separación nos aleja como viento sonoro
Respirando y suspirando en cadencias musicales
Para olvidar la nostalgia de un amor hecho memoria
Cubierto del musgo de la agonía y la tragicomedia que vivimos aquel día.

III

Toda historia tiene un final, el nuestro recién comienza
Como Romeo y Julieta aun la muerte no nos venció
Pues triunfó el fervor de dos corazones que gozaron el amor
Que finalmente una vil traición aniquiló.

miércoles, 16 de febrero de 2011

La libertad se desencadenó.



I

Quiero ser libre, desatarme de estas cadenas
Arrancarte un delirio de pasión
Llueven sones escalofriantes en el fondo de mi corazón
Tenebrosas tenazas me aprisionaron
Pero hoy ya llegó la sentencia, el juicio final culminó.

II

Rosas negras circundan este valle de lágrimas
Bermellones ríos fluyen caudalosamente
Rompiendo contracorriente la tempestad de la vida
Causando estruendos en la tranquila melodía de tu voz
Desterrando los frutos enraizados de nuestro amor.

III

Tu mirada se esfuma como desvanecido viento invernal
Tu respiración se agazapa acompasándose a corcheas de desamor
Tus manos se engarzan como garfios de desilusión
Tus sentimientos me saben a fría hiedra
Y
Tus mentiras desengañan la cruel razón.

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...