domingo, 24 de abril de 2016

La sinceridad de las palabras.

La sinceridad de las palabras. Poesía de otoño, 

Hemos perdido nuestro mayor legado, el ser humano está sin voz

La sutil verdad de las palabras ha sido arrebatada por los prejuicios

El qué dirán es el verdugo social de la libre expresión

Qué hay de aquellos que en otras épocas, hicieron de la palabra carne

Del verbo, revelación universal y de su lengua el arma más soberbia

Qué de los filósofos de los antiguos tiempos que se expresaban en armonía

Qué de los poetas áureos cuya pluma era verbigracia de ruiseñores 

No desconozcas la poesía en tus palabras, tú qué bien sabes lo que callan

Tú que con ellas haces crecer los prados de abril con fuerza inusitada

En el nostálgico invierno, solitario e incierto de tu juventud 

Bajo la lluvia que recorre esa mejilla sonrosada de amores idos

De aquellos que conservas en la voluptuosidad de tu memoria

Donde cantaste a otras alondras y brotaron en flor las escarlatas rosas.

24 abril 2016
Autor: José Chamorro.

miércoles, 6 de abril de 2016

Canto a lo humano. (abril 2014)


Soy un poeta que canta a lo humano, a la ira de la tierra

Al llanto de otoño y sus hojas caídas, al miedo que se fragua lentamente

Al frío que embriaga mis manos, mi escritura de árboles amargos

Me visto de los colores del sol de madrugada, crepúsculos de alardíes

Bufandas de invierno y aires estacionales se precipitan lentamente

El cuerpo cobra remansos de agua brava en la silueta de mis palabras

Canto a la existencia, a las virtudes humanas, a las siemprevivas

Al revoloteo de las aves, a los cuadros en las murallas

Al arte de lo imperecedero, a la verosimilitud del egregio

A las puertas de mis memorias, al pasado que atesoro

A los momentos que guardo, a lo que fui y a lo que soy, es mi canto.

lunes, 4 de abril de 2016

Vallejo y Girondo me susurran al oído esta noche


Vallejo y Girondo me susurran al oído esta noche, poesía es el eco que me acompaña

Trilce se remece a vaivensa como poemas para leer en el tranvía

Las chicas de flores se asoman en mi ventana Santiaguina, quizás es un vago sueño

Los leo y los degluto como quién saborea un té de media noche

Imágenes encuadernadas atiborran mis circunstancias

La habitación se expande poética a una imaginación que desborda

En la masmedula, menosmedula, pormedula, dividimedula de mis horizontes

Me carcajeo a risotadas con sus juegos de palabras y sensuales alusiones

Entre los versos que desnudan y la vanguardia que me inunda


Entre la noche que discurre y el son afrocubano de ritmos humanos.

Nos miramos, auscultamos, se cierran los párpados, cae el telón, nos alejamos.



Me paro de pie frente al balcón, observo cauteloso el movimiento que se produce

Me ves desde la lejanía de nuestros cuerpos, tu mirada se aproxima a mi sonrojado cuerpo 

Siento que penetras con esa mirada profunda de amante generoso los poros de mi piel

Me balanceo sobre mis pies y dejo ir a la deriva mis pensamientos, te deseo

Pero intuitivamente me giro y te recuerdo, ya nos conocemos, eres mi complemento 

Poetas que miran por la ventana del mundo y que claman a gritos un único deseo

Vivir para contarlo, amar como quien ama un plenilunio de nostalgias

Nos reconocemos en las caricias que no nos hemos dado, en la aquiescencia

En la voluptuosidad de nuestros pechos que suspiran candorosos

La sutil percepción de nuestra presencia es algo que nos cautiva, nos inmortaliza

Como la fotografía de un instante, un segundo silente a vaivenes

De lo que fuimos ayer y de lo que seres mañana, es un pensamiento sonoro

Son el reflejo de mi silueta que se expande por la ventana, es el verdor otoñal

Es pureza de sentimientos, es el arrebato incontrolable de quién ha amado poéticamente

De quién se sumerge en el otro y ahonda en la profundidad de su memoria

Que como el mar, guarda y conserva mil tesoros escondidos,


nos miramos, auscultamos, se cierran los párpados, cae el telón, nos alejamos.



Pd: Poema escrito en abril del 2014.

Tengo una vida para amar


Tengo una vida para amar, un día para enamorarme, una hora para amarte 

Un segundo para desearnos, un instante para las caricias que no nos hemos dado

Te versifico en primavera como en otoño, te hago mía con las palabras

Renuncio a mi fuego interno por una vida junto a tu pecho

Me sonrojas mis pómulos como una frase de abril, me doblegas a voluntad

Deseamos una vida juntos y te sumerges en mi sentir, ámame ahora

Como un beso de atardecer, como una melodía diafragmática, un son de vivir

Eres la razón de todos mis ayeres y la vibración de mis mañanas


Cojo mi taza de té y me la sorbo como embebiéndome el alma.

Pd: Poema escrito en abril del 2014.

jueves, 17 de marzo de 2016

Momentos detenidos.



La vida es ritmo palpitante, avasalladora y sin marcha atrás

Son escasos los momentos y el tiempo ido no vuelve atrás

Sin embargo,  cuando hallo momentos detenidos a mi andar

Giro la mirada donde nunca tal vez he de tornar,

El segundo preciso en que cruza en ella la clave de la felicidad

O tal vez ese amor desvanecido como frágil estrella fugaz

Pero fuere un minuto o toda la eternidad, jamás los he de olvidar

Esos instantes detenidos por un encuentro casual

Ese cruce de circunstancias, cuya única mirada valió su caminar

Si alguna vez me detengo frente a ti en este extraño transitar

No dudes que mi atención con tus acciones y silencios llenarás

En El vacuo espacio que entre nuestros cuerpos tenues y cansados


Se reencuentran a dulces sonidos de tus ojos dormidos sobre los míos.



Autor: José Chamorro. 17/3/2016.

lunes, 14 de marzo de 2016

Calvario en ruinas.



El calvario de uno, no es el calvario de todos

Entre todos ellos uno, el camino pedregoso de mi andar peregrino

En las entrañas de ese abismo insondable de libros y remotas épocas

Compenetrarse con la esencia de los momentos ya idos, ésos que te cobijan

Intensas circunstancias que te conectan una y otra vez con el flagelo interior

En la búsqueda incesante del placer más puro que se halle en vida

Como ama el cielo a la luna, en la insensatez de un arrebato prófugo

A mansalva libertaria de una oportunidad única. Tu propia existencia

Si el diablo me invitara esta noche a bailar su tango de arrabal

Rompería promesas eternas, volvería a cometer los mismos errores


Tal vez más, pero jamás, ni por un nomeolvides te dejaría de amar.


Autor: José Chamorro. 14/3/2016.

jueves, 10 de marzo de 2016

Recuerdos nocturnos.


Recordar es el acto más íntimo del amor humano

Es el secreto mejor guardado

Son las misteriosas aguas del navegante profano

En las profundidades de la locura

Y la agonía del delirio

Lucidez hecha carne en el lujurioso placer de la palabra

Es el encuentro de los amantes cuerpos en el clímax furibundo

Retornar a la existencia maldita de los días y las horas

Recordar como espera el día a la noche al caer del crepúsculo.



Poemas de medianoche, autor: José Chamorro. 10/3/2016.

sábado, 27 de febrero de 2016

Informe de lectura: “La dramaturgia del espacio y el Teatro de Fin de Siglo de Ramón Griffero”

Universidad del Bío-Bío
Facultad de Educación y Humanidades
Chillán 2016

Asignatura: Comentario del texto literario II.

Estudiante: José Patricio Chamorro.

Informe de lectura: “La dramaturgia del espacio y el Teatro de Fin de Siglo de Ramón Griffero”



Para dar los primeros pasos y escarceos hacia la importancia de la poética teatral que desarrolló Ramón Griffero, es preciso considerarlo desde más de una perspectiva, pues su forma de entender el teatro es un todo orgánico. Desde sus inicios, fue visto como un teatro de resistencia, que él en sus propios términos, catalogó como “Dramaturgia del espacio”. La finalidad teórica de esta propuesta es crear autorías escénicas, a través de la poética del texto (escritura) y de las poéticas del espacio. De este modo ya no se reproducirían como antaño, los modelos precedentes, sino que se posibilitaría la construcción de nuevos paradigmas escénicos. Lo anterior buscaba sintetizarse en la elaboración de un manifiesto para un teatro autónomo en 1985. Pues la época contemporánea, exigía indagar en nuevas formas de representación escénicas, para lo cual se requería instaurar y redefinir corrientes teatrales y topologías de actuación en relación a las poéticas del espacio y del texto.
            ¿Cuáles son estas nuevas exigencias contemporáneas? El cine y el arte digital, abrieron nuevas dimensiones a la creación, ya que rompieron con estructuras antes fijas e inamovibles, con formas actuales, tales como: “(escritura-instalaciones escénicas descontextualizaciones del cuerpo actoral, etc.)”.[1] “Son las poéticas de espacio en relación con las poéticas de texto, que construyen autorías escénicas. En breve la dramaturgia del espacio es una percepción que ha permitido a creadores de nuestra escena desligarse de una conceptualización, o guía de percepción dramática que tan sólo lo transformaba en reproductores de ideas escénicas, y ser creadores de sus propias construcciones”[2].

            Para comprender mejor la propuesta grifferiana, se debe aludir al contexto de época, es decir, al teatro de fin de siglo, que tuvo sus representaciones teatrales entre 1980-2000. Los contextos de desarrollo de esta propuesta teatral se fueron gestando durante la época del exilio 1973-1982, dictadura 1983-1989, transición democrática 1990-1994 y globalización 1994-2001. Es decir, cada época estará delineada por el carácter político ideológico de la época, reafirmando y reconfigurando un teatro de resistencia y crítica social, que pretende y busca la consciencia social. Este tipo de teatro solía funcionar como teatro clandestino, pues no se adscribía al régimen, ni era partidario de éste, lo que hacía resurgir y dotándolo de un carácter polémico, una revolución cultural y social.

            Sin duda alguna, se convirtió en un teatro autónomo y autofinanciado por las propias compañías de teatro, que pese a todo, quisieron seguir desarrollando su propia estética y arte escénica, innovando y provocando al público, a través de obras relacionadas con el acontecer social del momento. La ironía, el humor negro, serán elementos fundamentales dentro del marco de sus creaciones y recepción del público. “Pinochet boys, Los prisioneros, índice de desempleo o Fiscal ad hoc (nombre de los jueces militares) denotaban otro discurso que surgía. El Trolley se convirtió así en el espacio donde diversos creadores aislados y atomizados por la dictadura podían dar a conocer lo que manifestaban: lanzamiento de revistas, de poesía, literatura y cómic, proyección de cortometrajes, teatro danza, etc. El motor de este espacio era el teatro Fin de Siglo con sus montajes.”[3]

            En los años que siguieron al régimen miliar, 1983-1988, se fue produciendo una forma de hacer teatro que no era unívoca, sino que contemplaba referentes del kittsh latinoamericano, parodias, comedia musical y ballet.



[1] La dramaturgia del espacio y el Teatro de Fin de Siglo.Ramón Griffero. Pp. 79.
[2] Ídem. Pp. 80.
[3] Ídem. PP. 81.

Objeto del deseo. 26/2/2016


Irremediablemente te amo, tu cuerpo pasa fugaz en mi presencia

Deseo tocar y amar los instantes de nuestro tiempo

Cuando te desvelas en la noche y te acurrucas de madrugada

Te sabes un oasis en el desierto, el deseo prófugo de mi amor

Sabes que lo nuestro es amor prohibido, ansias de deseo

Tu silueta se refleja en los espejos, los contornos que me enloquecen

Tus ronroneos nocturnos y salvajes cuando decides hacerme compañía

Despertar juntos al amanecer es el romance intenso de tus caricias

Como tus labios que me saben melosos a dulce miel

Apasionados a momentos, fríos cuando estás lejos

No verte, es el karma de mis pecados, el silencio absoluto

Escuchar tu voz es el regalo que me da la vida por amarte como nadie

Pero tus palabras, lo que callas y lo que insinúas es mi mayor tortura

El tormento de mis días en soledad y la respuesta a quién desea amar

¿Acaso me amas? Es mi pregunta constante, cuando me haces compañía

¿Acaso me olvidas? Es mi interrogante a las noches frías a la intemperie de tus caricias

¿Acaso me deseas? Es la insensatez de mi cuerpo al clamar la llama que dejas encendida.


Autor: José Chamorro

viernes, 19 de febrero de 2016

"La maldición de los poetas". Creado en el taller Instinto Literario, 2015.


La eufórica pena de mi corazón apasionado llora en amarguras

Siento y presiento, silencios y tardes crepusculares de rojo escarlata

El cielo se envenena de una embriaguez de dicha y gozo

El clima se enrarece como la bipolaridad de los días

Las horas escarcean amores a fuego abrasador que erupciona mis latidos

El pecho sobrelleva un ritmo cardíaco de colores que no dan tregua

Me sobresalto en el rincón de mi cordura y el último suspiro

La muerte es un cómico de una corte bufonesca

La vida el actor principal del anfiteatro de mi poesía

Tempestad atronadora e ímpetus de una primavera floreciente

Enervada en letras multiformes que desbordan vocalizaciones

Horadando un inventario apocalíptico del juicio final

¡Tú que naciste para amar, morirás sin pasión!

Poeta de tierras lejanas condenado por tus impropias palabras

Agonizarás en el patíbulo donde la razón es tortura inminente

La visión del más allá es la puerta sin destino

¡Oh poetas, maldigan a las musas y arracen sus versos!

ígneos trozo a trozo caerán en picada por gravitación universal

Volverán a la tierra, donde nunca debieron salir

Entre gusanos, marchitas rosas y secas hojas.

martes, 9 de febrero de 2016

Cuerpos resentidos. (Poesía de madrugada, febrero 2016), José Chamorro


Es escribir sin prejuicios del mañana, ni de las palabras dichas

Es soltar la mano y arremeter la escritura

Darse de cara al pasado, sostener los pensamientos

Es ser libre a través de sueños y palabras, ésas que ya no están

Buscar nuevas y reinventar las viejas ilusiones

Sentirse artista y humanizar el arte,

Escribir sin fin, por un mañana transitorio en la memoria

¿Ser recordado? Una ilusión baladí, trivial como un orgasmo

La medianoche es el lugar perfecto para ti y para mí

Es el momento climático de nuestros cuerpos

Que en entresijos amatorios dicen más que un verso

Amar de madruga es resentir el noctámbulo fin de nuestros cuerpos

Desear la muerte como se desea un beso tuyo

Amar es renacer al siguiente día


Como quién se sacrifica por la humanidad perdida

lunes, 1 de febrero de 2016

"Sin el foco de la cámara", Re-lectura a una reflexión que escribí hace 2 años.


Sin el foco de la cámara, como una experiencia única comenzó este día, en ese afán de registrar cada instante de mi vida, aquello en lo que mis ojos se centran, ya sea en un paisaje, en el ulular del viento en los árboles y sus ramajes verde oscuros, en los transeúntes, en los colores del día, en las puestas de sol, es por lo que siempre porto mi cámara amiga, aquella compañera de tantos e itinerantes viajes, las que sustituyo por temporadas, según sea mi última y más reciente adquisición, cuya precisión óptica intento que sea la más ideal. 

Sin embargo, hoy recorrí las calles de mi ciudad, aquella por la que he avanzado y caminado tantos atardeceres y he asimilado tantas historias, días de lluvia cuyas peripecias tuve con mis amigos de ese tiempo, día de frío invierno e insoportable calor, conservo cada risa, cada palabra y cada secreto como el mayor de los misterios, los lugares que he visitado, los sitios que he recorrido y a quiénes he saludado. Quién sabe las vueltas que da la vida, por ello siempre muestro mi más sinceras palabras y saludos a quién se cruce en mi camino.

Inicié mi caminar sin cámara en mano, pero pude apreciar con mayor atención aquello en que no me había enfocado, comprendí otras perspectivas de aquellas calles, de los edificios y parques aledaños, inclusive el día me pareció distinto, ya no estaba contemplando como acostumbro, sino que más bien ahí estaba, fluyendo con la vida, siendo partícipe del movimiento y energía vital, de ese no parar para completar ciclos y seguir ad infinitum hasta renovar energías, para comenzar otro nuevo día y otra nueva vida.

 Si bien, en el último tiempo he perseguido el ideal de no vivir en el pasado y disfrutar del presente, siempre se me vaticinan los recuerdos, se me superponen las imágenes de quiénes han compartido conmigo en el pasado y de quiénes están conmigo en el presente, jamás he creído en el azar, más aun para quiénes escribimos, sabemos que las conjunciones de las letras no son azarosas, todo posee una razón de ser que siempre me deslumbra, una escritura primordial, única e irrepetible, al fin de cuentas el sello personal de quién da cuenta de su propia experiencia de vida. Así como conservo las imágenes de los días idos y de mis pasos, facetas y el ser consciente de mi existencia, escribo por una razón, quizás la que dio el fundamento desde los orígenes de los tiempos a la escrituras, trascender, dejar memoria de sí y de aquel tiempo en que nos tocó vivir.

Como anécdota de vida y que tendré en cuenta para futuras salidas, de vez en cuando es bueno dejar la cámara de lado y disfrutar del día en su esencia, tal cual se nos presenta, no a través de un prisma que tergiverse la imagen, sino que deleitarnos en su estado natural, así como el mundo ha sido creado, con la experiencia protagónica de nuestra retina.

Chillán, 1/2/2014.

El caballero de la rama del árbol o el libro aún no escrito del joven Miguel.


Don Quijote, diestra espada en mano mirando fijo al horizonte buscaba a su Dulcinea, a paso firme y raudo sobre su corcel. Tras él, Sancho sobre su propio rumiante batallaba con lobos en el bosque, siguiendo a su hidalgo caballero andante paso a paso. –las ramas se mecían silenciosas de un lado a otro y la sombra del sol, reflejaba una triste figura, un maltrecho rocín y una silueta de obesa forma, seguida de ramas que acechaban sobre las demás.-

 Dulcinea llegó frente a su noble caballero, después de tanto buscar, a ratos se abrazaban, a ratos se separaban y Sancho volvía una y otra vez contra montaraces lobos de un bosque. –Las ramas oscilaban una y otra vez por el raudo viento.- De pronto el árbol se convirtió en molino y Miguel despertó, su mente divagaba sobre el libro que tenía en sus manos. Era un libro de caballería, al igual que los muchos que tenía de estirpe española sobre sus piernas y a sus costados. Se había consumido toda la tarde leyendo y aún somnoliento, salía de su última siesta.

 Abrió los ojos, miró fijamente el árbol que estaba sobre él y gritó, ¡Qué ingenioso hidalgo soy! Confundido estoy por esa mancha sobre el árbol que sobre mi cabeza me cubre del sol –aludiendo a la sombra oscura que le propinaba el árbol- de cuyo nombre prefiero no acordarme, ¡cuánto calor hay en esta cervantina ciudad! –Exclamó.- Mis desvaríos febriles, me han hecho encontrar al caballero de cuyo libro aún no se ha escrito.


Autor: José Chamorro, enero 2016.
Mi primer escrito del 2016, mi propia versión de cómo nació El Quijote.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Sin escapatoria


La vida es un laberinto inesperado, de éxtasis y efímeros momentos

De crisis fugaces que parecen esfumarse entre las manos

Es un destino inconcluso que siempre alberga un mañana, un beso y un adiós

Nadie escapa a la vida y la muerte, son dos sin razones que se hacen una

Se es por amor a esos instantes impredecibles que colman el tiempo

Olvidamos el pasado y sólo vivimos el presente desvanecido

El incierto futuro es como la savia que nutre los latidos del corazón

Es sangre bullente entre las venas, que palpita flujo vital

Amar es el único sentimiento prodigioso y liberador

Nada se diluye si el amor está presente, el pasado se vuelve presente

El presente es imagen y semejanza de la esencia humana

Y el futuro es la promesa aún incumplida de los deseos profundos

Esa promesa de felicidad y de porvenir de cuerpos enamorados

Es la voz interior de quién busca escapatoria, pero los dados están echados

Cada vida un destino, cada aliento un respiro para hacer y deshacer


Las palabras que agonizan y las que como un fénix renacen entre cenizas.

lunes, 12 de octubre de 2015

Juegos eróticos

Advertencias al lector:


1.- No apto para mayores de 100 años

2.- Respetamos sus gustos y preferencias sexuales, mas déjese llevar por su imaginación.

3.- De preferencia busque una pareja o realice el juego en el placentero acto de su intimidad masturbatoria.

4.- No se busca remecer los estatutos morales de los contertulios pacatos de sociedad, sino dar rienda suelta a los deseos dormidos.

5.- Juegue como si fuese su primera vez y mantenga sus oídos vírgenes.


                                                                                 Juegos eróticos

Juguemos en la soledad del cuarto, en la intimidad de nuestra piel
 Apaga la luz o cierra los ojos, sólo estamos los dos desnudos y amorosos
Pídeme que te hable al oído, mientras yo saboreo las palabras
Mis labios te recorrerán de punta a cabo, tu boca será mía
Tus labios que degustan mis besos, mientras muerdo tu cuello
Y tú que me avientas tu cuerpo y me abrazas por la espalda
Bajas lentamente, tus manos se posan en la circunvalación de mis redondeadas caderas
Que al bajar  se abren bifurcadas de par en par a tus caricias en mis ancas
Mis manos suben a tu pecho y se aferran a sus tenazas
Me duermo en el regazo de tu pelvis virginal y tu manto de armiño cubre mis labios
Y mis dedos penetran las porosidades de tu ingle y se aproximan al oscuro sendero.

Juguemos a que no es un juego, sino un acto amatorio
Mas los dos sabemos que no somos niños, sino adultos
Ámame como si no hubiera mañana y acaríciame como si se te fuese la vida
Un te amo al oído, un te quiero en mis labios, tu lengua deshecha en no me olvides

Y mis dedos rogándote los dejes entrar en la humedad de tus sueños

miércoles, 7 de octubre de 2015

Ilusiones del corazón.

Ilusiones del corazón.


Eres el signo de mi tiempo, la poesía viva de mi carne en ciernes

Eres la paz mortuoria de una agonía latente de un corazón ilusionado

Eres el loco afán desconocido de una promesa incumplida en versos y actos de poesía

Eres el sacrificio de mi cuerpo en la memoria del olvido, voz taciturna y rumiante

Ilusiones de un corazón sintiente y una mente pensante para el oidor de historias

Mis oídos sordos y mis ojos ciegos, presienten tu lejanía cuando ya no estás

Me sumerjo en la insensatez de tus labios marchitos por la espera

Que al encontrarse mutuamente claman desesperados un beso de media noche

Una plegaria apostólica por las caricias de tus manos en el horizonte de mi pecho

En la sublimación amatoria de un orgasmo profundo, de un despertar acompañado

Te deseo en la soledad íntima de una fugaz mirada cuando estás junto a mí

En lo incierto de una tarde donde el tiempo dirá lo que fuimos


Esa hojarasca de bellos momentos en tu compañía, en el recuerdo de tus besos.

lunes, 5 de octubre de 2015

Despertar enamorado, despertar sin ti.

Despertar enamorado, despertar sin ti.

Despertar enamorado en tus ojos cada mañana, en la memoria frágil de tus sueños
Besar lentamente tus labios como si fuesen néctar para vivir y enmudecerme en ellos
Rozar tu mejilla sonrojada por los poemas eróticos que te recito al oído
Acariciar tu pecho y aferrarme a los latidos de tu corazón que en eco reverberan el silencio
Embriagarme de nuestra noche en la soledad de nuestros cuerpos que gimen al unísono
Es lo que le pido a la vida cuando estás lejos, enamorarme en cada aliento y desearte de nuevo

Te sé lejos en la distancia de otras latitudes, pero te amo como si esperar fuera la muerte
No me cuentes de tus amores del pasado, deséame como si nunca me hubieses conocido
Sólo quédate conmigo y verás que el tiempo no se ha perdido, que las palabras son destino
Que lo que callé es por amor y olvido, ahora sólo existes tú al cruzar mi camino
Pestañeo suavemente y al cerrar mis ojos te pienso a mi lado, te escribo y te palpo
Tu cuerpo no está junto al mío, pero tus besos me acurrucan cada noche
La humedad de esas sábanas blancas, esperan por el virginal beso que aún no nos damos

Moriría por verte llegar y que estuvieses con otro, viviría para amarte si sólo dijeras te amo
Resucitaría tres veces del infierno de tus caricias, para quedarme en el paraíso de tu carne
Me consumiría en la hoguera de un nomeolvides y un parasiempre amor de mis amores
Me enamoré mil veces, no lo negaré amor mío, pero sólo hice el amor contigo

domingo, 4 de octubre de 2015

Sentir social, versos para los poetas de mi tierra.

Anárquicas letras que se encienden como hojarasca ardiente y aprisionada

Pasión de espíritu libertario de letras y acordes de tenor involuntario

Esa silenciosa música que apaga los sentidos y enmudece el estertor ruido

Muerte al fratricida de las armas que  enceguecen al celador de las cofradías

Juventud rebelde de corazones insatisfechos por hacerse escuchar

Gritos a intemperie, rock y pedazos de poemas en calles de agonía

El luchador cotidiano desfallece en los sopores de su cimiente intelectual

Las manos de quién pone el lomo en el diario faenar, se entremezclan en soberana libertad

Como garfio fiel a los ideales de quién cree en la fé irresoluta de una convicción

En el pensamiento que los identifica, en la claridad de mentes lúcidas como farolas

En el cobarde callar de quién se duerme entre letanías y da la vida por ser lumbre

Por ser profeta de otra tierra y cimentar versos de poetas en infecundas grietas

Anarquía es porvenir, mas incierto el destino de la mano amiga que el látigo en ti acomete.


Pd: Poema de mi autoría para días de rebeldía.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Relaciones orgásmicas.



Ellos perpetraron sus cuerpos, hicieron una rebelde unión de sus extenuados miembros, se poseyeron mutuamente, se acariciaron hasta el fragor de sus letanías la tersura de su piel como si se les fuese la vida en ello, entre sábanas sonrojadas de pudor. Las cadencias palpitaban como corazón en frenesí, la humedad de los besos recorría pacientemente los muslos aprisionados entre las piernas. Los pechos jadeaban como estorninos una lujuria inverosímil. La fluidez de un orgásmico suspiro dejaba entrever un virginal remanso de pasiones escondidas, de satisfacciones inconclusas como su propia historia. Ésta no es una convencional historia de amor, es sólo el comienzo del fin de un orgasmo amatorio. Ellos creían amarse, claro que el deseo sublimaba sus cuerpos y traspasa las porosidades de la piel, pero eran sólo compadecimientos infructuosos de despecho, ilusiones marchitas por el ocaso del tiempo, reverberaciones enigmáticas de un beso perdido en los labios tiernos de la inocencia.



Las historias de amor, cotidianas como el caudal de un río, son espurias como una rosa otoñal, efímera como una gota de rocío y blanquecina como la cal. Se sabían culpables por la negrura de la noche que acariciaba su humanidad de amantes noctámbulos. Él tomó suavemente sus manos y las llevó sobre su ardiente, enmarañado y fornido pecho. En la espesura de sus vellos febriles ella se consumió agónica, frágil y jovial. Cómo no sentirse así si él podía ser su padre, vigoroso, de abrupto mirar y sus abrazos atenazadores la hacían estremecer entre silencios y gemidos. Pero no lo era, si bien era veinte años mayor que ella, él era su amante, el que la acurrucaba y la volvía a la realidad cuando ella deseaba escapar de su rutinaria vida. Cada acto amatorio era distinto entre ellos, los hacía desquebrajarse en sonidos únicos y los hacía dueños de un lenguaje de recursos de amor que sólo ellos entendían. No hacían falta los nomeolvides, ni los te amo y te deseo, ya que ambos sabían que lo que ocurría entre sábanas, quedaba secretamente sellado por la complicidad que tantos encuentros fugaces y placenteros orgasmos les había complacido.

martes, 22 de septiembre de 2015

Erotismo entre sábanas blancas




Quien duerme con un poeta está destinado a la eternidad. Estar con alguien que escribe, que con sus manos crea y recrea mundos apetecibles, siempre es una experiencia revitalizante. Algunos tienden a ser más juveniles, risueños, sobretodo unos besadores únicos, que saben hacer suya cada parte de tu cuerpo, sus caricias son sensaciones para el alma, sus cuerpos entrechocando a vaivenes y cadencia profundas y penetrantes, grandes proporciones, intensas, sintiendo cada músculo y miembro como carne viva, el relajante masaje de despedida. El éxtasis mismo, continuar sin parar, sin detener los cuerpos, en la sonoridad natural de sus gemidos. Es en ese instante en que el cuerpo no puedo expresar en palabras las sensaciones, cuando los labios no hablan, sino que se preparan para el placer, cuando te compenetras con la pasión de los cuerpos, la carne, la voluptuosidad del momento, el fluir en letanías silenciosas, que guardan secretos y que encierra miradas, donde el erotismo lo dice todo, para saberse nada, en que las palabras sobran y los poros se dilatan y se abren de par en par como las piernas al encuentro casual de dos amantes prófugos de sus vidas y ardorosos de vida. Ir en esa búsqueda inesperada de frenesí y desolación por el complemento de esas caricias, por el tacto penetrante de dedos alargados y por los sabores percibidos en ese fuego abrasador de una intensa noche oscura.


Para algunos la noche es intensidad, es momento perdido o momentos para el descontrol, no obstante, para mí, es centrarme en lo más íntimo de mi ser y reencontrarme con mi otro yo, aquel que se desprende para escribir y ser libre a través de esa fluidez que es la escritura, estar y no estar, ser en ausencia, elevarse con cada palabra y con cada aliento que mana de mis dedos y la punta de mi lengua. Cuando me pregunto por qué escribo o para quién lo hago, como cualquier otra pregunta existencial en mi vida, simplemente concluyo que para encontrar esa otra parte de mi existencia más allá de lo cotidiano, más allá de mis propios límites. Genio y figura es crearse a sí mismo en los instantes de la hostilidad del mundo, es ser y no ser, es parecerse a sí mismo, sin reconocerse para ser otro y al mismo tiempo uno. Reconciliarse con las máscaras y destrozas los paradigmas, interpretar el pasado a merced de nuestro futuro. Instaurar un presente ausente de nostalgias y recuerdos en la memoria del olvido.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Agustín Squella: Deudas intelectuales, Colección vidas ajenas. Ediciones Universidad Diego Portales, 2013. 212 páginas.

Agustín Squella: Deudas intelectuales, Colección vidas ajenas. Ediciones Universidad Diego Portales, 2013. 212 páginas.                                                                              José Patricio Chamorro.           

                Deudas intelectuales se ciñe bajo la pluma de Agustín Squella como una obra que recorre por la vida de cuatro escritores y filósofos, el escritor Porteño Carlos León y los filósofos del derecho Hans Kelsen, Norberto Bobbio y Jorge Millas. ¿Pero qué es una deuda intelectual? Las deudas son aquello que se contrae con alguien, con una persona o con algo, generalmente una institución financiera, que en el caso de la biografía intelectual de un autor, guarda relación con las lecturas que ha hecho en determinados puntos de su vida y cómo éstas han influido de uno u otro modo, dando paso a la conformación de su propia obra. Es así que el autor nos ofrece adentrarnos en un universo intelectual, con personalidades propias, con historias de vida ligadas al saber jurídico, a la enseñanza académica y vidas que bordean los sobresaltos peripéticos. Agustín Squella, redacta el prólogo que nos abre un horizonte de expectativas al libro que nos convoca, en Viña del Mar, donde nos deja entrever su propia vida, sus lecturas personales e influencias que como señala, son del orden académico, jurídico y filosófico. A su vez nos da a conocer cuál era su itinerario, no sólo de lecturas, sino cómo iba completando su formación intelectual, a través de la lectura de novelas, escritura de cuentos y obras de teatro, veía asiduamente cine e inclusive había realizado un cortometraje, es decir, nos encontramos ante una intensa vida como intelectual, dedicado a varios conocimientos y saberes. De este modo nos relata sus primeros encuentros y escarceos con Hans Kelsen, con quién asiduamente se reunía en su casa de Berkeley, California, de quién será deudor de sus convicciones jurídicas.
                Luego, nos habla sobre su relación con Norberto Bobbio, otro de sus deudores intelectuales, con quién compartió ideas políticas. Inclusive, aquellos convirtieron de sus vidas en un triángulo de ideas intelectuales, en la que los tres se frecuentaban para debatir ideas. En cambio, su encuentro con Jorge Millas, fue mucho más tardío y con Carlos León, logró un pupitre en Filosofía del derecho, tras la jubilación de éste. Al fin de cuentas, cada uno de ellos un temperamento y una individualidad, que atraviesan los cuatro capítulos y descripciones de estas vidas, marcadas por un tinte personal, cuyas descripciones arrojadas por el propio autor, van confeccionando su propio carácter vital, en efecto, así Hans Kelsen, será el caminante cansado, Norberto Bobbio, el piamontés sedentario y Jorge Millas, el irremediablemente filósofo, mientras que Carlos León será el hombre de playa Ancha, donde ninguna de estas adjetivaciones será puesta al azar.
                Los cuatro señeros autores que afloran y emergen en la singularidad de este libro, empezando por Kelsen, resulta significativo su aporte a áreas como Teoría política, Derecho Constitucional y Derecho Internacional público. Si bien, la misma perspectiva del autor, nos da indicios de la personalidad y carácter del Teórico político, el libro “Ecos de Kelsen: Vida, obra y controversias, editado por Gonzalo A. Ramírez y publicado en 2012 por la Universidad del Externado de Colombia”, se vuelve una base crucial para desentrañar su propia biografía. Además de la publicación del libro, podemos añadir un dato anecdótico que nos dé cuenta de cómo era el susodicho personaje, vale decir, su actitud y forma de desenvolverse ante la vida, rasgos que se perfilan en su rostro y que nos advierten de un carácter ya convertido en hábito: Así aspectos como que era un hombre reflexivo, un pensador, un filósofo o un jurista, un hombre acostumbrado al pensamiento riguroso o un alemán, este último apelativo, probablemente debido a su rigurosidad en el carácter, que saltan a la luz. En lo que respecta a su biografía, indefectiblemente ligada a su vida como teórico del derecho, estuvo igualmente marcada, por desquebrajamientos personales, como lo fue la muerte de su mujer en 1973, que sin lugar a dudas demarcó una trágica línea desde aquel episodio emocionalmente cargado de su vida. Así, fue que tras este incidente, su prolífica vida intelectual, con cientos de manuscritos a su haber, tuvo un cese radical, declinando en un período de ausencia escritural, donde tras largos tres meses, en una agonía perpetua de escritura, a sus 92 años, abandonó el mundo terrenal.
                En el Itinerario biográfico de Hans Kelsen,  el caminante cansado, austriaco, nacido el 11 de octubre de 1881, sobresalen desde su tierna infancia y educación, sus vínculos con la literatura, que con el correr del tiempo, en especial durante su juventud, serán transportados a la filosofía. Si bien el libro del cual me hago cargo como crítico, nos habla de las influencias intelectuales, no podemos olvidar a aquellos que son maestros universales, cuna de la cultura y del saber occidental, que ya en la juventud de Kelsen estuvieron presentes, así autores como Schopenhauer y Kant, esclarecen sus inicios por la senda de la filosofía, que a su paso se encontraría frente a frente a la figura de Max Weber y el filósofo inglés del derecho, John Austin.
                Una de las citas, que resulta clarificadora, es que la que describe en sus propias palabras, dando fin a la redacción de su autobiografía, donde se revela cómo se concebía a sí mismo, su forma de enfrentar y ver la vida, la de un cansado caminante: “Mientras redacto estos recuerdos, he llegado a los sesenta y seis años de edad. A través del amplio ventanal, junto a donde se encuentra mi escritorio, observo más allá de los jardines la Bahía de San Francisco y el Puente Golden Gate, tras el cual fulgura el océano pacífico. Aquí será probablemente el postrer sitio de reposo del cansado caminante.”[1]
                Su propia experiencia vital, resulta fundamental para comprender su pensamiento, el que es ante todo inspirador, para quiénes se adentran en el mundo de las ideas y ven en quiénes dedican su vida a ello, el reflejo fiel de ser felices en el quehacer cotidiano de su profesión: “Alguna vez preguntaron a Kelsen cuáles habían sido sus experiencias fundamentales como hombre y como profesor, y parte de su respuesta fue ésta: Una experiencia quisiera yo expresar; a saber, que en la vida, aun en una esencialmente desenvuelta entre hombres de ciencia, es importante, ante todo, el carácter moral del hombre; que el amor a la verdad, el autoconocimiento, la paciencia, la voluntad de no hacer mal a nadie y de controlar, tanto como sea posible, el natural afán de sobresalir, no son menos importantes que el saber objetivo, y que estas propiedades del carácter tienen influencia incluso en los resultados del trabajo científico.”[2]
                Norberto Bobbio, Turín 18 de octubre de 1909, recibe el apelativo de El piamontés sedentario, que como veremos más adelante se debe a la elección personal de su estilo de vida, dado a lo hogareño, al ser amo y señor de sus dominios en la tranquilidad de su hogar, que un trotamundos, en sus propios términos. La descripción de la vida de este hombre e intelectual, comienza con la fechación de su muerte, acaecida el 9 de enero de 2004. ¿Pero quién era este personaje?, ¿Qué podían decir quiénes lo conocieron?, ¿Cuál era su carácter y en qué se le fue la vida? Bobbio se caracterizó en definitiva por defender con fiereza y ahínco sus propios argumentos e ideas, con la ferocidad de quién ha dedicado su vida a ellas y que estaría dispuesto a entregar su vida por expiarlas: “Fiero a la hora de defender sus argumentos acerca de los múltiples temas jurídicos, políticos, morales y ciudadanos que analizó a lo largo de su vida. Y justo, es decir, exacto y arreglado a la razón, al momento de defender sus puntos de vista y de participar en los debates públicos, que nunca rehuyó.”[3]
                Uno de los adjetivos quizás más aplicables a la personalidad y carácter de Norberto es el de justo, lo que se manifiesta en cada acto desempeñado en su vida, pues su lucha personal era una lucha social, por el bienestar no de unos pocos, sino de todos, velar por la igualdad de condiciones. Hay un ensayo, escrito por este autor turinés, que no se puede soslayar, pues en él quedan plasmados sus valores y temperamento, el que lleva por nombre: “El elogio de la templanza”, donde se reivindica con una ética basada en la virtud, ¿pero cuál fue el propósito de su escritura? Quizás podamos desenmarañarla a través de la distinción diadíca entre mansedumbre y templanza, donde sostiene: “El hombre manso, sostuvo, es la persona calmada, tranquila, que no se enfada por pequeñeces, que vive y deja vivir. Cosa distinta, la templanza es una disposición de ánimo que sólo aparece – y resplandece- ante la presencia del otro.”[4] A raíz de esta distinción, nos adentramos en otro punto crucial en el pensamiento del autor, a saber su pensar analítico, el que se expresa en la definición por oposición, en conclusión, se opone a la arrogancia, a la prepotencia y a la perversidad, basándose la templanza en el respeto por las ideas y modos de vivir de los demás. Sin embargo, este pensador y lo deja expuesto en sus propios excursos, no se ve representado, ni imbuido por aquella virtud, que, no obstante, admira ver en otros, pues él tiende a ser una persona de carácter e ideas enérgicamente iracundas: “No, no la siento cercana a mí, y lo confieso francamente. Me gustaría poseer la naturaleza del hombre moderado, pero no es así. Soy demasiado a menudo presa de las furias (y digo furias y no furores heroicos) como para considerarme un hombre moderado.” [5]
                Volviendo al perfil de Bobbio, éste se vio caricaturizado y representado por un alumno en 1927, donde se percibe un trazado enérgico de su nariz, la contracción de su boca y su determinación. Acompañado de una serie de fotografías de su vida, hasta la edad de 87 años, donde se lo ve tan campante y enérgico como en su juventud, lo que da cuenta de un verdadero carácter. Finalmente, se puede determinar su descripción, como adscribí al principio, sobre este piamontés sedentario como un bogianen en sus propios términos, tal definición nos habla de aquellos que no se mueven, que permanecen siempre en su agujero, todo lo contrario de un trotamundos.
                Las deudas intelectuales son un círculo en el que cada pensador se sienta sobre hombros de gigantes, pues así como Agustín Squella, se posa sobre los hombros de Bobbio, éste lo hizo inspirado en Hobbes, en su Leviatán, quién contribuye a formar sus ideas políticas: “El individualismo, el contractualismo y la idea de paz a través de la constitución de un poder común.”[6] En su voluminosa obra, nos vemos enfrascados ante cuatro personalidades, en un mismo personaje, de cierto modo, Bobbio es una figura cuatripartita, de filósofo, filósofo del derecho, filósofo de la política e intelectual. ¿Cuál es el rol que juega este saber en la sociedad?: “En su opinión, el papel de los filósofos, es comprender el mundo, explicarlo y en el caso de la filosofía jurídica, comprender y explicar ese fenómeno de la vida en sociedad que llamamos derecho.”[7]
                El tercer pensador que nos convoca es Jorge Millas, cuyo apelativo es el de irremediablemente filósofo, 17 de enero 1917, adherente de una filosofía antimarxista, cuyas características de su personalidad, ya se comienzan a delinear desde su infancia, tímido, moreno y frágil, donde sus características de filósofo ya se veían venir, pues se hablaba de que era pedante, afectuoso e introvertido y, que paradójicamente, su contextura física, que era mínima, sobresaldría por sus aptitudes intelectuales. Siendo, por otro lado, su interés por la literatura y la poesía, ya incipiente por aquellos años. Una característica que resulta fundamental en su propia vida y formación y que no podemos menos que nombrar, es al grupo al cual perteneció, autodenominado: “El quinteto de la muerte”, este grupo fue integrado por Nicanor Parra, Luis Oyarzún, Carlos Pedraza, Hermann Niemeyer y Millas. Este grupo alcanzó su gestación y plenitud, en plena adolescencia de estos intelectuales, época convulsa para cualquier alma sensible, que se deja entrever en la propia descripción que hace Millas en cómo identificaba a este grupo, con personalidad propia, desde catalogarse como iconoclastas, celosos de su independencia personal, izquierdistas sin odio ni dogmatismos, mateos y abominaban la vulgaridad y la pedantería y, haciéndole honor al título del grupo, se creían, literalmente, la muerte. ¿Quién lo dirigía, quién era su gurú? Nada más y nada menos que Jorge Millas. Entre los libros que publicó en su juventud, encontramos: Homenaje poético a España y Los trabajos y los días. La educación en Millas, no deja de ser brillante, luego de sus estudios en la enseñanza media, prosiguió con derecho, historia y filosofía, donde en 1943 se graduaría de esta última. En 1945 obtuvo en Estados Unidos el grado de master of art en psicología. De lo que imbuye este autor es de sus altas ideas, de esa filosofía más pura, el amor al conocimiento que encumbra el espíritu, fiel reflejo de su personalidad, dada al individualismo y la independencia personal. Millas murió el 8 de novimbre de 1982, de un tumor cerebral y la historia dicta que murió filosofando y hablando de los juicios sintéticos aprioris kantianos.
                El cuarto y último que agregamos a nuestra lista, es nada más y nada menos que el escritor Porteño Carlos León, 1916, el hombre de playa Ancha, cuya relación con el autor pasó de ser un alumno y discípulo, a un amigo y, en relación a su obra, ésta era de corte periodístico y literario. El aspecto más visible de este intelectual, era en lo que tocaba a sus lecturas más asiduas del derecho, las que iban desde Aristóteles, Tomás de Aquino, Kant, Hegel, Kelsen, extendiéndose más en filosofía del derecho con Stammler, Radbruch y Del Vecchio. Su descripción, se reduce básicamente a identificarlo como un hombre alto y moreno, cuyo contraste entre una tez oscura y una mirada luminosa, lo convertían en un hombre singular, que escribía cuentos y novelas. León, innegablemente, era un hombre de frases que se te grababan a fuego lento en la memoria, llegándose a decir, que era capaz de decirte diez frases por hora. La invitación queda abierta a conocer más de estos cuatro autores, pero ante todo, del filósofo porteño, quien poseía una voz de cafés, más que de bares y al ser el ambiente el que define al ser, dejes de tranquilidad, apacibilidad y buen carácter se dejan entrever.

Taller de Crítica Literaria – Facultad de Filosofía y Humanidades- Universidad de Chile.






[1] Deudas intelectuales, Colección vidas ajenas. Ediciones Universidad Diego Portales, 2013. 69 pp.                                                                     
[2] Ídem. Pp. 69-70.
[3] Ídem. Pp. 71.
[4] Ídem. Pp. 73.
[5] Ídem. Pp. 75.
[6] Ídem. Pp. 99.
[7] Ídem. Pp. 108.

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Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...