domingo, 2 de agosto de 2015

Pensamientos cotidianos 2014


Desde hace un par de años que me intriga el mundo de los sueños, lo onírico, lo más extraño es que mi subconsciente pasa la mayor parte del tiempo más activo de lo normal, quizás se deba al acto creativo y que nuestro cerebro es principalmente percepción de este tipo. Lo que me suele pasar es que en mis sueños siempre me comporto igual que como me comportaría a diario, lo cual creo que es positivo, ya que debiese estar en armonía, cosa que generalmente no suele pasar, ya que las personas no siempre se dejan guiar por sus deseos/anhelos, por ello tanto inconformismo. Hoy soñé que visitaba un país que hasta ahora no he pisado, pero que me sabía sus calles de memoria, quizás porque lo conozco a través de fotografías y que compraba una casa que creo conocer, que pertenecía a unos escritores, además de ganar un concurso. Como en los sueños todo tiende a estar interrelacionado, esto tendrá más de un significado aparente, al menos me permite hacer lo que me propuse a fines del 2013, reescribir mis sueños. — en Chillan.


Acabo de tener mi 1ª tarde en el curso de conducción, hasta hoy todo bien, anduve varias cuadras, no choqué con nadie, me mantuve firme al volante y puse mucha atención a las instrucciones, como un alumno aplicado, dentro de todo se podría asociar la conducción con ciertos grados de madurez moral y un desarrollo personal cada vez mayor, pues implica estar bien sincronizado contigo mismo, poner todos tus sentidos en alerta, pero con tranquilidad, estar calmado y relajado, además el instructor tenía mucha experticia, pensé que tendría más miedo al volante, pero veo que ya no.

Acabo de ver Sarahs Keiv en Isat, la recomiendo por lejos, trata a través de una descripción biográfica y la averiguación de ésta a través de una periodista la tragedia de Auchswitz y cómo repercute aún para quiénes pertenecen a la cultura europea, es un entramado de historias familiares, diarios de vida ocultos, secretos y cosas qu no se dijeron en su momentos, sino hasta medio siglo después.

El día del amor, una fecha que inspira a muchos a escribir y dedicar frases a aquellos que amamos, pero vivimos en una sociedad donde como cada año, aquellos buenos deseos se han traducido a un egoísmo y materialismo, donde los verdaderos sentimientos son subsumidos y relegados a un segundo plano, supliendo los afectos, con regalos de ocasión, los motivos por los que hay que crear un día para expresar y decir te quiero, te amo, ya dan cuenta de cómo está siendo conducida nuestra sociedad, hay que amar, es el derecho primordial del ser humano, pues somos únicos y nuestra naturaleza es amatoria, éste es un verdadero arte, si cada acción que hacemos y cada pensamiento le ponemos esa cuota de amor, todo cambia, el mundo, al perspectiva con la que vivimos, la intensidad misma del vivir cambia, no dejemos que el comercio y los medios nos impongan los días, cada día es uno nuevo para empezar y atrevernos a ser quiénes queramos ser, primero amémonos nosotros mismos y respetemos a aquél que no conocemos, porque al igual que nosotros tiene derecho a ser libre y a ser amado, en lo personal creo en que la vida atrae y nos corresponde con la frecuencia que vibramos, el amor es la más alta frecuencia, entonces la felcidad y la base de todo lo que nos suceda en esta vida, dependerá de nuestra calidad amatoria. 

   Reflexiones de un 14/2/2014.



Escribir sobre la realidad, es algo que he querido hacer desde hace mucho y de cierto modo es algo que se expresa en lo cotidiano, en los actos que realizamos a diario, cuya sumatoria en conjunto producen nuestra propia percepción y visión de mundo, la que varía constantemente de un instante a otro, de una persona a otra, pues la vida no es estática, nosotros estamos en continúo movimiento y dependerá ante todo del prisma a través del cual miremos, para dar cuenta de qué es lo que captamos y a través de qué y cómo, son nuestros sentidos los que crean nuestra realidad, la que a veces tiende a convertirse en actos fallidos y por tal, etá sujeta a error. Un claro ejemplo también se aprecia a través de nuestra memoria, ya que lo que recordamos configura y reconfigura nuestra creencias, lo que somos y deseamos ser y cómo nos relacionamos con nuestro entorno, relaciones personales y ambiente. La fotografía es otra manifestación de la realidad, ya que una imagen, si bien no representa fielmente una realidad, sí es una expresión y reflejo de ésta, la que varía según un prisma, que es la óptica a través de la cual observamos, pues hay imágenes que tomamos de nuestra propia vida y creemos que precisamente ellas forman nuestra vida, no obstante, no es así, ya que nos pueden poner otras imágenes junto a las nuestras y aquellos recuerdos que conservamos intactos en nuestra retina, de pronto son subpuestos a otros momentos, vividos por otros y no precisamente por nosotros. La necesidad de fotografiar los instantes en una cultura ligada a los selfies, nos ha hecho volcarnos a crear una realidad paralela a nuestra vida real, que es cómo deseamos que los otros nos vean, es una realidad creada por nosotros mismos y las más de las veces, la ficción supera a la realidad, nos vemos envueltos en una cultura de evasión, evadir lo que no queremos ver, embellecer la realidad que nos toca ver, en un mundo de persona cada vez más infelices.

            La realidad a su vez cobra matices, delineados por la frágil línea del tiempo, al ser éste relativo no nos queda más que sorprendernos ante la fragilidad de nuestra realidad, creemos tener cierta edad, haber vivido ciertas experiencias en determinados momentos de nuestra vidas, pero quién nos asegura que así ocurrió, ¿un calendario, un reloj de mano, de pared o las impresiones subjetivas y personales? Vivimos lo que creemos vivir, el pasado sólo es conservador en nuestra memoria, el presente siempre será lo único que tenemos y qué decir de la incertidumbre del futuro, siempre motivado por nuestros pensamientos, lo más patente de cada una de nuestras vivencias es que hemos vivido aquello que hemos pensado y ésta es la base de lo que podemos denominar una experiencia real.


                                   La realidad no es opción, reflex. De feb.  16-19/2014


Hay cuatro cosas que me molestan sobremanera, quizás para algunos sean nimiedades, pero para mí no:

1.- Que cada vez que vas a comprar a un negocio no te den boletas o que cada vez que te subas a un colectivo, no siempre te den boletos, más aún cuando tu trato siempre es gentil y afable.

2.- Que muchos hombres sean celosos y territoriales con aquellos que suelen ocupar la palabra, poniendose a la defensiva.

3.- Conductores imprudentes que tocan bocinazos y lanzan improperios a la gente y transeúntes, creyéndose los dueños de la calle, más aún cuando uno se siente con la responsabilidad ética de al sacar su licencia, de ser un buen ciudadano y cumplir las normativas y respetar a todos.

4.- Ir sólo contra la corriente social.


Acabo de ver Avatar, la 1ª vez fue en el cine y me dejó muchas reflexiones que pensar en ese entonces y ahora las reafirmo, que el ser humano por naturaleza es autodestructivo, que lo que sucedió una vez como error, el hecho de despreciar y depredar a otros, por pertenecer a razas, etnias diferentes, seguirá repitiéndose persecula seculorum, que el día en que descubramos que los ciclos de la naturaleza y la energía que fluye en ella es parte de nuestro propio ciclo vital, recién empezaremos a despertar, que el amor es la fuerza más grande en todo estrato y que la carencia espiritual nos hace comportarnos como seres desalmados y que aun las mayores tecnologías, si no son encauzadas a un buen fin, seguirán siendo obsoletas y nada más que armas de destrucción masiva.

19/2/2014.



Mi último sueño con inclinación a pesadilla, estuvo marcado por la aparición y sustitución de rostros que al reflejarse en el espejo se convertían en demonios, la casa del sueño estaba marcada por cargas y fuerzas negativas, cuyo paisaje de alrededor era desolador y triste, en ocaso.Quizás se deba a películas que he visto en esa línea o como de costumbre, el subconsciente siempre nos dice algo, nuestros demonios personales, nuestros miedos, las ilusiones de un rostro, desvanecidas en espectros siniestros.
                                                                       Sueño de la noche del 20 de feb. 2014.


El mayor acto de rebeldía es rebelarse consigo mismo, contra tus propias circunstancias, las actuales y hacer lo que más puedas hasta el límite de tus fuerzas, para que las que simientes en el futuro sean el fruto de la rebeldía de tu pasado,irradiar energía como un suspiro latente del ahíto corazón en llamas, deseante de un cambio profundo, de un querer ser, no por lo que otros te han impuesto, aun menos por lo que has aprendido, dejar tus aprendizajes atrás y partir de cero, como si llegaras recién al mundo, para disfrutar de tus momentos con el ímpetu de quién se sabe mortal y que por ello, extralimita su espíritu, sueña despierto y lucha contra la imposición del tiempo. El futuro es incierto, no sabemos lo que serán nuestras trastocadas circunstancias, sin embargo, la decisión, el determinismo y la voluntad de vivir tus propias ideas y pensamientos, son el mayor acto arraigado del más puro sentimiento, amar tu propia vida, ése amigos míos, es el mayor acto de rebeldía.



.                                                          El mayor acto de rebeldía, 22/2/2014.

sábado, 1 de agosto de 2015

En toda una vida


A veces nos basta un instante, para que la rutina que hemos llevado por años nos cambie por completo, en una vuelta de 360 grados, despertar y sentir que ha valido la pena, fugarse en un viaje sin retorno hasta que la tormenta haya pasado, recorrer lugares inexplorados, conocer a quién sienta que su destino en ese momento debe estar junto a nosotros, la vida es breve y hay que vivir la intensidad de las circunstancias. En toda una vida podemos no ser felices, sin embargo, basta ese fulgor de amanecer que nos vislumbre una sola vez y aquello que parecía no cambiar  ni tener rumbo alguno, decida dar ese giro inesperado y mueva el motor, ese engranaje interno que nos motive al cambio y nos saque de la soledad en la que estamos inmersos, para algunos aquello es amor, para otros, simplemente locura, pero para los soñadores empedernidos, es un sueño que se desea vivir, con más intensidad que la vida misma.


Si fuese posible modificar el pasado, penetrar en los insondables abismos de la memoria, quizás nuestras elecciones de vida serían distintas, sin embargo, para un escritor es irremisiblemente incontrolable contener la memoria, ese pasado a veces remoto, a veces cercano, del cual no se puede rehuir, pues nos acecha como un viento huracanado. La vida es como un eterno resplandor, un sueño dirigido, del cual no sabemos si estamos despiertos o dormidos, si la hemos encauzado para bien o para mal, si llevamos nuestra vida más allá de nuestros propios límites, hasta donde deseemos llegar, es locura que linda con la vida, es sueño que circunda lo desconocido para hacerse uno con el amor propio de aquellas almas que se ensimisman ocultando sus miedos en el egolatrismo del amor propio.

Una mirada lo dice todo, el pasado, el presente y el futuro, lo sentido, lo que se siente y lo que se podría llegar a sentir con la intensidad de las circunstancias, momentos, tan sólo palabras, tiempo que se desvanece como el ocaso en el atardecer, como el alba en lontananza. Una mirada refleja amor y odio, sensatez y sentimientos, agonía en inmensidad de un pensamiento.

En los últimos cinco o seis años de mi vida, he vivido con mayor intensidad, esos momentos de viajes, de idas y vueltas, de acostarse en el pasto con amigos, de sentarse en el suelo a conversar de la vida, de comer y caminar por lugares que no habías visitado, enamorarte. Desengañarte. Estar en la frontera, iluminarte en el camino, reencontrarte y re encantarte con cada mirada, con cada lugar en el que estás, con sus silencios, con lo dicho y hecho, con ese estar y no estar. A veces siento que no comprendo la vida y en otras circunstancias, que sólo me aproximo levemente a ese sopor que te embriaga, a esos momentos de estar contigo mismo y saber que el amor, parte por casa. Que la soledad, el refugio en el que buscas permanecer, se va junto a todo aquello en lo que creías. A veces pienso en lo mucho que he escrito para desahogarme, para llenar ese vacío existencial de mis pensamientos, para dejar la noche fluir y el día escapar, hundirme en mis propios momentos y comprender cada abismo de mi memoria, recorrer las mismas calles por las que he transitado cientos de veces, repetir y degustar las palabras como un plato único y exquisito, ser y no ser, olvidarme del dolor, del daño, de la envidia de otros y sentir que la escritura es desprendimiento y así como se crea, se destruye y como se es, se evapora y difumina. A veces cuesta encontrar esos instantes para detenerse en la vida, parar y reflexionar, sin embargo, existen y se crean con cada respiro que nuestro organismo ejecuta, con cada palabra que pronunciamos e incluso con aquello que no decimos y nos guardamos por la eternidad.

El amor es esa charla imaginaria con uno mismo, con tu yo interior, que al producirse nos permite embriagarnos de todo aquello que está en nuestro derredor, para algunos parte por el amor propio, para otros es el inicio de una relación con lo natural, con la vida, la ausencia de egos, es el comienzo de una nueva vida que terminó en el ayer. El espacio personal, nuestros metros cuadrados para expresarnos, para ser nosotros mismos, para contactarnos con lo más profundo, a veces es necesario dejar algo atrás, para seguir adelante, la vida es un continúo avanzar, ya no hay marcha atrás, la felicidad en nuestro propio espacio es obra y arte de nosotros como artífices de mundos posibles.

Un día en la vida, es un designio de amor, es un todo irrevocable para entregarse por completo al éxtasis de vivir, de volver a comenzar, de recrear una realidad, de volver vívido un sueño dirigido, un pensamiento perdido en la posteridad, una historia de un horizonte esperado.

Entre los abismos de la memoria



Entre los abismos de la memoria, distan los recuerdos, las nostalgias, los sinsabores y las alegrías de la vida. En ella hacen mella los momentos del ayer, el presente y el porvenir, los anhelos del mañana. Cuando pensamos en el tiempo pasado, en que todo tiempo fue mejor, las más de las veces es porque sentimos que aquello vivido tiene un valor agregado para nuestra memoria, ya que no siempre recordamos fielmente lo vivido, solemos asociar circunstancias, situaciones y personas con la impresión que nos causaron en determinados momentos de nuestras vidas, en aquel paso y transitar por las nuestras y cuando se unieron nuestros caminos. No obstante, cada cual debe seguir su propia senda, todos tenemos un destino particular, una vida propia que se va creando al andar y que en cada nuevo paso que damos, se va produciendo un cambio, como el aleteo de una mariposa cuyo aletear repercutirá hasta el resto de nuestros días.

A veces se entrecruzan por estos insondables abismos personas que no se conocen entre sí, pero cuyo hilo conductor somos nosotros, como en los sueños, con una vividez y nitidez única, que se entrelaza en aquel momento, para producir nuevas imágenes en nuestra memoria, de las que vamos transformando por esos sinuosos y pedregosos caminos de la vida. Cada persona que llega nuestra vida deja algo en nosotros y se lleva algo consigo, otras también pasaron y ya no están, pero lo más significativo y que es verdad universal es que esa unicidad es la que nos hace únicos e irrepetibles, a través de nuestras experiencias y vivencias, una autenticidad tal que hace de nuestra vida, un concierto de circunstancias que se armonizan a coro.


Somos nuestra propia sinfonía, con nuestros pasos, nuestras vivencias, recuerdos y lo que proyectamos hacia los demás, con quiénes nos hemos cruzado, las páginas de los libros en las que hemos posado nuestros ojos, los lugares que hemos recorrido y más aún, el conjunto de todo lo vivido, que en una existencia humana, por escasa que parezca y que siempre el final, será la muerte, resulta aún más conmovedor y satisfactorio por el sólo hecho de existir y estar en esa búsqueda constante de ser feliz.

Arte poética (José Chamorro)



Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas.
Escribo porque nací poeta en una generación postrada en la melancolía.
Escribo cuando vuelo en la noche oscura de mis pensamientos en ausencia de firmamento.
Escribo para otros y para olvidarme de mí mismo.
Escribo en la torre de marfil de mis ilusiones donde el porvenir es incierto.
Escribo al amanecer cuando cae la noche y renace el ocaso.
Escribo a sangre fría como un sicario enmudecido de cobardes letanías.
Escribo con versos de medianoche y resabios del mañana.
Escribo sobre la vida y la muerte, el amor y la melancolía.
Escribo bajo la sombra de los poetas muertos y en el túmulo de sus memorias.
Escribo junto a los poetas vivos de mi tierra que recrean mundos en agonía.
Escribo al lado de gigantes sentados en hombros de enanos.
Escribo porque si no hubiera escrito, hubiera muerto, y si muriera habría vivido.
Porque si no tuviera un lápiz y un papel, estaría tuerto 
Porque si hallara una promesa de amor, escribiría una y mil veces.
Escribo porque si todo fuese nada y cada día anochecer, moriría para vivir sin querer.
Escribo porque amo la vida y aborrezco la muerte, odio el amor cuando el verso vive.

En tus manos pondría mi arte poética, porque al decir te amo, te ofrezco mi silencio y mi verso.



Pd_ Escrita en el Taller de creación Literaria 2015, Chillán.

jueves, 4 de junio de 2015

Una amistad entrañable


Una amistad entrañable, inmemorial, que trascendió el tiempo y el espacio en las más extrañas circunstancias. Unos creerán que esta historia es un mito, otros un invento de ésos que surgen tras alardes de imaginación o hechos inexplicables que escapan lo cotidiano y para un escéptico, detrás de este relato sí hay explicación. No obstante, se crea verídico o no, lo cierto es que sí ocurrió, pero de manera casi imperceptible para el protagonista, que hasta estos días se pregunta qué lo motivó a escribir semejante historia, sin pies ni cabeza.

Por aquellos tiempos, han circundado esta tierra muchas lluvias, torrentosos ríos y portentosos cambios y ciclos, Rafael acostumbraba como cada mañana al despertar a merodear sus tierras, como un faraón que hace suyo a cada paso que da sus territorios, así lo hacía, las más de las veces para cuidar a los que consideraba parte de su familia. Fue en una noche de tormenta y las aguas acrecentadas por los vientos y su caudal, cuando se vieron por primera vez. Rafael se encontraba a orillas del río Nilo contemplando la escena, mar arriba y mar abajo. Ahí se encontraba Samuel, intentando subsistir, salvaguardar su vida ante la crecida del río, que lo arrastraba cada vez con mayor intensidad, ambos cruzaron miradas, pero no podían comunicarse, sin embargo, aquello bastó para que Rafael reaccionara, ¿Pero qué podía hacer un felino en el mar? Pero ágilmente se aproximó a unos maderos que habían en la orilla, eran  restos de árboles envejecidos y uno a uno los fue arrojando al mar, así lo hizo con varios que encontró, subiéndose en los más resistentes, hasta que finalmente, sobrepasando uno por sobre otro, llegó cerca de Samuel y con sus garras y dientes lo tomó de sus ropas y lo ayudó a subir, así fue que arreciando la lluvia y las aguas más tranquilas, pudieron llegar a la orilla y pese a sus extenuadas fuerzas, ahí estaban ambos, a salvo.

Samuel antes de cerrar sus ojos, miraba a aquel felino que había hecho lo imposible por rescatarlo y propagar su vida, sin embargo, era demasiado tarde, estaba en el sopor de sus fuerzas y su cuerpo no logró resistir la intensidad del mar, cayendo en un sopor profundo, que lo dejó agónico. Veinte días transcurrieron desde aquel día y Rafael cuidó de Samuel como un fiel amigo, lo arropó con hojas de árboles secas, le llevaba agua en el interior de frutas, que poco a poco, fueron trayendo desde el más allá a Samuel, quién ahora estaba más cerca de los vivos, que de los muertos.  Ambos cobijados bajo los árboles pudieron sobrevivir, día tras noche, donde aquel felino buscó y cazó los más variados animales acuáticos de aquella marina fauna y se los llevó a su compañero, quién ya más repuesto, podía alimentarse, hasta que al cabo de un mes, ya se encontraba con fuerzas para levantarse de su sitio.


Aquel momento fue el inicio de una amistad de años, Samuel resultó ser uno de los propietarios mayores de aquellas tierras, que había sido buscado prolijamente en sus territorios, sin dar con él, hasta que un esclavo, había sido encomendado a buscarlo por el extremo más alejado del Nilo y ahí encontró a Samuel, repuesto y acompañado de un felino de proporciones similares a las de un león. Su historia, aquel relato prodigioso quedó estampado en los jeroglíficos de las pirámides de Egypto y así perdura hasta nuestros días. Del montaraz lince y su amo que vivió por largos setenta años y que juntos enterrados en uno de los sarcófagos más eminentes, habían trascendido la muerte.

miércoles, 3 de junio de 2015

Memoria en agonía.


La memoria es un abismo de recuerdos, un laberinto amordazado

Un beso fugaz de medianoche, parpados latentes y acompasados

Un color intenso con sabor a melancolía, un lirio de amor

Una eternidad sin destino y un pensamiento perdido

Es escritura noctámbula que deambula sonámbula entre pasillos

Es cada pétalo de una rosa que marchita, deslumbra

Es una metáfora de lo que fue y pudo ser, de lo inexistente

Es un mundo posible sin misericordia de perecer entre discordias

Es el latir de un corazón que muere lentamente.

martes, 2 de junio de 2015

Caballo en el crepúsculo.


Todos los días galopa el puente sobre la arena

Y en el sol crepuscular brota una luciérnaga

Y sobre el silencio noctámbulo canta una mujer

En el claroscuro de una bujía un farol recrea un poema

En la agonía de las aguas una narrativa purgas los pecados

Y la brevedad del paisaje se vuelve caos al unísono

Y en el fuego de la noche se pierde fugazmente un corcel

Y la tarde enmudeció y el peregrino andar del corcel palidecía

Como la platecina luna de mayo de un otoño febril

Y en la tersura de la arena se ve la sombra de la muerte.




Pd: Poema surgido en la primera sesión del taller de creación literaria 2015, Chillán, 1 de junio.

miércoles, 27 de mayo de 2015

En el acantilado, un arrebol de madrugada.

Me encuentro en una ceremonia, en medio de una multitud de personas, algunos que ubico de rostro al pasar frente a mí, otros que reconozco en la mirada y otros muchos que jamás había visto en mi vida. Pertenecíamos a la misma institución, pues teníamos el mismo modo de vestir y sentía que ellos también me reconocían. Sin embargo, aún no sé qué hago aquí y cual es mi rol en este espectáculo. Frente a mis ojos, un ataúd y muchas flores de los más variados tipos y en las voces de los pasillos resuena el nombre de un conocido amigo y como si aquello hubiese activado algo en mi memoria, empiezan a aparecer en destellos profundos imágenes con aquel amigo, historias de antaño de cuando compartíamos, en efecto, me encontraba en su velatorio, mi amigo Luis ya no estaba entre nosotros, por ello las lágrimas y esas hermosas rosas y yo de pie de brazos cruzados contemplando la escena. –Esto no podía hacer, por qué mi amigo que hace pocas horas había compartido conmigo, ahora se encontraba sin vida dentro de un cajón de madera.-

En medio de la ceremonia, bajo una luz sombría apareció frente a mis ojos la silueta de alguien que también me parecía conocer. Sus ojos estaban en penumbra, sombríos como la noche. Descubrí en sus ojos la inocencia y la culpabilidad, un sentimiento de remordimiento por sus actos, sin embargo, él no fue el homicida, pero nadie podía demostrarlo más que yo en aquella sala y multitud de personas, no podía quedarme de brazos cruzados. La ceremonia había terminado, pero mi actuar acababa de comenzar.

Hace tres días habíamos llegado a aquella isla, un paraíso perdido cuyas aguas parecían caer en acantilado alrededor y quién se imaginaría los secretos que guardaba. Éramos un grupo de unos cien compañeros universitarios, todos bien vestidos y de un cierto status que mantener, como en todo grupo masivo, solían haber desórdenes y otros que simplemente buscaban pasarla bien, alejados de nuestros padres y donde nadie podría ponernos reglas. Ese primer día dormí en la habitación contigua a Luis, no obstante, se escuchaban las conversaciones separadas sólo por unos metros de distancia, era el joven que observaba en el funeral, el de ojos sombríos, no sabía su nombre en aquel momento, pero incitaba a Luis a consumir droga, ambos en un extremo de la habitación empezaron a fumar hierba y el olor llegó a la mía, sus risas estrepitosas se escuchaban por todo el pasillo, estaban despertando a otros compañeros. Al darse cuenta, Joel, mi compañero de cuarto le dijo que se calmaran y que saliesen al patio e hiciesen menos escándalo. Así lo hicieron. Pero yo no pude conciliar el sueño, así que esperé que Joel se durmiese nuevamente y os seguí.
Era de madrugada, no vi la hora exacta, pero estaba por amanecer, tuvo que haber sido entre las 5 y las 6 de la madrugada, al menos eso fue lo que le conté al perito forense en el interrogatorio, dos días después. Atraviesé la isla a paso rápido, hasta quedar a unos 50 metros de ambos, frente a mis ojos, el descampado, el acantilado, Luis discutiendo y riéndose a viva voz frente al joven de ojos sombríos, intenté escuchar rasposamente la conversación.

-¿De dónde la obtuviste Paul? Es la mejor que he consumido hace mucho (risas estrepitosas)- preguntó Luis.

-Es del cultivo de mi hermano, pero ya se me acaba, dame la que te queda, quiero más.-  insistió Paul.
-Ni creas que te daré lo que queda, disfrutaste la tuya igual, vete y déjame en paz.- gritaba alterándose Luis.
En segundos Paul se aproximaba a Luis e intenta forcejear con él y arrebatársela en un intento infructuoso. Por mi parte contemplaba todo desde mi plano, desde unos cincuenta metros de distancia, algo debía hacer, pero cómo explicaría que los seguí, así que decidí que ellos resolviesen sus problemas y me quedé tras unos árboles. En minutos que estuvieron discutiendo acaloradamente, no se percataron que estaban próximos al acantilado, ahí no pude contenerme  y decidí intervenir, pues el estado en que se encontraban me temía lo peor.

-Luis, Paul, deténganse, ¡aléjense del acantilado!- pero fue en vano, como si no estuviese allí y ambos enfrascados en sí mismos, daban manotazos en el aire.

-Me consumiré la última, ya es mía brother.-  Decía Luis mientras caminaba hacia atrás dando tumbos, cada vez más cerca del acantilado.

-¡Luis, detente!- En ello escucha mi voz, intenta torpemente darme un saludo con la mano y grita, Bro, únete a nosotros y en fracción de segundos su pie izquierdo resbala. Mi cara de horror se reflejaba en sus ojos por lo que pasaría en los próximos segundos. Su cuerpo en caída libre cayó hacia atrás en picada, sobre el acantilado. Ya nada se podía hacer, era demasiado tarde y los rayos del sol anunciaban el amanecer.

Así fueron los hechos, nada más y nada menos, no fue suicidio, tampoco homicidio, sólo un accidente producto de la droga, abogado. (Me encontraba en la oficina del abogado Meneses relatando los sucesos según mi versión de lo ocurrido, mientras él graba y anotaban todo prolijamente, examinando mi rostro, a estas horas, lívido por lo ocurrido).

-¿Qué pasó luego de que Luis cayó al acantilado? Me interrogaba Meneses.

Como en reconstrucción de escenas le señalé todos los pormenores, aunque decidí resguardar algunos, que pudiesen responsabilizar a Paul, pues era inocente y si bien era el culpable directo, él no había cometido homicidio, todo había sido consecuencias y cabos sueltos que condujeron a una tragedia. Me llevé las manos al rostro, no podía creerlo, frente a mis ojos presenciaba la muerte de mi amigo de tantos años. Corrí hacia el acantilado e intenté ver qué pasaba con el cuerpo de mi amigo. Ahí estaba, sobre las aguas, ensangrentado y maltrecho, Luis ya no estaba con nosotros
.
-¡Dónde crees que vas, cobarde!- Increpé a Paul, quién se alejaba  sin mirar atrás, sin embargo, se detuvo.

-¡No es mi culpa, te lo juro, yo no quería….!- Estaba asustado, el horror y pánico lo invadían.

Sé que no es tu culpa, vi todo desde allí (hice un gesto indicando el lugar en que me encontraba hace unos minutos). Fue un accidente, tendremos que informarlo a los demás, lamentable, pero cierto.- Intenté calmarlo, aunque yo tampoco estaba en la mejor posición, para tranquilizar a alguien.

-¡No! Me culparán a mí, si lo intentas hacer, te mato antes, ni te atrevas, de aquí no sale y tú tampoco.- Se aproximó rápido y furioso e intentó empujarme al acantilado, me amordazó los brazos con fuerza brutal, pero yo estaba sobrio y él no, así que lo esquivé fácilmente y lo tiré al suelo, le propiné un par de golpes  y quedó aturdido. Lo llevé lo más cerca que pude de las cabañas y alerté a mis compañeros, en menos de una hora, todos estaban en pie y les había narrado lo ocurrido. Estaban impactados, nadie podía creerlo, al medio día ya estaban los peritos examinando la zona, interrogando a los testigos, que sólo era mi persona y la de Paul y estableciendo culpables, tampoco descartaron mi culpabilidad en los hechos, pero al hallar el cuerpo de Luis, sólo notaron las huellas de Paul, quién había forcejeado con Luis para arrebatarle la droga.

De eso, habían pasado dos días y la ceremonia llegaba a su fin, los funerales serían mañana. El viaje había terminado fatalmente, lo que había sido una promesa de ensueño, terminó de un modo inesperado. Paul, aún sombrío, era llevado a prisión por intento de homicidio y por consumo ilícito de drogas, pues si bien se concluyó en el expediente que Luis había muerto en un accidente, cuyas causas han sido expuestas, él había intentado acabar con mi vida y había portado drogas en un viaje institucional para consumo personal, que además había provocado un accidente que concluyó en la muerte de un joven de 23 años, aunque estos últimos cargos, sólo fueron agregados al expediente, todo lo cual conllevó a que pasara los próximos diez años de su vida en prisión.



lunes, 18 de mayo de 2015

En la oscuridad de la noche



En la oscuridad de la noche, donde todos los gatos son negros, donde el día muere lentamente, agonizante y estertóreo, como un amor insinuante, que se entibia entre las sábanas, delatan los ensueños de una noche blanca, de pureza virginal, de negros espasmos, que se sacuden en frenesí, que alimentan con pasión los vaivenes de esos besos que en cadencias los amantes se dan, en los rincones más ocultos de su humanidad, en esos silencios graves de quiénes se conocen desde siempre y se auscultan en medio de la incesante negrura de sus cuerpos. Silencios agónicos, de reconocimiento mutuo, de sus historias, de sus cuerpos cansados por esa entrega mutua, por ese dar sin esperar nada a cambio, por ser un loco amor de verano, de esas historias fogatadas que se relatan de vez en cuando y de cuando en vez, por esos labios que si al hablar o al pronunciar el nombre de quién se ama se desmayaran erizados y sigilosos por entremedio de esos rincones ocultos, inexplorados, que se encienden con ese recuerdo en llamas de lo que fue y de lo que pudo ser. De cuando se conocieron en esa plazoleta de pueblo, de árboles que oían el susurrar de sus palabras latentes, amor lo llaman algunos, otros simplemente un suspiro que se produjo en la insensatez de dos locos amantes que se aman sin conocerse y se desean con una pasión babilónica, de ésas que ya no existen y que sólo en los tiempos bíblicos eran capaces de desmitificar historias y acallar siglos.

lunes, 23 de diciembre de 2013

El itinerario de estar en el mundo en una temporada de diciembre.



Hoy ha sido un día para recomenzar a entender el mundo, su funcionamiento, su devenir, su hacerse y deshacerse, en estos momentos me encuentro en la calurosa ciudad de Chillán, con lo que uno podría catalogar como un calor infernal y como es costumbre y habitual, inicio mi día con el ímpetu de asimilar nuevas experiencias. Ayer viajé rumbo de Santiago a Chillán, entremedio de un gentío hostil y abrumador, que en cualquier ciudad en la que te encuentres no podrás transitar tranquilamente por sus calles, pues el atiborramiento alcanza lindes inusitados. Las festividades son convencionalismos y no hay mayor gozo, que disfrutarlas con tus seres queridos, con aquellos con quiénes se es feliz, más que mal, tu familia. En fin, luego de cinco horas eternas en bus, llegué al hogar de mis padres, mi casa, donde voy y vengo continuamente a reencontrarme con mi tranquilidad interior, a esperar los atardeceres e imbuirme de nuevas experiencias de escritura. Sé que nadie conoce, ni llega a un determinado lugar al azar, qué lo que tal podemos denominar a simple vista, una mera coincidencia, no es tal, pues este mundo posee más dejes de misticismo y magia onírica, que cualquier otra realidad. Así fue que me dirigí esta tarde rumbo a visitar galerías de arte y terminé en una exposición de Un Diálogo Intersubjetivo, donde intenté compenetrarme con los cuadros que en aquellas amplias galerías se exhibían, después me propuse recorrer las calles tantas veces recorridas de esta ciudad chillaneja, que en pleno furor, me llevó hasta la sala contigua de la Escuela México, donde también se exhibían obras de arte, en fin, puedo darme por satisfecho, ya que hoy suplí mis anhelos de empaparme del arte tantas veces despreciado por una sociedad de capitalismo y consumo, sin embargo y quizás menos paradójico de lo que pensaba, en ambos lugares me encontraba principalmente solo, como un alma solitaria que busca en medio del ajetreo citadino, reencontrarse con aquello “otro” que ni el mundanal ruido, ni el caos que embarga las calles de esta ciudad malsana, te puede entregar.

                No menor fue lo que me pasó en el intertanto, pues buscando algo que llamase mi atención, fue que en mi visita entre aquellas dos galerías, en la mitad de mi recorrido, me fijé que había un hombre leyendo el tarot, primero se lo leyó a dos hermanas y luego me aproximé y me lo leyó a mí, estaba un poco ansioso por la lectura, me dijo que se llamaba Sergio y que le hiciera tres preguntas con un aporte voluntario, así que le pregunté por la persona que ha rondado mi mente y pensamientos este último tiempo, quería saber si aquello que sentía, amor o enamoramiento era correspondido y me dijo algo que suponía, pero que no dejaba de ser cierto, que si había esperanzas de una relación, dependía de un 70% más de esa persona que de mí, que ante todo se debía a aquella, no tenía resueltos sus propios dramas emocionales, que necesitaba ser escuchada y resolver su propio pasado, todo lo cual, fue precisamente lo que logré captar y absorber de aquél antes de mi venida a Chillán y un poco más prolongada estadía. Que su mayor recomendación era, que me siguiera conociendo un tiempo más con esa persona, para lo que al menos necesitaríamos otros seis meses, puesto que nos encontrábamos en una situación de si nos veíamos bien y si no nos veíamos, estaría bien igual, pero que se debía crear el clima propicio de intimidad, de conocimiento mutuo, en los distintos planos de una relación de pareja, en escucharnos, saber qué siente cada uno, conocer nuestras emociones internas y compartir, al fin y al cabo la intensidad de nuestras interacciones personales, es decir, que se estaba convirtiendo en una puerta abierta al destino, una posibilidad, ante lo que preferí y no me gusta aquella decisión, dejar en manos de la otra persona, nuestro propio destino, que más que mal tras un intenso año, que ya llega a su punto culmine se vivió como una relación de pareja, donde faltan nuevos encuentros, salidas, recorrer el mundo juntos, conocernos en este conocer lo que nos rodea, a ver hasta dónde llegamos y qué nos vamos encontrando en el camino, incluso tal vez nosotros mismos seamos capaces de hacer nuestra vida una felicidad inestimada, sé que piensa en mí y tal vez la lejanía por una temporada nos haga bien a ambos, ya que la monotonía del diario vivir, a veces aniquila la pasión de los instantes.  

sábado, 21 de diciembre de 2013

Mis sueños y la escritura.




Mis sueños y la escritura, como hace ya un par de años, me he propuesto volver  a escribir mis sueños, generalmente los recuerdos en los períodos más álguidos de creatividad intelectual, donde ante cada nuevo amanecer mis ojos se sobresaltan y mi mente y cuerpo se activan, para levantarme de improviso y comenzar el día. En efecto, he tenido todo tipo de sueños, algunos idealistas, otros auguradores, dependiendo de dónde me encuentre, pues es claro, lo que vivimos en el día a día, lo que leemos y escribimos, inclusive de quién nos rodeamos y el lugar en el que habitamos, inciden en nuestro comportamiento onírico, ya sea la añoranza de nuestros deseos más profundos, de asir aquellos recuerdos de nuestro pasado, de que en alguna oportunidad vivimos aquello que nuestra mente atesora, con mayor razón para quiénes trabajamos con nuestro intelecto, pues es nuestro modo de conocimiento de mundo, de captar a través de nuestros sentidos y percibir la vida misma, la luminosidad de los rayos de sol, que atraviesan nuestras pupilas. En los sueños están presentes nuestros más recónditas ansias, ¿Qué se desea?, ¿El sueño no es el primer paso a la muerte y al fin de un día ya desvanecido? Desde hoy me propuse retomar la tarea de anotar y describir mis sueños en esta máquina escrituraria que es mi computador personal, más que mal algunos van desde mi casa de la infancia, la de mis amigos de aquella época de mi vida, de mi colegio y su inmensidad, pues la enormidad de éste, sus bibliotecas, pasillos y capillas, son un tópico permanente en mi itinerario onírico, a veces se me confunde aquello que fue vivido, con aquello que nuestra mente recea para dar cuenta de lo que ella quiere creer, por ello escribo, para dar el testimonio verídico de aquello que quizás en ciertos momentos la mente puede jugarnos una mala pasada, al menos hasta ahora mi mente se mantiene con la lucidez de costumbre, con aquella que me permite retener palabras, sentidos y significaciones, que me perite enamorarme desinteresadamente y proyectarme en el futuro, es aquella mente que encausa mi vida, mi memoria, mis recuerdos y sensaciones más íntimas, la mente humana es la más brillante de las creaciones, por ello se ha convertido en una intriga, un misterio y enigma a descifrar, cada vez que vuelvo una y otra vez sobre este tema, me hago la misma pregunta, ¿Cuál es la naturaleza de los sueños?, ¿Cuánto de mí mismo y de otros puedo conocer como soñante y recepcionante onírico? Al fin y al cabo, la palabra y las imágenes son las directrices de cada acto que realizamos en el estado diurno y en la inconsciencia de estar sumidos en un estado de vigilia.

Desviándome del tema y tal vez, haciendo una digresión, pienso en la vida y sus caminos, que este año pude confirmar de múltiples maneras, pues sin duda alguna estamos interconectados, no sólo para acudir a aquellos lugares donde necesitemos satisfacer nuestras necesidades recurriendo a un servicio, sino que cada nuevo día es una manera de comenzar a vivir, de depositar nuestras ideas por escrito, de conocer otras realidades y transformar la propia, cada vez creo que empiezo a conocer y reconocer los tipos humanos, la manera en cómo funciona el mundo y los sueños son una manera y forma que ayuda a tener una mejor comprensión de éste, pues lo interior se proyecta en lo exterior, lo uno en lo otro, así aquello que hemos soñado es la manifestación latente de cómo nos relacionamos con el mundo, es por esto que estoy dispuesto a vivir, a fluir vitalmente y estar en aquellos lugares donde hayan psinergias energéticas. Uno a lo largo de su vida, pierde la cuenta de los lugares que visita, los temas a los que recurre, las personas a las que conoce, las palabras que pronuncia y los lugares que habita y aquellos a los que retorna, en este flujo permanente de ires y venires que es la vida, ya que en un momento podemos estar en lo más encumbrado de la vida y al suigente en el haberno, por ello nuestra mayor seguridad es nuestra propia vida, el saber que existimos y que hacemos algo por seguir haciéndolo, sin detenernos, la vida fluye y nosotros con ella. 

Un día de caminos inconclusos y de posibilidades abiertas.



Un día de caminos inconclusos y de posibilidades abiertas, así creo que puedo definir la serie de acontecimientos y sucesos repentinos que me sucedieron ayer, estaba en casa, la noche iluminaba mi llegada, comenzaba a planear lo que sería de mi vida los próximos días y entre decisiones, revisión de poemarios y posibles proyectos, comenzó a sonar la alarma de la casa del frente, una casa amplia, de la que pude desprender trabajaban y pertenecían a los dueños de una productora, todo ello ocurrió en la calle Galicia con los Talaveras, séctor bastante tranquilo, pero que para mi sorpresa y como moneda corriente en Chile, había tenido un intento frustrado de robo, pues bien, lo que pensé sería una noche tranquila, inició de una manera inesperada, con vecinos aproximándose, con un afán de hacer vida en comunidad, de preocuparse del otro, de quién vive en tu entorno, saliendo del individualismo rutinario que caracteriza a nuestra sociedad. Así ese día pude conocer a los vecinos, que a estas alturas, ya me deben más que reconocer, pues suelo caminar, pensar y meditar por los alrededores, buscando ideas de escritura y quizás escudriñar ese momento de inspiración, que a veces llega cuando uno menos se lo espera, a pesar que llegado este punto, prbablemente pueda escribir en cualquier lugar del mundo en que me encuentre y, sin embargo, pese a todo, logro abstraerme. Luego, después de unos cuantos intercambios comunicacionales sobre lo ocurrido, junto a un amigo, compañero, estuvimos, ya que fuimos testigos de la situación, dando a conocer lo visto con la patrulla que llegó en ese momento y con los dueños de casa, que estaban impactados.

Después, tras al parecer haber hecho la buena acción del día, terminé recorriendo el boulevard de Plaza Ñuñoa, tomando un típico té burgués, en una taza de porcelana, con una conversación que se extendió por horas, reflexiones de la vida, de cosmovisiones, de política, pero ante todo, me sirvió para conocer más a mi amigo, que acompañó durante nueve meses mi estadía en esta parte de la ciudad, me abrió los ojos ante una realidad que a veces desconozco, pues suelo ser una persona de ambientes tranquilos y no moverme del todo en el mundo nocturno, ya que no me gusta inundarme de esas energías que inundan mis pensamientos de negatividades, me gusta mantener mi esencia intacta, aún creo que se puede ser inocente en este mundo.

                José Patricio Chamorro, 20/12/2013, Ñuñoa.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Amar y vivir como escritor.



Tengo 22 años y aún no aprendo que no debo enamorarme, entregar toda mi interioridad de una, que el tiempo te termina enseñando que es preciso dejar el tiempo pasado atrás y las cosas como estaban, quizás como si aquella persona que se cruzó en tu camino, jamás hubiese existido, me es triste y me acongoja en demasía esta realidad, pues creía que me había enamorado, pero fue nuevamente de la persona equivocada, de un tiro al aire, de alguien que mira por su ego personal, por sus propias proyecciones e ideas, de un ser individualista, más que mal vuelvo a estar solo, sin embargo, las experiencias quedan y yo no olvido tan fácilmente, jamás me ha gustado deberle algo a alguien y menos y con mayor razón aún a quién no vale la pena y que es capaz de verte como un objeto de su propiedad, de quién paga por vivir y que le sirvan en bandeja. Mi estilo de vida es la de un escritor, mi residencia este año ha sido intensamente productiva, perdí la cuenta de los libros leídos y lo vivido, las tazas de café vertidas, pero descubrí algo, a entender mejor la mente humana, que cada cual busca suplir sus propias necesidades y satisfacer sus sueños y anhelos, que no soy servidor de nadie, que soy dueño de mi propia mente y pensamientos, que no por nada me educo a mí mismo, con un auto-didactismo que supera con creces mis propias experiencias, que procuro mantener la lucidez de mi mente y de mi escritura, de crear y recrear el mundo con mis propias palabras, más que mal la realidad que construimos la hacemos a diario y según cómo dirigimos lo que pensamos y decimos, todo lo dicho y vivido, ya constituye parte de nuestro pasado, a veces una conversación procura matar el tiempo, llenar el vacío y ocio existencial, me considero existencialista y vitalista, alguien que está dispuesto a vivir la plenitud de la vida y que las energías que me rodean, sean lejos las mejores auguradoras, procuro alejarme de aquéllos que absorben mi energía, soy joven y mi vitalidad se la entregaré y compartiré con aquellos que de verdad se la merecen, no con quién esté dispuesto a verme como una mercancía, pues mi esencia es personal, la he construido con el pasar del tiempo, mi aura guía cada acto de mi vida y escritura, mis energías se elevan por sobre mis hombros y quedan plasmadas a través de cada palabra que emito, escribo y pronuncio, con cada libro que pongo sobre mis manos, con cada café que sorbo y con cada alimento que ingiero, la energía es un fluir vital, yo estoy en continúo movimiento, jamás quieto, sino impaciente por el mañana que se aproxima, vivo en el hoy y el despertar del mañana, este día ya cae en su ocaso, en cambio el amanecer postrero ilumina la senda de mis pensamientos, guía mis próximas decisiones y actos más puros.

                Aún creo que el amor terminará tocando a mi puerta, quizás lucharé por uno que valga la pena, que yo mismo sea capaz de validarlo, sólo debo confiar en mi fuerza e ímpetu, en atreverme a vivir con la libertad y libre albedrío que me caracteriza, soy un joven escritor, dispuesto a aprender de los demás, a conocer otras visiones y perspectivas del mundo, esta noche escribo en la aburguesada casa en la que habito, que me ha enseñado de las dobles caretas, el juego de las máscaras sociales, la apariencia y el guardarlas, cuando en verdad nadie hace nada por ti, más que tus seres queridos y por ello hay que vivir la vida, continuar los nuevos desafíos y proyectos personales. No olvido quién soy, más al contrario, mi orgullo más grande es ser yo mismo, pues nadie podría estar en mi mente, ni en cada nueva idea que me surge y que se vuelve inasible, que si bien procuro registrar, así como lo hago con cada huella de mi existencia, dado la evanescencia misma del lenguaje, se evaporan espúreas en el aire, nadie me puede arrebatar mis palabras, es mi voz propia, mi propio sentir.

                Me gusta la casa que habito, quizás me quede otra temporada, aún no lo decido, sus paredes amarmoladas y sus pisos embadurnados, el viento que traspasa por la ventana, el oxígeno que penetra mis pulmones y la naturaleza que para contemplarla, me basa sólo asomarme, me encuentro rodeado de energía vital hacia donde mire, la naturaleza es sabia e incluso el destino lo es, quizás llegué hace nueve meses casi en su exactitud al lugar que en estos momentos habito, porque la vida me tenía preparada nuevas experiencias y sorpresas, conocí a dos seres de inteligencia poco común, de ambos aprendí, de sus personalidades y mundos personalidades, al fin y al cabo, cada cual rehúye de sus propios fantasmas, como bien señala Goya, yo no sé de qué, ni de cuáles rehúyo, no obstante, poseo mis miedos personales, quizás el mayor de todos, el fracaso, pero hasta hoy he sido feliz y sin duda el éxito nada lo puede comprar, ni la felicidad que siento y me invade con el sólo hecho de ser yo mismo, a mis 22 años y próximo a dejar un año viejo atrás, con cientos de esperanzas por el porvenir, ya no muy lejano, estoy dispuesto a seguir luchando, a llegar tan lejos como mi voluntad y destino me lo permitan. Hoy me encuentro en este espacio, mañana, es probable transite por otros lares, pero en cada lugar en el que me he situado he dejado mi huella, mi energía vital plasmada, con mis deseos y anhelos y eso nadie me lo puede arrebatar, ya que mi mente dirige mi cuerpo y estaré siempre donde quiera y deba estar.

                                                                                              José Patricio Chamorro, 19/12/2013, Ñuñoa.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La compulsividad de la escritura.




La compulsividad de la escritura, más que un título a los pensamientos que me han envargado en el último tiempo, es una retahíla y superposición de sentires ante la vida, que me conllevan a la pregunta, no menos existencial de por qué escribo. Quizás escribo porque estoy vivo y siento lo que pienso, me encuentro en la madrugada de un 5 de diciembre, tantos escritos detrás, tantas palabras dichas al viento, experiencias compartidas y, sin embargo, la vida continúa, las experiencias suman y siguen, nuevas expectativas, nuevas experiencias compartidas junto a otros e instantes desvanecidos que conservo en mi retina y en la voracidad de mi memoria. Sin duda alguna he escogido tener mi propio espacio personal para pensar, meditar y cavilar las ideas que entrecruzan los recovecos de mi mente, a ratos las comparto con quiénes he de compartir un momento, un instante fugaz de la vida antes de caer en la inconsciencia de la frágil memoria, escribo para no ser menos, quizás por las inseguridades de un escritor ingenuo, que cree comprender el mundo, pero que su misma vastedad lo hacen perderse en sus panópticas incongruencias, escribo de forma libre, dando rienda suelta a mis pensamientos, escribo con el fluir y confluir de la compulsividad y circularidad vital de las propias palabras, mis palabras, que se crean en la sinapsis de mi mente, transportadas por el pensamiento, para pronunciarse en el ápice de mis labios. Bullendo enérgica desde mi boca, con una voz ronca y propia de un joven que ama la vida, que la concibe como a un amante, donde las caricias y la comprensión se traducen de a poco, en la lentitud y calma de quién se sabe victorioso en la afrenta, en quién siente más de la cuenta y que se ha enamorado perdidamente en sus propias sutilezas, yo no soy el mismo de ayer, no obstante, el pensamiento anterior, derivó en acción y los pasos que he dado a diario, siguen sin detenerse, la vida se arma y desarma a diario, hoy puedo estar en un cierto lugar, con más incertezas que certezas en sí mismas y mañana puedo encontrarme tan lejos que ni aún lo puedo imaginar. Pero sobretodo sé que amo la vida, cada suspiro y hálito que ésta me otorga, cada nuevo desafío que se me cruza por delante, cada nueva experiencia que se convierte en un influjo y que me invita a continuar, sin parar, siempre pensando en un mañana, pero sin dejar de vivir el presente. Puesto que sé que éste jamás se volverá a repetir y que aun los testimonios, las grabaciones, los registros audiovisuales y la propia experiencia de compartir córporeamente en vida junto a otro/s, alcanza una grandeza sin igual.

Cada persona es una esencia en sí misma, un flujo energético, nosotros mismos estamos en constante movimiento, a veces aquella energía es potentísima y latente que nos embriaga, que aniquila los ambientes, que los energiza y revitaliza, que hace suyo los metros cuadrados del que un día nos dispusimos a habitar. El pensamiento y la materialidad de éste, que se extiende en cada acto que realizamos, a veces es intangible e inmaterial, pero está ahí y es el resabio de que hemos vivido o al menos que nuestra propia existencia no ha sido, ni será en vano, constituye nuestro motor de búsqueda vital, el reencuentro con nuestra propia interioridad, al fin y al cabo, con nosotros mismos.

               José Patricio Chamorro, 5/12/2013, Santiago de Chile, Ñuñoa.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Reflexiones de la vida en una tarde de diciembre de otro año que se desvanece.



Se acerca el fin de un nuevo año o quizás, ya viejo, con más experiencias de vida en el cuerpo, más libros leídos y más energías consumidas y proyecciones, acciones hechas y ejecutadas, a veces intento comprender el mundo, pero éste siempre termina por desilusionarme más de la cuenta, sigo con la idea fija en mi mente, que éste en sí no está hecho para seres sensibles, que la naturaleza humana, tiende a la satisfacción de las necesidades personales, en un afán egotista, donde los esfuerzos personales y aquello en que empeñamos nuestras energías, de un instante a otro, pueden ser aniquilados. Mi vida hasta este día, ha tendido a dejar una huella escrituraria, dar testimonio a través de las palabras, he aprendido, pero tal vez, no comprendido, que quiénes se cruzan en nuestro camino, sólo buscan su propia subsistencia, nadie nos enseña a vivir, este arte se aprende en el camino, con fallos y victorias. He perdido la cuenta de los discursos efectuados, de los escritos pronunciados e impronunciados, el mundo se arma y desarma a diario, días tras día y noche tras noche.
El lugar en el cual habitamos, ya sea nuestro ambiente más cercano o el habitat mismo, que constituye el mundo, lo hacemos nostros, creando nuestro propio ambiente y espacio, según nuestra manera de ver y comprender el mundo, siendo la materialidad de los objetos no  más que una extensión de nosotros mismos, de nuestros propio deseos, que las más de las veces son frustrados e irrealizados, en fin, cada cual vive para sí mismo, es raro observar que hayan almas fraternas, dispuestas a ceder parte de su tiempo y esfuerzo a otro, para que éste sea feliz, inclusive la felicidad se compra. En lo personal, procuro todos los días despertar con una sonrisa y un gesto amable, una canción que conserve en el recuerdo de mi mente o alguna lectura sugerida o realizada a lo largo de mi vida. Hace un tiempo me propuse escribir casi a diario, como si aquella escritura fuese mi propio aliento vital y como si dejase la vida en ello, que al fin y al cabo, así, mi escritura, mi fluir de estados mentales y de consciencia están depositados en cada hoja que escrito y en cada escrito en que he depositado mis pensamientos y emociones. No me interesan los grandes beneficios materiales, prefiero quedarme con la riqueza espiritual y cultural, por el respeto por el otro, aquél que se ha cruzado en mi camino, que al igual que uno, está aprendiendo de la vida y haciendo su propio camino. Llevo cuatro años lejos del nido, de mi hogar, no obstante, he ido aprendiendo del mundo y cada día aprendo una nueva lección, a veces con desconfianza y otras con valor para continuar, ponerme en pie y seguir adelante, siempre lúcido, pues la vida está llena de sorpresar y es mejor encontrarse en la plenitud de nuestras facultades, que en los estertores de ellas, para disfrutarla como si fuese el último día de nuestra existencia.
En cada lugar que me encuentro, persona que conozco y ciudad que visito, procuro imbuirme de esas ideas y energías que los caracterizan, ya que cada cual es único e irremplazable, con sus propias inquietudes e interioridades, con sus propios miedos, traumas y alegrías. Sé que cada cual posee su propio historial de vida, que no hay una vida en absoluto que sea igual a otra, que somos el resultado de lo que hemos pensado, dicho y hecho, de las motivaciones que hemos tenido y de los seres que hemos conocido y que cada tipo humano es un eslabón a descifrar, algunos más tímidos, otros más ofuscados y rabiosos, intelectuales, en fin, diversos, pero que la apariencia que muestran/mos no es más que el reflejo de nuestro propio entorno, de lo que nos han dicho que seamos o lo que no debemos ser, del discurso impuesto por otro, del silenciamiento de nuestras propias palabras y el acabamiento de nuestras virtudes. Sin embargo, pese a todo, aún deseo seguir conociendo el mundo y que hasta el último día de mi existencia, mis sueños e ideales me hayan acompañado en cada respiro y en cada palabra pronunciada, que mis energías vitales no hayan sido en vano y que con mayor razón, el amor recibido, pueda ser compartido, porque no hay amor más puro que el de aquél ser que ama la vida y se inclina ante su majestuosa experiencia vivida.

En veintidos años es difícil creer que ya se conoce la vida, pero al menos se puede señalar que nuestras propias circunstsncias han conformado nuestro carácter y voluntad, que nos apasionamos por uno u otro detalle que se nos presente, que nos haga creer en nuestra propia individualidad, del amor, sólo sé que es mejor dejarse llevar y no planificar, vivir la intensidad del momento, puesto que nunca se vivirá de la misma manera, aunque estemos con la misma persona y aunque el tiempo pase y el silencio de una mirada nos refleje en el otro, causa unívoca de nuestro amor. De la vida, habrá que seguir recorriéndola, experimentándola y aprendiendo de otros y de nosotros mismos y de los sueños, más vale hacerlos diurnos y dejar que nuestra vida siga su curso, un pensamiento, una palabra, de la palabra, una acción y de la acción un sentimiento, hechos y verdades, arbitrios y circunstancialidades, lo que deseo para hoy, será la respuesta del mañana, en la vida, no hay marcha atrás, nuestro próximo paso, siempre es un paso hacia adelante y quiés por un instante han compartido nuestra vida, quizás se reencuentren con nosotros en las misteriosas huellas de las pisadas ya dadas, vivir y no subsistir, congelar los segundos de la vida, ése es mi lema de fin de año.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Lo que me ha enseñado la vida, errar en los pasos perdidos hasta nuestro último suspiro. (Noche del 29 nov 2013).




Soy una persona de palabras, creo que a lo largo de toda mi vida lo he sido, cuando escribo lo hago a la manera que me resulta, dejo fluir mis pensamientos, a veces más coherentes, otras más dispersos, a veces y en más de una ocasión lo he señalado, escribo para no olvidar, para recordar hasta el más mínimo detalle de mi existencia, a veces siento que la vida, si bien no me abandona, a los escritores, almas sensibles que claman profundamente su canto hacia lo sublime y hacia lo terreno, nos desola. Nos sume en la más absoluta soledad y me pregunto, ¿Qué es la compañía? ¿Es acaso las experiencias que compartimos junto a otros? La escritura es para los solitarios, que recorren errante los confines de la tierra, hoy y más de lo habitual y como no lo hacía en mucho tiempo, dado precisamente el guiarme por mis palabras y las palabras de otros, es que terminé perdido, sin llegar al destino que me había propuesto, no obstante, la memoria y la costumbre, siempre nos conducen al mismo lugar, al lugar de origen y residencia. Siento que la vida no son sólo palabras, quizás en su mayoría sí, también los actos mismos que nosotros mismos vamos realizando, también dan cuenta de ello, la vida misma. En el último tiempo me he desengañado del mundo, a ratos de la política, a ratos de la ideología, a ratos de la incomprensión y del amor. Para un poeta y quizás con mayor razón para un escritor de sueños e ideales, la derrota más potente radica en el enamorarse, ¿por qué lo pienso así? Porque el amor duele, duele saber que el otro es un alma libre, que como un ave en busca de refugio, buscará siempre quien satisfaga sus deseos de escucha e interioridad, todos buscamos compañía, pero para las almas libres, que van de rincón en rincón, de árbol en árbol y de sitio en sitio, no basta quedarse junto a uno, sino que te absorben tu vida y te dejan en la inmisericorde promesa de un beso incorrespondido. ¿Vale acaso entregarse, duele el amor, acaso más el olvido? Saber que estuviste con quien amaste y entregaste tus más puros sentimientos, pero que al más mínimo descuido, te clava una puñalada de doble filo… miro hacia atrás y qué veo, escritura, papeles marchitos de antaño, hojas traspasadas por la fría tinta, que fueron vividas junto a otros como un último suspiro.

                A veces quiénes vamos viviendo y con mayor razón en cada segundo de nuestra existencia, que jamás transcurre en vano, acumulamos objetos, experiencias, tangibles e intangibles, que dado la evanescencia de los instantes nunca se vuelven a repetir del mismo modo, entonces me pregunto, cuál es nuestro deseo más profundo. Vivir para otro, vivir para uno, vivir para acumular. No, se vive para experimentar, para vivenciar, cada segundo vivido, ya es pasado, el camino siempre es hacia adelante, el reloj biológico y cronológico, no da marcha atrás, desde nuestro primer respiro, hasta nuestro último suspiro. Cada paso dado, es un paso perdido, las huellas del ayer.
                La palabra es el mayor don del ser humano, pues le permiten la comunicación con otro, conocer su interioridad y pensamiento, compartir ideas y experiencias. A veces cuando camino por la calle y quizás se deba a la experiencia de la vida, lo que más hago es detenerme en la observación, pensar en el otro, aprender de sus experiencias. Uno sin más desarrolla un especial don, talento quizás, que es la telepatía, a veces, sin saber, ni aun teniendo la necesidad de hablarlo, al momento de ver que el otro realiza una acción, te das cuenta que aquella fue motivada por un pensamiento y que luego, se determina en un resultado, que no es más que suplir las propias necesidades, por ello el amor debemos entregárselo a quién realmente valga la pena, o sino, nuestra propia vida ha sido consumida. Podría escribir páginas eternas sobre el amor y mis propias experiencias, algunas agrias y otras dulces, de ellas, he perdido la cuenta de los poemas que he escrito y los versos que he dicho, me he enamorado, no lo sé, a veces dicen que en cada puerto, un amor, al fin de cuentas, lo que me mueve es la pasión misma de vivir.

                El café derramado en la fría taza de hace unos breves segundos consumida, yace estática en la monotonía de la escritura y en el saber descifrar los pensamientos de quién te has enamorado, pero que sabes que ya no te pertenece y que tal vez nunca lo ha sido, ese estado saudade, de saber que está con otr@ y no saber qué pasa en el interior del cuarto donde noches anteriores compartieron las experiencias de los instantes inmaculados de la inocencia, que ahora ha sido perturbada por el desenfreno de quién ha vivido su propia vida en el extremo mismo de su experiencia y que al día siguiente se levanta y qué recuerda, sólo memorias desvancecidas y promesas, la promesa de un te amo no dicho, de una risa amarga y la soledad de su propia compañía.

                En fin, hoy fue un día de recorrer kilómetros, quizás cuántos han sido, andar y desandar mis propios pasos, algunos ya perdidos, otros ya idos y quizás ya desvanecidos en esa mirada cómplice de quién se cruzó en tu camino por los breves instantes de la vida, por los breves segundos compartidos. Ésa es sin duda alguna, la experiencia del vivir mismo, en ese ser anónimo que a duras penas como ciudadano de a pie en una urbe edificada en la periferia de la miseria, se erige sobre los rostros de los sujetos marginados, idos y desconsolados de una tierra sin hogar y un mundo sin destino. Ser un ser de historias, contar y esucharlas, para luego narrarlas, transmitir a otros la propia vida, por insignificante que nos parezca ante los ojos de los demás, pues cada momento que hemos experienciado, al recordarlo lo revivimos en un ayer de palabras y nostalgias vacuas que pueden encenderse en el fuego de la vida, en el ardiente destino de un enamorado del silencio y de sus propios prejuicios.

viernes, 8 de noviembre de 2013

La formación en la función del yo en el árbol de Diana de Alejandra Pizarnik.


1.- La formación en la función del yo en el árbol de Diana de Alejandra Pizarnik.

2.- Resumen: En términos Lacanianos y basándome en el texto presentado por él en el XVI Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Zurich, el 17 de julio de 1949. El estadío del espejo como formador de la función del yo (je), resulta fundamental para desentrañar la conformación de (la sujeto) en el discurso de Pizarnik en su obra el árbol de Diana, cabe destacar y reconocer que no nos vemos enfrentados a cualquier tipo de discurso, sino que más bien a uno de corte psiconalítico, es así que el mundo del subconsciente y lo onírico resaltará y nos iluminará a través de un universo de imágenes y de metáforas. En la sujeto y he ahí la hipótesis del presente análisis, se produce una identificación tras reconocerse a sí misma en su propia imagen (imago).

3.- Descripción del Corpus:
ALEJANDRA PIZARNIK, Árbol de Diana.
***
En Esta Noche, En Este Mundo
PUBLICACIONES
PARADOJA
Revista Internacional de Poesía

Análisis de fragmentos: 1-38.


4.- Antecedentes del tema a Investigar:

5.- Preguntas Investigativas:

¿Qué simboliza la presencia de la luz en la imagen del nacimiento? (Primer fragmento)

¿Cuál es la importancia de la visión? (Fragmento cinco y seis)

¿Cómo se da el reconocimiento del yo? (Fragmento once)

6.- Objetivo General:

Análisis de los fragmentos 1, 5-6, 11 y14 del Árbol de Diana.


7. -Objetivos Específicos:

(1)   Determinar la relación semántica entre la sujeto y aquello que nace con las distintas formas en las que se presenta la luz.

(2)   Relacionar la experiencia de nacimiento de la sujeto con su experiencia de conocimiento de mundo a través del sentido de la visión.

(3)   Establecer el reconocimiento del yo primordial con el yo posterior (adulto) y la función que cumple la mirada.


8.- Hipótesis: El reconocimiento e identificación de la sujeto en su propia imagen, se produce en el momento en que  la luz adquiere presencia y notoriedad, iluminando su propio cuerpo, la que a su vez a través de la visión y sus propias visiones se encuentra en un primer acercamiento con el mundo y conocimiento de éste, que se encuentra en el paraíso, lugar primordial, donde la incapacidad de nombrar es determinante en la existencia tanto de ella como de las demás creaciones.


9.- Metodología:

Marco teórico interpretativo:

a)      Nombre de la teoría(s): El estadío del espejo como formador de la función del yo (je).

b)     Datos biográficos del autor de la teoría: Jacques Lacan (París, 1901 - 1981) Psiquiatra, filósofo y psicoanalista francés. Basó su obra en una revisión de las teorías de Descripción: http://www.biografiasyvidas.com/images/mono.gifFreud y fue una de las figuras más importantes del estructuralismo francés contemporáneo. Como teórico y médico suscitó casi siempre adhesiones y rechazos radicales. Su relación con el movimiento freudiano contrastaba con sus fuertes tensiones con la IPA, la Asociación Psicoanalítica Internacional (su estilo didáctico y la brevedad de sus sesiones desencadenaron un rechazo que tiene raíces más profundas), y con el progresivo distanciamiento de sus colegas franceses a lo largo de una serie de escisiones.[1]

c)      Contexto histórico de surgimiento y desarrollo de la teoría:

Comunicación presentada en el XVI Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Zurich, el 17 de julio de 1949. La concepción del estadio del espejo que introduje en nuestro último congreso, hace trece años, por haber más o menos pasado desde entonces al uso del grupo francés, no me pareció indigna de ser recordada a la atención de ustedes: hoy especialmente en razón de las luces que aporta sobre la función del yo [je] en la experiencia que de él nos da el psicoanálisis. Experiencia de la que hay que decir que nos opone a toda filosofía derivada directamente del cogito.[2]

d)     Explicación de la teoría: Basta para ello comprender el estadio del espejo como una identificación en el sentido pleno que el análisis da a éste término: a saber, la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen, cuya predestinación a este efecto de fase está suficientemente indicada por el uso, en la teoría, del término antiguo imago.[3]

e)      Aplicación de la teoría al objeto de estudio: La aplicación teórica busca la especificidad de la identificación de la sujeto con la imagen, la que se relaciona con lo espectual, es decir, con todo lo relativo a la presencia del espejo, que en el texto seleccionado, a propósito de los fundamentos de la Teoría lacaniana, se da en el fragmento 14:

14

el poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.

10.-  Plan de Trabajo:


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  Índice de materias:

Introducción: En términos Lacanianos y basándome en el texto presentado por él en el XVI Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Zurich, el 17 de julio de 1949. El estadío del espejo como formador de la función del yo (je), resulta fundamental para desentrañar la conformación de (la sujeto) en el discurso de Pizarnik en su obra el árbol de Diana, cabe destacar y reconocer que no nos vemos enfrentados a cualquier tipo de discurso, sino que más bien a uno de corte psiconalítico, es así que el mundo del subconsciente y lo onírico resaltará y nos iluminará a través de un universo de imágenes y de metáforas. En la sujeto y he ahí la hipótesis del presente análisis, se produce una identificación tras reconocerse a sí misma en su propia imagen (imago).

Desarrollo de la hipótesis: La identificación de la sujeto con su propia imagen no se da en un solo momento del discurso, sino que se genera de manera fragmentaria y que en conjunto conforman aquella imagen, es por ello que se hace necesario el análisis fragmento a fragmento que al unirnos nos abren claves semánticas insospechadas. Es así que tras el análisis se desprende que la sujeto se encuentra dando a luz, tal como se aprecia en el primer fragmento:

1

He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la
luz
y he cantado la tristeza de lo que
nace.

            A su vez en el tercer fragmento se produce el desencuentro entre la criatura que nacerá y la hablante. Sin embargo, son los fragmentos 5 y 6 los que resultan particularmente reveladores, donde la criatura que nace, absorbe al mundo a través de la vista y en ese miedo de no saber nombrar lo que no existe y, que, paradojalmente se produce a través de sus propias visiones es que anticipa (fragmento 6) un destino trágico. Donde, posteriormente se producirá un antes y un después (fragmento 11), donde nuevamente la mirada resulta representativa, es la metáfora de la puerta/umbral, donde ella se sienta con su propia imagen (imago) anterior.

Conclusiones: Finalmente se puede concluir que la sujeto pasa a lo largo del poema fragmentario por transformaciones internas, encuentros y desencuentros, con su propia figura e imagen ya pasada y con la criatura a la que dará a luz, donde el fragmento 14 es absolutamente clarificador.

14

el poema que no digo,
el que no merezco.
Miedo de ser dos
camino del espejo:
alguien en mí dormido
me come y me bebe.

            Es en este fragmento donde vuelve al problema de la palabra, a lo no dicho (represión), subconsciente. El temor a ser dos, es probable que guarde relación con y esto nos abre al menos dos hipótesis o entradas de lectura, que la dualidad sea con ella misma y su imagen primordial o la negación de la criatura que va a nacer y a su nacimiento, que de ser tal a la hablante le causa una contrariedad existencial tras observarse a sí misma a través del espejo amamantando a una criatura, con quién tendría una relación parasitaria en el sentido biológico del término, pues éste la come (fagocita) y la bebe.




11. - Discusión Bibliográfica: El estadío del espejo como formador de la función del yo (je). Cuya teoría resulta útil, ya que a través de ella se descifra la problemática de la sujeto y su propia definición prolongada por su imagen, que como se ha señalado, a través de los fragmentos se va apreciando, siendo el momento más significativo, aquél que se produce en el fragmento 14, donde la sujeto está en presencia de un espejo, desprendiéndose de él todo el imaginario y carga semántica asociada a aquel momento.




[2] El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) [1949].
[3] Ídem.

Mi arte poética

Arte poética (José Chamorro)

Escribo desde el alma que aniquila la razón y no de sin razones del corazón deseadas. Escribo porque nací poeta en una generación ...